Inicio | Textos de Ortiz | Voces amigas

2018/07/12 17:13:57.129039 GMT+2

¿La nueva voladura del Maine?

Antes del comienzo del campeonato mundial de fútbol que está a punto de concluir estos días en Rusia, era allí sentir común, tanto en parte de la población como entre los dirigentes políticos, que durante su celebración probablemente ocurriría algo grave que perturbaría el desarrollo de la competición y contribuiría a desprestigiar al país y a sus habitantes.

Se temía un recrudecimiento del latente conflicto en la zona oriental de Ucrania, donde las armas siguen activas y los acuerdos temporales de alto el fuego apenas se sostienen unos días. Tampoco era descartable que algo parecido sucediera en el teatro de operaciones sirio, donde Rusia está implicada militarmente y la violencia bélica no cede entre las diversas facciones que allí combaten con saña.

Nada de eso ha sucedido y, por el contrario, la Copa del Mundo ha servido para mostrar una imagen de Rusia que ha sorprendido en cierta medida tanto a los aficionados visitantes que se han movido libremente por el país como a los que desde sus televisores domésticos han contemplado un país moderno, acogedor con los hinchas futbolísticos que lo visitan, y una sociedad activa y con ganas de vivir, muy alejada de algunos clichés negativos, al estilo de la vieja guerra fría, tan estimados en Occidente donde todavía encuentran eco.

Pero es indudable que entrever un acercamiento entre Washington y Moscú es asunto que molesta sobremanera a algunos, los mismos que se sienten incómodos por el éxito en relaciones públicas que supone para Rusia concluir con brillantez una popular competición que da visibilidad internacional a algunas de las principales ciudades del país.

De ahí que bastantes medios de comunicación se hayan lanzado con avidez sobre un segundo incidente de envenenamiento por "novitchok", detectado en Inglaterra el pasado 30 de junio, que ha producido la muerte de una mujer y graves secuelas a su marido. Parece una copia del ya conocido y publicitado intento de envenenamiento del exagente secreto ruso Skripal y su hija, ocurrido también en Inglaterra el pasado mes de marzo, que provocó una de las más graves crisis diplomáticas entre Rusia y Occidente, con la expulsión de numerosos diplomáticos y con muy serias acusaciones vertidas contra el Gobierno de Moscú.

Esta vez las acusaciones resultan del todo inverosímiles. ¿Qué interés podría tener Rusia en desencadenar ese tipo de operación secreta -pero rápidamente conocida a nivel mundial- en pleno campeonato deportivo del que tanta propaganda favorable espera? ¿Por qué habría de intentar asesinar a una pareja de ingleses de los que se desconoce cualquier implicación política, pocos días antes del importante encuentro previsto entre Putin y Trump el 16 de julio? Y durante unos días, además, pródigos en encuentros internacionales muy significativos, como la conferencia de la OTAN y la prevista visita de Trump a Londres.

Las sospechas, más que dirigirse hacia Moscú, habrían de centrarse en descubrir quién o quiénes parecen moverse por el Reino Unido provistos de cierta cantidad de un peligroso agente neurotóxico, ciertamente de origen ruso pero que también obra en poder de otros países, como lo ha reconocido el presidente checo. También Suecia y Alemania. Por otro lado, hace más de veinte años que ese agente tóxico es conocido en Occidente, por lo que no cabe mostrar una indignada sorpresa ante su reaparición pública.

Dondequiera que se halle el cerebro que ha organizado ambos atentados parece evidente que le mueve el interés de torpedear los contactos internacionales antes citados y evitar el regreso a una época de relajamiento de las tensiones entre Rusia y Occidente. La prudencia y el sentido común son más necesarios que nunca a la hora de atribuir responsabilidades por el incidente, para hacer fracasar a los que parecen querer copiar la aventura habanera de la voladura del acorazado Maine que hizo más fácil a EE.UU. iniciar en 1898 la guerra contra España.

Publicado en República de las ideas el 12 de julio de 2018

Escrito por: alberto_piris.2018/07/12 17:13:57.129039 GMT+2
Etiquetas: | Permalink | Comentarios (1) | Referencias (0)

2018/07/05 19:00:56.204086 GMT+2

¿Para qué sirve hoy la OTAN?

La próxima semana tendrá lugar en Bruselas una conferencia en la cumbre de los jefes de Estado o de Gobierno de los veintinueve países miembros de la OTAN en la nueva sede de la Alianza, situada en el corazón de la capital belga.

En la convocatoria oficial de este evento, el Secretario General declaró que la Alianza continúa adaptándose al nuevo siglo y, para hacer frente a las cambiantes amenazas, ha llevado a efecto el "mayor refuerzo de nuestra defensa colectiva en toda una generación". Aludía a las unidades de combate multinacionales desplegadas en el Este europeo así como al refuerzo de la presencia militar en la zona del Mar Negro.

Si en Moscú había ido creciendo el convencimiento de que la OTAN se ha esforzado por envolver progresivamente el territorio de la Federación Rusa, ampliando su despliegue estratégico, que incorpora a varios países que fueron miembros del Pacto de Varsovia, y mediante las maniobras militares periódicas que en ese espacio tienen lugar, las palabras del Secretario General lo confirman sin dejar lugar a dudas.

Aparte de la novedad que puede suponer la presencia del imprevisible presidente de EE.UU. en las reuniones que tendrán lugar (basta recordar su provocativa actitud en la pasada conferencia canadiense del G7), los dirigentes políticos que asistirán a ellas lo harán también en su mayoría como miembros de una Unión Europea que, lamentablemente, sigue sin saber con certeza qué lugar ocupa en el mundo.

