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2019/01/13 20:00:00 GMT+1

Como Alaska

Uno de estos días de comienzo de año, mi madre se cayó. Estaba haciendo la cama y, ella no sabe bien cómo, perdió el equilibrio y aterrizó contra el suelo con la frente. Dos horas después del accidente la vi en el hospital y tenía un bulto de buenas proporciones en la frente, encima del ojo izquierdo.

Tras pasar unas cuantas horas en observación, volvimos a casa con ella.

A la mañana siguiente, el bulto comenzó su camino hacia abajo. Es decir, perdió volumen y se coloreraron sus ojeras.

En resumidas cuentas, la cosa no tenía un aspecto muy presentable.

Aquel mismo día la cantante Alaska salió en un concurso de una de las cadenas privadas españolas.

Al día siguiente, mi madre hablaba con alguien por teléfono y para explicar su situacion soltó la frase: "Tengo la cara como Alaska".

Me reí. Ya le hubiera gustado a mi madre tener la cara como Alaska.

P.S.: pondría aquí una foto de mi madre, pero correría el riesgo de que me desheredara. Y no es plan.

Alaska bezala, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2019/01/13 20:00:00 GMT+1
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2019/01/06 22:00:00 GMT+1

Domingo por la tarde

Me he bajado de la bici cerca del Hotel Londres. Julian está tocando con el acordeón las piezas de siempre.

Me dice que la noria no le ha traído más dinero. Que quizás incluso ahora le llega menos.

Hace ya varios meses que no coincidimos. Me dice que ha pasado el verano más allá de Hendaia, pero durmiendo siempre en Urnieta.

Un abuelo se le queda mirando. Le pide suelto al hijo que lo acompaña y le echa algo de pasta.

El abuelete tiene una mirada limpia, viva, igual que sus movimientos, a pesar de que estoy seguro de que rebasa los 80.

Dice que él también es músico. Trompeta y saxo, si no recuerdo mal. Son de la Ribera y han venido a San Sebastián a ver la zarzuela «Katiuska». Dos noches de hotel, ésta es la última.

Le pregunta si estaría interesado en un acordeón. Dice haberlo comprado por capricho, pero que ya no lo toca, entre otras cosas porque pesa demasiado.

Toca unas notas mientras Julian mueve el fuelle.

Intercambian sus teléfonos y se despiden de manera calurosa.

Hace frío y la gente circula rápido sin detenerse más allá de lo necesario.

Domingo por la tarde.

Igande arratsaldea, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2019/01/06 22:00:00 GMT+1
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2018/12/30 22:35:00 GMT+1

Donostia no es Montecarlo

Hoy, 30 de diciembre, cerrará su puertas el Bar Rekalde de la calle Aldamar. Una empresa de construcción ha comprado el edificio y no les renuevan el contrato de alquiler. La pérdida la van a sufrir, especialmente, algunas vecinas y vecinos de la Parte Vieja, porque el bar se traslada al barrio de Gros (dicen que pronto).

No he sido yo un habitual del Rekalde, pero siempre que he ido me he sentido a gusto.

Agus Rodríguez, el barero, ha salido últimamente en la prensa explicando los motivos del cierre, pero miro en Google y no encuentro ninguna noticia en castellano que se refiera a este hecho.

De todas maneras, la mejor entrevista se la hizo Danele Sarriugarte para la revista Argia el pasado mes de mayo: «Metroa, AHTren geltokia... Donostia zer izango da, Montecarlo bat?» («El Metro, la estación del TAV... ¿Qué será de San Sebastián? ¿Montecarlo?»).

La primera parte de la entrevista habla de su familia, destacando el papel de su madre, trata luego su lado militante (durante muchos años estuvo inmerso en la causa judicial de las herriko tabernas: desde abril de 2002 hasta enero de 2016) y a renglón seguido nos cuenta cuáles han sido los motivos que le llevaron a aprender euskera. Finalmente, habla del cierre del bar y del modelo de ciudad que se está imponiendo en San Sebastián.

La Parte Vieja es (va camino) de ser el Parque Temático del Pintxo y es difícil hacerle frente. Muchos como yo tratamos de evitar esos bares y buscamos alternativas en nuestros barrios o en otros de la ciudad. Otros muchos, debido a los precios de las viviendas, han tenido que buscar casa en los pueblos de los alrededores.

En otra entrevista que Nerea Lizarralde le hizo recientemente para Irutxuloko Hitza («Ez da izango agur triste bat»: «No será un adiós triste») contaba Agus los motivos que le han llevado a su barrio: «Me surgió una oportunidad en Egia, pero yo no soy de Egia, y no me gustaba esa sensación de paracaidista. Me parece más natural volver a Gros». ¡No me digáis que no es un tipo especial!

Sigamos con otro del mismo gremio: Xiri Arandia. Un barero que se retiró esta primavera. Yo lo conocí en el Bar Zazpi, estuvo luego en el Meltxor y el último que regentó se llama como él: Bar Xiri.

Carolina Alonso lo entrevistó en abril pasado y Arandia cuenta por dónde se ha movido en el negocio. Es coleccionista de arte y prueba de ello son las obras que tiene en depósito en el Museo San Telmo, así como las dos (una de Goenaga y otra de Zumeta) que se han quedado en el bar de la calle Idiakez.

Me ha sorprendido el final: «Yo no he leído un libro en mi vida ni he ido al gimnasio, pero he tenido muchas personas de relevancia que me han apoyado».

Conozco gente muy maja que no ha leído un libro en su vida y no creo que este hombre sea mala persona, pero, ¡concho!, esperaba algo más de sensibilidad de un coleccionista de arte.

Le podía responder con algún párrafo del adiós que Iban Zaldua le dedica a su profesora y amiga recientemente fallecida Piedad Frías, pero lo voy a hacer con unas palabras de Marina Garcés:

«Desde el mundo educativo y cultural tenemos que velar por la palabra y por la sensibilidad en todos sus aspectos, desde escribir bien hasta aprender a escuchar o a matizar. Para mí esto son tareas éticas y políticas fundamentales. Son precisamente estos actos de resistencia lo que nos permitirá transformar esta tendencia a la simplificación, la polarización y la banalización de todo».

