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2015/08/20 12:08:3.025510 GMT+2

El error Matisyahu

Iré directo al grano: creo que el boicot a la participación del cantante Matthew Paul Miller, alias Matisyahu, en el festival Rototom Sunsplash ha sido un error. Los acontecimientos de los últimos días, incluyendo los sucesivos cambios de opinión de unos organizadores del festival desbordados por las reacciones mediático-políticas, me confirman esta impresión. El motivo: la campaña Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), en la que BDS País Valencià enmarcó su acción según su carta abierta de 9 de agosto, consiste en un boicot institucional a Israel en diferentes ámbitos, siguiendo el ejemplo y el espíritu de la campaña anti-apartheid en Sudáfrica de la década de 1980. Por lo que se refiere a la dimensión cultural, busca impedir que el Estado israelí legitime sus políticas con eventos o actos que puedan legitimarlo como un Estado "normal" en el sistema internacional, con olvido deliberado de la ocupación de los territorios palestinos y de sus políticas etnocráticas.  

Por lo que respecta a Matisyahu, conviene distinguir dos cosas. Por un lado, el hecho de que Matisyahu haya apoyado o justificado públicamente tesis u organizaciones sionistas, incluyendo los asesinatos llevados a cabo por el ejército israelí, puede y debe ser objeto de críticas argumentadas e igualmente públicas. Cabe denunciar que contradicen los principios del festival Rototom Sunsplash, el cual puede tomar las decisiones que estime conveniente. Esta es una discusión política, no jurídica.

Por otro lado, por mucho que nos pueda repeler sus posicionamientos políticos, el boicot a Matisyahu no encaja en los supuestos del BDS. Matisyahu es un cantante judío de nacionalidad estadounidense que tenía previsto actuar en un festival de música español. Sin embargo, la campaña BDS ha procurado centrarse, y con razón, en la participación en actos y eventos en Israel, y de manera general, en el boicot a las instituciones académicas y culturales de Israel. Así, el propio sitio web de BDS , basándose en una iniciativa de intelectuales y activistas palestinos, distingue entre artistas e intelectuales que explícitamente apoyan el boicot cultural (como Roger Waters), figuras que rechazan participar en festivales y celebraciones oficiales israelíes por motivos políticos claros, y aquellas figuras que declinan actuar o cancelan intervenciones previstas sin aportar razones políticas explícitas, normalmente tras la presión internacional. En ese sentido, resultaba más comprensible el llamamiento al boicot a la proyección del film "Congo Beat the Drum", película documental israelí que ha recibido apoyo estatal, como lo es el rechazo a la participación de equipos deportivos israelíes en España en el marco de competiciones europeas. O reclamar a Matisyahu que no participe en actos del AIPAC, el lobby proisraelí de Estados Unidos, que tiene responsabilidad directa en el apoyo político y militar estadounidense al Estado de Israel. En ningún caso el BDS se refiere a impedir la actuación de personalidades simplemente por expresar opiniones favorables al Estado israelí, y menos aún si dichas opiniones se expresan desde una concepción personal de la propia identidad judía. El motivo es simple: se trata de desvincular el rechazo al sionismo (nacionalismo etnicista de carácter colonial) de todo posicionamiento antisemita, dado el énfasis que tiene el Estado de Israel de identificarse con lo judío.

Pero la manera en que se le excluyó de Rototom cuando su participación ya estaba acordada resulta, en cambio, discutible. Ante la presión de diversas organizaciones y de algunos participantes, a los organizadores de Rototom no se les ocurrió otra cosa que solicitarle que expresara una posición determinada sobre Palestina. Algo que, en cambio, no se ha exigido al resto de los artistas asistentes, algunos de los cuales tal vez haya expresado opiniones públicas sobre Israel y sobre muchas otras cosas. A Matisyahu no se le habrá querido vetar por su condición de judío, pero al no ser israelí y exigírsele solo a él una declaración sí que se le ha singularizado como tal, aunque sea involuntariamente. 

Sí, es cierto que la polémica vuelve a politizar la anomalía colonial israelí (un objetivo del BDS). Pero no de la mejor manera. De hecho, la polémica se ha vuelto en contra, como un bumerán, afectando además al movimiento BDS a nivel internacional. La cancelación temporal del concierto de Matisyahu se lo puso en bandeja a quienes pretenden denigrar y acabar con el movimiento BDS, anti-apartheid y anti-ocupación con la recurrente acusación de antisemitismo. A la afectada reacción de la prensa corporativa española (e internacional) se unió un insólito comunicado del gobierno español que sigue los puntos expresados en un editorial previo de El País. La hipocresía de dicho comunicado es inmensa: no solo el PP y organizaciones afines han promovido la cancelación de conciertos de grupos españoles (y su persecución judicial) por motivos políticos sino que en este país se ha llegado a prohibir un partido político entre otras cosas por la "no condena" de determinada violencia, esto es, por la "imposición del requisito de una declaración pública" de manera discriminatoria, por usar la expresión del gobierno. Por no hablar del racismo implícito en la política migratoria española o de la candidatura electoral de Xavier García Albiol. Asimismo, las querellas anunciadas por Manos Limpias o por la Federación de Comunidades Judías contra BDS País Valencià o Rototom son inaceptables y solo buscan acabar con una forma de protesta legítima. Boicotear no equivale a prohibir desde el Estado, algo que se ha tendido a confundir en este debate.

Finalmente, el propio BDS País Valencià ha terminado por aclarar, en un comunicado en inglés con fecha de 19 de agosto y en negrita, que su reclamo no entra en el marco del movimiento BDS: "el movimiento BDS no pide el boicot de artistas y académicos individuales", admiten. Semejante aclaración, contradictoria con su primer comunicado, tal vez se deba al hecho de que el comité internacional de la campaña BDS no haya expresado su apoyo. La campaña valenciana no es BDS, afirman, sino una acción "de sentido común" por la "incitación al odio" racial que, según ellos, promueve Matisyahu. Sí, es cierto que la citada iniciativa palestina, aunque se centra también en el boicot institucional, acepta que se critique o boicotee a individuos, israelíes o no, en respuesta a sus expresiones de apoyo a violaciones de los derechos humanos. Pero, al contrario de lo que sucede con el enfoque BDS, aquí sí que nos adentramos en el terreno pantanoso de la libertad de expresión, donde se embarran contextualizaciones e interpretaciones. 

En esto consiste el error político: haberse salido del marco de la presión sobre las instituciones israelíes, reproduciendo además lógicas y argumentaciones rechazables (como exigir una declaración política o la condena de ciertos actos), que nuestros adversarios suelen esgrimir para sus fines, por la mera razón de que nuestros fines son los buenos. En estos casos tal vez valga más agudizar el ingenio y recurrir a otro tipo de acciones que pongan en evidencia el racismo del aludido. 

 

 

Escrito por: Samuel.2015/08/20 12:08:3.025510 GMT+2
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2015/08/05 11:37:55.593669 GMT+2

La plebe, la multitud y la renta

La plebe, la multitud y la renta 

Yann Moulier-Boutang 

(traducción del artículo publicado originalmente en la Revista Multitudes, No 56 (2014), páginas 213 a 220). 

 

Antes de aparecer como es debido, el diálogo que proponemos entre “plebe y/o multitud”, como lo explica Giuseppe Cocco en este número, recorrió diversos números de la revista Multitudes, desde su fundación (marzo 2000) hasta el número especial enteramente dedicado a las Revueltas (número 50). Atravesó también la revista Futuro anterior (se puede consultar los archivos en nuestro nuevo sitio web).  ¿Cuál es la cuestión? 

Algunos, como nosotros, no han relegado la idea marxista de que los movimientos sociales, lejos de ser estados patológicos de la sociedad que tenderían a reabsorberse en el progreso, son los forceps del nacimiento de un nuevo mundo. La ilusión angelical y hegeliana de que la sociedad iría hacia la pacificación integral (la revolución inútil y el “fin de la Historia”) no gana muchos adeptos más allá de los partidarios de Francis Fukuyama, y además de un Fukuyama que se habría quedado antes de las dos guerras de Iraq. Más numerosos, en cambio, son quienes adoptan una idea “naturalista” y perfectamente objetiva de las transformaciones, y para quienes la razón en la historia nunca va a caballo sino más bien a la velocidad de un caracol tectónico. Inútil en este caso la acción, ni siquiera el movimiento caro a Bernstein. Bastaría con esperar.

