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    <title>Textos de Ortiz</title>

    <link>http://www.javierortiz.net/jor</link>

    <description>JavierOrtiz.net</description>

    
     
     <item>

      <title>La «tercera vía»</title>

      <link>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/la-tercera-via</link>

      <description><![CDATA[

        <p style="margin-bottom: 0cm">Europa -dicen- «gira a la izquierda».
Y aportan una prueba irrefutable: Gerhard Schröder ha ganado las
elecciones en Alemania.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Veo al futuro canciller de la RFA en
una fotografía, sonriente. Junto a él su esposa dibuja con los
dedos el signo de la victoria. Detrás, un gran cartel reza: «El
nuevo centro».</p><p style="margin-bottom: 0cm">A ver si nos aclaramos: ¿es de
izquierda este Schröder, o es de centro? Digo yo que, si él mismo
proclama que lo suyo es el centro, algún caso se le debería hacer,
¿no? Porque una cosa es que se nos trate de rollistas a quienes
sostenemos que la mayoría de los políticos que se dicen de
izquierda no lo son ni por el forro, y otra que se sitúe en la
izquierda a empellones a quien ni siquiera pretende ocupar un lugar
en ese espacio.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Schröder afirma -confiesa- que es un
profundo admirador de Bill Clinton. Como Tony Blair. A ambos les
incomoda que se les llame de izquierda. Prefieren aparecer como
adalides de eso que llaman la tercera vía. La tercera vía es un
curioso invento, muy propio de este fin de siglo. Consiste
básicamente en hacer la misma política que la derecha, pero
compungidamente. Los de la tercera vía te dejan en el paro, igual
que los otros, pero te dicen que te acompañan en el sentimiento, y
además se montan un gran simposio interdisciplinar sobre <i>El influjo
del desempleo estructural en las disfunciones psicopatológicas en la
Europa avanzada</i> porque ellos no son como los políticos de la
derecha. Ellos tienen sensibilidad.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Quien más cabreado está con la
tercera vía esta de Blair, Schröder y compañía es Felipe
González. No me extraña. Estaba él de lo más ufano porque la
Internacional Socialista le había encargado que pusiera al día sus
presupuestos ideológicos, y llegan estos y lo dejan de lado, como
si desconfiaran de su capacidad de producción teórica. Pero eso no
es lo peor. Más grave que dejarlo tirado es que lo hayan hecho para
promover una política que proclama que va a acabar con los excesos
del modelo que él y los de su quinta pusieron en práctica cuando
estuvieron en el poder. ¡«El nuevo centro»! ¡Y que sea con
semejante etiqueta blandengue con la que le enmiendan la plana y lo
mandan al trastero de la Historia!</p><p style="margin-bottom: 0cm">Para más inri, estos del nuevo centro
han acordado formar Gobierno con Los Verdes. Vamos, como si él
hubiera pactado con Julio Anguita, en vez de hacerlo con Jordi Pujol,
que es como Kohl, pero a escala.</p><p style="margin-bottom: 0cm">La verdad no tiene nada que ver con
eso, desde luego: ni Schröder es menos derechista que él -por ahí
se andan- ni Los Verdes son peligrosos izquierdistas radicales: ya
han tragado con la OTAN -por coherencia pacifista, se supone- y
tragarán con todo lo que haga falta, porque están locos por tener
un par de ministerios. Pero para alguien como Felipe González, que
vive de su imagen y en función de ella, todo esto de la tercera vía,
en la que no le dejan ni arte ni parte, es un perfecto desastre. Otro
más.</p><p style="margin-bottom: 0cm"><b>Javier Ortiz. <i>La «tercera vía»</i>. El Mundo. 30 de septiembre de 1998.</b><br></p>

       ]]></description>

      
        <category>1998</category>

      
        <category>el_mundo</category>

      
      <comments>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/la-tercera-via#comments</comments>

      <dc:creator>ortiz el jamaiquino</dc:creator>

      <pubDate>Thu, 23 May 2013 06:00:00 +0200</pubDate>

      
     </item>

    
     