Porque no es lo mismo Egia que Gros. Ni Sebastián es Montecarlo.

Donostia ez da Montecarlo, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2018/12/30 22:35:00 GMT+1
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2018/12/23 18:45:00 GMT+1

El post-2016 era esto

Hablo por teléfono con una persona de mi gremio, el cultural. Me dice que no llega a nada. Comentamos lo difícil que resulta hoy creerse algo o a alguien, porque da la impresión de que mentimos por encima de nuestras posibilidades. ¿Vivimos en un simulacro?

Hace casi veinte años escribí un correo electrónico a dos personas por algo que ya se me ha olvidado. Titulé el mensaje: ¿Semos (sic) tontos o qué? Hoy, la cosa ha empeorado.

A mí se me quedó cara de gilipollas con la capitalidad cultural del 2016: marcó un hito. Dio carta de naturaleza a una manera de trabajar que ahora estamos pagando.

Tres o cuatro meses antes de que el año más largo de la historia reciente donostiarra apareciera en el calendario (concretamente, el 11 de septiembre de 2015), se abrió el Centro Internacional de Cultura Contemporánea aka Tabakalera. Ha tenido muchos obstáculos y problemas, pero el principal es que, si había un proyecto que daba cobertura a todo, no ha aparecido o no lo han respetado. Y así no hay manera de que la cosa coja velocidad de crucero.

Esta misma semana ha renunciado al cargo Ane Rodríguez, la directora cultural, y la mayoría de la plantilla de la biblioteca del centro (UBIK) está en huelga porque tienen condiciones de trabajo precarias.

 

 

Escribía Haizea Barcenilla este sábado en Berria sobre cómo se ha arrinconado la visión del arte que tenía Rodríguez en el marco (incomparable) de la «festivalización de las ciudades».

En San Sebastián manda el turismo y, sobre todas las cosas, una idea del manejo de la hostelería. Quienes rigen los destinos saben perfectamente qué teclas tocar y cómo hacerlo para que la agenda esté marcada por las luces de navidad y la noria. O como dijo Saizarbitoria hace ya bastantes años: esas encuestas chorras de si los bancos de la ciudad han de pintarse de azul, de blanco o de blanquiazul. Y mientras hablamos de ello, no le hincamos el diente a otras cosas.

Pero también es verdad que aquí no somos de Cultura con mayúsculas. Somos más de postureo.

Son tiempos en los que importa mucho menos qué se hace y mucho más quién lo perpetra. Si es amigo o amiga, fenomenal. De lo contrario, una mierda pinchada en un palo.

Parece que está todo atado y bien atado. Pero puede que sea mera apariencia y que esté más suelto de lo que nos creemos, porque la raíz del problema básicamente se reduce a que ellos sí que están organizados y nosotros no. Y no hay mucho más de lo que hablar.

Y me temo que el tiempo y, sobre todo, el dinero se está acabando.

¡Feliz falsedad!

P.S.: yo hoy quería hablar del cierre del Bar Rekalde, pero al final me he ido por las ramas. O quizás no.

Escrito por: iturri.2018/12/23 18:45:00 GMT+1
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2018/12/16 09:10:00 GMT+1

La Cabaña del Abuelo Peuto

Pablo y Tatjana (zorionak!) estaban de aniversario y nos invitaron a comer a comienzos de diciembre. Nos juntamos varias amigas y amigos de la pareja, así como parte de la familia. En total, unas 40 personas.

El encuentro fue en un lugar curioso: La Cabaña del Abuelo Peuto (Güemes, Cantabria).

La Cabaña del Abuelo Peuto

Fue, además, una comida solidaria: alubias, tortilla de patatas y postre. Las alubias habían sido cultivadas por algunos presos de El Dueso y el dinero recaudado (este año llevan ya 10.000 euros) con estas comidas se destina a una escuela de Guatemala. ¡Ojo! Hace falta un grupo mínimo de 10 personas para reservar sitio.

El alma de todo es un cura obrero llamado Ernesto Bustio, pero el trabajo es colectivo y, mayormente, voluntario. La casa era de sus abuelos Perfecto (Peuto) y Vicenta (en el apartado historia tenéis más detalles). No tenía ni idea de quién era este hombre, pero se ve que Roge Blasco conoce a todo cristo (Ernesto Bustio: viajero peregrino de la vida).

El actual proyecto comenzó en 1981 y en 1999, cuando murió Laura (la madre de Ernesto), se abrió como albergue para las peregrinas y peregrinos que hacen el Camino de Santiago. Cada año aumenta el número de personas que pasan por allí: así, si en el año 2017 durmieron 11.000 peregrinos, este 2018 son más de 12.000.

Tras la comida, nos dimos una vuelta por el complejo. Tienen varias casitas para acoger a la gente que va a pernoctar y llaman la atención un par de construcciones:

1.- La ermita ecuménica: tiene textos escritos por Pere Casaldàliga y pinturas de un pintor que ahora no recuerdo quién es. Es una estructura octogonal de creación colectiva. Ernesto nos contó que es un sitio para reflexionar "sobre el verdadero viaje de la vida: de la esclavitud a la liberación".

2.- El museo del Land-Rover. Han hecho, sobre todo, dos grandes viajes: uno de 27 meses de 1979 a 1981; otro entre 1991 y 1992. Tiene un nombre bastante pomposo: Viaje a la Universidad de la Vida. El vehículo (es de 1975) está en el centro del edificio y a su alrededor hay fotografías y cartulinas con textos que detallan los años y los lugares que visitaron.

No he hecho jamás el Camino de Santiago, pero hay quien dice que este albergue es de los mejores del Camino del Norte.

Solo añadiré una cosa: si podéis, id a verlo.

Peuto aitonaren oinordekoak, apunte hau euskaraz.

