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2016/06/27 22:20:00 GMT+2

Tiempo de reflexión

Domingo por la noche. Varios millones de personas contemplando cómo el PP le da la vuelta al calcetín del 20D y se alza con la victoria en las elecciones generales (lejos de la mayoría absoluta, pero con una considerable distancia sobre el resto y con casi 8 millones de votos). La peña echándose las manos a la cabeza sin saber muy bien cómo ha podido suceder. ¿Y qué es lo que ha sucedido? Ni idea, así que aquí no encontrarás la respuesta a esa pregunta.

La noche de ayer no llamaba a la reflexión y hoy lunes pues tampoco. Además, no he tenido tiempo para leer análisis con fundamento de los resultados del 26J.

De todas maneras sí que me ha llamado la atención mucha gente echándole la culpa a los viejos y a los paletos ("Puto pueblo de paletos” le he oído decir a alguien que como yo salía esta tarde de la playa). Con esa lectura nos quedamos más panchos que la leche y, además, podemos irnos luego de cervezas para ver cómo pierde España. ¡Que se jodan!, habrá pensado más de uno.  Pero me da que nos vamos a joder nosotras y nosotros.

En Euskadi (Comunidad Autónoma Vasca) y Cataluña, Podemos Ahal Dugu y En Comú Podem han ganado las elecciones, pero en el resto de CCAA gana el PP (incluída Navarra).

He leído por ahí que los vascos y los catalanes deseaban cambiar España con su voto, pero que los españoles no han querido: no se dejan. La única alternativa posible a semejante situación sería irse del Reino borbón.

A veces tengo la impresión de que hay personas que piensan que decir "Vámonos" resulta suficiente, como esos malos jefes que se piensan que la faena ya está finiquitada una vez verbalizada.

Reconozco que yo no estaba en clase el día que nos enseñaron a hacer autocrítica, pero veo que tal como yo hay mucha gente que no tiene la lección aprendida. Quizás no entraba a examen.

Lo dicho: es fácil descargar culpas en espaldas ajenas, pero me da que tenemos que mirarnos a nosotras y nosotros mismos.

Me callo.

Banda sonora: Black Man In A White World, Michael Kiwanuka (adelanto del álbum Love & Hate, el cual se publicará el 15 de julio. A ver si es tan bueno que como su disco de 2012: Home again).

In memoriam: tal día como hoy, en 1949, nació en Tavernes de Valldigna el escritor Rafael Chirbes. Si no hubiera fallecido el pasado mes de agosto, hoy habría cumplido 67 años.

Hausnarketa garaia, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2016/06/27 22:20:00 GMT+2
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2016/06/09 22:10:00 GMT+2

Chirbeando

Hemos estado unos días por Calp(e) por cuarta vez y me he acordado mucho de Chirbes.

Entre otras cosas, porque he visto las grúas otra vez trabajando a buen ritmo. Por ejemplo, a escasos metros del apartamento, en la playa Arenal-Bol, estaban construyendo un hotel de 30 pisos de altura (tiene prevista su apertura en el mes de mayo de 2017).

Por este titular del periódico Levante-EMV del 3 de junio. En portada, con fotografía del ínclito: "Carlos Fabra retoma la vida laboral como agente de seguros" Y añade: "El expresidente provincial aprovecha el tercer grado para ofrecer sus servicios a empresarios". Menos mal que en el interior, página 10, decía que "algunos ni siquiera lo han recibido". 

No recordaba el nombre del primer sitio al que fuimos a comer, pero sí que Alfonso Armada lo citaba en una de las mejores entrevistas que le han hecho al de Tabernes de Valldigna: Rafael Chirbes: "No hay riqueza inocente". Hoy la he vuelto a releer entera y es una delicia.

Abro paréntesis. El restaurante se llama Un cuiner a l´Escoleta de Sagra. Cierro paréntesis.

Además, la familia del escritor recogió el Premio Nacional de Literatura 2014 y, con este motivo, se puso en circulación el discurso que Chirbes quería leer ante Wert y cía: Un parlamento que no pronuncié.

Así las cosas, he echado mano del número 112 de la revista Turia (finales de 2014). Hay ahí un dossier extenso sobre su figura y también un texto inédito de Chirbes que él presenta así: "busco en los cuadernos en los que, con escasa disciplina, vengo anotando opiniones y recuerdos desde mediados de los años ochenta, y selecciono algunas notas que tienen como banda sonora común un fondo de violencia". Me he permitido transcribir un par de páginas largas de su viaje a Donostia para presentar la novela Crematorio en diciembre de 2007. El texto se titula A ratos perdidos.

15 de diciembre de 2007

Viaje relámpago a San Sebastián. La playa de La Concha desde una habitación del Hotel Londres y desde la cristalera de la cafetería. La mañana, muy fría, despliega un cielo purísimo, una luz que fluctúa entre el acero y el oro. Todo se recorta con nitidez, sobresale, reluce: el barrio de pescadores al pie del Urgull, las torres doradas del ayuntamiento, un pretencioso juguete. El mar es una lámina, espejo sobre el que se reflejan las edificaciones como en una acuarela impresionista: colores levemente desvaídos, finísimos. En esa calma, sorprende el borde de espuma de las olas al romper en la playa, formando un impecable arco de circunferencia: entre las boyas dispersas en la bahía se ven las cabezas cubiertas con gorro y los brazos que se levantan rítmicamente por encima del agua: son las nadadoras del Club Atlético, mujeres maduras -algunas, ya ancianas- que ni siquiera esta gélida mañana de diciembre renuncian a su baño diario. El termómetro que hay a pocos metros del hotel marca dos grados por encima de cero.

