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2018/11/18 21:20:00 GMT+1

Una vuelta por la Costa Oeste de los Estados Unidos (II)

Si quieres leerte la primera entrega: Una vuelta por la Costa Oeste de los Estados Unidos. Centré el viaje y conté un par de cosas de San Francisco: el Hardly Strictly Bluegrass Festival y el problema de los sin techo. Hoy hablaré más de San Francisco.

San Frantziskon bueltaka, txino bati su eske

Es un guiño al grupo de musica BAP!!

Como ya dije en el primer apunte, del 5 al 7 nos fuimos todos los días al Golden Gate Park por el festival antes citado. Como los conciertos comenzaban al mediodía y acababan al atardecer, por la mañana nos movíamos por la ciudad: el sábado 6 subimos a Fisherman’s Wharf y el domingo 7 pasamos por Castro.

Castro auzoa

El día 8, lunes, repetimos subida a Fisherman’s Wharf, porque del muelle 39 salía un ferry para Sausalito. Dejamos Alcatraz a la derecha, porque no teníamos demasiado interés en conocerlo. Si os interesa ir, las guías dicen que hay que reservar con varios días de antelación.

El día 9 nos fuimos en BART al campus de Berkeley de la Universidad de California. Una vuelta por el recinto, a ver si se nos pegaba algo, y un refrigerio en el Free Speech Movement Cafe.

Free Speech Movement Cafe

La mañana del día 10 anduvimos por City Center (distrito que concentra varios edificios oficiales) y entramos en plan visita médico al San Francisco Public Library. Si queréis que os cuente la verdad, apenas me enteré de nada, porque no era fácil quedarse con lo que había en aquel edificio de no sé cuántas plantas.

Cerca está el Asian Art Museum, museo que según las guías es el más importante de arte asiático del país. Las entradas cuestan 15 dólares. La tercera planta y parte de la segunda estaban cerradas al público: debían de estar renovando la zona de arte japonés.

Tras ver las áreas china y coreana, lo que más nos llamó la atención fue una exposición sobre el arte de las mujeres de Mithila (India).

Mithilako emakumeen artelanak

Los murales de Diego Rivera

Aquella misma tarde vuelta al BART para ir a ver el mural de Diego Rivera llamado Pan American Unity. Actuamos de manera un tanto precipitada: comprobamos, eso sí, en la web que estuviera abierto al público, pero no reservamos hora.

Tras caminar un cuarto de hora desde la parada entramos en uno de los campus del City College of San Francisco. Nos costó encontrar el denominado Diego Rivera Theater, lugar en el que se encuentra el mural del que hablamos.

Finalmente conseguimos acceder al edificio, porque una mujer se apiadó de nosotros. En la parte superior del teatro, había una reunión. Una persona bajó dos veces a llamarnos la atención por el ruido que hacíamos (que era cero, pero ellos mandaban). La mujer que nos permitió el acceso nos contó varias cosas sobre el mural.

Pan American Unity

Diego Rivera tiene más murales en San Francisco.

SF Moma Museum

La primera semana de octubre no tuvimos tiempo para visitar el museo con calma, pero como al final del viaje teníamos un par de días en la ciudad, le dedicamos la mañana del domingo.

La exposición estrella era una muestra sobre el pintor Rene Magritte, pero no nos dimos cuenta de que el día que fuimos, 28 de octubre, era el último día de la misma. Por tanto, más que cuadros vimos gente.

La entrada no es barata: 25 dólares mínimo; con la de Magritte, 35.

Compramos las entradas a eso de las 10:30, pero no nos dieron cita para ver la expo del belga hasta las 12:30. A pesar de ello, hicimos una cola de más de media hora. Mientras tanto, aprovechamos para ver el resto de salas del lugar. La tienda también tiene su aquél.

SF Moma Museum: Magritte

Presidio

Presidio Park, pegado al puente de Golden Gate, es más grande que Golden Gate Park. Pasamos buena parte del día 29 por allí.

En su interior está el National Cemetery, donde dice que reposan los restos de 30.000 militares. No entramos, pero es difícil no verlo desde fuera, dado el tamaño del mismo.

En el Transit Center hay una cafetería para descansar, tomar algo e incluso comer.

Si no quieres caminar, hay un servicio gratuito que une diversos puntos del parque.

Al otro lado de la carretera, está Crissy Field. En su tiempo fue aeródromo militar, pero hoy en día es un sitio magnífico para pasear y correr.

Crissy Field

Trabajadoras y trabajadores del grupo hotelero Marriott: One Job Should Be Enough

Nada más llegar a San Francisco, nos dimos cuenta de que en determinados hoteles de la ciudad había piquetes. Durante la primera semana vimos que eran piquetes de 24 horas. A finales de mes, las protestas continuaban.

En la web onejob.org del sindicato Unite Here y en su perfil de Twitter supimos más de las movilizaciones: por ejemplo, que era una protesta contra el grupo hotelero Marriott, el cual debe de ser el más grande del mundo.

Ya en casa vimos que en un hotel de Oakland habían conseguido llegar a un acuerdo. Escribiendo estas líneas vi en la red esto que pego aquí abajo.

Dónde pillar hotel en SF

Si no tienes carro, lo mejor es hacerlo en el centro. Nosotros lo hicimos cerca del barrio chino, en Bush Street, cerca de Powell y Market.

Hay que evitar coger habitación en Tenderloin por el trapicheo que hay en los alrededores.

Como poco deberás pagar 200 dólares por noche. Los hoteles son viejos y, si vas desde aquí, te parecen caros, pero la ciudad también lo es.

1.- San Francisco Plaza Hotel. Pasamos una semana aquí. Son de origen chino. Los estadounidenses son más polite en las formas y nuestros anfitriones eran más directos, pero eran buena gente. Conviene también decir que ofrecían un desayuno majo por ese precio, aunque el espacio era muy reducido para el volumen de gente.

2.- San Francisco Grant Hotel. A la vuelta, nos alojamos aquí a un precio más económico. Estaba en la misma calle, pero algo más arriba en la cuesta. El desayuno era mínimo y la cama no era nada del otro jueves (la peor del viaje). Hay que tener en cuenta que las camas que nos hemos encontrado han sido magníficas. El hotel nos vino bien porque estaba enfrente del punto de entrega del coche de alquiler en Alamo Rental Car, pero esto lo desarrollaré en el siguiente apunte, porque hemos tenido un encontronazo con esta empresa.

Mendebaldeko Estatu Batuetatik barna (II), sarrera hau euskaraz.

Argazki gehiago argitaratu ditut Flickr-eko albumean.

AEBetako Mendebaldea: 2018ko urria

Escrito por: iturri.2018/11/18 21:20:00 GMT+1
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2018/11/11 08:55:00 GMT+1

Una vuelta por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Ya dije que en octubre no escribiría en este espacio, pero el aterrizaje post-vacacional me ha impedido publicar algo hasta hoy.