La Cabaña del Abuelo Peuto

Escrito por: iturri.2018/12/16 09:10:00 GMT+1
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2018/12/10 21:25:00 GMT+1

Simetrías imposibles, texto de Harkaitz Cano

El pasado lunes estuve en un acto celebrado en la Librería Kaxilda como colofón a Euskaraldia. Harkaitz Cano leyó su Azken aurreko manifestua (El penúltimo manifiesto), una versión actualizada del que leyó semanas atrás en Elgoibar.

El escritor guipuzcoano acaba de publicar en euskera Fakirraren ahotsa (La voz del fakir), una novela en la que ficciona la vida del cantautor Imanol Larzabal. Aprovechando esta circunstancia, la periodista Leire Palacios lo entrevistó en Bizkaia Irratia. Vine el sábado de Santander hacia Ondarroa y el camino por territorio vizcaíno se hizo muy ameno gracias al diálogo que mantuvieron ambos.

Ayer domingo, tras asistir en Anoeta a la derrota de la Real contra el Valladolid, leí en el autobús camino de casa un correo que me envió un viejo amigo de la red, el eibarrés Gari Araolaza. Le había impactado un artículo de opinión publicado ese mismo día en El Diario Vasco: Simetria ezinezkoak. El autor era Harkaitz Cano.

A Gari le pareció que ese texto debía estar en castellano, porque estaba más dirigido a la comunidad castellanoparlante de Gipuzkoa que a la vascohablante. Ni corto ni perezoso lo tradujo y me lo envió.

Lo leí ayer en diagonal y hoy ya con más calma. Creo que tiene cabida en este espacio y por eso procedo a pegarlo aquí abajo. Gracias a Gari Araolaza por la traducción y a Harkaitz Cano por el original.

Fotografía de Sushi Maky.

Simetrías imposibles

¿Cuál es la relación aquí y ahora entre la cultura que se crea en euskera y la que se crea en castellano? Hay una respuesta políticamente correcta que, sin ser mentira, no resulta demasiado interesante: la relación es cada vez mejor. Se está difuminando el viejo automatismo que ideologizaba la lengua, el peso de los prejuicios de una época. Se ha acabado el tiempo de los bloques, vivan las grietas, puesto que las flores nacen en ellas. Pero los microprejuicios siguen ahí, sutil y disimuladamente, intocables. Llevamos mucho tiempo acostumbrados a juzgarnos superficialmente, ese mal hábito no se pierde de repente. A decir verdad, la pregunta es tramposa en sí misma, ya que supone que los que vivimos y trabajamos en euskera formamos un grupo cerrado y diferenciado. Y no es así. Porque todos los creadores somos castellanoparlantes, y porque hablamos en castellano a menudo, en relación o no con nuestro trabajo. Porque somos vascoparlantes intermitentes. Porque casi todos somos, antes que otra cosa y en la práctica diaria, castellanoparlantes. Y luego, algunos de nosotros, también somos vascoparlantes, en algunos sitios, por algunas horas. La persona de la cultura vasca, por lo tanto, se mueve entre los límites, yendo y viniendo, y su pan de cada día es el lado agridulce de la (auto)traducción. Aparte de hacer su trabajo, se ve obligado a ser representante de su ambiente, proselitista o predicador. «Y, ¿qué novedades hay en ese mundillo vuestro?», te preguntan de vez en cuando. El creador vasco tiene que añadir el de enviado especial a su ya de por sí larga lista de tareas; hablamos de nuestra cultura como si fuéramos turistas que hemos estado de viaje en Albania. Siendo optimistas, podríamos decir que nuestro esfuerzo es nuestro capital; nos enriquece estar en varios grupos de escala diferente y trabajar en varias lenguas. Somos responsables de marketing de nuestro mundillo, por lo tanto promotores, abogados de la defensa. La culpa de esto la tiene nuestra falta de visibilidad, claro: el que absorbe por ósmosis lo nuevo de Beyoncé, Rosalía o Pérez Reverte tiene más problemas para advertir la presencia de los creadores que tiene más cerca, ya que entiende que el cerrado grupo vasco es endogámico y que lo que hacemos no va con ellos. O, mejor dicho, que no va a ninguna parte.

Resulta trabajoso obtener el salario de una vocación como la nuestra, y solo eso ya tendría que crear una especie de «conciencia de clase», una solidaridad entre los del mismo gremio, sin importar la lengua que utilicemos. Esa solidaridad existe. Por otra parte, la lengua no es determinante, las afinidades estéticas pueden resultar más importantes para que surja la complicidad. Pero eso tampoco es del todo cierto: la mirada de quien escribe en castellano, como es normal, está más pendiente de las tendencias, suplementos literarios y polémicas españolas; sin embargo, a mí me dejan frío las riñas que a ellos les resultan estimulantes. El que crea en castellano busca la homologación en España, y, matando dos pájaros de un tiro, a mí me quiere homologar también allí. En esos casos me siento escritor albano. Extranjero en mi tierra. Ellos, sin embargo, se conforman con las noticias lejanas del mundo vasco, en general. «Dame los titulares, por favor». Como queriendo decir: «El mundo es muy grande, mi curiosidad también tiene sus límites». En esto no les falta razón; según las estadísticas, a los vascoparlantes no nos toca Shakespeare en la lotería de navidad.

Los músicos, cineastas y actores vascos están cotizados aquí y allá, siempre y cuando el euskera quede como un matiz kitsch; color local. Como recientemente ha explicado Amets Arzallus, todos estamos a favor del euskera mientras no lo coloquemos en el centro. De hecho, cuando se trata de orgullo, nos es más fácil enorgullecernos de una cultura que no tiene lengua. Tenemos dos ejemplos claros en las últimas décadas: la escultura y la gastronomía. No es casualidad que estas áreas sean las más utilizadas para vender -perdón por la indecencia- nuestra marca de forma internacional. Más aún, podríamos decir que la gastronomía es hoy lo que fue la escultura, que la tan citada modernidad líquida de Zigmunt Bauman ha liquidado a Chillida y Oteiza, los ha transformado en sentido material: la gastronomía se vende como escultura efímera. Sin embargo, cuando decimos «cultura sin lengua» nos engañamos una vez más: los escultores y cocineros se han convertido en estrellas trabajando en castellano, casi siempre.