     <item>

      <title>Obsceno</title>

      <link>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/obsceno</link>

      <description><![CDATA[

        <p style="margin-bottom: 0cm">Dice Monica Lewinsky que el presidente
Clinton y ella se dedicaban a prácticas sexuales "poco
corrientes". ¿Y ella cómo sabe qué es corriente y qué no
en la intimidad de la mayoría? ¿Considera acaso que el muestrario
obtenido en su propia experiencia es representativo del conjunto de
la población de los EEUU?</p><p style="margin-bottom: 0cm">El ultrarreaccionario fiscal Starr no
pretende sólo demostrar que Clinton mintió al Gran Jurado: quiere
presentarlo también como un hombre obsceno. Y Lewinsky colabora.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Pues bien, estoy de acuerdo. Sólo que
mi concepto de obscenidad es bastante diferente al suyo. Y le
incluye.</p><p style="margin-bottom: 0cm">En efecto, me parece una total
obscenidad que este caballero se haya gastado miles de millones en
hurgar en los devaneos sexuales del presidente. Leí anteayer que con
una cantidad como ésa se podría haber paliado la hambruna que sufre
ahora mismo la población sudanesa. Qué terrible indecencia, qué
obscenidad.</p><p style="margin-bottom: 0cm">El ataque que lanzó anteayer el
Ejército norteamericano contra Sudán y Afganistán por orden
expresa de Bill Clinton es también de una obcenidad intolerable.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Casi lo pronostico. El pasado martes,
después de ver su patético mensaje televisado, dije: "Pobres
iraquíes. Acaban de ganarse otro bombardeo". Una compañera
del periódico, más puesta que yo en estas materias, me respondió:
"No creo que ataque Irak. Esta vez les va a tocar a otros".
Pero también estaba convencida de que estábamos en vísperas de
otra hazaña bélica.</p><p style="margin-bottom: 0cm">¿Le creyeron ustedes cuando apareció
asegurando que había decidido la acción al saber que se estaba
celebrando una "cumbre de jefes terroristas"? ¿Se
creyeron ustedes que la fábrica de Jartum que han destruido
elaboraba realmente armas químicas? El embajador de Sudán en las
Naciones Unidas ha dicho que esa fábrica había sido revisada hace
poco por una misión internacional, que no observó en ella nada de
especial.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Miente Clinton. Miente con la misma
naturalidad con que mintió sobre sus relaciones con Lewinsky. Es tan
tramposo cuando perora a cuento de la maldad de Osama Bin Laden, el
maligno, como cuando viste la corbata de la otra. Con una diferencia:
la que hay entre un feo trozo de tela y decenas de misiles de
crucero. Ponerse una corbata no es obsceno; ordenar que se lancen un
montón de mortíferos misiles para que se olvide la torpeza de una
corbata, sí lo es, y mucho.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Pero los mismos que no están
dispuestos a perdonarle la bobada de la corbata aplauden su ataque
cortina de humo contra objetivos dudosos situados en dos países que
nadie ha demostrado que tengan que ver en esta historia: un acto de
guerra decidido por su cuenta -pero con alto riesgo ajeno-, sin
contar con la ONU para nada.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Eso sí que es obsceno, licencioso,
deshonesto y pornográfico. Eso sí, y no las prácticas poco
corrientes de las que habla Monica Lewinsky.</p><p style="margin-bottom: 0cm"><b>Javier Ortiz. <i>Obsceno</i>. El Mundo. 22 de agosto de 1998.</b><br></p>

       ]]></description>

      
        <category>1998</category>

      
        <category>el_mundo</category>

      
      <comments>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/obsceno#comments</comments>

      <dc:creator>iturri</dc:creator>

      <pubDate>Wed, 22 May 2013 06:00:00 +0200</pubDate>

      
     </item>

    
     
     <item>

      <title>El principio de Redondo</title>

      <link>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/el-principio-de-redondo</link>

      <description><![CDATA[

        <p style="margin-bottom: 0cm">Sociólogos, expertos en
socio-psicología, antropólogos e historiadores vienen desde tiempo
inmemorial dedicando ingentes esfuerzos a analizar la especificidad
cultural de lo español.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Hasta hace unos años, miraba yo ese
afán con total escepticismo: estaba convencido de que nada hay de
común e inmanente en el modo de ser de la celtibérica grey.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Así de lejana veía yo la cosa, y de
seguro que seguiría en mis trece de no ser porque un buen día, de
súbito, me topé con un análisis excepcionalmente penetrante y
riguroso que no me dejó más salida que desechar mis dudas y pasar a
considerar como un hecho objetivo la existencia de lo español.</p><p style="margin-bottom: 0cm">-Este país es de coña -dijo Nicolás
Redondo en el curso de una conferencia de prensa.</p><p style="margin-bottom: 0cm">-¡Eureka! -exclamé yo, que estaba
friéndome un filete en la cocina de mi casa. Me sentí cual nuevo
Pablo de Tarso, iluminado por la súbita visión de la verdad
absoluta y por la llama del gas.</p><p style="margin-bottom: 0cm">De entonces a hoy, no hay día que la
observación de la realidad no me confirme el estricto valor
científico de lo que bien podría denominarse el principio de
Nicolás Redondo (padre).</p><p style="margin-bottom: 0cm">Anteayer, sin ir más lejos, tuve dos
llamativas muestras de que, en efecto, este país es de coña.</p><p style="margin-bottom: 0cm">La primera me la proporcionaron
conjuntamente un miembro del Consejo General del Poder Judicial y el
portavoz de una asociación de fiscales. A ambos les escuché por la
radio decir que no se puede ir por la vida como Julio Anguita,
lanzando acusaciones de presunta delincuencia, porque tal cosa...
puede ser constitutiva de un delito de injurias. O sea, que les
parece pero que muy mal que se diga que José Augusto de Vega es un
presunto delincuente, pero ellos, a cambio, lo pueden decir de
Anguita sin cortarse un pelo. Qué gente tan desenvuelta.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Tampoco está mal la llamada Sala de
Vacaciones del Supremo. Según la escueta nota que esta dio a
conocer, «las opiniones vertidas y las informaciones difundidas»
sobre la cita del TC alterada por De Vega «pueden poner en peligro
la credibilidad y la confianza de la que deben gozar los tribunales
de Justicia». Curioso razonamiento. De Vega podrá ser muchas cosas,
seguro, pero no «los tribunales de Justicia». Es tan sólo miembro
de uno. Y el cambio de la cita del TC fue cosa exclusivamente suya: a
sus dos compañeros de Sala lo único que cabría reprocharles es que
le creyeran.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Si es que resulta de puro sentido
común. ¿Quién menoscaba más la credibilidad de los tribunales: el
que se asombra de que un magistrado introduzca falsedades en un auto,
o el que quita importancia a la cosa y, como Emilio Olabarria, afirma
tan tranquilamente que «no es infrecuente» que los autos incluyan
citas incorrectas? Si lo hacen con frecuencia, ¿cómo creer en
ellos?</p><p style="margin-bottom: 0cm">Pelillos a la mar. En este país no
importa qué se hace, sino quién lo hace. Y si él que lo hace tiene
bula, aquí paz y después gloria.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Me reitero: es de coña.</p><p style="margin-bottom: 0cm"><b>Javier Ortiz. <i>El principio de Redondo</i>. El Mundo. 30 de agosto de 1997.</b><br></p>