El 2 de octubre pusimos rumbo a los Estados Unidos y regresamos el día 31. Tras dos días en Nueva York, cruzamos hacia la otra costa en avión y luego vinieron unas cuantas millas en coche durante 16 días por carreteras de California, Nevada y Arizona; algo más de 5.000 kilómetros.

Este es el viaje día a día:

2 de octubre: Donostia - Bilbao - Madrid - Nueva York. Nos quedamos allí hasta el día 5.

El 5 de octubre volamos a San Francisco y estuvimos allí hasta el día 12.

El 12 alquilamos un coche y nos fuimos a Mariposa para visitar Yosemite los días 13 y 14.

El día 15 tiramos para Amargosa Valley (Nevada) y visitamos Death Valley el día 16.

El 17 partimos de Amargosa, pasamos en coche por Las Vegas y nos dirigimos hacia Williams. Dos noches allí para ver el Gran Cañón el día 18.

El 19, por su parte, nos fuimos a Phoenix pasando por Sedona.

20 de octubre: Phoenix - San Diego (California). Parada y fonda hasta el día 22.

El 22, San Diego - Dana Point - Newport Beach - Arcadia (Pasadena). Dos noches aquí para visitar Los Ángeles (Hollywood / Santa Mónica).

El 24 de octubre nos dimos una vuelta por Malibú y dormimos en San Luis Obispo (SLO).

El día 25 viajamos a Salinas, donde estuvimos dos noches para conocer algo Monterey, Carmel-by-the-Sea y Big Sur (hasta Morro Bay).

Finalmente, el día 27 nos movimos de Salinas a San Francisco. Antes de entregar el carro en el mismo punto donde lo cogimos, aprovechamos para darnos un garbeo por Tiburón.

Pasamos los dos últimos días, 28 y 29, en San Francisco y el 30 arrancamos un viaje de vuelta de 24 horas enlazando tres vuelos: San Francisco - Nueva York - Madrid - Bilbao. Y en autobús para casa, Donostia.

Tocaré tres puntos más hoy:

1.- Estuvimos en Nueva York tres noches en San Fermin Apartments. Lo hicimos porque nos lo recomendaron unos amigos y ahora yo hago lo propio con vosotros. Está en Harlem, cerca de la calle 145. Una pareja navarra gestiona un edificio con cinco o seis apartamentos: Bernardo Zozaya y Maite Mateo.

Bueno, suficiente por hoy. He publicado unas cuantas fotos en este enlace. Son pocas aún, pero iré subiendo más los próximos días.

Mendebaldeko Estatu Batuetatik barna, apunte hau euskaraz.

AEBetako Mendebaldea: 2018ko urria

Escrito por: iturri.2018/11/11 08:55:00 GMT+1
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2018/10/02 08:00:00 GMT+2

Teoría y práctica

La mayoría del tiempo libre disponible estos últimos días lo he pasado viendo películas. Porque es una delicia tener en la ciudad en la que uno vive un festival como el Zinemaldia.

Aunque también he tenido tiempo de pensar en/sobre otras cosas.

Vivimos en una sociedad llena de presiones: la mayoría llegamos a hacer menos cosas de las que quisiéramos y eso crea frustración.

Parece que todo está a mano. Y no es así.

Deberíamos aprender a vivir más sosegadamente, pero como dice un buen amigo: la teoría nos la sabemos bastante bien, pero fallamos a la hora de ponerla en práctica.

La pasada semana estuvimos un par de amigos con una persona conocida (por su actividad, quiero decir). Tiene muchas responsabilidades y está bajo los focos de la actualidad.

Era la primera vez que nos poníamos cara. Charlábamos relajadamente sin orden ni concierto. En un momento dado, nos dijo: «Tal y como dice un amigo.... Bueno... En realidad es mi terapeuta. Voy a la consulta de un psicólogo, porque a veces hay que ponerse en manos de profesionales que te ayuden con otros puntos de vista».

No transcribo literalmente, pero la idea es importante: acude al psicólogo.

Mi amiga le dijo que le parecía formidable que tuviera esa ayuda y, sobre todo, que lo dijera de esa manera tan natural delante de dos personas que acababa de conocer.

En estos tiempos de Internet, estamos viviendo la edad de las redes sociales. Estamos en la infancia, en la pubertad, esperando que la madurez asome en algún momento.

Nos mostramos categóricos en las redes, pero muchas veces no es más que una proyección de nuestros miedos. Porque no somos tan gigantes y, en realidad, somos más débiles de lo que nos gustaría. En cambio, si hiciéramos partícipe a la gente cercana de nuestras debilidades, estoy seguro de que nos daríamos cuenta de que es más fácil hacerles frente en compañía.

Quiero acabar con unas palabras del comiquero Alfonso Zapico: hablaba de la importancia que tienen esas personas que buscan los puntos en común por encima de las diferencias. Aquello que las une y no aquello que las separa. Me gustaría que lo tuviéramos más en cuenta.

Durante el próximo mes, no actualizaré este blog. Es tiempo de descanso. Volveré en noviembre.

Teoria eta praktika, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2018/10/02 08:00:00 GMT+2
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2018/09/20 09:30:00 GMT+2

Mi abuela Joaquina

Ayer (miércoles) por la tarde, fui a la playa. Solo. En un momento dado (que es cuando suceden todas las cosas, como decía Lázaro Carreter) me quedé mirando cómo una abuela secaba a dos chavales y, claro, me acordé de la mía.

Era un crío cuando murió la amona Ramona (por parte paterna) y el aitona Joakin (materna). El padre de mi padre murió cuando mi viejo tenía 15 días. Por tanto, la única abuela que conservé en la adolescencia era mi amona Joakina.

Sin embargo, retengo en la memoria una imagen de la amona Ramona. Miro por la ventana, subido a la fregadera de la cocina del caserío y veo que fuera están mis padres. Entran en el coche (Seat 600) y se van, mientras la abuela me sujeta. Les digo adiós.

Esto ya no lo recuerdo, pero mi madre siempre me dice que, de pequeño, no dormía por la noche. Y si yo no dormía, mis padres tampoco. Cuando ya por la mañana temprano, me metían en la cama de mi abuela Ramona, me recibía con unas bonitas palabras: «Akabo loa! Ume puta hau!» («¡Se acabó el dormir! ¡Este puñetero crío!».

Cuando mis padres estaban cansados, me recibían con los brazos abiertos en el caserío materno. Allí era el único nieto. Además de la amona Joakina, vivían su hermana y dos o tres tíos míos, aunque el resto también merodeaba por allí.

Recuerdo que un día cagué cerca del fregadero que había para lavar la ropa, en la parte inferior del caserío (estaba en pendiente). Le dije a una tía que quien había perpetrado aquello era la abuela.

Al morir mi abuelo, y como la abuela y su hermana no estaban como para quedarse solas allá arriba, decidieron bajar al barrio de Ventas de Irun. Las dos hermanas y mis dos tíos mayores se fueron a un piso.