 

La plebe: de Roma a Mao

Dicho y escrito esto, admitamos que situarse con orgullo en el rechazo a la abdicación de las categorías sociológicas y políticas que permitían pensar el movimiento y actuar en política, permanecer en la cresta de la Lucha de clases con L mayúscula, del Pueblo, de la Revolución, tampoco resulta muy productivo ni operativo. La momificación de las categorías es tan estéril y reaccionaria como las estatuas de Lenin que se exhiben orgullosamente en la capital de Crimea. En un momento en que las estatuas de Sadam, de Mubarak y de Ben Ali son derribadas, se trata más bien del desmonte de la estatua de Lenin en la plaza Maidan en Kiev. 

Pese a este desorden teórico inútil de las repeticiones tartamudas del “análisis-marxista-de-las-condiciones-objetivas-del-capitalismo”, dos movimientos de pensamiento heterodoxo intentaron desde los años 1960-1970 salir de la mediocre alternativa entre la fidelidad a Marx perinde ac cadaver y la vinculación a un funcionalismo parsoniano de corto plazo, que va hacia la difuminación de toda diferencia de potencial en el cuerpo social: la entrada por la plebe y la entrada por la composición de clase, reconociendo el carácter históricamente determinado de las clases antagonistas con el instrumento paradójico del concepto de “multitud(es)”. 

La interpelación plebeya, de la que en este número presentamos las principales tesis, se relaciona con un retorno de la categoría de la plebe. Es el historiador Pierre Soyris senior[1], alias el Pierre Brune de Socialismo y Barbarie y fundador de Poder Obrero (escisión del movimiento precedente), quien en La dinámica del capitalismo[2], su última obra proyectada e inacabada antes de su muerte en 1979, confesaba la impotencia del marxismo clásico y del análisis en términos de clases sociales en el caso chino (en la época de la agonía del maoísmo). En lo cual era marxiano y no “marxista” (en el sentido que horrorizaba a Marx), porque Marx, como Ricardo, había reconocido siempre el carácter históricamente determinado de la noción de clases sociales (a diferencia del historiador francés Augustin Thierry a quien se lo había tomado prestada). Es decir, que el concepto de clase antagonista e interna a la sociedad capitalista es el correlato de la afirmación tan ricardiana de la primacía del beneficio sobre la renta. Dicho de otro modo, allí donde reina la renta antes que el beneficio industrial, en una sociedad capitalista (penetrada sustancialmente por el capitalismo), la noción de clase –y su virtud liberadora de una clase que no tiende a perseverar en su ser, como las otras clases, órdenes o castas- no tiene sentido operativo ni motor subversivo.

Pierre Souyri veía en el socialismo de Estado chino maoísta la forma acabada de una acumulación de capital que había llegado a estar dominada por la renta: el proletariado que retorna al papel que tenía la plebe en la República y el Imperio romano. En su época esto me sorprendió, pero Pierre Souyri, que no había dado su primer paso a un lado con respecto a la ortodoxia oportunista, había insistido: quien dice plebe, dice clientela que neutraliza las virtudes subversivas para la transformación de la acumulación de riqueza. Lo que explicaba, en la época romana, el aplastamiento de los Gracos (en la cuestión fundamental de la reforma agraria), la neutralización de la función de los tribunos del Pueblo y, para terminar, la solución autoritaria de los triunviratos y luego del establecimiento del Imperio a partir de militares que regulaban al mismo tiempo la producción de trigo por medio de antiguos militares contratados como colonos en las provincias, y el alimento del pueblo acumulado en la enorme Roma. El poder militar centralizado se mostraba más capaz de alimentar y de ocupar la plebe (por los juegos, por el trigo, pero también mediante la conscripción militar) que el poder aristocrático del Senado. Había reducido este último, al igual que la República oligárquica, a una república cesarista.

Formalmente, el Imperio Romano presenta los rasgos del poder del pueblo: se regula por aclamación, ya sea por las legiones que defienden el Imperio o por la plebe de la Villa eterna. Al mismo tiempo, se beneficia de la astuta fusión de la potestas y de la auctoritas en una sola persona, intentada por César y lograda por su sobrino Octavio: la ascendencia divina de la gens Julia permite poner sistemáticamente al soberano pontífice (el poder religioso) del lado de la potestas, arrebatando al Senado la mayor parte de su legitimidad.

El maoísmo (como el socialismo real soviético), al embridar estrictamente la proletarización del campesinado (mediante la prohibición de la comercialización de los cultivos de las parcelas privadas) transforma también la masa de posibles proletarios en una plebe que delega el imperium al ejército de liberación nacional y al Partido, y lo mantiene en los márgenes de una proletarización efectiva. La acumulación “socialista” distorsiona la acumulación de capital al romper el motor incontrolable de la proletarización, de la constitución de un poder antagonista (incluso si ello ralentiza de manera espantosa la marcha de la acumulación, como lo mostró el “Gran Salto hacia delante” y la revolución cultural en China, la deskulakización estalinista y la hambruna en Ucrania). Pero podemos considerar que el subdesarrollo, que es un mal desarrollo en el Tercer Mundo, muestra este mismo proceso de transformación en plebe: mantiene como plebe lo que en Europa occidental  y en el continente norteamericano se había transformado en constitución de una clase obrera, verdadero motor de la transformación social rápida. 

Otro historiador económico, Kostas Vergopoulos, ilustró este “capitalismo deforme” a propósito del capitalismo agrario, al mostrar que éste funcionaba bien como un segmento que presentaba la apariencia del capitalismo global: sistema salarial, producción de mercancías agrícolas a escala mundial. Pero la apariencia solo, porque retransformaba inmediatamente la plusvalía extraída del trabajo de los grandes latifundios turcos, como los Junkers prusianos que habían interesado a Marx, en renta reciclada a nivel internacional y redistribuida en subsidios a una plebe, todo ello combinado con una solución autoritaria y arcaizante que se convertía en un obstáculo para un desarrollo articulado y coherente del conjunto de una sociedad dada. El modernismo agrario (su acumulación capitalista) contradecía completamente las predicciones optimistas de Marx de que las vías férreas y el desarrollo capitalista eliminarían el sistema de castas en India.

Para el marxismo que, como Ricardo, detesta la renta, la plebe es una forma anormal que bloquea la transformación revolucionaria de la sociedad. La plebe es el otro nombre del proletariado en harapos, poco fiable, versátil, manipulable por sus “patronos”.

 

La plebe y la multitud

Ahora bien, ¿qué constatan los autores de la interpelación plebeya en América Latina? Que el análisis denominado “de clase” es incapaz de encajar con una descripción rigurosa y fiel de la realidad de los movimientos sociales. Sus contornos, su ejercicio no responden ni a la marginalidad del lumpenproletariado, ni a la clásica y clasista de las clases laboriosas. Sin embargo, la plebe bien que existe. Aparece con el enunciado de una exclusión que no busca una inclusión, ni la revolución en primera persona. Es el carácter inaceptable de una situación en ausencia de una salida tradicional (los partidos políticos tradicionales de oposición, los movimientos obreros estructurados como tales) lo que favorece su emergencia en el campo político. Revela también otra cosa que la eterna oposición de la espontaneidad inconsciente y de la organización. Traduce una organización de masas que no se confunde con el clientelismo. No es la reserva de apoyo inagotable de los patronos.

En una inversión que supone una burla a los esquemas preconcebidos, vemos a los pueblos originarios de Amazonía, de Australia, hacer frente a las multinacionales y a los Estados que desean explotar los recursos forestales y mineros, enfrentarse a los lumpen-obreros de los empleadores que ofrecen empleos. Inversamente, en Bolivia los amerindios que forman lo esencial de los mineros llevan su lucha de clase contra la explotación, pero intervienen en la vida política de manera separada. Masa impresionante, la “plebe” apoya o retira su apoyo, no se deja representar fácilmente, rechaza los tribunos, esta forma institucionalizada de captación de su energía con fines ajenos a ella misma. Es este rechazo tanto a ser gobernada como a gobernar lo que define la multitud, a diferencia del Pueblo. 