A las once de la mañana ya estamos tomando riojas y unos pinchos -mis añoradas gambas con gabardina, crujientes y esponjosas, como hace años que no las tomo, una delicada tortilla- en una tasca que se llama Paco Bueno, en el barrio viejo. Mientras damos cuenta de nuestra consumición, el propietario cierra las puertas metálicas porque hay convocada una huelga general de dos horas en protesta por la ilegalización de Batasuna. Permanecemos en el interior del local, en compañía de varios hombres con aspecto de jubilados, varios de ellos tocados con txapelas y con ese aspecto tan característico de la tierra: tipos humanos polisémicos, porque parece que concentran en su físico rasgos campesinos, arrantzales y urbanos, como si para tallar sus caras hubieran trabajado en equipo el mar, la tierra y la ciudad, también su pausada manera de caminar, el tono de su voz es extraña mezcla de mar y montaña, de lo rústico y lo urbano. Cuando salimos, las calles que media hora antes bullían de actividad, se han quedado desiertas, reina un ambiente como de mañana de domingo. La ciudad está acostumbrada a estas peculiares ceremonias cívicas que todo el mundo cumple con la misma mezcla de devoción e indiferencia que en los años cincuenta se tenía en las ciudades castellanas por la liturgia religiosa: cumplimiento del deber de conciencia en unos, y en otros un variable temor a perder la consideración por parte de la sociedad; en muchos, una confusa mezcla de ambas cosas. Ser un buen católico te colocaba en una escala de valores que te amparaba más como ciudadano que como persona, salvaba tu día a día más que tu aspiración a la eternidad.

En el apacible callejeo, mis acompañantes saludan a buena parte de la gente con la que nos cruzamos, al estilo de quien es alguien en una pequeña ciudad, la gente viste bien, con ropa de calidad y marca, y muchas de las señoras que pasean en pequeños grupos o que caminan a solas, se enfundan en caros y elegantes abrigos de pieles que entonan con la calidad de la arquitectura, el buen gusto de lo que exhiben los escaparates, o la excelencia de los productos que se exponen en la barra de la taberna que hemos abandonado hace un rato: el conjunto transmite la imagen de una sociedad refinada y opulenta lo que, para quien viene de fuera, convierte en bastante inexplicable que, por debajo, exista ese violento enfrentamiento entre españolistas y nacionalistas, y sea uno de los puntos del mundo en que se libra una guerra. No cabe en la cabeza que por detrás de las ostentosas joyerías (consagración de lo eterno) o tiendas gourmet (celebración de lo efímero), por debajo de las elegantes instalaciones de este hotel con sus pretensiones decorativas de vieja aristocracia british, se muevan fabricantes de explosivos, pistoleros que le aprietan a alguien la bocacha de un arma en la sien o en la nuca, confidentes con las manos manchadas de sangre, policías torturadores, pistoleros y matones. Me esfuerzo por armonizar esa doble imagen, por superponer los dos planos ajustando los perfiles de una y otra para que formen una sola figura, pero me cuesta, no lo consigo, más aún cuando por la noche ceno con los organizadores del acto en el que he intervenido, en un saloncito privado del Kursaal. El camino hasta allí: la arquitectura del Victoria Eugenia y el Casino, los globos luminosos del elegante puente del Kursaal, todo tan belle époque, tan hecho para gustar, y esta gente afectuosa, amigable, tan civilizada, tan acostumbrada a comer y beber bien, tan amiga de cocineros y artistas, atravesada por esa latente pulsión de violencia: cuadra todo muy mal, el hedor de la sangre, los miembros esparcidos en mitad de esta calle que pisan zapatos elegantes. El centro en el que he dado la charla se llama Ernest Lluch en memoria del socialista asesinado por ETA. Las luces de Navidad componen consignas políticas -ASKATU, leo- como si pudiera existir una lucha que compaginara la sangre con el buen gusto. Sí, ya lo sé, el nacionalismo, Franco lo exarcebó, claro que sí, yo estuve en Carabanchel por apoyar a los vascos en el siniestro consejo de guerra que se conoció como Proceso de Burgos, conviví en Carabanchel con Sabino Arana Bilbao, uno de los condenados en el proceso (evidentemente, no el ideólogo decimonónico Sabino Arana Goiri), inteligente y generoso, y con un muchacho bueno y noble que se llamaba Iñaki Aizpuru Zubitu, los recuerdo con afecto, claro que sí, era el franquismo, había que enfrentarse a él, pero Franco se murió hace más de treinta años, y antes de Franco fue lo de Isabel II, fueron las guerras carlistas, el clericalismo y antirrepublicanismo de una gente que luchaba contra esa frágil flor que fue la I República, los siniestros vaticanistas de El intruso de Blasco Ibáñez, los curas montaraces, el oscuro mugido de violencia del que nos habla en sus novelas Baroja y, con una lucidez hiriente, Sánchez- Ostiz.

A la mañana siguiente, antes de abandonar el hotel, otra vez el cielo cristalino y frío, el arco perfecto que forma la puntilla de espuma sobre la arena, los que caminan por la playa, los bracitos que salen intermitentemente del agua y los flotantes gorros multicolores de las mujeres que se bañan a pesar de los dos grados bajo cero de hoy, la sensación de una ciudad hermosa, provinciana y serena, tan lejos del turismo chabacano del Mediterráneo, donde sin embargo nadie tiene la impresión de tener que luchar por nada, ni de que le estén quitando nada, cuando allí sí que les han quitado la historia, la arquitectura, el paisaje, los han despojado de todo, arruinado: a esos sí que los entendería volando con explosivos de dinamita kilómetros de edificaciones, devorando las tripas de las rapaces que se los han estado comiendo a ellos. Y justo esos, se están quietos. Ni pían.

