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2019/08/22 15:02:40.862513 GMT+2

Religión y política en Israel

La fotografía que ilustra este texto muestra a dos personas tomándose la vida en serio. Una devota muchacha judía reza, ensimismada, ante una de las puertas que dan acceso al llamado "Monte del Templo", en la parte antigua de Jerusalén. A su lado un agente monta guardia, aparentemente ajeno a todo lo que le rodea.

La religión se hace visible en el gesto místico de la mujer; la política se observa en el hieratismo del vigilante armado, dispuesto a mantener el orden público a toda costa. Para eso lo han puesto ahí.

Estamos ante uno de los lugares más cargado de religión de todo el mundo. (Parafraseando a Churchill, no sería equivocado asegurar que "Jerusalén produce más religión que la que puede consumir"). Ambas personas se hallan ante una de las puertas (Puerta de los comerciantes de algodón) de entrada a la Explanada de las Mezquitas, tal como la conocen los fieles musulmanes, o al Monte del Templo, según lo denominan los judíos.

La foto está hecha el pasado 11 de agosto, tras los disturbios que ese día se produjeron en esta zona como consecuencia de la coincidencia en ella de dos festividades religiosas: una judía y otra musulmana.

Gran parte de los mitos y tradiciones de las "religiones del libro" se concentra en un pequeño espacio del corazón de Jerusalén: la piedra donde Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac; el lugar sagrado donde David construyó el primer templo para venerar el Arca de la Alianza; y la misma piedra desde donde Mahoma inició su ascensión celestial.

Es el tercer lugar más sagrado del islam, después de las ciudades de La Meca y Medina. Inmediato a la explanada está el Muro de las Lamentaciones, el más significativo lugar de rezo para los judíos.

Los calendarios religiosos hebreo y musulmán, basados en ciclos lunares, han sido este año la causa de conflicto, porque han hecho coincidir en el mismo lugar dos festividades: el día en que los judíos lloran la destrucción del Templo (una de las fechas religiosas más fervientemente vivida por el judaísmo) y el día en que la tradición musulmana rememora la prueba de fidelidad del profeta Ibrahim (Abraham), el sacrificio de su hijo, que con distintos nombres (Isaac o Ismael) y fechas de celebración se refiere a la misma tradición bíblica.

Esta conflictividad es, por tanto, de raíz religiosa y se ve afectada por motivos políticos, ya que el estatus de la Explanada y de la Ciudad Vieja, sobre el que inciden diversas y complejas circunstancias (guerras, ocupación, acuerdos...) es muy confuso. Permite o impide a los fieles de una u otra religión acceder a los lugares venerados en determinadas circunstancias que no siempre son aceptadas sin protesta. Esto se combina hoy con la inminencia de las próximas elecciones en Israel, la presión de los judíos ultraortodoxos y su creciente peso político en la vida de Israel, así como las divisiones internas que agrietan a la sociedad.

Esta mezcla de política y religión en la vida cotidiana de los ciudadanos israelíes (judíos, musulmanes, cristianos, etc.) es lo que hace difícil reconocer a Israel como un Estado "normal". Por eso no han sorprendido las recientes noticias de que el Gobierno está sugiriendo a las mujeres judías recuperar las enrevesadas normas bíblicas de purificación "postmenstrual", como modo de atraer el voto de los más atrabiliarios sectores del judaísmo.

Jonathan Swift escribió: "Tenemos bastante religión para odiarnos unos a otros, pero no la suficiente para amarnos". Reflexión aplicable directa, pero no exclusivamente, a Israel en los tiempos que estamos viviendo.

Publicado en República de las ideas el 22 de agosto de 2019

 

Escrito por: alberto_piris.2019/08/22 15:02:40.862513 GMT+2
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2019/08/15 14:19:21.191717 GMT+2

Negros augurios

La Historia de la humanidad está llena de matanzas, genocidios y exterminio masivo de seres humanos. Las guerras, instrumento de invasiones o conquistas coloniales, de cambios de dinastía en reinos e imperios, los ensañamientos por motivos religiosos y la competición por recursos vitales han aniquilado millones de seres humanos a lo largo de los siglos.

Repasando los textos históricos puede llegarse a la conclusión de la inevitabilidad de tan sangrientos episodios, provocados por el ansia de poder de dirigentes políticos, por el fanatismo de los pueblos excitados o por apocalípticas imaginaciones sobre enemigos siempre acechantes y prestos a destruirnos. (Hasta hace poco, fueron los comunistas; ahora, los islamistas. ¿Después?)

Pero no es preciso ahondar en las razones de cada matanza masiva (sea la invasión de los mongoles o el aniquilamiento atómico de dos ciudades japonesas) porque las raíces de estos acontecimientos están próximas y visibles.