Una Europa que, sin un proyecto autónomo y creíble de política defensiva propia, deja su destino en manos de una Organización en la que también resuena con fuerza el estentóreo "¡América primero!" de Trump. En la larga vida de la OTAN, America First! ha sido el gen fundamental del ADN de la Alianza, como ya supo percibir De Gaulle.

Lo anterior no debe considerarse una muestra de "antiamericanismo", sino como "proeuropeísmo". No se trata de ir contra EE.UU. (aunque sí contra algunas decisiones de su actual Gobierno) sino de recordar que las alianzas más sólidas son las que se basan en la libre voluntad de los pueblos aliados. Repasando el proceso de adhesión a la OTAN de los actuales miembros, se ve que algunos lo hicieron por miedo, otros por conveniencia de política interior y en ciertos casos apenas se tuvo en cuenta la opinión de la población.

En España se vendió el argumento de que sin estar en la OTAN no entraríamos en Europa, lo que se reveló ser falso. Bien es verdad que la adhesión de nuestro país a la Alianza supuso al menos una gran ventaja: las Fuerzas Armadas empezaron a dejar de preocuparse por el "enemigo interior", que fue su obsesión esencial durante el franquismo, e iniciaron su convivencia con otros ejércitos aliados, facilitando así su adaptación a la democracia, proceso todavía en vías de desarrollo.

Observando con ojos europeos la situación internacional, no puede negarse que EE.UU. cometió en 1991 el grave error estratégico de separar a Rusia de Occidente, contra lo que había sido una constante histórica. Y sin advertir que la pujanza china podía convertirse en un foco de atracción para los intereses rusos, más provechoso que la atracción europea.

Los últimos Gobiernos en Washington han venido empujando a Rusia hacia China, y Trump ahora tiene que jugar a la vez en dos campos: evitar el acercamiento ruso-europeo, que pudiera poner en peligro la hegemonía estratégica de EE.UU., y mantener una relación viable con Moscú para controlar a China, sin tener en cuenta a Europa.

¿Qué papel juega en todo esto la OTAN?... si es que juega alguno. Es lo que deberían discutir en Bruselas aquellos a quienes los europeos de distintas nacionalidades hemos elegido para gobernarnos, cuando bajo treinta banderas diferentes (29 estatales y la de la OTAN) tomen asiento en la vasta mesa otánica. De una cosa sí podemos estar seguros: todos ellos -más Putin desde Moscú y Xi desde Pekín- estarán mirando a Trump con el rabillo del ojo.

Publicado en República de las ideas el 5 de julio de 2018

Escrito por: alberto_piris.2018/07/05 19:00:56.204086 GMT+2
Etiquetas: | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2018/06/28 18:52:29.815540 GMT+2

Una gota de ciencia para el verano

Un antropólogo americano lamentaba no hace mucho la pérdida que para la humanidad habían supuesto el abandono progresivo de la vida campesina y el acelerado éxodo hacia las ciudades, cada vez más densamente pobladas. La inmensa mayoría de los seres humanos, explicaba, vivió hasta el siglo XIX considerando la bóveda celeste como una parte más de la compleja naturaleza en la que estaba inmerso, junto con los bosques, lagos, ríos o costas, plantas y animales con los que tenía que compartir el planeta.

Una vez que la ciencia fue explicando la verdadera realidad del cosmos e iban siendo descartados por absurdos los mitos religiosos o las leyendas ancestrales que intentaban explicar la cosmología, todas las personas interesadas pudieron cobrar plena conciencia de que la humanidad ocupaba un pequeño y excéntrico lugar en un mundo, todavía no bien comprendido, que ostensiblemente la superaba en su gigantesca enormidad.

Sin embargo, el acelerado desarrollo de la iluminación de las ciudades y el incremento de la población urbana, que solo en los últimos 50 años ha pasado ya del 33% al 55% de la población mundial, hace que una gran parte de los seres humanos vivan hoy ignorando la estrellada bóveda nocturna y, sin el estímulo de la curiosidad que suscita la contemplación de la naturaleza, la conciencia de nuestra pequeñez en el cosmos no es asunto que motive muchas conversaciones en la barra de un bar.

Si en las asombrosas dimensiones del cosmos los seres humanos apenas contamos, todavía nos acercamos más a lo insignificante si pasamos a contemplar al mundo en el que estamos embebidos. En un documentado artículo (The biomass distribution on Earth: La distribución de la biomasa en la Tierra) publicado la pasada semana en la revista científica estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences, se incluyen unas sorprendentes conclusiones que no dejarán indiferente a ningún lector.

Tras unas complejas descripciones que tratan de aclarar los recursos científicos utilizados para estudiar la composición del mundo viviente, que es uno de los problemas fundamentales de la biología, la conclusión a la que llegan los autores del trabajo no puede ser más intrigante, como gráficamente se muestra en la figura adjunta.

Del conjunto de los seres vivos, las plantas representan un 80% de la masa total, como muestra la zona verde del gráfico A, mientras las bacterias representan un 15% de toda la masa viviente. Por su parte, el conjunto de todo lo que puede considerarse como vida animal (desglosado a la derecha de la imagen en el gráfico B) apenas alcanza el 5% del total, con claro predominio de los artrópodos (en rojo) y los peces (azul).