Retrospectivamente, cuando leemos los comienzos de la historia del movimiento obrero en Europa, debemos confesar que la clase obrera tenía un furioso componente plebeyo.  ¿Expresa esta plebe un deseo de reconocimiento de su exclusión efectiva sin reivindicar el famoso “estar dentro y contra”, con el cual el operaísmo italiano había reconocido el cierre del movimiento inquieto del capitalismo? La plebe viene de afuera y ahí se queda. Constituye en sus mecanismos de enunciación un proceso de subjetivación de la potencia del afuera, a falta de una toma del poder. Esta potencia del afuera, André Corten la llama “un estado instantáneo de soberanía, destinado a no desembocar en un soberano”[3]. Es por tanto una definición indecisa. Marca el límite de lo inaceptable, construye un relato pero no se identifica con una clase en el interior de la sociedad capitalista, ni con una clase revolucionaria[4]. Es “intratable”, no pretende ninguna totalidad ni “propone principio de orden alternativo al principio de orden dominante”[5].

Sí existen rasgos de similitud entre las características de la interpelación plebeya y la descripción de la multitud de Negri y Hardt: la misma alergia constitutiva a la representación, el mismo rechazo a confundirse con el Pueblo, referente inmóvil y vacío del poder constituido, la misma afirmación del carácter crucial de los procesos de enunciación y de subjetivación, el mismo rechazo del universal abstracto, de la identidad étnica o comunitaria, la misma afirmación de un devenir universal en la singularidad de las composiciones de la diversidad, en el devenir minoritario, e incluso el rechazo de un marxismo osificado y académico.

Lo que separa ambas visiones se debe a que las tesis de la multitud desplaza la tesis operaísta de la clase obrera hacia otros procesos de enunciación. El operaísmo ya había desplazado, fragmentado la clase obrera unitaria en segmentos, y reenviado la cuestión gramsciana de la hegemonía al abuso de la generalización histórica y sociológica del papel dominante del obrero profesional comunista. Frente al culturalismo evidente de  la teoría de la hegemonía, el operaísmo se situaba del lado deliberadamente sociológico y económico. Esta teoría había exaltado al obrero-masa no cualificado, reproletarizando la clase obrera. Al extender la cualificación de obrero al “obrero social” (1976), y luego finalmente a la multitud, Negri va hasta el final de este proceso, pero al contrario que la “determinidad” de la teoría del “obrero masa”, que reenviaba al fordismo y al tailorismo, la del obrero social, convertida de manera más genérica en la de la multitud, reenvía de manera mucho menos afirmada a una fase histórica dada del capitalismo. Tenemos ahí la transformación radical del valor que disuelve la distinción entre producción, reproducción y circulación[6], entre trabajo productivo e improductivo, y la composición de clase se vuelve enteramente política.

En la era de la subsunción real del trabajo en el capital, la multitud se vuelve cada vez más la cara del antagonismo interno del capital. Y ahí reencuentra curiosamente todas las determinaciones del proletariado y de la plebe, quizás con una intederminación, una imposible conmensurabilidad con las categorías académicas y prácticas de “la política”. En este sentido, tanto la plebe como la multitud hacen referencia a lo sublime, frente a la clase obrera y al Pueblo, ¡que suscitan en el observador político el juicio de lo bello y lo perfecto de acuerdo con el concepto!.

Si leemos la descripción de Corten, Huart, Penafiel, Décary-Secours y Faustino Da Costa, quienes hayan vivido y estudiado el movimiento del 15M, el de los indignados españoles, tienen la impresión de reencontrarse en tierra conocida. Lo que formularía de la manera siguiente: ¿no estaríamos, desde el punto de vista de los procesos de subjetivación, con el precariado, el netariado, el proletariado y las figuras perfectamente dobles de las clases creativas[7] en plena acumulación primitiva de la clase antagonista del capitalismo cognitivo, del mismo modo que la esclavitud, el lumpenproletariado, los Pobres constituyen la acumulación primitiva de la clase obrera? Uno siempre se divide en dos, y no a la inversa. Las cristalizaciones instantáneas de la plebe como la de los “movimientos” en la tercera edad del capitalismo presentan leyes extrañas. Para comprender su alquimia, falta todavía en el operaísmo, como en la teoría de la interpelación plebeya, la pieza indispensable al puzzle que representan lo postcolonial y los Subaltern Studies (en los cuales el feminismo es una articulación consustancial[8]), que permitan comprender la articulación histórica en el corazón del reactor de la transformación del centro por el afuera. Un movimiento social-revolucionario será verdaderamente la síntesis de estos tres nuevos pilares. Dejemos la trilogía de la economía política inglesa, de la filosofía alemana y la práctica francesa.

 

De la renta extractiva a la renta financiera

Retomemos: el problema para la plebe, como para la multitud –la transposición del problema del Príncipe moderno- es la duración subjetiva, la conquista de un principado, su conservación, su aumento sin dejarse absorber en la gran totalidad del nuevo capitalismo cognitivo. Si no, tenemos la sucesión de estos momentos de eternidad intemporal, de epifanías de la plebe, como de la multitud. Las dos transforman el centro del sistema, pero este se alimenta de ellas como una psicosis se alimenta de la verdad del análisis y de todo discurso de abandono radical. 

Es cierto que la descripción de la multitud en términos de composición subjetiva es algo que queda en gran medida por hacer, y América Latina ofrece un extraordinario terreno de confrontación de amerindios, mestizos, descendientes de esclavos o quilombolados (habitantes de los quilombos) con una de las últimas clases obreras que se constituyó bajo los militares desarrollistas y bismarckianos, que produjo el PT brasileño, con los Sin Tierra y las nuevas clases creativas urbanas, el precariado metropolitano. La constitución de las clases obreras en el siglo XIX fue asimismo un reencuentro altamente improbable. 

Arriesguemos una hipótesis sobre este doble surgimiento de la plebe y de la multitud a lo largo de estas últimas décadas. André Corten y Marie-Blanche Tahon, en su libro sobre Argelia y México[9], habían mostrado que el bloqueo bastante sorprendente del sistema político de estos países, en particular el dominio del ejército (que reencontramos en Egipto) no puede explicarse sin recurrir a la categoría de la renta, renta petrolera y luego gasífera. Son los márgenes que ofrece su redistribución lo que alimenta la población y transforma sus clases sociales en plebe (en el sentido de la Roma antigua o de la China bajo  Mao), al mantenerla indefinidamente fuera y contra, pero sin ninguna perspectiva positiva sobre la transformación a la que la óptica marxista tendría derecho a esperar.

En el caso de Argelia, el libro de Corten y Tahon había sido escrito antes de las elecciones legislativas de junio de 1991, que en la primera vuelta dieron el 88% de los sufragios al Frente Islámico de Salvación (FIS) y que no conocieron jamás un segundo turno ya que el ejército puso un término a las mismas de manera brutal. Los islamistas habían apostado a favor de la relación entre las dificultades del régimen militar para sobrevivir y el agotamiento de la renta petrolera y gasífera de los yacimientos del Sáhara. Es justo lo que estuvo a punto de suceder. Pero el descubrimiento y la explotación posterior de los yacimientos del Tibesti en la frontera con Libia devolvió al Estado alimentador los medios de reenviar el movimiento islamista a la plebe (al igual que la agitación beréber en Kabilia). Durante la guerra civil que siguió, el FIS no llegó jamás a bloquear la explotación de los nuevos yacimientos petroleros y el grifo de la renta consiguió marginalizar y reducir metódicamente el peso del FIS.

¿Cómo el ejército egipcio llegó a empujar a los Hermanos Musulmanes al rango de plebe, cuando el Estado egipcio no dispone de renta petrolera, a diferencia de Arabia Saudí, que ahogó la primavera árabe en ese país como en Baréin? Probablemente hay que considerar que el ejército representa allí  un modo de producción deforme, como el capitalismo agrario. Si nos volvemos hacia la multitud y a su muy débil producción política, en el sentido de su débil poder de transformación institucional – a pesar de las apariciones tan impresionantes como el 15M en España -, nos reencontramos con la cuestión de la renta, pero esta vez bajo la forma de la renta financiera.