Ahora mismo, al escribir estas líneas, dos numerosos grupos de infelices emigrantes africanos malviven, al borde de la catástrofe, en sendos buques que los han salvado de una muerte inevitable. No son los diez millones de congoleños que perecieron en el siglo XIX bajo la colonización belga. Pero también éstos pueden llegar a morir ante la mirada ciega de una Europa que no se pone de acuerdo sobre cómo salvarlos y rehuye sus evidentes responsabilidades.

Un buque con bandera española y otro con bandera alemana albergan en condiciones inhumanas a quienes estuvieron a punto de morir ahogados en ese cementerio mediterráneo que bordea la orilla meridional de la Unión Europea. Fueron salvados por los miembros de unas abnegadas tripulaciones capaces de ver en ellos seres humanos: no inmigrantes ilegales, ni el negocio de mafias internacionales, ni competidores por los puestos de trabajo de los europeos. Simplemente, personas necesitadas de ayuda. Cada día que transcurre sin que desembarquen es un día más de vergüenza para todos nosotros.

El sarcasmo de un indigno político italiano que bromeó sobre la suerte de los que había estado a punto de morir ahogados, incitándoles a desembarcar en Ibiza para divertirse y gozar de sus placeres y playas, debería haber indignado a todos los europeos, sobre todo a los que tanto alardean de ser cristianos, como el político en cuestión.

Europa se encenaga poco a poco en charcos de odio y recelo por lo foráneo, instigada por el renacer de un extremismo de ultraderecha que es ahora el mayor peligro que afrontan los gobernantes europeos que intentan resistirlo. (No todos: algunos lo aceptan con júbilo). Renace también el egoísmo nacional, "primero los españoles", al estilo del llamado "Hogar Social", que copia la ideología de Trump: America first!

La visión en nuestros televisores de los buques antes citados hace confiar todavía en el género humano, representado por sus generosos tripulantes, a la vez que induce a desconfiar de la actual política europea, carente de visión a largo plazo y arrastrada por los egoísmos de las viejas banderas nacionales. Habiendo leído, en palabras del presidente del Gobierno español, que "haber salvado la vida de 630 personas hace que valga la pena dedicarse a la política", cuando aludía a la humanitaria acogida del buque Aquarius en el puerto de Valencia el año pasado en circunstancias similares a las que hoy aquejan al Open Arms y al Ocean Viking, lo que hoy está pasando ante nuestros ojos resulta incomprensible.

La pérdida de sensibilidad humana en la Unión Europea, que se percibe en el deterioro de su capacidad de acogida, es un negro augurio que debería preocuparnos seriamente.

Publicado en República de las ideas el 15 de agosto de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/08/15 14:19:21.191717 GMT+2
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2019/08/08 15:28:28.444039 GMT+2

La orquesta que ensaya por Skype

Edward Said, profesor, escritor y filósofo de origen palestino y educación estadounidense, cuyos artículos han sido frecuentemente publicados en medios españoles, fue galardonado en 2002 con el premio Príncipe de Asturias de la concordia. Aunque falleció un año después, su nombre, vinculado también a otros proyectos musicales, es el que ostenta el Conservatorio de Música de la Universidad de Birzeit, localidad situada cerca de Ramallah, en Cisjordania.

Es una de las más prestigiosas de la región, con un largo historial que se remonta a mediados del pasado siglo. Pero su Conservatorio de Música ofrece unas peculiaridades que lo hacen especialmente digno de atención.

En 2004 se fundó en él la Orquesta Juvenil Palestina (OJP) con el fin de reunir en ella a los jóvenes talentos musicales palestinos dispersos por todo el mundo tras la ocupación israelí de Palestina. Luego se amplió la oferta a músicos de entre 14 y 26 años procedentes de cualquier lugar del mundo árabe.

Esta orquesta ha tocado en muchos países de Oriente Medio y Europa. Este año tiene previstos conciertos en Oslo, Copenhague y Ámsterdam. Su director explica que cuando se habla de los palestinos suele ser siempre para referirse a la ocupación y a sus padecimientos, pero para él la orquesta "muestra el aspecto vigoroso, hermoso y creador que es tan común en Palestina".

No es fácil manejar un orquesta bajo el férreo control israelí del territorio palestino: "Las personas no pueden reunirse entre sí fácilmente" bajo la ocupación militar. A los músicos que viven en Gaza se les niega repetidamente el permiso para viajar, aunque tengan visados para ir al extranjero. Lo mismo sucede con los refugiados palestinos en Líbano o Siria.

