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2019/10/17 18:16:43.781956 GMT+2

Cuando la policía habla claro

Mientras la atención mundial se centra sobre la reactivada conflictividad en Siria y las vicisitudes de un Trump cuya continuidad en la Casa Blanca parece estar en entredicho (la atención española, por su parte, se vuelca sobre el persistente conflicto en Cataluña), el Gobierno de Israel prosigue sin pausa su callada aspiración de desintegrar y desarticular la vida del pueblo palestino.

En un barrio palestino de Jerusalén Oriental, sometido a menudo a visitas de la policía y donde el pasado verano fueron detenidos más de 350 habitantes, la población sustenta la idea de que el acoso policial está provocado y tiene por objeto crear una situación de violencia que suscite una intervención armada definitiva.

En un proceso judicial abierto contra un palestino acusado de lanzar piedras contra la policía, se proyectó un video que recogía los comentarios de varios policías situados frente a la entrada de la mezquita principal del barrio. El vídeo había sido grabado por la cámara que portaba en su atuendo uno de ellos el pasado mes de abril.

En él se ve cómo algunos policías apuntaban con sus armas, como para asustar a los residentes que a distancia les contemplaban. Vehículos y paseantes pasaban a su lado sin aproximárseles. A uno de los policías se le escucha: "Esto, en realidad, es provocarles sin ningún motivo". El otro asiente. El primero repite: "¿Por qué hacemos esto a propósito?". Y el otro responde: "Nuestra forma de actuar es un desastre desde el comienzo". El primero le contesta: "Déjales vivir. Estás aquí provocándoles para nada".

Unos minutos después el primero habla a un tercer policía: "Tengo una pregunta para ti. ¿No es verdad que lo que hacemos aquí es causar más problemas?". La respuesta: "Eso es justo de lo que se trata". "¿Causar más problemas?". El policía responde afirmativamente.

Algo más tarde se ve a los policías hablando con desdén del peligro que suponen las pedradas que a veces reciben. Uno dice que no son ataques terroristas: "Son pedradas. Para ellos, es un juego. No las lanzan para hacernos daño".

El fiscal adujo que las palabras de los policías recogidas en el video eran simples comentarios: "Así como no se castigan los pensamientos de los procesados, tampoco debe tenerse en cuenta lo que dice un policía sin pensárselo mucho".

Precisamente en esas palabras se apoyaba la defensa para reducir la condena del presunto apedreador. El defensor declaró: "Se ve que no existe ninguna necesidad profesional en este caso y que la policía entra en los barrios [palestinos] para hostigar a los vecinos, con acciones que aterrorizan a los niños". Añadió: "¿Cómo puede uno enfrentarse a un niño apuntándole con un arma? En un país donde rigen las leyes, esta perturbación deliberada de sus vidas debe terminar. ¿Cómo? Mediante la acción de los tribunales, sus sentencias y sus decisiones valientes".

No habrá tales acciones. La realidad es muy otra. Tanto los palestinos de Cisjordania como los residentes en Gaza, viven una situación de inestabilidad permanente, sabedores de que el Gobierno de Israel solo los tiene presentes como factor de un problema que desearía resolver del modo más expeditivo posible, pero que no se atreve a plantear en toda su crudeza: "si no es factible expulsarlos, hagámosles la vida imposible". El estrangulamiento económico, los obstáculos a la vida cotidiana, la destrucción de hogares y la expansión de asentamientos ilegales que trocean el territorio que fue palestino, son síntomas claros del futuro que espera a este desdichado pueblo.

Publicado en República de las ideas el 17 de octubre de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/10/17 18:16:43.781956 GMT+2
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2019/10/10 18:01:14.099907 GMT+2

Trump y Erdogan enredan a la OTAN

El septuagésimo cumpleaños de la OTAN parece que no va a transcurrir en un ambiente pacífico y relajado. Al escribir estas líneas, uno de sus miembros más destacados (aunque solo sea por la potencia de sus fuerzas armadas) acaba de emprender una comprometida acción que puede hacer tambalear los cimientos de la Alianza y agravar la conflictividad en Oriente Medio.

Turquía manifestó su inminente decisión de intervenir militarmente en el norte de Siria, para establecer allí una zona "tapón" que la separe del territorio que en la contigua Siria habita el pueblo kurdo, expulsándolo de allí. Y donde, de paso, pueda realojar a los numerosos emigrantes sirios exiliados en Turquía desde que comenzó la guerra civil siria.

La acción, ya de por sí, deja a la OTAN en la mala posición de tener que tolerar una intervención militar transfronteriza de uno de sus socios, sin haber olvidado que en 2014 condenó tajantemente las operaciones rusas en Ucrania, con la negativa repercusión que esto produjo en las relaciones internacionales en el Este europeo y el aumento de la tensión entre Rusia y el resto de Europa, que todavía hoy dificulta el necesario entendimiento entre ambas partes. ¿Condenará la OTAN la previsible muerte de ciudadanos kurdos en Siria a causa del ataque turco?