Nos han vendido la simetría del bilingüismo, pero el peso de la simetría lo carga solo una de las dos partes: «¿me podrías repetir en castellano lo que has dicho en euskera?» nos piden de buena fe, con la excusa de llegar «a todo el público». Y nosotros mordemos el anzuelo, aunque estemos presentando una novela en euskera. Continuamente nos piden la traducción del original, la partición del disco duro de nuestra cabeza. Ustedes perdonen: eso no es simetría, sino subordinación.

Hace unos años un escritor reivindicó la «libertad de no saber euskera». Curiosa petición, sin duda alguna. ¿Y si aplicáramos ahí también la simetría? ¿De qué no sería acusado el escritor vasco que reivindicara el «derecho a no saber castellano»?

Dirán que así son las cosas aquí y ahora, que la elección es libre, cosas de la globalización, que nos toca abrazar el multiculturalismo. Sin embargo, Iván de la Nuez critica ambos en su recomendable ensayo «Teoría de la retaguardia»: el multiculturalismo sería la forma de meter «cada bestia en su jaula» y la globalización la forma de «meter todas las bestias en la misma jaula, siempre que estén suficientemente domesticadas». ¿Cuál de las jaulas elegiremos para estar en el mundo? ¿Nuestra libertad consiste en elegir jaula? Me he valido de la geometría para describir nuestra situación, pero quizás la zoología explicaría mejor algunas cosas. O sea, que las lenguas también luchan, tanto por el espacio físico como por el simbólico. El euskera, en concreto, por su supervivencia.

Escrito por: iturri.2018/12/10 21:25:00 GMT+1
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2018/12/09 17:15:00 GMT+1

Una vuelta por la Costa Oeste de los Estados Unidos (IV): final

La primera entrada sirvió para centrar el viaje. La segunda se la dediqué a San Francisco. La tercera valió para contar mis problemas con Alamo Rent A Car. Este cuarto y último apunte lo usaré para contar lo que no me cupo en los anteriores.

Parques

La víspera pillamos habitación en un hotel de Mariposa y el 13 de octubre nos fuimos a conocer nuestro primer parque: Yosemite. Si váis a visitar tres parques, merece la pena comprarte el llamado US National Park Pass (80 dólares por vehículo): te permite visitar todos los parques nacionales que desees durante un año. Lo puedes adquirir en el puesto de acceso de cualquiera de ellos. Pero ten en cuenta que no vale para acceder a los parques de cada estado: únicamente para los que tienen la consideración de nacionales.

Estuvimos dos días por allí y el primero coincidimos con una pareja de Bilbao que estaba de viaje de novios: lo remataban en Hawaii.

El 15 de octubre fuimos a Amargosa Valley para conocer el día 16 Death Valley. Contratamos dos noches en el Longstreet Hotel & Casino de Nevada, pero a 100 metros de la frontera con California.

Motoak Long Street Inn Casino: Amargosa Valley

Bonito contraste el perder de vista los colores del Yosemite y adentrarte en el desierto.

Como he dicho antes, estuvimos dos noches, pero basta con una para visitar Death Valley. Es mejor cargar las maletas en el coche y conocer estos parajes desérticos en un único día.

Una de las locuras con las que nos encontramos fue el campo de golf que había en Death Valley. Pero no fue la única, porque el día 17 teníamos cinco horas de camino a Williams (Arizona) y decidimos pasar por Las Vegas para flipar un rato. Basta con meter el coche en el Boulevard y mirar lo que te rodea.

Si queréis quedaros en Las Vegas, conviene tener en cuenta que en la plataforma en la que miramos había precios muy baratos en comparación con el resto del viaje: el negocio es el juego. Desconozco qué servicios incluían, porque había bastantes quejas de usuarios en el sitio que miré.

A una hora de Williams está Grand Canyon. Le dedicamos el día 18. Sólo puedo decir que la primera vez que lo ves en vivo y en directo el impacto es tremendo. Muy recomendable.

Tras parar en Sedona, el día 19 tiramos para la capital de Arizona: Phoenix. Elegimos un hotel que está cerca del aeropuerto y durante la tarde no salimos del hotel: aprovechamos para hacer la colada y organizar la siguiente semana.

San Diego

El 20 de octubre era sábado y teníamos 6 horas de coche camino de San Diego, la octava ciudad más populosa de los Estados Unidos. Desde la carretera vimos un par de cárceles en Arizona: cualquier prisión es jodida, pero tiene que ser la leche en un secarral como aquel...

En San Diego nos llamó la atención Midway Museum. Un buque de guerra atracado en el puerto y que sirvió para defender los intereses norteamericanos entre 1945 y 1991 (hasta la Primera Guera del Golfo). No lo visitamos, pero quizá merezca la pena.

MidwayT

El domingo 21 nos fuimos a Coronado, un viaje de quince minutos en ferry. No pudimos ver la playa porque había una bruma tremenda, pero no hubo problemas con el Hotel del Coronado, un inmenso hotel victoriano de madera y conocido, entre otras cosas, porque allí se grabó Con faldas y a lo loco.

Después de comer, nos fuimos a Old Town San Diego. Un parque histórico con edificios de los años 1820-1870 y que sirve para calibrar cómo fue la primera etapa de la ciudad. En el cementerio vimos la tumba del primer alcalde de San Diego, así como una placa dedicada a un hombre llamado José Antonio Aguirre.

Los Angeles

Llegamos el día 22 a Los Angeles. En concreto, nos alojamos en los alrededores: un motel de Arcadia.