En América Latina la renta está fuertemente correlacionada con la cuestión de los antiguos comunes y a su enfrentamiento con los proyectos industriales energéticos y agroindustriales de las multinacionales y de los Estados, teniendo como terrenos de enfrentamiento las tierras, los recursos de la biodiversidad. Las multitudes metropolitanas se manifiestan por su parte en torno a los nuevos bienes comunes digitales, los servicios públicos, los transportes, la salud, el acceso al saber. Del código forestal brasileño a la estrategia de desarrollo de las patentes a todo precio, o de la transformación de los recursos medioambientales a los arbitrajes entre los juegos (la copa de fútbol) y las políticas de reducción de la pobreza y de una radical democratización de los equipamientos de los saberes. Las plebes parecen muy lejanas, en su composición social, del corazón financiero del capitalismo cognitivo, pero en Australia, Canadá, Brasil, en los Estados andinos que dan a la cuenca amazónica, tienen un poder de bloqueo considerable. Las multitudes que surgieron en el corazón de la nueva acumulación primitiva del capitalismo cognitivo parecen portadoras de una transformación social considerable, pero no han llegado a traducirla en fuerza política. La creciente fractura del PT en Brasil con el sujeto antagonista de la metropolización digital es testimonio de ello. La presidenta Dilma Roussef no solo tiene problemas con los indígenas de Belo Monte y con todas las tribus que se manifiestan contra el código forestal y la delimitación de sus tierras frente a los grandes propietarios, como con los Sin Tierra que no son indígenas: debe hacer frente también a los colectivos de los sin techo, a las huelgas de los enseñantes.

¿Qué relación con la renta financiera? En el primer caso, el endeudamiento de los Estados (Colombia, Ecuador) o su necesidad de financiar la protección social (por Petrobrás en Brasil) les conduce a arbitrajes cada vez más exclusivos de la plebe, hasta que esta última, un instante engañado por las “declaraciones constituyentes inclusivas”, vuelve a hacer secesión para reaparecer cuando se alcanza “lo inaceptable”. A menos que se trate simplemente, por parte de los Estados, de una compra diferida según un procedimiento de renta vitalicia que espera la extinción completa de las “minorías indígenas”. La cuestión generalmente se resuelve por la retrocesión de una parte de la renta petrolera a ciertos sectores de la plebe que se vuelven “clientes”. La plebe se hace romana. 

En el segundo caso, es otra forma de renta que aparece: la multitud –agregación en la calle de los diferentes componentes de las clases proletarias, obreras, empleadas y creativas- juzga “inaceptables” las prioridades adoptadas en el interior de un Estado, en la era de la sociedad del conocimiento: en general la búsqueda de la industrialización a marchas forzadas, las grandes infraestructuras, un modelo orientado hacia la exportación de la agroindustria y una baja inversión en el “buen conocer” y en el “buen vivir” de la población. La “incapacitación” (en lugar de la capacitación) de la multitud se opera mediante la transformación de este debate en juego para la plebe (una mezcla sutil de viejas clases aristocráticas, de clases populares, de redes de medios de comunicación) de la que la Copa ofrece un ejemplo sobrecogedor. Como si el modelo último grito del gobierno y del control de la multitud consistiera a presentarle el espejo de la plebe, combinado con el de los expertos económicos en política de desarrollo. 

El gasto público o privado, cuando se utiliza tanto para transformar la plebe en instrumento de control de las multitudes como para transformar la multitud y las clases trabajadoras del capital industrial en auxiliares en la reducción de las “reservas ecológicas indígenas” –cualquiera que sea su origen (impuesto sobre los beneficios, las familias, las empresas)-, se convierte en la renta, que no es una cantidad de dinero que se cualifique en función de su procedencia (su posición en el proceso de producción) sino un funtor que neutraliza los efectos políticos que deberían producir tanto la plebe como la multitud. La renta afecta a la relación de clase. No es un medio de producción material, sino un conversor que subordina las relaciones de las nuevas clases a las relaciones de producción del viejo capitalismo industrial, una vez desembarazadas de su parte viva, la clase obrera. Paradójicamente, pero solo en apariencia si hemos seguido el análisis llevado a cabo aquí, el mecanismo más eficaz para neutralizar esta neutralización sería un ingreso universal [o renta básica universal, N. del T.]. El ingreso universal bajo todas sus formas. La calidad de vida, el buen vivir como se dice en la América latina hispana, es la forma fundamental de la población que prefiere no ser gobernada como una plebe en una democracia. En este sentido, no hay contraste mayor, que ilustre mejor esta inversión radical del a favor al en contra que la copa mundial de fútbol en Brasil. En el país donde este deporte llegó a convertirse en el Coliseo del Imperio, la población había sido invitada a llevar sus disfraces de carnaval al estadio. Pero cuestiones triviales, horriblemente materiales, como la aducción del agua potable, del saneamiento, de la vivienda, de la educación, de los transportes, de la pobreza, de la desigualdad abismal y de las más viciosas como el código forestal en Amazonía, la delimitación autoproclamada definitiva de las tierras indígenas (una manera de ratificar de hecho la ocupación de sus tierras por los granjeros de la soja y de los ganaderos del mayor rebaño del mundo) vinieron a recordar que el devenir plebe de la multitud solo es un momento. Quarta feira sempre desce o pano, como dice la canción de Chico Buarque: ¡el miércoles, siempre nos quitamos los disfraces de carnaval!. 

Entendemos que la alianza de los antiguos y de los nuevos comunes, de la plebe y de las multitudes, es la nueva cuestión de la tradicional composición de clase. La descripción del circuito de la renta así entendida debe por tanto extenderse no solo a la fase inicial sino también a la fase final. La plebe en movimiento que detiene por un instante el carnaval, esta fiesta destinada a invertir por un tiempo el curso desigual de las cosas para que luego la gente vuelva a casa, las multitudes que se inmiscuyen fugitivamente en los intersticios del poder, ¿no sería esto hacer multitud, pueblo, clase, según las capillas de unos u otros? Lo importante es que no hay motor más potente de transformación. Ni fuente más legítima de la política, la única que salva la política sin fe del compromiso perpetuo.



[1] No confundir con su hijo Pierre François Souyri, excelente historiador especialista del Japón medieval y de la transición a la era moderna, pero que también publicó análisis clarificadores de la relación de los partidos políticos con el aparato de Estado japonés y de su papel en la catástrofe de Fukushima.

[2] Marc Ferro publicó un capítulo de esta obra en Internet: http://bataillesocialiste.files.wordpress.com/2008/02/souyri-la-crise-de-1974-et-la-risposte-du-capital-1979.pdf Pudimos discutir directamente con Souyri (y con su hijo) sobre la noción de plebe.

[3] André Corten, “Nouvelle langue politique ou souveraineté instantanée de la plebe?”. Corten, Huart y Penafiel, L’interpellation plébeienne en Amérique latine, Karthala-Presses de l’Université du Québec, p. 49.

[4] Íbidem, p. 51.

[5] Catherine Huart, “Interpellation plébeienne et subjectivation politique”. Corten, Huart y Penafiel, op.cit. p. 62-63.

[6] Véase el trabajo de Christian Marazzi, quien lo ha formulado de manera más clara.

[7] Esta composición social, correlato del capitalismo cognitivo, la discutí curante el seminario  de la escuela Postdoctoral de verano de 2011 en Rio de Janeiro, organizado por la IBICT y la UFRJ gracias a S. Albagli, M.-L. Maciel y G. Cocco. Propuse entonces poner en plural la famosa clase creativa de R. Florida, al igual que hace falta pluralizar en mi opinión el concepto de multitud, si queremos evitar fijar el poder analítico de este concepto.  

[8] No cabe olvidar que Selma James fue compañera de C.R.L. James, cuyos Black Jacobins (1949) fueron con E. Williams, Capitalism and slavery (1944), uno de los primum mobile de la escuela de la postcolonialidad del poder.  

[9] André Corten y Marie-Blanche Tahon, “L’État nourricier. Prolétariat et population. Mexique/Algérie”, L’Harmattan, Paris, 1988.