Estaba situado cerca del colegio al que iba y solía ir mucho por allí: a comer e, incluso, a dormir con la abuela. Y es que mis tíos solterones tenían otras prioridades y las dos viejas pasaban más tiempo solas de lo que a ellas (y a mi madre) les gustaría.

Recuerdo a mi abuela Joakina currando, siempre: haciendo las labores de casa, preparando la comida, cuidando y ocupándose del resto. Su hermana tenía problemas de movilidad y pasaba mucho tiempo rezando el rosario.

Cuando terminé la escuela, me mudé al Instituto Pío Baroja de Irun. El cambio trajo que viera menos a mi abuela: era yo quien entonces tenía otras prioridades. Además, mi tío Perico y su familia se ocuparon de su cuidado (tras la muerte de su hermana y de su hijo mayor).

Mi abuela murió en 1991, cuando estaba terminando la Universidad (hice Derecho, aunque no se note nada). Fue en los exámenes de junio.

A esto me ha llevado la imagen de la playa. Porque quería mucho a la amona Joakina y porque hoy mi madre cumple 81 años.

También ha tenido que ver esto que le leí a Edurne Portela el otro día: Desde Santurce a la URJC.

La banda sonora la pone Ruper Ordorika y su canción Aspaldian, una canción dedicada a su abuela. Apareció por vez primera en el disco de 1990 titulado Ez da posible (enlace a Spotify), trabajo producido por Juan Carlos Pérez (ex Itoiz) y que ha envejecido magníficamente. Ya me gustaría a mí.

Amona Joakina, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2018/09/20 09:30:00 GMT+2
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2018/09/16 17:00:00 GMT+2

Zubigileak, tendiendo puentes en Errenteria

Con motivo del alarde de Hondarribia, el pasado fin de semana quería escribir algo en el blog, pero me quedé totalmente bloqueado, sin nada de fundamento que añadir. Porque ya son más de veinte años en los que un grupo de mujeres (y de hombres) intentan poner en práctica su derecho a participar en los alardes del Bidasoa (Irun y Hondarribia) y no hay manera de resolver este conflicto. Y me da mucho coraje la poca hablidad que tenemos para solucionar este conflicto.

Esta semana, sin embargo, tuve noticia, en El País, de la historia de José Miguel Cedillo. Me quedé de piedra. La mayoría ya estaréis al tanto: ETA mató a su padre, el policía Antonio Cedillo, el 15 de septiembre de 1982 (Calvo Sotelo era el presidente español y faltaba poco para la victoria de Felipe González). Tres policías fueron asesinados en el acto. El cuarto, el propio Cedillo, fue rematado en una furgoneta estando herido. Un quinto policía murió a los pocos días: se suicidó en la capilla ardiente. La familia abandonó el País Vasco, en avión, hace 36 años.

Ayer sábado volvieron al lugar del crimen: el hijo José Miguel y la viuda Dolores García. No estuvieron solos: con ellos vino el alcalde socialista de Olivares, Isidoro Ramos.

Para que esto sucediera han pasado dos cosas relevantes: que el hijo se pusiera en contacto con el alcalde de Errenteria dando cuenta de su deseo; y que el alcalde, Julen Mendoza (EH Bildu), recogiera el guante, se desplazara a Sevilla a charlar con José Miguel.

Del propio perfil de twitter del alcalde:

Elevemos el foco: ¿de dónde viene todo esto? Como bien dice Beñat Irasuegi aquí, del documento Hacia una memoria compartida (septiembre de 2015) y apoyado por todos los partidos del pueblo. Es un informe que da cuenta de todas las víctimas de la violencia política en Errenteria en el periodo 1956-2012.

En la cabecera, hay una frase de Javier Ortiz (y otra de Anna Eleanor Roosevelt). La de Javier es esta:

«No ven porque no miran. Porque desvían la vista. Hay quien ignora porque no ve y quien se las da de ignorante porque prefiere hacer como que no ha visto nada de lo que pasa».

La frase está sacada de la columna Ojos que no ven.

He vivido el (denominado) conflicto vasco desde bien pequeño, pero, afortunadamente, no he sido víctima directa de él. He sentido más cerca el dolor de unas víctimas y me ha costado mucho más reconocer y comprender el dolor y sufrimiento de gente como Cedillo.

Este mismo fin de semana he tenido conocimiento gracias a Aiurri (revista en euskera de Andoain) de otra víctima de hace 25 años: Juvenal Villafañe. Era guardia civil ya retirado (77 años) al que le pusieron una bomba-lapa debajo del coche.

Hoy mismo me han recordado otra víctima de la violencia política, un señor también entrado en la setentena: fue la Guardia Civil quien mató a Rafael Gómez en Errenteria el 12 de mayo de 1977 mientras paseaba tranquilamente.

Mucho sufrimiento y gente como yo, muchas veces, mirando para el otro lado.

Quiero acabar este apunte con estas palabras del hijo de Cedillo ayer en Errenteria: «No se trata de pasar página, porque no se puede, sino de escribir una nueva, renglón a renglón, reconstruyendo la convivencia, regando la paz».

Fotografía: Maialen Andres, Foku para Berria. José Miguel Cedillo, con barba, saluda al alcalde de Errenteria, Julen Mendoza.

Zubigileak Errenterian, apunte hau euskaraz.

Jose Miguel Cedillo eta Julen Mendoza. Argazkia: Maialen Andres, Foku

Escrito por: iturri.2018/09/16 17:00:00 GMT+2
Etiquetas: irun zubigileak juvenal_villafañe alarde julen_mendoza isidoro_ramos sevilla hondarribia anna_eleonor_roosevelt javier_ortiz olivares aiurri jose_miguel_cedillo rafael_gomez andoain dolores_garcía errenteria antonio_cedillo | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2018/09/02 21:20:00 GMT+2

Olatz Arrieta y Ane Irazabal, dos periodistas

Hacía tiempo que no le hincaba el diente a la traducción de material publicado originalmente en euskera. Y no lo he hecho porque últimamente estoy liado (no me voy a repetir, pero quienes seguís el blog sabéis por qué lo digo).

Sin embargo, esta tarde de domingo he leído una muy buena entrevista de Kristina Berasain a dos corresponsales vascas: Itsasargiaren talaiatik (Desde la atalaya del faro). Y me he puesto a ello. A ver qué os parece.

Olatz Arrieta (Astigarraga, Gipuzkoa, 1971) trabajó en los 90 un par de años en Moscú y, desde comienzos de siglo, trabaja para EITB: primero en Nueva York, ahora en Bruselas.

Ane Irazabal (Arrasate, Gipuzkoa, 1984) comenzó trabajando en Palestina y, sobre todo, a partir del 2011 con las primaveras árabes en Egipto, Túnez, Líbano, Jordania... Ahora tiene su casa en Italia, pero se mueve por diversas zonas. Es freelance y trabaja para la RAI y EITB, entre otros medios. Es la segunda vez que traduzco algo en lo que ella está por medio: la primera fue Ane Irazabal, desmitificando a los corresponsales de guerra.