Pero ahora viene lo más sorprendente: ante tantas dificultades, algunos ensayos tiene que hacerse mediante Skype, el popular programa de conferencias personales de video en directo. Se hace muy difícil imaginar cómo un director de orquesta puede ensayar eficazmente con sus músicos a través de una pantalla de video para conjuntar eficazmente a los diversos grupos de instrumentos. Para hacer frente a tantas dificultades, antes de iniciar su gira anual la orquesta se suele concentrar en un territorio neutral, que este año ha sido Noruega.

Un profesor de Estudios orientales y africanos de la Universidad de Londres, Rafeef Ziadah, declaró al respecto: "Es muy difícil para los palestinos reunirse entre tantos obstáculos, constituir grupos y viajar. Así que un proyecto como el de la OJP es muy importante, y su sola existencia es un modo fundamental de denunciar el sistema de opresión que aísla entre sí a los palestinos y a ellos del resto del mundo".

Ziadah argumenta que el "asalto de Israel contra el pueblo palestino no solo incluye el robarle las tierras y hacerles sufrir la ocupación militar, sino que es un asalto contra la totalidad de la cultura palestina".

Una instrumentista de viola corrobora las declaraciones antes citadas del director de la orquesta diciendo: "Mostramos la principal imagen de ser palestinos: somos abiertos, soñamos, tenemos posibilidades y aspiramos a la igualdad".

No se presenta muy brillante el futuro de estos jóvenes artistas palestinos en un Estado de Israel dividido, inseguro de sí mismo y cuya política no parece conducir a una solución justa de la ocupación militar del territorio.

Publicado en República de las ideas el 8 de agosto de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/08/08 15:28:28.444039 GMT+2
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2019/07/26 13:22:27.801767 GMT+2

Un billón de árboles salvarían al mundo

La universidad ETH de Zúrich es el único centro europeo de estudios universitarios clasificado entre las diez mejores universidades el mundo. Como no podía menos de ser, también está en la cúspide de la investigación multidisciplinar.

Uno de sus equipos de investigación ha analizado 80.000 fotografías aéreas de la superficie terrestre procedentes de Google Earth. Utilizando sistemas de inteligencia artificial que combinan las vistas de satélite con otros diez factores (relativos a la naturaleza del terreno, la topografía y los datos climatológicos) ha estudiado qué zonas del planeta son favorables para la plantación de árboles.

Como es natural, se excluyeron los terrenos dedicados a la agricultura y las zonas urbanas, aunque se incluyeron los pastizales donde se estima que puede crecer un cierto número de árboles cuya presencia, incluso, resulta beneficiosa para el ganado.

La investigación se apoya en el hecho comprobado de que los árboles, al crecer, absorben y almacenan las emisiones de CO2 que están contribuyendo al calentamiento del planeta y a la vez liberan el oxígeno que respiramos. Y que se ha estudiado cómo el arbolado urbano enfría las ciudades y reduce sus índices de contaminación.

De sus resultados se deduce que un vasto programa de recuperación forestal bastaría para eliminar las dos terceras partes de todas las emisiones que la actividad humana ha liberado en la atmósfera. Hay 1700 millones de hectáreas de terreno no arbolado donde podrían crecer libremente 1,2 billones de especímenes nativos. Esta superficie equivale al 11% de la superficie total, más o menos como la extensión combinada de EE.UU. y China.

"Esta evaluación cuantitativa muestra que la reforestación no es solo una de las soluciones al problema del cambio climático, sino que es absolutamente la mejor", declaró el profesor Crowther, director de la investigación.

Un antiguo responsable de climatología en Naciones Unidas elogió que, por fin, "se dispusiera de un estudio bien fundado sobre cuánto territorio se puede reforestar sin perjudicar la producción de alimentos ni las zonas habitables. Es una base para la actuación de los Gobiernos y del sector privado".

La investigación, publicada en la revista Science, no evalúa el coste del proyecto, pero su director asume que reforestar un billón de árboles supondría 3000 millones de dólares si se hace con eficacia. Insiste en que "se trata de la solución más barata hasta ahora propuesta".

El recurso a entidades filantrópicas y a la opinión mundial podría ayudar a conseguir esa cifra. Naturalmente, habría que seguir exigiendo la limitación de emisiones con vistas a su reducción absoluta, porque el efecto de la reforestación no sería resolutivo hasta pasados 50 ó 100 años.

Ahora existen unos tres billones de árboles en todo el mundo y cada año se abaten 10.000 millones más que lo que se reforesta. La mitad de la posible reforestación mundial se concentra en los seis países más extensos del mundo: Rusia, Canadá, China, EE.UU., Brasil y Australia.

Algunas voces discrepantes han apuntado que, si no se liberan los miles de millones de hectáreas dedicadas a producir carne y leche, el proyecto no sería viable, a lo que Crowther replica diciendo que no solo en esos campos pueden crecer árboles, sino también en las plantaciones de café o cacao, lo que no se ha tenido en cuenta en esta investigación.

