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2018/09/19 21:50:00 GMT+2

¿Se romperá Coordinación Democrática?

¿Se romperá Coordinación Democrática? Javier Ortiz

Parece ya tradición: cada tanto, el tema de una posible escisión y disolución de Coordinación Democrática salta al primer plano de la actualidad.

No faltan interesados en ello. De un lado, un Gobierno que (¿cómo reporchárselo?) preferiría tener enfrente una oposición agrupada conforme a otros esquemas, de los que la izquierda revolucionaria quedara excluida y, en consecuencia, incapaz de influir a la hora de los contactos al máximo nivel. De otro lado, ciertos sectores de la propia oposición, pero ajenos a Coordinación, que verían en el rompimiento de tal organismo la ocasión de materializar una alianza con una parte de sus componentes, dejando en la cuneta a otros cuya presencia les resulta -al parecer- especialmente incómoda.

Naturalmente que hay hechos que llevan a aquéllos y a éstos a pensar que no son los suyos sueños vanos. Cierto que Coordinación viene atravesando por sucesivos momentos críticos, que han puesto incluso a veces en peligro su misma existencia. Así ocurrió cuando algunos partidos creímos percibir en el organismo unitario una escasa energía en la defensa de nuestros primeros cuatro encarcelados (Camacho, Trevijano, Dorronsoro y Aguado). O cuando se manifestó una apreciable debilidad ante la política agresiva que encarnaba Manuel Fraga. O cuando pareció que determinados partidos no acababan de resistirse a los cantos de sirena de la nueva Ley de Asociación Política. O, en fin, más recientemente, tras la aparición de los documentos llamados "de los 32", documentos que se han realizado sobre la base de una deliberada y explícita exclusión de algunas fuerzas políticas (incorrectamente identificadas con la corriente de izquierda revolucionaria).

Me permito pensar, no obstante, que Coordinación Democrática, sin dejar de zarandearse de vez en cuando por temporales de una u otra naturaleza, va a seguir quilla arriba, contra viento y marea, aún por tiempo.

Desde luego que a ello contribuirá la labor de aquellas fuerzas -entre las que el MC se encuentra-, cuyos intereses coinciden con los de la existencia y el programa de Coordinación. Empero, tiendo a pensar que la unidad del organismo se mantendría aun y cuando hubiera organizaciones cuyos intereses pudieran diferenciarse de éstos. No hablo, pues, de la pervivencia de la unidad en función de ninguna pía esperanza en la lealtad de unos u otros hacia los compromisos adquiridos. Hoy por hoy, mi confianza se basa más bien en el convencimiento de que la unidad se va a mantener, sencilla y fundamentalmente, porque nadie puede romperla.

Entiendo que, para que Coordinación pudiera romperse, deberían cumplirse tres condicoines: tres condiciones que, vistas desde la atalaya de la Comisión Ejecutiva del propio organismo unitario, parecen de difícil concurso. Me voy a permitir enumerarlas una a una con un mínimo de detalle.

-Haría falta, en primer lugar, que las que (impropiamente) son llamadas "grandes fuerzas políticas" pudieran prescindir, para la necesaria alianza actual entre ellas, de la presencia de las demás fuerzas: izquierda revolucionaria, demócratas independientes, izquierda social-demócrata... Hay muchas y muy variadas razones para pensar que no ha llegado aún el día en que puedan hacer tal cosa, en el hipotético caso de que lo desearan.

-Haría falta, en segundo lugar, que cesara o disminuyera cualitativamente la presión popular en favor de la unidad. Es sintomático que los momentos de más sólida cohesión interna que ha vivido Coordinación hayan venido siempre precedidos por una agudización de la acción unitaria de las masas en la calle. Sobre la base presumible de que esa acción va a agudizarse una vez doblado el cabo del verano, parece poco probable que el rompimiento de Coordinación fuera tolerado por la opinión popular y, muy particularmente, por las bases militantes de los respectivos partidos.

-Haría falta, en tercer lugar, que el poder apareciera capaz de asegurar una perspectiva política mínimamente segura, afirmada en unos compromisos firmes y creíbles, capaces de llevar a las antes aludidas "grandes fuerzas políticas" a la conclusión de que esa alianza para la ruptura democrática que es Coordinación no tiene ya la suficiente vigencia. Mi consideración de las posiblidades objetivas del actual Gobierno me hace descartar también esto. Creo al Gobierno capaz de hacer gestos -más o menos aislados, más o menos incoherentes-, pero no le veo ni los apoyos ni la representatividad necesarios como para poder poner en marcha todo un plan general de esa naturaleza.

