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2012/05/16 08:25:54.385 GMT+2

Una entrevista de trabajo

Anoche La 2 de TVE emitió Le Couperet (Arcadia) de Costa-Gavras, basada en una novela de Donald Westlake. Se trata de una película injustamente minusvalorada que constituye un ataque feroz contra el neoliberalismo y la cultura del workfare. El protagonista, el ex directivo Bruno Davert (interpretado por José García), tras una prolongada situación de desempleo, decide conseguir un puesto de trabajo siguiendo una lógica capitalista: eliminando la competencia. Lo que le lleva a cometer una serie de asesinatos. Es capaz de matar no para conseguir un empleo, el que sea, sino uno equivalente al que tenía como directivo cuando fue despedido. Su objetivo es mantener a toda costa su posición social a través de un individualismo llevado al extremo, donde el común no existe y los otros son el enemigo. Su mayor pobreza es su soledad. La suya es una subjetividad desquiciada.

En un momento de la película tiene lugar una entrevista de trabajo en la cual Davert, harto de someterse a una nueva humillación, se muestra arrogante con su evaluadora y echa por tierra todo lo que se supone que debería decir. La película muestra que tras el paro están las relaciones desiguales de poder que enmascara el mismo mercado de trabajo. La Arcadia corporativa feliz engendra monstruos. Algunos, como Davert, solo desean pagar sus deudas, dejar de sentirse sobrante y verse reconocidos entre un grupo selecto de pares. Otros dirigen gobiernos y grandes empresas.

(A falta de vídeo subtitulado, transcribí la escena) 


Entrevista de trabajo Le Couperet (Arcadia)

Bruno Davert: Había venido al país de la sonrisa obligada. Pero yo ya había olvidado cómo sonreír.

Estar rodeado de tanto ignorante no auguraba nada bueno. No necesitaban mi cualificación para fabricar etiquetas de congelados.

Iris Thompson (recursos humanos): ¿Sr. Davert?

B.D.: Sí.

I.T.: Acérquese, por favor.

B.D.: (mirando hacia arriba, murmurando) Dios, si de verdad existes, concédeme este trabajo. Vale, no lo hagas por mí, sino por Edouard, Rick y los otros, ¿vale?

B.D.: Hola.

I.T.: Hola.Tome asiento.

B.D.: (mira a la cámara de vídeo que hay detrás suyo y la señala) ¿Es por usted o por...? Estaría mejor allí (enfocándole a él).

I.T.: Es para verme a mí. Tiene un currículo impresionante.

B.D: Ya. Soy especialista en currículos.

I.T.: Su titulación y su carrera profesional. ¿Qué opina del etiquetado alimenticio?

B.D: Todo es mejorable.

I.T.: Ocupó un puesto de responsabilidad en la misma empresa 15 años. ¿Qué le hizo dejarlo?

B.D.: Reestructuración por deslocalización y como resultado: una prima del 16% para el accionariado... y en mi caso, dos años en el paro.

I.T.: Tendría acciones.

B.D.: Sí. Tuve que venderlas todas para pagar...

I.T.: Más la prima del 16%. ¿Qué ha aprendido del hecho de estar desempleado?

B.D.: Que el largo plazo destruye los beneficios a corto plazo.

I.T.: ¿Y dónde se encuentra ahora?

B.D.: A medio camino.

I.T.: Nuestra tecnología es limitada. ¿No estará demasiado cualificado?

B.D.: En absoluto. Quien puede lo más, puede lo menos.

I.T.: ¿Considera que una mujer podría ocupar este puesto?

B.D.: Disculpe, ¿su puesto?

I.T.: La vacante.

B.D.: Exige cierta cualificación.No veo por qué no pueda tenerla una mujer, pero... no soy experto en mujeres.

I.T.: ¿Es tan original en su trabajo como en sus respuestas?

B.D: Lo intento. Verá.. Leí dos libros sobre cómo triunfar en una entrevista de trabajo y me disgustó su conformismo. ¿Es usted conformista, señorita?

I.T.: Señora Thomson. Iris Thomson. Gracias por venir, Sr. Davert. Estudiaremos atentamente su candidatura.

B.D.: ¿Eso es todo? ¿No quiere saber qué estoy dispuesto a hacer ni mi pretensión económica?

I.T.: Lo discutiríamos en una segunda entrevista, llegado el caso. Gracias por haber venido.

B.D.: (Me dije: "Menos mal que no llevo la Luger encima")

 

Remitente: Samuel.2012/05/16 08:25:54.385 GMT+2
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2012/05/11 10:06:50.613 GMT+2

Toma el relevo

Esta semana Antonio Negri y Michael Hardt publicaron en Amazon su último libro, Declaration (Declaración) un texto de urgencia sobre las luchas políticas y sociales en curso por una vida buena en común. El librito puede descargarse para Kindle por menos de un euro (aunque no han tardado en circular copias gratuitas). Declaración se compone de tres capítulos: Figuras subjetivas de la Crisis; la rebelión contra la Crisis; la constitución del común. La revista Jacobin publicó en su sitio web la introducción del mismo, que he traducido completa al castellano.


                                                         * * *

Toma el relevo - Antonio Negri y Michael Hardt (mayo de 2012)

Esto no es un manifiesto. Los manifiestos permiten atisbar un mundo por llegar pero también crean el sujeto, que aunque ahora solo sea un espectro debe materializarse para que pueda convertirse en agente del cambio. Los manifiestos funcionan como los antiguos profetas, que gracias a su poder visionario crean su propia gente. Los movimientos sociales de hoy han invertido este orden y han vuelto obsoletos tanto a los manifiestos como a los profetas. Los agentes del cambio ya han bajado a las calles y han ocupado las plazas de las ciudades, amenazando y derribando a los gobernantes pero también conjurando visiones de un nuevo mundo. Y lo que es quizás más importante, las multitudes, a través de sus lógicas y sus prácticas, sus eslóganes y sus deseos, han declarado un nuevo conjunto de principios y verdades. ¿Cómo su declaración puede convertirse en la base de la constitución de una sociedad nueva y sostenible? ¿Cómo pueden sus principios y verdades guiarnos en reinventar cómo nos relacionamos entre nosotros y nuestro mundo? En su rebelión, las multitudes deben descubrir el pasaje de la declaración a la constitución.

A principios de 2011, en las profundidades de las crisis económicas y sociales caracterizadas por una radical desigualdad, el sentido común parecía dictar que confiáramos en las decisiones y la guía de los poderes dominantes, si no queríamos que cayeran sobre nosotros desastres aún más terribles. Los gobiernos y poderes financieros puede que sean tiranos, y que hayan sido los principales responsables en la creación de las crisis, pero no teníamos elección. Sin embargo, a lo largo de 2011, una serie de luchas sociales hicieron añicos este sentido común y empezaron a construir uno nuevo. Occupy Wall Street fue el más visible pero fue solo un momento en un ciclo de luchas que desplazaron el terreno del debate político y abrieron nuevas posibilidades para la acción política a lo largo del año.

Dos mil once comenzó pronto. El 17 de diciembre de 2010 en Sidi Bouzid, Túnez, el vendedor callejero de veintiséis años Mohamed Bouazizi, que dicen que había obtenido una licenciatura en ciencias informáticas, se prendió fuego. A finales de mes, las revueltas de masas se habían extendido en Túnez con el reclamo de “Ben Ali dégage!” y efectivamente a mediados de enero, Zine el-Abidine Ben Ali ya se había marchado. Los egipcios tomaron el relevo y, con decenas y centenares de miles saliendo regularmente a las calles desde finales de enero, exigieron que Hosni Mubarak se fuera también. La Plaza Tahrir de El Cairo fue ocupada durante apenas dieciocho días antes de que Mubarak abandonase el poder.