Escrito por: Samuel.2015/08/05 11:37:55.593669 GMT+2
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2015/06/15 22:17:56.139062 GMT+2

Apesadumbrado

Tras la alegría del sábado, dos días nefastos para el cambio democrático.
No nos engañemos. Hoy hemos asistido a un auto de fe
Se ha dejado que la corrupta clase político-mediática de nuestro país (la famosa casta, ¿recuerdan?) vuelva a marcar nuestra agenda. Que la caverna neocon determine qué es ofensivo y qué no lo es. Quién debe ocupar un cargo público o no. Que definan nuestro sentido común. Hoy se les ha tendido una alfombra roja en el tablero político, con la colaboración del seudoprogresismo más hipócrita. 
E irán a por más, no lo duden, porque son insaciables. Porque el 1 de julio entran en vigor las "leyes mordaza", y a partir de esa fecha en vez de Pedro J. será la Audiencia Nacional (con ayuda de Pedro J., PRISA, etc.) la que podrá interpretar cualquier broma como enaltecimiento del terrorismo o desprecio a las víctimas. 
Pareciera como si no nos hubiéramos creído realmente que habíamos obtenido una importante victoria. O tal vez no hemos sabido entender qué significa ganar. 
Hoy no tocaba alabar la responsabilidad del linchado. Hoy tocaba decirles, alto y fuerte, que no les tenemos miedo. 
Estoy apesadumbrado.

Escrito por: Samuel.2015/06/15 22:17:56.139062 GMT+2
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2015/05/11 22:45:3.822314 GMT+2

El drama de la segregación

Los dos últimos naufragios masivos en el mar Mediterráneo, en los que murieron ahogadas unas mil doscientas personas que intentaban llegar desde Libia a las costas europeas, representan una espantosa fracción del enorme sufrimiento humano que están provocando las vigentes políticas migratorias europeas. Dejémoslo claro de entrada: todos esos seres humanos murieron porque nuestros gobiernos no les dejaron otra opción para poder llegar a Europa que viajar hacinados en buques precarios y en condiciones infrahumanas. Cuando no lo hacen encerradas en contenedores o incluso en equipajes de mano. Simplemente por tener una nacionalidad asociada a un color y a un determinado estatus en este mundo post o neocolonial. Si los emigrantes españoles no necesitan saltar muros ni entrar de manera clandestina a sus países de destino es gracias a su pasaporte. El mismo documento que cierra puertas a otros, y especialmente a quienes más lo necesitan.  No hay “drama de la inmigración”, pues la migración es un hecho tan humano como lo pueda ser el pensamiento. El verdadero drama es el de la organización institucional de la desigualdad y de la discriminación.

Sigue leyendo en Periódico Diagonal

 

Escrito por: Samuel.2015/05/11 22:45:3.822314 GMT+2
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2015/04/17 20:57:38.511778 GMT+2

Ningún africano es extranjero en África - Achille Mbembe

En las últimas semanas en Sudáfrica se han venido multiplicando los ataques xenófobos contra personas residentes provenientes de otros países africanos y asiáticos, así como a sus negocios. El fenómeno lleva fermentándose desde hace un tiempo, pero en esta ocasión la violencia se desató en la provincia de KwaZulu-Natal y su capital, Durban, para extenderse también a otras regiones. De momento, 5 muertos y algunos miles de desplazados. Con anterioridad, algunos políticos y personalidades destacadas, como el rey zulú Goodwill Zwelithini, habían acusado a los inmigrantes de permanecer de forma ilegal en el país, de cometer delitos y robar puestos de trabajo a la población local. El contexto sudafricano es de paro elevado y de una extrema desigualdad económica. En 2008 disturbios xenófobos habían provocado la muerte de 62 personas. Ante el temor de que pudieran producirse enfrentamientos similares o peores, unas 5-10.000 personas se manifestaron el jueves 16 de abril contra la xenofobia, en una marcha que fue interrumpida por pequeños grupos contrarios a la misma. 

Un notorio visitante extranjero en el país es Achille Mbembe, de origen camerunés, que trabaja en el Instituto de Investigación Económica y Social de Wits. Por su interés, traduzco el artículo que Mbembe publicó como invitado en el blog Africa as a country (que está generando debate, como se puede apreciar en los propios comentarios al blog). Lo que Mbembe denuncia nos resulta tristemente familiar. No creamos que la violencia desplegada allí es reflejo de la violencia tribal, y que entre nosotros el odio se detiene en el exceso verbal. Al fin y al cabo, la palabra pogromo es de origen europeo. 

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Manifestantes protestan contra la xenofobia frente al consulado de Sudáfrica en Lagos, Nigeria. 16 de abril de 2015. Fuente: REUTERS/Akintunde Akinleye

 

¿“Afrofobia”? ¿“Xenofobia”? ¿“Racismo negro contra los negros”? Alguien “tan oscuro” como uno pueda imaginarse, despedaza a un “extranjero” bajo el pretexto de que es demasiado oscuro. ¿El odio hacia sí mismo por excelencia? ¡Por supuesto que todo eso a la vez! Ayer pregunté a un taxista: “¿por qué matan a estos "extranjeros" de esta manera?”. Su respuesta: “porque durante el Apartheid, el fuego era la única arma que tenían los negros. No teníamos municiones, rifles y similares. Con fuego podríamos preparar cócteles molotov y lanzarlos al enemigo desde una distancia segura”. Hoy ya no hay necesidad de distancia. Para matar a “esos extranjeros”, necesitamos estar lo más cerca posible de su cuerpo para que así podamos prenderle en llamas o diseccionarlo, abriendo con cada golpe una herida enorme que nunca pueda sanar. O si sana, que deje en "estos extranjeros" el tipo de cicatrices que nunca puedan ser borradas.  

Yo estaba allí durante la última explosión de violencia contra “estos extranjeros”. Desde entonces, el cáncer ha hecho metástasis. La actual caza de “extranjeros” es el producto de una compleja cadena de complicidades, algunas francas y explícitas y otras tácitas. El gobierno sudafricano recientemente endureció su posición con respecto a la inmigración. Nuevas medidas draconianas se han convertido en ley. Sus efectos son devastadores para la gente que ya está establecida aquí legalmente. Hace algunas semanas, asistí a una reunión de personal "extranjero" en la Universidad de Wits. Unas historias horribles detrás de otras. Permisos de trabajo que no eran renovados. Visados rechazados a miembros de la familia. Niños en un limbo escolar. Una situación kafkiana que se extiende a los estudiantes "extranjeros" que entraron en el país legalmente, tuvieron sus visados renovados todo este tiempo, pero que ahora se encuentran en una incertidumbre legal, incapaces de registrarse, y sin poder acceder al dinero al que tienen derecho y que las fundaciones les han asignado. Por medio de estas medidas, el gobierno ha estado ocupado convirtiendo migrantes previamente legales en ilegales.

Las cadenas de complicidad van más lejos. Los grandes negocios sudafricanos se están expandiendo por todo el continente, a veces reproduciendo en esos lugares las peores formas de racismo que fueron toleradas aquí durante el Apartheid. Mientras la gran empresa se "denacionaliza" y se "africaniza", la Sudáfrica negra y pobre y partes de las clases medias están siendo socializadas en lo que podríamos denominar "nacional-chovinismo". El nacional-chovinismo está sacando su fea cabeza en prácticamente cada sector de la sociedad sudafricana. Lo que tiene el nacional-chovinismo es que está en permanente necesidad de chivos expiatorios. Empieza con aquellos que no son de los nuestros. Pero muy rápidamente, se vuelve fraticida. No parará con "estos extranjeros". Está en su ADN terminar volviéndose a sí mismo en un gesto dramático de inversión.  

Yo estuve aquí durante la última "temporada de caza". Esta vez la diferencia es la emergencia de los rudimentos de una ideología. Ahora tenemos las apariencias de un discurso dirigido a justificar las atrocidades, el insidioso pogromo, pues es esto lo que realmente es. Se está desarrollando un pogromo, sin lugar a dudas. El discurso justificatorio empieza con los estereotipos habituales - son más oscuros que nosotros; roban nuestros trabajos; no nos respetan; son usados por los blancos que prefieren explotarles en lugar de emplearnos a nosotros, evitando por tanto los requisitos de la acción afirmativa. Pero el discurso se está volviendo más vicioso. Puede resumirse como sigue: Sudáfrica no tiene ninguna deuda moral con África. ¿Evocación de los años de exilio? No, hubo menos de 30.000 sudafricanos exiliados (se me ha atacado con esta cifra pero no tengo ni idea de dónde viene) y estuvieron dispersos por todo el mundo — 4 en Ghana, 3 en Etiopía, unos pocos en Zambia, ¡y muchos más en Rusia y Europa del Este!. Así que no aceptaremos ser chantajeados moralmente por "estos extranjeros".  

