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2019/12/18 20:57:34.762740 GMT+1

Hojas de cuaderno que van cayendo

Hoy me ha impresionado el texto de Iturri sobre el homenaje que la familia extensa de Íñigo Muguruza le hizo en Bilbao ayer, 17 de diciembre, el día de su cumpleaños. La crónica de Mikel es precisa, sentida y bella. El pasado viernes, en una fiesta llena de periodistas una compañera de Euskadi me dijo que le había gustado el texto que hice el día siguiente de morir Íñigo, que se publicó en Somos Malasaña y Eldiario.es (por la asociación de ambos medios). Me he acordado de dos cosas. La primera: me llamó Iturri por teléfono para matizarme algo. Se le notaba triste. La segunda: el día antes, más impresionado que consternado, que supongo que es como recibimos estas noticias quienes sentimos la muerte de quien ha formado parte de nuestra vida a través de su arte, pero sin haber llegado a sentir el calor de su aliento, escribí algo en el metro. Lo hice a mano, de forma apresurada y automática, en un cuaderno. Y allí se quedó. Al leer el jirón del día anterior volcado por Iturri en su blog he echado mano a la mochilita que siempre llevo. Sabía que había allí un cuaderno, pero siempre llevo uno u otro, y no sabía en cuál lo había escrito.

Pero sí. Después de la séptima u octava hoja, he encontrado un puñado de líneas derramadas en tres caras, con mi mala caligrafía, justo debajo de un garabato que, vete a saber por qué, esboza torpemente a un futbolista. No tiene especial valor ni calidad, pero he decidido transcribirlo sin corregirlo porque lo que el pasado 5 de septiembre tenía la única utilidad de ser y serme, hoy aquí, simplemente viene para recoradar y recordarme. Y no sería honesto mejorarlo:

El día que murió Íñigo Muguruza

entró un músico callejero en el vagón, me quité los cascos en señal de respeto, pero apoyó la funda de la guitarra sobre sus pies cansados y se desplomó ligeramente sobre su columna. Vuelta a casa.

El día que murió Íñigo Muguruza

todos los rostros en el metro me parecían tristes. Su bajo en los cascos reverberaba en mi pecho. Debajo de cualquier adoquín está la primera línea. Y busco una mirada cómplice para rasgar el telón del tiempo muerto.

El día que murió Íñigo Muguruza

las hogueras de mi juventud más rabiosa ahumaron las ventanas rotas de mi ruina provisional.

El día que murió Íñigo, que no era un familiar y ni siquiera una cara presente en mis ensoñaciones, derramadas de mi realidad las babas de cantar juntos a voz en cuello, fueron lava que soldó la carne de un nosotros; que tatuó consignas en el aire, al cabo de una vieja explosión hecha piedra, surcada de cicatrices. No es otra cosa que lo que seguimos siendo juntos después de las letanías de rigor.

El día que murió Íñigo Muguruza

como todos los días, llegué a mi estación, Alvarado. Salí, ¡A la calle!, moviendo la cintura nerviosa, camino de casa.

 

Escrito por: eltransito.2019/12/18 20:57:34.762740 GMT+1
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2019/11/12 20:13:12.179787 GMT+1

¿Será alegría o alivio? Hoy da igual

La sensación del alivio puede ser tan intensa como la de la alegría. A veces –congelado el momento– indistinguible. No sabemos si ha pesado más en el rápido acuerdo entre PSOE y Podemos para formar gobierno la ingobernabilidad o la lluvia ácida de VOX empapándonos la ropa. Qué más da. No sabemos qué conversaciones ha habido detrás, no conocemos las componendas en las cabezas calientes de la gente que manda, desconocemos el camino hacia los futuros posibles que se abren mañana. Ni siquiera creemos que las condiciones materiales que apuntalan nuestras vidas (escamas, tejas, gasas) dependan de las urnas. Qué más da. Hoy.

No ignoramos que este es el pacto de los funambulistas, balanceándose en medio de vientos furiosos, tentados de empujar al otro para mantenerse sobre el cable; sabemos que hay una crisis por llegar y se la comerán enterita frente a la cámara, y con ellos, mientras les maldecimos, la recibiremos también nosotros como la bofetada de una bestia de ojos venosos.