Las protestas contra los regímenes represivos se expandieron rápidamente a otros países en el Norte de África y en el Medio Oriente, incluyendo Baréin y Yemen y finalmente Libia y Siria, pero la chispa inicial en Túnez y Egipto también prendió más lejos. Los manifestantes que ocuparon la sede del gobierno estatal en Wisconsin en febrero y marzo expresaron su solidaridad y reconocieron la influencia de sus homólogos en El Cairo, pero el paso crucial comenzó a darse el 15 de Mayo con las ocupaciones de las plazas centrales en Madrid y Barcelona de los llamados indignados. Las acampadas españolas se inspiraron en las revueltas tunecinas y egipcias y llevaron a cabo sus luchas en formas nuevas. Frente al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero reclamaron “Democracia real ya”, rechazando la representación de todos los partidos políticos, y transmitiendo una amplia gama de protestas sociales, desde la corrupción de los bancos al paro, desde la falta de servicios sociales al insuficiente acceso a la vivienda y la injusticia de los desahucios. Millones de españoles participaron en el movimiento, y la amplia mayoría de la población apoyó sus demandas. En las plazas ocupadas los indignados organizaron asambleas para tomar decisiones y comisiones de investigación para explorar un amplio abanico de asuntos sociales.

Incluso antes de que se desmantelasen los campamentos en la Puerta del Sol de Madrid, los griegos habían tomado el testigo de los indignados y ocuparon la plaza Sintagma en Atenas para protestar contra las medidas de austeridad. Poco después, las tiendas brotaron en el bulevar Rothschild de Tel Aviv para reclamar justicia social y bienestar para los israelíes. A principios de agosto, después de que la policía británica matase de un disparo a un ciudadano negro, en Tottenham estallaron revueltas que pronto se extendieron por toda Inglaterra.

Cuando unos pocos centenares de ocupantes pioneros trajeron sus tiendas de campaña al Parque Zuccotti de Nueva York el 17 de septiembre, entonces fueron ellos quienes tomaron el relevo. Y efectivamente sus acciones y la expansión de los movimientos en los Estados Unidos y en todo el mundo deben entenderse con la experiencia de aquel año a sus espaldas.

Muchos de los que no tomaron parte en las luchas tendrán problemas para apreciar las conexiones en esta lista de acontecimientos. Las rebeliones norteafricanas se opusieron a regímenes opresivos y sus demandas se centraron en el derrocamiento de los tiranos, mientras las muy diversas demandas sociales de las acampadas en Europa, Estados Unidos e Israel se dirigieron a sistemas constitucionales representativos. Además, las protestas de las tiendas de acampada en Israel (¡no lo llames una ocupación!) sopesó sus peticiones con delicadeza para permanecer en silencio sobre las cuestiones de los asentamientos y los derechos de los palestinos; los griegos se están enfrentando a una crisis de la deuda soberana y a medidas de austeridad de proporciones históricas; y la indignación de los alborotadores británicos se dirigió a una larga historia de jerarquías raciales, y ni siquiera armaron tiendas. 


El hombre endeudado.

Cada una de estas luchas es singular y se orientó hacia condiciones locales específicas. Lo primero que hay que notar, no obstante, es que de hecho se hablaron las unas a las otras. Los egipcios, por supuesto, recorrieron claramente senderos que ya habían caminado los tunecinos y adoptaron sus eslóganes, pero los ocupantes de la Puerta del Sol también pensaron en su lucha como portadora de las experiencias de la gente de Tahrir. A su vez, los ojos de Atenas y Tel Aviv se centraron en las experiencias de Madrid y El Cairo. Los ocupantes de Wall Street tuvieron todas ellas en cuenta, traduciendo, por ejemplo, la lucha contra el tirano en una lucha contra la tiranía de las finanzas. Puede pensarse que simplemente estuvieran engañados y que hubieran olvidado las diferencias en sus respectivas situaciones y demandas. Creemos, sin embargo, que ellos tienen una visión más clara que los que están fuera de las luchas, y ellos pueden sostener sin contradicción sus condiciones singulares y las batallas locales con la lucha común global.

El hombre invisible de Ralph Ellison, después de una dura jornada en una sociedad racista, desarrolló la habilidad de comunicarse con los otros en la lucha. “¿Quién sabe” concluye Ellison el narrador, "si en el fondo no hablo también por ustedes, aunque sea en las bajas frecuencias?". Hoy también aquellos en lucha comunican en las frecuencias bajas pero, a diferencia de la época de Ellison, nadie habla por ellos. Las bajas frecuencias son ondas abiertas para todos. Y algunos mensajes solo pueden ser oídos por aquellos en lucha.

Por supuesto, estos movimientos comparten una serie de características, la más obvia de las cuales es la estrategia de las acampadas o de la ocupación. Hace una década los movimientos de la alterglobalización eran nómadas. Migraban de una cumbre a la siguiente, iluminando las injusticias y la naturaleza antidemocrática de una serie de instituciones clave del sistema de poder global: la Organización Mundial de Comercio, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, y los líderes nacionales del G8, entre otros. El ciclo de luchas que comenzó en 2011, en contraste, es sedentario. Frente a la itinerancia de acuerdo con el calendario de las cumbres, estos movimientos se quedan ahí y, de hecho, rechazan moverse. Su inmovilidad se debe en parte al hecho de que estén tan profundamente arraigados en las cuestiones sociales locales y nacionales.

Estos movimientos comparten también su organización interna como multitud. Los corresponsales de la prensa internacional buscaban desesperadamente en Túnez y Egipto un líder de los movimientos. Durante el período más intenso de la ocupación de la Plaza Tahrir Square, por ejemplo, cada día presumían que una figura diferente era el líder real: un día era Mohamed ElBaradei, el ganador del Premio Nobel, al día siguiente era el ejecutivo de Google Wael Ghonim, y así sucesivamente. Lo que los medios no podían entender o aceptar era que no había líderes en la Plaza Tahrir. El rechazo de los movimientos a tener un líder fue reconocible a lo largo del año pero quizás fue más pronunciado en Wall Street. Una serie de intelectuales y famosos apareció en el Parque Zuccotti, pero nadie podía considerar a ninguno de ellos líderes; eran invitados de la multitud. Desde El Cairo y Madrid a Atenas y New York, los movimientos desarrollaron en cambio mecanismos horizontales de organización. No construyeron cuarteles o formaron comités centrales sino que se extendieron como enjambres, y lo más importante, crearon prácticas democráticas de toma de decisiones de modo que todos los participantes pudieran liderar juntos.

Una tercera característica que exhiben los movimientos, aunque en formas diferentes, es que lo que concebimos como una lucha por el común. Lo cual se expresó en algunos casos en llamas. Cuando Mohamed Bouazizi se prendió fuego, su protesta se entendió que se dirigía no sólo contra el abuso que sufrió en manos de la policía local sino también contra la difícil situación social y económica que compartían los trabajadores en el país, muchos de los cuales son incapaces de encontrar un trabajo adecuado a su educación. De hecho tanto en Túnez como en Egipto los gritos que exigían la salida del tirano volvieron a muchos observadores sordos frente a las profundas cuestiones sociales y económicas en juego en los movimientos, así como a las acciones cruciales de los sindicatos. Los fuegos de agosto de los disturbios de Londres también expresaron la protesta frente al actual orden económico y social. Como los amotinados de París en 2005 y en Los Ángeles más de una década antes, la indignación de los británicos respondió a un conjunto complejo de cuestiones sociales, el más central de los cuales es la subordinación racial. Pero la quema y el saqueo en cada uno de estos casos también responde al poder de las mercancías y al gobierno de la propiedad, que en sí mismos son con frecuencia, por supuesto, vehículos de subordinación racial. Estas son las luchas por los comunes, entonces, en el sentido de que contestan las injusticias del neoliberalismo y, en última instancia, el gobierno de la propiedad privada. Pero ello no las hace socialistas. De hecho, vemos muy poco de los tradicionales movimientos socialistas en este ciclo de luchas. Y del mismo modo que las luchas por el común contestan el dominio de la propiedad privada, igualmente se oponen a la dominación de la propiedad pública y el control del Estado.

En este panfleto pretendemos tratar los deseos y los logros del ciclo de luchas que estalló en 2011, pero lo hacemos sin analizarlos directamente. En cambio empezamos investigando las condiciones sociales y políticas generales en las que surgen. Nuestro punto de ataque aquí son las formas dominantes de subjetividad que se producen en el contexto de las actuales crisis sociales y políticas. Nos referimos a cuatro figuras subjetivas primarias — el sujeto endeudado, el mediatizado,el asegurado y el representado—todos los cuales están empobrecidos mientras sus poderes para la acción social aparecen enmascarados y mistificados.


