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2015/08/18 19:30:00 GMT+2

Rafael Chirbes en el homenaje a Javier Ortiz de abril de 2010

El pasado sábado, 15 de agosto, nos llegó una muy mala noticia: se había muerto Rafael Chirbes, escritor, periodista y compañero de correrías de Javier. Está ya casi todo dicho, pero repetiremos una vez más que tenemos una pena muy grande porque nos haya dejado Chirbes.

Intentando quitarnos de encima esa pena, queremos recordar hoy su intervención en el homenaje a Javier Ortiz que tuvo lugar en el Centro Koldo Mitxelena (KMK) de Donostia el 30 de abril de 2010, organizado por las Juntas Generales de Gipuzkoa (por iniciativa de Alternatiba). Rafa tuvo dos intervenciones. La primera está transcrita a continuación del vídeo y la segunda consistió en la lectura de este texto: A Javier Ortiz. Sí que os recomiendo que lo veáis hasta el final, porque Rafa consiguió que todos nos riéramos con una anécdota graciosa acerca de una palabra que puso en uno de sus libros atendiendo una sugerencia del corrector.

Así respondió a la primera pregunta de Mariano Ferrer (cómo conoció a Ortiz):

“Yo conocí a Javier a principios de los 80 por medio de excamaradas (yo había estado en Federación de Comunistas y no había llegado al MC, Movimiento Comunista) en la revista Servir al Pueblo. Recuerdo que estuvimos haciendo una entrevista... Perdonadme que me quedo en blanco.”

“De Javier siempre me sorprendió su capacidad para... No puedo hablar. Lo siento. (Aplausos) ¿Sabes qué pasa? Tengo vértigo pero aparte tengo esa sensación rara de que Javier se estaría riendo en estos momentos y diría 'No os he dejado: es que me he muerto, ¡coño!'

“Yo creo que la clave de Javier es que buscaba siempre saber el porqué de las cosas al margen de capillas, de historias, de partidos, de ideologías, y aunque atentara contra su salud o contra la nuestra. Y precisamente yo creo que le gustaba más cuando atentaba contra la nuestra, porque era una manera yo no sé si de masoquismo, de buscar la moral cristiana (que tampoco es tan mala porque ha dado a Caravaggio), o si era una manera... ¡yo qué sé! Pues a lo mejor de no dejar de ser nunca el adolescente o el niño que fuimos y que quería ajustar las palabras con la verdad y que tan difícil es muchas veces a medida que te vas haciendo mayor.”

“Entonces, yo creo que esa era la clave de Javier: el que actos y palabras se correspondieran. Se reía a carcajada limpia de quien hacía lo que no decía y del que decía lo que no hacía. Y yo creo que ese estar al margen siempre es lo que le daba la frescura y lo que hizo que lo quisiéramos.”

“Luego estuvimos juntos en La Hoja del Mar. Estuvimos juntos en Saida, la revista aquella que se hizo. Después en Sobremesa colaboró también. Y siempre me gustaba que en aquel medio en el que todo el mundo parecía despreciar las palabras porque parecían estética, porque lo que había que hacer era la revolución, él sabía que no había revolución si no había orden en las palabras. Yo creo que saber que un lenguaje sin sintaxis es un lenguaje que se acerca al fascismo y peligroso; yo creo que eso estaba en la clave del pensamiento de Javier. Y saber que la búsqueda de la verdad es lo único que importa. Es decir, da igual que estés en contra de tus camaradas, de tus compañeros o de tu padre, ¿no? Hace un año que se ha muerto (no nos dejó porque se ha muerto desgraciadamente) y lo echo mucho de menos, porque ya no me puedo reír con casi nadie ni hacer las bromas sangrientas que hacíamos contra todo y contra todos y, repito, contra nosotros mismos continuamente, ¿no? Y yo creo que eso es lo que echo de menos. Que ya quitando una o dos personas con las que creo que puedo seguir hablando así con el resto de la gente siempre estoy condicionado por algo, ¿no?”

“Pensándolo bien, yo creo que en realidad ese afán de buscar las relaciones de las cosas y buscar la verdad por debajo de las palabras en realidad yo creo que tenía mucho que ver con que nos fastidiara que nos tomaran por tontos. Y yo creo que esa es la clave de Javier. Es decir, no va a venir este vivo a tomarme el pelo a mí. Yo creo que ni siquiera después de muerto admite que los vivos le tomen el pelo.”

Escrito por: iturri.2015/08/18 19:30:00 GMT+2
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2015/05/03 20:05:00 GMT+2

6 años ya de la muerte de Javier Ortiz #6añossinJOR

El pasado martes, 28 de abril, se cumplió el sexto aniversario de la muerte de Javier Ortiz. Con este motivo, pusimos en marcha una etiqueta en twitter #6añossinJOR. Hemos recogido a continuación una buena parte de los tuits que corrieron con esa etiqueta. Muchas gracias a todas las personas que todavía os seguís acordando de Javier.

 

 

Escrito por: iturri.2015/05/03 20:05:00 GMT+2
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2013/11/04 08:00:00 GMT+1

La desesperación tranquila

Dedicado a Moncho Rvbicon y a Silvino, ambos recientemente fallecidos en Santander.