La política no es una ciencia exacta, pero me parece lícito concluir que, en tanto estas condiciones no se reúnan, Coordinación Democrática va a seguir siendo un punto de encuentro obligado para las fuerzas de la oposición democrática. Lo que ya es, de por sí, una gran cosa para quienes creemos que la ruptura democrática es, además de difícilmente evitable, conveniente.

Pero no nos vamos a conformar con que el organismo perviva, de una manera en cierto modo vegetativa. Vamos a poner todo nuestro empeño en darle más y más solidez, en aumentar su capacidad operativa, en extender su influencia... Ello es posible y necesario.

Qué duda cabe de que, si las cosas se desarrollan efectivamente así, no harán las delicias de los enemigos de Coordinación. De los abiertos y de los camuflados. De los que apenas ocultan su satisfacción al anunciar una y otra vez inminentes escisiones, una y otra vez desmentidas por los hechos. Por el bien de la democracia, por el bien de nuestros pueblos, ¡ojalá se sigan equivocando por mucho tiempo!

Javier Ortiz. Firma como "miembro de la dirección del Movimiento Comunista (MC). Forma parte de la Comisión Ejecutiva de Coordinación Democrática". Cuadernos para el Diálogo. 4 de septiembre de 1976. Subido a "Desde Jamaica" el 19 de septiembre de 2018.

Hay una entradilla a este artículo y a otro de Juan García-Barbón que dice así:

La Comisión Ejecutiva de Coordinación Democrática confirmó que el 4 de septiembre se celebrará en Madrid una "cumbre" de toda la oposición democrática. Al mismo tiempo, Coordinación convocaba un pleno extraordinario para el día 3, con objeto de ultimar su postura de cara al citado encuentro del sábado. Frente a los intermitenes rumores de crisis e incluso de demolición del organismo unitario, dirigentes de dos partidos de CD -Movimiento Comunista e Izquierda Democrática- analizan desde dentro las posiblidades de pervivencia de Coordinación y la misión que la actual realidad española parece haberle encomendado.

Finalmente, tal y como aparece en la entrada sobre Coordinación Democrática de la Wikipedia, la plataforma desapareció en octubre de 1976. Es decir, se rompió.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2018/09/19 21:50:00 GMT+2
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2018/08/12 09:00:00 GMT+2

Camino del décimo aniversario

Ayer me llamó Charo para decirme. Dos puntos y abro paréntesis:

-«Iturri: ¿no crees que ya es hora de quitar de la portada un texto que dice 8 años ya sin Javier? Me desconcierta, porque ya ha pasado el noveno aniversario y vamos camino del décimo.

Le digo:

-Pues tienes toda la razón, pero lo que hay que hacer entonces es escribir otro apunte en ese u otro de los blogs de Javier.

Y es lo que estoy haciendo ahora.

El problema es que todavía no podemos contar muchas cosas sobre el libro que estamos preparando para el décimo aniversario de su muerte (murió el 28 de abril de 2009). Conté algo de los trabajos previos en JOR, 9 años. Sigo con la misma labor, pero ya acercándome a su final.

Mi idea es la de acabar la primera lectura, el etiquetado y la lista previa de textos para finales de agosto. Me dedicaré en septiembre a hacer algo que se parezca a la selección final.

No os voy a decir todavía cuál es la editorial que publicará el libro, porque no hemos concertado aún cuándo y cómo anunciarlo.

Hemos pedido a tres personas que escriban sendos textos introductorios para arropar la edición, pero eso también lo daremos a conocer más adelante.

Lo dicho. Renovamos con esta breve entrada la portada de la web y seguimos currando para que la próxima primavera tengamos entre manos un libro más que (espero) honre la figura de nuestro querido Javier.

Escrito por: iturri.2018/08/12 09:00:00 GMT+2
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2017/05/02 19:00:00 GMT+2

8 años ya sin Javier

Las personas más cercanas a la PWJO sabéis que el pasado viernes, 28 de abril, se cumplió el 8º aniversario ya del fallecimiento de nuestro querido Javier.

Tal y como comentamos hace algunos meses, continuamos trabajando para que todo el material de "Diario de un resentido social" y "Apuntes del natural" esté en esta plataforma a entrada por artículo o apunte (y no como ahora, con colecciones semanales). Vamos a buen ritmo, pero algo más despacio de lo que pensábamos. Es igual: no hay prisa.

Con motivo del aniversario de su muerte, hicimos dos cosas.

1.- Animar a la gente a escribir opiniones positivas de Javier en Twitter.

2.- Un post en Facebook: 8 años sin Javier.