De vuelta, me pongo en el coche la cinta de Mikel Laboa que me acaban de regalar, Xoriek. Escucho esa voz desgarrada, melancólica, tristísima, y me entran ganas de llorar; el acompañamiento musical es a ratos jazz, en otros momentos se vuelve una sonata clásica, o te estremece con la txalaparta: fondo musical trabajadísimo, refinado, complejo, incluso sobrecargado de referencias al jazz, al blues, al soul, pero la voz de Mikel Laboa se impone, posee una hondura extraña, prehistórica, es a ratos voz de la tribu, y en otros momentos grito de animal herido -ese pájaro ciego, al que se refiere en la más hermosa canción del disco, y en la que Laboa le pone música a un poema de Ungaretti-.Entre los campesinos era costumbre pincharles los ojos a los jilgueros para que cantaran mejor. Hay una trama sonora culta en el disco, de raíces profundamente urbanas, cosmopolitas, a través de la que se abre paso la voz de Laboa, que parece proceder de la oscuridad de los bosques, o de una herida abierta en el animal humano, lugares auditivos del dolor, topos ante los que uno se arruga temeroso. "Difícilmente deja su lugar natal / quién allá tiene sus raíces. / Difícilmente deja su tierra el árbol; / sólo cuando lo abaten y lo hacen tablas", dice la traducción de un poema de Bernardo Atxaga que aparece en el libreto que acompaña al CD. Y también canta Laboa esa otra: "El pájaro / si le hubiera cortado las alas / habría sido mío, / no habría escapado, / pero, / así / habría dejado de ser pájaro / y era un pájaro lo que yo quería".

(....)

18 de diciembre de 2007

Me cambian la dirección del correo electrónico y, a pesar de que cumplo las instrucciones y compruebo con ayuda telefónica del proveedor de internet que está todo en orden, resulta que ya no puedo entrar como lo hacía antes, ahora todo es más difícil e infinitamente más lento. En esos quehaceres (o quebraderos de cabeza) estúpidos, e intentando responder a las preguntas que me envían para una entrevista, se me va medio día. La otra mitad -la mañana- la he pasado en Denia. De camino, a la ida, a la vuelta, oigo el disco de Laboa que me regaló Hasier Etxeberria. Se me saltan las lágrimas oyendo esa voz desolada que chapurrea o se inventa letras en francés o inglés, haciendo que Ne me quitte pas pierda la mínima partícula que pudiera quedarle de cursilería al texto de Brel, y se convierta en algo así como el mugido de un buey al que arrastran al matadero y huele la sangre de sus congéneres recién sacrificados; esa voz dolorida que recita historias de pájaros que mueren durante el invierno en los bosques y cuyos esqueletos no encontramos cuando llega el buen tiempo (Atxaga), la que, con palabras de Ungaretti canta: morir como las alondras sedientas; o como la codorniz que, tras cruzar el mar, se rinde junto a las primeras matas de la recién alcanzada costa, porque ya no tienen ganas de volar. Mejor esa muertes que vivir lamentándose como un jilguero al que han cegado. También están los versos que incluí en Crematorio: "si le hubiera cortado las alas al pájaro...". O esos otros: "Les abrís las manos, les dedicáis halagos líricos... pero los pájaros os rehuyen...". Todo esto es muy hermoso y muy triste, me eleva y me hace sufrir.

Chirbes remata el texto así:

Beniarbeig, 12 de septiembre de 2014.
El aire trae ceniza en suspensión y huele
a resina quemada

Ahora imaginaos a este buen hombre conduciendo su coche camino a Denia y escuchando a Laboa (Xoriek). Por ejemplo, Ne me quitte pas.

Escrito por: iturri.2016/06/09 22:10:00 GMT+2
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2016/05/22 09:30:00 GMT+2

Peña Flamenca Dabadaba

Me gusta escuchar flamenco de vez en cuando. El pasado jueves, por ejemplo, Rancapino Chico y Antonio Higuero abrieron un nuevo ciclo en la sala Dabadaba de San Sebastián.

Cuando le dije que intentaría escribir algo sobre el concierto, Eduardo Ranedo me replicó: "no es fácil escribir sobre esto. Es como que te estampen contra la pared con algo tan de verdad que asusta. Rodeados de tontería, estas cosas son un bálsamo". Como tiene toda la razón, hablaré sobre ello pero sin centrarme tanto en el bolo.

Cuando lo que se ha dado en llamar Rock Radical Vasco (RRV) vivía sus momentos de gloria, había (y sigue habiendo) en la plaza Urdanibia (Mosku) de Irun un bar llamado Eskina. Si no recuerdo mal, de los cuatro socios que llevaban el establecimiento dos tenían sus orígenes en Morón de la Frontera. Cuando llegaba la hora de cerrar el garito el sábado por la noche, Tapi ponía flamenco para que la concurrencia supiera que había llegado la hora de irse. Pero a nosotros, a algunos al menos, nos gustaba mucho lo que salía por los bafles: Camarón, Veneno, etcétera. Generalmente, el hecho tenía efectos contrarios a los buscados.

Esa fue mi primera aproximación al flamenco. Luego, Radio 3 y su programa Duendeando (más conocido por el lema de "Flamencos y pelícanos"). No sé si siempre ha tenido este nombre. Ahora, lo emiten sábados y domingos a las 18:00 de la tarde.

He visto algún que otro concierto: uno memorable de José Mercé en el Victoria Eugenia (con un patio de butacas a rebosar de gitanas y gitanos en su salsa); Enrique Morente en el mismo lugar; Miguel Poveda en el Teatro Barakaldo...

En Donostia no hay muchas posibilidades de escuchar flamenco. Hasta ahora poco más que la Peña Flamenca La Paquera de Jerez (un sitio al que siempre me he querido acercar, pero al que por una cosa u otra no he ido jamás) y ahora... el Dabadaba.