"Vengo defendiendo a este respecto desde hace años una filosofía de la vida que podría calificarse, echando mano de Antón Chéjov, como de desesperación tranquila. Desesperación, porque nada excelso cabe esperar del incontenible avance de la Humanidad hacia el abismo. Desesperación, sí, pero tranquila, porque el abismo todavía no está a la vuelta de la esquina y es posible hacer el resto del viaje entreteniéndose con el paisaje. La desesperación tranquila es el estado de ánimo que permite, en medio del desastre general, reírse de lo ridículos que son (somos) los especímenes humanos, y muy en particular los poderosos, maestros en incoherencias y en poses involuntariamente tragicómicas. Mi especialidad es coleccionar y hacer ver a mis eventuales lectores las paradojas del Poder, sus lapsus, que son como grietas que se abren en la superficie del aparente orden social y que permiten atisbar lo que realmente se esconde en sus profundidades".

"Ocurre que ese género de visión de la vida, irónica, pero con un poso de amargura que no se puede ocultar, cuenta con muy pocos adeptos. Básicamente porque hace pensar, y a la mayoría del personal pensar no sólo le cansa, sino que incluso le da miedo. Tomar distancia de la realidad, ver su carácter contradictorio, y hasta absurdo, buscar el revés de las cosas, es el primer paso para adoptar una actitud de insumisión ante todos los dogmas. Ante todos, incluidos los más personales. Y eso es muy peligroso, porque vivir sin dogmas, salirse de la rutina del pensamiento disciplinado, impide tener respuestas prêt à porter para los acontecimientos. Y lo mismo, pensando pensando, uno llega a conclusiones que le colocan fuera de la normalidad, en el peligroso terreno en el que habitan los bichos raros".

"Una concepción del mundo de este tipo es, cuando uno ejerce de columnista, como en mi caso, una auténtica catástrofe. Son muchos los lectores españoles de periódicos que afrontan las columnas de los diarios con el firme deseo de que el autor les diga lo que ellos ya habían pensado previamente. Es demasiada la gente que lleva mal que se le cuente nada que escape a los surcos ya arados y solidificados en sus neuronas, y que soporta todavía menos que alguien le plantee un problema sin proporcionarle a la vez la solución. No digamos ya si lo que le decimos cuestiona el tran-tran de su confortable existencia cotidiana (confortable no por lujosa, sino por habitual, por conocida, por previsible)".

Javier Ortiz. Tomárselo con humor. Extracto de la presentación en noviembre de 1996 de los humoristas Nacho Moreno y Julio Rey.

Cuando a comienzos de octubre dimos por finalizada la subida diaria de textos de Javier Ortiz, Luis de la Cruz nos dijo que convendría poner en un sitio más visible las conferencias de Javier, un tanto escondidas en el depósito digital que esta web es. Hoy le hemos hecho caso. Quizás la próxima semana no. ¡Quién sabe!

Os dejamos con Christy Moore y su "Quiet desperation", una de las canciones favoritas de Javier.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2013/11/04 08:00:00 GMT+1
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2013/10/03 06:00:00 GMT+2

Perros de Prensa

Nota: A partir de hoy dejamos de subir diariamente apuntes y artículos a esta sección. Lo contamos algo más detalladamente aquí: Cuatro años y pico después.

Obituario. En el día de hoy, cautivo y desalmado el ejército sonrojado, muere el Zooilógico en olor de cantidad. Nosotros, sus consolados padres, Ulises y Ortiz -incisivo pincel en ristre el uno, mala idea sistemática en la sesera del otro-, hartos de caricaturizar y escribir maldades sobre los personajes, personajillos y personajetes de la vida pública, mayormente política, local e interestatal, optamos por tomarnos un descansillo y, ya de paso, también varios tramos de escalera.

No obstante, y para que no se diga, aprovechamos este último día para rematar la faena y ganarnos la enemistad de uno de los pocos gremios que todavía no habíamos puesto a caldo: el nuestro propio, o sea, el de los periodistas.

Aprovechamos para aclarar a nuestros lectores algunos aspectos esenciales de nuestra profesión.

¿Qué es un periodista? Un señor que escribe de todo sin saber realmente de nada.

¿Siempre? No. A veces no es un señor.

Pero de algo sabrá... Bueno, sí. Es frecuente que los periodistas sepan bastante de fútbol. Los hay también que saben de bowling, de papiroflexia, de música alcarreña y de llamar por teléfono a sus amigos de Managua cargando a la empresa la conferencia. Pero rara vez escriben de esas cosas. Sobre todo de lo del teléfono.

Y si no saben, ¿por qué no se informan? Está contraindicado. Si uno se informa bien sobre algo, descubre que es complejo. Lo cual dificulta enormemente la redacción de la noticia. Además, informarse lleva tiempo y exige esfuerzo.

¿Y a las empresas periodísticas no les importa eso? Al contrario. Las empresas adoran a los periodistas capaces de escribir o hablar con aplomo infinito sobre lo que les echen. Les ahorran mucho dinero: de no ser por ellos, tendrían que contratar gente que supiera.

¿Qué es un buen reportero? Un individuo capaz de describir con enorme realismo un suceso aunque se haya ido del lugar media hora antes de que ocurriera nada.

¿Quién fue el primer periodista de la Historia? El autor del Génesis.

¿Era periodista? Está claro: escribió un relato muy bonito, pero no dio ni una. Todo lo que relató era falso.

¿Mintió? No es exactamente eso. El periodismo consiste en contar las cosas adaptándose a lo que la gran mayoría de la opinión pública quiere oír. Si el autor del Génesis se hubiera puesto a hablar del homo sapiens y otras realidades poco estéticas, lo habrían lapidado ipso facto.