Pero el quebradero de cabeza para la OTAN no termina ahí. La operación prevista por Erdogan para intervenir en Siria ha contado con el apoyo de Trump, que ordenó retirar sus tropas fuera de la zona afectada para no interferir la acción turca. Es extraño, además, que el principal miembro de la Alianza haya tomado tal decisión sin contar para nada con los órganos de dirección de la OTAN, Alianza a la que pertenecen ambos países.

Resulta aún más impresentable, y casi ofensivo, que todo el proceso se haya difundido a través de los tuits que publica el inefable actor residente en la Casa Blanca. Incluso se permitió una ácida broma al advertir a Turquía de que no se excediera en la operación; al fin y al cabo, los kurdos fueron abnegados combatientes que ayudaron a EE.UU. a derrotar al Estado Islámico y ahora se ven abandonados por su principal aliado. Escribió Trump: "Como antes afirmé, si Turquía hace algo que yo, en mi gran e inigualable sabiduría, considero que está fuera de los límites, destruiré y aniquilaré totalmente la economía turca" (cursivas de A.P.). Excelente lección de práctica diplomática, tan sutil que debiera ser objeto de estudio en las escuelas que preparan para "La Carrera".

Para vergüenza de la Historia y de los historiadores futuros, las decisiones de la principal superpotencia económica y militar del mundo quedan registradas para el futuro, no como alocuciones públicas al estilo de los grandes líderes de la 2ª G.M. que han pasado a la Historia sino como desahogos juveniles en Twiter, teñidos de vanidad e irreflexión.

También por las redes sociales, como era de esperar, se ha reprochado la decisión de Trump en EE.UU.: "Permitir a los turcos penetrar en el norte de Siria es uno de los movimientos más desestabilizadores que se pueden hacer en Oriente Medio. Los kurdos nunca más confiarán en nosotros y buscarán nuevas alianzas para protegerse", le escribió un congresista, excombatiente de la guerra de Irak.

Esas "nuevas alianzas" pueden hacer entrar en el delicado juego de poder en Oriente Medio a Rusia (que ya participa en él) y a China, y a largo plazo contribuirán a perturbar aún más esta crítica zona donde la prolongada historia del irredento pueblo sin Estado, que es el pueblo kurdo, constituye un serio problema que se viene arrastrando desde el fin de la 1ª G.M. No serán las armas turcas las que lo resuelvan y, tarde o temprano, habrá que reanudar conversaciones de muy hondo calado que afronten la cuestión. No cuenten con Trump para hacerlo. A él solo se le da bien tuitear.

Publicado en República de las ideas el 10 de octubre de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/10/10 18:01:14.099907 GMT+2
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2019/10/03 18:06:14.659399 GMT+2

Las armas hipersónicas llaman a la puerta

La continua carrera de armamentos iniciada tras la 2ª Guerra Mundial, que primero enfrentó a EE.UU. y la URSS, ha proseguido después con algunos altibajos y ahora afecta sobre todo a EE.UU., Rusia y China.

En la época actual, suele ser EE.UU. quien la inicia, a impulsos de su poderosa industria bélica. Las grandes compañías (Boeing, Raytheon, Lockheed, Northrup, etc.) siempre apoyadas por el Pentágono y los llamados "estrategas de sillón", con la colaboración de grupos "pensantes", universidades y organizaciones patrióticas, agitan al unísono el espectro del miedo: "Para protegernos de los devastadores ataques de Rusia o China necesitamos el más moderno armamento imaginable y siempre somos capaces de fabricarlo".

Surgen ahora de la nada las llamadas "armas hipersónicas", que alcanzan sus objetivos a más de cinco veces la velocidad del sonido. Además de sus cualidades operativas, poseen una característica económica de gran importancia para el complejo militar-industrial: al avanzar en vanguardia por terrenos tecnológicos inexplorados, resulta más fácil justificar el sobreprecio de cada arma proyectada, de modo que los beneficios industriales se multiplican. Algo parecido ha ocurrido con el famoso "Caza de ataque conjunto" F-35, cuyo sobreprecio ha rebasado los 160.000 millones de dólares, para mayor satisfacción de la industria aeronáutica estadounidense.

La dinámica normal en toda carrera de armamentos ni siquiera requiere la existencia de una amenaza real. Como ocurrió durante la Guerra Fría, la supuesta amenaza de una irrupción acorazada soviética que, atravesando Europa, llegara a Gibraltar mantuvo en pie a la OTAN y propició beneficios sin cuento a los fabricantes de armamento. Nos proporcionó, además, materia de estudio a los militares españoles, que preocupados durante el franquismo con el "enemigo interior", abandonamos esa obsesión y nos dedicamos con eficacia a frenar sobre el plano a las divisiones soviéticas en diversos valles del Pirineo durante nuestros estudios de Estado Mayor.