Doble nota de edición:

1.- El título es un juego de palabras de la periodista Kristina Berasain (como veréis a lo largo de la entrevista), porque Olatz Arrieta y Ane Irazabal se fotografiaron subidas al Faro de Igeldo.

2.- La banda sonora de la traducción ha sido Mavis Staples. Me encantan, sobre todo, los tres discos producidos por Jeff Tweedy (Wilco).

Desde la atalaya del faro

Olatz Arrieta & Ane Irazabal. Copyright: Jon Urbe

Imagen: © Jon Urbe (Foku) para Berria.

Kristina Berasain.- Hubo un tiempo en que las luces de los faros servían para que los barcos se situaran, así como para salvar las vidas de los marineros. Dar información supone también dar luz. ¿Para qué sirve el periodismo?

Olatz Arrieta.- Sí, el periodismo consiste en dar luz, es una especie de guía para entender qué pasa en el mundo. La gran Historia se hace con las pequeñas historias de cada día y hace falta perspectiva; por eso el periodismo no se acabará nunca. El papel que el periodismo juega en una democracia es tremendo. Creo que el trabajo de los periodistas es muy importante, porque la democracia está en juego. La base de un estado democrático es un periodismo independiente y libre, un periodismo que cuenta lo que realmente está pasando, un periodismo que crítica lo que sucede, un periodismo que da voz a quien no la tiene... Es uno de los parámetros que se utiliza para medir si un país es o no es democrático: ¿los periódicos son libres? ¿son independientes? ¿hay censura?

Ane Irazabal.- Yo creo que vale para comunicar lo que está pasando. Sirve para despertar conciencias y abrir los ojos, pero creo que muchas veces le damos una misión mesiánica a nuestro oficio, y no la tiene. Uno de los errores que cometemos los periodistas es el de ir a un sitio y decir que vamos a ayudar, porque tenemos que asumir que, en la práctica, nuestra capacidad de cambiar las cosas es muy limitada. Sucede muy de vez en cuando y debemos ser claras. Las personas refugiadas me preguntan a menudo si sirve para algo hablar conmigo, y yo prefiero decirles la verdad, y explicarles que no lo sé, pero que, al menos, intentaré,dar a conocer su historia.

Kristina Berasain.- Cada faro tiene su código. El periodismo también tiene su código deontológico y, quizás, también tiene el suyo cada periodista. ¿Cómo es vuestro código?

Ane Irazabal.- Para mí, el código es la honestidad. Creo que la clave consiste en ser honestas y fieles a lo que has visto, porque no existe la objetividad.

Olatz Arrieta.- Así es. Cada persona ve la realidad con sus gafas, pero hay que ser honesta. Pasa muchas veces que dicen «esto es rojo», pero tú has ido a verlo y no, es verde; sin embargo, hay una presión tremenda para que eso siga siendo rojo. Cada vez es más difícil enfrentarte y decir: «no, esto no es así». Hay una tendencia creciente a simplificar las cosas. Parece que las cosas son negras o blancas, pero jamás lo son: todo es gris, en todas partes, en el periodismo y en la vida, y explicar los grises resulta complicado, porque requiere tiempo; suceden cosas contrapuestas y hay muchos intereses por medio. Hay que respetar siempre el código deóntológico, pero me parece que cada vez se tiene menos en cuenta.

Kristina Berasain.- Se han creado muchos mitos en torno a los faros, igual que alrededor del periodismo. Quizás la realidad no sea tan romántica...

Ane Irazabal.- Hoy día, nuestro trabajo es muy mecanizado y muy parecido a cualquier otra profesión. Ha desaparecido el periodismo de la época de Manu Leguineche y de Ryszard Kapuscinski. Ahora, a veces hacemos las noticias como churros. Tienes que ser muy disciplinada a la hora de trabajar para la radio, la televisión y la prensa escrita.

Olatz Arrieta.- Sí. Todo se hace muy rápido. Falta periodismo slow. Los buenos reportajes necesitan tiempo, y nuestra realidad cotidiana es muy rápida. Cada vez es más normal dar la información y contrastarla después. Antes se esperaba a que fuera contrastada; ahora, se lanza y, si luego hay que desmentirla, se desmiente. No es bueno para el periodismo, porque hay riesgo de perder credibilidad. Crea desconfianza. Hay una especie de obsesión por ser el primero a la hora de dar la noticia.

Ane Irazabal.- Ahí se ve el carácter de cada periodista. Hay quien se lanza muy rápido a la piscina, pero, en general, cada vez se tira más hacia el sensacionalismo. En Italia, por ejemplo, tienen una  titularitis grandísima. Son muy catastrofistas.

Kristina Berasain.- Al igual que los fareros son mitificados por la literatura, pasa lo mismo con los periodistas, ¿no?

Olatz Arrieta.- Sí. Y por ello la profesión es también atractiva. Seguimos alimentando ese mito y a nosotras también nos gusta. Nuestro oficio tiene mucha similitud con otros muchos, pero cuando a la gente le dices que eres periodista, despierta una fascinación que no despiertan otras profesiones.

Ane Irazabal.- Sí. Y luego hay otro mito, difundido por el propio Kapucinski: ese que dice que hay que ser buena persona para ser buen periodista. Y es totalmente falso. Yo he visto a grandes periodistas que son malísimas personas, muy crueles... A medida que pasan los años, algunas nos convertimos en más ácratas, más cínicas; hay periodistas que parece que son muy sensibles, pero cuando los conoces... Hay muchos periodistas que siguen alimentando el mito y puede que nosotras también debamos desmitificar nuestra profesión.

La pasión del oficio
Kristina Berasain.- Las periodistas, como los fareros, deben vivir su oficio con pasión. ¿Lo vivís vosotras de esta manera?

Olatz Arrieta.- Sin duda. El trabajo periodístico es muy esclavo, metes muchas horas, pero te lo pasas de miedo. Yo al menos, aunque esté reventada, suelo estar contenta. Es verdad que hay noticias con las que sufres, porque te afectan, pero, cuando vives la profesión con pasión, es tanto para lo bueno como para lo malo.

Ane Irazabal.- Yo también la vivo con pasión, pero también te enfadas, y mucho. Es que este oficio sin pasión sería imposible.

Kristina Berasain.- Los fareros están habitualmente solos. Las corresponsales y las freelance también están solas ante el peligro, tal y como lo están los fareros ante las tormentas.

Ane Irazabal.- Es cierto. Es un trabajo muy individualista y, muchas veces, hay una gran competencia, sobre todo entre los freelance, aunque al mismo tiempo también hay una gran solidaridad. Por ejemplo, surgió una gran solidaridad entre la generación más joven que nos conocimos en El Cairo, pero sí es cierto que hay un individualismo muy grande. Además, muchas veces son los propios medios quienes imponen la competencia.