Pues bien, dentro del grupo de los animales, los cerca de 8.000 millones de seres humanos que habitamos el planeta apenas constituimos el 0,01% de toda la masa viviente que sustenta el planeta, claramente superados por moluscos y gusanos, e incluso por el ganado (livestock) que hemos ido desarrollando para nuestro sustento.

Apenas una partícula de polvo en el cosmos y una insignificante minoría entre los seres vivos del planeta, sin embargo los seres humanos hemos sido capaces de transformar y contaminar gravemente el espacio en el que nacemos, vivimos y morimos. Hemos aniquilado más del 80% de los mamíferos salvajes y la mitad de la vegetación que cubría la Tierra. Y estamos deteriorando la atmósfera en la que vivimos, las aguas que nos dan vida y el hábitat que nos acoge, hasta extremos que hacen temer una irreversible y nefasta transformación, de la que el cambio climático es ahora un indiscutible testimonio.

Al mismo tiempo la humanidad progresa: una sonda enviada a Marte acaba de descubrir allí residuos de vida, datados hace 3000 millones de años; se manipulan los resortes esenciales del ser humano, modificando sus claves genéticas y soñando con crear los superhombres anunciados por el profesor Harari en su Homo Deus.

Estimado lector: ha llegado otra vez el verano (solo aquí, en el hemisferio norte, no se olvide); tenemos fútbol, piscinas, playas y chiringuitos. Y "a vivir, que son dos días", como anuncia un conocido programa radiofónico. ¡Buen verano!

Publicado en República de las ideas el 28 de junio de 2018

Escrito por: alberto_piris.2018/06/28 18:52:29.815540 GMT+2
Etiquetas: | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2018/06/21 18:38:58.792353 GMT+2

Los refugiados de guerra

¿Es solo el hambre lo que impulsaba a los viajeros del Aquarius a escapar de África hacia Europa? Aunque es difícil obtener estadísticas correctas sobre los motivos que en diversas partes del planeta mueven a las personas a huir de su tierra natal y buscar un futuro mejor en el extranjero, hay que aceptar una verdad contundente: más del 80% de los inmigrantes del mundo lo son porque huyen de las guerras. Así lo demostró un estudio de la Universidad de Middlesex publicado en 2015.

En esta línea, la investigadora iraní Nazanín Armanian, exiliada en España, escribió hace unos días lo siguiente: "Es Asia el continente con más hambrientos del mundo, e India, con su capitalismo más 'intocable', cuenta con 200 millones de almas y cuerpos en la pobreza absoluta. Pero no se ven avalanchas de indios llegando al primer mundo en pateras".

La clave de este fenómeno se descubre por otro conducto. El investigador universitario y periodista estadounidense Nick Turse revelaba en reciente artículo unos documentos secretos del Pentágono sobre la "constelación de bases militares" de EE.UU. en el continente africano.

Esa constelación, según documentos desclasificados del AFRICOM (Mando Militar de África), constaba en 2014 de 36 instalaciones repartidas en más 24 países, como se observa en el mapa adjunto. En la actualidad, según un portavoz del citado Mando, son ya 46, de las que 15 tienen carácter permanente.

Esa red de bases tiene por objeto instruir a los ejércitos de los países africanos y combatir en múltiples frentes a los diversos grupos terroristas que actúan por el continente. Pero también ha sido un factor decisivo en las guerras del Oriente Medio, como en el prolongado conflicto de Yemen o la lucha contra el Estado Islámico en Siria e Irak, donde han operado drones controlados desde bases africanas.

En un reciente documento de planificación estratégica del AFRICOM se lee: "Del mismo modo que EE.UU. busca sus intereses estratégicos en África, otros competidores internacionales, incluyendo China y Rusia, hacen lo mismo. Están comprometiéndose con aliados africanos de un modo que contradice las normas internacionales de la transparencia".

En una conferencia de prensa en marzo pasado, el general Waldhauser, jefe del AFRICOM, declaró: "Dado el tamaño de África, el tiempo que exige la distancia y el espacio, necesitamos tener acceso a muchos lugares del continente". Esos "muchos lugares" han ido aumentado, sosteniendo en muchos países guerras ocultas a las que los medios de comunicación apenas aluden.

Nuevas bases, nuevas guerras: desde Yemen a Irak o desde Somalia hasta Nigeria. Guerras cuya finalidad, según el investigador estadounidense Peter Pham, especializado en cuestiones africanas, es "proteger el acceso a los hidrocarburos y otros recursos estratégicos que África tiene en abundancia y garantizar que ningún tercer interesado, como China, India, Japón o Rusia, obtenga monopolios o trato preferencial".

Y las nuevas guerras traen inevitablemente nuevos refugiados, obligados a elegir entre morir por efecto de la guerra o ahogarse en el mar cuando huyen de ella y son rechazados ante las fronteras europeas. En el Mediterráneo han muerto innumerables personas procedentes de las antiguas colonias, cuyos antepasados apenas fueron considerados seres humanos por los colonizadores europeos; esa Europa que solo se preocupa por esto cuando la crisis alcanza sus fronteras, crea problemas internos y no puede ser ignorada.

Turse termina su análisis de modo sombrío: "Con el Gobierno de Trump escalando sus guerras en África y Oriente Medio, y ante la posibilidad de nuevas crisis -hambrunas catastróficas o guerras interminables- es obligado creer que la huella militar de EE.UU. en el continente crecerá en los años sucesivos con nuevas bases y nuevas instalaciones". Lo que traerá más guerras y más emigrantes.