Parece como si de la conocida sentencia que sugiere que en la vida hay que "tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro", en un mundo en acelerado y peligroso crecimiento demográfico y lleno de libros que se publican y apenas se leen, la plantación multiplicada de innumerables árboles sería lo que más contribuiría al futuro de la humanidad.

Publicado en República de las ideas el 26 de julio de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/07/26 13:22:27.801767 GMT+2
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2019/07/18 18:22:19.008877 GMT+2

Trump, el caudillo

Los epítetos vertidos por Trump en unos inefables tuits contra cuatro miembros femeninos de la Cámara de Representantes, que tienen en común el hecho de no ser de pura estirpe wasp (esto es: blancas, anglosajonas y protestantes), parecen haber hecho saltar las alarmas en EE.UU., por muy acostumbrados que sus ciudadanos estén ya a las habituales salidas de tono de su errático Presidente.

De ascendencia portorriqueña, somalí, palestina y africana respectivamente, incluso nacidas en EE.UU. y habiendo alcanzado democráticamente un puesto en el Congreso en pie de igualdad con el resto de miembros elegidos por el pueblo para desempeñar tan importante función, el locuaz, desvergonzado e "inepto" (según el exembajador británico en Washington) Presidente las ha ofendido, tratándolas despectivamente en público, sin apenas ocultar sus resabios racistas.

No cita explícitamente a los países en cuestión, pero tacha a sus Gobiernos de corruptos e ineptos y les recuerda a las cuatro representantes que están en "la nación más grande y poderosa de la Tierra" a la que, desde su función como congresistas, le irrita que pretendan dar normas sobre cómo gobernarse. Por si hubiera dudas, y en un rasgo de brillante y agudo ingenio les dijo "que si no desean seguir viviendo en nuestro país, deberían abandonarlo". Absurda sugerencia, puesto que luchar para obtener un escaño en el Congreso no parece indicar que la persona que lo hace desee emigrar.

El racismo como tema de discusión ha incendiado los círculos políticos de Washington. "Soy la persona menos racista que usted habrá encontrado", ha dicho a menudo Trump. En USA Today, Paul Brandus, corresponsal en la Casa Blanca, afirma lo contrario: "es el más racista que he conocido". Y esto viene ya de antiguo, pues en 1973, el Departamento de Justicia de Richard Nixon procesó a Trump y a su padre por prohibir la entrada de familias negras como inquilinos en los inmuebles que poseían.

Escarbando en el pasado se descubre que, entrevistado por Playboy, Trump afirmó que "la pereza es inherente a los negros; lo es, créamelo. Es algo que no pueden controlar". En numerosas ocasiones ha tratado a los mexicanos de "violadores" pero a los extremistas neonazis que ondearon esvásticas en los disturbios de Charlottesville en 2017 los calificó de gente maja (very fine people).

Para Brandus, el que de verdad odia a EE.UU. parece ser el propio Trump. Se queja de algunas enmiendas a la Constitución que no coinciden con su idea de lo que tendría que ser el país y le impiden a veces hacer lo que le gustaría. El equilibrado sistema político de cheks and balances (frenos y equilibrios), que ya en 1840 alababa Alexis de Tocqueville en "La democracia en América", es para Trump una pesada molestia de la que muy a gusto se desharía para gobernar autocráticamente.

De la deriva antidemocrática de Trump son también muestras su inocultable antipatía y hostilidad hacia unos medios de comunicación independientes y su desconfianza del sistema judicial. Desconfianza que se extiende, a menudo con expresiones insultantes -como es el caso que aquí se comenta-, hacia las personas que no le adoran lo suficiente; quizá porque no ven en él el "caudillo" que les lleva a la cima del poder mundial como "nación elegida por Dios" para cumplir su "destino manifiesto".

Sume el lector los tres entrecomillados anteriores y recuerde (si ha vivido lo suficiente) sentencias similares que resonaron en España, como "por el Imperio hacia Dios", "la nación poderosa que jamás dejó de vencer", para advertir los inquietantes síntomas que aquejan a la nación americana y el camino que parece estar tomando, dirigida por el magnate inmobiliario que hace gala de despreciar lo que ignora y al que nada parece arredrar en el camino emprendido.

Publicado en República de las ideas, el 18 de julio de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/07/18 18:22:19.008877 GMT+2
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2019/07/11 17:50:34.436836 GMT+2

Los embrollos de EE.UU. en Oriente Medio

Hans Blix es un personaje bien conocido en la política internacional. El diplomático sueco acumula en su carrera varios éxitos profesionales, aunque alcanzó la mayor popularidad cuando estuvo al frente de la misión de inspección de las armas de destrucción masiva que se atribuían a Sadam Husein. A principios de 2003 informó al Consejo de Seguridad de que, no habiéndolas encontrado, era necesario proseguir las inspecciones antes que recurrir a la guerra.