El hombre asegurado

Creemos que los movimientos de revuelta y de rebelión nos aportan los medios no sólo para rechazar los regímenes represivos bajo los cuales estas figuras subjetivas sufren sino también para invertir estas subjetividades en figuras de poder. En otras palabras, descubren nuevas formas de independencia y seguridad en el terreno económico y también en los terrenos sociales y comunicativos, que conjuntamente generan el potencial para deshacerse de los sistemas de representación política y reafirmar sus propios poderes de acción democrática. Estos son algunos de los logros que los movimientos ya han conseguido y que pueden desarrollar aún más.

No obstante, para consolidar y aumentar los poderes de dichas subjetividades es necesario dar otro paso. Los movimientos, en efecto, ya proporcionan una serie de principios constitucionales que pueden ser la base de un proceso constituyente. Uno de los elementos más radicales y de mayor alcance de este ciclo de movimientos, por ejemplo, ha sido el rechazo de la representación y la construcción en su lugar de esquemas de participación democrática. Estos movimientos también dan nuevos significados a la libertad, a nuestra relación con el común y a una serie de acuerdos políticos centrales, que exceden ampliamente los límites de las actuales constituciones republicanas. Estos significados ya están pasando a formar parte de un nuevo sentido común. Son principios fundacionales que ya consideramos derechos inalienables, como aquellos que se anunciaron en el transcurso de las revoluciones del siglo XVIII.

La tarea no consiste en codificar nuevas relaciones sociales en un orden fijo, sino crear en su lugar un proceso constituyente que organice dichas relaciones y las haga duraderas, al tiempo que fomenta futuras innovaciones y permanece abierto a los deseos de las multitudes. Los movimientos han declarado una nueva independencia, y un poder constituyente debe llevarla a cabo.


* Muchas gracias a Federico Hurtado (Argentina) por prestarme las imágenes de "El hombre endeudado" y "El hombre asegurado".

Remitente: Samuel.2012/05/11 10:06:50.613 GMT+2
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2012/05/06 19:11:32.173 GMT+2

Ocupar Fráncfort

Durante el encuentro "La UE en crisis: análisis, resistencias y alternativas a la Europa de las multinacionales", que organizó este fin de semana en Bruselas el Corporate Europe Observatory y el Transnational Institute, me enteré por uno de sus ponentes, Alexis Passadakis (ATTAC), que el ayuntamiento de Fráncfort había prohibido las acciones de protesta convocadas para el 16 y 17 de mayo dentro de la campaña "Blockupy", que sucede a las del 12M15M. Fráncfort es la ciudad alemana sede del Banco Central Europeo y el centro financiero de la Europa continental.

Con estas jornadas de acción los convocantes desean impulsar un movimiento transnacional con el objetivo de acabar con el expolio financiero y la precariedad en Europa. Y esto en el corazón de la mayor potencia europea, un país que todavía vive el mito de la Alemania trabajadora y ahorradora y donde cuesta encontrar ciudadanos que se identifiquen con quienes sufren las terapias de choque que se están aplicando en el sur de Europa. Como su nombre indica, Blockupy pretende abrir una brecha en Alemania -y marcar un momento simbólico en Europa- ocupando el distrito financiero de Fráncfort (16-17 de mayo), bloqueando el BCE  y los principales bancos (18 de mayo), para terminar el 19 de mayo con una gran manifestación.

La inédita prohibición de Fráncfort, ciudad donde gobierna una alianza de CDU-Verdes, se une a la suspensión de la libre circulación en el espacio Schengen durante la reunión del BCE que se celebró hace poco en Barcelona. El poder financiero es invisible e intocable, y sus servidores sobreactúan con nerviosismo cuando aquel es puesto en evidencia. Ante todo, quieren impedir que se establezcan lazos de solidaridad entre el norte y el sur. Los convocantes de la acción no parece que vayan a arredrarse, y habrá que ver cómo se porta la policía. Frente a la democracia en suspenso, democracia en movimiento.

Actualización (8 de mayo, 17:20): las acciones Blockupy siguen sin ser autorizadas, pero campamento #OccupyFrankfurt frente al BCE sí, para el 23 de mayo, según informa @OccupyFrankfurt.

Remitente: Samuel.2012/05/06 19:11:32.173 GMT+2
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2012/05/01 17:56:57.865 GMT+2

Revolución



Revolution
, por Nina Simone. Actuación en el Festival Cultural de Harlem de 1969.


And now we are in the middle of a revolution
Cause i see the face of things to come
Yes, I do
Yeah, your Constitution
Well, my friend, its gonna have to bend
I'm here to tell you about destruction
Of all the evil that will have to end.

Everything is gonna be all right

Some folks are gonna get the notion
I know they'll say im preachin hate
but if i have to swim the ocean
well i would just to communicate
its not as simple as talkin jive
the daily struggle just to stay alive

Singin about a revolution
because were talkin about a change
its more than just evolution
well you know we all got to clean our brains
the only way that we can stand in fact
is when you get your foot off our back
Y ahora estamos en medio de una revolución
Porque veo el rostro de las cosas que vendrán 
Sí, lo veo
Sí, tu Constitución
Bueno, mi amigo, va a tener que ceder
Estoy aquí para hablarte de destrucción
De todo el mal que tendrá que terminar.

Todo irá bien

Algunos van a pillar la idea
Sé que dirán que predico odio
pero si tengo que atravesar nadando el océano
bueno yo sólo comunicaría
no es tan simple como hablar jerga
la lucha diaria es simplemente permanecer viva

Cantando acerca de una revolución
porque estamos hablando de un cambio
es más que una mera evolución
bueno, ya sabes, todos tenemos que limpiarnos el cerebro
el único modo de que podamos levantarnos es en realidad
cuando nos quiten el pie de encima


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Remitente: Samuel.2012/05/01 17:56:57.865 GMT+2
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2012/04/30 00:05:23.477 GMT+2

No es sólo el paro

Hay algo perverso en la rutinaria publicación de las tasas de desempleo mediante las Encuestas de Población Activa o las cifras de afiliaciones a la seguridad social. El paro se ha convertido en el termómetro por excelencia, casi exclusivo, de la denominada "crisis", que ya no es otra cosa que pura desposesión colectiva. Ha pasado a formar parte del sentido común cuando se trata de valorar la salud de la economía y el bienestar social. Todo el debate político pasa en torno a una creación de empleo que cada vez parece más lejana. Ya es hora, pues, de poner estas estadísticas en su sitio.

Empleo versus trabajo

Las tasas de paro hacen referencia a la falta de ocupación, que incluye situaciones diferentes a la del empleo asalariado. Aún así, el énfasis se pone en la perspectiva del empleo, que no es lo mismo que el trabajo. Cuando nos referimos al "empleo" adoptamos necesariamente el punto de vista del empresario, denominado por este motivo "empleador", expresión que deja al "empleado" como un sujeto pasivo. Por este motivo el Partido Popular cambió el nombre del Ministerio de Trabajo por el de Ministerio de Empleo y Seguridad Social nada más llegar al poder. Un empleo es un contrato de trabajo entre el empresario y el trabajador, pero el número de dichas contrataciones, como el número de personas que aparecen como contratadas en un determinado momento, son cifras que no nos dicen nada acerca de la "calidad" de dicho empleo, ni del bienestar de los trabajadores, ni del tipo de relaciones -jerárquicas o de cooperación- que se establecen en el interior de la empresa. De ahí que la Organización Internacional del Trabajo lleve tiempo tratando de medir lo que denominan "trabajo decente". Entre los indicadores que suelen utilizar, nos encontramos los de "ingresos adecuados", "horas de trabajo decentes" o la "conciliación del trabajo, la vida familiar y la vida personal", etc. Es decir, lo que los gobiernos europeos están convirtiendo en piezas de museo. Por "decente" se entiende un grado de dependencia y de explotación relativamente limitado o soportable. Sin embargo, no ha habido un consenso sobre los parámetros y la metodología para promover un índice al estilo del IDH, el Índice de Desarrollo Humano (que pretende suplir las carencias de otro índice fetiche, el PIB), que permita establecer comparaciones internacionales con un mínimo de rigor.