Trasnoches flamencos

Fotografía: Dabadaba.

Hace unos días vi en las redes que anunciaban para el 19 de mayo a Rancapino Chico y a Antonio Higuero. Y pensé que esta oportunidad había que aprovecharla. No fui el único: porque, a ojo, unas 150 personas hicimos lo mismo el jueves al anochecer.

Rancapino Chico es joven (este año 28 primaveras) y es hijo del cantaor del mismo nombre (Rancapino: ambos son Alonso Núñez además). Una persona que no conozco presentó al dúo y llegó el momento de hincarle el diente al repertorio. Cantaor y guitarrista se subieron al escenario elegantemene vestidos: traje y corbata (si hacemos caso a Higuero, de estreno, aunque vaya usted a saber).

No tengo la suficiente cultura para conocer los diferentes palos, pero el artista habló de bulerías, alegrías, tangos, una zambra hecha por Paco Cepero como homenaje a Rancapino el viejo y tanguitos para rematar la velada.

La gente en silencio y escuchando, con respeto, algo que cada vez sucede menos en otro tipo de conciertos acústicos. Casi dos horas de cante, con una parada de veinte minutos en mitad del show (parada encima del escenario, porque ellos siguieron dándole en el camerino).

Tal y como señala Alex Dabadaba, una especie de tablao, porque los músicos están muy cerca del público. Yo creo que la mayoría se quedó muy a gusto y me da que esto tendrá continuidad en otoño, aunque previamente parece que también habrá otro bolo en junio (Antonio Reyes y Diego del Morao el 25 de junio).

Camino de casa, escuché a alguien que salía del local hablando por teléfono con su viejo diciéndole: "hemos hecho flamenco y ahora vamos a hacer rock and roll, padre". Pensé que justo lo contrario que el Dabadaba esa noche.

Dabadaba Gune Flamenkoa, apunte hau euskaraz.

P.S.: aquí tenéis una actuación en directo de Rancapino Chico. Arranca a partir de los 20 minutos, más o menos.

Escrito por: iturri.2016/05/22 09:30:00 GMT+2
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2016/05/15 18:45:00 GMT+2

Badiola: el futbolista que se quedó en el Hotel Corona de Aragón

Fútbol y literatura llevaba por título el diálogo entre dos Santiagos (el periodista Segurola y el escritor Roncagliolo) que tuvo lugar el pasado viernes en las catacumbas del Estadio Anoeta, concretamente en el Centro Cultural Ernest Lluch. Era una de las últimas actividades programadas dentro de la edición de este 2016 del festival Literaktum y fue Aixa de la Cruz la encargada de repartir juego entre ambos ponentes, tarea harto complicada estando Segurola por medio, ya que cuando el bilbaino toma la palabra cuesta pararle. Por si esto fuera poco, todos sabemos el poder de atracción que tiene el fútbol (y es que, en este caso, la literatura quedó en un segundo plano).

Tras el acto, varios de los congregados nos atrevimos con el Parque Temático del Pintxo (lugar anteriormente conocido como Parte Vieja donostiarra: en algún momento tendremos que decir que, quitando cuatro o cinco bares, ese espacio ya no nos pertenece a las y los donostiarras). Y fue allí donde salió a colación el apellido Badiola. Imagino que la mayoría pensaréis que ahora tocar hablar de la Real, pero no es así.

Fue tirando del hilo Valdano como llegamos a este destino. A mediados de la década de los 70 del pasado siglo, con Franco ya en las últimas, llegó a Vitoria un joven argentino llamado Jorge Valdano para jugar en Segunda División con el Alavés. Pasó cuatro temporadas con los babazorros y lo fichó el Zaragoza con 23 años, junto a José Ramón Badiola. Valdano tuvo luego una destacada carrera, pero el vizcaíno de Ondarroa se quedó por el camino.

 

La fotografía es de la web Los Blanquillos. De izquierda a derecha: Valdano, Badiola y Trobbiani.

Todo cambió desgraciadamente el 12 de julio de 1979. La delegación alavesista se hospedó en el Hotel Corona de Aragón. Sin embargo, Jorge (Valdano) tenía sus más y sus menos con los dirigentes vitorianos y pospuso el viaje. Menos mal, porque esa misma mañana se declaró un incendio y murieron casi 80 personas.

Los dirigentes del Alavés consiguieron salir por su propio pie, pero no pudieron llevarse consigo a Badiola. José Ramón saltó a la calle desde el primer piso (o desde el segundo, porque el número de la planta varía según las crónicas). Se dio un buen golpe en la cabeza, pero salió más o menos bien físicamente.

Psíquicamente, sin embargo, aquella situación traumática ha marcado el resto de su vida. Aunque jugó en el equipo zaragocista, José Ramón Badiola no consiguió llegar a dar el nivel que de él se esperaba. Su vida ha sido un desastre: rompió con su novia (he leído por ahí que era la hija del gerente del Alavés) y finalizó su carrera en el equipo alavesista para recluirse posteriormente en su pueblo.

En mis habituales visitas a Ondarroa, más de una vez ha salido el nombre de este exfutbolista que ahora tiene 60 años. La última vez que hablamos de él, mi cuñado me contó que habían visto a Valdano paseando por las calles de la localidad con su excompañero. He intentado comprobar este dato en la red, pero no lo he conseguido. El propio Valdano dice en alguna entrevista que perdió todo contacto con Badiola (que lo vió una vez en Bilbao). No sé si serán posibles más encuentros, pero Valdano tiene casa en Donostia y Ondarroa está a 50 kilómetros.

Por cierto, el viernes me dijeron que el libro que el argentino acaba de publicar en la editorial Conecta (Fútbol: el juego infinito) merece mucho la pena.