Los que, con mayor o menor convencimiento, hemos votado a Podemos, tenemos claro que el piernicorto jadea más sobre el tándem. Ha que levantarse al mínimo repecho y su silueta dolorida amenaza comicidad o pena.

Qué más da hoy. Si no podemos, aunque queramos, negar la sonrisa que nos sostiene el cuerpo, ¿para qué vamos a negarnos disfrutar el momento? Y, desde mañana, estaremos donde tengamos que estar.

 

Escrito por: eltransito.2019/11/12 20:13:12.179787 GMT+1
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2019/10/07 19:24:43.195689 GMT+2

Otra vez las elecciones… y me da lo mismo

Hay otra vez elecciones y me da lo mismo. Cada vez tengo que recordármelo menos veces cuando surge la conversación con los amigos o chispean enlaces de actualidad en los grupos de mensajería.

Hay otra vez elecciones: me da lo mismo, tanto, tanto, que probablemente no vuelva a la abstención –donde he pasado temporadas–. Seguramente me levante, vaya al colegio electoral, vote, y ni unas cañas me tome después.

Nunca hubo barras bravas tan fofas y a la vez tan fanatizadas, que viviendo huérfanas de mapas avancen con tanta determinación de saqueo. Griterío que es puro ruido blanco bajo la cháchara de la emisión televisiva (y de las redes sociales). Cuánta mala baba que achicar de la barca, total, para nada.

Otra vez elecciones para aplazar la política. Dijo Ricardo Mella que le daba igual lo que votaran los obreros o si lo hacían (cito de memoria, vete a saber lo que dijo realmente, pero yo-así-lo- creo), le importaba lo que hicieran los otros 365 días del año. Otra vez elecciones para otra vez aplazar la política.

La campaña electoral perpetua es el tiempo de la atonía y el priapismo discursivo, un estado paradójico que, en el fondo, no es sino la inflamación de todo nuestro tiempo, la contemplación de los vaivenes de un tentetieso. Una revolución constante de vuelta a la línea de salida.

Te lo juro. Me da lo mismo.

 

Escrito por: eltransito.2019/10/07 19:24:43.195689 GMT+2
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2019/05/28 20:25:21.024446 GMT+2

Una pequeña anomalía histórica

Muchos análisis se están haciendo de las elecciones municipales de Madrid en las que Más Madrid y Manuela Carmena han perdido la alcaldía pese a ser la lista más votada de la ciudad, seguramente con poca perspectiva todavía y mucho que hilar en lo cualitativo (y su relación con lo cuantitativo). Tantos que, probablemente, sumar esa idea medio informe que todos tenemos en la cabeza sobre lo sucedido solo agregaría ruido en estos momentos. En cambio, lo que voy a hacer es señalar un asunto más bien descriptivo, pero con cierta perspectiva histórica, sobre el apoyo recibido por la candidatura de la alcaldesa, una pequeña anomalía que en sí misma no explica nada pero que, creo, señala un punto importante: la incapacidad que se ha tenido para crecer electoralmente ostentando las herramientas ejecutivas de su parte.

Tras una legislatura, el bloque heredero de Ahora Madrid, Más Madrid y Madrid En Pie, no han conseguido ensanchar la base de apoyos de 2015 en porcentaje de votos. ¿Es normal y viene dado por el desgaste de gobernar? Al menos mirando la corta historia de nuestros Ayuntamientos, desde 1979, la respuesta es no, más bien es al revés. Echemos un vistazo rápido a los porcentajes.

En las elecciones municipales del 79 el PSOE saca un 39,49% (UCD 40,29) pero Enrique Tierno Galván gobernará con el PCE, que tenía un nada desdeñable 14,69. En el 83 el PSOE sacó 48,65, por encima de AP y el propio PCE, que bajó a 6,85.

En las del 87 de Juan Barranco (que era alcalde por haber sustituido a Tierno a su muerte) saca un 40,47%. AP y CDS, sin embargo, le echaron en 1989 a través de una moción de censura, siendo alcalde Rodríguez Sahagún (CDS) el resto de la legislatura.

En el 91 Álvarez del Manzano (PP) saca un 47,24 % y en las del 95 un 52,71, bajando ya al 49,48 en la tercera legislatura, iniciada en 1999.