El 23 de octubre nos adentramos en las atestadas autovías de LA. Aparcamos en un párking cercano al Dolby Theatre (25 dólares el día) y vimos tres sitios de Hollywood. El citado teatro es la sede de la entrega de los Óscar. Al lado está el Grauman's Chinese Theatre y el Paseo de la Fama con un montón de estrellas dedicadas a los astros de la industria, así como las huellas de pies y manos de varios de ellos impresas en el cemento de acceso al citado teatro chino.

Pillamos el metro cercano y nos fuimos a Santa Monica para, entre otras cosas, sacarnos algunas fotos con la placa que señala el fin de la Route 66.

Monterey eta Big Sur

El 24 pasamos por Malibu y, la verdad, no me pareció para tanto, pero seguramente porque no pasamos por dónde deberíamos. ¡A saber! Para dormir, reservamos habitación en San Luis Obispo (SLO) y los días 25 y 26 en Salinas.

Monterey está cerca de Salinas y es un buen punto para recorrer en automóvil el denominado 17-Mile Drive. Obra (idea) de Sam Morse es un espacio que mezcla naturaleza y lujo con lugares exclusivos: campos de golf, casoplones, etc.

Salimos por Carmel-by-the-Sea, lugar del que fue alcalde uno de sus vecinos más famosos: Clint Eastwood.

Otro contraste tremendo: ver aquello y regresar a Salinas, un pueblo obrero y sencillo. Por ejemplo, en el conflicto de los hoteles Marriott, leí que un hotel de San Francisco había contratado personal en Salinas. Les llevaba en autobús (cita a las 4:00 de la mañana) y dos horas de trayecto hasta SF.

El plan del 26 fue hacernos la Big Sur. Compramos comida y echamos gasolina, pero no nos cobraron ésta, porque el sistema se la atribuyó a una tarjeta aún activa del cliente anterior.

Son unos 150 kilómetros hasta Morro Bay, pero el GPS tenía el día tontorrón y continuamente nos enviaba en sentido contrario. Es una costa semejante a La Corniche entre Hendaia y Ziburu o el camino de la costa de Deba.

Al final del trayecto, los montes se relajan y aparecen los ranchos. Ganado bovino a un lado y elefantes marinos en el otro (espacio protegido de San Simeon)

Elephant seals: San Simenon

Radio, taxi, teléfono y seguro médico

He repasado las notas y hay cuatro cosas que quiero incluir para acabar:

1.- Radio: es muy importante tener la radio al lado para tragarte en coche todo ese porrón de kilómetros (millas). Había sitios en los que la cobertura convencional (FM y AM) no era muy allá, pero Alamo nos permitió escuchar la radio satelital de Sirius XM. Había docenas de emisoras, pero voy a destacar dos:

a) B.B. King's Bluesville. Una emisora con el músico B.B. King como referente. Blues y R&B de todo tipo.

b) Tom Petty Radio: canal dedicado a este músico norteamericano. Sobre todo, sus canciones.

Además, ya a través de la FM, cerca de Modesto y Fresno (alrededores del Yosemite) nos entró la emisora Radio Bilingüe: único canal público que emite en español. Música y recomendaciones para las personas de origen latino: educación, salud, derechos laborales y papeles.

2.- Taxi:

Pillamos tres taxis en este viaje: el primero nos llevó del aeropuerto de Nueva York a Harlem. No hay más que ponerte en la cola y subirte al taxi que te indiquen. Pagamos 75 dólares. Además de eso:

a) Taxi verde en Nueva York: el día 5 de octubre debíamos ir al aeropuerto para viajar en avión a San Francisco. Bernardo (San Fermin Apartments) le dio el aviso a un taxista de confianza: Carlos. La tarifa era de 70 dólares.

Bajamos a la 6:45 y allí estaba el taxi esperándonos, quince minutos antes de la hora señalada. El taxista tenía ganas de hablar. Nos dijo que trabajaba todos los días de 4:00 de la mañana a 16:00 de la tarde, salvo los domingos. Debía de llevar 25 años en los USA y ahora tenía 70. Añadió que le faltaba poco. Que total dentro de un año moriría. ¡Tal cual!

Le lancé una pregunta tonta al escuchar su edad. Le dije si no tenía forma alguna de retirarse. Que no, que con 400 dólares no se podía vivir allí.

Le hice una segunda entonces. Si no tenía ganas de volver a Ecuador, su país de origen. Segundo no rotundo. Que allí también se ganan 400 dólares a lo sumo y que no hay vida.

Nos dijo que tenía dos hijos en Alicante y Barcelona y que el tercero vivía al norte de Nueva York. Que este último no era rico, pero que vivía bien. Debía de tener una casa de medio millón de dólares y conducía un trailer (trailero) para transportar mobile home-s.

b) San Francisco:

El 30 de octubre teníamos que salir a las 4:15 de la mañna del hotel para tomar el vuelo de las 6:30 en el aeropuerto de SF. De día la mejor opción es el BART: 30 minutos de viaje desde el centro, pero el primer tren circula a partir de la 5:00 de la mañana e íbamos a andar justos para pillar el vuelo. Por tanto, decidimos que lo mejor era pillar un taxi.

Según entendí, hay un buen número de cooperativas del taxi en SF y nos pareció que la mejor opción era usar la aplicación de Fly Wheel. La bajé a mi teléfono Android y me pidió cinco o seis permisos: contactos, cámara fotográfica, fotos... Eso ya no me gustó nada. Mucho menos desconocer cuánto nos iban a cobrar por el trayecto. La desinstalé y cerré esa vía.

Otra opción era Uber, pero no quería usarla. Hay una compañía "guay" surgida en SF: Lyft. Pero fue uno de los gigantes que públicamente se mostró contrario a la denominada Proposition C (hablé en una entrada anterior que fue una propuesta que salió adelante el 6 de noviembre para cobrar un impuesto a esos monstruos y dedicarle el montante al problema de los sintecho de San Francisco).