Os dejo varios enlaces sobre Badiola, Valdano y los hechos del Hotel Corona de Aragón:

1.- El periodista maño Miguel Mena publicó este Deporte y literatura (enlace pdf) en el 2010. Muchas gracias a Galder Reguera por hablarme de él.

2.- Las diferentes vidas de Valdano y Badiola (reportaje publicado en la revista Líbero).

3.- Badiola: azar y tragedia. Texto de 2012.

4.- Jorge Valdano: "El Zaragoza fue el equipo donde más jugué y que más marcó mi carrera profesional". Entrevista del 2014.

5.- La Alfaques y Zaragoza le dejaron dos veces viudo. Crónica del incendio del Hotel Corona de Aragón aparecida en el diario El País el 13 de julio de 1979.

6.- El futbolista Badiola se tiró por la venta y sufrió un paro cardíaco. Información publicada por ABC en julio de 1979.

7.- Adiós a un histórico albiazul. Necrológica en El Correo sobre Txema Zarraga, gerente alavesista a finales de los 70.

8.- El ruidoso sonido de la ausencia. Columna de Carlos Moncín en El Heraldo.

9.- Jorge Valdano y el chico de al lado. Columna de Luis Alegre (2014).

Badiola: futbola ez da literatura (apunte hau euskaraz).

Escrito por: iturri.2016/05/15 18:45:00 GMT+2
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2016/05/12 21:35:00 GMT+2

Un abrazo, Alain

Llevo desde el pasado sábado sin poderme quitar una imagen de la cabeza. Corresponde a un homenaje, el que le hicieron a José Luis López de Lacalle, asesinado por ETA el año 2000. Aparecen cinco personas en torno a un ramo de flores apoyado en la base de piedra de una escultura. Son la viuda y el hijo de la víctima, así como representantes del partido que convocó el homenaje (locales y provinciales). A la derecha hay más gente, pero no parece que sean muchos.

Fotografía: Aiurri.

Alain es el hijo. No lo conozco demasiado, pero sí que lo he saludado más de una vez en algún bar o en algún acto cultural (últimamente en el concierto-homenaje a Derribos Arias). Saludarnos y cruzar un par de palabras, nada más.

No le he escuchado jamás hablar en público de su dolor (sí a su madre y a su hermana). Parece que ha decidido permanecer callado.

Nunca le he preguntado a ver qué tal está, cómo vivió ese cambio radical de vida con apenas veinte años recién cumplidos, cómo se enfrenta uno a la vida tras perder a tu padre de manera tan cruel, cómo hay que hacer para mantener esa aparente serenidad en los actos de recuerdo del viejo, cómo tirar hacia adelante a sabiendas de que tu criatura recién nacida (zorionak, ya que estamos) no conocerá a su abuelo... Cómo.

He leído un par de noticias sobre el acto (Lopez de Lacalle gogoan, una de ellas). También he visto el vídeo que he pegado ahí abajo (factoría Aiurri). Me extraña que la alcaldesa de Andoain no acudiera. No tengo ni idea de cuál es el motivo, pero creo que debía haber estado ahí, a pesar de ser un acto del Partido Socialista.

Hay que mostrar empatía con respecto a quien sufre. Sobre todo con personas que están un tanto alejadas de tus coordenadas políticas. Si en este pueblo queremos avanzar, son necesarios más gestos, aunque sean pequeños.

Alain, yo no te he dicho nunca nada sobre todo esto, quizás porque no he encontrado el momento adecuado, seguramente porque nuestra relación es de cortesía, pero quería escribir estas líneas para enviarte un abrazo en público.

Hasta la próxima, Alain.

P.S.: si alguien lo desea, puede leer este apunte de Javier Ortiz "Tengo miedo".

Besarkada bat, Alain (apunte hau euskaraz)

Escrito por: iturri.2016/05/12 21:35:00 GMT+2
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2016/05/10 13:05:00 GMT+2

Los Zulueta, un texto de Fermin Etxegoien

Fotografía de Juan González Andrés aka @foteropanico.

Aprovechando que estoy recuperándome favorablemente de un “esguince grado II del ligamento lateral externo del tobillo izquierdo” por hacer actividades impropias de mi edad (según dicen mis queridas amistades), voy a traducir por encargo (indirecto) de Carlos Rego la reseña-crónica hecha por Fermin Etxegoien (Zuluetarrak) del concierto que la banda reunida en torno a Rafael Berrio dio el pasado 15 de abril en el Centro Cultural Ernest Lluch en homenaje a Derribos Arias.

Dos cosas antes de nada:

1.- Me ha costado entrar en lo que Etxegoien quiere trasmitir, pero espero no haberme equivocado mucho.

2.- Es un texto en euskera y dirigido, por tanto, a esta población. No sé si se va a entender bien fuera o, incluso, aquí.

Ahí va.

Los Zulueta

"Parecía que estábamos en El Huerto" dijo alguien presente en la sala -una viuda mayor de 60 años y muy conocida en San Sebastián, cuyas hija y nieta/o también estaban por allí- nada más terminar el breve concierto-homenaje a Derribos Arias, cuando ya estábamos fuera del Centro Cultural Ernest Lluch en medio de la lluviosa noche de Anoeta.

ETA había hecho explotar en la década de los 80 aquel pub, de nombre El Huerto, punto neurálgico de la movida donostiarra de la época, en la otra punta de la ciudad, en la plaza de la Trinidad... y antes del pequeño concierto habíamos escuchado una especie de reivindación de la Cultura de la Transición (es decir, antes de que el kitsch del RRV se apropiara de todo) en la presentación de Derribos Arias: Licencia para Aberrar -libro escrito por el periodista orensano Carlos Rego.