Bueno, hagámonos algunas preguntas duras. ¿Por qué Sudáfrica se está convirtiendo en un campo de exterminio de africanos no nacionales (a los que habría que añadir bengalíes, paquistaníes, y quién sabe quién más)? ¿Por qué este país representó históricamente un "círculo de muerte" para cualquier cosa africana y para cualquier africano? Cuando decimos Sudáfrica, ¿qué significa el término "África"? ¿Una idea, o simplemente un accidente geográfico? ¿Deberíamos comenzar cuantificando lo que sacrificaron Angola, Mozambique, Zimbabwe, Namibia, Tanzania, Zambia y otros durante la lucha de liberación? ¿Cuánto dinero aportó la Organización para la Unidad Africana (OUA) a los movimientos de liberación? Si pusiéramos un precio a las destrucciones cometidas por el régimen sudafricano a la economía e infrastructuras de los estados fronterizos, ¿a cuánto ascendería? Y una vez hayamos cuantificado todo esto, ¿no deberíamos pasar la cuenta al gobierno del Congreso Nacional Africano que ha heredado el Estado sudafricano y pedirles que reembolsen lo que fue gastado en nombre de los negros oprimidos en Sudáfrica durante aquellos largos años? ¿No tendríamos derecho a añadir a todos esos daños y pérdidas el número de personas muertas por los ejércitos del apartheid, en represalia contra quienes acogieron a nuestros combatientes sudafricanos en nuestro entorno, el número de heridos, la larga cadena de miseria y pobreza sufrida en nombre de nuestra solidaridad con Sudáfrica? Si los negros sudafricanos no quieren oír hablar de ninguna deuda moral, tal vez sea hora de darles la razón, pasarles la cuenta y exigir reparaciones económicas.  

Por supuesto todos nosotros vemos lo absurdo de esta lógica de la insularidad que está convirtiendo este país en otro campo de exterminio para la gente más oscura, "estos extranjeros". Pero no sería absurdo, dado que el gobierno de Sudáfrica o no puede o no está dispuesto a proteger a aquellos que están aquí legalmente de la ira de su pueblo, apelar a una autoridad más elevada. Sudáfrica ha firmado la mayoría de los convenios internacionales, incluyendo la convención que establece la Corte Penal Internacional en La Haya. Algunos de los instigadores de la actual "temporada de caza" son conocidos. Algunos han hecho declaraciones públicas incitando al odio. ¿Hay alguna manera en que podamos pensar en enviarles a La Haya? La impunidad alimenta la impunidad y las atrocidades. Es el camino más corto hacia el genocidio. Si estos perpetradores no pueden ser llamados a capítulo por el Estado sudafricano, ¿no sería hora de remitirnos a una jurisdicción superior para que se encargue de ellos?

Finalmente, una palabra acerca de "extranjeros" y "migrantes". ¡Ningún africano es extranjero en África! ¡Ningún africano es un migrante en África! África es el lugar donde todos pertenecemos, a pesar de la locura de nuestras fronteras. Ninguna cantidad de nacional-chovinismo borrará esto. Ninguna cifra de deportaciones borrará esto. En lugar de verter sangre negra en un lugar como la Avenida Pixley ka Seme * (!), deberíamos asegurarnos de que reconstruiremos este continente y de que pondremos fin a una larga y dolorosa historia: esa que, por demasiado tiempo, ha dictado que ser negro (no importa donde o cuándo) es una carga.  

* Pixley ka Seme (1881-1951) fue el fundador y presidente del Congreso Nacional Africano [N. del T.] 

Escrito por: Samuel.2015/04/17 20:57:38.511778 GMT+2
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2015/02/20 00:36:14.757334 GMT+1

El complemento salarial de Ciudadanos

El partido Ciudadanos, últimamente muy promocionado por los medios (también los supuestamente afines) como alternativa a Podemos, presentó esta semana su programa económico. Entre otras cosas, proponen un Complemento Salarial Anual Garantizado (CSAG), que se basa en el crédito por ingreso en el trabajo ("Earned Income Tax Credit", EITC) que existe en Estados Unidos desde mediados de la década de los setenta del pasado siglo.

Es importante aclarar que esto que propone Ciudadanos no tiene nada que ver con una Renta Básica Universal e Incondicional. El CSAG es un subsidio al salario, en forma de impuesto negativo sobre la renta, que pretende compensar un poco los magros ingresos de los trabajadores pobres. El CSAG está por tanto fuertemente condicionado al empleo. Tienes que recibir ingresos salariales (como asalariado o autónomo) y no garantiza un ingreso mínimo para buena parte de la población. Es decir, si no tienes ingresos no recibes nada. Su cobertura es, pues, limitada. Además, si la renta básica se configura como un derecho ciudadano, el CSAG se concibe en cambio como un "crédito" tributario, lo que cambia radicalmente el sentido de la relación de los ciudadanos con la sociedad y con el Estado.  

Y como muestra claramente el ejemplo de Estados Unidos, estos subsidios al salario, aunque hayan podido contribuir a limitar la pobreza severa, no han servido en realidad para reducir la desigualdad. Al contrario, las desigualdades en el ingreso no han dejado de aumentar en las últimas décadas. El nacimiento y expansión del EITC estadounidense coincide con el desarrollo de las políticas neoliberales en ese país. Aunque desde la administración Clinton se haya expandido la cobertura y cuantías de este complemento salarial, lo cierto es que ello no ha impedido el crecimiento sostenido de la desigualdad. Según un estudio de la Oficina del Congreso de los Estados Unidos, que tiene en cuenta el EITC pero también el conjunto de la fiscalidad, "de 1979 a 2007, el ingreso medio por hogar (ajustado a la inflación), medido tras descontar las transferencias públicas y los impuestos federales, aumentó un 62 %. Durante este período, la evolución de la economía nacional y las políticas fiscales y de gasto de los gobiernos federal, estatal y local tuvieron diversos efectos en las familias en puntos diferentes de la distribución del ingreso: los ingresos netos de los hogares situados en lo más alto de la escala aumentaron mucho más rápido que el ingreso de las familias situadas en los estratos medio e inferior de la escala de ingresos." Obviamente, la renta básica también debería complementarse con una política fiscal favorable a la reducción de la desigualdad en el ingreso, pero esta tendría una cobertura universal y sobre todo, incondicional. Muchos estadounidenses potencialmente elegibles no hacen uso del crédito por ingreso en el trabajo por falta de información y por la complejidad del proceso de declaración fiscal.

Media de ingresos por hogar, antes y después de impuestos (en este caso comparado con 1979). Fuente: Oficina del Congreso de los Estados Unidos. 

Comparación de desigualdad según índice Gini antes y después de impuestos (Gornick, 2013). En el caso de Estados Unidos, pese a la aplicación de esquemas EITC, el efecto redistributivo es comparativamente menor que en otros países.

Según el programa de Ciudadanos, a diferencia de "una renta garantizada, que desincentiva el trabajo, nuestro programa anima a los trabajadores a trabajar". Para otros, claro. Este es sin duda el meollo del asunto. Porque los incentivos al trabajo que los economistas de Ciudadanos desean mantener no son otros que los de la miseria y el hambre. Si uno puede satisfacer sus necesidades básicas sin tener que trabajar para un empleador, efectivamente habrá menos incentivos para aceptar condiciones laborales que de otra forma serían inaceptables, o aceptar empleos que no se corresponden con las capacidades o el proyecto de vida de cada cual. No es ese el proyecto de Ciudadanos, que busca reforzar la relación entre empleo y derechos sociales, pese a la escasez y precariedad de aquél. O quizás por ello. 

Escrito por: Samuel.2015/02/20 00:36:14.757334 GMT+1
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2015/01/23 23:15:17.785664 GMT+1

Ocho años

Ocho años en este quilombo, alojado en la web del gran periodista que me acogió, con la inestimable ayuda de Mikel. Comencé con timidez, un día antes de que Javier cumpliera años.

Le cogí el gusto, y desde entonces he escrito seiscientas quince entradas. No las había contabilizado hasta hoy. Unas breves, otras bastante extensas. Alguna que otra traducción. Muchas ideas nunca vieron la luz, por falta de tiempo.  