En 2003 entra en escena Gallardón, que sube hasta el 51,30% su apoyo y vuelve a subir hasta 55,65 en las de 2007. En esta época solo en Puente y Villa de Vallecas el PP no era el partido más votado (lo era el PSOE).

En 2011, Gallardón acusa ya un cierto desgaste y saca un 49,69%. Por hacernos una idea del panorama, el PSOE tenía un 23,93, IU 10,75 y UPyD 7,85. A mitad de la legislatura llegaría Ana Botella, a raíz del nombramiento como ministro de Gallardón.

En 2015 el PP de Esperanza Aguirre sería el más votado con un 34,57% pero el 31,84 de AM le serviría para gobernar con el apoyo del PSOE.

En 2019 Más Madrid obtuvo un 30,94% y Madrid En Pie un 2,63, de manera que entre ambos sumaron un porcentaje de apoyo mayor que en las anteriores elecciones. Por lo tanto, si consideramos solo a Más Madrid por ser el partido por el que se presenta Carmena se rompe la regla de subir, pero no así si tomamos a los dos. En todo caso, la subida es muy pequeña en relación a las de sus antecesores.

La rotundidad de los porcentajes no es muy significativa porque tiene que ver con la cantidad de partidos en liza en cada momento, cada legislatura tiene intrahistoria como para escribir una tesis doctoral y un contexto estatal que las determina, pero me parece de interés comprobar cómo todos los alcaldes electos han sido reelegidos al menos en una ocasión y han crecido en apoyo popular en su segunda legislatura –excepto Juan Barranco, que fue expulsado por la vía de la moción de censura– hasta este año (y relativamente). Entre su primera y su segunda vez, Tierno subió en torno a 9 puntos, Álvarez del Manzano casi 5 y Gallardón unos 4. Estamos, pues, ante una cierta anomalía histórica.

 

Escrito por: eltransito.2019/05/28 20:25:21.024446 GMT+2
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2019/05/15 16:24:26.460060 GMT+2

La excitación continua

Hoy es fiesta en la ciudad que vivo –desafortunadamente no en la que trabajo–, es el octavo aniversario del 15M y un día más de la eterna campaña electoral en la que vivimos.

Al 15M le pusieron en Sol una placa conmemorativa, triste como un sepelio; se le sigue nombrando hasta el empacho y es el comodín de cualquier explicación sociológica para este país. Banal y relajado como la quinta hora de tanatorio, su esencia anda tan desperdigada que apenas huele ya.

Había aquellos días, y los que le siguieron durante algunos años, algo real en la excitación permanente. El ciclo de movilización dibujaba gráficas orgullosas como juncos de ribera, las respuestas llegaban antes que las llamadas de auxilio y la represión –esto no se fue– subrayaba la credibilidad del gesto airado.

Hoy la campaña me devuelve, a un lado y a otro, también un ambiente de excitación continua y obligatoria. Estamos invitados al entusiasmo y la mera sospecha de dar rienda suelta al impulso del descreimiento te convierte en egoísta, cínico o derrotista.

Decía Ricardo Mella algo así como que no le importaba que los trabajadores votaran o no, sino lo que hicieran los otros 364 días del año. El 15M iba un poco de eso, de hacer política en vez de consumirla. Pero el ciclo que comenzó con el movimiento sísmico del primer Podemos nos devolvió a la era del rock de estadio y a la gira constante de los partidos de todo signo. No todos los partidos políticos son iguales, pero definitivamente, todos nos piden que ocupemos nuestra localidad y aplaudamos entusiastamente.

Esto es un blog personal, no un medio de comunicación, lo que me permite instalarme en la subjetividad y en las sensaciones. No pretendo ofrecer una medida estandarizada de la distancia que media entre la viveza del momento político, desde un punto de vista colectivo, y la intensidad huera del aspaviento político. En mi caso no existe puente que salve la falla pero que cada cual calcule sus zancadas.

He comenzado a teclear varias veces, días atrás, el título Carmena, entre tú y yo hay algo personal, refiriéndome a las elecciones municipales de Madrid. En mi cabeza el apunte trata, en realidad, de asuntos colectivos, pero a algunos de ellos puedo ponerle nombres propios (Marcia, Luisa, Ángeles, Ramón).  También es personal porque yo no pienso votarla.