Ahora, la carrera de armamentos prosigue y el complejo militar-industrial que Eisenhower denunció tras la 2ª G.M. sigue activo en beneficio de sus dos factores: las industrias bélicas y las imaginaciones estratégicas de políticos y militares en el Este y en el Oeste. No solo afecta a las tres grandes potencias indicadas sino que se extiende a otras potencias medias, como Francia, Reino Unido, Alemania, India, Japón, etc. En todas ellas se establece una hipótesis del "enemigo probable" y, en último término, todos aspiran a disponer de las citadas armas hipersónicas en cuanto les sea posible, para "no quedarse atrás".

Mientras esas armas sirvan para seguir sosteniendo a la industria bélica y motivando a los ejércitos, el asunto parece relativamente asumible dentro de las leyes que rigen el postcapitalismo. Lo grave viene después: ¿son tales armas un simple símbolo de poder? o, lo que es más probable, ¿habrá que estar dispuestos a utilizarlas? Cuando se trata de armas que en muy pocos minutos pueden alcanzar cualquier objetivo ¿hay tiempo para corregir los inevitables errores, humanos o tecnológicos? ¿Y para frenar decisiones apresuradas o irreflexivas?

Posdata para estrategas aficionados:
Según datos acumulados desde el año 2000, anualmente mueren dos millones de personas por efecto de las enfermedades transmitidas por mosquitos. Otro medio millón muere a manos de sus semejantes, en guerras, crímenes o actos de violencia. ¿Cómo conjugar esta innegable realidad con la adquisición de armas hipersónicas?

Publicado en República de las ideas el 3 de octubre de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/10/03 18:06:14.659399 GMT+2
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2019/09/26 18:56:18.366315 GMT+2

Entre evangelistas y popes ortodoxos

Hace poco tiempo se hizo popular por Internet una fotografía de Trump y su vicepresidente rezando en el despacho de la Casa Blanca, tras una reunión con dirigentes de la Iglesia evangélica.

En esas redes sociales, sin las que parece que la política estadounidense no sabe desenvolverse, uno de los líderes eclesiásticos que acudió a la cita escribió después: "Es un gran honor rezar con POTUS y su VP dentro del Despacho Oval". Aclaremos que POTUS no es precisamente la palabra latina que significa "ebrio" o "borracho", aunque en otras ocasiones hubiera podido serlo; son las iniciales en inglés de "Presidente de los Estados Unidos"; VP identifica al Vicepresidente, Mike Pence, que es un miembro activo de los evangelistas.

Se levantó una polémica de raíz religiosa, en la que no fue ajeno el humor que suele abundar en las citadas redes. Alguien aludió a un fragmento evangélico (Mat. 6-7) que dice: "Cuando ores entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre...", en el que se basaron los reproches generados por la difusión de la citada fotografía. Sugirió que una actualización de los evangelios debería añadir lo siguiente: "...y después de rezar, tuitéalo también".

Trump recurre a menudo, ante algún problema o catástrofe, a exclamar públicamente "¡Tenemos que rezar...!", sin especificar a qué ente divino habría que hacerlo y qué dones o mercedes habría que suplicarle. Pero sabe bien -no es tonto- que ese discurso cala positivamente en el atrabiliario y machadiano "macizo de la raza" que domina muchos hogares estadounidenses, donde la Biblia es el único libro que lee la familia (aparte de algún manual sobre el cuidado de las armas de fuego).

Pero si un velo de religión cubre -a menudo de modo hipócrita y ficticio- la vida política estadounidense, basta cruzar el Atlántico para observar lo que puede ocurrir en las tierras rusas. Allí, el pasado 11 de septiembre, dignatarios de la Iglesia ortodoxa decidieron volar sobre la histórica ciudad de Tver rociándola desde el aire con agua bendita.

Aprovechando que ese día se celebraba el "Día de la Sobriedad en todas las Rusias", un barbudo metropolitano, ayudado por varios popes, vertió 70 litros de agua "para salvar a los ciudadanos de la embriaguez y la fornicación". Le acompañaban en el vuelo dos venerados iconos: el "Cáliz Inagotable", del que se afirma que cura el alcoholismo y la drogadicción, y otro de S. Juan Bautista, así como un matrimonio donde el marido había sido curado milagrosamente de su afición a la bebida.

Uno de los sacerdotes explicaba: "Cualquier enfermedad proviene de un virus, y el virus es un demonio. Por eso, toda enfermedad es, en el fondo, una enfermedad espiritual". Y ante las críticas recibidas respondió: "¿Dónde está la broma? Estamos intentando ayudar a la gente a curarse de las enfermedades. Promovemos frenar el consumo de alcohol y droga y la fornicación. ¿Es esto motivo de regocijo?".