Además, Pako Belmonte escribió en esta web un recordatorio titulado "Sin la parranda de Joe". No hace falta que os diga que es muy recomendable.

Twitter tiene desde hace algún tiempo una nueva herramienta que se llama "Momentos" y sirve para recoger en un único enlace varios tuits. Aquí abajo os dejo los que forman #8añossinJOR.

Muchas gracias y un fuerte abrazo a todas las personas que le siguen echando de menos.

P. S.: si alguien echa en falta algún tuit en la relación, puede enviarnos un mensaje o dejar un comentario aquí abajo.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2017/05/02 19:00:00 GMT+2
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2017/02/20 21:00:00 GMT+1

Estamos trabajando en ello

Seguro que nada más leer el título del apunte, muchas y muchos de vosotros os habréis acordado de Aznar, pero estas líneas no van sobre él. Tranquilidad.

Hemos pasado unas semanas reflexionando sobre diversos aspectos. Algunos de ellos tienen que ver con esta web.

En primer lugar, hemos decididido trasladar todo el material que está en la antigua PWJO a la plataforma que pusimos en marcha a comienzos de 2006. Varias personas nos hemos organizado para que los "Diarios de un resentido social" y los "Apuntes del natural" se lean cronológicamente en este "Desde Jamaica". La labor no es moco de pavo y nos llevará varios meses. Luego habrá que ver también qué hacer con el resto.

Si nos seguís en las redes sociales, quizá veáis "escapadas" como ésta (alguien ha publicado un apunte con fecha de este domingo y ha salido vía Facebook. Y ahí se quedará).

Sobre cosas que no tienen que ver con la web, por el momento no podemos adelantar nada. Nos gustaría meternos en algún que otro lío, pero no sabemos si seremos capaces de llevarlo adelante.

Si no decimos nada nuevo, seguramente será porque estemos trabajando en ello.

Un saludo.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2017/02/20 21:00:00 GMT+1
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2015/08/18 19:30:00 GMT+2

Rafael Chirbes en el homenaje a Javier Ortiz de abril de 2010

El pasado sábado, 15 de agosto, nos llegó una muy mala noticia: se había muerto Rafael Chirbes, escritor, periodista y compañero de correrías de Javier. Está ya casi todo dicho, pero repetiremos una vez más que tenemos una pena muy grande porque nos haya dejado Chirbes.

Intentando quitarnos de encima esa pena, queremos recordar hoy su intervención en el homenaje a Javier Ortiz que tuvo lugar en el Centro Koldo Mitxelena (KMK) de Donostia el 30 de abril de 2010, organizado por las Juntas Generales de Gipuzkoa (por iniciativa de Alternatiba). Rafa tuvo dos intervenciones. La primera está transcrita a continuación del vídeo y la segunda consistió en la lectura de este texto: A Javier Ortiz. Sí que os recomiendo que lo veáis hasta el final, porque Rafa consiguió que todos nos riéramos con una anécdota graciosa acerca de una palabra que puso en uno de sus libros atendiendo una sugerencia del corrector.

Así respondió a la primera pregunta de Mariano Ferrer (cómo conoció a Ortiz):

“Yo conocí a Javier a principios de los 80 por medio de excamaradas (yo había estado en Federación de Comunistas y no había llegado al MC, Movimiento Comunista) en la revista Servir al Pueblo. Recuerdo que estuvimos haciendo una entrevista... Perdonadme que me quedo en blanco.”

“De Javier siempre me sorprendió su capacidad para... No puedo hablar. Lo siento. (Aplausos) ¿Sabes qué pasa? Tengo vértigo pero aparte tengo esa sensación rara de que Javier se estaría riendo en estos momentos y diría 'No os he dejado: es que me he muerto, ¡coño!'

“Yo creo que la clave de Javier es que buscaba siempre saber el porqué de las cosas al margen de capillas, de historias, de partidos, de ideologías, y aunque atentara contra su salud o contra la nuestra. Y precisamente yo creo que le gustaba más cuando atentaba contra la nuestra, porque era una manera yo no sé si de masoquismo, de buscar la moral cristiana (que tampoco es tan mala porque ha dado a Caravaggio), o si era una manera... ¡yo qué sé! Pues a lo mejor de no dejar de ser nunca el adolescente o el niño que fuimos y que quería ajustar las palabras con la verdad y que tan difícil es muchas veces a medida que te vas haciendo mayor.”

“Entonces, yo creo que esa era la clave de Javier: el que actos y palabras se correspondieran. Se reía a carcajada limpia de quien hacía lo que no decía y del que decía lo que no hacía. Y yo creo que ese estar al margen siempre es lo que le daba la frescura y lo que hizo que lo quisiéramos.”