Olatz Arrieta.- Cuando trabajamos como corresponsales en el exterior, también estamos muy solas. Solo los grandes medios disponen de dos periodistas en la misma ciudad; por tanto, pasas muchas horas sola, en un país que no es el tuyo. En Bruselas, al final, los corresponsales hemos creado una gran redacción; pasamos muchas horas juntos, esperando a que acaben las cumbres y nos ayudamos mucho entre nosotras.

Kristina Berasain.- Hoy en día, los faros tienen una función simbólica, porque los barcos van equipados con GPS. El periodismo también ha cambiado estos años. ¿Cómo véis su evolución y las consecuencias de esa evolución?

Ane Irazabal.- Yo solo he conocido esto. La precariedad, la falta de medios, las nuevas tecnologías... Empecé a trabajar en el 2011, en mitad de la crisis, y es lo único que he conocido.

Olatz Arrieta.- Yo estoy pasando una especie de duelo. Me he dado cuenta de que ha terminado una época. No había Internet cuando empecé. Cuando estaba en Rusia, no había teléfonos móviles y, para hacer una llamada internacional, había que pedir línea. Ahora estamos en la época de las restricciones. La televisión es un equipo de trabajo: cámara, productora, jefa de sección... La periodista es una parte de esa cadena, pero cada vez trabaja menos gente ahí. No hay productoras en la información internacional y las cámaras (las personas) van camino de desaparecer. La periodista es quien ejerce de cámara, con su móvil, plantando un trípode. La tecnología ha supuesto el fin de una época. Y hay que aceptarlo. Y adaptarse. No se puede hacer nada contra el cambio tecnológico, pero hay que aferrarse a la base del periodismo. Una noticia tiene que responder a las cinco w-s y eso no va a cambiar, al igual que hay que contrastar la información; siempre hay que ir a la fuente y, en la medida de lo posible, buscar testigos directos.

Ane Irazabal.- El problema es que, a menudo, no tienes tiempo de hacerlo todo tú: el trípode, la luz, el sitio...

Olatz Arrieta.- Sí. Y además tú no eres una profesional en ese apartado. No se puede comparar la fotografía que hace una fotógrafa y la que haces tú. Y también hay intrusismo y puede incluso que haya gente que no cumpla determinadas leyes y normas de la profesión: no mentir, contar lo que se ve, responder a las cinco preguntas, citar las fuentes...

Ane Irazabal.- Sí. Y trabajamos para prensa, radio y televisión, muchas veces simultáneamente, y cada una tiene sus códigos, sus tempos... Y el hecho de tener que trabajar deprisa....

El hecho de ser mujer
Kristina Berasain.- Los fareros han sido siempre hombres. También en el periodismo los referentes son masculinos. ¿Véis cambios desde el punto de vista de género?

Ane Irazabal.- Sí y no. En general, en la sociedad hay una ola o un movimiento, pero hay mucho por hacer aún. A las mujeres nos enjuician por lo que podemos hacer, sin tener en cuenta lo hecho anteriormente; a los hombres, sin embargo, por lo que han hecho. Creo que el periodismo es todavía una profesión controlada por los hombres.

Olatz Arrieta.- Está cambiando a mejor, pero acudo a muchas ruedas de prensa y todavía no somos más de dos las mujeres presentes. En nuestro grupo hay en la actualidad seis corresponsales y solo dos somos mujeres: Olatz Simon y yo. La imagen que tenemos de los corresponsales es la de un señor de pelo cano y traje. Ese es el referente.

Ane Irazabal.- Olatz Simon y tú habéis sido mis referentes. Yo aún estaba en la universidad cuando vosotras ya salíais en la televisión: tú en Nueva York y Olatz en Pekín. Eráis mis modelos y me decía para mí: «Si ellas lo han conseguido, ¿por qué no lo voy a lograr yo?».

Olatz Arrieta.- Sí. Yo también tenía referentes femeninos: Pilar Bonet (El País) y Nuria Ribó (TVE).

Ane Irazabal.- Y Christiane Amanpour, quizás la referente más importante en el campo internacional. Y Rosa María Calaf. Pero en el País Vasco también ha habido modelos a seguir, al menos yo sí los he tenido. Ahora bien, se dice que cada vez hay más mujeres entre las corresponsales que acuden a las guerras o sitios conflictivos, pero desaparecen a partir de cierta edad. Por ejemplo, las mujeres mayores de 35 años que están en Jerusalén no tienen pareja o han decidido no tener hijos. No sé si es la sociedad, que te lleva a elegir profesión, o tú misma, o ambas cosas, como si el hecho de ser corresponsal y madre fuera algo incompatible.

Kristina Berasain.- Olatz, tú eres madre.

Olatz Arrieta.- Las mujeres corresponsales. Ahí hay un libro. Hay grandes historias. En urgencias, con el hijo asmático, entubado, mientras la madre, a su lado, escribe la crónica. Yo dejé de trabajar una semana antes de dar a luz y volví mes y medio después del parto. Entraba en directo con el cochecito del crío al lado. Estábamos un montón de periodistas delante de la sede las Naciones Unidas haciendo directos y yo, siempre con mi hijo; le daban caramelos.

Ane Irazabal.- [Risas] Pero con eso hay mucha hipocresía. A mí me decían a menudo: «Qué bien ahora de un lado para otro, pero, cuando tengas hijos, deberás cambiar de vida y tener un trabajo más serio o asentado». Y claro, eso es algo que jamás se le dice a un hombre.

Kristina Berasain.- Seguramente no le haríamos ese tipo de preguntas a un periodista (hombre)...

Olatz Arrieta.- Para mí lo peor es cuando estás charlando con un periodista, igual en la cafetería, sobre el brexit o sobre lo que sea, y tú empiezas a hablar y él te corta. Les cuesta escuchar a las mujeres. Actúan como si lo que nosotras tenemos que decir no fuera importante y eso me parece una falta de respeto muy grande.

Ane Irazabal.- Sí. Y hay tendencia a juzgar solo por el hecho de que eres una mujer. Los hombres van dos meses fuera y nadie los juzga. La televisión es muy cruel con las mujeres. Porque la tendencia a juzgarnos es totalmente estética. No se pone atención a lo que decimos, sino a nuestra ropa, peinado o maquillaje. E incluso te lo dice la gente cercana.

Olatz Arrieta.- Sí. También lo hace mi madre. No te dice lo bien que has explicado algo, no: se fija en tu chaqueta. Y también sucede entre nosotras. En Bruselas, es frecuente decirle a la gente cercana: «Has salido muy guapa». Y es muy fuerte.

Ane Irazabal.- Yo me fui a Idomeni con una mochila pequeña, pensando que solo estaría dos o tres días, pero finalmente estuvimos un mes. Todos los días hacía mi directo con un abrigo rojo. Volví muy tocada psicológicamente. Salí un día a la calle con mi madre y nos encontramos con una amiga suya. Sin preguntarme qué tal estaba, me dijo que salía todos los días con el mismo abrigo. Me eché a llorar.