Lo he borrado todas las veces porque también hay algo tristón en la lucha ¿fratricida? de mensajes cruzados entre Más Madrid (el partido creado ex novo a mayor gloria de Manuela Carmena) y Madrid En Pie, que reúne las astillas de Ganemos, a Izquierda Unida y miembros de Anticapi. He decidido votar estas elecciones y lo haré por ellos, porque su concepción de ciudad es mucho más cercana a la mía que la que el Carmenismo practica y les reconozco mayor sinceridad en la idea de gobernar para transformar en lugar de, meramente, gestionar.

Sin embargo, no olvido tampoco sus análisis triunfalistas sobre la potencia del municipalismo democrático, ¿dónde está la preconizada alianza de ciudades rebeldes?, ¿dónde la revolución democrática, que no se les caía de la boca?, ¿dónde la desobediencia institucional? No les faltará razón al decir que la correlación de fuerzas de los segmentos transformadores es exigua dentro de los Ayuntamientos de 2015, pero, no es menos cierto que no faltaron quienes ya advirtieron de las dificultades de remover las cosas desde dentro del sistema y, aunque hoy se acuse a Podemos de imponer a Manuela Carmena como candidata, recuerdo bien que fuimos todos quienes convertimos a esa señora de mejor aura que ideas en icono intosible. Fuimos un poco todos los que aceptamos el pacto de meter a una señora del Régimen para sostener la hoja de lo que llamabais ventana de oportunidad y, mira tú, resulta que fue a través de ella que el Régimen se instaló en el vano, bloqueándolo.

Así que, esta mañana, cuando un amigo ha puesto en un chat  Feliz 15M me he acordado de cuando, años atrás, a esa felicitación seguían otras realmente entusiastas y orgullosas, rodeadas de signos de exclamación.

Perdonadme, hoy se me mezclan la tristeza, el astío y el mareo provocado por la intensidad sobreactuada en la campaña electoral. En las próximas elecciones votaré sin, previsiblemente, demasiados visos de celebración. Sin remordimientos por la tristeza tampoco

Coda: No sabía qué imagen utilizar para ilustrar el post y he incluido la de un arce de Montpellier. Esta mañana, M., una amiga de twitter a la que últimamente he puesto cara y que es de las de "lo que hacen los otros 364 días" escribía que tenía una planta en la cabeza para cada persona. Pregunté y me nombró arce de Monpellier, que "dan mogollón de sombra para poder tomar la calle en verano también y las hojas se ponen de tonos rojizos preciosos en otoño".

Además de la descripción maravillosa de M., resulta que este tipo de árbol tiene un "porte arbustivo", hojitas trilobuladas, y su madera se emplea en la construcción de instrumentos musicales. Pasa por ser la que se utilizó en el Cabayo de Troya, de La Iliada.

Me pareció mucho mejor que la cara de un candidato electoral, dónde va a parar.

 

Escrito por: eltransito.2019/05/15 16:24:26.460060 GMT+2
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2019/02/05 20:31:41.340091 GMT+1

La trampa argumental del miedo al progreso

Es innumerable el número de asuntos a los que se opone argumentalmente el miedo al progreso o al cambio como razón de cualquier resistencia social. Se trata de una respuesta comodín que rara vez necesita explicar qué es el progreso y por qué los cambios deberían ser siempre positivos, independientemente de su naturaleza.

Lo cierto es que la cosa viene de atrás, y tiene, se me ocurre, un rastro heredado en nuestro lenguaje diario en el adjetivo ludita, un término inequívocamente negativo que representa muy bien la trampa argumental a la que me refiero. Aquellos trabajadores que destruían telares a principios del siglo XIX tampoco tenían nada en contra del progreso o la tecnología, sino más bien en contra de la devaluación de sus condiciones de vida, de sus vínculos sociales y de su trabajo. Recomendación: leed La cólera de Ludd, de Julius Van Daal.

Cuando llegaron los automóviles a nuestras calles, no sufrieron la oposición de sus usuarios (los conductores eran entonces las clases altas) sino los apedreamientos de las clases populares cuyos niños eran atropellados por las nuevas máquinas y que se vieron obligadas a retirarse a las aceras. ¿Se trataba de una posición conservadora ante el cambio tecnológico o un acto de defensa propia?