¿Es cierto que los periódicos tienden a resaltar lo más truculento? Unos más que otros. Algunos mucho: el BOE, por ejemplo. Pero en general los periódicos no cuentan ni la milésima parte de los horrores que suceden en el mundo. Entre otras cosas porque el horror cotidiano no es noticia.

¿Por qué los periodistas se niegan a revelar sus fuentes? Algunos para no reconocer que sus fuentes principales son La Cibeles y Neptuno en Madrid, Canaletas y Monjuïc en Barcelona, etc.

¿Es corriente que los periodistas se vendan? No. En contra de lo que algunos piensan, ese es un fenómeno rarísimo. Lo cierto es que muchos periodistas no se venden.

¿Y eso? Nadie quiere comprarlos. La gente con poder y dinero prefiere alquilarlos. Los más útiles llegan a conseguir una suerte de leasing: se alquilan con opción final de compra. Pero casi nadie decide quedarse con ellos: el mercado de periodistas de segunda mano está saturado.

¿Y por qué la profesión periodística tiene prestigio? Porque la gente suele comparar a los periodistas con los políticos. Y en esa comparación es verdad que ganamos mucho.

Antes se acusaba a los periodistas de corporativismo, de despellejar a los demás pero protegerse entre sí. Sí; se decía eso de «perro no come perro». Las peleas de perros han demostrado que esa afirmación era errónea. Cuando el estómago está vacío, todo bicho viviente -sea perro de presa, sea perro de Prensa- come lo que le echen.

¿Igual todos entonces, galgos o podencos? No. A algunos les va ir de GALgos y les gusta correr. Otros hemos preferido hacer de podencos y dedicarnos a la caza.

¿Es divertida la caza periodística? Mucho. Aquí, en el Zooilógico, la hemos practicado muy a gusto y sin mayor problema, exceptuado el odio de las piezas cazadas (y alguna soltera). En realidad, nos hemos sentido... como Pedro por su caza.

Javier Ortiz. Perros de Prensa. Zooilógico. El Mundo. 21 de abril de 1996.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2013/10/03 06:00:00 GMT+2
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2013/10/02 06:00:00 GMT+2

Dos del Misisipí y un Pepelu

Secretología. Ha sorprendido a numerosos medios, y también a algunos extremos, la reunión secreta que, según se ha publicado, celebraron el pasado miércoles en el Palacio de la Moncloa Felipe González, José María Aznar y Adolfo Suárez. También están muy rabiosos algunos periodistas porque no ha trascendido el contenido de lo hablado entre los tres personajes.

Nosotros no tenemos esos problemas. Porque nosotros, una vez más, lo sabemos todo. Sabemos, para empezar, que la reunión no se celebró: ninguno de los tres políticos tenía ganas de celebrar nada. Y sabemos también por qué no ha trascendido lo tratado: fue totalmente intrascendente.

Asistimos al almuerzo recurriendo a una artimaña que ya nos ha dado resultado en anteriores ocasiones: disfrazándonos de bonsáis. Esta vez elegimos presentarnos como un bosquecillo de pinos enanos. Ir de enanos no nos costó nada; a cambio, hacer el pino acabó resultándonos incómodo. Pero no quisimos ponernos cabeza arriba porque temimos que a los comensales les extrañara ver pinos invertidos, por más que los pinos, como plantas monoicas que son, tengan a la vez flores masculinas y femeninas.

El encuentro se inició con los saludos de rigor: González le dijo a Aznar que sigue sin verle talla de estadista, Aznar le gritó «¡Váyase, seor González!» y Suárez les dijo a los dos que él, desde luego, no piensa volver a la política activa.

Roto ya el hielo, González entró en harina:

-Quisiera que mis relaciones con usted, señor Aznar, fueran más fluidas.

-Mirusté: yo, en cambio -le respondió el del PP-, desearía que fueran más sólidas.

-Bueno, ya tenemos un primer acuerdo -terció Suárez, en plan constructivo-: ninguno de los dos quiere que sus relaciones sean gaseosas.

Aznar, que como es inspector de Hacienda sabe de rentas líquidas, tuvo que explicarle que un gas es también un fluido.

-¡Andá, claro! ¡Y la gaseosa un líquido, ahora que lo pienso!

-Tal vez sea mejor que dejemos de lado el estado de nuestras relaciones mutuas... -insinuó el presidente en defunciones.

-Mirusté, de eso nada -respondió Aznar, tajante-. Yo soy un hombre de Estado. Ni puedo ni quiero dejar al Estado de lado. Tiene que verse de frente. En la actualidad, me preocupa sobre todo su parte civil. Yo quiero un Estado civil.

-¿Estado civil?

-Casado. Creí que lo sabía.

-Yo también, y muy a gusto. No como otros, dicho sea sin señalar a nadie... -añadió Suárez.

-Esto me recuerda lo que escribió el poeta: «Vámomos al campo por Romero. Vámonos, vámonos, por Romero y por amor» -citó Aznar.

La irritación de González creció como si le dieran vitaminas.

-Señores, perdonen, pero...

-No vale la pena que pida perdón -saltó Aznar al punto-. Ya he anunciado que no pienso promover comisiones de investigación parlamentarias sobre sus escándalos. Si es usted un sinvergüenza, eso al Parlamento no le interesa: total, otro más... Pero con sus responsabilidades penales no puedo hacer nada. Ahí los jueces tienen la palabra.