Motivo de alivio, si no de regocijo, sí puede ser para los habitantes del planeta en el siglo XXI el hecho de que la influencia de lo religioso en lo político produzca ahora situaciones y anécdotas curiosas, desde EE.UU. a Rusia. Lo que contrasta brutalmente con el enorme reguero de sangre que, según muestra la Historia, se ha vertido (y, en menor cuantía, se sigue vertiendo) a lo largo de los siglos en nombre del dios único de cualquiera de las tres "religiones del Libro".

Publicado en República de las ideas el 26 de septiembre de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/09/26 18:56:18.366315 GMT+2
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2019/09/17 09:24:18.747557 GMT+2

El arte frente a la guerra: de Leningrado-1942 a Sarajevo-1993

En agosto de 2012 escribí en estas páginas digitales un comentario ("La sinfonía que silenció a la artillería") con motivo del 70º aniversario del estreno en Leningrado de la 7ª Sinfonía de Shostakovich en agosto de 1942. Ocurrió durante el largo asedio al que el ejército alemán sometió a la ciudad, donde habían muerto cerca de un millón y medio de sus habitantes cuando en enero de 1944 el ejército soviético logró romper el cerco.

Años después, antiguos soldados alemanes, ciudadanos por entonces de la Alemania del Este, comentaban que al escuchar la música desde sus trincheras llegaron a pensar que una ciudad cuyos malhadados habitantes demostraban tan elevado ánimo en increíbles circunstancias de penosidad, no se rendiría con facilidad, como así ocurrió. Se cuenta que algunos soldados alemanes lloraron al escuchar la música que transmitían los altavoces rusos por encima de las alambradas; personas que, desde dos bandos enfrentados y matándose con ensañamiento, necesitaban por igual de la música para resistir el horror de aquella guerra.

El lector habrá de avanzar ahora algo más de medio siglo, recorrer unos 2000 km a vuelo de pájaro desde San Petersburgo a Sarajevo y trasladarse desde los dominios de la música hacia los del arte escénico, abandonar a Euterpe por Melpómene.

Benjamín Moser, autor de una reciente biografía de Susan Sontag, narra en The New York Review cómo la polifacética escritora, filósofa y activista organizó en 1993 en Sarajevo una representación de la obra "Esperando a Godot". Lo hizo bajo la misma agobiante sensación de tragedia, asedio, muerte y violencia con la que Eliasberg dirigió a los famélicos músicos peterburgueses que levantaron el espíritu de la población y acallaron por unas horas a la artillería alemana.

Sontag quedó para siempre absorbida por el destino de Bosnia. Escribió a una amiga: "Venir a Sarajevo ahora es parecido a lo que pudo ser visitar el gueto de Varsovia en 1942". En Sarajevo se jugaba el destino de Europa, ante la indiferencia de los europeos. En una de sus primeras visitas, durante una reunión con intelectuales bosnios Sontag les preguntó: "¿Qué deseáis que haga yo, aparte de traer comida, dinero, agua o cigarrillos? ¿Qué queréis de mí?".

Moser muestra cómo allí nació la idea de representar una obra teatral, que además de dar trabajo a los actores, suscitaría un interés cultural y haría ver a los europeos que los "bárbaros clanes yugoslavos" no lo eran tanto. Se decidió montar Esperando a Godot, de Samuel Beckett. La elección de esta obra era evidente. En Sarajevo estaban esperando que alguien viniera y les librara del mal que les abrumaba, del sufrimiento, de la muerte. Pero nadie lo hacía. Esperaban en vano. Esperaban que alguien con poder en el mundo exclamara: ¡Esto es un sinsentido, tanta gente muriendo...! En Sarajevo, realmente, se estaba Esperando a Godot.

Durante el cálido y hambriento verano de 1993 -escribe Moser-, Sontag y sus actores ensayaban diez horas diarias. A veces, a la luz de las velas. Apenas disponían de electricidad, no tenían decorados ni vestuario: "Sin embargo, la producción se convirtió en un acontecimiento cultural en el sentido más elevado de la expresión, algo que mostraba lo que la cultura modernista había sido y lo que, en circunstancias extraordinarias, podía todavía ser".

La representación tuvo éxito, difundió confianza en la población, los que la vieron nunca la olvidaron: "Si algo es fuerte, durante la guerra es cien veces más fuerte. Si es bueno, es cien veces más bueno. El factor psicológico era enorme".

Se logró también un gran eco en la prensa internacional. La brutal e inútil violencia de Sarajevo se difundió por el mundo mostrando su horror. Fotógrafos, periodistas, personalidades de la cultura ayudaron al mundo a conocer el espanto de lo que allí estaba ocurriendo.

Sontag y el Teatro se opusieron a la guerra aunque no la detuvieron ni consiguieron provocar la intervención internacional que muchos anhelaban para detener la masacre. Sus esfuerzos le resultaron en algunos casos perjudiciales, cuando sus implacables denuncias contra la inacción de los poderosos le crearon serios enemigos.

Por fin, Susan Sontag, nombrada ciudadana honoraria de Sarajevo, ha dado su nombre a la plaza situada frente al Teatro Nacional de Bosnia. Ninguna voz se ha oído discrepando de tan merecida distinción póstuma.