La crisis del sistema salarial...

La cuestión esencial es que el empleo asalariado sigue siendo la fuente principal de ingresos para la mayoría de las familias, más ahora con el desplome de los activos bursátiles e inmobiliarios. Esto, que puede parecer una perogrullada, desde un punto de vista histórico no lo es tanto.

Actualmente, el número real de asalariados representa un porcentaje no mayoritario de la población. En el caso de España, el número de "ocupados" (esto es, sumando asalariados, empresarios, autónomos, etc.) asciende a 17.433.200 personas (INE, EPA del primer trimestre de 2012) para una población total de 46.185.607 personas (INE, 1 de abril de 2012). Es decir, apenas un 38 % del total de la población. Del total de ocupados, aquellos que tienen un trabajo subordinado formalmente libre (incluyendo contratos indefinidos y temporales, empleos públicos y privados) suman 14,4 millones de personas. Es decir, los trabajadores asalariados representan el 31 % del total de la población, menos de un tercio (el 37 % de la población mayor de 16 años). Su heterogeneidad es enorme, tanto por el tipo de trabajo realizado como por los ingresos: un asalariado es un peón de la construcción, un obrero industrial (aún hoy arquetipos del trabajador en carteles y viñetas) pero también el administrador de operaciones financieras de una entidad bancaria.

Los trabajadores semidependientes e independientes suman 2,1 millones. Estos son los autónomos, falsos autónomos, freelances, empresarios sin trabajadores, cooperativistas y quienes reciben ayuda familiar (la EPA los incluye como trabajadores por cuenta propia). Categorías que no encajan en el trabajo asalariado "clásico" al no ser por cuenta ajena pero que no están exentos de precariedad y de cierta dependencia en función de su situación dentro de la cadena productiva o comercial (como subcontratistas, por ejemplo).

En cambio, los empresarios "empleadores", esto es, con trabajadores asalariados, constituyen únicamente 909.900 personas (menos del 2 % de la población total) para un total de 3.246.986 empresas registradas, cifra que incluye a las microempresas sin asalariados (sociedades limitadas unipersonales) que se solapan con los autónomos que mencioné antes (además, muchas sociedades son ficticias, creadas únicamente con el objetivo de pagar menos impuestos). También aquí encontramos una gran diversidad en relación con el capital disponible y la posición de dominio o de dependencia en el mercado: estos números incluyen desde Emilio Botín a los dueños de pequeños comercios familiares.

Quienes no figuran en estas categorías, ni tampoco están en paro, se consideran "inactivos". En España son 15,4 millones de personas mayores de 16 años, de los que 8,9 millones son pensionistas. Más que el total de asalariados. Constituye una mistificación considerar que todas esas personas "no hacen nada". Es simplemente falso, incluso en el caso de los pensionistas o jubilados. Se da la circunstancia que la producción de riqueza se ha socializado como nunca en las últimas décadas hasta el punto de que en la práctica la riqueza debe identificarse con el conjunto de la actividad social. Y se trata de mucha gente, y sobre todo, muchas mujeres. "Amas de casa", por ejemplo. Entre los "inactivos" no pensionistas vemos el trabajo de los migrantes sin papeles, el trabajo sexual, el trabajo doméstico (también realizado por asalariados, o mejor dicho, por asalariadas), el trabajo de cuidados (abordado con mayor o peor fortuna por la moribunda ley de dependencia), estudiantes, el trabajo en formación, becarios, el trabajo vocacional o voluntario. En muchos casos se trata de situaciones de trabajo informal, a veces coaccionado o semicoaccionado, como el que facilita la ley de extranjería. En otros, de situaciones productivas impagadas o no reconocidas.

El empleo asalariado es, pues, una más de las posibles situaciones laborales en las que podemos encontrarnos y no agota toda la actividad humana socialmente útil. Durante las últimas décadas, las sucesivas reformas laborales no han hecho sino incrementar la diversidad de relaciones contractuales o estatutarias, mientras el peso del salario en el conjunto de la renta familiar disminuía y se devaluaban los derechos de que disponía el trabajador en una relación laboral que es intrínsecamente desigual.

... y la destrucción de lo público

Sin embargo, todo el andamiaje de lo que denominamos "Estado del bienestar" continúa articulado sobre la base de la hegemonía del empleo asalariado clásico, esto es, estable e indefinido, lo que paradójicamente facilita la respuesta neoliberal a la crisis del sistema salarial y del pacto social que sustentaba aquél. Y ello a pesar de que dicha alternativa haya quedado totalmente deslegitimada con la crisis financiera de 2007-2008. ¿Cómo? Transformando las funciones del Estado, mientras se refuerza policialmente e inventa enemigos internos y externos.

Lo que antes formaba parte de lo que se llamaba "salario social", esto es, aquellas necesidades sociales que todavía se proveen desde el ámbito público -financiado vía impuestos, de gratuito nada-  como la sanidad o la educación, ahora deberán articularse como relaciones individualizadas de intercambio y de deuda, acentuando la dimensión financiera. Este es el significado de los copagos, repagos, que poco tienen que ver con una supuesta falta de sostenibilidad del sistema. Será insostenible si se mantiene la ficción de un pacto social-salarial inexistente mientras se devalúa a propósito los sueldos que teóricamente deben sustentarlo. La devaluación de los salarios va a la par con la promoción del endeudamiento para consumir cosas innecesarias, sí, pero también para acceder a cosas tan básicas como la vivienda, la salud o la educación. Asistimos por tanto a una brutal huida hacia adelante en la que se intensifican mediante terapias de choque las mismas políticas financieras que condujeron al desastre.

Una de las consecuencias evidentes de esta deriva es un aumento de las desigualdades económicas. Una forma de medirla es mediante el coeficiente Gini, donde el cero se corresponde con la perfecta igualdad de ingresos y 1 con la perfecta desigualdad. Pues bien, en apenas dos años, entre 2008 y 2010 el coeficiente Gini de España pasó de 31,3 a 33,9, según Eurostat. Es decir, las desigualdades en el ingreso aumentaron bastante, y esto antes de que se aplicaran las políticas de ajuste que están liquidando el acceso a servicios básicos de millones de personas (no disponemos de datos más recientes). Otro índice es el s80/s20, que indica la renta que se obtiene para el quintil superior, el 20% de la población con el nivel económico más alto, en relación con la población del quintil inferior. En el mismo período 2008-2010 el índice español pasó de golpe de 5,4 a 6,9, cuando en los quince años anteriores había aumentado ligeramente. Es decir, el 20% de la población más rica tenía en 2010 ingresos 6,9 superiores a los de la población más pobre (la media europea en 2010 era 4,9). Ahora el ratio debe ser notablemente superior. Los ricos son cada vez más ricos, los pobres más pobres, suele decirse. No. Los ricos son más ricos porque los pobres son ahora mucho más pobres.

No es sólo el paro. La pérdida acelerada de ingresos de amplias capas de la población se debe también a otros aspectos, como la degradación del sistema público. Harían falta muchas más estadísticas para intentar cuantificar los daños que están provocando la arrogancia sin límites de los poderosos. La futura creación de empleo, si llega a producirse, no puede hacerse a costa de que unos pocos expropien lo que de todos es. Porque entonces ese empleo no será sino un eufemismo para denominar la servidumbre. Si seguimos dejándoles hacer, puede que a medio plazo aumenten las contrataciones -los "empleos"- pero el paisaje habrá cambiado, y a peor. Y no habrá estadísticas que puedan dar cuenta del miedo, de la desesperanza, de la pérdida de amor propio. No nos queda otra que conjurar estos demonios.