“Luego estuvimos juntos en La Hoja del Mar. Estuvimos juntos en Saida, la revista aquella que se hizo. Después en Sobremesa colaboró también. Y siempre me gustaba que en aquel medio en el que todo el mundo parecía despreciar las palabras porque parecían estética, porque lo que había que hacer era la revolución, él sabía que no había revolución si no había orden en las palabras. Yo creo que un lenguaje sin sintaxis es un lenguaje que se acerca al fascismo y es peligroso; yo creo que eso estaba en la clave del pensamiento de Javier. Y saber que la búsqueda de la verdad es lo único que importa. Es decir, da igual que estés en contra de tus camaradas, de tus compañeros o de tu padre, ¿no? Hace un año que se ha muerto (no nos dejó porque se ha muerto desgraciadamente) y lo echo mucho de menos, porque ya no me puedo reír con casi nadie ni hacer las bromas sangrientas que hacíamos contra todo y contra todos y, repito, contra nosotros mismos continuamente, ¿no? Y yo creo que eso es lo que echo de menos. Que ya quitando una o dos personas con las que creo que puedo seguir hablando así con el resto de la gente siempre estoy condicionado por algo, ¿no?”

“Pensándolo bien, yo creo que en realidad ese afán de buscar las relaciones de las cosas y buscar la verdad por debajo de las palabras en realidad yo creo que tenía mucho que ver con que nos fastidiara que nos tomaran por tontos. Y yo creo que esa es la clave de Javier. Es decir, no va a venir este vivo a tomarme el pelo a mí. Yo creo que ni siquiera después de muerto admite que los vivos le tomen el pelo.”

Escrito por: iturri.2015/08/18 19:30:00 GMT+2
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2015/05/03 20:05:00 GMT+2

6 años ya de la muerte de Javier Ortiz #6añossinJOR

El pasado martes, 28 de abril, se cumplió el sexto aniversario de la muerte de Javier Ortiz. Con este motivo, pusimos en marcha una etiqueta en twitter #6añossinJOR. Hemos recogido a continuación una buena parte de los tuits que corrieron con esa etiqueta. Muchas gracias a todas las personas que todavía os seguís acordando de Javier.

Escrito por: iturri.2015/05/03 20:05:00 GMT+2
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2013/11/04 08:00:00 GMT+1

La desesperación tranquila

"Vengo defendiendo a este respecto desde hace años una filosofía de la vida que podría calificarse, echando mano de Antón Chéjov, como de desesperación tranquila. Desesperación, porque nada excelso cabe esperar del incontenible avance de la Humanidad hacia el abismo. Desesperación, sí, pero tranquila, porque el abismo todavía no está a la vuelta de la esquina y es posible hacer el resto del viaje entreteniéndose con el paisaje. La desesperación tranquila es el estado de ánimo que permite, en medio del desastre general, reírse de lo ridículos que son (somos) los especímenes humanos, y muy en particular los poderosos, maestros en incoherencias y en poses involuntariamente tragicómicas. Mi especialidad es coleccionar y hacer ver a mis eventuales lectores las paradojas del Poder, sus lapsus, que son como grietas que se abren en la superficie del aparente orden social y que permiten atisbar lo que realmente se esconde en sus profundidades".

"Ocurre que ese género de visión de la vida, irónica, pero con un poso de amargura que no se puede ocultar, cuenta con muy pocos adeptos. Básicamente porque hace pensar, y a la mayoría del personal pensar no sólo le cansa, sino que incluso le da miedo. Tomar distancia de la realidad, ver su carácter contradictorio, y hasta absurdo, buscar el revés de las cosas, es el primer paso para adoptar una actitud de insumisión ante todos los dogmas. Ante todos, incluidos los más personales. Y eso es muy peligroso, porque vivir sin dogmas, salirse de la rutina del pensamiento disciplinado, impide tener respuestas prêt à porter para los acontecimientos. Y lo mismo, pensando pensando, uno llega a conclusiones que le colocan fuera de la normalidad, en el peligroso terreno en el que habitan los bichos raros".

"Una concepción del mundo de este tipo es, cuando uno ejerce de columnista, como en mi caso, una auténtica catástrofe. Son muchos los lectores españoles de periódicos que afrontan las columnas de los diarios con el firme deseo de que el autor les diga lo que ellos ya habían pensado previamente. Es demasiada la gente que lleva mal que se le cuente nada que escape a los surcos ya arados y solidificados en sus neuronas, y que soporta todavía menos que alguien le plantee un problema sin proporcionarle a la vez la solución. No digamos ya si lo que le decimos cuestiona el tran-tran de su confortable existencia cotidiana (confortable no por lujosa, sino por habitual, por conocida, por previsible)".