Publicado en República de las ideas el 19 de septiembre de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/09/17 09:24:18.747557 GMT+2
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2019/09/12 18:53:52.351673 GMT+2

¿Un nuevo eje militar?: Rusia-China

A lo largo del presente año han sido varios los indicios que apuntan a un sustancial aumento de las relaciones de cooperación militar entre Rusia y China. Analistas políticos rusos y occidentales (los chinos no son muy dados a hacer públicas sus controversias internas) se vienen preguntando últimamente cuál es la naturaleza real de tal cooperación.

Durante 2019 se han observado maniobras navales conjuntas ruso-chinas, ejercicios aéreos de bombardeo y otras actividades en las que han participado unidades militares de ambos países. Más recientemente se han anunciado ejercicios de simulación de defensa contra misiles de alcance intermedio y este mismo mes de septiembre se repetirán las importantes maniobras anuales rusas conocidas como Tsentr (centro).

El Ministerio de Defensa ruso ha anunciado que intervendrán en ellas más de 120.000 soldados, 20.000 equipos de material de guerra, 600 aviones y 15 buques en ocho campos de maniobras. En dos fases sucesivas se practicarán acciones antiterroristas, de defensa aérea, de exploración y reconocimiento, seguidas por la simulación de combate contra enemigos supuestos. Participarán unidades militares de China, India, Pakistán y las cuatro repúblicas centroasiáticas.

Es interesante observar que también se anuncia la preparación de un nuevo documento que sustituirá al viejo acuerdo de cooperación militar firmado en 1993 entre China y Rusia. Se cree que incluirá la consolidación de un mismo sistema de Defensa Avanzada contra misiles balísticos, aspecto en el que China está más retrasada que EE.UU. o Rusia.

¿Se creará una nueva OTAN o un nuevo Pacto de Varsovia que vincule a Rusia y China? La respuesta es claramente negativa. Ambas partes han confirmado que no desean crear una alianza militar, y así se afirmó durante la visita del Presidente chino a Moscú en junio pasado, resaltando que Rusia y China "rehúsan establecer relaciones de alianza, confrontación u oposición a terceros países".

En realidad, una relación "no formalizada plenamente" beneficia a ambos. Su acercamiento mutuo se basa en que ambos rechazan a EE.UU. y al mundo configurado según se establece desde Washington. Fuera de esto, Rusia y China divergen en otras cuestiones. La primera sigue una política de relaciones amistosas con todos los países de Asia, incluyendo India, Vietnam y Japón, a pesar de las divergencias de éstos con China. Por su parte, Pekín interviene en el desarrollo de varios países europeos con independencia de lo que Rusia opine al respecto.

No es solo eso. Tanto Rusia como China valoran su independencia, y Rusia, cuya economía está menos desarrollada, evita convertirse en deudor de China, lo que daría a este país un elemento de presión sobre sus recursos.

En el triángulo EE.UU.-Rusia-China, es necesario advertir que el conflicto China-EE.UU. es más profundo y peligroso que el de EE.UU. con Rusia, ya que Moscú no está en condiciones de competir con Washington por el liderazgo mundial, mientras que el potencial económico chino, unido a su reforzamiento militar, sí parece capaz de aspirar a alcanzarlo.

Por último, muchos se preguntan qué ocurriría si, por ejemplo, EE.UU. saliese en defensa de Taiwán en el caso de que China intentara ocupar la isla. ¿Intervendría Rusia apoyando a China? ¿Aceptaría Rusia el gasto que esto supondría para una economía deteriorada?

Sea como sea, en los dos últimos años ha variado sustancialmente el panorama militar euroasiático, al surgir una vinculación militar más estrecha entre Rusia y China. Es imposible predecir si esta vinculación se solidificará en una alianza, se transformará en una latente rivalidad, perturbará las relaciones de ambos Estados con Europa o contribuirá al creciente desconcierto que reina en la política internacional de EE.UU. Pero la aparición de un nuevo vector en el entramado mundial de poder es seguro que va a introducir nuevas causas de inestabilidad.

Publicado en República de las ideas el 12 de septiembre de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/09/12 18:53:52.351673 GMT+2
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2019/09/05 17:51:23.713748 GMT+2

¿Hacia el desbarajuste nuclear?

Durante la Guerra Fría, tras haberse producido momentos de enorme riesgo por la amenaza de una guerra nuclear, se fueron articulando diversos tratados y acuerdos internacionales con el fin de evitar la repetición de situaciones límite. Desaparecida la Unión Soviética, esos tratados tuvieron a raya la temida proliferación desordenada de tales armas.