Kristina Berasain.- ¿Alguna vez vuestro trabajo se ha visto condicionado por ser mujeres?

Ane Irazabal.- Sí. La falta de respeto más grande que he sufrido fue una vez que acudí a entrevistar a un hombre y él se puso a flirtear conmigo. Seguramente se creen que te están echando flores, pero es una tremenda falta de respeto. O hacer una pregunta y que no te tomen en serio. Para mí son las peores faltas de respeto. Te sientes totalmente humillada. Estos micromachismos son los peores. No lo es que te vayas a la plaza Tahrir y te toquen el culo, eso que luego aparece en los titulares de prensa; las pequeñas cosas cotidianas son peores.

Olatz Arrieta.- A mí me ha pasado ir a entrevistar a un hombre y que él se dirija a mi cámara para decir cómo quiere que se hagan las cosas, y solo porque era un hombre. En Nueva York, en la ONU, dependiendo de la embajada a la que ibas, otras mujeres periodistas te ponían sobreaviso: «Ten cuidado con ese, porque tiene la mano larga». Es vergonzoso. Ahora reaccionaría de otra manera, porque nosotras también nos hemos ido concienciando, pero antes igual te ponías al otro lado de la mesa sin decir nada. Ahora hay otra conciencia y hay cosas que están cambiando, pero los comportamientos machistas cotidianos están ahí.

Kristina Berasain.- También hay más mujeres en política, aunque todavía el poder sea un ámbito muy masculinizado. ¿Tenéis dificultades para encontrar mujeres?

Olatz Arrieta.- Yo siempre trato de entrevistar a mujeres y a hombres en la misma proporción. Las cosas están cambiando. Recuerdo cuando nombraron a Madeleine Albright secretaria de estado. Fue tremendo. O lo de Hillary Clinton.

Ane Irazabal.- Italia está muy atrasada. Hay muy pocas mujeres en política. De todas maneras, quiero decir que ser mujer tiene un valor añadido en la cuestión de las personas refugiadas, por ejemplo, ya que acudir a las mujeres resulta más fácil.

Kristina Berasain.- Has trabajado en Oriente Próximo, Ane. ¿Cómo ves allí a las mujeres?

Ane Irazabal.- Creo que estos últimos años ha habido un retroceso y no me refiero a los estereotipos que tenemos. Es decir, creemos aquí que se ha dado ese retroceso porque las mujeres usan ahora  hijab o niqab, algo que no sucedía hace 30 años; pero más allá de esto, veo un retroceso en los roles de las mujeres, porque hubo una época en la que tenían una posición más fuerte en los movimientos liberadores. Ahora la influencia del wahabismo es enorme. La influencia de Arabia Saudí. Y ya ha llegado a Europa. Lo podemos ver en los Balcanes: están construyendo un buen número de mezquitas y eso tiene una relación directa con la mentalidad, con el pensamiento.

Las personas refugiadas
Kristina Berasain.- Habéis tratado esta cuestión desde dos puntos de vista: Ane, tú has informado sobre las personas que estaban en camino hacia Europa, mientras los estados levantaban muros y cerraban fronteras; Olatz, tú has estado en las cumbres gubernamentales donde se decidía poner esas barreras. ¿No es deshonesto?

Olatz Arrieta.- Sí. Y es muy duro escuchar a los dirigentes hablar de las personas refugiadas. Por ejemplo, cuando Donald Tusk [presidente del Consejo Europeo] dijo aquello tan tremendo de «Don´t come to Europe (No vengáis a Europa)». Hay que contextualizarlo, claro, porque él es polaco. Está en el este europeo, fuera del eje que ha sido el cogollo de la unión, y la experiencia histórica de esos países tiene un gran peso en la actitud que ahora tienen con todo lo que está pasando. Es muy duro. Y te das cuenta de a quién se dirigen: a los aliados, a los votantes... Somos 510 milllones en Europa y este año han entrado 60.000 personas por el Mediterráneo. ¿Pero en el siglo XIV? La migración es un fenómeno que ha habido siempre; pero ahora se ha politizado. En Bruselas se han dicho cosas tremendas y da miedo ver cómo se han endurecido las políticas, las prácticas y los discursos. Y es porque tienen miedo. Tienen miedo de que se extienda lo que ha sucedido en Italia.

Ane Irazabal.- La crisis económica europea y esa enemistad con respecto a las migraciones están muy unidas. Los estados miembros, sobre todo la socialdemocracia, han sido incapaces de hacerle frente a la crisis y eso ha traído consigo la necesidad de crear un enemigo. Y el enemigo es el foráneo, quien viene a quitarnos el trabajo. La extrema derecha ha sabido capitalizar ese enfado. La izquierda ha sido incapaz de darle una respuesta humana a este fenómeno. Se ha desarrollado un discurso muy simple, y la mayoría de los dirigentes, para hacer frente a la extrema derecha, se han mimetizado con ella, apropiándose de su discurso. Y estamos hablando de una guerra entre pobres. Bruselas ha demostrado muy poco humanismo.

Olatz Arrieta.- Y en esa guerra contra los pobres ha perdido la información. Se extienden las opiniones y la propaganda, pero no los datos. Todas las instituciones señalan que la migración es muy positiva para la economía, sobre todo en esta Europa tan envejecida. En Alemania hace falta gente.

Ane Irazabal.- Merkel fue muy clasista: solo aceptó personas muy cualificadas. Y no hay que perder de vista dónde están la mayoría de los refugiados. Los sirios están en Turquía y Líbano, no en Europa. Y mira cuántas personas refugiadas hay en África. Y el mayor campo de refugiados actual es Kutupalong, en Bangladesh. Allí hay miles de rohingyas que han huído de Myanmar. No sé en qué estamos.

Olatz Arrieta.- Sí. Y hay que mirar a largo plazo. Hay que hacer una política migratoria a largo plazo.

Ane Irazabal.- Sí. Y los periodistas también tenemos que hacer autocrítica, porque falta contexto. Salvini [ministro italiano de Interior] está contando mentiras día sí, día también. Afirma que hay una invasión en Italia, pero en los últimos quince años un millón y medio de jóvenes han abandonado el país.

Kristina Berasain.- Es notorio que, en esta cuestión de las personas refugiadas, la Unión Europea ha echado por la borda los valores del momento de su creación. ¿Qué opináis al respecto?

Ane Irazabal.- Es vergonzoso.

Olatz Arrieta.- Pero Europa no existe. Europa son 28 estados miembros, y son esos países los que han decidido que no desean hacer nada juntos en la cuestión de los refugiados. Cada estado hace lo que quiere. No hay una política común europea en este ámbito. Se culpa a la Unión Europea, pero son los estados los responsables.

Trump

Kristina Berasain.- La crisis de los refugiados tiene su origen en decisiones tomadas por Estados Unidos. Olatz, tú estabas en Nueva York cuando tuvieron lugar los atentados del 11 S y luego vinieron las invasiones. Y ahora, Trump. ¿Cómo ha cambiado el mundo?