Javier Ortiz. Tomárselo con humor. Extracto de la presentación en noviembre de 1996 de los humoristas Nacho Moreno y Julio Rey.

Cuando a comienzos de octubre dimos por finalizada la subida diaria de textos de Javier Ortiz, Luis de la Cruz nos dijo que convendría poner en un sitio más visible las conferencias de Javier, un tanto escondidas en el depósito digital que esta web es. Hoy le hemos hecho caso. Quizás la próxima semana no. ¡Quién sabe!

Dedicado a Moncho Rvbicon y a Silvino, ambos recientemente fallecidos en Santander.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2013/11/04 08:00:00 GMT+1
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2009/06/07 06:00:00 GMT+2

Odiar en paz

En una mesa redonda improvisada que tuvimos el miércoles en Ràdio Quatre –la emisora en catalán de RNE– traté de explicar a mis contertulios (Verónica Portell, Alberto Surio, Antoni Segura y Josep Cabayol, responsable del programa Les agendes, que fue nuestro anfitrión) la importancia que tiene que aprendamos a odiar en paz.

Saqué la impresión de que no me había hecho entender. Para mí que quedé como si me hubiera dado un pronto poético, o algo así. Alguien me contestó muy amablemente diciendo que, en efecto, el diálogo, «que es inherente a la política» (¿lo es?), no tiene por qué desembocar en acuerdos; que la rivalidad es posible, y a veces inevitable.

Pero yo no trataba de rivalidades. Un rival es alguien que compite con otro u otros con la esperanza de tener más éxito en el desempeño de la misma tarea. Yo no hablaba de rivales, sino de enemigos. Es decir, de aquellos que se nos enfrentan para impedir que consigamos nuestros objetivos e imponer los suyos, diametralmente opuestos. Nada de esgrima elegante y caballerosa: combate; lucha entre pretensiones antagónicas.

No veo que haya ahí lugar para el juego. Me repatea cuando oigo hablar de «respetar las reglas del juego democrático».  Que se imponga uno u otro modelo de organización social no tiene nada de contienda lúdica. Se dirimen las posibilidades de felicidad de demasiada gente. Me niego a frivolizar con asuntos de tanta trascendencia.

Traté de dar pistas de por qué derroteros apuntaba mi pensamiento evocando a Claus von Clausewitz. Dije que, del mismo modo que el gran estratega prusiano definió acertadamente la guerra como «la continuación de la política por otros medios», bien podría afirmarse que la política, abordada y sentida a fondo, es la continuación de la guerra por otros medios.

Política y guerra se diferencian en los instrumentos de los que se sirven: pacíficos los de la primera; violentos los de la segunda. Se distinguen entre sí por eso. No porque en una sea de rigor el compadreo y en la otra prime la malevolencia.

En lo que a mí concierne, no estoy dispuesto a pastelear con quienes explotan y oprimen al pueblo. Y lo digo con plena conciencia de lo mucho que el empleo de términos como ésos chirría en estos tiempos de pensamiento blando. No lo oculto: odio a quienes sirven de punta de lanza política a aquellos que abusan de la mayoría. Ahora bien: no se me oculta que vivimos –aquí, en este rincón de Europa, y ahora– en tiempos de primacía de la política, es decir, de canalización de los enfrentamientos políticos por cauces pacíficos. De lo cual me felicito, porque la experiencia me ha enseñado que la violencia, cuando nace de la decisión de tales o cuales dirigentes políticos astutísimos, suele tener efectos desastrosos, poco o nada parecidos a los formalmente pretendidos.

Es de ese conjunto de consideraciones del que nace mi empeño en odiar en paz a mis enemigos.

Es posible que se trate de una actitud difícil de entender.

A no ser que se comparta, supongo.

Javier Ortiz. Odiar en paz. Apuntes del Natural. 21 de abril de 2007.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2009/06/07 06:00:00 GMT+2
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2009/05/28 06:00:00 GMT+2

La muerte

El miércoles pasado tuve la humorada de publicar mi propio obituario. Como solemos decir algunos periodistas, en nuestro gremio lo que no es plagio es copia. Porque casi todo (si es que no todo) está ya inventado. En los Estados Unidos, un famoso especialista en necrológicas –me parece recordar que trabajaba para The New York Timeshizo lo mismo hace varios decenios, escribiendo su propio obituario. Su gesto fue muy comentado, aunque la amplia repercusión de su decisión mucho me temo que lo dejara frío.

