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1995/07/08 07:00:00 GMT+2

El juego de la democracia

Tal parece que el nuevo Código Penal -si es que se aprueba de una puñetera vez, que ésa es otra-, va a dejar establecido que no es delito hacer propaganda independentista.

De ese modo -se nos asegura- quedará probado que nuestra joven democracia es la pera. Ahí es ná: se podrá decir, escribir y clamar a los cuatro vientos que a uno le pirriaría que este país no fuera un país, sino varios, y tan ricamente. Solamente será delito -delito de rebelión, en concreto- que los independentistas se alcen en armas para que ese deseo tan suyo se haga realidad. De momento la decisión está en el aire, por culpa de una zancadilla leguleya del PP, pero pronto el asunto se dará un garbeo por el Senado, y allí será aprobado por amplia mayoría.

¿Es un importante avance? Eso aseguran muchos. Ayer le oí decir a Pilar Rahola que se trata de un gran éxito del independentismo democrático. Me da que la Pilarica exagera. O que no se ha percatado del fondo de la cuestión.

No seré yo, desde luego, quien desdeñe que se respete la libertad de expresión, en este asunto como en cualquier otro. Pero tampoco seré yo quien confunda la libertad de expresión con el conjunto de las libertades. Porque una cosa es que esté permitido hacer profesión de fe del ideario independentista y otra -muy, pero que muy muy muy distinta-, que el Estado acepte que ese ideario concreto pueda llegar a plasmarse en la realidad.

Ignoro cómo funcionará el magín de la gente independentista, porque no lo soy. Pero, si lo fuera, me da que tendría ganas de que, antes o después, mi independentismo acabara triunfando. De cara a lo cual me parecería de perlas que me dejaran soltarme el rollo en plan legal, pero aún más importante me parecería que fuera también legal independizarse.

Y ahí es donde el tinglado falla. Porque en España, gracias al nuevo Código Penal, uno podrá defender el independentismo, si le da la gana, pero lo que no podrá es conseguir que sus ideas triunfen. Porque eso está prohibido.

Pongamos que uno defiende la plena independencia de Cataluña, y que la gran mayoría del pueblo de Cataluña decide que esa idea es chipén. Pues como si lloviera. No está previsto. O, mejor dicho: está previsto lo contrario. Hay varios artículos en la mismísima Constitución destinados a que nadie pueda tener veleidades de ese tipo.

A mí eso me parece como si me dejaran participar en un juego con la condición expresa y firme de que no puedo ganar. No me importa perder. Me ocurre sin parar. Pero, para encontrarle a un juego un mínimo de gracia, tengo que pensar que cuento con alguna posibilidad de vencer, por remota que sea.

Para que el juego éste de la democracia tuviera alguna gracia, haría falta que la Ley considerara tan delito de rebelión alzarse en armas contra la unidad de España como hacerlo para defenderla.

Javier Ortiz. El Mundo (8 de julio de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 13 de julio de 2011.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.1995/07/08 07:00:00 GMT+2
Etiquetas: 1995 el_mundo cataluña independentismo preantología euskal_herria galicia españa euskadi | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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