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Remitente: Samuel.2012/04/30 00:05:23.477 GMT+2
Etiquetas: españa paro estadísticas welfare deuda desempleo neoliberalismo desigualdad | Enlace permanente | Comentarios (1) | Referencias (2)

2012/04/24 10:13:36.737 GMT+2

Acuerdo para qué

Escribe Hugo M. Abarca en su blog acerca de la decisión que deben tomar hoy los afiliados de Izquierda Unida en Andalucía, sobre "si se aprueba o no el pacto de legislatura con el PSOE al que ha llegado la dirección y cómo se pondría en marcha en caso de ser aprobado por la militancia: entrando en el gobierno (gobierno de coalición) o sin entrar." Tras exponer el dilema que se plantea, teniendo en cuenta que de ningún modo pretenden allanar el terreno para que el PP de Javier Arenas se haga con el gobierno autonómico, y después de celebrar la democracia interna de la formación, concluye: "La decisión no es fácil y tiene mil aristas."
 
Es cierto. La decisión no es fácil, y en una negociación -especialmente con un partido como el PSOE- son inevitables concesiones programáticas importantes. Para facilitarla, nada como leer el programa consensuado. Porque en el contexto de la actual ofensiva antidemocrática, el elemento innegociable no debería ser tanto Javier Arenas o el PP, como la filosofía del ajuste neoliberal que encarnan. Pues bien, he aquí algunos extractos que figuran en el pacto:

"las fuerzas políticas firmantes de este acuerdo consideran imprescindible la participación de las Comunidades Autónomas en el objetivo de déficit público impuesto por el Gobierno de la Nación y la UE de una forma proporcional a su peso en el gasto público y que atienda a  las particularidades de cada comunidad autónoma" (página 8)

"El gobierno de Andalucía está en disposición, desde la lealtad constitucional [constitución reformada, ojo], de plantear este otro modelo de desarrollo sostenible" (página 11)

"Mantendremos un compromiso con la austeridad presupuestaria" (página 24)

No menciono elementos positivos como la defensa de la sanidad pública, la creación de una entidad financiera pública o el estudio de la aplicación de una renta básica de ciudadanía. Pero no es mi intención manipular. Simplemente me pregunto, y deseo que los afiliados de IU se pregunten, cómo piensan aplicar el detallado programa que se propone sin una oposición frontal y desobediente al ajuste económico que impone el gobierno del PP (que pactan cuando conviene con el PSOE a nivel estatal) y la Unión Europea. Qué "diálogo corresponsable, serio y activo con el Gobierno de España" es posible cuando cada día nos están dejando claro que no quieren ni diálogo ni mucho menos negociación. Planteo estas preguntas con crudeza no porque quiera criticar a IU sino porque afectan a toda formación política de izquierdas o simplemente crítica con el saqueo de lo público y que adquiera una mínima cuota de poder en el cada vez más autoritario sistema político vigente.

Actualización (23:08): más de un 70% apoya la entrada en el gobierno de IU. El 75% apoya el texto de programa (vía @FelipeAlcarazM).

Remitente: Samuel.2012/04/24 10:13:36.737 GMT+2
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2012/04/23 19:18:04.973 GMT+2

Azawad (segunda parte)

(viene de Azawad, primera parte)

Las últimas rebeliones tuareg del norte de Malí (mayo-julio de 2006, 2007-2009, 2012), lideradas por antiguos guerrilleros del MPA en sucesivas escisiones, se desarrollan en un contexto que difiere bastante del de pasadas revueltas. A principios del siglo XXI, las rutas transaharianas comienzan a revitalizarse, después de una prolongada decadencia, y puntos remotos como Kidal o Tamanrasset pasan a convertirse en nodos de conexión del Sahel con la economía global. En dirección al norte, en lugar de oro, sal y esclavos, ahora se trafica con mercancías que se sitúan en los márgenes de la legalidad sancionada por los Estados contemporáneos: contrabando de tabaco (fundamentalmente Marlboro procedente de  ), tráfico de migrantes (con Gao como ciudad de tránsito) y más recientemente tráfico de drogas ilegales proveniente de América Latina, en particular cocaína. Y tráfico de armas, en alza tras la guerra de Libia. En lugar de dromedarios, conducen Toyota 4x4 y tecnologías como los GPS o los Thuraya (teléfonos satelitales) facilitan el tránsito por el desierto y la irrupción de nuevos grupos, como los que se reclaman integrantes de Al Qaeda en el Maghreb Islámico (AQMI), dominado por argelinos pero del que forman parte también mauritanos, malienses o gente procedente de Níger. Otra actividad ilícita, en este caso más puntual y esporádica, que aporta divisas es el secuestro de ciudadanos occidentales a cambio de rescate. Un personaje como Mokhtar Belmokhtar (AQMI) practica tanto el contrabando como el secuestro.

Es cierto que la mayoría de la población del norte de Malí no se dedica a estas actividades. El pastoreo se mantiene y resiste a duras penas la desertificación, y en los mercados locales también se comercializan productos legales. Las bandas de traficantes no suelen superar algunas decenas de personas. Sin embargo, sus actividades sí que son muy rentables y la protección de sus rutas -a cambio de las oportunas "tasas de protección"- constituye un lucrativo negocio para los funcionarios de la administración local, de la policía y el ejército, o de las aduanas. De ahí que, por ejemplo, el gobierno de Bamako haya sido acusado de connivencia o colusión con AQMI. Tampoco tienen mayores problemas para moverse y hacer tratos en una zona tradicionalmente comercial y pragmática. No olvidemos que el norte de África es la región más pobre de Malí, en un país con 3,5 millones de personas consideradas vulnerables en términos de seguridad alimentaria. lo que equivale a decir que es una de las más pobres del mundo. Como para ponerse escrupulosos.

En todo caso, el movimiento que se desarrolla con las nuevas rutas acabará resquebrajando los precarios equilibrios postcoloniales de Estados que nunca fueron muy fuertes y que además han sido fragilizados por las políticas de ajuste estructural y la globalización de las últimas décadas.

                                                         * * *

El impacto en las relaciones sociales y de poder, tanto entre las diferentes tribus tuareg, como en relación con otros grupos étnicos del norte de Malí (árabes, songhai), resulta evidente. El sempiterno problema político del control de la administración local, entre poblaciones refractarias al Estado moderno, adquiere entonces una nueva significación. Así, el Pacto Nacional de 1992 -facilitado por Argelia- inició un tortuoso proceso de descentralización (con la creación, por ejemplo, de la región de Kidal) que benefició sobre todo a determinados líderes tuareg de noble linaje, que de este modo accedieron al poder y a los recursos económicos de la administración local y nacional. Contra este status quo se rebelaron posteriormente nuevos "hombres fuertes" tuareg, con redes tribales y económicas a caballo entre la informalidad y la legalidad, como Ibrahim Ag Bahanga (quien, exiliado en Libia, retorna en enero de 2011 para fallecer poco después en circunstancias no aclaradas) o Iyad Ag Ghali, antiguo líder del MPLA y hoy del grupo salafista Ansar Dine. En 2006, un nuevo acuerdo fallido -los acuerdos de Argel- fomentaba una mayor autonomía de la región de Kidal e insistía en aquellas cláusulas (reconocimiento de las peculiaridades culturales, promesas de inversiones) que habían sido incumplidas en el pasado. En cualquier caso, el Estado maliense nunca dejó de fomentar la división étnica y tribal, como sucedió con la creación en los noventa del Movimiento Maliense Patriótico Ganday Koy, una milicia paramilitar songhay que sembró el terror entre los tuareg. En los últimos años, el ejército maliense ha venido apoyando otras milicias, como la dirigida por El Hadj Gamou, un tuareg del clan vasallo Imghad que finalmente se ha pasado al MLNA.

A diferencia de los ataques relámpago del pasado, que luego daban lugar a negociaciones en torno a la autonomía y el control del poder local, en esta ocasión nos encontramos con una rebelión cuidadosamente preparada, con un objetivo independentista claro, una cuidada estrategia comunicativa -con un mayor papel de jóvenes influenciados sin duda por las revoluciones árabes-, y en cuya planificación inicial Ibrahim Ag Bahanga jugó un papel decisivo. El Movimiento Nacional por la Liberación del Azawad (MNLA), creado el año pasado, fuertemente armado y liderado por Bilal Ag Acherif y por Mohamed Ag Najim se esforzó por crear un frente unitario que excediera el marco étnico tuareg y que evitara las divisiones clánicas del pasado.