Olatz Arrieta.- En el 2001 se vio que el mundo iba a cambiar. Esa era la sensación tras los atentados. Pero también comenzaron a cambiar los Estados Unidos, no solamente el mundo. Y Trump es consecuencia de ello. Fueron los estadounidenses marginados por la globalización quienes votaron a Trump. Y hay una sensación de que este hombre va a cambiar las cosas. Todavía es pronto para decirlo, pero los movimientos que ha hecho son a peor, porque está desestabilizando todo. Puede ser bueno para Rusia y China. Aún es un país hegemónico, pero ha comenzado a mirar para dentro, y eso puede llevarle al aislacionismo. Por ejemplo, el vacío que ha dejado en Siria lo ha ocupado Rusia. Y China también ha empezado a tomar posiciones. Hace transacciones, porque es un hombre de negocios. Y en Europa hay sitios que están copiando ese modelo; no hay más que ver a los dirigentes de Chequia y Hungría. Y Trump tiene una relación mala con Merkel porque es una mujer.

Ane Irazabal.- Sí. Y parece que no tiene ideología política. No sabes muy bien en qué está metido y eso da miedo. Hacen falta años para asentar una cultura política en una sociedad, pero se puede poner patas arribas de un día para otro. Sucedió con Berlusconi. Sus quince años en el poder han sido catastróficos para Italia. Y las consecuencias están a la vista. Y Trump va por la misma vía.

Kristina Berasain.- Olatz, tú haces macroperiodismo. Ane, tú quizás más microperiodismo, un periodismo más humano. Olatz ha citado a Tusk. ¿Qué imagen se te ha quedado a ti clavada, Ane?

Ane Irazabal.- Una niña llamada Mirmir. La conocí en Idomeni cuando tenía 5 años y ahora tendrá unos 7. La última vez que la vi fue cuando desmontaron el campamento y no sé nada de ella. Me acuerdo mucho. Era de Alepo y no había ido nunca a la escuela.

Kristina Berasain.- ¿Os conocíais?

Ane Irazabal.- Nos conocimos en Francia, en las manifestaciones posteriores al atentado contra Charlie Hedbo. Estaba en París visitando a dos amigos. Estuve trabajando para Telesur.

Olatz Arrieta.- Sí. A mí me enviaron desde Bruselas y fue allí donde me encontré con Ane.

Escrito por: iturri.2018/09/02 21:20:00 GMT+2
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2018/08/26 20:45:00 GMT+2

Polaroids un sábado por la mañana

La mañana del sábado por el barrio. Cuatro fotografías.

Gimnasio

Sala de pesas del polideportivo. Según entras a la derecha hay un banco corrido. Un niño mira una película de dibujos animados en francés. El crío está petrificado. Más que un ser humano parece una máquina o mobiliario cualquiera.

El volumen es algo elevado, pero por lo demás no molesta nada. Es un espacio en el que los menores tienen prohibido el acceso, pero nadie ha dicho nada.

Al rato aparece el padre ofreciéndole una silla más cómoda.

En un momento dado, nuestras miradas se cruzan. Le guiño un ojo. Me devuelve una sonrisa y continúa prestando toda su atención a lo que le ofrece la pantalla.

Banco

Un conocido banco tiene una campaña publicitaria que alaba la valentía de los autónomos.

Hay una sucursal en la calle principal. Tres carteles, uno en cada cristalera, si no recuerdo mal.

Un hombre pide limosna entre dos de esos carteles. Cerca hay una mujer que habitualmente busca y rebusca entre los contenedores de basura.

¡Vosotros sí que sois unos valientes!, he pensado.

Taller de bicicletas

Hace unos cuantos días se me pinchó la rueda delantera de la bici. Convenía también cambiar la cubierta. La tercera polaroid la he sacado camino del taller de reparación.

La tienda está en cuesta y, un poco más arriba, está el gaztetxe (centro social joven).

Dos africanos suben. Me da que en dirección al gaztetxe. Diría más, son varios de los que duermen allí, en tránsito hacia un destino más al norte.

Enfrente de la tienda hay dos o tres motos aparcadas. Tienen buena pinta. Ambos se quedan mirando a una de ellas. Parlotean, en francés o en inglés, ya no me acuerdo.

Terraza

Al mediodía me he sentado en una terraza. Un pincho de tortilla y un trago. También un periódico. Ha sido difícil centrar la atención en la prensa.

-Un perro joven ladrando sin parar mientras espera que su dueña salga del supermercado de la esquina.

-Un anciano, su cuidadora, la hija de esta y una pareja. Los adultos charlan entre ellos. La niña pretende llamar la atención con una risa falsa y estentórea de vez en cuando.

-Tres personas, de mi edad más o menos, contándose tonterías a grito pelado. No me interesa una mierda, pero no hay manera de no escuchar la conversación.

Como bien dice Ana Malagón, la matraca siempre la dan los demás.

Larunbat goizeko polaroidak, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2018/08/26 20:45:00 GMT+2
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2018/08/21 19:00:00 GMT+2

#balconsito, el festival de música más pequeño del mundo

No tengo la menor idea de quién es Mikel G. Otamendi, pero estoy seguro de que tiene una «pedrada» tremenda. Sin dinero para acudir a festivales y conciertos carísimos, se ha montado un festival en el balcón de casa. Tocarán 6 músicos y se podrá ver vía streaming.

El diario Noticias de Gipuzkoa publicaba este domingo en su contraportada una noticia firmada por el periodista Fernando F. Garayoa: El festival de música más pequeño del mundo.

Tal y como he escrito antes, Mikel G. Otamendi es el responsable de Balconsito. Así presenta la idea:

«Nace casi por una necesidad personal... estaba yo en mi casa, haciendo zapping, viendo la cantidad de festivales que hay, las aglomeraciones, con fiestas en calas, eventos carísimos con grupos grandísimos, con decenas de miles de personas acampadas durante varios días... Y surgió en mí cierta tristeza por no poder acudir ni disfrutar de nada de eso. Pero, a la vez, frente a ese pesar, nació con fuerza la idea de que puede haber otra opción cotidiana y sencilla, y para todos los públicos. A partir de ahí, planté la semilla en mi cabeza y empecé a estirarla».

El balcón mide 1,71 metros cuadrados y le permite disfrutar en su casa «sin tener que recorrer cientos de kilómetros y gastarte cientos de euros».

Ha atado dos fechas:

El 27 de agosto, lunes, actuarán Kutxi Romero, Pedro (La Fuga) e Iker Piedrafita.

El martes, día 28, cerrarán Kai Etxaniz, Gussy y Chica Sobresalto.

El aforo diario será de 10 personas: dos que ya han sido invitadas, dos personas más de la organización, otra más que se ocupará de la prensa, la tatuadora...