Si lo mío tiene algo de especial es que el obituario lo haya publicado en vida, y que lo redactara en tono humorístico. Aunque tampoco eso sea demasiado novedoso, como saben todos los devotos del gran Georges Brassens, que conocen sobradamente su Súplica para que me entierren en la playa de Sète.

Pero el caso es que a muchos lectores y lectoras –a muchos más de los que yo esperaba, desde luego– la broma no ha acabado de hacerles gracia, no porque les molestara el tono de chanza, sino porque les fastidiaba plantearse la certeza de mi muerte (que, como todos sabemos, es sólo cosa de tiempo).

Incluso hubo varios que tardaron en darse cuenta de que se trataba de una farsa y que se llevaron un buen disgusto creyéndose que realmente este servidor de ustedes la había palmado.

En cierta medida, esta tontería me ha dado la posibilidad de disfrutar del espectáculo que Mark Twain fabricó para Las aventuras de Tom Sawyer: el de alguien que asiste a su propio funeral.

Lo que me ha sugerido a mí la deriva de la ocurrencia (que me ha llenado de cartas el buzón electrónico: ¡como si me faltaran!) es una reflexión sobre los problemas que tenemos para encarar con serenidad la muerte quienes vivimos por esta parte del mundo. Lo mal que afrontamos su certeza. Tanto en lo que se refiere a nuestro propio final fatal como en lo que hace al de la gente que queremos.

Tuve ocasión de comprobar que esa arraigada actitud es cultural (no obligatoria, por así decirlo) hace muchos años, en París, durante una huelga de hambre que hicieron unos refugiados paquistaníes. Se la plantearon a muerte, como De Juana Chaos. Y no entendían el empeño que poníamos los europeos en evitar que murieran. A ellos no les importaba gran cosa morir, si de ese modo lograban doblegar la resistencia que ponía el Gobierno de París –era Pompidou el que ocupaba por entonces la Presidencia– a aceptar la instalación de los suyos en suelo francés. Trataban de explicarnos que, para ellos, morir no tenía tanto valor. En su manera de ver la existencia –decían–, aceptaban que uno nace, vive y muere, y todo ello es igual de bueno o igual de malo.

Ya sé que es una reflexión muy poco respetuosa de las culturas orientales y deudora, casi seguro, de nuestra tradición judeocristiana, pero sospeché entonces que aquella gente tenía esa concepción de la vida porque vivía fatal y, en esas condiciones, dejar este valle de lágrimas tampoco le importaba gran cosa. Y con el tiempo he ido reforzándome, aunque parcialmente, en esa idea: por lo que tengo observado, a partir de cierta edad la gente estima la vida más o menos en relación directa con las compensaciones que le ofrece. Cuanto menor es su calidad de vida –en salud, sobre todo, pero también en afectos, en posibilidades económicas, en aportaciones anímicas–, menos ganas le quedan de vivir. (*)

Sin embargo, aunque nosotros mismos vayamos acomodándonos –poco a poco, por ley de vida, y perdón por la paradoja– a la idea de nuestra propia muerte, es curioso lo mal que encajamos que se mueran aquellos y aquellas que constituyen nuestro pequeño mundo de referencias sentimentales.

Quienes siguen desde hace años estos Apuntes saben del golpe que supuso para mí la muerte de mi madre. Pero no me engaño. La cuestión no es sólo que la quisiera mucho: es que, además, era una pieza fundamental del escenario de mi propia existencia. Su muerte me descolocó por completo.

Nuestra estabilidad emocional se basa en un conjunto de elementos, materiales y humanos. A medida que nos los van quitando, vamos perdiendo asiento en la vida. Nos morimos, por así decirlo, a trozos. Nos cambian el barrio natal –sobre eso también escribí un artículo hace años– y nos matan en parte. Fallecen amigos y amigas y nos morimos también con ellos. Se nos van los más cercanos y nos dejan deshechos.

He escrito al principio de este Apunte que todo, o casi, está inventado. Cuanto he expuesto en este comentario de hoy lo condensaron los latinos hace muchos siglos en una inscripción, todavía mentada en los relojes más tétricos: Omnia ferunt, ultima necat.

Todas hieren; la última mata. Es así de sencillo.

Javier Ortiz. La muerte. Apuntes del natural. 26 de enero de 2007.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2009/05/28 06:00:00 GMT+2
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2009/05/20 06:00:00 GMT+2

Javier Ortiz en Catipen

Esta es una de las últimas entrevistas de Javier. Se la hizo Manuel Andújar el pasado 2 de marzo en el programa Catipen de Ràdio Vilassar de Dalt. La transcripción ha sido cosa de Maria Zaloña. Gracias a ambos.