El MNLA está formado por guerrilleros de antiguas milicias tuareg (el citado MPA, el MPLA , etc.), desertores tuareg del ejército maliense, así como por numerosos tuaregs que habían formado parte tanto del ejército libio como del Consejo Nacional de Transición (CNT) *. Los tuareg del MLNA provienen básicamente de las confederaciones de los kel ifora y de la tribu de los idnan, que extienden su presencia por el Adrar de los Iforas. En el pasado los kel ifora se desvincularon de la confederación noble de los Iullemeden y pasaron a pagar tributo al amenokal del Hoggar (Argelia). A diferencia de otras tribus tuareg, los derechos hereditarios no se transmiten a través de las mujeres, sino que pasan de hermano a hermano. Otra particularidad es que los ifora están más islamizados y son más devotos que otras tribus tuareg. Lo cual, junto con sus complicadas relaciones históricas con los beduinos kunta (dominantes en Tombuctú), nos permite un primer acercamiento al complejo sistema de alianzas de la última ofensiva, donde la dimensión étnica y religiosa resulta insoslayable.

Anteriormente destaqué cómo el MNLA enfatiza el aspecto territorial por encima de la identidad étnica, en un intento de atraer a las poblaciones árabe, songhay, peul, etc y superar las divisiones políticas que antaño impidieron un proyecto común para el Azawad. Falta comprobar que efectivamente hayan vencido las reticencias de quienes se sentían relativamente cómodos con la dependencia de Bamako o simplemente rechazan la violencia (masacres, pillajes) que han desatado milicias de dudosa adscripción. Porque junto al MNLA se han desplegado otros grupos. En primer lugar, Ansar Dine, formación islamista creada hace poco por un líder tuareg ifora, el citado Iyad Ag Ghali, que el año pasado no pudo acceder a la dirección del MNLA por la desconfianza que generan sus oscuros vínculos con los gobiernos argelino y maliense, y por su empeño por instaurar la sharia en Azawad, lo que no ha impedido alianzas puntuales contra un enemigo común. Ag Ghali es muy religioso y su salafismo se inspira en principio en el movimiento pakistanés Tablighi Jama’at, aunque otros señalan influencias saudíes tras su estancia en Jedda (Arabia Saudí) como cónsul de Malí tras los acuerdos de paz de 2006. Ansar Dine se atribuye ahora el control de la mayor parte de Tombuctú, con apoyo del AQMI (predominantemente árabo-argelino), que facilitaría las relaciones con los árabes berabiche de la ciudad. No obstante, la situación real sigue sin estar nada clara, y de hecho en los últimos días ha surgido una nueva milicia árabe en la ciudad: el Frente Nacional de Liberación de Azawad, una especie de milicia de autodefensa que afirma no apoyar ni la aplicación de la sharia ni la independencia de la región. Esta milicia parece estar apoyada por un sector de la burguesía árabe comercial de Tombuctú.

Otro grupo es el Movimiento para la Unidad y la Jihad en África Occidental (Mujao o Mujwa en inglés), descrito como una escisión de AQMI y responsable del secuestro de siete diplomáticos argelinos del consulado en Gao. Este último incidente vuelve a levantar sospechas sobre las intervenciones encubiertas del gobierno argelino -y sus relaciones con los citados grupos- en una región donde la argelina Sonatrach adquirió derechos de prospección y explotación de hidrocarburos. Según afirmaba Nina Walet Intallou, miembro del MNLA y presidenta de la conocida asociación Taghref Tinariwen, a principios de este año, los argelinos "siempre han querido apropiarse de esta región. Lo ven como parte de Argelia. Cuando piensas que era el consulado argelino en Gao el que daba la nacionalidad argelina a todo aquel que lo pidiera, eso es una prueba." En cualquier caso, es la primera vez que el AQMI (o el Mujao) se ha expuesto de este modo y en territorio urbano.

                                                         * * *

La lógica de redes dinámicas y fluctuantes, así como la articulación clánica de las dimensiones identitarias y políticas, en un contexto de supervivencia económica del día a día, parece que pesan más en el corto plazo y conviven con dificultad con proyectos políticos de medio o largo plazo, ya se trate del salafismo versión AQMI, Mujao o Ansar Dine, o del peculiar "nacionalismo" tuareg versión MNLA. Sostiene el antropólogo Michael Singleton que por definición los nómadas no tienen utopías, que el pensamiento utópico es producto de la sedentarización y específicamente occidental (sedentarización que en el capitalismo se corresponde con la obsesión por fijar a los seres humanos en plantaciones, fábricas o metrópolis - en él el nomadismo se admite solo en función de la producción, no de las personas). Aunque el nomadismo sea una óptica del espíritu que no resulta del todo incompatible con la sedentaria (de hecho, nunca existieron nómadas o sedentarios "puros"), solo desde ella puede asumirse una concepción del poder no trascendental. Además, "el nómada se encuentra más enteramente en el presente que el sedentario". Simplificando, para Singleton, la « autoridad nómada » se basa en "una competencia personal, congénita y/o adquirida, cuya eficacia es hasta tal punto empíricamente evidente que actores menos experimentados pueden encontrar en su interés adherirse a ella." Tener autoridad no implica poder "ordenar hacer cualquier cosa por obligación". "El poder sedentario, por contra, tiende hacia un absoluto totalmente desconectado de todo anclaje pragmático, y solo responde al único Absoluto."

¿Es Azawad una utopía incompatible con el espíritu nómada, con fronteras cerradas entre Mopti y Tessalit, bandera oficial, capital en Gao y tal vez rechazo de la historia compartida con los vecinos? ¿O representará más bien el reconocimiento de la vida que resiste al desierto y a la pobreza, integrada en los movimientos de la región, irreductible a la forma Estado y al absolutismo religioso, resueltamente pirata? Tanto en una como en otra alternativa, ¿qué democracia es posible sin que se produzca una deriva a la libia? Puede que nunca lo sepamos. Son muchas las fuerzas, de dentro y de fuera, que se han conjurado en contra del experimento.

* Estas lealtades de geometría variable no deberían sorprender. Los tuareg y Muamar el Gadafi se usaron mutuamente: los primeros encontraron en Libia refugio y apoyos puntuales, el segundo recurrió a ellos durante la guerra del Chad con las mismas promesas que hicieron los franceses a propósito de una confederación pansaheliana (aunque en un doble juego luego invertía en el sur de Malí, no en el norte).


Referencias Azawad 1 & 2

African networks and informal power: Big men and networks, capítulo 5. ‘Castles in the sand’: Informal networks and power brokers in the Northern Mali periphery - Morten Böås (Zed Books, marzo de 2012).

Special Report: Mali, what is really happening - Oualid Khelifi (9 de abril de 2012)

Más allá del Estado: pueblos al margen del poder, capítulo Los Tuareg: la resistencia de un pueblo del Sahara - Albert Mongay y Guillermo Alonso (Ed. Bellaterra, 2002)

The causes of the uprising in Northern Mali - Andy Morgan (Think Africa Press, 6 febrero 2012)

Opportunities taken in Mali: Ethnic dimensions and additional explanations on the emergence of Mujwa - The Moor Next Door (10 Abril 2012)

Sáhara (gran turismo), Salvat Editores, 2004

Pensées nomades. Penser nomade - Michael Singleton, Laboratorio de Antropología Prospectiva, Universidad Católica de Lovaina, 2001.

El no lugar de la utopía
- Michael Singleton (revista Entropía, edición original en francés nº 4, primavera de 2008).

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Remitente: Samuel.2012/04/23 19:18:04.973 GMT+2
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2012/04/09 18:59:26.179 GMT+2

Azawad (primera parte)


Mapa de Malí, con una muestra del territorio que el MNLA reclama como Azawad. En color lila, el área habitada por diferentes tribus tuareg. Fuente: France24.

La nueva rebelión armada en el norte de Malí, compuesta por diferentes grupos guerrilleros -unos de base tuareg y otros de inspiración islamista-, puso en jaque al gobierno de Amadú Tumani Turé (63 años) en tan solo un par de meses. Y en tres días logró arrebatar al gobierno las más importantes ciudades del norte del país: Kidal (30 de marzo de 2012), Gao (31 de marzo) y Tombuctú (31 de marzo). Ciudades que se corresponden con regiones homónimas que abarcan una superficie de más de 800.000 kilómetros cuadrados, el 65 % de la superficie de Malí.