Hubo altibajos, incumplimientos de lo acordado, amenazas de empleo del arma nuclear, desconfianzas recíprocas y oscuras predicciones sobre un futuro ominoso mientras esas armas siguieran existiendo. Pero la humanidad sorteó tres cuartos de siglo sin que se produjera "lo impensable". Durante algunos años se mantuvo una situación de sosegado equilibrio en la que las más graves alarmas nucleares surgieron en accidentes durante el uso civil de esa energía.

Tal era el rechazo hacia las armas nucleares que existía en gran parte del mundo que en julio de 2017, en la Asamblea General de la ONU, ciento veintidós Estados votaron a favor de un Tratado de Prohibición de armas nucleares (Véase mi anterior comentario al respecto). Sería el tratado que haría innecesarios todos los anteriores porque, si llegara a entrar en vigor, las armas nucleares desaparecerían de la faz de la Tierra.

Esto ocurrió el mismo año en que Trump irrumpió en la Casa Blanca y las esperanzas se congelaron. Bajo su mandato, EE.UU. se ha retirado del llamado Plan de Acción, que tenía por objeto evitar el desarrollo de armas nucleares en Irán. Abandonó después el tratado que limitaba el empleo de proyectiles nucleares de alcance intermedio (los llamados "euromisiles", que movilizaron a la opinión pública europea, y sus equivalentes soviéticos, como los instalados en Cuba).

Y estos días apuntan serios indicios de que Trump, siguiendo las sugerencias de su consejero de Seguridad Nacional, el exaltado John Bolton, considera abandonar otro importante tratado: el que prohíbe las pruebas de armas nucleares (conocido internacionalmente como CTBT: Comprehensive Nuclear-Test-Ban Treaty). Para justificarlo, acusa a Rusia, sin mostrar prueba alguna, de haberlo violado, lo que sería la primera y única infracción desde que Moscú lo firmó el año 2000.

Como fichas de dominó que van cayendo una tras otra, el abandono del tratado CTBT erosionaría peligrosamente los cimientos del fundamental Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, que en 1995 fue prolongado indefinidamente al estar en vigor la prohibición de todo tipo de pruebas. El resultado final sería volver al desbarajuste de aquellos años de posguerra en que muchos Estados veían en la nuclearización de sus ejércitos la base de su defensa y el eje de su prestigio. Además, como consecuencia del tratado CTBT, existe hoy un Sistema Internacional de Vigilancia, que detecta las explosiones nucleares con más de 300 estaciones sísmicas, hidroacústicas, de infrasonidos y radiaciones nucleares, desplegadas en todo el Planeta.

En breve plazo tendrá lugar la conferencia bianual de revisión del citado tratado. La postura de Washington se observa con desconfiada expectación, porque Trump acusa al sistema de vigilancia de no haber denunciado las (presuntas) pruebas rusas y le achaca falta de fiabilidad, lo que a su juicio invalida la eficacia del tratado.

Trump se resiente sistemáticamente de cualquier compromiso internacional que parezca limitar del poder de EE.UU., incluida la ONU. Pero debería saber que, desechando el tratado CTBT, se pone en riesgo la situación internacional, ya asentada, de no proliferación nuclear, lo que puede llevar a una nueva carrera de armamentos.

El eslogan que rigió la campaña electoral de Trump, "¡Estados Unidos, primero!" (America First!), aparentemente inocuo, encierra en sí una seria amenaza porque implica: "Los demás, después; si pueden y si les dejamos". Y en ese "demás" está incluida gran parte de la humanidad.

Publicado en República de las ideas el 5 de septiembre de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/09/05 17:51:23.713748 GMT+2
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2019/08/29 19:05:55.457287 GMT+2

Las guerras del agua

La polemología nos ha enseñado que una de las más frecuentes causas de guerra en la historia de la humanidad ha sido la lucha por recursos escasos o limitados. Ya la mitología mediterránea narraba la guerra entre romanos y sabinos a causa de la escasez de mujeres en la naciente Roma. En épocas históricas, los pueblos y las naciones han combatido, de modo nada mitológico sino muy real, por el oro y la plata, por los esclavos, ciertos productos agrícolas, minerales raros, combustibles fósiles... etc.

Sin embargo, existe un recurso que parece ser un don inagotable de la naturaleza pero que, en un futuro inmediato, tiene muchas probabilidades de convertirse en causa de graves enfrentamientos: el agua.

El Instituto de Recursos Mundiales (World Resources Institute) es una ONG internacional de investigación que estudia cómo utilizar de modo sostenible los recursos de la naturaleza. Analiza siete sectores: el clima, las energías no contaminantes, la seguridad alimentaria, el agua, los bosques, las ciudades y los océanos. Tiene oficinas en más de 50 países de todos los continentes (no en España), donde trabajan más de 700 personas para mejorar las condiciones de vida de la humanidad.

El pasado 6 de agosto, el Instituto ha hecho público un informe titulado "Diecisiete países, donde habita una cuarta parte de la población mundial, sufren una muy grave penuria de agua" (17 Countries, Home to One-Quarter of the World's Population, Face Extremely High Water Stress).