Y nuevos problemas fronterizos: según Amnistía Internacional, entre 2007 y 2013 la UE invirtió casi 2000 millones de € en militarizar y cerrar las fronteras, pero solo 700 millones en mejorar los sistemas de acogida y auxilio a los refugiados. La crisis continuará y los métodos aplicados hasta ahora han demostrado ser inútiles.

Europa tiene que despertar y hacer realidad aquellas palabras que J. Manuel Barroso, presidente de la Comisión, pronunció en 2012, cuando se otorgó a la UE el Nobel de la Paz: "Siempre estaremos al lado de los que buscan la paz y la dignidad humana".

Publicado en República de las ideas el 21 de junio de 2018

Escrito por: alberto_piris.2018/06/21 18:38:58.792353 GMT+2
Etiquetas: | Permalink | Comentarios (1) | Referencias (0)

2018/06/14 18:13:12.128423 GMT+2

Singapur no hará Historia

En la rueda de prensa que siguió a la entrevista mantenida en Singapur el pasado martes por los presidentes Trump y Kim Jong-un, resalta lo que el estadounidense opinó sobre el coreano, con su peculiar estilo y sintaxis: "Es muy talentoso. Cualquier persona que afronta una situación como él lo hizo cuando tenía 26 años y es capaz de manejarla y hacerlo con mano dura, yo no digo que estuvo bien ni digo nada sobre eso, pero él salió adelante. Muy poca gente de esa edad, igual uno entre 10000, probablemente no [sic] podría hacerlo".

Ambos líderes buscaron el foco mediático y lo consiguieron con sobrado éxito. No pretendieron "hacer Historia", como después han anunciado muchos titulares en los medios de comunicación. Tras los graves insultos y amenazas intercambiados en los meses anteriores, el apretón de manos y los contactos personales, analizados con lupa por los especialistas, tuvieron una gran carga teatral. Sin embargo, nada preciso puede anticiparse porque, dada la zigzagueante política de Trump y el oscuro ámbito en el que se toman las decisiones en Pionyang, el futuro sigue siendo imprevisible a pesar de la declaración conjunta firmada por los dos presidentes.

En ella se advierten algunas buenas intenciones pero no se percibe ningún plan o proyecto concreto que aclare fechas y plazos para llevarlas a la práctica.

Como ejemplo: "El presidente Trump se ha comprometido a dar garantías de seguridad a la República Democrática Popular de Corea y el presidente Kim Jong-un ha reafirmado su compromiso firme e inamovible para la completa desnuclearización de la península de Corea". ¿De qué "garantías" se trata? ¿Cuándo y cómo empezará la "desnuclearización"? ¿Hay previstos nuevos encuentros a más bajo nivel para concretar detalles? Nada se dice sobre eso.

Algunos aspectos de la declaración tampoco aclaran mucho y suenan a lugar común: "deseo de paz y prosperidad para los pueblos de los dos países", "régimen de paz duradera y estable", "completa desnuclearización de la península".

Quizá la única decisión real ha sido el aplazamiento de unas maniobras militares conjuntas con EE.UU. en Corea del Sur, a las que Trump ha calificado de "muy caras y provocativas". Esto ha sorprendido a los aliados de Washington, implicados estos últimos días en otras maniobras en territorios bálticos que, como todas las maniobras militares, no resultan especialmente baratas y también han provocado a Moscú, como comenté aquí la semana pasada.

Nada concreto se ha precisado sobre la continuidad de las sanciones aplicadas a Pionyang. Pero en los círculos más próximos a Washington se ha prestado atención al párrafo final de la declaración, donde se dice que Trump y Kim Jong-un "se han comprometido a cooperar para el desarrollo de unas nuevas relaciones entre Estados Unidos y la República Democrática Popular de Corea y para la promoción de la paz, la prosperidad y la seguridad de la península coreana y del mundo".

Puede haber paz en Corea, pero no necesariamente en el mundo. Hay razones para sospechar que esta declaración deja vía libre a EE.UU. para aumentar la presión sobre Irán y blandir contra el Gobierno de Teherán el fantasma de la guerra. El ala más militarista de los consejeros de Trump percibió que Pionyang no merecía una guerra y bastaba con un simulacro de diplomacia para desactivar el peligro de un Kim Yong-un inestable y asustado. Pero, por el contrario, sigue convencida de que el verdadero enemigo de EE.UU. y sus aliados en la zona (Israel, Arabia Saudí, Egipto...) es el régimen de los ayatolás iraníes. De esto Trump no ha hablado nada con Kim.

En resumen: ambos dirigentes han salido reforzados ante sus opiniones públicas. Los norcoreanos han visto a su "líder supremo" estrechando la mano del que fue su enemigo más acerbo y siendo positivamente valorado por éste. Y no son pocos en EE.UU. los que creen que Trump "hace Historia" desactivando el peligro nuclear de Pionyang y dando un paso hacia ese Nobel de la Paz con el que sus cortesanos le halagan.

Eso es todo. La conferencia de Singapur no ha hecho Historia. Nada ha cambiado en EE.UU., que sigue extendiendo sus tentáculos militares sobre todo el planeta y prefiriendo soluciones militares a los problemas de política exterior; y nada ha cambiado en Corea del Norte, donde los más elementales derechos humanos son vulnerados a diario por un régimen tiránico. Cambiar la Historia es otra cosa.