Últimamente no suelo invitarles a que se pasen por aquí. Ando ocupado, a veces escribo aquí, continuamente opino aquí, y también participo aquí

Mi escritura ha cambiado, como yo he cambiado. 

Mis inquietudes, no. 

Escrito por: Samuel.2015/01/23 23:15:17.785664 GMT+1
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2014/11/29 10:45:44.519047 GMT+1

Más allá del 135

Pedro Sánchez afirmó recientemente que ahora está a favor de reformar la reforma de la Constitución española a la que él mismo contribuyó en 2011. Así, el PSOE apoyó la toma en consideración de la propuesta parlamentaria que presentó el grupo Izquierda Plural, en el sentido de cambiar el artículo 135 de la Constitución. Concretamente, las disposiciones que priorizan el pago de la deuda e imponen a las administraciones públicas la obligación de tener un déficit estructural dentro de los límites que establezca la Unión Europea (cercano a cero) a partir de 2020 (aunque tengan efectos políticos inmediatos en el período de transición). La propuesta de Izquierda Plural fue finalmente rechazada por la mayoría absoluta del PP. Este cambio de opinión de Pedro Sánchez se explica por el sostenido ascenso de Podemos en las encuestas. Pero su maniobra tiene truco. Porque aún en el caso de que finalmente se derogara las citadas reglas presupuestarias, este no sería el fin de la historia. Queda el artículo 93, el que permite la aplicación en nuestro país de los tratados internacionales y del derecho comunitario europeo. 

Efectivamente, antes de la reforma constitucional ya existía a nivel europeo, y especialmente en la zona euro, la obligatoriedad de la estabilidad presupuestaria, tal y como se fijaron en los llamados criterios de convergencia para la unión económica y monetaria, reafirmados en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (artículo 126). También estaba en vigor el procedimiento aplicable en caso de déficit excesivo (Protocolo 12), anexo a dicho Tratado. Sin embargo, esto fue juzgado como insuficiente por el gobierno alemán y buena parte de la tecnocracia europea, ante la eventualidad de que los gobiernos deudores pudieran incumplir dichas condiciones sin demasiado coste.

La reforma de septiembre de 2011 se produjo en el contexto del ascenso vertiginoso de la prima de riesgo de países como España durante el verano de 2011, en medio de protestas como la del 15M, que auguraban inestabilidad política y la posible inaplicación de las políticas de estabilidad y las reformas "estructurales", en el caso de un cambio de gobierno. No falta quienes restan importancia al impacto real de dicha modificación, pero lo cierto es que políticamente y cara a los acreedores e inversores la tenía. De hecho, la reforma del artículo 135 supuso el anticipo de lo que vendría después a nivel europeo. Así, desde el 1 de enero de 2013 ese papel lo cumple para 25 Estados miembros de la Unión Europea -incluyendo España- el denominado Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria (también conocido como Pacto Fiscal Europeo, Fiscal Compact). Este tratado intergubernamental busca asegurar más o menos lo mismo que pretendía el art. 135 CE, y entre otras cosas un déficit estructural prácticamente cero. No forma parte como tal del derecho comunitario sino del internacional, pero pese a ello prevé que la Comisión Europea -mediante un mecanismo de supervisión previa de los borradores de los presupuestos nacionales- y el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) velen por su aplicación. En parte gracias a este blindaje constitucional europeo, el Banco Central Europeo aceptó relajar el garrote vil monetario y la prima de riesgo hoy se sitúa a niveles muy bajos.

Como falta el efecto directo propio del derecho de la UE, el Pacto Fiscal europeo establece que sus normas "se incorporarán al Derecho nacional" (...) "mediante disposiciones que tengan fuerza vinculante y sean de carácter permanente, preferentemente de rango constitucional". Preferentemente, pero no de manera exclusiva, de modo que en países como Francia, Austria o Finlandia es una ley ordinaria la que lo aplica. Dicha incorporacion está supervisada, de nuevo, por la Comisión y el TJUE, que puede aplicar sanciones. 

Es decir, una reforma del art. 135 CE no impediría por sí sola que se continuase una política similar, manteniendo la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria que lo aplica o una normativa equivalente, lo cual está garantizado por el citado Tratado de Estabilidad de la UE. Algo que parece insinuar Pedro Sánchez cuando habla de "una reforma que en lo esencial señala que no renunciamos al principio de estabilidad presupuestaria, pero la prioridad es defender el Estado de Bienestar". Incurrir en déficit excesivos durante un tiempo prolongado no es bueno, y más vale aumentar los ingresos para sufragar los subfinanciados servicios públicos. Pero no podemos aceptar el gobierno de la deuda sobre nuestras vidas. Tampoco cabe asumir el déficit cero como dogma, y menos aún en tiempos de depresión económica. Debemos recordar que el modelo alemán funciona gracias a las asimetrías fiscales de la eurozona, por lo que no es posible su generalización a todos los países europeos. Por tanto, además de la reforma constitucional -o mejor, de una nueva constitución- habrá que derogar o reformar dicha ley de estabilidad -que prevé la fijación de objetivos de déficit estructural para las autonomías a partir de 2020- y de paso denunciar el Pacto Fiscal europeo. Esto es, el Estado español (junto con un futuro gobierno griego de Syriza y otros que puedan sumarse) debería retirar su consentimiento del Tratado de Estabilidad o forzar su reforma. Hay para ello una fecha límite, el 1 de enero de 2018. A partir de entonces las disposiciones del tratado se insertarán en el derecho primario de la Unión Europea y será mucho más difícil evitar la aplicación de este corsé fiscal. 

Escrito por: Samuel.2014/11/29 10:45:44.519047 GMT+1
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2014/10/04 19:50:6.380435 GMT+2

Democracia en suspenso

Con la suspensión cautelar de la ley de consulta catalana y de la convocatoria de la consulta del 9 de noviembre, y a la espera de su anulación definitiva, el Estado español ha decidido suspender un atisbo de democracia en Cataluña. Es decir, no solo allí, como es posible que pronto comprueben los canarios. Tanto el gobierno como esos garantes mohosos del Estado profundo que son el Consejo de Estado y el Tribunal Constitucional consideran que los representantes electos no pueden consultar a los ciudadanos sobre asuntos públicos, ni siquiera de manera excepcional en asuntos de gran trascendencia, si no es siguiendo una interpretación restrictiva y muy nacionalista de la ya de por sí encorsetada Constitución de 1978. Así, la participación política a la que se refiere el artículo 23.1 de la Constitución solo podrá cualificarse como referéndum cuando pueda imputarse "a la voluntad general del cuerpo electoral" español. El referéndum es además una excepción a la regla de la representación cuya convocatoria o autorización -para el caso autonómico- se reserva al gobierno del Estado.

La justificación del Consejo de Estado en sus dos dictámenes (sobre la ley de consultas y sobre la consulta en sí) es a este respecto muy explícita. El principal problema de la ley de consultas aprobada en Cataluña sería que invoca al pueblo catalán como titular del poder político, cuando según el Estado no cabe otro pueblo que el español. Como ya advirtiera el Tribunal Constitucional a propósito del denominado Plan Ibarretxe o del fallido Estatuto de Cataluña de 2006, la "soberanía nacional y, por ende, el poder constituyente, reside en el pueblo español y no en una parte del mismo". Los ciudadanos de Cataluña no pueden confundirse con el "poder soberano", que se concibe como "la unidad ideal de imputación del poder constituyente y como tal fundamento de la Constitución y del ordenamiento". De este modo llegamos al párrafo clave:

"la celebración de una consulta en la que se solicita a los ciudadanos de Cataluña que, a través de su voto, se pronuncien sobre la creación de un Estado catalán independiente, supondría aceptar que una fracción del cuerpo electoral (los españoles con vecindad administrativa en la Comunidad Autónoma de Cataluña) pudiera, en hipótesis, abrir un auténtico proceso constituyente -facultad que sólo corresponde al sujeto que ostenta la condición del poder soberano, que es el pueblo español en su conjunto (artículo 1.2 de la Constitución)- dirigido a vulnerar uno de los fundamentos del orden constitucional, como es la unidad de la Nación española (artículo 2 de la Constitución)."