En esos países, la agricultura, la industria y las poblaciones consumen anualmente más del 80% de sus recursos hídricos. Pero en otros 44 países (de los 169 estudiados), donde habita una tercera parte de la población mundial, se consume más del 40%. De este modo, cualquier brusca alteración climatológica puede llevar al llamado "Día cero", en el que ya no queden reservas de agua en una ciudad. (La sudafricana Ciudad de El Cabo y Chennai, en India, se acercaron a este límite en 2018, y Roma tuvo que racionar el agua en agosto de 2017). En el mapa que se acompaña se observa cómo una gran parte de España se halla incluida en ambos grupos.

La escasez del agua es una grave amenaza para la vida humana, para la subsistencia de los pueblos y para la estabilidad económica. Y provoca altos índices de emigración. La región más afectada, como se observa en el mapa, es la formada por Oriente Medio y África del Norte. En ella se encuentran 12 de los 17 países en mayor peligro y el Banco Mundial prevé que el PNB podrá descender hasta un 14% de hoy a 2050. India no le va a la zaga, ocupa el 13º lugar, pero alberga el triple de población que los otros 16 países de la misma categoría.

España se halla globalmente en el 28º puesto de penuria de agua (en la lista de 164 Estados), aunque sus diversas regiones hidrológicas, estudiadas por separado tienen, como se observa en el mapa, distintos grados de penuria.

Aunque los estudios del Instituto están encaminados a buscar modos de reducir la escasez de agua (racionalizar el riego agrícola, tratamiento, reutilización y regeneración de aguas residuales, etc.), lo que debe preocupar a los analistas políticos y a los gobernantes es la conflictividad inherente a la carencia de agua, que puede inducir a la guerra.

No en vano el país que ocupa el segundo puesto en la lista es Israel, y sabida es su agresividad contra el pueblo palestino sobre el uso de los recursos hídricos del valle del Jordán. El mismo título del informe citado nos hace ver que esos 17 países en máximo riesgo de penuria de agua constituyen la zona que concentra el mayor número de enfrentamientos bélicos de los últimos años. Si a esto se suma el, por ahora, imparable desastre climático con el consiguiente aumento de la temperatura global, no es exagerado concluir que la lucha por el agua pasará al primer plano de las relaciones internacionales.

Publicado en República de las ideas el 29 de agosto de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/08/29 19:05:55.457287 GMT+2
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2019/08/22 15:02:40.862513 GMT+2

Religión y política en Israel

La fotografía que ilustra este texto muestra a dos personas tomándose la vida en serio. Una devota muchacha judía reza, ensimismada, ante una de las puertas que dan acceso al llamado "Monte del Templo", en la parte antigua de Jerusalén. A su lado un agente monta guardia, aparentemente ajeno a todo lo que le rodea.

La religión se hace visible en el gesto místico de la mujer; la política se observa en el hieratismo del vigilante armado, dispuesto a mantener el orden público a toda costa. Para eso lo han puesto ahí.

Estamos ante uno de los lugares más cargado de religión de todo el mundo. (Parafraseando a Churchill, no sería equivocado asegurar que "Jerusalén produce más religión que la que puede consumir"). Ambas personas se hallan ante una de las puertas (Puerta de los comerciantes de algodón) de entrada a la Explanada de las Mezquitas, tal como la conocen los fieles musulmanes, o al Monte del Templo, según lo denominan los judíos.

La foto está hecha el pasado 11 de agosto, tras los disturbios que ese día se produjeron en esta zona como consecuencia de la coincidencia en ella de dos festividades religiosas: una judía y otra musulmana.

Gran parte de los mitos y tradiciones de las "religiones del libro" se concentra en un pequeño espacio del corazón de Jerusalén: la piedra donde Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac; el lugar sagrado donde David construyó el primer templo para venerar el Arca de la Alianza; y la misma piedra desde donde Mahoma inició su ascensión celestial.

Es el tercer lugar más sagrado del islam, después de las ciudades de La Meca y Medina. Inmediato a la explanada está el Muro de las Lamentaciones, el más significativo lugar de rezo para los judíos.

Los calendarios religiosos hebreo y musulmán, basados en ciclos lunares, han sido este año la causa de conflicto, porque han hecho coincidir en el mismo lugar dos festividades: el día en que los judíos lloran la destrucción del Templo (una de las fechas religiosas más fervientemente vivida por el judaísmo) y el día en que la tradición musulmana rememora la prueba de fidelidad del profeta Ibrahim (Abraham), el sacrificio de su hijo, que con distintos nombres (Isaac o Ismael) y fechas de celebración se refiere a la misma tradición bíblica.