No fue así y, tras la vergonzosa reunión del llamado "trío de las Azores" (en realidad, un cuarteto: Bush, Blair, Aznar y el anfitrión Barroso), se inició la invasión de Irak en marzo de 2003, que tampoco sirvió para confirmar la existencia de tales armas. En vista de eso, y para encubrir las mentiras forjadas en Washington para justificar la guerra, EE.UU. desencadenó una campaña para desacreditar a Blix.

En realidad, como se supo después, tras los atentados contra EE.UU. del 11-S, el combinado Casa Blanca-Pentágono había descubierto que la destrucción de las Torres Gemelas les había dado la soñada oportunidad de "ir a por Irak" y apoderarse de sus valiosos recursos naturales. En declaraciones posteriores, Blix insistió en que la invasión de Irak era un error garrafal que favorecería a Al Qaeda y a otros grupos terroristas, como así fue.

Pues el mismo Hans Blix ha publicado el pasado 8 de julio un documento que también deja en muy mal lugar a la administración de Trump en su tortuosa política respecto a Irán y al llamado Plan Conjunto de Acción (JCPOA) acordado para controlar el acceso de Teherán a la energía nuclear.

Del mismo modo que EE.UU. engañó en 2003 a la opinión pública mundial para invadir Irak, Blix considera que ahora también está mintiendo al sostener la idea de que Washington "se ha retirado" del citado acuerdo, alcanzado en 2015 entre Alemania, China, EE.UU., Francia, Irán, Reino Unido, Rusia y UE.

Argumenta que EE.UU. pudo abandonar, por ejemplo, los Acuerdos de París sobre el cambio climático, porque éstos incluían una cláusula específica que permitía hacerlo. Pero no hay tal cosa en el JCPOA, adoptado por el Consejo de Seguridad y que obliga a todos los países miembros de la ONU. El citado Plan preveía el levantamiento de las sanciones a Irán en tanto que este país siguiera aceptando las inspecciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), como ha venido haciendo regularmente.

En resumen: EE.UU. no se ha retirado legalmente de ningún acuerdo sino que ha violado una decisión del Consejo de Seguridad y, aún más gravemente, ha apremiado a hacerlo a otros miembros de la ONU para que incumplan el artículo 25 de la Carta de Naciones Unidas, que impone la obediencia a las citadas decisiones.

EE.UU., tras esa flagrante violación de un acuerdo internacional, ha recurrido además a su incontestable poder financiero para castigar a las empresas que negocien con Irán. Se pregunta Hans Blix si es que Washington ha decidido sustituir al Consejo de Seguridad para imponer a su gusto el orden internacional.

Como ocurrió con Irak, Washington alega que Irán está en vías de desarrollar armas nucleares y que el plan JCPOA no es suficiente para frenarle. Sin embargo, hasta ahora no existe prueba alguna de ello tras los controles de la AIEA.

Concluye Blix suponiendo que probablemente Trump no desea una guerra, al contrario que algunos de sus asesores. Y tampoco Arabia Saudí, Emiratos Árabes o Israel, a pesar de su reforzamiento militar, estarían por esa solución, de impredecible resultado. Cree que les preocupa más el creciente poder económico y la influencia política iraní en la región, y que probablemente su objetivo sería frenar el auge económico de Irán, lo que se lograría mejor manteniendo la presión.

A pesar de todo, rodeado por países fuertemente armados, con bases estadounidenses en Baréin y Catar, dos grupos de portaaviones en el Golfo y tropas en territorio iraquí, Irán tiene más riesgo de ser atacado desde el aire por EE.UU. o sus vecinos, que éstos ser agredidos por las armas de Teherán.

Trump insiste en que es Irán el que tiene que desactivar la tensión, resolver el contencioso y dejarle a él que organice un futuro brillante para la vieja Persia. Para Blix, sería como el benevolente emperador de América que se ofrece al reyezuelo de un país lejano para escuchar sus problemas y ayudarle a solucionarlos desde su todopoderosa presencia. Veremos en qué queda el asunto.

Publicado en República de las ideas el 11 de julio de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/07/11 17:50:34.436836 GMT+2
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2019/07/04 19:10:35.319142 GMT+2

El Pentágono ante la emergencia climática

La preocupación por la emergencia climática que poco a poco va apoderándose del planeta no parece conducir a soluciones eficaces, aunque son muchos los organismos internacionales que vienen alertando sobre la gravedad y urgencia del problema y proponiendo soluciones que no acaban de cuajar.