Publicado en República de las ideas el 14 de junio de 2018

Escrito por: alberto_piris.2018/06/14 18:13:12.128423 GMT+2
Etiquetas: | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2018/06/07 17:05:14.230286 GMT+2

A dos minutos del Apocalipsis

Ahora que el mundo futbolístico observa a Rusia con cierto desconocimiento, bastante desconfianza e innegable interés a raíz de la Copa Mundial, y los medios de comunicación dedican amplios espacios a ese país, es el momento de recordar que las relaciones de Rusia con el mundo occidental (en especial con EE.UU. y la OTAN) no solo presentan un aspecto ciertamente preocupante, sino que incluso amenazan con degenerar en enfrentamientos no deseados.

La suspicacia es mutua y se basa en interpretar como abierta agresividad las acciones o decisiones que ambos bandos o bloques (ya parece adecuado utilizar de nuevo estas palabras) toman en el campo de la actividad militar.

El último motivo de preocupación han sido las maniobras militares que se desarrollan en los Estados bálticos durante la primera quincena de junio. Con el nombre en código Saber Strike (golpe de sable), el mando militar de EE.UU. en Europa anuncia la participación en ellas de unos 18000 soldados de 19 países, en su mayoría de la OTAN. Entre ellos se encuentra España y, sorprendentemente, también participa, aunque de forma reducida, un país no europeo ni otánico: Israel.

El motivo del ejercicio es "mostrar el compromiso y la solidaridad de la Alianza" cuando las actividades militares rusas preocupan crecientemente a la Organización. Además de la presencia de la OTAN en los tres Estados bálticos, Polonia ha agudizado la crisis al solicitar el estacionamiento permanente en su territorio de unidades acorazadas estadounidenses. Ya el año pasado las fuerzas de EE.UU. instalaron en Polonia un nuevo cuartel general para controlar unos 6000 soldados de la OTAN y del Pentágono.

Naturalmente, lo anterior provocó una respuesta agria de Moscú, declarando que todo ello "no beneficia en modo alguno la seguridad ni la estabilidad del continente europeo". Se añade a esto que las maniobras citadas se están realizando en la crítica zona llamada "corredor de Suwalki", una franja de unos 100 km de anchura que a lo largo de la frontera polaco-lituana conecta Bielorrusia con el muy sensible enclave ruso de Kaliningrado.

Lituania ha acusado a Rusia de desplegar en ese territorio misiles balísticos con capacidad nuclear y, por su parte, Rusia reprocha a EE.UU. la instalación de misiles antiaéreos Patriot en Polonia y Rumania, lo que viola el tratado de control de armas de 1987 y amenaza al territorio ruso.

Estando así las cosas, la aparente escalada de una nueva guerra fría es una amenaza que puede tener graves consecuencias. Una de ellas es el creciente descontrol del armamento nuclear; si en tiempos pasados solo dos países (EE.UU. y la URSS) podían desencadenar el holocausto nuclear, ahora son tres más (China, India y Pakistán) los que pueden hacerlo y otros, como Israel o Corea del Norte, los que podrían encender la mecha inicial.

Cada paso que se da para modernizar las armas nucleares de tierra, mar o aire nos acerca a un punto crítico de imprevisible predicción, junto con las estrategias que diluyen la frontera entre la guerra nuclear y la que no lo es, propugnando el uso en el campo de batalla de armas nucleares de reducida potencia.

Si los dos países que poseen el 92% de las armas nucleares del mundo, con la posible colaboración de China, no se proponen firmemente frenar esta carrera de armamentos ahora reanudada, el llamado "reloj nuclear" nos pone más cerca que nunca del apocalipsis, como se ha publicado en el "Boletín de Científicos Atómicos", que han puesto las agujas del fatídico reloj a dos minutos de la media noche, justo la misma posición en que estuvieron en 1953.

Deseemos que en Rusia gane la selección que mejor juegue al fútbol y que el campeonato culmine sin problemas ni malentendidos. Pero aún sería más deseable que los dirigentes políticos en cuyas manos está el poder nuclear de destruir el mundo se pongan de acuerdo para retrasar otra vez las dichosas manecillas.

Publicado en República de las ideas el 7 de junio de 2018

Escrito por: alberto_piris.2018/06/07 17:05:14.230286 GMT+2
Etiquetas: | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2018/05/31 18:03:32.065516 GMT+2

El legado de Obama a Trump: los drones

Desde que Trump se asentó en el despacho oval de la Casa Blanca ha quedado bien visible uno de los ejes centrales de su política: deshacer el legado de Obama. En todos sus aspectos: desde las relaciones internacionales hasta el cambio climático.

Un exportavoz del Gobierno de Obama declaró: "Todas las opiniones políticas [de Trump] se orientan y coinciden en una cosa: su antipatía por Obama. Es patética. Vengarse de Obama es un elemento básico. Sabe, mejor que nadie, qué es lo que estimula a los republicanos, porque ha estado años excitando a la población contra Obama y mintiendo sobre él".

En consecuencia, ha roto mucho de lo que Obama construyó: ha abandonado el Tratado Transpacífico (al que tachó de "violador de nuestro país"); canceló los acuerdos de París porque desdeña todo lo relativo al cambio climático; rescindió el acuerdo nuclear con Irán ("el peor acuerdo jamás negociado, que podría llevarnos al holocausto nuclear"). Y ha vuelto a marcar distancias respecto a Cuba. Aborda la política exterior de EE.UU. a través de sus sensaciones personales.

En el ámbito de la política interior ha dado un giro radical respecto a Obama en lo relacionado con el derecho al aborto, el control de las armas privadas y el persistente problema interracial. Ha derogado gran número de disposiciones gubernativas sobre la inmigración, la protección del aire y del agua y el control de las redes sociales. Y obligó al Pentágono a anular la orden de Obama que permitía a las personas transgénero servir en las Fuerzas Armadas.