Una semana antes Tumani Turé (o ATT, como se le conoce en el país) había sido derrocado por unos oficiales del ejército desafectos que le reprochaban no haber dotado al ejército de medios suficientes para enfrentarse a una guerrilla que estaba provocando muchas bajas entre los militares. Cuando los amotinados asaltaron el palacio presidencial con lanzacohetes, el presidente tuvo que huir bajando la colina de Kouluba (Bamako), en cuya cima se sitúa el palacio presidencial, con ayuda de su edecán y otros tres soldados, hasta refugiarse en el cuartel de Djicoroni, a dos pasos de la embajada estadounidense. Final poco honorable para un presidente que, pese a haber llegado al poder en 1991 con otro golpe de estado, el que acabó con la dictadura de Mussa Traoré, tuvo el detalle de dejar el cargo al poco tiempo para luego retornar diez años después con las elecciones de 2002. El golpe de estado contra ATT motivó la aprobación de duras sanciones económicas por parte de la Comunidad de Económica de los Estados de África Occidental o Cedeao, que luego fueron derogadas tras el acuerdo alcanzado con el líder golpista, Amadu Sanogo.

Finalmente, el principal grupo rebelde, el Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA), formado básicamente por tuareg o imazighen, declaró la independencia del territorio correspondiente al norte de Malí, en un movimiento tal vez prematuro pues la situación real sobre el terreno sigue siendo confusa. Un aspecto importante es que el MNLA y otros movimientos que le precedieron prefieren el uso de un término geográfico (Azawad) en lugar de hacer referencia a la identidad tuareg. Esto se explica por la diversidad étnica de las regiones que reivindican los rebeldes, donde conviven zarmas, songhais, árabes, peul, tubus, etc. Otra razón es que en distintos momentos los rebeldes tuareg de Malí o Níger han buscado el apoyo de países árabes hostiles a la cultura amazigh, como Argelia o Libia. Azawad, Azawagh o Azawak (Níger) es un región limítrofe entre Malí y Níger y en sentido estricto hace referencia a la cuenca desértica de un extinto afluente del río Níger.

Como ha sucedido en tantas otras ocasiones, existe el riesgo de explicar los acontecimientos exclusivamente en función de los respectivos intereses políticos. En Europa muchos de quienes reclaman la independencia de diferentes territorios situados en los actuales Estados aplauden la gesta del noble pueblo tuareg y el nacimiento de un nuevo Estado, sin detenerse a pensar mucho de qué Estado estamos hablando. Desde la izquierda más centralista o federal priorizan de nuevo la intervención de otros Estados, insistiendo en la desestabilización provocada por el tráfico de armas proveniente de Libia o denunciando la secesión como una maniobra del imperialismo occidental.

Lo cierto es que ATT, maestro en el arte de la negociación y del consenso, mantenía muy buenas relaciones con Estados Unidos -que entrenaba su mal pertrechado ejército- y con Francia y la Unión Europea, que financia el 70% del presupuesto del Estado maliense. De ahí que se hayan desarrollado otras variantes de la citada perspectiva geopolítica. Una de ellas acusa a Francia y a EEUU de "complicidad", aunque sea por omisión, con el MNLA en aras de la lucha contra el islamismo y el control de los hidrocarburos de la zona, al tiempo que critican el papel de la Cedeao por presionar de esa manera a unos soldados que no han hecho otra cosa que expresar el malestar de una amplia franja de la población de Malí por el curso de la guerra del norte. Es la postura la defendida por ilustres intelectuales africanos como la ex ministra maliense Aminata Traoré o el escritor senegalés Boubacar Boris Diop, que han firmado un manifiesto en ese sentido. Otra tesis es la del antropólogo y consultor Jeremy Keenan, compartida por muchos amazigh, que enfatiza en cambio el papel de Argelia en la desestabilización de la zona, donde tiene intereses petroleros. Sería por medio de Al Qaeda en el Maghreb Islámico (AQIM), que según Keenan está controlado o infiltrado por los servicios secretos argelinos, algo que resulta difícil de verificar.

                                                        * * *

Las variables externas están ahí, pero no por ello resulta apropiado establecer relaciones causa-efecto sin tener en cuenta la realidad sobre el terreno. Ni la Francia colonial, ni el Malí postcolonial llegaron a controlar del todo las tierras desérticas que se extienden al norte del gran meandro del río Níger. En Kidal se dice incluso que "el Estado de Malí termina allí donde acaba la carretera que conduce a Gao". En semejante contexto, será más provechoso dejar a un lado la perspectiva estatista y desarrollar un análisis que tenga más en cuenta lo que sucede abajo, las articulaciones sociales en red y la llamada informalidad, que impregna la vida cotidiana.

Uno de los pueblos que habitan estas tierras son los imuhagh o kel tamasheq, que los árabes bautizaron como tuareg (término que continuaré empleando por comodidad). Las rebeliones tuareg se sucedieron tras la independencia de Malí, en 1962-64, 1990-95 y 2007-09, porque en general los tuareg se sintieron marginados en el nuevo Estado maliense y porque continuaron resistiendo aquellos intentos asimilacionistas que cuestionaban sus formas de vida nómadas. Vale la pena, pues, detenerse un poco en la estructura de las sociedades tuareg.

Lo primero que cabe destacar es que los tuareg jamás han constituido una entidad política unificada y centralizada. Pueblo todavía hoy compuesto en su mayoría por pastores nómadas o agropastores, se encuentra disperso entre cinco estados (Malí, Níger, Argelia, Libia y Burkina Faso). En todos ellos constituyen minorías étnicas y sólo en Malí y Níger alcanzan el medio millón de personas respectivamente (aunque no disponemos de un censo preciso). Su identidad viene determinada por tradiciones y costumbres culturales comunes que expresan en una lengua común, el tamashaq/tamasheq, del sistema lingüístico amazigh.

Las sociedades tuareg son tradicionalmente jerárquicas y estratificadas. Por un lado nos encontramos los hombres libres (illelan) y por otro los esclavos (ikelan). En la primera categoría encontramos los nobles (imajaghen), que son quienes detentan el poder político, militar y económico y sobre los cuales el colonizador construyó la imagen estereotipada del tuareg. Por debajo de los imajaghen se encuentran los imghad, castas vasallas que realizaban trabajos que los primeros rechazaban. Otras categorías son los religiosos o ineslimen, los artesanos o inaden y finalmente los antiguos esclavos liberados o izeggaghen, que cultivan las tierras de los nobles. Por su parte, los esclavos procedían originariamente de castas inferiores tuareg de otras tribus y sobre todo de poblaciones negras sometidas (songhai, hausa, kanuri). Todos ellos solían ser capturados en razias o comprados a comerciantes árabes, y debían trabajar en labores domésticas o pastoriles. Un conjunto de familias que reconocen un ancestro común y comparten un mismo estatus social constituyen un clan o tawsit, que luego se agrupan en confederaciones o ettebel, complejas redes interclánicas como los Kel Ahaggar en Argelia o los Kel Adagh y Kel Ataram en Malí. Los ettebel están encabezados por líderes denominados amenokal, cargo simbólico y temporal que implica más bien un papel de mediación y arbitraje entre los diferentes grupos. A diferencia de los moros del oeste (Mauritania), los árabes y amazigh del norte o los tubus del este (Libia, Chad), las sociedades tuareg son matrilineales y en ellas las mujeres tienen un papel prominente al participar en las decisiones familiares y comunitarias y transmitir el tifinagh, el alfabeto propio de los tuaregs.

Esta estructura social ha evolucionado con la colonización, la urbanización y el avance del desierto. Durante el siglo XX las bases económicas y ecológicas de la sociedad tuareg se transformaron radicalmente: los imajaghen ya no podían recurrir a la guerra para obtener botines que beneficiaran a sus comunidades; el pastoreo se vio fuertemente afectado por las sucesivas sequías y el comercio caravanero en el área sahelosahariana entró en declive con las nuevas fronteras, y con él el papel de algunas confederaciones. En los nuevos Estados negroafricanos, basados en el modelo jacobino francés, pasaron a ser minorías marginadas y en cierto modo despreciadas por su pasado esclavista (aún hoy se mantienen relaciones de servidumbre). El sistema de castas se mantuvo, pero algunas fronteras entre ellas se desdibujaron o se vieron alteradas. Los imajaghen o nobles pasaron a realizar tareas que antes rechazaban. Ellos fueron los principales destinatarios de las estrategias de cooptación del Estado maliense tras el Pacto Nacional de 1992.