Esta conflictividad es, por tanto, de raíz religiosa y se ve afectada por motivos políticos, ya que el estatus de la Explanada y de la Ciudad Vieja, sobre el que inciden diversas y complejas circunstancias (guerras, ocupación, acuerdos...) es muy confuso. Permite o impide a los fieles de una u otra religión acceder a los lugares venerados en determinadas circunstancias que no siempre son aceptadas sin protesta. Esto se combina hoy con la inminencia de las próximas elecciones en Israel, la presión de los judíos ultraortodoxos y su creciente peso político en la vida de Israel, así como las divisiones internas que agrietan a la sociedad.

Esta mezcla de política y religión en la vida cotidiana de los ciudadanos israelíes (judíos, musulmanes, cristianos, etc.) es lo que hace difícil reconocer a Israel como un Estado "normal". Por eso no han sorprendido las recientes noticias de que el Gobierno está sugiriendo a las mujeres judías recuperar las enrevesadas normas bíblicas de purificación "postmenstrual", como modo de atraer el voto de los más atrabiliarios sectores del judaísmo.

Jonathan Swift escribió: "Tenemos bastante religión para odiarnos unos a otros, pero no la suficiente para amarnos". Reflexión aplicable directa, pero no exclusivamente, a Israel en los tiempos que estamos viviendo.

Publicado en República de las ideas el 22 de agosto de 2019

 

Escrito por: alberto_piris.2019/08/22 15:02:40.862513 GMT+2
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2019/08/15 14:19:21.191717 GMT+2

Negros augurios

La Historia de la humanidad está llena de matanzas, genocidios y exterminio masivo de seres humanos. Las guerras, instrumento de invasiones o conquistas coloniales, de cambios de dinastía en reinos e imperios, los ensañamientos por motivos religiosos y la competición por recursos vitales han aniquilado millones de seres humanos a lo largo de los siglos.

Repasando los textos históricos puede llegarse a la conclusión de la inevitabilidad de tan sangrientos episodios, provocados por el ansia de poder de dirigentes políticos, por el fanatismo de los pueblos excitados o por apocalípticas imaginaciones sobre enemigos siempre acechantes y prestos a destruirnos. (Hasta hace poco, fueron los comunistas; ahora, los islamistas. ¿Después?)

Pero no es preciso ahondar en las razones de cada matanza masiva (sea la invasión de los mongoles o el aniquilamiento atómico de dos ciudades japonesas) porque las raíces de estos acontecimientos están próximas y visibles.

Ahora mismo, al escribir estas líneas, dos numerosos grupos de infelices emigrantes africanos malviven, al borde de la catástrofe, en sendos buques que los han salvado de una muerte inevitable. No son los diez millones de congoleños que perecieron en el siglo XIX bajo la colonización belga. Pero también éstos pueden llegar a morir ante la mirada ciega de una Europa que no se pone de acuerdo sobre cómo salvarlos y rehuye sus evidentes responsabilidades.

Un buque con bandera española y otro con bandera alemana albergan en condiciones inhumanas a quienes estuvieron a punto de morir ahogados en ese cementerio mediterráneo que bordea la orilla meridional de la Unión Europea. Fueron salvados por los miembros de unas abnegadas tripulaciones capaces de ver en ellos seres humanos: no inmigrantes ilegales, ni el negocio de mafias internacionales, ni competidores por los puestos de trabajo de los europeos. Simplemente, personas necesitadas de ayuda. Cada día que transcurre sin que desembarquen es un día más de vergüenza para todos nosotros.

El sarcasmo de un indigno político italiano que bromeó sobre la suerte de los que había estado a punto de morir ahogados, incitándoles a desembarcar en Ibiza para divertirse y gozar de sus placeres y playas, debería haber indignado a todos los europeos, sobre todo a los que tanto alardean de ser cristianos, como el político en cuestión.

Europa se encenaga poco a poco en charcos de odio y recelo por lo foráneo, instigada por el renacer de un extremismo de ultraderecha que es ahora el mayor peligro que afrontan los gobernantes europeos que intentan resistirlo. (No todos: algunos lo aceptan con júbilo). Renace también el egoísmo nacional, "primero los españoles", al estilo del llamado "Hogar Social", que copia la ideología de Trump: America first!

La visión en nuestros televisores de los buques antes citados hace confiar todavía en el género humano, representado por sus generosos tripulantes, a la vez que induce a desconfiar de la actual política europea, carente de visión a largo plazo y arrastrada por los egoísmos de las viejas banderas nacionales. Habiendo leído, en palabras del presidente del Gobierno español, que "haber salvado la vida de 630 personas hace que valga la pena dedicarse a la política", cuando aludía a la humanitaria acogida del buque Aquarius en el puerto de Valencia el año pasado en circunstancias similares a las que hoy aquejan al Open Arms y al Ocean Viking, lo que hoy está pasando ante nuestros ojos resulta incomprensible.

La pérdida de sensibilidad humana en la Unión Europea, que se percibe en el deterioro de su capacidad de acogida, es un negro augurio que debería preocuparnos seriamente.

Publicado en República de las ideas el 15 de agosto de 2019

Escrito por: alberto_piris.2019/08/15 14:19:21.191717 GMT+2
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