       ]]></description>

      
        <category>el_mundo</category>

      
        <category>1997</category>

      
      <comments>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/el-principio-de-redondo#comments</comments>

      <dc:creator>ortiz el jamaiquino</dc:creator>

      <pubDate>Tue, 21 May 2013 06:00:00 +0200</pubDate>

      
     </item>

    
     
     <item>

      <title>Entre Aznar y Mayor Oreja</title>

      <link>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/entre-aznar-y-mayor-oreja</link>

      <description><![CDATA[

        <p style="margin-bottom: 0cm">Voy a comparar dos afirmaciones de tono
crítico, las dos contra el PNV, las dos procedentes de líderes del
PP con mando en plaza.</p><p style="margin-bottom: 0cm">La primera es de José María Aznar.
Denostó el presidente del Gobierno el otro día en Bilbao al partido
de Arzalluz porque, según él, «está colocando una alfombra roja
para que los terroristas entren en las instituciones».</p><p style="margin-bottom: 0cm">La segunda afirmación es obra de
Jaime Mayor Oreja. Afirma una y otra vez últimamente el ministro del
Interior: «Desengañémonos: los nacionalistas no quieren la paz; lo
que quieren en realidad es la independencia».</p><p style="margin-bottom: 0cm">¿Parecido entre una y otra frase?
Obvio: las dos descalifican al PNV. Pero hay entre ellas una muy
importante diferencia. La crítica de Aznar podrá considerarse más
o menos acertada, pero tiene sentido. En cambio, la de Mayor Oreja es
perfectamente absurda: presenta el anhelo de paz y la aspiración a
la independencia de Euskadi como si fueran pretensiones alternativas,
incompatibles, cuando no lo son de ningún modo: es perfectamente
posible querer la paz y, a la vez, aspirar a la independencia vasca.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Entiéndaseme. No pretendo en absoluto
que la afirmación de Aznar sea justa. Antes bien, creo que es muy
injusta. Descalifica al PNV por estar facilitando lo que durante años
fue el objetivo central declarado de los firmantes del acuerdo de
Ajuria Enea: conseguir el fin del terrorismo y que el campo abertzale
radical se incorpore a las instituciones.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Lo que digo es que, mientras lo de
Aznar es un error, lo de Mayor Oreja es, sin más, un disparate. Y
que esa diferencia no es casual, sino representativa de las dos
líneas que hay en el PP en relación al llamado «problema vasco».</p><p style="margin-bottom: 0cm">El PP -o el Gobierno central, que a
estos efectos tanto da- carece de propuestas positivas -al menos
públicas- de cara al avance del proceso de paz en Euskadi. Tiene un
montón de críticas, agravios y reproches que exponer, pero ni el
más mínimo atisbo de plan. No le gustan nada de nada las
iniciativas nacionalistas, de acuerdo; pero, ¿dónde están las
suyas? No hay.</p><p style="margin-bottom: 0cm">La diferencia clave está en que,
mientras el dontancredismo de Aznar es sólo aparente, calculado y
táctico, el inmovilismo de Mayor Oreja es desoladoramente real. La
evolución de los acontecimientos le ha sumido en la perplejidad. Y
en una honda amargura, personal y política. Él, que proyectaba
liderar el proceso de paz, se ve convertido ahora en una rémora.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Lo de Aznar tiene fácil remedio. Lo
de Mayor Oreja, difícil. Cuando pasen las elecciones, el presidente
haría bien en nombrarlo ministro de cualquier otra cosa. Para que,
por lo menos, no estorbe.</p><p style="margin-bottom: 0cm"><b>Javier Ortiz. <i>Entre Aznar y Mayor Oreja</i>. El Mundo. 26 de mayo de 1999.</b><br></p>