El argumento del progreso se utiliza habitualmente, por ejemplo, por la industria inmobiliaria; hace años, muchos lo usamos alegremente para justificar la piratería musical sin matices (como si, para empezar, que una industria quede atrasada técnicamente hiciera inocua la precarización de los trabajadores, ¿qué clase de darwinismo social estábamos comprando?), y se está utilizando recurrentemente en el conflicto de los taxistas contra los VTC.

Son muchas las voces que han explicado ya que no hay un progreso técnico sustancial en unos coches que, de facto, actúan como taxis, haciendo dumping en un sector regulado, y que la novedad viene más bien por la precarización destajista de los chóferes, ¿es siempre bueno el cambio?

Nunca he visto a nadie quejarse de los adelantos en maquinaria médica, internet media nuestra vida desde hace pocas décadas y vivimos rodeados de sesentones que han adoptado el WhatsApp para comunicarse cotidianamente con sus amistades. ¿Rechazo a la tecnología?

Yo la próxima vez que me vengan con la cantinela del miedo al cambio y a la tecnología per se voy a contestar: "inténtalo con otra”.

 

Escrito por: eltransito.2019/02/05 20:31:41.340091 GMT+1
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2018/12/05 20:26:41.280981 GMT+1

La tristeza de los homenajes

El pueblo de Madrid en reconocimiento a movimiento 15M que tuvo su origen en esta puerta del Sol. “Dormíamos, despertamos”. Ayuntamiento de Madrid, 2018.

Este es el texto que, junto con el escudo del Ayuntamiento de la ciudad, aparece contenido en un cuadrado girado a la forma de un rombo, como son las latillas que en esta ciudad dan noticia de personajes ilustres que vivieron en tal o cual calle o portal. Que ofrecen memoria de los muertos.

Si bien es cierto que la colocación del recuerdo fue anunciada casi al principio de la legislatura, se ha retrasado tres años y sucede coincidiendo con la tímida llegada a la opinión pública de la noticia de que los 14 detenidos aquel 15 de mayo de 2011 se enfrentan a importantes penas de cárcel. Nada tiene que ver en ello el Ayuntamiento, por supuesto, pero el fresco llora pintura amarga y un grupo de activistas hicieron notar su malestar en la ceremonia.

El descubrimiento de la placa coincide también con el susto electoral de Andalucía y el desmentido, o al menos la caducidad, de un análisis repetido mil veces que decía que el 15M vacunó a España de extrema derecha al poner el acento del descontento en la representación y las cuestiones ciudadanas, antes que en la inmigración o la nación.

No quiero pensar, sería realmente triste, que la placa pudiera servir de balón para una pachanga de guerras culturales entre Ayuntamiento y Comunidad. La CAM se acoge a que la fachada es patrimonio protegido y, según argumentan, el Ayuntamiento no contaría con los permisos necesarios para su colocación. Una retirada de la misma puede traer servido un enfrentamiento simbólico apetitoso para los adeptos al aspaviento de uno y otro lado.

 Lo cierto es que no se trata de la primera placa incrustada en una fachada de la Puerta del Sol: hay una en recuerdo de los sucesos del 2 de mayo y otra a las víctimas del 11M. Y no, no la hay en recuerdo de los detenidos y torturados en los sótanos de la Dirección General de Seguridad, en lo que hoy es la sede de la Comunidad de Madrid.

“Dormíamos, despertamos” era el lema impreso en una placa que alguien colocó en la plaza durante la primera acampada. Recuerdo alguna post asamblea, de cañas, siempre de cañas, planeando ir de noche a restituirla todas y cada una de las veces que la quitaran. O, también, colocar una réplica en la plaza del barrio donde se reunía nuestra asamblea, la de las palomas.

No hay análisis posible sobre la oportunidad o no del gesto. Qué más da. Cuando la fuerza simbólica del mismo es tan aplastante como una lápida poco importan los argumentos, los méritos o las culpas. Yo, simplemente, siento tristeza. Siempre hay tristeza en los homenajes.