-¿Y si echáramos una partidita de cartas? -insinuó Suárez, para relajar el ambiente.

-Pero, Adolfo -volvió a la carga Aznar-: ¿No recuerdas que éstos te llamaron «tahúr del Misisipí»?

-Pepelu, hijo...

-Josemari, Adolfo: yo soy Josemari. Y con el seor González y los de su jaez no juego. Son unos tramposos. Las cartas que no tienen marcadas las trituran, como la de Roldán.

-Bueno, peor es Correos, que las pierde. Venga, Josemari: cuéntanos cómo llevas las consultas para formar Gobierno, ahora que no nos oye nadie.

-No puedo. Son secretas. Yo ahora todo lo que hago es secreto. El secreto de mis acuerdos con Pujol es tan secreto que ni siquiera lo sabe Pujol, que cree que todavía no hemos llegado a nada concreto. Fíjate si lo guardaré en secreto que ni siquiera me lo he contado a mí mismo: también estoy convencido de que aún no hemos pactado nada.

-Pujol ha dicho que quiere para Cataluña un estatuto como el del Quebec -volvió a meter baza Felipe González-.

-Tendrán que hablar en francés. Me encanta el francés. No soy un mojigato. Pero es una pena, ahora que me estaba familiarizando con el catalán y ya me sabía la estrofa de Els Segadors que dice eso tan bonito de «amb la sang dels castellans ens farem tinta vermella».

-¿Quebec, eh? -musitó Suárez, meditabundo-. Ay que bec, qué cosas.

Y, hartos de sí mismos, disolvieron la reunión en ácido sulfúrico.

Y eso fue todo.

Javier Ortiz. Dos del Misisipí y un Pepelu. Zooilógico. El Mundo. 14 de abril de 1996.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2013/10/02 06:00:00 GMT+2
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2013/10/01 06:00:00 GMT+2

El buey gallego loco

Zooilógico recuperado y dedicado a la memoria de Alfonso Martín Rodríguez Alargaor (miembro y agitador de la lista de correo Patera) y de Carla Matteini, recientemente fallecidos. Un fuerte abrazo para la gente más cercana a ambos.

Encefalitis espongiforme federalizante. Han causado gran conmoción en las derechas españolas de todo tipo, pero especialmente en las del PSOE, las declaraciones que el pasado domingo hizo a La Retaguardia Manuel Fraga Iribarça. En resumen, el presidente de la Xunta de Galicia dijo que el federalismo es la repera, y que hay que federarse porque, si no, «puede saltar todo el edificio institucional democrático por los aires» (lo que muchos han interpretado como una amenaza). «Se federen, coño», parece que afirmó Fraga Iribarça al periódico que edita el conde de Jodó.

Dada la trayectoria histórica del personaje, que surgió de las entrañas -de las vísceras, como quien dice- de la Una, Grande y Libre franquista, atravesó por los ministerios de Deformación y Cinismo y de Interior, con parada y fonda en Palomares, Montejurra y Vitoria, su súbita conversión al federalismo nos llenó también a nosotros de estupor. ¿Arruinará Fraga toda su carrera teniendo al final una idea buena? ¿Se estará extendiendo la enfermedad de las vacas locas británicas a los bueyes viejos gallegos? Dispuestos a averiguarlo, nos apresuramos a volar a Galicia para tratar del asunto vis à vis con él.

En el aeropuerto nos recibieron 3.224 gaiteros que atronaban al personal con los aires de Tannhäuser, Lohengrin, Tristán e Isolda, Parsifal y otras muñeiras y bailables ligeros. Nos abrimos paso hacia la sala de vips a tiros. Matamos a doce gaiteros y a una señora de la limpieza. El detalle le cayó en gracia a Fraga, que nos recibió con una sonrisa bonachona en los labios y los brazos abiertos. Le pedimos que los cerrara antes de que lo confundieran con un paso de Semana Santa y lo cogieran en volandas.

Iniciamos de inmediato la entrevista.

-¿Federalista usted, a estas alturas?

-Siempre lo he sido. Incluso en lo referente a mi propia persona. Hago invariablemente lo que me sale de las partes. Un centralista no reconoce las partes. Además, soy gallego por parte de padre y vasco por parte de madre. Más partes aún, como ven. Eso demuestra suficientemente mi federalismo consustancial. Y punto.

-¿Y España?

-Soy capaz de conjugar lo particular con lo general. Fíjense que yo siempre hablo de la «Chunta» gallega. Lo hago porque juntando muchas «Chuntas» me sale el Himno Nacional español, que, como ustedes saben, es «Chunta-chunta, tachunta-tatachunta-tatachún-chun-chun», etc. Con muchas patrias chicas hago una gran patria. Y punto.

-¿Hace punto?

-Sí, también.

-¿Es cierto que a usted le cabe el Estado en la cabeza, como se ha dicho?

-Sí. Pero tengo que meterlo por partes. Esa es otra razón por la que soy federalista. Y punto.

-¿No teme que Cataluña y Euskadi puedan acabar desmandándose?

-Eso lo resolvería también el federalismo. Si se desmandan, les mandamos el Ejército federal y hacemos una escabechina federal. Y punto.

-Se han cumplido ahora treinta años del día que se aprobó la Ley de Prensa, conocida como «Ley Fraga». ¿Cómo considera aquella experiencia?