       ]]></description>

      
        <category>1999</category>

      
        <category>el_mundo</category>

      
      <comments>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/entre-aznar-y-mayor-oreja#comments</comments>

      <dc:creator>ortiz el jamaiquino</dc:creator>

      <pubDate>Mon, 20 May 2013 06:00:00 +0200</pubDate>

      
     </item>

    
     
     <item>

      <title>Ya te vale, Telefónica</title>

      <link>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/ya-te-vale-telefonica</link>

      <description><![CDATA[

        <p style="margin-bottom: 0cm">Hasta comienzos de este mes, Telefónica
cobraba 139 pesetas por una hora de conexión diurna a Internet. Lo
cual, al cabo del mes, representaba ya una pasta nada desdeñable
para los navegadores habituales, que no es nada raro que nos pasemos
más de una hora diaria ante la pantalla del ordenador, paseando por
la red.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Ahora cobra 314 pesetas la hora: dos
veces y media más. (Explico a los no conocedores de Internet que
Telefónica cobra las conexiones a la red mundial como si se tratara
de llamadas metropolitanas. Y como las llamadas locales de larga
duración se han encarecido un montón, navegar ahora por Internet
sale por un ojo de la cara).</p><p style="margin-bottom: 0cm">La compañía de marras anunció que
establecía un abono especial para los usuarios de Internet. Tras
ímprobos esfuerzos y un montón de consultas, conseguí enterarme de
las enormes ventajas del tal abono. Para empezar, no sirve para nada
durante los 10 primeros minutos de conexión, lo que afecta a la
práctica totalidad de las llamadas que los internautas hacemos para
repasar el correo electrónico. Tampoco vale de nada cuando funciona
la tarifa nocturna. Solamente se aplica, en suma, a las conexiones
diurnas de larga duración. En ese caso, en vez de cobrarnos la
llamada dos veces y media más cara que hace un mes, Telefónica nos
cobra sólo... el doble. ¡Cuanta generosidad!</p><p style="margin-bottom: 0cm">Es un abuso total cuyo efecto
principal va a ser que, a partir de ahora, Internet -la vía de
información y comunicación teóricamente más democrática de las
ingeniadas por el intelecto humano- se convierta en España en un
artículo de lujo, utilizable de modo constante únicamente por la
gente de posibles. En España, digo, porque en otros países -en
Estados Unidos y en Francia, por ejemplo- ya funciona lo que se llama
tarifa plana, que consiste en que el usuario de Internet paga un
tanto fijo al mes por su conexión a la red, y sanseacabó.</p><p style="margin-bottom: 0cm">El problema español es doble. De un
lado, está el hecho de que Telefónica sigue manteniendo de facto el
monopolio de las llamadas locales. Y del otro, que el Gobierno no
interviene en el mercado sino para asegurarse de que las tarifas no
le estropeen demasiado el IPC, sin verdadera consideración por los
usuarios del teléfono, en general, y por los de Internet, en
particular.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Según el último Estudio General de
Medios, en España hay ya más de 1.200.000 personas conectadas a
Internet. Constituimos una fuerza económica y social muy poderosa.
Me parece evidente que ha llegado la hora de pasar concertadamente a
la acción y hacer que se sienta el poder del que disponemos. Hay
algunas ideas en marcha, de las que da cuenta el sitio web de este
diario (El Mundo). Telefónica y el Gobierno tienen que
enterarse.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Internet no es un artículo de lujo,
sino una necesidad cultural y de comunicación merecedora de ayuda y
amparo públicos. Si aún no se han dado cuenta, hagámoselo saber.</p><p style="margin-bottom: 0cm"><b>Javier Ortiz. <i>Ya te vale, Telefónica</i>. El Mundo. 15 de agosto de 1998.</b><br></p>

       ]]></description>

      
        <category>1998</category>

      
        <category>el_mundo</category>

      
      <comments>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/ya-te-vale-telefonica#comments</comments>

      <dc:creator>ortiz el jamaiquino</dc:creator>

      <pubDate>Sun, 19 May 2013 06:00:00 +0200</pubDate>

      
     </item>

    
     
     <item>

      <title>Manos a la obra</title>

      <link>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/manos-a-la-obra</link>