 

Escrito por: eltransito.2018/12/05 20:26:41.280981 GMT+1
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2018/11/12 19:02:16.094126 GMT+1

Las anarquistas del cole necesitan a los adultos

 

Esta mañana, leyendo las andanzas de Iturri por los USA, me he prometido volver a dejar algún rastro mío por este blog. Tal y como lo concibo, la diferencia entre un blog y una web de artículos sigue siendo que en la bitácora estoy yo. Es una concesión al ego que no disculpa al autor de que sus contenidos sean irrelevantes y que toma sentido en aquello que -nostalgia- solíamos llamar la conversación.

Al lío.

Ayer iba paseando por la calle con J. y, no recuerdo bien a cuento de qué, me preguntó, "papá, ¿qué es la política?" Yo respondí un tanto vagamente, con presupuestos que probablemente no habría expresado nunca si semejante interrogante hubiera provenido de un adulto y no de una niña de ocho años. Hice referencia a los alcaldes, el presidente del gobierno o a los partidos políticos porque sé que se trata de asuntos que conoce.

-Eso siempre ha sido un rollo...

-¡No, hija! Bueno, o sí, pero la política es IMPORTANTE, contesté -preparando mentalmente una explicación del manual del buen educador progre-.

-Yo opino-dijo conquistando con naturalidad el turno de palabra- que nadie debe ser líder de nadie. Las cosas hay que decidirlas entre todos.

Sonreí y le di la razón. Pudo parecer una mueca condescendiente, pero fue más bien de rendición y orgullo. Un aprendizaje de los que consisten en recordarte lo esencial cuando el tiempo ha cubierto de hojas el suelo sobre el que caminas, mullido y resbaladizo como los vericuetos argumentales que yo había dado perezosamente a J.

La mezcla entre infancia y política -de la que no apela a los partidos, alcaldes o presidentes- fue el hilo conductor de mi presentación de Barrionalismo el pasado 26 de octubre en la Casa de la Cultura y la Participación Ciudadana (ahí es nada) de Chamberí.

No os lo había contado aún: he publicado un libro.

Barrionalismo es una reunión de mini ensayos sobre la ciudad articulados por la idea de barrio en el sentido de intentar mirar desde abajo, desde cerca y en colectivo. Como parto de mis paseos cotidianos y resulta que vivo en Madrid, los ejemplos son necesariamente centralistas, aunque creo ejemplifican realidades comunes a la mayoría de ciudades occidentales.

Una vez metida la cuña publicitaria, vuelvo a la pareja infancia-política popular. Decía antes que convertí lo que sucede en el patio del colegio y, en general, con las relaciones sociales de los críos en el cole, en un hilo que no aparece en el ensayo pero que, pensé, podía articular los contenidos de este y servir de bonus track a los lectores del libro que, encima, se tragaron la charla. El acto lo organizaba junto con el AMPA del colegio de mis hijos y a unos pasos de distancia del mismo, de manera que me pareció adecuado [pronto cuelgo y enlazo el texto de la presentación].

El colegio es una de las postas de barrialidad que nos quedan en una ciudad, un espacio a cuyas puertas nos vemos obligados a echar el freno y relacionarnos con nuestros vecinos. Un lugar en cuya asamblea de padres y madres (las AMPAs) nos organizamos y que ha sido escenario de conflicto en los últimos años de recortes educativos. Para los más pequeños, el patio es el aprendizaje de la calle, con sus aspectos positivos y negativos, y a nadie sorprenderá que diga que la escuela es una -necesaria- institución de control social, en cuyo seno aprendemos a obedecer...y desobedecer en colectivo.

La pulsión libertaria que J. mostró en nuestra conversación ayer nace de una intuición asamblearia que se da en el recreo...pero el patio escolar está preñado también de los valores culturales de la sociedad en las que se sitúa el cole. Es por esto que me sorprende que tantos padres y educadores progresistas insistan una y otra vez en que "hay que dejar que los niños y niñas resuelvan solos sus conflictos". Curiosamente, claro, suelen opinar así con más frecuencia los padres y madres de niños más dominantes.

Asumo que es necesario dejar autonomía a los niños, pero es obvio que, si los dejamos desarrollarse solos en un ambiente que no es ajeno al racismo, el clasismo o el machismo que recorre nuestras sociedades, estos no harán otra cosa que abrirse aún más paso y reproducirse también en el patio del cole. Si dejamos al débil solo frente al matón no estaremos haciéndole fuerte sino celebrando la desigualdad de fuerzas, y si dejamos el espíritu libertario que brotaba en J. disolverse entre las burlas de la normalidad, difícilmente podrá brincar de una a otra cabecita. El adulto, en el patio del colegio, debe mirar desde la distancia, sí, pero atentamente, porque la educación no se circunscribe sólo al interior del aula*. 