Entre lo malo y lo peor, me quedé con lo malo: Lyft. Dos días antes pedí un servicio para las 4:10 de la mañana. Me dijeron que el trayecto tendría un precio de 33,66 dólares, propinas aparte.

A eso de las 4:10 la aplicación me confirmó que nuestro taxista era Rafael y que en dos minutos estaría a la puerta del hotel. Tenía un Volkswagen pequeño y las maletas entraron justo pero bien.

Hizo un viaje de 16 minutos, porque a esas horas apenas había tráfico. Ya en el aeropuerto, tenía un aviso de Lyft para aprobar el pago, añadir la propina correspondiente y valorar el conjunto. Con un 20% de propina, la cosa quedó en 41 dólares.

3.- Teléfono:

La compañía con la que tengo contratado el servicio (Vodafone) me dio la oportunidad de utilizar la tarifa de casa en los Estados Unidos. Según parece, es un servicio que ofrece a aquellos contratos anteriores a mayo de 2018. Conviene informarse, porque ya sabemos todos lo importante que es tener teléfono y datos sin mayor preocupación.

4.- Seguro médico:

Otra cuestión muy importante cuando te vas a los Estados Unidos: el seguro médico. Una amiga nos recomendó el comparador Insubuy y seguimos su consejo.

Afortunamdamente, no he tenido que echar mano de ellos y no puedo decir mucho más.

Tiene dos tipos de cobertura: fija (el propio comparador dice que es limitada) y comprensiva (la que ellos aconsejan).

Elegimos una cobertura de entre 100.000-125.000 dólares. Hay que calcular entre 150-175 dólares por persona al mes.

Si queréis ver 44 fotos del viaje, dejo aquí el álbum de Flickr: La Costa Oeste de los Estados Unidos.

La narración está compuesta de cuatro apuntes. El primero está aquí: Una vuelta por la Costa Oeste de los Estdos Unidos.

¡Y esto es todo!

Mendebaldeko Estatu Batuetatik barna (IV): azkena, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2018/12/09 17:15:00 GMT+1
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2018/12/01 11:00:00 GMT+1

Esperanza no es un nombre de estación

El martes la periodista Ane Irazabal charló con el también periodista Ander Izagirre sobre el oficio de las reporteras (aviso: voy a usar femeninos y masculinos según me dé).

Ane está acostumbrada a andar por los rincones oscuros del planeta y, además, vive en Roma; es decir, está siguiendo de cerca el auge del fascismo en Italia.

La sede del Centro Cultural Ernest Lluch (Estadio de Anoeta) está en obras y la charla tuvo lugar en la iglesia IESU de Riberas. No era sólo por influjo del lugar, pero aquello parecía un entierro.

La Revista 5W publicó en septiembre una conversación de Xavier Aldecoa y Alfonso Armada sobre África. Ya con la charla un tanto avanzada, en el libro se recogen algunas experiencias de países que están dándole la vuelta al calcetín (Mozambique, entre ellos, si mal no recuerdo). Para tratar de salir de aquel ambiente funerario, pregunté si había margen para la esperanza. Ane se quedó pensativa y soltó luego la experiencia de un pueblo italiano en el que conviven un buen número de refugiadas y refugiados.

Buscando en la red, me he encontrado con el cura eritreo Mussie Zerai (Don Barcone; esto es, el señor Patera). Fue uno de los fundadores en el 2006 de la asociación Habeshia y, a comienzos de este 2018, recogió un premio en Madrid (también se lo dieron a Helena Maleno de Caminando fronteras).

Hablamos muy por encima de la situación de Irun, aprovechando que estaba en la sala el fotoperiodista Gari Garaialde. Cómo algunas personas (sobre todo, mujeres) y asociaciones se han organizado  en torno a Irungo Harrera Sarea / Red de Apoyo de Irun para dar cobertura a los africanos que pasan por esta ciudad camino del norte de Europa.

Y me acordé de cómo discutí (en buen tono) con un par de personas sobre esta cuestión y cómo comienzo a percibir un clima en mi entorno que puede convertirse en peligroso. Y más con las elecciones que se avecinan este 2019.

Con todo ello en la cabeza, pasó ante mis ojos una entrevista al cura de Vallecas Javier Baeza: «Me preocupa que el racismo cale en la gente más sencilla».

Esperanza no es un nombre de estación.

Chirbes. Cuando una lectora le dijo en cierta ocasión (bueno, era algo no tan esporádico) que sus libros no dejaban margen para la esperanza, le respondió más o menos: «Soy un novelista realista que cuenta lo que ve y forma parte de mí. No soy ni un cura para prometer la otra vida; ni un político para prometer cosas en esta; ni un psiquiatra para consolarle. Cuento lo que hay».

Y algo parecido tienen que hacer las periodistas y los reporteros. Contar lo que hay.

Tras el acto del martes, Ane citó el proyecto de documental Ghiaccio. Es un documental que está en fase de financiación y que pretende contar la historia de un grupo de solicitantes de asilo africanos que están ahora mismo en Italia. Han formado el denominado Africa First Curling Team. Si queréis, en el enlace superior tenéis más información de cómo participar en su financiación. Aquí debajo dejo un vídeo-resumen.

Y claro, no puedo acabar sin citar a Javier Ortiz y su tantas veces citado libro de referencia del poeta Ángel González: Sin esperanza, con convencimiento. Porque no todo lo malo nos sucede a nosotras y a nosotros. Ni siquiera a nuestra generación.

Actualización del 2 de diciembre: El pueblo que Ane citó es Riace, situado en Calabria. Con 400 personas refugiadas, este pueblo ha vuelto a revivir. Sin embargo, el alcalde Domenico Lucano fue detenido y, aunque liberado, no puede residir allí. El vídeo de Irazabal es de este mismo verano y la detención se produjo en octubre.

Itxaropena pena pena, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2018/12/01 11:00:00 GMT+1
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2018/11/25 08:30:00 GMT+1

Una vuelta por la Costa Oeste de los Estados Unidos (III): problemas con Alamo

Viene de aquí: Una vuelta por la Costa Oeste de los Estados Unidos (II).