-Fue muy positiva. Y muy federal. Para empezar, la ley que llevó mi nombre sólo sirvió para cerrar un periódico: el diario Madrid. ¿Cerramos El Diario Vasco? No. ¿Algún diario catalán? Tampoco. Sólo el Madrid. Eso demostró el carácter anticentralista de mi ley.

-¿Se acuerda usted de que expedientó a la revista Destino como represalia por haber publicado una carta firmada por un tal Jordi Pujol Solé?

-Je, je, je... Sí. Los dos éramos entonces jóvenes y fogosos. Pecadillos de juventud.

-Pero él acabó en la cárcel.

-Le he oído decir que la cárcel le ayudó a madurar. Me alegra mucho haber contribuido a su maduración. Y punto.

-También cerró por dos meses la revista Triunfo, y obligó a El Alcázar a cambiar de orientación política, y procesó a bastantes periodistas...

-Puramente anecdótico. Es como si yo les doy a ustedes ahora mismo un capón, y ganas que me están entrando. ¿Qué sería eso, considerando que hay miles de periodistas? Una anécdota.

-Volvamos a la actualidad. Se especula con que usted no está en muy buena sintonía con Aznar. Para empezar, no ha retirado el recurso contra la concesión del 15% del IRPF a la Generalitat.

-Yo soy hombre de muchos recursos. Ese me lo guardo, por si acaso. Pero con Aznar me llevo estupendamente. Hasta el punto de que, entre nosotros, hablamos en catalán.

-¿Ah, sí? ¿Y qué tal habla usted el catalán?

-Muy deprisa.

Lo dejamos hablando y nos vamos. Decididamente, aunque un tanto venado, está hecho un buey. De ahí que pueda mostrarse tan prepotente: es muy chuleta.

Javier Ortiz. El buey gallego loco. Zooilógico. El Mundo. 7 de abril de 1996.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2013/10/01 06:00:00 GMT+2
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2013/09/30 06:00:00 GMT+2

Este vil... y los otros también

Juezopatología.- Se entiende por juezopatología la Ciencia dedicada al estudio de las enfermedades mentales de los presuntos aplicadores de la Justicia. Se trata de dolencias de sorprendente variedad sintomatológica, pero caracterizadas todas ellas porque las contraen los jueces, pero las sufrimos los demás.

Buerenitis, moreirosis y tecepatía.- Entre las más conocidas juezopatías está la buerenitis, que empuja al juez a quitarse la toga y salir corriendo, cual vaca loca, así que le cae en las manos un sumario que causa problemas al Poder (v.gr.: Lasa y Zabala).

Es bien conocida igualmente la moreirosis o «síndrome del auto de choque», que incita al juez a dictar un auto imponiendo una fianza de miles de millones, a elaborar a continuación otro rebajándola a algunos cientos y a dictar luego otro más suprimiéndola por completo. También puede impulsarle a ordenar el encarcelamiento de alguien por la mañana para dejarlo en libertad por la tarde. Tiene esta enfermedad la ventaja de que anima mucho la actualidad y permite a los abogados hacer reñidas apuestas sobre qué otros giros inesperados sufrirá el comportamiento del juez antes de que llegue la ambulancia y le pongan de una vez la camisa de fuerza.

La tecepatía o «espasmo del Tribunal Constitucional (TC)» es otra morbidez curiosa, ésta de tipo colectivo. Los magistrados que la padecen se empeñan, por razones incomprensibles, en asomarse a la ventana y comprobar hacia dónde sopla el viento antes de dictar sentencia, pese a lo cual no siempre hacen un papel airoso.

Estevillitis.- La estevillitis es una dolencia caracterizada por la atresia de todos los circuitos de la vergüenza, lo que provoca un estado de desinhibición y desparpajo total. El juez que padece este brote esquizoide puede hacer las cosas más singulares: desde meter en la cárcel a gente nada más que porque le cae gorda -para que se chinche-, hasta aceptar que Javier de la Rosa le pague una estancia en el hotel Ritz de Madrid, por el aquel de la comodidad. La estevillitis tiene efectos pecuniarios realmente maravillosos: quien la padece puede hacerse, entre sentencia y sentencia, con una fortunita de 750 millones de lo más apañada. Pero su desapego por el dinero es tal que se olvida de que lo tiene, razón por la que no lo declara a Hacienda. Es tan desapegado que incluso se deja los millones por ahí: acaba de descubrirse que Estevill se olvidó un puñado en una cuenta en Suiza. Qué atolondrado.

Es este altruismo el que movió a varios partidos políticos con aspiraciones a partidos judiciales, siempre preocupados por el buen gobierno de la Justicia, a apoyar la candidatura del juez estevillítico al Consejo General del Poder Judicial, al que una vez llegado se aferró con uñas, dientes y cartera.

Pascuales.- Hay dos tipos de jueces pascuales: el tipo Pascual Estevill y el tipo Pascual Sala. Ninguno de los dos es tipo Cordero Pascual: no están nada dispuestos al sacrificio.

¿Qué tienen en común?.- Bastantes cosas. Por ejemplo: ambos coinciden en que, cuando emiten un fallo, fallan.

También se parecen en que su toga está hecha de una tela muy especial: de tela de juicio. (En realidad, ellos mismos son tela marinera.)

Ambos están también muy preparados para ejercer la función arbitral: tienen una larga experiencia en la toma de decisiones arbitrarias.

Otro rasgo común: ninguno de los dos son jueces ordinarios. Son realmente extraordinarios.