Javier valora la situación creada tras las elecciones al Parlamento vasco.

Soy Javier Ortiz. Soy periodista y escritor y editor, y, vamos, persona de mal agüero en general. Actualmente soy columnista para Público, escribo todos los días del año, que son 365 salvo los bisiestos y también escribo para el grupo Noticias: Diario de Noticias de Navarra, de Gipuzkoa y de Álava, y Deia. Soy comentarista de Radio Euskadi y de Ràdio 4 y no sé cuantas cosas más. Pero vamos, cuarenta años de periodismo a las espaldas, lo que me ha llevado a ser bastante escéptico con respecto a la realidad que vivimos.

La campaña electoral de estas elecciones vascas –de las gallegas otros habrá que sepan más que yo- ha sido bastante triste y bastante aburrida, pero no sólo porque los candidatos no le pongan entusiasmo, porque cuidado que le ponen entusiasmo y pegan gritos como si estuvieran jugándose la vida en ello,  pero en general la población vasca cada vez está más hartita de la política oficial y presta menos interés; quizá por eso pegan tantos gritos. Ha sido una campaña bastante aburrida en la que ninguno ha querido marcar demasiadas distancias y entonces la gente ha ido mostrando un interés bastante relativo, lo que se ha reflejado en la participación que ha sido la más baja desde hace muchísimo y esto es muy importante.

También es bastante importante el hecho de que al no haber participado en la campaña la izquierda abertzale, digamos heredera de HB,  pues la oposición más radical (con  independencia de que a cada cual le guste más o menos) quedaba fuera de juego.

Y entonces se discutía si la Y griega, es decir el tren de alta velocidad vasco,  estaba bien pensado o mal pensado; si es cierto o no es cierto que la tasa de paro de Euskadi es menor (que es menor) que la del resto del Estado; la capacidad de gestión del PNV… Y todos,  hasta los que nos dedicamos a esto por profesión, nos hemos aburrido bastante.

Yo creo que efectivamente la ilegalización de unas candidaturas -incluyendo algunas de partidos que no son ilegales, porque  han ilegalizado candidaturas de partidos legales-  no sólo resta legitimidad al resultado electoral sino que es un desastre. Nos hemos encontrado con el grado de disciplina de voto que  presenta la izquierda abertzale radical, que pide el voto nulo y  hay un nueve por ciento del electorado que acude a las urnas para meter en la urna un voto nulo. Y eso sí es militancia, eso sí es fidelidad. Con independencia de que se esté de acuerdo o no con sus posiciones –que  ya digo que yo no estoy de acuerdo-, me parece que habiendo un nueve por ciento de la sociedad (que  no es un nueve por ciento porque un nueve por ciento es el que fue a votar nulo pero puede ser un doce, un quince por ciento en total)  que está en esa sintonía,  privar  a un Parlamento de la representación de una cantidad tan amplia de la sociedad es cualquier cosa menos democrático.

Si usted me dijera que esas ideas le parecen muy mal,  pues  yo le diría que vote a otras, pero estamos hablando de ideas, no de gente que pega tiros por la calle; estamos hablando de gente que a lo mejor no condena a quienes pegan tiros por la calle,  pero     ¿Qué quiere que le diga? Ustedes están diciendo que tienen muy buenas relaciones con Israel que es gente que bombardea a la población civil y la mata  a miles. Entonces, no me vengan con tonterías, esa gente tiene una opción política y tiene derecho a expresarla.

El problema es que por un lado consigues que el treinta y cuatro por ciento de la población, más o menos, no vaya  a votar, lo cual quiere decir que uno de cada tres electores o electoras de Euskadi no ha querido ni siquiera expresar su punto de vista,  y que a eso le añades que otro nueve por ciento ha decidido limpiarse el pompis con la papeleta,  entonces, estamos ante una elección que no refleja lo que piensa la sociedad vasca,  que refleja lo que es posible expresar dentro del juego político del estado español.