En fin, para simplificar, quizá lo que mejor caracteriza a Trump es que, al carecer de convicciones, ideas o un conocimiento exacto de la realidad, lo que guía sus actos es hacer lo contrario de lo que hizo Obama.

Esto es cierto en casi todo menos en una cosa: el recurso al ejército privado de drones con el que los últimos presidentes de EE.UU. vienen ejerciendo de policía, juez y verdugo desde que el país se sumió en la interminable pesadilla de la guerra contra el terrorismo.

El asesinato de enemigos individuales comenzó en Afganistán en 2001 bajo la presidencia de Bush. Obama lo expandió, estableciendo las reuniones de los martes, donde examinaba la lista de asesinables, que hizo multiplicar por diez las operaciones con drones en Yemen, Pakistán, Libia, Somalia, Irak y Siria. Al principio eran contra determinados jefes terroristas pero al paso del tiempo se extendieron a cualquier individuo anónimo relacionado con el terror.

El día siguiente a su acceso a la presidencia Trump visitó la sede de la CIA. Según informaba The Washington Post presionó a la Agencia para que armara sus drones en Siria: "Si pueden hacerlo en diez días, háganlo". Le mostraron un vídeo de un ataque haciéndole ver cómo esperaban a que el objetivo se alejara de una vivienda para poder atacarlo sin riesgo para sus ocupantes, a lo que solo contestó: "¿Por qué han tenido que esperar?".

Ya durante la campaña electoral Trump sugirió que además de matar terroristas con drones había que destruir las familias porque "cuando ellos dicen que no les importa su propia vida, lo que hay que hacer es aniquilar a sus familiares". En vez de commander-in-chief (comandante en jefe), Trump apuntaba ya más maneras de murderer-in-chief (asesino en jefe), como le ha calificado la escritora y académica norteamericana Rebecca Gordon.

El pasado mes de marzo se anunció que la Infantería de Marina prevé construir un nuevo dron, denominado MUX, que hará las delicias de los asesinos oficiales. El canal Fox anunció: "El MUX aterrorizará a los enemigos de EE.UU., por buenas razones. No será solo grande y potente: también será superinteligente. Será un dron fuertemente armado que despega, vuela, sortea obstáculos, se adapta y aterriza por sí solo, sin que nadie lo pilote". Es decir, será capaz de desarrollar las misiones autónomamente.

Trump ha llevado la embajada de EE.UU. a Jerusalén, ha roto el tratado nuclear con Irán y dirige la política exterior de EE.UU. según sus volubles arrebatos (un día llama al presidente norcoreano "hombrecito-cohete" y otro día le califica de "líder admirable"). De ese modo, no parece que el ególatra multimillonario esté dando los pasos necesarios para obtener el premio Nobel de la Paz -que tanto envidia a Obama aunque tan insólitamente le fuera otorgado- por mucho que sus más exaltados admiradores lo soliciten.

Publicado en República de las ideas el 31 de mayo de 2018

Escrito por: alberto_piris.2018/05/31 18:03:32.065516 GMT+2
Etiquetas: | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2018/05/24 17:07:1.215329 GMT+2

Putin, en camión hacia Crimea

El pasado 15 de mayo Putin inauguró, quizá para celebrar también el comienzo de su cuarto mandato presidencial, una relevante obra de ingeniería civil que lleva consigo algunas repercusiones geopolíticas de sumo interés para Rusia y para Europa. Se trata del puente erigido sobre el estrecho de Kerch, que es la vía natural que enlaza el mar Negro con el mar de Azov.

Construido en poco más de dos años con un coste global de unos 3.600 millones de dólares, sus 19 km de longitud lo convierten en el puente más largo de Europa, que hoy ya conecta por carretera -y en breve también por ferrocarril- la península de Crimea con el territorio de la Federación Rusa.

La vieja y enconada cuestión de la anexión rusa de Crimea puede darse ya por cerrada. Pero es necesario advertir, desde un principio, que para cualquier observador libre de prejuicios el pueblo de Crimea ha conservado desde tiempo inmemorial un arraigado espíritu ruso, como ya comenté más ampliamente en estas páginas en abril de 2014, pocos días después de producirse la citada anexión: "Esa Ucrania siempre dividida".

Además, las circunstancias en las que en 1954 se transfirió la península (salvo la base naval de Sebastopol) desde la jurisdicción de la República (socialista, soviética, etc.) de Rusia a la de Ucrania, por decisión de un Nikita Jruschef todavía apenas asentado en el poder tras la muerte de Stalin, nunca resultaron muy convincentes para sus habitantes. Antes de la desintegración de la URSS, por otra parte, la transferencia de jurisdicción entre repúblicas hermanas apenas tenía efectos prácticos.

En el artículo antes citado escribí lo siguiente, al referirme a las estrechas vinculaciones entre Ucrania y Rusia: "Lo que sería el futuro imperio ruso nació en Kiev; fue el príncipe Vladimiro el primer monarca que organizó un Estado eslavo y eligió, como instrumento político, la religión que habría de sustituir al anterior paganismo oficial, obligando a sus súbditos a bautizarse en las aguas del Dnieper bajo la bendición de los clérigos ortodoxos que desde Bizancio había hecho venir su esposa, la hija del emperador. El pueblo eslavo se hizo entonces ortodoxo, influencia que perdura hasta hoy".