Otro más: ambos, como Pascuales que son, han hecho mucho la Pascua.

En fin, los dos son muy buenos para apelar. Cuando se ponen a pelar a alguien, lo dejan totalmente pelado.

¿Y en qué se diferencian?.- Pascual Estevill no quiere irse del CGPJ. Debe creer que, si sigue haciendo favores al PP y CiU, estará más protegido. Sala, en cambio, está loco por echarlo del Consejo, y por eso ha lanzado contra él varias filípicas. Varias filípicas y no pocas gonzálicas.

No deja de ser paradójico que las dos preocupaciones mayores de Pascual Sala lleven su nombre y su apellido: Pascual (Estevill) y Sala (Segunda del Supremo).

Estevill y Sala se diferencian también en que el primero, si consigue que no le condenen demasiado, tal vez termine de juez de Paz, en tanto que el segundo, si González le da la espalda, lo mismo acaba de juez de Guerra.

La Justicia.- Por culpa de tanta patología, la Justicia -que ya era ciega, la pobre- tiene ahora también problemas en los pies y en el oído, que afectan gravemente a su sentido de la orientación. Hay quien dice que, en vez de llevar una espada en la mano, debería llevar ya directamente un oros.

Javier Ortiz. Este vil... y los otros también. Zooilógico. El Mundo. 31 de marzo de 1996.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2013/09/30 06:00:00 GMT+2
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2013/09/29 06:00:00 GMT+2

Vacas sagradas locas

Encefalitis espongiforme. Se está estudiando intensamente en Gran Bretaña la epidemia de encefalopatía espongiforme bovina, más conocida por crisis de las vacas locas. Es poco lo que se sabe de esta enfermedad, que provoca que las vacas, bueyes y otros bovinos, en lugar de tener la vida aburrida a la que fueron destinados por el Supremo Hacedor, dedicada a pacer hierba y espantar moscas con el rabo, se ponen a jugar al corro de las patatas y sueltan risotadas en vez de mugidos, para acabar muriendo con el cerebro convertido en vichyssoise. Los investigadores creen que el agente infeccioso es un virus, pero, de estar en su caso, me aseguraría que las reses británicas no han estado leyendo periódicos de ésos que cuentan las peripecias de Carlos, Diana, Camilla y demás.

Profilaxis. A la vista de la situación británica, el Gobierno español en disfunciones ha tomado tres medidas de carácter extraordinario: 1ª) Ha prohibido la importación de carne de buey y ternera del Reino Unido; 2ª) Ha solicitado a Francia la entrega de Josu Ternera; y 3ª) Ha nombrado dos nuevos generales de la Guardia Civil. Esto último lo ha explicado el ministro de la Presidencia, Pérez Rubalcaba, diciendo: «Eso que tenemos ganado».

Variante española. Pero, mientras todo el mundo se preocupa mucho por la epidemia británica, pasa peligrosamente desapercibido el brote de encefalopatía político-espongiforme que ha surgido en España, claramente perceptible en bastantes de las vacas sagradas y bueyes laicos de la actualidad política, que se han puesto a hacer cosas rarísimas, muestra del alto grado degenerativo de su presunta materia gris.

Pentecostitis. Caso verdaderamente portentoso es el que presenta el señor Aznar, conocido toro abanto, al que le ha entrado súbitamente una pentecostitis, infección política que acarrea el don de lenguas. El presidente del PP guarda su habilidad recatada: según propia declaración, sólo la muestra en la intimidad, como las vergüenzas. En público se cuida muy mucho de exhibirla, y hasta la disimula astutamente, diciendo Puyol, para que no se note que sabe cómo se pronuncia la j catalana, que no tiene nada que ver con la y castellana (aunque sí, curiosamente, con la y porteña).

Aznar sólo ha demostrado saber catalán precisamente cuando ha hablado del lío de las vacas locas. Le preguntaron: «¿Qué opina del problema de las reses británicas?». Y él contestó: «Res de res».

Puede ser, de todos modos, que lo de decir Puyol lo haga para demostrar que está preparado para ser presidente del Gobierno español: como es sabido, tanto Suárez como González han tenido siempre a gala pronunciar mal el apellido del presidente catalán.

Giligilosis. Otra vaca sagrada loca, pero que muy loca -y pero que muy vaca-, es el nada atlético presidente del Atlético, Jesús Gil y Gil. Gil se ha vuelto tarumba completo: cree tener en su cerebro un babosómetro y un hijoputómetro, instrumentos que, según él, le permiten detectar de inmediato a todos los babosos e hijos de puta que hay en el mundo. La verdad es que, si fuera por sitio, dentro de su cerebro podrían caber esos aparatos y muchos más. Los dos últimos inventos giligilósicos son el boxeo con guardaespaldas -también llamado pu-gilismo- y el franquismo ostentóreo.

En su delirio espongiforme, Gil va diciendo que ha enseñado a su caballo Imperioso a decir su nombre. Lo cierto es que el caballo se limita a relinchar: ¡Giiiiiil!

Amieditis. Otro enloquecimiento súbito es el padecido en los últimos días por el ex policía José Amiedo Fauces. En su caso, la enfermedad se manifiesta como en los ordenadores: el virus le afecta a la memoria. También le provoca cambios bruscos en el apetito: pasa sin transición alguna de apetecerle colaborar con la Justicia a apetecerle recuperar el dinero de Suiza.

Este loco está también como para que lo encierren, sólo que en otro tipo de establecimiento.