Pero, como informa el "ambientalista" estadounidense William McKibben en The New York Review (27 junio 2019), está cuajando en ese país la paradoja de que precisamente podría ser el Pentágono (responsable, por otro lado, de una parte no despreciable de la emisión de gases nocivos) un órgano eficaz para que la alarma surtiera efecto.

Aunque no lo diga McKibben, muchos ciudadanos de ese país, que desconfían de la ciencia y los científicos, como es el estilo del propio Trump que tan bien sintoniza con ellos, prestan, por el contrario, gran atención a lo que se dice desde el Pentágono. Tenga el lector en cuenta que el gasto militar de EE.UU. en 2018 fue superior a la suma de los siete países que le siguen en la lista, entre los que se encuentran China, Rusia, Arabia Saudí -el mejor cliente de la industria bélica de EE.UU.- e India y tres aliados: Reino Unido, Alemania y Francia.

En la mentalidad del estadounidense básico, el éxito y el dinero lo son todo y, por eso, un Pentágono poderoso, capaz de seguir haciendo aparecer a EE.UU. como el país más fuerte del mundo, adquiere un prestigio de casi infalibilidad, a pesar de sus estruendosos fracasos militares, de los que, por otro lado, ese mismo estadounidense apenas conoce. Los informes que el Departamento de Defensa remite a la Casa Blanca sobre cualquier cuestión, alcanzan así gran credibilidad pública.

Ya en 1990 el Senado escuchó a la Fuerza Naval informar de que "las operaciones navales en el próximo medio siglo se verán muy afectadas por el impacto del cambio climático". En 2013, el entonces Comandante naval del Pacífico declaró a la prensa que "el cambio climático es lo más probable que se nos viene encima... deteriorará la organización de la Defensa más que muchas otras hipótesis de las que hablamos a menudo".

En un futuro no muy lejano, añadió, "habrá naciones que se verán desplazadas por la subida del nivel del mar". Una estimación de la ONU cifra entre 200 y 1000 millones de personas las que a finales de siglo se verán afectadas por este fenómeno. Si se compara con los problemas recientemente causados por un millón de sirios que tuvieron que abandonar su país como consecuencia de la guerra, es fácil imaginar la gravedad de esa catástrofe.

En el pasado mes de enero el Departamento de Defensa informó de que "los efectos del cambio climático son una cuestión de seguridad nacional con posible repercusión en las misiones, planes de operaciones e instalaciones dependientes del Pentágono".

McKibben concluye su alegato recordando que la adopción de energías renovables, no solo por el Pentágono para sus actividades sino para todo el mundo, haría a EE.UU. menos dependiente del petróleo de Oriente Medio, eliminando así un pretexto para nuevas guerras; reduciría su gasto militar y, en consecuencia el de otros países que se esfuerzan por emularle. Sobre todo, concluye, "nos libraría de pasar tantas noches angustiados por el temor a la próxima guerra o a la siguiente ola de calor". Comentario que también resuena bien en esta Iberia ahora abrasada por las máximas temperaturas nunca antes alcanzadas.

Publicado en República de las ideas el 4 de julio de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/07/04 19:10:35.319142 GMT+2
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2019/06/27 19:06:11.571961 GMT+2

Rusia vuelve a Europa

No es difícil imaginar las reacciones de algunos lectores ante el título de este comentario. Casi todas cabrían entre estos dos extremos: "Rusia siempre ha sido Europa" o "Rusia nunca ha sido europea". (Eso, sin tener en cuenta, además, que cuarenta años de machaqueo de las mentes españolas con el axioma de la maldad intrínseca de todo lo ruso, han dejado huella y han distorsionado la percepción de ese enorme país).

Dejando aparte la cuestión de dónde está el límite oriental de lo que geográficamente se llama Europa (¿los montes Urales?) y de que Rusia es asiática a la vez que europea, el asunto que aquí se comenta tiene menos repercusión geográfica que política.

En efecto: el pasado lunes 24 de junio, la Asamblea Parlamentaria del llamado Consejo de Europa decidió, tras más de nueve horas de debate, la reintegración de Rusia a su seno. Conviene recordar que la delegación rusa fue expulsada en 2014, tras la anexión de Crimea y el apoyo ruso a la guerra civil en Ucrania. Los miembros de la Asamblea, parlamentarios de 47 Estados europeos, adoptaron esa decisión por 118 votos a favor, 62 en contra y 10 abstenciones.

El Consejo de Europa no es un órgano de la Unión Europea, a la que antecede en varios años. Fue fundado en 1949, en aras de la pacificación intraeuropea tras la 2ª G.M. España tuvo que esperar a 1977 para ser admitida, dado que una dictadura era incompatible con su finalidad básica de "promover la defensa, protección y promoción de los derechos humanos (civiles y políticos), la democracia y el Estado de Derecho".