Lo que aterra es, pues, la apertura de un proceso constituyente que pueda romper con la camisa de fuerza que tanto les ha costado elaborar. Ya sea en Cataluña o en el conjunto del Estado español. Porque según la Constitución y sus guardianes, solo cabrá un proceso constituyente si se refiere al conjunto de los ciudadanos españoles, aunque en realidad a estos tampoco se les permita iniciarlo. La reforma constitucional solo es posible cuando la promueven sus representantes en las Cortes mediante un complicado procedimiento. Este es el "atado y bien atado" al que se refiere la mafia del régimen cuando apela a su legalidad y al Estado de su derecho. 

Se evidencia así que el principal papel de la vigente constitución -en realidad, de toda constitución liberal moderna- es la contención del poder constituyente de la multitud -o si lo prefieren, de la gente- en la figura unificada del pueblo soberano, que solo existe en tanto que representado. A este respecto resulta irónico que se apele a la soberanía -de uno u otro titular- para expresar el poder de la ciudadanía, cuando aquella lo que hace es justamente limitarlo. Sin embargo, si las revueltas y las revoluciones -fallidas o no- han demostrado algo es que el poder constituyente no reconoce límites temporales ni espaciales. Estos son impuestos por los poderes constituidos, que en Europa se configuran a distintos niveles. Pese a ello, siempre habrá fugas transversales, viralidades incontrolables, destituciones y reapropiaciones. Especialmente en tiempos de crisis constitucional como el que vivimos. El poder constituyente -la democracia en su intrínseca radicalidad- no necesita ser reconocido por la constitución. No es resultado de la misma, sino su fundamento. No puede reconducirse a una "unidad ideal de imputación", sea cual sea ésta, porque es irreductible heterogeneidad.

Así las cosas, resultan patéticos y engañosos aquellos representantes que, al tiempo que ceden y aceptan la necesidad de una consulta, se afanan por buscar el beneplácito de la legalidad que la potencia constituyente vuelve caduca. Obviamente, ellos, corresponsables del deterioro democrático, van a lo suyo, que es su supervivencia política. En cuanto al Estado, si no quiere preguntas, aunque estas se formulen adaptadas a su paladar, tendrá como respuesta más democracia. Y esta solo se obedece a sí misma. 

Escrito por: Samuel.2014/10/04 19:50:6.380435 GMT+2
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2014/08/16 15:12:12.262083 GMT+2

Marikana, dos años después

Hoy 16 de agosto se cumplen dos años de la masacre de Marikana, cuando la policía sudafricana mató a 34 mineros en huelga, en su intento por desalojarles a toda costa de una colina cercana a las instalaciones de la multinacional Lonmin, la empresa productora de platino para la que trabajaban. Los primeros 17 mineros fueron muertos a tiros como se vieron en las imágenes que fueron difundidas por todo el mundo. Lo que no se vio entonces fue cómo los 17 mineros restantes fueron asesinados inmediatamente después en una cacería humana, que incluyeron auténticas ejecuciones. La masacre conmocionó la Sudáfrica post-apartheid y en este blog se habló de ella aquí y aquí. Desde entonces está en marcha una comisión de investigación, conocida como la Comisión Farlam (al estar presidida por el ex juez, ya retirado, Ian Gordon Farlam), cuyas audiencias públicas al menos han tenido el mérito de mantener vivo el recuerdo de esta tragedia.

Durante los trabajos de la Comisión, que han sido ignorados por la prensa internacional, han salido a la luz detalles que no se conocieron inicialmente, como los correos electrónicos que muestran la connivencia entre la dirección de Lonmin y la policía, o imágenes de video inéditas como las aportadas por el documentalista Rehad Desai, también activista social y miembro del comité de apoyo a los mineros.Precisamente es Rehad Desai el autor de un excelente e imprescindible documental, Miners Shot Down (2014). Debajo pueden encontrar la versión completa (la película fue eliminada de Youtube el 18 de agosto - incluyo el trailer). Una película de visión obligada para apreciar cómo funciona el engranaje político-económico, de clase y de raza, capaz de asumir con notable cinismo ("en defensa propia") que una policía militarizada provoque una matanza de trabajadores precarizados y pobres, muchos de ellos migrantes y que se sitúan en lo más bajo de la escala social: los mineros taladradores de roca.

La película parte de la visión de los mineros en huelga para reclamar un salario digno. A ellos les da voz y muestra imágenes de sus protestas en los días previos a la masacre del 16 de agosto. En esos días se produjeron violentos enfrentamientos entre los mineros y los guardias de seguridad de Lonmin y la policía, que dejaron varios muertos, incluyendo entre las fuerzas de seguridad (lo que podría explicar el ensañamiento posterior). También con miembros del sindicato Nacional de Mineros (NUM), mayoritario en Lonmin y aliado con la dirección de la compañía y con el partido del gobierno el Congreso Nacional Africano (CNA).

Un punto de conexión clave entre el NUM, Lonmin y el CNA es Cyril Ramaphosa, el histórico líder sindical que creó el NUM, miembro del CNA y actualmente uno de los hombres más ricos de Sudáfrica. Ramaphosa es miembro de diferentes consejos de administración, y durante los incidentes de Marikana también de Lonmin, puesto que abandonó en 2013 para implicarse más en política. Suyos son los correos electrónicos filtrados en los que, veinticuatro horas antes de la matanza, calificaba a los mineros de "viles criminales" y proponía que la policía actuara en consecuencia. Pese a su oscuro papel en los sucesos, en diciembre de 2012 Cyril Ramaphosa fue elegido vicepresidente del Congreso Nacional Africano y tras las elecciones de mayo de este año es nada menos que vicepresidente de Sudáfrica, número dos del gobierno por debajo de Jacob Zuma y por tanto posible próximo presidente. Aunque perdió votos en favor del nuevo partido de Julius Malema, la abrumadora victoria del CNA se explica por su identificación con la lucha contra el apartheid y porque sigue contemplándose como garantía de gobierno para la mayoría de la población negra. Y al fin y al cabo, los taladradores de roca son minoritarios. 

La película no muestra las recientes declaraciones del denominado "Sr. X", minero y testigo protegido que sostiene que los responsables de las muertes fueron los propios mineros, que se acercaron a la policía con armas tradicionales y en actitud violenta. Sin embargo, dicha confesión se contradice con muchos de los otros elementos de prueba que muestra la película, incluyendo imágenes grabadas por la propia policía.

Así, el film explica muy bien cómo los mineros optaron por concentrarse en las colinas que luego fueron cercadas por las fuerzas policiales. Las colinas no formaban parte de los terrenos privados de la compañía Lonmin, allí se refugiaron para sus asambleas justamente por su carácter comunal y no había ningún motivo legal para desalojarles de allí a la fuerza. En una escena potente de la película, días antes de la tragedia, la policía interrumpe el acceso de los mineros a la colina y les exige que suelten las lanzas que portaban. El diálogo, cánticos incluidos, es tremendo: los mineros argumentan que las necesitan para defenderse, pues de noche suelen atacarles guardias de seguridad y miembros del NUM, y dos de los suyos habían muerto hacía poco. Ellos no tienen nada con la policía, con sus hermanos negros, solo quieren negociar con los gestores de la compañía. En otra escena uno de sus líderes recuerda a los trabajadores: "¡La sangre de un taladrador no es diferente de la de los directivos!". Pero los ejecutivos y sus esbirros policiales pensaban lo contrario. Y con sangre quisieron demostrarlo. 

* * *

Epílogo: la exhibición de violencia policial no arredró a los trabajadores de las minas de platino en Sudáfrica. Continuarían las huelgas para exigir mejoras en sus salarios y condiciones de trabajo, muchas promovidas por el sindicato AMCU, que antes había apoyado a los mineros de Marikana frente al NUM. En enero de este año el AMCU convocó una gran huelga en las minas de platino sudafricanas que en mayo, en vísperas de las elecciones, ya se había convertido en la mayor huelga y la más duradera en la historia de Sudáfrica, con pérdidas multimillonarias para la industria. Finalmente el pasado junio la industria minera dio su brazo a torcer y aceptó el aumento del salario mensual base a los 12.500 rands por el que habían luchado los taladradores de Lonmin. Dos años y decenas de muertos después. 

Escrito por: Samuel.2014/08/16 15:12:12.262083 GMT+2
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