Feliposis. Una variante más de encefalopatía político-espongiforme es la detectada en estos días en la cabaña felipista. A sus vacas sagradas les da por actuar a la vez como Gobierno y como oposición: ora aprueban decretos y hacen nombramientos, ora se expresan en tanto que «primer partido de la oposición».

El peligro es que le acaben cogiendo el gusto y decidan dejarnos en ésas para siempre.

Pregunta: ¿Y todo esto es ganado bovino?

Respuesta: Bovino, o tontito, pero muy listo no parece, la verdad.

Javier Ortiz. Vacas sagradas locas. Zooilógico. El Mundo. 24 de marzo de 1996.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2013/09/29 06:00:00 GMT+2
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2013/09/28 06:00:00 GMT+2

Encuentros en la tercera clase

Ufología. Todos los periódicos han contado lo que declararon González y Aznar tras su reciente encuentro en La Moncloa. Nosotros no podíamos conformarnos con semejante vulgaridad. Así que, la mañana en cuestión, disfrazados de bonsáis -algo que nuestra estatura nos permite cómodamente-, nos adentramos en el complejo de La Moncloa y asistimos en directo a la conversación que mantuvieron el jefe de Gobierno en (de)funciones y su sustituto in páctore (sic). Fue un diálogo que bien puede titularse Encuentros en la tercera clase, tanto por las dificultades de comunicación de los contertulios, que parecían de planetas diferentes, como por su categoría.

Transcribimos la conversación:

González: Lo primero de todo, quisiera hacerle patente mi sincera felicitación.

Aznar: Paténtela, si ése es su gusto. A mí me da igual.

G.: ¿Quiere que le enseñe el complejo?

A.: No hace falta. Conozco bien su complejo. Se cree ciclotímico, pero en realidad es un paranoico de tomo y lomo.

G.: Me refiero a La Moncloa.

A.: Ah, bueno, sí. Me gustaría ver el búnker. Me hace ilu.

G.: No es momento todavía de descender a esos detalles. En cambio, si quiere ver la llama...

A.: ¡No me diga que es usted aficionado a las llamas, como Nerón!

G.: Mi llama es monárquica. No ARDE. Se trata de un bicho boliviano.

A.: ¿Y por qué se lo trajo? ¿Le parecía que en La Moncloa no había suficientes bichos ya?

G.: Fue un regalo.

A.: Yo, los regalos, los devuelvo.

G.: Pero para devolverlos hay que comérselos primero. La llama era muy grande.

A.: Le entiendo. Es un problema. (Se queda pensativo). Regalos muy grandes. Hummm. Tendré que estudiar eso. Pero sin prisas. Resolver ese asunto ahora mismo sería una total falta de respeto al Parlamento.

G.: ¿A qué Parlamento? ¡Pero si en estos momentos no hay ninguno, por consiguiente!

A.: El Parlamento ahora existe en embrión. Es un nasciturus. Usted conoce mis ideas al respecto: yo respeto la vida siempre. Incluso cuando sólo es una idea. Desde que un chico le pregunta a una chica si se quiere casar con él, y ella le dice que sí, yo ya me pongo a respetar la vida del nasciturus. En ese terreno, si me permite la inmodestia, soy la monda.

G.: Pues yo que usted no modificaría la Ley del Aborto.

A.: No lo haré. Respeto mucho también la vida de la Ley del Aborto.

(Prosiguen el recorrido).

G.: Esto es la Casa de Semillas.

A.: ¿Y para qué sirve?

G.: Para que esté Serra.

A.: Qué lata.

G.: No, es de piedra.

A.: ¿Quién, Serra?

G.: Sí.

A.: Ya me lo parecía. Y los papeles secretos, ¿dónde están guardados?

G.: No puedo decírselo. Son secretos. Además no hay.

A.: ¿Cómo pueden ser secretos, si no hay?

G.: No puedo decírselo. Es secreto.

A.: ¿Y qué más secretos hay aquí?

G.: La tira.

A.: Ese ya lo conozco: la tira es el secreto de la ONCE. El secreto que más me gustaría que me contara es cómo se las ha arreglado para permanecer trece años en el Gobierno.

G.: Ese es el secreto principal. Lo tengo protegido con un gran Candau.

A.: Pero algún consejo podrá darme.

G.: Le daré uno, a condición de que usted me dé a mí otro.

A.: Me parece justo. Deme el suyo.

G.: Es éste: si le llevan ante los tribunales, conserve la calma en todo momento.

A.: ¿Por qué?

G.: Porque conservar la calma es fundamental para no perder el juicio.

A.: Ya. ¿Y qué consejo quiere que le dé yo?

G.: El Consejo General del Poder Judicial.

A.: ¡Pero eso no puede ser!

G.: ¡Ya empieza a incumplir sus compromisos! ¡Realmente tiene usted madera de presidente del Gobierno!

A.: Yo eso lo tengo muy claro. Cumpliré los compromisos que pueda cumplir. Y los compromisos que no pueda cumplir, no los cumpliré. Luego estarán los compromisos que, pudiéndolos cumplir, tampoco cumpliré, para estar en condiciones de seguir comprometiéndome en el futuro a cosas que se puedan cumplir.

G.: Le veo a usted muy convencido de que al final va a gobernar. ¿Cree que Pujol pactará al final con usted?

A.: Estoy seguro.

G.: ¿Por qué?