Para la segunda parte del viaje necesitábamos coche y alquilamos uno de Alamo Rent A Car. Tuvimos que cambiar el aceite y aún espero (sentado) que nos devuelvan los 98 dólares que nos costó. Esto y algunas cosas más que hay que tener en cuenta a la hora de alquilar un carro en los Estados Unidos.

Compara precios en Internet

No conviene dejarlo para última hora y, ya en San Francisco, comenzamos a mirar precios de coches. Me pasé por la delegación que Enterprise Holdings (tres empresas en una: National, Enterprise y Alamo) tienen en el número 750 de la calle Bush, pedí un presupuesto y me presentaron uno muy caro: 1.474 dólares para 17 días. Y digo que era caro porque, previamente, hice una comparativa en el portal Rentalcars.com.

Hice una segunda búsqueda en el portal Kayak.com y, a través de Rental Cars, comprobé que en la citada oficina de Bush Street Alamo Rent A Car tenía una buena oferta.

Pagué por el alquiler en Rental Cars 486,58 euros y luego, en la propia oficina, otros 350 euros que pagué al final del trayecto (mejoré la cobertura de siniestros y alquilé un GPS). En total, 950 dólares.

Me dejaron el Chevrolet Equinox automático que aparece en la imagen inferior. Para ellos, un SUV estándar; para mí, una bañera grande. Es decir, con un SUV más pequeño vas que chutas.

Chevrolet Equinox

Coberturas de los seguros

No resulta fácil saber qué cubren los seguros. Por lo menos a mí no me lo pareció. Antes, me leí estos consejos para alquilar coche en los EE.UU.

Además del básico Collision Damage Waiver (CDW: cubre los daños de la carrocería del vehículo, dicho brevemente), había otro que ahora no recuerdo en el precio de rentalcars.com. Los consejos que he enlazado arriba hablaban de tener también las coberturas Loss Damage Waiver (LDW: robo del vehículo) y Supplemental Liability Protection (LIS o SLP: daños a otras personas).

Cuando fui a retirar el coche de Alamo Rent A Car, contraté todas las que me ofrecieron (también una asistencia en carretera). No quería pagar ninguna franquicia y eso es lo que me dijeron que había contratado, pero ni tan siquiera ahora estoy convencido de haberlo hecho. Lo bueno fue que no tuve que echar mano de ello.

Cambio de aceite durante el viaje

Camino del Valle de la Muerte, cuando llevábamos cinco días con el carro pero con diez más por delante, me di cuenta de que la vida del aceite no llegaba al 10%. Es decir, había que cambiarlo.

Olioa aldatu behar

Dos hipótesis:

1.- La compañía es muy cuca: sabía lo que había, pero no me avisaron.

2.- No miraron el coche como hacía falta.

La primera es chunga, pero la segunda es peor.

En aquel momento, tras hablar con la asistencia en carretera, decidimos cambiar nosotros mismos el aceite en un taller, porque nos dijeron que nos devolverían el importe de la factura tras presentar esta al final del viaje.

Tomamos esa decisión porque la oficina de Alamo más cercana estaba a casi dos horas y porque tampoco estábamos dispuestos a esperar a que llegara (desde no se sabía muy bien de dónde) la asistencia en carretera.

Problemas para cobrar

Entregamos el coche en San Francisco, la persona que nos atendió comprobó que todo estuviera en orden y le entregamos la factura para que sacara una copia (el original a casa). Me dijo que cobraría en unos días. Eso sucedió el día 27 de octubre.

Ya en casa, una semana después, me di cuenta de que no nos habían pagado nada aún y que yo no tenía copia de haber entregado allí la factura de marras.

Se puede utilizar la aplicacion de Álamo para ponerse en contacto con la oficina correspondiente, pero tampoco tienes constancia de haber escrito allí nada (salvo error u omisión, yo escribí algo durante el trayecto y nunca más se supo).

Navegando por Internet comprobé que hay una cuenta en Twitter llamada @alamocares, perfil que permite el envío de mensajes privados (creo que también se puede utilizar Facebook con el mismo propósito).

Así las cosas, el 3 de noviembre les escribí un mensaje privado, remaché mi petición y añadí una imagen de la factura.

Este servicio lo maneja gente muy atenta, pero había pasado una semana y no había ni noticias ni dinero en la cuenta. Envié un mensaje más y me topé con lo mismo: sólo buenas palabras.

El 16 de noviembre, a eso de las 15:00 horas, hice pública mi queja (es imprescindible mentar al abogado). No habían pasado 8 horas cuando me enviaron un correo electrónico pidiéndome una copia de la factura.

La reenvíe inmediatamente y me dieron su consentimiento.

No he cobrado aún, pero parece que está en proceso. ¡Las vueltas que hay que dar para cobrar 98 dólares!

Y cuento todo esto para que, si váis a alquilar un coche en los Estados Unidos, tengáis en cuenta mi experiencia.

Actualización del 26 de noviembre: ya tengo la confirmación de mi banco de que Alamo me ha devuelto el dinero.

Mendebaldeko Estatu Batuetatik barna (III): Alamoren kontra borrokan, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2018/11/25 08:30:00 GMT+1
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2018/11/18 21:20:00 GMT+1

Una vuelta por la Costa Oeste de los Estados Unidos (II)

Si quieres leerte la primera entrega: Una vuelta por la Costa Oeste de los Estados Unidos. Centré el viaje y conté un par de cosas de San Francisco: el Hardly Strictly Bluegrass Festival y el problema de los sin techo. Hoy hablaré más de San Francisco.

San Frantziskon bueltaka, txino bati su eske

Es un guiño al grupo de musica BAP!!

Como ya dije en el primer apunte, del 5 al 7 nos fuimos todos los días al Golden Gate Park por el festival antes citado. Como los conciertos comenzaban al mediodía y acababan al atardecer, por la mañana nos movíamos por la ciudad: el sábado 6 subimos a Fisherman’s Wharf y el domingo 7 pasamos por Castro.