La jaula de oro -en nuestra visión estereotipada hasta decir basta- de aquellos ciudadanos modernos y burgueses a más no poder en aquella Donostia cool -avant la lettre- e impenetrable. Quicir: para los mocosos de la provincia. Ha sido más tarde cuando he imaginado, por decir alguien, al propio Alejo Alberdi (presente en la sala) viviendo en una villa decadente como la del director de cine Iván (Zulueta) con vistas a Ondarreta. Es decir, personajes de aquella canción escrita por Rafa Berrio treinta años más tarde: Mis amigos, esa gente cargada de apellidos.

El músico de Gros se enfrentó al reto: tocar en directo las ocho mejores canciones -en su opinión- de Derribos Arias. Ikerne Jiménez al bajo, acompañante habitual de Alaska. La bilbaina apareció embarazadísima, con una imagen post-warholiana impactante. A la guitarra, Iñaki Huarte "Fisuras", un clásico de aquella escena new-wave, potente y sensible. A la batería, la joven zumaiarra Nagore Etxabe, una competente baterista de imagen riot-grrrl.

Arrancaron con A Flúor y continuaron con Quién hay. Como jamás había sonado Derribos Arias, me susurró (Xabier) Montoia. Demasiado bien me querría decir. Sólida y fielmente en mi opinión. Sin dejarse enredar en la dramaturgia del difunto Poch, pero sosteniendo el drama que había en sus canciones.

Nos gustaban todas las deconstrucciones de Derribos (música y texto). Aquel "aberrar" español tan cercano y tan lejano al mismo tiempo de este "aberri" en euskera.

Finalmente parece que se ha articulado una especie de crítica post a la estética de la izquierda abertzale (Maia, Gure Esku Dago), pero el germen de todo esto está en la tan denostada hoy Cultura de la Transición. Lo que pasa es que aquello era muy español y que algunos que estábamos allí (que también éramos euskaldunes, vasco-hablantes) luego nos callamos por respeto al folklore. Tal y como resulta conocido, una de las pocas excepciones fue el propio Montoia (M-ak).

Pero tira, tal y como diría el propio Berrio, "ya qué importa quiénes fuimos (Este Album, 1971, Warner)" (el entrecomillado en castellano en el original).

Actualización de las 14:15 horas. Jabi Haspi ha subido un par de vídeos más del concierto: muy bueno el sonido y flipante cómo lo capta el propio Jabi. Mi reconocimiento desde aquí.

Escrito por: iturri.2016/05/10 13:05:00 GMT+2
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2016/05/02 20:30:00 GMT+2

7 años, Javier

Dear JOR,

Un enlace de Felisa Pino me ha puesto sobre aviso: mi último Dear JOR es del 2014 (Cinco años, Javier) y hoy he decidido que había que llenar ese vacío.

El otro día eché unas risas con Gonzaga a cuenta de un par de apuntes tuyos sobre Eurovisión (éste referente a la última edición que viste, la del 2008) y otro de mayo de 2003 (Ainhoa, Otegi y «los vasquitos»). Venía a cuento la cosa porque la organización del festival había publicado una lista de enseñas prohibidas entre las que estaba la ikurriña. Fíjate cómo está la cosa que ha salido Rajoy, en twitter, ¡sacando la ikurriña!. Arnaldo Otegi, que salió hace unas semanas de la cárcel después de más de seis años y medio dentro, le ha contestando citando a Fraga.

Aprovechando el Primero de Mayo, conviene no olvidar que a un líder sindical como Rafa Díez le queda aún más de un año de condena por delante. Y el gobierno del señor plasmado no parece tener ninguna intención de sentarse a hablar para finiquitar lo de ETA.

Leí el domingo por la mañana una entrevista con un viejo conocido a quien soltaste más de una hostia en vida (Jesús Eguiguren: "Me tomaron por loco y me hicieron el vacío en el partido, para muchos la paz es una putada”). No hay muchas novedades en el texto, pero cada vez las suelta más gordas con respecto a su partido. No he entendido muy bien el primer comentario, el de José Luis Uriz: se acuerda de Enrique Curiel y destaca su labor por la paz.

Tras un 2015 electoral (elecciones municipales y locales en mayo; generales en diciembre) parece que el 2016 no le irá a la zaga (repetición de las elecciones generales en junio y elecciones al Parlamento Vasco allá por otoño). Hay una sensación general de hastío y hartazgo, o eso me parece a mí, aunque también habrá movimientos antes (¿coalición Podemos-IU?) y después.

Tu amigo Cebrián sigue con mando en plaza: apareció el nombre de su exmujer en los Papeles de Panamá y se puso a hacer de las suyas, aunque también hay gente en la SER que no le hace ni caso (veremos cuánto aguanta Javier del Pino).

Pasé el penúltimo fin de semana de abril en Santander. Gente que tú conoces bien me llevó a una fiesta con motivo del tercer aniversario de La Vorágine. Abrió la noche en el Black Bird un clásico: Luis Pastor. Era la primera vez que lo veía, a pesar de que lleva ya más de cuarenta primaveras con la guitarra en bandolera. Le acompañó Lourdes Guerra a las voces. No la conocía, pero a tenor de las caras que ponía, daba la impresión de no estar demasiado a gusto encima del escenario.

Me sorprendió Pastor declamando. Por ejemplo, Qué fue de los cantautores, un texto del disco homónimo de 2012. Hay varios vídeos por ahí en los que aparece recitando, la mayoría a pelo, alguna con acompañamiento musical. He elegido uno de los más reivindicativos.

Lo dejo por hoy, Javier. Te podría contar algo de los refugiados, pero me da vergüenza lo que estamos haciendo con(tra) ellos.

Un abrazo.