Rusia ingresó en 1996 y hoy solo hay tres Estados en Europa que no forman parte de él por la anomalía de sus regímenes políticos: la Ciudad del Vaticano, Kazajistán (parcialmente europeo) y Bielorrusia.

La decisión de la Asamblea ha provocado dos tipos de reacción: para unos ha sido una vergonzosa ignominia; para otros, un importante paso para rebajar tensiones en un mundo donde Trump, desatado e impredecible, hace todo lo posible por sostenerlas y agravarlas.

Mientras la delegación ucraniana la ha tachado de "festival de hipocresía", aludiendo al poco respeto que suele mostrar Moscú por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (órgano esencial del Consejo), el vicepresidente de la Duma rusa declaraba el pasado lunes: "Cuando se reanuda el diálogo, nadie pierde".

Francia, por turno, presidía la sesión en la que se tomó la citada decisión, y la diplomática francesa Amélie de Montchalin puntualizó: "Aquí no hablamos de geopolítica, y los valores que defendemos son los derechos del hombre. No se trata de un debate a favor o en contra de Rusia".

En Estrasburgo, sede del Consejo, se ha vuelto a debatir un viejo problema político: ¿Qué es mejor para reducir tensiones y solucionar los contenciosos entre grupos humanos? Algunos prefieren la violencia, a estilo Hitler para resolver la "cuestión de Dánzig", a costa de crear el caos universal. Otros se limitan a exigir el estricto cumplimiento de leyes (civiles o religiosas), acuerdos o tratados, ignorando que unas y otros son siempre contingentes y modificables.

"Cuando se reanuda el diálogo, nadie pierde" es la consigna que debería estar en el origen de todos los esfuerzos para aliviar tensiones y deshacer los conflictos que inevitablemente aquejan de cuando en cuando a los pueblos. Ignorarla es, como nos enseña la Historia, invocar violencia, guerras, cárceles, torturas, miseria y sangre sin fin.

Publicado en República de las ideas el 27 de junio de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/06/27 19:06:11.571961 GMT+2
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2019/06/20 18:20:0.174564 GMT+2

Colonialismo siglo XXI

En nuestro casi recién estrenado siglo XXI, hay también pueblos que estos mismos días se rebelan contra un nuevo colonialismo que les perjudica seriamente.

Este nuevo colonialismo no necesita recurrir a las armas de fuego, como aquellos dos históricos cañones que en el siglo XVI permitieron a Pizarro destruir el imperio inca y apoderarse de Perú. Tampoco tiene que servirse de las cañoneras navales, como las que en la primera mitad del siglo XIX forzaron la apertura de los puertos chinos para obligar al Gran Imperio del Este a aceptar el opio que Britannia introducía en el país para compensar su balanza comercial, dañada por la importación del famoso té chino. Ni utiliza las tácticas de aquellos "chaquetas rojas" de su majestad británica, que en 1879 atacaron en África a los zulúes sublevados contra el Imperio, estrenando sobre sus cuerpos desnudos las primeras ametralladoras fabricadas en EE.UU.

En el nuevo colonialismo también ha participado España, aunque poco sepamos sobre ello. Aclarémoslo: el Gobierno de Malasia ordenó el pasado mes devolver a España cinco contenedores descubiertos en uno de sus puertos, cargados con desperdicios ilegales. La ministra de Medio Ambiente declaró al respecto: "¡Basta ya! Malasia no será el vertedero del mundo. Devolveremos la basura a sus países de origen".

El "colonialismo siglo XXI" ha venido utilizando como armas los innumerables contenedores que transportan al mundo subdesarrollado las basuras que el primer mundo no sabe o no quiere molestarse en destruir.

El problema se agravó hace un año, cuando China prohibió la importación de residuos de plástico para reciclar, a causa del impacto que producen en el medio ambiente. En 2016 China había tratado la mitad de los desechos mundiales de plástico, papel y metales, y decidió suspender tan nefasta actividad.

En vista de eso, las corporaciones privadas que en muchos países desarrollados se dedican al tratamiento de residuos tuvieron que buscar otros países sin restricciones legales para recibirlos y destruirlos. Desde Filipinas hasta Vietnam, los residuos procedentes de Europa, Australia y EE.UU. son acumulados en vertederos y luego incinerados, desprendiendo humos y sustancias contaminantes que deterioran las aguas potables, dañan las cosechas y causan enfermedades respiratorias. Solo el 9% del plástico mundial es reciclado; el resto acaba esparcido sobre el sureste asiático.

Hace pocas semanas, el presidente filipino amenazó con romper relaciones con Canadá si este país no accedía a recibir de vuelta 69 contenedores cargados de basuras; "Filipinas es una nación independiente y soberana que no debe ser considerada el basurero de un país extranjero", declaró un portavoz.