 

*(1) Hablo sobre esto constantemtene con Silvia, que ha sabido percibir estas dinámicas del cole mucho antes que yo.

* (2)La foto de portada del libro es de Diego G., fotógrafo tetuanero que gentilmente me cedió su uso para el mismo. La mayoría de la gente piensa que se trata de la Batalla Naval de Vallekas -tema que aparece en el libro- pero es una pequeña batalla naval organizada para evitar -exitosamente- un desalojo en el barrio. La comisión judicial no quiso mojarse y no se acercó al portal.

 

 

 

Escrito por: eltransito.2018/11/12 19:02:16.094126 GMT+1
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2018/08/28 15:23:11.566970 GMT+2

Sí, dijo una idiotez pero, ¿era para tanto?

-¿Sabes eso que ha sucedido esta mañana en twitter? Sí, la que le ha caído al pobre, ha tenido que cerrar su cuenta. No las veía venir...quería contestar, pero...casi era peor.


No me refiero, en absoluto, a la última querella twittera -según a la hora del día a la que estés leyendo esto puede ser una u otra- sino a muchas de ellas. Por ello, renunciaré a poner ejemplos concretos que harían más comprensible y expresivo el texto, pero que también podrían limitarlo al caso particular. Si te vienen los ejemplos solos a la cabeza es que lo habré hecho medianamente bien.


-Ups, el columnista de El Confidencial le ha puesto como ejemplo de posverdad, flaco favor le ha hecho...


Ese ejemplo indeterminado que estoy no-poniendo es el de alguien que, afectivamente, escribió una gilipollez muy criticable en las redes sociales. Quienes lo leyeron tenían razón, desde luego, en disentir con firmeza y a hacérselo saber.


Podía haber sucedido -pasa a veces- que su comentario fuera sacado de contexto, quizá despojado, no ya de su trayectoria sino, incluso, de las frases que lo antecedían y lo precedían. Pero no es el caso, era una burrada con todas las letras, orejas de pollino y sonaba a rebuzno.


-Buf, menudo comunicado de disculpa, ¿por qué lo hace si no cree haber hecho nada malo?


No se trata de idoneidad de la crítica sino de proporcionalidad, porque, cuando escuchamos en el bar de debajo de casa un exabrupto parecido, cuando lo hacemos en una cena familiar o en nuestro puesto de trabajo, ¿esperamos que quien ha eructado reciba semejante vendaval abrumador de bofetones lingüísticos?


A todos nos viene bien que nos pongan en nuestro lugar de vez en cuando ¡ojalá tuviéramos el mismo valor para soltar cuatro frescas a nuestro padre o nuestro vecino! Pero, ¿imagináis que sacáis el valor para interrumpir esa partida de dominó y hacer saber al señor que dice un topicazo machista a sus colegas que su actitud es intolerable y, de repente, empiezan a llegar personas de todo el barrio a rodearle y a escupirle palabras lacerantes...?


No tengo muy claro si esto es bueno o malo, más bien creo que dependería de la gravedad y la catadura del tipo -porque yo sí creo que se pueden graduar las gravedades- que el acto me pareciera revolucionario o totalitario. Pero, claro, lo que es seguro es que en ambos casos el paisano quedaría en schock.


Igual debemos reservar las situaciones de schock para los más terribles enemigos. Quizá a mucha otra gente podemos tratar de convencerla.


En internet aprendí que insultando al interlocutor será difícil convencerlo. La enseñanza la extraje del argumento que, frecuentemente, se ofrece a los escépticos (grupos de divulgadores científicos muy activos en la red) a los que se explica que llamando tontos a quienes consumen homeopatía, por ejemplo, difícilmente podrán disuadirles de hacerlo. Me ha resultado extraño comprobar que muchas veces son las mismas personas que me enseñaron esta actitud quienes aplican su reverso en otros campos.