      <description><![CDATA[

        <p style="margin-bottom: 0cm">Por razones que se me escapan, el
Ayuntamiento de Madrid procede todos los agostos a sistemáticas
campañas de castigo contra los vecinos motorizados que permanecen en
la capital: la llena de infinitas y peligrosísimas obras.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Me dirán ustedes -y tendrán razón-
que el verano es la mejor época del año para realizar trabajos en
la vía pública: habiendo menos vehículos, las obras molestan
también menos. Pero el problema no está en que haya obras, sino en
cuántas son y, sobre todo, en cómo son.</p><p style="margin-bottom: 0cm">A veces ni siquiera puede decirse
propiamente que sean obras. Llega un equipo de trabajadores
municipales, abre unas cuantas zanjas en el asalfo, recoge los
bártulos y desaparece. ¿Es eso una obra? Se queda más bien en
faena. ¿Por qué no inician el trabajo sólo cuando están en
condiciones de rematarlo? Supongo que porque, si hicieran eso,
castigarían mucho menos al personal. Perdería gracia.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Y qué zanjas hacen. Las hay de tal
profundidad que uno llega a dudar si sirven a labores de asfaltado o
son el inicio de expediciones espeleológicas. Muchas -faltaría más-
carecen de la menor señalización.</p><p style="margin-bottom: 0cm">A los automovilistas que no tienen
todoterrenos los fastidian bastante, porque les estropean los
amortiguadores del coche. Pero a los motoristas les fastidian todavía
más, porque les estropean la columna vertebral, que es de reparación
más delicada.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Hay dos tipos de zanjas especiales
para motos. Están, en primer lugar, las delgadas que discurren en el
sentido de la marcha: ayudan a que se metan en ellas las ruedas del
cacharro, lo que abre un amplio campo de posibilidades, todas ellas
luctuosas.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Y están luego las zanjas profundas y
horizontales, que provocan resultados mucho menos variados: todas
tienden a empujar violentamente hacia delante al motorista. Si va
rápido, el vuelo sin motor está prácticamente asegurado.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Los madrileños motorizados, por puro
espíritu de supervivencia, tratan celosamente de eludir las calles
con obras. Pero el Ayuntamiento tiene estudiada esa tendencia elusiva
y toma las medidas necesarias para neutralizarla: de un lado, no
avisa de cuáles son las calles que imitan la geografía de Sarajevo;
del otro, pone en danza tantas obras que es imposible hacer un
recorrido de 500 metros sin toparse con una.</p><p style="margin-bottom: 0cm">¿Por qué se porta así el
Ayuntamiento? Imagino que lo hace porque tiene algún tipo de acuerdo
secreto, sea con las autoridades de las zonas turísticas, molestas
porque haya madrileños que no las atascan aún más, sea con la
patronal de los talleres de reparación, sea con las clínicas
privadas, que apenas tienen en agosto un mal paciente que llevarse al
quirófano. Lo más probable es que cobre de los tres.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Si no, no me lo explico.</p><p style="margin-bottom: 0cm"><b>Javier Ortiz. <i>Manos a la obra</i>. El Mundo. 14 de agosto de 1998.</b><br></p>

       ]]></description>

      
        <category>1998</category>

      
        <category>el_mundo</category>

      
      <comments>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/manos-a-la-obra#comments</comments>

      <dc:creator>ortiz el jamaiquino</dc:creator>

      <pubDate>Sat, 18 May 2013 06:00:00 +0200</pubDate>

      
     </item>

    
     
     <item>

      <title>Por el diálogo</title>

      <link>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/por-el-dialogo</link>