Zazpi urte jada, Javier; apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2016/05/02 20:30:00 GMT+2
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2016/04/17 21:10:00 GMT+2

Volando voy (VI)

Poch & Derribos Arias

Viernes tarde, doble cita en el Centro Cultural Ernest Lluch de Amara. Por una parte, Carlos Rego presentaba su libro sobre Derribos Arias. Por otra parte, el homenaje en directo de Rafael Berrio a Poch (PochXBerrio).

Ricardo Aldarondo iba a participar en la presentación, pero problemas laborales de última hora lo impidieron (aunque sí que consiguió llegar al concierto). Alejo Alberdi (miembro de Derribos Arias), Rafael Berrio y Gregorio Gálvez arroparon a Carlos Rego en el acto. No he leído el libro y no viví de cerca aquella época, pero la presentación cumplió, en lo que a mí respecta, su principal función: consiguió que me entraran ganas de leerlo.

Tras media hora de descanso, aprovechada por el público para beberse las cervezas que la organización puso a su disposicón, Rafael Berrio se subió al pequeño escenario con Iñaki Huarte Fisuras (guitarra), Ikerne Giménez (bajo) y Nagore Etxabe (batería). También les acompañaron por momentos Elena Setien y Carlos Rego.

El local es pequeño, pero gana mucho sin sillas. La luz le dio un apropiado toque de salón de actos de instituto. El sonido fue muy bueno y el grupo aprobó con nota alta el examen.

Un buen botón de muestra el vídeo grabado por Javi Haspi de la canción "Íntima decoración".

Édipo (Companhia do Chapitô)

El sábado a la tarde esta compañía portuguesa llenó la sala Gazteszena de Egia con su particular versión de Edipo. No los había visto nunca, pero han venido muchas veces a Donostia y al País Vasco.

Se levantó el telón y apareció ante nosotros un escenario desnudo. Pocos momentos después hicieron acto de presencia los tres intérpretes. Mostraron su habilidad para, a palo seco, representar un buen número de personajes y ambientes.

Un compañero que ve mucho teatro me dijo que fue la obra que más le gustó el pasado año. Volvió a verla con los críos y éstos también lo pasaron bien.

Si Companhia do Chapitô pasa cerca de vuestro pueblo, id a verlos. De nada.

#DesafíoKatiuska

La iniciativa Desafío Katiuska, puesta en marcha por un grupo de trabajadores de Donostia Kultura, ha culminado este mediodía con un acto celebrado en la plaza Zuloaga, frente al Museo San Telmo de la ciudad. En dos palabras, consiste en recoger botas para las personas refugiadas que han llegado a Europa y denunciar la situación que están sufriendo.

No sé cuáles eran las expectativas iniciales, pero hasta ayer sábado se habían recogido 15.000 pares de botas en Gipuzkoa. Y es que además del grupo promotor un buen número de gente (cuadrillas, asociaciones, instituciones, empresas, ayuntamientos, escuelas...) se ha ido sumando por el camino. Y la verdad es que daba gusto ver lo diverso que era todo Los próximos días sabremos cuánto calzado se ha conseguido reunir.

La artista Zuhar Iruretagoiena ha hecho una instalación con las botas que las ciudadanas y los ciudadanos llevaron el mismo domingo a la plaza Zuloaga. Me ha gustado esta fotografía de Javier Hernández.

Javier Hernández-en argazkia: #KatiuskaErronka

Esta otra es mía:

#KatiuskaErronka

Hegal egiten (VI), apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2016/04/17 21:10:00 GMT+2
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2016/04/05 22:30:00 GMT+2

Las personas refugiadas deben vivir en Europa

Hay una expresión muy de los 80 en el País Vasco: "errefuxiatuek Euskadin bizi behar dute" (las personas refugiadas tienen que vivir en Euskadi). Era un lema coreado en las manifestaciones cuando el Estado francés comenzó a retirar el estatuto de refugiado y expulsar de Iparralde (Norte de Euskal Herria) a personas de Hegoalde (Sur de Euskal Herria). Ahora, son las y los refugiados de Siria, Afganistán, Irán... quienes quieren vivir en Europa huyendo del caos de sus respectivos países.

Hoy quiero traer por aquí las palabras de un par de periodistas vascos que cubren los conflictos de Oriente Próximo.

De lo dicho por Ane Irazabal a Sustrai Colinari ("Gertatzen dena kontatzeko gaude, ez protagonistak izateko") en febrero de 2015 (traducido al castellano aquí: Ane Irazabal, desmitificando a los corresponsales de guerra):

"(...) los refugiados sirios que nos encontramos el año pasado en Lampedusa nos reconocían todos lo mismo: “creíamos que lo que sucedía en Palestina no nos podía suceder a nosotros, que estábamos a salvo en Damasco, que nosotros vivíamos bien”. Con cuatro hijos, sin nada, acababan de llegar en una patera. Por eso digo que la verdadera empatía se logra metiéndose en la piel del prójimo, y que para ello tienes que creer que a ti también te puede pasar. Cuando lo logras, se te pone la piel de gallina..."

En enero de 2016 se publicó, por su parte, la que el mismo Colina le hizo a Mikel Ayestaran ("Nabilen tokietan, propagandak informazioak baino indar handiagoa du"). Traduzco este trozo:

"No nos engañemos: aquí la gente no habla de los suníes, de los drusos o de los chiíes; habla de la Real. Además, Occidente mira al resto del mundo por encima del hombro. Nosotros hemos exportado la democracia, nosotros hemos exportado los valores del bien, nosotros... Aunque hemos desarrollado una mínima empatía sobre las tragedias de Oriente Próximo, siempre nos imaginamos que no nos puede suceder algo parecido, que estamos a salvo."

No sé vosotros, pero yo estoy totalmente perdido: me siento huérfano. Parece que la política es incapaz de abrir vías. Además, nos hemos hecho viejos, nos hemos aburguesado y tenemos un miedo de la leche hacia el extranjero, el extraño (lo de siempre: los pobres).