En otras ocasiones, suele dejarme perplejo que alguien se muestre intransigente -quizá con la persona de mi no-ejemplo, equivocado y probablemente torpe- tras decirle L-I-T-E-R-A-L-M-E-N-T-E que él antes pensaba igual pero que, tras una serie de conversaciones y aprendizajes, se ha dado cuenta de cómo son las cosas. ¿La ira del converso? A ti, admites, te ha costado pillarlo...pero exiges a los demás que lo traigan de serie. La otra versión, la misma en realidad, es cuando damos por hecho que todo el mundo ha tenido los mismos debates, en el mismo momento y, por supuesto, ha llegado a idénticas conclusiones: "ese es un tema superado" (en su TL).


En fin, que el tipo la cagó, pero, ¿merecía semejante andanada de hostias? Tú solamente expresaste una crítica merecida  pero, de igual forma que se pide a quienes escriben en RRSS que sean conscientes de que no están jugando la partida en el bar de abajo, quizá a los demás nos podría dar por pensar que, dada la naturaleza de la red, la reacción podría llegar a ser  desproporcionada en relación con la mamarrachada de turno.

Escrito por: eltransito.2018/08/28 15:23:11.566970 GMT+2
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2018/07/17 19:47:29.067471 GMT+2

Los fachas del Valle

Los últimos días los medios de comunicación nos informaban de que unos centenares de franquistas habían acudido al Valle de los Caídos para protestar por la próxima exhumación de Franco. El valle no se toca, rezan sus pancartas y pegatinas. La escenificación, grotesca, es en el fondo un retablo revelador ¿Para qué sirven las caricaturas si no es para que reconozcamos la realidad? Esos fachas, con su careto de facha, su bandera fascista y su brazo en alto, no son los tipos que te encuentras en el portal –algunas veces sí– pero en ellos late ese fascismo tan toscamente reconocible que ha permeado todo.

En su victoria se cimenta el señor que habla en voz alta en el metro contra los trabajadores cuando se ponen en huelga; el comercial casposo de la oficina que no tiene reparos en hacernos saber su racismo, o el tendero que dice catalufos, panchitos o perroflautas. En su victoria se basa el hecho de que ellos tengan la voz pública y, en nombre de una educación mal entendida, nosotros callemos demasiadas veces.

Ellos, los del Valle, están en segundo plano, agazapados para coger su bandera y airear su gesto rabioso cuando sea necesario. La victoria que inspiraron flota entre nosotros ya, y por eso puede suceder que haya un dictador fascista en un mausoleo y que en el debate aparezcan conceptos como el coste o la importancia de la exhumación. Por eso dicen El valle no se toca, porque lo contrario es un poco como que todos, de repente, empecemos a enmendar la plana al señor que habla en voz alta en el metro contra los trabajadores en huelga.

Parece ser que el Valle de los Caídos se cae sin remisión. Irónicamente, su naturaleza colosal será la que haga doblar la rodilla, ante la propia Naturaleza, la de verdad, al mausoleo fascista. El granito del Guadarrama y los vientos del valle de Cuelgamuros agrietan los monstruos que abrazan la cruz, el agua deshace la roca y la montaña reclama lo que es suyo.

Algunos hace ya tiempo que aducen esta teoría alternativa para el Valle de los Caídos. Las opciones clásicas suelen ser mantenerlo como un lugar de memoria –que más bien quiere decir un lugar de vergüenza, para no olvidar– o dejarlo como está, a modo de JAJAJA lugar de reconciliación. Lo que algunos vienen diciendo últimamente es que se debería dejar abandonado hasta que sea comido por la naturaleza. Es esta una versión, entre poética y posibilista, de la más bella de todas las opciones posibles: su voladura pública.

Como soy persona más de palabra que de acción, la única vez que estuve, por curiosidad, en el Valle de los Caídos, lo más que hice fue pisar la tumba en de José Antonio disimuladamente. Ni un mal gapo. Por lo tanto, si hablara de una voladura televisada del monumento con sus acérrimos defensores encadenados a él en señal de solidaridad, no deberíais tomarlo en serio. Ya digo que son sólo palabras.

*Foto de (Javier SORIANO.AFP, tomada de https://www.naiz.eus)

 

Escrito por: eltransito.2018/07/17 19:47:29.067471 GMT+2
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