      <description><![CDATA[

        <p style="margin-bottom: 0cm">Aznar dice que su Gobierno y su partido
«han estado, están y estarán» abiertos al diálogo institucional,
pero no al diálogo «contra las instituciones».</p><p style="margin-bottom: 0cm">Es una falsedad manifiesta. Durante la
pasada legislatura vasca, Iturgaiz desdeñó no pocas convocatorias
del lehendakari Ibarretxe. Pero es igual. Interesa más precisar que
los diálogos no son obligatoriamente institucionales o
antiinstitucionales. Hay otros diálogos posibles.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Uno es el diálogo con ETA, que Aznar
intentó (y que Mayor Oreja boicoteó).</p><p style="margin-bottom: 0cm">El problema del diálogo con ETA, en
este momento, no es que pudiera resultar institucional o
antiinstitucional. Es que no conduciría a nada. Las condiciones que
pone la organización terrorista para el cese de su violencia son
inaceptables. No ya para el Estado sino para la propia población
concernida (especialmente la de Navarra y el País Vasco francés).</p><p style="margin-bottom: 0cm">Mientras ETA no se avenga a tener en
cuenta el ser y los deseos del pueblo vasco realmente existente,
dialogar con ella, por mucho ánimo constructivo que se tenga, sería
perder el tiempo. En consecuencia, y hasta que ETA descienda a
tierra, hemos de prepararnos para la pervivencia del terrorismo.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Pero prepararse no es resignarse. Cabe
afrontarlo. Y contrarrestarlo.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Cabe recurrir, por supuesto, a las
fuerzas policiales y judiciales. Y hay que hacerlo (con más rigor
jurídico y menos vedetismos, a poder ser).</p><p style="margin-bottom: 0cm">Pero, en todo caso, conviene no
atribuir efectos taumatúrgicos a la aplicación de la ley, por
necesaria que sea.</p><p style="margin-bottom: 0cm">La ley sirve para lo que sirve. El
generoso uso que de ella se ha hecho en los últimos años apenas ha
recortado el apoyo social con el que cuenta ETA. (Se equivocan
quienes creen que EH perdió el 13-M el 50% de su base electoral. Se
ha quedado sin la mitad de sus escaños, pero no de sus electores. El
pasado domingo obtuvo el favor de 143.000 ciudadanos: sólo 17.000
menos que en las elecciones de 1995. Otra cosa son los 223.000 votos
que logró en 1998 en las tres provincias de la comunidad vasca:
entonces EH estaba en Lizarra y ETA de tregua. Eran otras
circunstancias).</p><p style="margin-bottom: 0cm">El modo de minar la base social de ETA
pasa por privarle de argumentos.</p><p style="margin-bottom: 0cm">¿Cómo? Eso es precisamente lo que
debe establecerse mediante el diálogo.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Joseba Egibar ha hablado de la
conveniencia de un «desarme verbal». Comprendo que cualquier
expresión que aluda a las armas en relación al País Vasco, así lo
haga de manera metafórica, suscita una inevitable prevención. Pero
está claro lo que ha querido decir: para que pueda existir un
diálogo constructivo entre el conjunto de las fuerzas políticas
comprometidas con la causa de la paz, lo primero que tiene que haber
es una disposición mutuamente favorable. Dar por hecha la buena fe
del otro. No demonizar por principio ninguna ideología: ni el
nacionalismo vasco ni el nacionalismo español. Lo cual implica
renunciar a servirse del activismo armado de ETA como arma arrojadiza
a la hora de las inevitables querellas políticas. Por decirlo
gráficamente: dejar de pintar de una puñetera vez a Arzalluz con
capucha. O a Aznar revestido de Santiago matamoros.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Establecida esa premisa -ciertamente
elemental- y entablado el diálogo con ánimo constructivo, el
objetivo no podría ser otro que el de reflexionar conjuntamente
sobre cómo conseguir que la amplia mayoría de vascos que está
disconforme en una u otra medida con el actual marco constitucional
encuentre el modo de convivir leal y pacíficamente con la muy amplia
minoría -igual de vasca- que se siente plenamente española y quiere
seguir siéndolo.</p><p style="margin-bottom: 0cm">El enunciado es fácil. Ya sé que su
materialización no. Pero tengo para mí que el reconocimiento
colectivo de que ese problema existe, y de que existe en esos
términos -como un problema social, humano; no como un conflicto
entre dogmas o presupuestos abstractos e intangibles-, sería ya un
gran avance con respecto a la situación actual.</p><p style="margin-bottom: 0cm">No soy yo quién para indicar a los
partidos políticos a qué principios deberían atenerse a la hora de
dialogar y de tratar de buscar una salida razonable al maldito
embrollo vasco, pero se me ocurren algunos criterios generales que
tal vez no estaría mal que tuvieran en cuenta.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Uno, en el que me parece que convendría
que fueran reflexionando los dirigentes del PP, empezando por el
propio Aznar, y también los del PSOE, e incluso los del PSE: sería
bueno que el conjunto de la población vasca tuviera constancia
concreta de que existen vías pacíficas por las cuales puede
plantear -y, llegado el caso, materializar- sus aspiraciones
mayoritarias. Llámenle ustedes a eso, si quieren, «ámbito vasco de
decisión». Yo prefiero llamarlo democracia, sin más.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Otro, que creo que deberíamos
considerar los vascos que no nos sentimos abertzales (quiero decir:
tanto los que no somos nacionalistas como los que son nacionalistas
españoles): la mayoría del pueblo vasco tiene derechos que merecen
ser respetados. Y atendidos.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Un tercer criterio, este para uso de
los partidos abertzales: deben entender que la inmensa minoría del
pueblo vasco que no comulga con su ideario también tiene derechos,
igualmente respetables y no menos atendibles. En consecuencia, deben
renunciar a propugnar cualquier solución que maltrate o haga la vida
imposible -o incluso difícil- a quienes constituyen el 40% de la
población vasca.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Por lo que sé y le conozco, Juan José
Ibarretxe -no hablo de todo el PNV, ni tampoco del conjunto de EA-
aceptaría sin pestañear estos criterios generales. Y está
dispuesto a trabajar en esa línea.</p><p style="margin-bottom: 0cm">El asunto es cómo atraer a ese terreno
de concordia a todos los demás, nacionalistas y no nacionalistas.</p><p style="margin-bottom: 0cm">¿Será posible? Lo ignoro. A fuer de
sincero, diré que lo veo más bien improbable. Pero por intentarlo
no se pierde nada.</p><p style="margin-bottom: 0cm"><b>Javier Ortiz. <i>Por el diálogo</i>. El Mundo. 19 de mayo de 2001.</b><br></p>

       ]]></description>

      
        <category>2001</category>

      
        <category>el_mundo</category>

      
      <comments>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/por-el-dialogo#comments</comments>

      <dc:creator>ortiz el jamaiquino</dc:creator>

      <pubDate>Fri, 17 May 2013 06:00:00 +0200</pubDate>

      
     </item>

    
     
     <item>

      <title>Propaganda engañosa</title>

      <link>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/propaganda-enganosa</link>