Así es, y como se lee en The Moscow Times (18/05/2018), Putin no ha vacilado en utilizar terminología religiosa tanto en lo relacionado con el nuevo puente, al que considera "un milagro", como a raíz de la anexión de Crimea, cuando aludió a la península como un "lugar santo" para los rusos.

En todo caso, el puente sobre el estrecho de Kerch tiene además un hondo simbolismo patriótico de reunificación del pueblo ruso. De un modo parecido al que en muy reciente ocasión el partido Ciudadanos se envolvió patrioteramente en la bandera nacional en un esfuerzo por aumentar su atractivo electoral, también Putin apareció en la ceremonia inaugural del puente recorriéndolo al volante de un camión volquete engalanado con los colores de la bandera rusa.

Aunque en algunos países occidentales se esté ya investigando si en la construcción de la gran obra se vulneraron algunas de las sanciones impuestas a Rusia por el conflicto ucraniano, la realidad es que el citado puente favorecerá en gran medida la industria turística de Crimea, principal activo de este territorio, cuya población lo ha acogido con entusiasmo. Se consolida así la anexión de 2014 y tanto Europa como EE.UU. tendrán que buscar otros motivos si desean seguir hostigando a Moscú.

También la OTAN habrá de aceptar la realidad, a pesar de su comprobada dificultad para entender "la cuestión de Crimea", a la que parece observar solo a través de su vieja lente militar, enfocada hacia la guerra fría.

Y Rusia, por su parte, habrá de seguir financiando tanto a la República de Crimea como a la base naval de Sebastopol, dos "pozos sin fondo" que devoran una parte sustancial de su presupuesto. Financiación por razones esencialmente geopolíticas, cuyo principal objetivo es, para Putin, mostrar que Rusia sigue siendo una potencia a ser tenida en cuenta en el concierto internacional de las naciones.

Publicado en República de las ideas el 24 de mayo de 2018

Escrito por: alberto_piris.2018/05/24 17:07:1.215329 GMT+2
Etiquetas: | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2018/05/17 18:13:4.363394 GMT+2

Trump-Netanyahu: sobre el barril de pólvora

Sería imposible elaborar estos días un comentario sobre cualquier aspecto de política internacional sin aludir al indiscriminado asesinato de palestinos que el ejército israelí practica a menudo contra la población de Gaza. Las oficialmente denominadas "Fuerzas de Defensa de Israel" no vacilaron en festejar el pasado lunes la inauguración de la nueva embajada de EE.UU. en Jerusalén desencadenando una mortífera carnicería de manifestantes gazatíes que causó más de medio centenar de víctimas mortales y varios centenares de heridos por arma de fuego.

Aludí hace dos semanas en estas páginas al "peligroso binomio Trump-Netanyahu", con motivo del enfrentamiento entre EE.UU. y gran parte de la comunidad internacional, causado por la decisión de Trump de romper el acuerdo alcanzado con Irán para controlar el desarrollo nuclear de este país.

Es precisamente ese "binomio" sangriento el responsable de la nueva tragedia que ha estremecido al mundo y que ha obligado al Consejo de Derechos Humanos de la ONU a tuitear: "Debe detenerse de inmediato la espantosa matanza de docenas [sic] y los centenares de heridos causados por las armas de fuego israelíes. Hay que respetar el derecho a la vida. Los responsables de tan monstruosas violaciones de los derechos humanos deberán rendir cuentas. La comunidad internacional exige ejercer justicia por las víctimas".

El Gobierno israelí, como es habitual, ignorará cualquier reproche de la ONU, sabedor de que EE.UU. vetará, como acaba de hacer, una propuesta kuwaití para que el Consejo de Seguridad investigue la violencia ejercida en Gaza.

Netanyahu se está convirtiendo en el principal responsable de la inestabilidad en la región, al menos por dos motivos: 1) incitando a EE.UU. contra Irán, y 2) imposibilitando cualquier resolución pacífica del problema de Palestina. En ambos casos, Trump y su Gobierno le apoyan sin fisuras. No hay que poseer visión profética para anunciar un agravamiento de la situación y un refuerzo del terrorismo en general. Trump y Netanyahu se entienden bien, sentados sobre un barril de pólvora.

En su última visita a Arabia Saudí el papá de Ivanka (la madrina de la nueva embajada) declaró ante los principales líderes suníes reunidos en Riad que Irán financia, arma y entrena grupos terroristas que siembran el caos "desde Líbano hasta Irak o Yemen"; insistió en que el Gobierno de Teherán anhela la destrucción de Israel y la muerte de EE.UU. Netanyahu no le fue a la zaga afirmando que "el régimen de Irán supone una grave amenaza, no solo para Israel sino para todo el mundo".

Las palabras de ambos dirigentes no son simple retórica impulsados por la euforia previa al aniversario de la creación del Estado de Israel y a la inauguración de la embajada jerosolimitana. Señalan también una dirección estratégica y un enemigo: Irán. Y un nuevo bloque anti-iraní: EE.UU., Israel y Arabia Saudí, con sus respectivos aliados.

Pero no están solos en el mundo: hay otras potencias, sin olvidar a Rusia, China y Europa, que observan con inquietud la situación creada en la amplia y crítica región en torno al Golfo Pérsico, donde también ellas tienen intereses importantes, enfrentados en ciertos casos con los del citado bloque. El fantasma de una nueva guerra se hace presente.