Castro auzoa

El día 8, lunes, repetimos subida a Fisherman’s Wharf, porque del muelle 39 salía un ferry para Sausalito. Dejamos Alcatraz a la derecha, porque no teníamos demasiado interés en conocerlo. Si os interesa ir, las guías dicen que hay que reservar con varios días de antelación.

El día 9 nos fuimos en BART al campus de Berkeley de la Universidad de California. Una vuelta por el recinto, a ver si se nos pegaba algo, y un refrigerio en el Free Speech Movement Cafe.

Free Speech Movement Cafe

La mañana del día 10 anduvimos por City Center (distrito que concentra varios edificios oficiales) y entramos en plan visita médico al San Francisco Public Library. Si queréis que os cuente la verdad, apenas me enteré de nada, porque no era fácil quedarse con lo que había en aquel edificio de no sé cuántas plantas.

Cerca está el Asian Art Museum, museo que según las guías es el más importante de arte asiático del país. Las entradas cuestan 15 dólares. La tercera planta y parte de la segunda estaban cerradas al público: debían de estar renovando la zona de arte japonés.

Tras ver las áreas china y coreana, lo que más nos llamó la atención fue una exposición sobre el arte de las mujeres de Mithila (India).

Mithilako emakumeen artelanak

Los murales de Diego Rivera

Aquella misma tarde vuelta al BART para ir a ver el mural de Diego Rivera llamado Pan American Unity. Actuamos de manera un tanto precipitada: comprobamos, eso sí, en la web que estuviera abierto al público, pero no reservamos hora.

Tras caminar un cuarto de hora desde la parada entramos en uno de los campus del City College of San Francisco. Nos costó encontrar el denominado Diego Rivera Theater, lugar en el que se encuentra el mural del que hablamos.

Finalmente conseguimos acceder al edificio, porque una mujer se apiadó de nosotros. En la parte superior del teatro, había una reunión. Una persona bajó dos veces a llamarnos la atención por el ruido que hacíamos (que era cero, pero ellos mandaban). La mujer que nos permitió el acceso nos contó varias cosas sobre el mural.

Pan American Unity

Diego Rivera tiene más murales en San Francisco.

SF Moma Museum

La primera semana de octubre no tuvimos tiempo para visitar el museo con calma, pero como al final del viaje teníamos un par de días en la ciudad, le dedicamos la mañana del domingo.

La exposición estrella era una muestra sobre el pintor Rene Magritte, pero no nos dimos cuenta de que el día que fuimos, 28 de octubre, era el último día de la misma. Por tanto, más que cuadros vimos gente.

La entrada no es barata: 25 dólares mínimo; con la de Magritte, 35.

Compramos las entradas a eso de las 10:30, pero no nos dieron cita para ver la expo del belga hasta las 12:30. A pesar de ello, hicimos una cola de más de media hora. Mientras tanto, aprovechamos para ver el resto de salas del lugar. La tienda también tiene su aquél.

SF Moma Museum: Magritte

Presidio

Presidio Park, pegado al puente de Golden Gate, es más grande que Golden Gate Park. Pasamos buena parte del día 29 por allí.

En su interior está el National Cemetery, donde dice que reposan los restos de 30.000 militares. No entramos, pero es difícil no verlo desde fuera, dado el tamaño del mismo.

En el Transit Center hay una cafetería para descansar, tomar algo e incluso comer.

Si no quieres caminar, hay un servicio gratuito que une diversos puntos del parque.

Al otro lado de la carretera, está Crissy Field. En su tiempo fue aeródromo militar, pero hoy en día es un sitio magnífico para pasear y correr.

Crissy Field

Trabajadoras y trabajadores del grupo hotelero Marriott: One Job Should Be Enough

Nada más llegar a San Francisco, nos dimos cuenta de que en determinados hoteles de la ciudad había piquetes. Durante la primera semana vimos que eran piquetes de 24 horas. A finales de mes, las protestas continuaban.

En la web onejob.org del sindicato Unite Here y en su perfil de Twitter supimos más de las movilizaciones: por ejemplo, que era una protesta contra el grupo hotelero Marriott, el cual debe de ser el más grande del mundo.

Ya en casa vimos que en un hotel de Oakland habían conseguido llegar a un acuerdo. Escribiendo estas líneas vi en la red esto que pego aquí abajo.

Dónde pillar hotel en SF

Si no tienes carro, lo mejor es hacerlo en el centro. Nosotros lo hicimos cerca del barrio chino, en Bush Street, cerca de Powell y Market.

Hay que evitar coger habitación en Tenderloin por el trapicheo que hay en los alrededores.

Como poco deberás pagar 200 dólares por noche. Los hoteles son viejos y, si vas desde aquí, te parecen caros, pero la ciudad también lo es.

1.- San Francisco Plaza Hotel. Pasamos una semana aquí. Son de origen chino. Los estadounidenses son más polite en las formas y nuestros anfitriones eran más directos, pero eran buena gente. Conviene también decir que ofrecían un desayuno majo por ese precio, aunque el espacio era muy reducido para el volumen de gente.

2.- San Francisco Grant Hotel. A la vuelta, nos alojamos aquí a un precio más económico. Estaba en la misma calle, pero algo más arriba en la cuesta. El desayuno era mínimo y la cama no era nada del otro jueves (la peor del viaje). Hay que tener en cuenta que las camas que nos hemos encontrado han sido magníficas. El hotel nos vino bien porque estaba enfrente del punto de entrega del coche de alquiler en Alamo Rental Car, pero esto lo desarrollaré en el siguiente apunte, porque hemos tenido un encontronazo con esta empresa.

Mendebaldeko Estatu Batuetatik barna (II), sarrera hau euskaraz.

Argazki gehiago argitaratu ditut Flickr-eko albumean.

AEBetako Mendebaldea: 2018ko urria

Escrito por: iturri.2018/11/18 21:20:00 GMT+1
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