      <description><![CDATA[

        <p style="margin-bottom: 0cm">No sé gran cosa de automóviles.
Todavía sé menos sobre publicidad. Lo que más me interesa de ella
es lo bien que se paga: tengo entendido que buena parte de mi sueldo
procede de ese capítulo. Hubo un tiempo en el que decía que un
periodista de diario es un tipo que se dedica a rellenar los huecos
que deja libre la publicidad. Ahora prefiero abstenerme de definir
nada que tenga que ver con la profesión periodística. No me va el
sadismo.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Así fijados los límites de mi
enciclopédica ignorancia sobre coches y sobre publicidad, no puedo
por menos que manifestar mi cabreo jupiterino ante la actual
publicidad de varias marcas de coches, empeñadas en comunicarme a
través de radio y televisión que este o aquel modelo que venden
lleva «aire acondicionado gratis».</p><p style="margin-bottom: 0cm">Entiéndase mi enfado. No me enoja su
capacidad para disparatar. Doy por hecho que ellos tienen que saber
que lo que dicen es mentira. Que son perfectamente conscientes de
que, por las mismas, podían decir que lo que lleva gratis es el
asiento del conductor, o la caja de cambios, o el maletero. Que,
sencillamente, han hecho una rebaja de su porcentaje de beneficio
sobre el precio total, rebaja que cada cual puede endosar al
componente del vehículo que le venga en gana. Y que ellos se lo
atribuyen al aire acondicionado sólo porque da un aire como más
distinguido y moderno.</p><p style="margin-bottom: 0cm">No es esa trampa la que me enfada,
digo. Lo que realmente me irrita es la conciencia de que, si hacen
anuncios como ésos, que se pasan la lógica elemental por el arco
del triunfo, es porque todos ellos -fabricantes y publicistas- saben
que al personal se le puede vender los más insólitos peines.
Incluso hay anuncios que no describen la menor ventaja del coche
publicitado: se limitan a sacar caballos que corren mucho, o
señoritas presuntamente estupendas, o incluso peleas de pareja.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Supongo que ya se imaginarán ustedes
que nada de todo esto me importa por el hecho en sí, que diría un
kantiano. Lo que me deprime es la constatación de que la técnica
que funciona para vender coches se aplica también en la política.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Por eso el electorado soporta que le
digan que España va bien. Y que el PP nos pone el aire acondicionado
gratis, con traje de lino toledano y todo. Y por eso no se subleva
cuando Rosa Díez, que jamás ha condenado el papel del PSOE en los
crímenes de los GAL -llegó a soltar, cuando la investigación
judicial del caso, que «hay autos de la Audiencia Nacional que hacen
más estragos que las bombas de ETA»-, dice ahora que es intolerable
que el PNV pacte «con quien no ha condenado la violencia». Y no
habla de ella.</p><p style="margin-bottom: 0cm">La culpa no es del vendedor. Ya me
hago cargo. Es del comprador.</p><p style="margin-bottom: 0cm"><b>Javier Ortiz. <i>Propaganda engañosa</i>. El Mundo. 19 de mayo de 1999.</b><br></p>

       ]]></description>

      
        <category>1999</category>

      
        <category>el_mundo</category>

      
      <comments>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/propaganda-enganosa#comments</comments>

      <dc:creator>ortiz el jamaiquino</dc:creator>

      <pubDate>Thu, 16 May 2013 06:00:00 +0200</pubDate>

      
     </item>

    
     
     <item>

      <title>El problema</title>

      <link>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/el-problema</link>

      <description><![CDATA[

        <p style="margin-bottom: 0cm">Dicen que es típico de los biógrafos
ser víctima de una especie de síndrome de Estocolmo y acabar
fascinados por el personaje de sus cuitas, así sea un malvado. No
digo yo que no les suceda eso a otros, pero mi experiencia es
exactamente la opuesta. Me pasé tres años, tres, en la flor de mi
juventud -aunque quizá no llegaba a flor: tal vez sólo era capullo-
estudiando la vida y obra teórica de Josif Visiaronóvich
Djugáshvili, más conocido en el siglo por Stalin, y lo que me
ocurrió es que le cogí un paquete de mucho cuidado. Tanto más
ahondaba en su peculiar psicología, tanto más me repugnaba. Qué
tipejo.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Sin premeditación alguna, por mera
imposición profesional, me ha tocado luego seguir de cerca el
deambular vital de Felipe González Márquez. A fuerza de analizar
sus reacciones, sus manías, sus tics, sus decisiones, sus
indecisiones, su trato -ya que no su obra: el hombre es prácticamente
ágrafo, quizá para ser consecuente con el aquél de «No hay
pruebas ni las habrá»-, creo que al final me he convertido en una
especie de felipólogo. No me enorgullece -la verdad, habría
preferido dedicar mi tiempo a alguien más interesante- pero, bueno,
peor es lo de ese colega que ha entregado su existencia entera, en
cuerpo y alma, a saberlo todo sobre Mario Conde.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Bien, pues desde la posición de
relativa autoridad que me confiere el conocimiento en detalle del
individuo, puedo decir y digo que no estoy para nada de acuerdo con
quienes lo ven como una personalidad clave, sea para bien o -más
comúnmente en mi entorno- para mal.</p><p style="margin-bottom: 0cm">«Mientras ese hombre continúe
mandando de hecho en el PSOE» -dicen muchos- «los socialistas no
podrán regenerar su partido». Para mí que plantean la cuestión
exactamente al revés. Habrían de decir: «Mientras los militantes
del PSOE, en su gran mayoría, quieran que les mande un tipo como
ése, estará claro que no tienen el menor deseo de regenerar su
partido». O, por ir más al fondo: «Mientras haya casi nueve
millones de españoles dispuestos a votar a ese menda, es lógico que
en el PSOE no sientan la menor urgencia de regeneración. ¿Para qué,
si les va tan bien?».</p><p style="margin-bottom: 0cm">El problema no es González.</p><p style="margin-bottom: 0cm">No trato de relativizar el papel de
las personalidades en la Historia (que también) sino, sobre todo, de
señalar que González no es ninguna personalidad. No, al menos, en
el sentido fuerte del término. Es un listillo con ínfulas, un
embaucador con pocos escrúpulos y mucha retranca, un tramposo cogido
en falta que siente una inagotable sed de venganza. Nada más.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Felipe González no es singular. Lo
singular es que una sociedad convierta a alguien así en personaje
clave. Lo he dicho ya otras veces: que existiera un tipo como Idi
Amin Dadá, capaz de comerse a sus oponentes, no tiene nada de
especial. Hay gente para todo. Lo digno de estudio es que una parte
sustancial de la sociedad ugandesa lo quisiera como presidente.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Pues lo de González, lo mismo.</p><p style="margin-bottom: 0cm"><b>Javier Ortiz. <i>El problema</i>. El Mundo. 9 de septiembre de 1998.</b><br></p>

