Un 3 de marzo como éste de hoy, hace tres años, el PP vencía en las urnas.
Qué quieren que les diga. El suceso me llamó entonces la atención. Ahora me deja frío.
Se fueron aquéllos, vinieron éstos.
Es otro 3 de marzo el que está fijo en mi recuerdo: el de veinte años antes.
Hablo del 3 de marzo de 1976. De Vitoria. De la Iglesia de San Francisco. De una asamblea obrera enmarcada en una huelga general. Llegó la Policía: los antidisturbios de entonces. Un radioaficionado captó y grabó las órdenes que impartieron sus superiores: «¡A matar! ¡Disparad a matar!».
Y dispararon. Y mataron. Tres asambleístas cayeron en el acto. Uno de ellos tenía sólo 17 años.
Otros dos murieron pocas horas después.
No creo que muchos militantes del PP se acuerden de aquel día.
Hay dos que sí deberían hacerlo. Uno era entonces ministro de la Gobernación, o sea, de Interior: el jefe supremo de los policías que dispararon. Se llamaba -se sigue llamando- Manuel Fraga. El otro ejercía de ministro de Relaciones Sindicales. Se llamaba -se sigue llamando- Rodolfo Martín Villa.
Oí a Martín Villa contar aquellos sucesos. Su relato, de una frialdad estremecedora, sólo se quebró en un momento: al ex ministro se le humedecieron los ojos cuando recordó... que los familiares de los heridos se negaron a hablar con él cuando fue a visitarlos. ¡Qué doble tragedia: cinco obreros muertos y un ministro herido... en su orgullo!
No hace falta decir que ni Fraga ni Martín Villa dimitieron. No hace falta decir que a ambos se les ha permitido seguir participando en la vida política española al más alto nivel, pese a que ni siquiera se han mostrado jamás arrepentidos de su papel en aquel crimen abominable.
Algunos nos juramentamos ante los cinco cadáveres. Lluís Llach dio forma pública a nuestra maldición poco después, en aquel grito de dolor y rabia que fue Campanades a morts. Clamó: «¡Asesinos de razones! ¡Asesinos de vidas! ¡Que nunca tengáis reposo a lo largo de vuestros días, y que en la muerte os persigan nuestras memorias!».
Muchos de los que suscribieron aquella maldición colectiva se han olvidado de su juramento.
Otros lo recordamos.
No aspiro con estos párrafos a alterar la autosatisfecha calma en la que viven todavía quienes fueron los responsables políticos de la matanza: sé que, si tuvieran una brizna de conciencia, no habrían podido soportarse a sí mismos.
Me conformo con recordar a los demás quiénes fueron. Y quiénes siguen siendo. Y en qué partido militan.
Javier Ortiz. Recuerdo de un 3 de marzo. El Mundo. 3 de marzo de 1999.
Comentarios
Remitente: Juanjo.2011/03/03 13:31:20.958 GMT+1
Iturri, tú siempre demostrando lo actuales que siguen siendo las notas de nuestro querido Javier. Buen trabajo. Te doy las gracias porque sigue habiendo razón para volver por estas páginas, aparte de la nostalgia.
Remitente: Erkuden.2011/03/03 18:01:56.714 GMT+1
El mérito es de Ortiz. Yo ni quito ni pongo. Me limito a copiar y pegar.
Remitente: iturri.2011/03/06 07:34:22.072 GMT+1
Remitente: jesus cutillas.2011/03/11 11:39:45.343 GMT+1
Remitente: mg2008.2012/01/16 01:22:30.420 GMT+1
que pena que no haga mencion tambien a los 1000 asesinados por ETA, que tiene ahora representacion parlamentaria.
o que otegui sea un hombre de paz, teniendo lo que tiene por detras...
pero claro, una cosa vende (meterse con unos) y lo otro no ya que no es progresista ni bla bla bla.
se os ve el plumero
Remitente: guzman.2012/01/16 14:06:46.671 GMT+1
Esta vez, tocaba hablar de Fraga y de Martín Villa. Busca en la web y encontrarás a Ortiz mencionando a ETA. Y no para bien, precisamente.
Un saludo.
Remitente: PWJO.2012/01/16 14:29:52.040 GMT+1
Llevas un plumero encima de dimensiones estratosféricas.
Remitente: yomismo.2012/01/16 15:09:28.804 GMT+1
Remitente: Jean.2012/01/16 18:31:36.248 GMT+1
Remitente: akerne.2012/01/17 11:12:23.763 GMT+1
Remitente: capi medina.2012/01/17 12:46:21.322 GMT+1
Remitente: celaya.2012/08/13 11:24:29.436 GMT+2
Remitente: xana.2012/12/03 08:49:02.639 GMT+1
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