Yo creo que Patxi López como lehendakari, teniendo en cuenta que Patxi López para empezar ni siquiera sabe euskera –lo cual me parece bastante singular en el puesto de lehendakari-  juntado con el voto pasivo, porque tanto el PP como el partido de Rosa Díez han dicho que lo apoyarían desde fuera y además críticamente, que no sería un cheque en blanco, o sea, teniendo en cuenta que además de eso lo que tiene fuera es un conjunto de fuerzas que socialmente, políticamente también,  pero socialmente tienen una fuerza impresionante, eso no es gobernar, eso es pasar un calvario; no tengo ni idea ni siquiera de lo que duraría porque  probablemente la movilización social aumentaría contra un gobierno así;  los sindicatos allí no están en absoluto por la labor de un gobierno así  y entonces a lo mejor le caería bastante bien a Zapatero, cosa que también dudo porque yo creo que Zapatero está deseando dar el cambiazo y quitar a Patxi López para meter a Leire Pajín que, aunque sea diputada por Alicante, es natural de San Sebastián, y para mí lo que me ha llamado más la atención en ese sentido es que ella está haciendo cursos acelerados de euskera, lo cual parece que indica que alguien le ha dicho que sus destinos no van a seguir en Alicante.

Urkullu ha dicho que el asunto que se le plantea al PSOE –no  al PSE, o sea no a Patxi López sino al PSOE- es una cuestión de Estado. Y lo ha dicho porque lo que está tratando de transmitir a Zapatero  es: “si nos hacéis la puñeta, nosotros también podemos hacerla”. Eso podría indicar que el PNV rompería relaciones amistosas con el PSOE y entonces el PSOE no tendría más remedio que ponerse a coquetear con CiU. Todo esto es muy complicado, pero en conjunto yo creo que el panorama que se ofrece con respecto a la gobernabilidad –que suelen decir- del Estado es que el PNV se alejaría. Ahora bien, el PNV no es el PNV, son varios PNVs. Yo creo que Ibarretxe (lo conozco poco pero la verdad es que soy autor de la única biografía autorizada de Ibarretxe)… A mí me ha asegurado que jamás gobernará con el Partido Socialista, porque es un hombre muy particular, pero tiene sus principios y uno es que no soporta la mentira y dice que el Partido Socialista le ha mentido muchas veces y que con gente así, él no trabaja.

En consecuencia, yo creo que si se llega a un arreglo PNV-PSOE sería retirándose Ibarretxe de la escena, pero el problema que tiene el PNV es que su capital popular más importante es el propio Ibarretxe, con lo cual, ahí ya tenemos un montón de variables.

El asunto principal es que si el nueve por ciento (estamos hablando de los que fueron a votar nulo, que no quiere decir que sea el nueve por ciento, yo creo que es más), si esa gente tuviera representación, tendría un mínimo de siete u ocho diputados, con lo cual todas la fórmulas que se vayan a poner en marcha están falsificadas. Ahora bien, si el PNV decide gobernar con el PSE, o sea con Patxi López, estoy seguro de que lo que se arma dentro del propio PNV es de órdago y que probablemente se vería abocado a otra escisión tan grave o más que la que tuvo con Eusko Alkartasuna.

Tanto Izquierda Unida como Eusko Alkartasuna han hecho unas apuestas electorales y programáticas que les han salido fatal. Además, lo que más perplejo me deja es que, así como no conozco a Ziarreta, con Madrazo he tenido trato y llevo año y pico diciéndole: “Hablemos, porque creo que estás cogiendo una vía equivocada y las expectativas de la gente de izquierda, no nacionalista radical, pero de izquierda determinista, digamos, van por otro lado”. Y he tratado de explicárselo y no ha querido nunca oírlo. Me imagino que estaba muy obcecado en que estaba haciéndolo bien; y la prueba de cómo les ha ido es que ni Ziarreta de Eusko Alkartasuna, ni Madrazo han salido diputados.

A partir de ahora puede ocurrir un poco de todo, pero un poco de lo mismo. Es decir, que la sociedad vasca (porque el Parlamento Vasco es una cosa y la sociedad vasca lamentablemente a estas alturas es otra cosa) es más o menos la que había. Si se hace el cálculo de las fuerzas, de los números, de la gente que apoyaba al nacionalismo en todas sus variantes o incluso de los partidarios de la autodeterminación –aunque no fueran nacionalistas como podía ser Ezker Batua-  es prácticamente la misma que había, porque en el campo españolista, los votos que ha sacado de más el PSE –Patxi López- son, en buena medida, los que se han trasvasado desde el Partido Popular. Entonces, el negocio es el mismo, seguimos en las mismas. Ahora, en el Parlamento luego puede ocurrir lo que sea y llegarán a estos enjuagues, o a aquellos otros,  pero el conflicto de fondo va a seguir en las mismas, y en mi opinión con un factor cada vez más  preocupante que es el hartazgo que está sufriendo la población vasca por culpa de lo aburrido que es el panorama político.

Javier Ortiz entrevistado en Catipen, 2 de marzo de 2009.

Escrito por: Manuel Andújar.2009/05/20 06:00:00 GMT+2
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