       ]]></description>

      
        <category>1998</category>

      
        <category>el_mundo</category>

      
      <comments>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/el-problema#comments</comments>

      <dc:creator>ortiz el jamaiquino</dc:creator>

      <pubDate>Wed, 15 May 2013 06:00:00 +0200</pubDate>

      
     </item>

    
     
     <item>

      <title>Ver para no ver</title>

      <link>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/ver-para-no-ver</link>

      <description><![CDATA[

        <p style="margin-bottom: 0cm">Conecto a través de Internet con la
NASA. Ofrece una amplia gama de fotografías de la superficie de
Marte. Las imágenes son de muy notable precisión, si se considera
que han sido trasmitidas desde una distancia de casi 200 millones de
kilómetros. Yo las he hecho peores a tres metros. Veo rocas,
agujeros a modo de cráteres, una colina al fondo; veo incluso las
piedrecitas que hay en el lugar en que se ha posado la nave
Pathfinder. A decir verdad, todo es extraordinario, empezando por la
propia red de Internet que me permite conectar con la NASA y captar
las imágenes que llegan a los EEUU desde el planeta al que llaman
rojo por razones que ahora constato desde bien cerca.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Vivimos un mundo en el que las
posibilidades de información crecen a velocidad de vértigo, casi
diariamente. Hablo por mí: cuento con decenas de canales de
televisión que me bombardean noticias; Internet me trae hasta casa
emisoras de radio de todo el mundo (ahora mismo estoy oyendo las
noticias de Radio Mitre, en Buenos Aires; seguro que allí alguien
estará en este momento escuchando los boletines informativos que se
radian en España)... Raro es el dato que necesite -sea histórico o
actual, de política o de arte- que no pueda hallarlo gracias a los
buscadores de la red mundial a la que se conecta mi ordenador con
sólo pulsar una tecla.</p><p style="margin-bottom: 0cm">Contamos con posibilidades de
información casi infinitas, en efecto. ¿Conocemos mejor la realidad
por ello? Recuerdo un cuento de G. K. Chesterton. Relataba en él lo
que hizo el padre Brown una vez que tuvo que llevar un valioso cáliz
en tren. Sabía que iban a viajar en él varios expertos ladrones
para tratar de robárselo. Ningún sitio le parecía suficientemente
bueno para ocultarlo. Al final encontró el modo de burlar a los
ladrones: colocó el cáliz bueno entre decenas de otros,
aparentemente iguales pero de apenas valor.</p><p style="margin-bottom: 0cm">El bombardeo de información -la
saturación de datos- no es garantía de conocimiento. Y menos
todavía de conocimiento crítico. El exceso de luz no permite ver.
El estruendo no deja escuchar. Podemos muy bien avistar lo que está
a 200 millones de kilómetros y no enterarnos de lo que tenemos
delante de las narices.</p><p style="margin-bottom: 0cm"><b>Javier Ortiz. <i>Ver para no ver</i>. El Mundo. 6 de julio de 1997.</b><br></p>

       ]]></description>

      
        <category>el_mundo</category>

      
        <category>1997</category>

      
      <comments>http://www.javierortiz.net/jor/jamaica/ver-para-no-ver#comments</comments>

      <dc:creator>ortiz el jamaiquino</dc:creator>

      <pubDate>Tue, 14 May 2013 06:00:00 +0200</pubDate>

      
     </item>

    
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