A pesar de todo, hay gente que permanece alerta y que está ayudando en los lugares donde están estas personas refugiadas. Dos ejemplos cercanos aquí en Gipuzkoa: Hotz Zarautz y Zaporeak (como complemento, la iniciativa #DesafíoKatiuska por ejemplo).

Se pueden decir muchas cosas (incluso en contra), pero yo en estos casos soy más de aplicar lo que decía Bertolt Brecht en su poema Refugio nocturno.

Hay dos versiones en euskera de Gaberako aterbea: la original de Mikel Laboa y la de Negu Gorriak en el disco homenaje a Laboa (Txerokee).

Me han contado que en Nueva York
en la esquina de la calle 26 con Broadway
en los meses de invierno,
hay un hombre todas las noches
que, rogando a los transeúntes,
procura un refugio a los desesperados
que allí se reúnen.

Al mundo así no se le cambia
las relaciones entre los hombres
no se hacen mejores.
No es ésta la forma de hacer más corta
la era de la explotación
pero algunos hombres
tienen una cama por una noche
durante toda una noche
están resguardados del viento
y la nieve a ellos destinada cae en la calle.

No abandones el libro que te lo dice, hombre,
Algunos hombres tienen una cama por una noche
durante toda una noche
están resguardados del viento
y la nieve a ellos destinada cae en la calle.
Pero al mundo así no se le cambia
las relaciones entre los hombres
no se hacen mejores.
No es ésta la forma de hacer más corta
la era de la explotación.

Errefuxiatuek Europan bizi behar dute, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2016/04/05 22:30:00 GMT+2
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2016/03/14 21:45:00 GMT+1

Volando voy (V)

Neskatoak

Es martes por la tarde y recibo una llamada telefónica. Es un amigo que se va a acercar a Hondarribia a ver un documental del periodista Jon Abril (Neskatoak). No ando bien de tiempo, pero era una propuesta que no se podía rechazar.

El trabajo de Jon recoge las historias de una docena larga de mujeres que cruzaron la muga para trabajar como sirvientas (algunas en París, la mayoría en el Norte del País Vasco) entre las décadas de los 50 y 70 del siglo pasado. Ya os digo yo que podía estar mejor filmada y montada, pero quizás porque se me hacen muy cercanas las historias contadas y están contadas con mucho cariño, a mí me llenó. Incluso me reí, al igual que buena parte de la sala, porque algunas de las protagonistas tienen chispa y gracia contando sus aventuras y desventuras.

Se estrenó el domingo 6 de marzo en el pueblo de Abril, Bera. Y, tal como he dicho arriba, yo lo vi el día 8 en Hondarribia (más de 200 personas en la sala, la mayoría mujeres, porque era un actividad organizada dentro del programa del Día Internacional de la Mujer) y esta misma semana, el 16 de marzo, se podrá ver "Neskatoak" en el Koldo Mitxelena de Donostia (la agenda de proyecciones está en la web).

Al día siguiente, una amiga me comentó que el planteamiento del film le recordaba el documental A las puertas de París, un trabajo de 2008 dirigido por Marta Horno y Joxean Fernández (sí, el director de la Filmoteca Vasca) donde se da voz a varias porteras parisinas. Todas ellas son españolas a punto de jubilarse (o jubiladas ya). Se puede ver enterito en la red (43 minutos).

La mirada del otro

También la pasada semana se celebró del 7 al 10 de marzo la XXII edicion de dFERIA, un festival de artes escénicas dirigido a profesionales, pero también al público teatrero en general.

Sólo he podido acercarme a ver una obra, La mirada del otro, una pieza que va sobre los encuentros restaurativos que tuvieron lugar en el 2011 entre disidentes de ETA y víctimas de la organización en la cárcel de Nanclares. El material que manejan es potente (han llevado a escena diálogos basados en los encuentros mismos). Tres intérpretes: una mediadora, un exmiembro de ETA y una víctima de la organización. Escenario mínimo: dos mesas y tres sillas movidas y removidas de sitio por los actores.

Creo que se estrenó el pasado mes de septiembre en Eibar. Y recientemente ha tenido problemas en la localidad onubense de Cartaya (la compañía Proyecto 43-2 ha denunciado censura).

Para mí lo más interesante fue la mesa redonda posterior (y parece que así ha sucedido en más ocasiones). Moderó el diálogo Jaime Otamendi y, además de los intérpretes, tomaron parte Maixabel Lasa (víctima de ETA) y Edu Santos (mediador en los encuentros de la cárcel). También se sumó el público y, contrariamente a lo que suele ser habitual, las intervenciones fueron interesantes y sensatas. Sólo me acuerdo de la intervención de una persona que dijo ser hermana de una persona a quien mató la Guardia Civil hace 40 años. Apuntó que ya le habría gustado a ella haber participado en este tipo de encuentros. Edu Santos le respondió que para ello eran necesarios tres elementos que no se daban: una acción condenatoria de la Justicia contra dicha persona, arrepentimiento (aunque no sé si empleó esta palabra en concreto) y su disposición a participar en los encuentros.

Los miembros de la compañía (Estibaliz Curiel, Pablo Rodríguez y María San Miguel) destacaron un reciente encuentro con estudiantes en Elda (Alicante). En este caso, era previo a la obra y la gran mayoría del alumnado no quería dar segundas oportunidades a nadie y se mostraban más favorables a la mano dura. Sin embargo, tras el debate, una buena parte cambió su punto de vista e, incluso, hubo algunos estudiantes que se acercaron a ver la representación teatral.

En Youtube hay un vídeo con todo el montaje subido por la propía compañía.

Hegal egiten (V), apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2016/03/14 21:45:00 GMT+1
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