Pero, para alivio del lector, conviene recordar que queda un sorprendente e inesperado resquicio abierto a la esperanza: tanto Trump como Netanyahu no están sólidamente asentados en sus respectivos sillones. El segundo tiene abierta una investigación policial sobre supuestas corrupciones; y sobre el primero planea, desde siempre, una densa sombra de incertidumbre por su tornadiza volubilidad. Lo verdaderamente lamentable es que la suerte de la humanidad pueda depender del estado de ánimo de estos dos peculiares individuos.

Publicado en República de las ideas el 17 de mayo de 2018

Escrito por: alberto_piris.2018/05/17 18:13:4.363394 GMT+2
Etiquetas: | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2018/05/08 17:42:32.843147 GMT+2

De guerras civiles e internacionales

Cuando en una guerra civil empiezan a participar países extranjeros, son grandes las probabilidades de que el conflicto se extienda y se convierta en una guerra internacional.

Esa participación puede ser de muchos modos: ayuda diplomática, financiera o comercial; entrega (a título de regalo, préstamo o compra) de armamento, material o equipo; intervención de combatientes extranjeros de forma oculta o abierta, e incluso la firma de acuerdos que prácticamente suponen una alianza con uno de los bandos.

La última Guerra Civil española fue un caso típico. Contra lo que a menudo se afirma erróneamente, esta guerra no empezó el 18 de julio de 1936; ni el 17 en África y el 19 ó 20 en otras ciudades españolas. Lo que en esas fechas se inició no fue una guerra: fue una rebelión militar, con amplio apoyo de ciertos sectores sociales, contra el Gobierno legítimo de la República Española.

Después, la rebelión militar se convirtió en guerra. Fue cuando, al contrario de lo que había sucedido en 1932 con motivo de la sublevación del general Sanjurjo, rápidamente desarticulada por el Gobierno, la rebelión militar de 1936 no pudo ser aplastada de raíz y, con la inmediata ayuda de dos potencias extranjeras (Alemania a Italia) que facilitaron el transporte de tropas y material desde Marruecos a la Península, se empezaron a delinear lo que serían los frentes de combate de esa guerra.

En ella pronto participaron las potencias extranjeras. Primero recibió ayuda alemana e italiana el bando sublevado y después la República fue apoyada por la Unión Soviética. Sobre suelo español combatieron encarnizadamente soldados de diversas nacionalidades, tanto voluntarios como unidades militares organizadas; lucharon en nuestro cielo aviadores alemanes y rusos; se enfrentaron tanques soviéticos contra cañones contracarro alemanes. Alemanes, italianos y rusos probaron en España nuevas armas y nuevas tácticas de combate. Goering se jactó de haber ensayado en Gernika la eficacia de la aviación nazi, que luego brilló espectacularmente al comenzar la 2ª Guerra Mundial.

Desde el punto de vista militar -sobre todo, alemán- es innegable una continuidad de pensamiento estratégico entre la Guerra Civil española y la 2ª Guerra Mundial. Una no se convirtió en la otra, pero ambas se conjugaron eficazmente.

Algo similar puede estar ocurriendo hoy en Siria. La guerra civil siria, una rebelión popular iniciada en 2011 contra el régimen del presidente sirio, Bashar el Asad, pronto se convirtió en enfrentamiento armado que atrajo sobre Siria la atención de las potencias extranjeras, incluyendo las dos grandes superpotencias nucleares: Rusia y EE.UU.

Pero allí desplegaron otras fuerzas. Algunos países se implicaron en grado distinto, como Irán, Turquía o Israel, y tanto Al Qaeda como el Estado Islámico entraron también en la línea de fuego. En su momento actuó la coalición internacional dirigida por EE.UU.; Francia e el Reino Unido también intervinieron a su modo. En septiembre de 2016 tracé en estas páginas la panorámica de una situación ("El oscuro embrollo sirio") que ha ido evolucionando a peor.

La temida aparición de un conflicto internacional surge estos días como una crítica posibilidad que afecta sobre todo a dos países, Rusia e Israel, muy concernidos por la guerra siria. Rusia se ha implantado sobre el terreno con bases militares, armamento y tropas de combate no reconocidas como tales, e Israel ha efectuado incursiones aéreas contra objetivos en territorio sirio.

Putin sostiene a El Asad y Netanyahu no desea ver tropas iraníes apoyando al régimen sirio cerca de las fronteras de Israel. Hasta ahora, tanto uno como otro han evitado incidentes aéreos en Siria, donde sus fuerzas aéreas operan apoyando a bandos opuestos.

Pero estos días se anuncia que Putin va a enviar a El Asad sus más modernos misiles antiaéreos S-300, probablemente el mejor sistema antiaéreo existente hoy en el mundo. Esto pondría en grave riesgo a la aviación israelí, pero la mayor gravedad a nivel mundial sería un enfrentamiento militar abierto entre la moderna aviación de guerra israelí y los modernos sistemas antiaéreos rusos.

Es una apuesta difícil de acertar: ¿Quién posee la tecnología más avanzada: los aviones de bombardeo israelíes o los misiles antiaéreos rusos? ¿Qué puede ocurrir si se producen bajas mortales en algún bando? ¿Durará el delicado equilibrio mantenido hasta ahora entre Putin y Netanyahu?
Y si el conflicto se extiende ¿cómo reaccionará el imprevisible Trump? Son preguntas importantes cuya respuesta está, por el momento, en el aire.

Publicado en República de las ideas el 10 de mayo de 2018

Escrito por: alberto_piris.2018/05/08 17:42:32.843147 GMT+2
Etiquetas: | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)