El pacto de 1992 preveía un proceso descentralización y de integración de los antiguos rebeldes. Fue el último intento serio de incorporar a los líderes tuareg más veteranos en las estructuras de poder político y económico a nivel local y estatal. La estrategia funcionó durante un tiempo, pero en cuanto los dividendos económicos de la paz comenzaron a menguar, el descontento comenzó a extenderse los guerrilleros más jóvenes, especialmente en la remota Kidal. Será en Kidal donde a mediados de la primera década del nuevo milenio fermente una nueva rebelión. Esta vez el contexto económico, social y geopolítico será muy distinto.

(continuará)

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2012/04/06 15:10:24.858 GMT+2

Sarajevo, ciudad abierta


Sarajevo, 6 de abril de 2012. 11.541 sillas rojas dispuestas como un río de sangre en homenaje a las víctimas del asedio de Sarajevo durante la guerra de Bosnia y Herzegovina. Fotografía: Amel Emric / AP

Con motivo del vigésimo aniversario del inicio de la guerra de Bosnia y Herzegovina de 1992-1995, el periodista francés Jean-Arnault Dérens, buen conocedor de la región y colaborador habitual de Le Monde Diplomatique, publica hoy en La Libre Belgique un breve reportaje sobre la mirada melancólica de dos escritores exiliados bosnios. Uno de ellos es Igor Štiks, que apenas tenía 14 años cuando abandonó Sarajevo en 1992. En la actualidad escribe novelas en croata (o serbocroata, como prefieran) como La silla de Elías (Ed. Destino, 2008) mientras realiza estudios posdoctorales en ciencias sociales, con artículos interesantes sobre identidad y ciudadanía en la federación bosnia. Štiks participó además en las protestas estudiantiles croatas de 2009 en defensa de la educación pública. Sobre la ciudad multiétnica de Sarajevo nos cuenta:

"Veinte años después del inicio de la guerra, Bosnia-Herzegovina existe como Estado independiente, el país sobrevivió a una guerra que buscaba precisamente su destrucción, muchos refugiados pudieron volver a sus hogares. Sin embargo, las ideologías nacionalistas que destruyeron 100.000 vidas humanas todavía reinan de manera indiscutible, gracias al marco institucional de Dayton, que hizo de la etnicidad el único criterio de legitimidad política e incluso social." (...) "Sarajevo sobrevivió y sobrevivirá, si permanece abierta. Es de esta ciudad abierta de la que tengo recuerdos, y a la cual regreso con regularidad. Ella mantiene su espíritu. Es una ciudad mítica y no es fácil vivir en una ciudad mítica. La historia y el mito sobrepasan siempre nuestra realidad, pero es el mito el que nos construye."

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2012/04/05 10:17:35.615 GMT+2

Robo con violencia en las personas

Ya tenemos una plasmación práctica de la reforma constitucional que consensuaron el PSOE y el Partido Popular el año pasado. La aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, esperada con impaciencia por el gobierno alemán, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, pone números a la terapia de choque neoliberal que está a punto de aplicarse en España (lo aprobado hasta ahora había sido pecata minuta). La contracción presupuestaria alcanza los 27.300 millones de euros (2,5% del PIB español). Se trata de una primera penitencia, pero probablemente vengan más, pues los desiguales aumentos impositivos no lograrán que se reduzca el déficit público como se ha anunciado. Los recortes, al provocar una inevitable caída del PIB y un aumento del desempleo -facilitado además por la reciente reforma laboral-, tendrán como consecuencia una menor recaudación fiscal, por más regalos que se ofrezcan a los evasores. Exactamente lo que está sucediendo en Grecia.

Dentro de las partidas de gasto, se da prioridad absoluta -prioridad consagrada en el reformado artículo 135 de la Constitución, por tanto, no sujeta a discusión política- al pago de los intereses de la deuda: 28.913 millones (un incremento del 5,3%). Como las perspectivas económicas no son nada buenas -¡entre otras cosas como consecuencia de los mismos recortes!-, la deuda sale cada vez más cara, con lo que se forma el típico círculo vicioso de los programas de ajuste estructural. ¿Por qué se empecinan en el error, pese a las protestas y las huelgas?, se preguntan muchos críticos. Pues porque aunque puedan hacer cálculos erróneos -y al final les salga el tiro por la culata- no se trata solo de una mera equivocación, sino de una estrategia deliberada de transferencia privatizadora de recursos públicos hacia las élites económicas europeas (que también incluye algunos españoles, griegos, irlandeses...). Este expolio del común exige además un grado de violencia superior a la denominada "estructural", que normalmente cuesta percibir porque coincide con el orden natural de las cosas.

El shock sirve sobre todo para reconfigurar las relaciones sociales en beneficio del capital. Formalmente, no desaparecerá el Estado del Bienestar, pero sus funciones serán modificadas de tal modo -condicionadas a la explotación por medio del chantaje del empleo- que acabará siendo irreconocible. Puede que la economía vuelva a crecer, pero será un crecimiento aún más depredador de recursos humanos y naturales. Tal vez se reduzcan las estadísticas de desempleo, y efectivamente se creen nuevos puestos de trabajo, pero serán versiones corruptas y degradadas de las actividades humanas que pretenden explotar.

Este gobierno y el anterior han dejado claro que no cabe negociación alguna. El presupuesto es "de guerra", afirmó el ministro de asuntos exteriores José Manuel García-Margallo. Guerra de saqueo contra los ciudadanos, contra todo horizonte democrático. En el punto de mira se sitúan también los presupuestos de las comunidades autónomas, que son las que concentran el gasto en salud y educación. ¿Qué hacer en un contexto tan hostil?

Una prueba de fuego para la resistencia en el ámbito institucional se llama Andalucía, comunidad en la que
Izquierda Unida es la única fuerza política que creció significativamente en las últimas elecciones y la que tiene la llave de la gobernabilidad de la región. El dilema de IU en Andalucía suele presentarse de la siguiente manera: entre los que abogan por "la responsabilidad" (no dejar que gobierne el Partido Popular) y quienes sostienen posiciones "más radicales" (rechazo a pacto alguno con el bipartidismo). Pero en las presentes circunstancias, responsabilidad y radicalidad no pueden ser sino la misma cosa. Si el objetivo real consiste en rechazar  "el hachazo" (según la expresión de Gaspar Llamazares), IU deberá presionar seriamente por aplicar una ruptura radical con la lógica vigente del déficit y de la deuda. No basta con oponerse a la amnistía fiscal o a la reducción de las transferencias que reparte el gobierno central: será necesario promover una auditoría de la deuda (difícil si se participa en un gobierno con el mismo PSOE), defender abiertamente el impago de la deuda antes que aprobar recortes en los servicios públicos (lo que va contra posición común PSOE-PP y hoy contra la misma Constitución), proponer avances y mejoras del welfare, por ejemplo mediante una renta básica universal e incondicional (imposible con el PP). Elementos como estos son los que en mi opinión deberían plantearse a la hora de debatir si se entra en el gobierno o si simplemente se apoya la investidura de José Antonio Griñán.

Si no van por ahí los tiros de IU y otros partidos alternativos que se vean cortejados por el PSOE, si al final venden barato su voto, limitándose a una resistencia retórica o a aportar cuidados paliativos para administraciones moribundas, es posible que la euforia dé paso, más pronto que tarde, al desencanto, y que los incrementos puntuales en votos acaben siendo tan efímeros como los que obtuvo IU en las elecciones andaluzas de 1994, mientras continúa el robo a gran escala.
En cualquiera de los casos, el desborde ciudadano es más necesario que nunca.

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Remitente: Samuel.2012/04/05 10:17:35.615 GMT+2
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