Un activista de la campaña GAIA Asia Pacific manifestó que los países occidentales solo "a regañadientes" aceptan la devolución de sus basuras: "Son suyas y deben ser responsables de ellas. Para nosotros es una injusticia ambiental que los países pobres reciban los desperdicios de los ricos, porque estos no quieran tratarlos. Por eso es de esperar que cuando se los devuelvan se sentirán forzados a tomar medidas en su propio territorio".

Este nuevo colonialismo no solo perjudica a los países pobres sino al planeta en general, ya bastante en peligro ante la innegable emergencia climática que empezamos a vivir y el peligro de una demografía incontrolable frente a unos recursos que no crecen al mismo ritmo.

Publicado en República de las ideas, el 20 de junio de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/06/20 18:20:0.174564 GMT+2
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2019/06/13 18:06:43.032373 GMT+2

Esa África desconocida

Mansa Musa fue entronizado como rey de Mali en 1312. Algunos historiadores le reconocen como el personaje más rico que jamás ha existido. Aunque en su época causó una fuerte impresión como poderoso rey de un imperio africano, su figura apenas es conocida hoy. El paso de las botas militares de los imperios coloniales sobre las tierras africanas aplastó toda una historia del continente que difícilmente emerge a la luz.

En su peregrinación a La Meca, Musa hizo escala en El Cairo, con tanta ostentación de riqueza y poder que ha quedado en los anales históricos de la zona. Aparte de un gran número de esclavos y soldados que formaban la comitiva, fuentes contemporáneas estimaron que llevó con él unas quince toneladas de oro puro, donado a las mezquitas y como obsequio para los gobernantes de los países que recorrió.

Fue tal la ostentación de riqueza que el valor del oro en la región se depreció durante varios años. Su derroche le obligó a solicitar un préstamo para el viaje de regreso.

En una página del llamado Atlas Catalán (obra de 1375, atribuida al cartógrafo mallorquín Abraham Cresques) aquí reproducida, aparece Musa sentado en un trono de oro, con una corona del mismo metal y, al estilo de las monarquías europeas, sosteniendo en sus manos un cetro y una esfera de oro, mientras recibe a un berebere montado en un camello. Es una muestra de cómo el Sahara, como los océanos, no era una barrera infranqueable sino un espacio transitable, de intercambios comerciales y culturales entre el norte africano, árabe y blanco, y el sur, negro.

Hacemos avanzar el calendario y a finales del siglo XV, en el África central, el reino de Kongo se hizo cristiano bajo el influjo portugués. Mantuvo un embajador en la corte papal, pero el comercio de esclavos fomentado por Portugal hizo que el rey africano Afonso I escribiera así a su homólogo en la corte de Lisboa: "Muchos de nuestro pueblo, por la avidez que sienten por las mercancías y objetos que sus súbditos traen aquí [...] secuestran a muchos de nuestros ciudadanos libres y protegidos. Y ha ocurrido muchas veces que han capturado a nobles e hijos de nobles, a nuestros mismos parientes, y los han llevado para venderlos a los hombres blancos de nuestro reino. [...] Y en cuanto caen en poder de los hombres blancos, los marcan a fuego y los encadenan".

Ante el mal resultado que a los gobernantes de Kongo les producía la relación con Portugal, el rey Pedro II de Kongo buscó en 1623 el apoyo de Holanda, enemiga entonces de los reinos unificados de España y Portugal, y le pidió soldados y buques de guerra.

En último término, el reino de Kongo se hundió debido a la sangría demográfica causada por el mercado de esclavos, tras ser ocupado por Portugal, y a la descomposición de la economía local por la irrupción de las nuevas monedas impuestas por los colonizadores. El historiador Toby Green explica que las sociedades africanas exportaban "moneda fuerte", sobre todo oro, cuyo valor es duradero. A cambio, recibían conchas marinas, cobre, paños o hierro, cuyo valor decrecía al paso del tiempo.

El daño que el colonialismo ha hecho a la imagen que hoy se tiene del África precolonial es difícil de reparar. Desde las historietas infantiles que dibujan unos negros en taparrabos bailando en torno a una gran olla en la que se cuece un explorador blanco (sin que exista evidencia histórica alguna que haya demostrado el canibalismo africano) hasta Trump, que recientemente llamó "agujeros de mierda" (shithole countries) a varios países africanos, el pensamiento occidental ha ignorado una realidad histórica: que en el África subsahariana siempre ha habido civilizaciones de distinto nivel (como en Europa, Asia o América) y que los pueblos del continente han estado siempre vinculados a lo que ocurría en el resto del mundo.

Publicado en República de las ideas el 13 de junio de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/06/13 18:06:43.032373 GMT+2
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