A.: Me lo ha dicho un pajarito. Y no me pregunte quién, porque no se lo diré bajo ningún concepto: ha sido Duran Lleida.

G.: Tiene razón: es un pajarito.

A.: No puedo decirle nada. Es secreto.

G.: Así que Pujol piensa en pactar, ¿eh?

A.: No. Piensa ganar.

Javier Ortiz. Encuentros en la tercera clase. Zooilógico. El Mundo. 17 de marzo de 1996.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2013/09/28 06:00:00 GMT+2
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2013/09/27 06:00:00 GMT+2

En pie, los farias de la tierra

Electerología: A tres semanas del 3-M, El Zooilógico quiere aportar su grano de avena a la necesaria labor de clarificación política, entrevistando apócrifa pero malévolamente a los tres candidatos que, según se rumorea, pueden recibir más votos.

Empezamos por Julio Anguita, con el que compartimos anteayer mesa, mantel y agua mineral en la cena-mitin multitudinaria que se celebró en Madrid en homenaje a Marcelino Camacho.

La entrevista se realizó durante el discurso del propio Marcelino. Nos dio tiempo a hacerla, a jugar una partida de ajedrez y a tirar bolitas de pan a 657 comensales, a cuarenta y tres de los cuales les acertamos en el ojo, lo que nos divirtió mucho. Cuando nos cansamos y paramos, Camacho aún seguía hablando. Decía algo sobre la batalla de Las Ardenas que no entendí muy bien, pero que me dio que se refería a Antonio Gutiérrez.

El diálogo con Anguita fue como sigue:

-¿Nombre?

-Julio Anga. ¡Ya está bien de diminutivos, blandenguerías y vacilaciones!

-¿Edad?

-¿Y a usted qué le importa?

-Nada.

-54 años.

-¿Por qué?

-Porque nací en Fuengirola.

-¿Y no le da vergüenza? Tan pequeño, y ya de veraneo...

-Por eso me llamaron Julio. Yo hubiera preferido Agosto, que es aún más cálido, pero no estaba en el santoral.

-¿Es comunista?

-Sí.

-¿Puro?

-No, gracias. No fumo.

-¿Y lo de los «farias de la tierra» que le he oído cantar?

-No he dicho «farias». He dicho «ferias».

-Con que comunista. Vaya, vaya. ¿Y eso cómo se consigue?

-No es fácil. Hay que hacer muchas oposiciones. En realidad, hay que estar siempre de oposición.

-O sea, que es comunista, ¿eh? Yo pensaba que usted era maestro.

-No. Maestro es Angeles. Va de cuarta en la lista.

-¿Qué pasaría si ganara las elecciones?

-Que me llevaría un susto de muerte.

-¿Y qué más?

-Que dejaría de estar en la oposición. Y ya no sería comunista.

-¿Y le apetece eso?

-Desde luego que no.

-Entonces, ¿por qué se presenta?

-Me gusta presentarme. Soy un hombre educado. Hola, soy Julio Anga. ¿Y usted?

-Yo no.

-Vaya, pues me alegro. Ya hay suficientes situaciones esquizofrénicas en la vida política española.

-Ya que menciona la educación: usted habla siempre muy pausado. ¿Qué pasa? ¿No ha levantado nunca la voz?

-Todos los días, cuando acudo al despacho. Está en un quinto piso. No querrá que deje la voz en el vestíbulo.

-Y sonríe mucho...

-Porque mi dentadura es mucho mejor que la de los otros candidatos. ¿Se ha fijado en la de González? Parece recién llegada de la guerra sucia. ¿Y la de Aznar? ¡No hay manera de verla! Está agazapada, como sus verdaderas intenciones. La mía, en cambio, invita a la sonrisa. ¿Quiere verlo? (Se vuelve). Camarero, por favor, ponga una ronda de sonrisas. Invito yo.

-He visto que tiene usted mucho éxito con las damas.

-No juego a las damas.

-No; yo me refiero a las damas del ajedrez.

-Ah, con esas sí. Pero lo esencial es el rey.

-Gallardón se queda con el caballo.

-Mis simpatías están con los peones.

-Pues no ganará usted muchas partidas.

-Gané varias en Córdoba.

-¿Votaría usted a Aznar para presidente?

-Yo a Aznar lo botaría muy a gusto.

-¿Y a González?

-A González no le voto pero, a cambio, me agarro muchos rebotes.

-Háblenos de sus gustos. ¿Le gusta el cine?

-Me gusta ir a los cines de barrio. Dan programa doble.

-¿Qué género de películas le gustan más?

-Las de indios.

-¿Qué tal se lleva con lo religioso?

-Muy bien. Como es sabido, mi mejor amiga es Sor Passo.

-Usted dijo: «La vida sin pasión, ¿qué es?». ¿Ha encontrado ya la respuesta?

-Sí: es la vida sin pasión.

-También dijo: «Tengo un fondo epicúreo y anarquista».

-Sí. Ese fondo mío es mi fondo de inversiones.

-¿Tiene usted mucho invertido?

-En Izquierda Unida no nos preocupamos de las opciones sexuales de cada cual.

-Resúmame su programa.

-Programa, programa, programa.

-Resúmamelo más.

-Programa.

-¿No puede ser usted más explícito?

-Sí.

-Bueno, pues muchas gracias.

Javier Ortiz. En pie, los farias de la tierra. Zooilógico. El Mundo. 11 de febrero de 1996.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2013/09/27 06:00:00 GMT+2
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