Pero, como he dicho, se podrá seguir vía streaming. La apertura de puertas será a las 19:00 horas y las actuaciones comenzará a las 20:00 horas.

#balconsito, munduko musika jaialdi txikiena, apunte hau euskaraz.

Balconsito

Escrito por: iturri.2018/08/21 19:00:00 GMT+2
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2018/08/12 19:30:00 GMT+2

14 kilómetros

Por las mañañas, cuando me levanto, hago dos cosas nada más entrar en la cocina: subir las persianas (o encender la luz, si todavía no ha amanecido) y darle al botón On de la radio.

Como hoy me he levantado a eso de las 8:00, he subido la persiana y encendido la radio.

Informativo de Euskadi Irratia. Hablan de las y los migrantes africanos que andan por tierras vascas camino de destinos situados más al norte.

En un momento dado, han citado la distancia que hay entre África y Europa, entre Marruecos y España: 14 kilómetros.

Me he acordado de que Javier Baeza, cura de San Carlos Borromeo, tiene una cuenta en twitter con ese nombre: @14kilometros. Además, su blog también se llama igual: Catorce kilómetros. En el frontispicio, se puede leer esta introducción:

«14 kilómetros marcan la distancia entre la exclusión y la inclusión. Esa distancia separa la Puerta del Sol, punto neurálgico de Madrid, de la Cañada Real Galiana y del Poblado del Gallinero. 14 kilómetros separan la costa europea de un continente empobrecido. Catorce kilómetros: una distancia muy larga para quienes se ven obligados a recorrerla cada día. Con este blog pretendo visibilizar y rendir homenaje a todas esas personas que peregrinan cada día por los márgenes de la exclusión.»

Cada vez pasan más cerca las y los africanos que vienen buscando un futuro mejor.

Ayer, por ejemplo, la periodista Samara Velte publicó en el diario Berria un reportaje titulado Bizitzak trantsituan (enlace en euskera: vida en tránsito).

El viernes leí un tuit que me ha llevado a una canción. Pego el texto del tuit:

Traduzco del euskera: «Hendaia, tres ruandeses piden ayuda para llamar un taxi que les lleve a Baiona. Acude el taxi y, detrás, 10 gendarmes. Llamados por el taxista, por supuesto. A mí me han dejado tranquilamente, claro. En los tiempos de Vichy, los collabos eran los mismos».

El primer disco de Jabier Muguruza se titula Boza barruan. Hay una canción compuesta por el propio Muguruza titulada Bi maleta beltz lagun (Dos maletas negras). Cojo de su web la traducción al castellano de la letra:

Si yendo al trabajo en tu coche
ves a dos negros haciendo auto-stop,
tienes dos opciones:
dejarles ahí mismo o seguir con ellos.

Si te decides por la segunda, tranquilo-a
no te preocupes si, por favor,
sin ningún documento,
te piden que les pases la frontera.

Si con buena intención, pero asustado,
les dices que no es posible,
pronto te darán la solución
dispuestos a ir, formales, en el maletero.

Aunque con dudas, al final
has aceptado orgulloso.
“Buenas, Bonjour” has hecho lo de la frontera
llevando escondidas dos maletas negras

Adiós, adiós, buen viaje,
mis maletas negras,
quizás en otra ocasión
pueda conocer vuestros nombres.

La podéis escuchar abajo.

Nota: dice Spotify que es explicit.

14 kilometro, apunte hau euskaraz

Escrito por: iturri.2018/08/12 19:30:00 GMT+2
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2018/08/04 08:10:00 GMT+2

Conformarse

Que cada cual haga lo que quiera o buenamente pueda. Pero...

El 31 de julio fuimos con mi madre a Elizondo. Cada vez que voy para allá no suelo tener muchas dudas sobre dónde comer y, normalmente, reservo sitio en el Restaurante Eskisaroi. Buena comida casera.

El restaurante Eskisaroi está ligado en mi memoria a la lectura del libro La casa del rojo. El escritor navarro Miguel Sánchez-Ostiz vivió entre 1995-1998 en las cercanías de Elizondo (en un principio en Lekaroz y más tarde en La casa del rojo, Gorritxenea, en Oronoz-Mugairi) y el libro es el diario de esa temporada.

Ostiz huyó de Mutilva y le vino bien para equilibrar cuerpo y alma esa estancia baztanesa. Uno de sus refugios era el citado restaurante.

Como dije anteriormente, llegó en 1995, en abril. Miguel estaba entonces a punto de cumplir 45 años. Yo he cumplido este año los 50 y me ha producido cierta impresión (sin exagerar) darme cuenta de que cuando lo leí yo andaría por los 35 y ahora soy más viejo que el protagonista.

Recuerdo que próxima a alcanzar la cincuentena, y haciendo suya la licencia de un amigo jurista, Garbiñe Biurrun decía que entraba en vigor el tercio de libre disposición. Es decir, que a partir de ese momento ancha es Castilla.

La aceleración

He leído esta semana la entrevista a Ingrid Guardiola que aparece en el tuit superior y estoy de acuerdo en la crítica de la excitación permanente.

Por ejemplo, a mi alrededor durante cinco días todo ha sido Jazzaldia. Ha pasado el festival y ¿qué es lo que ha quedado? Parece que la excitación citada nos lleva a compartir con la gente que ese momento que estamos viviendo es único e irrepetible para, al día siguiente, si te he visto no me acuerdo. ¡Qué queréis que os diga! Yo he vivido muy pocos momentos únicos y, rodeado de mucha gente, menos.

Otrosí, en la contraportada del pasado lunes de La Vanguardia había una entrevista con Gilles Vernet. Lo presentaban como filósofo y decían que previamente había sido trader en los mercados bursátiles parisinos. Cuando su madre enfermó gravemente, dice que decidió parar y ocuparse de ella, dejando a un lado la apresurada vida que hasta entonces llevaba.

Vernet, maestro de primaria en la actualidad, acudió a Barcelona a presentar su película Tout s'accélère dentro del Festival de Cine Francés.

No me gustan nada los libros y demás productos que podemos catalogar dentro de esa resbaladiza etiqueta de auto-ayuda. Espero que esta película no quepa ahí. Me resulta chocante que la vida te ponga en esa tesitura, la grave enfermedad materna, para darte cuenta de que tu vida de trader es una mierda.

Uno de los principios que rigen el fútbol de elite es que, si un equipo puntero viene a por ti, no debes pensártelo demasiado y has de hacer la maleta cuanto antes. Sin embargo, pocas veces se pone encima de la mesa que esos clubs son auténticas trituradoras de seres humanos.

Pero ya sabéis que en la actualidad está mal visto quedarte en tu zona de confort.

Será cuestión de edad, lo será de temperamento, pero yo no estoy nada de acuerdo con esta filosofía.

De todas maneras, como dije al principio: que cada cual haga lo que quiera o buenamente pueda.

Bertan goxo, apunte hau euskaraz

Escrito por: iturri.2018/08/04 08:10:00 GMT+2
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