Continúa el baile de máscaras en los asuntos relacionados con el
derecho a vivienda. Los poderes financieros, constructores y políticos
siguen pasándose la patata caliente de la crisis. Mientras, la propia
falta de fiabilidad interna ha congelado créditos dentro del sector
bancario. Mientras, técnicos de Hacienda denuncian que la próxima
semana prescriben fraudes que suman casi una decena de miles de
millones en dinero negro movidos hace cinco años en 'inversiones'
inmobiliarias. Mientras, los yates y ferraris de sus dirigentes, y sus
posesiones en el extranjero y en paraísos fiscales, no cuentan para
cubrir los agujeros y los incumplimientos de contrato de las más
excelentes inmobiliarias del país. Mientras, las administraciones
públicas no dan ni siquiera pequeños pasos en la necesaria solución de
forzar la ocupación de los pisos vacíos. Mientras, se inventan figuras
de 'protección' como la del precio concertado o la de la iniciativa
'público-privada' para mantener los abusivos beneficios privados en
stocks de viviendas que ya nadie puede comprar.
Los poderes, públicos y privados, causantes de la crisis
habitacional y de la crisis de consumo, siguen manipulando con cartas
marcadas, y la falta de transparencia y la resignación son la respuesta
que se da a las demandas de la sociedad civil.
Hay que mojarse por el derecho a la vivienda. No basta con
mencionarlo o con vagas y difusas promesas de 'promoción' del alquiler
ni basta con cheques de 'ayudas' lineales ni basta con apelar a la
especulación petrolera y alimentaria global para esquivar las
responsabilidades.
Es por todo ello que este sábado 19 Vdevivienda convoca de nuevo a
la ciudadanía para mostrar su indignación ante la falta de políticas de
choque, la inoperancia ante los fraudes y corruptelas y la falsedad en
esa interpretación de la crisis que nos quieren dar por únicamente
preocupante en la medida en que afecta a magnates y grandes
corporaciones. De manera positiva, con formas festivas pero con la
reivindicación continuada de una nueva voluntad política que acometa,
mejor tarde que nunca la realización de cambios y medidas
estructurales, Vdevivienda invita a la sociedad civil y a sus
administraciones a mojarse por el derecho a la vivienda.
(comunicado de prensa de la Assemblea pel Dret a l'Habitatge de Barcelona, en català aquí)
2006. Invierno. Burbuja de cemento, puertas tapiadas,
especulación, asedio, grúas y más grúas, casas habitadas por el aire,
expulsión de la vida de los barrios, y todo por el turismo y el
escaparate. Promotores convertidos en faraones. Financieros casando
nóminas, hipotecando familias antes de que puedan formarse. Poderes
privados atenazantes. Y un ministerio nuevo ofreciendo como salida unas
zapatillas. El artículo 47, papel mojado, un derecho básico convertido
en lujo, con precios y rentas inasequibles, incluso lejos de la ciudad.
Se edifica sin pausa pero la mitad se ha comprado solamente para
especular y a la otra mitad no pueden ni soñar acceder once millones de
personas con menos de mil euros al mes. En los alquileres los abusos y
la inflación también son galopantes. Todo confluye en una gran
indignación popular, masiva. Basta la chispa para encender la protesta.
Un mail viral. Una sentada.
2006. Primavera. El mensaje se extiende y llegado el 14 de mayo
las plazas embalsan ríos y más ríos de emergencias habitacionales, de
problemas, de casos, de estados civiles y de civiles sin tutela del
estado ni de sus partidos y sindicatos desclasados. Pero un domingo no
basta. Se insiste uno tras otro, en Madrid incluso bajo los porrazos y
en toda Marbella, perdón, en toda España, que toda es Marbella, con la
sordina impuesta por los mass-media, que no atienden aún el ¿qué pasa, qué pasa? que no tenemos casa. Solo los blogs, las redes sociales previas y algún nodo puntual
mantienen la llamada, la insistencia semana a semana. Las formas son
nuevas. Nos sentamos y caminamos, escribimos con tizas, hacemos
pancartas sobre cartones que al final quedan en vidrios mudos de
oficinas. A raiz de una de ellas, más casera, el espíritu de V, personaje de Alan Moore recien llevado al cine, se imbrica con la protesta.
Se genera el foro de VdeVivienda. Nos conocemos en las primeras asambleas, abiertas, vibrantes, cargadas de rabia y de ideas.
2006. Verano. V de Vivienda convoca ya el 2 de julio. Y
después... carteles que como espejos dicen ‘No vas a tener casa en la
puta vida’. Amarillos, como los globos, revientan todos a una las
mentiras nuncabajistas y el vaporoso ensoñamiento de una sociedad de
presuntos propietarios. Nos marcamos la fecha del 30 de septiembre como
la del reto para sacar a la calle aún más indignaciones, más rebeldías
sin casa y más precariedades. Ruedas de prensa, comunicados, camisetas,
reuniones en barrios,...
2006. Otoño. Dos grandes manifestaciones, 30-S en Barcelona y
28-O en Madrid, y en medio acciones como la ocupación de Ikea y la
patética cancelación de una cumbre de ministros. El relator sobre
vivienda de Naciones Unidas visita las asambleas. Desalojo de La
Makabra. En mes y medio pasamos de ser silenciados a ser interpelados
por los mass-media. La burbuja se resquebraja, los tópicos sobre
violencia de la protesta caen por su propio peso ante actos rebosantes
de música e imaginación. Un segundo correo viral convoca al 23 de
diciembre. No volvemos a casa por Navidad porque aún no nos hemos ido.
2007. Invierno. El éxito del 23-D hace que surjan asambleas y
grupos en distintas ciudades. Es el momento dulce del movimiento.
Crecemos. Convocamos al 24 de marzo con un lema que también refleja el
sentir general. ¿Pagar estos precios por un piso? Pues va a ser que no.
De nuevo saldrán miles de personas sin tutela de siglas. Los partidos
cambian su discurso, y con ellos sus corifeos. Todos se ponen en la
boca ahora el Derecho a una Vivienda Digna.
2007. Primavera. Aparece Supervivienda, SuperVivienda : curriculum vitae SuperVivienda somos todas las personas que no nos conformamos.
SuperVivienda somos todas las personas que no queremos hipotecas a 50
ni a 40 ni a 30 años, todas aquellas que no queremos alquileres a
precios y condiciones indecentes, que no queremos especulación con la
vivienda, que no queremos vivir en pisos patera, ni en pisos sin
ventilación ni ventanas.
SuperVivienda somos todos y todas: mileurizados, dosmileuristas y
quinientoseuristas, jóvenes que no se emancipan, padres que han de
volver con los hijos, hijos que vuelven a casa de sus padres, parejas
que no se pueden separar, hipotecados dependiendo del euribor,
jubilados, desempleados, precarizados y cansados de esta situación
insostenible.
SuperVivienda somos todos quienes no queremos que se destroce el medio
ambiente con la construcción salvaje y descontrolada. SuperVivienda
somos quienes queremos que los pisos vacíos cumplan su función social.
SuperVivienda somos las personas que sabemos que todo esto puede
cambiar y se ha de cambiar, que exigimos responsabilidades, que
reivindicamos un derecho saliendo a la calle. SuperVivienda es toda
aquella persona que tiene conciencia social y conciencia de lo que han
de ser los barrios.
SuperVivienda es todo el que sufre la violencia immobiliaria y urbanística.
SuperVivienda es todo el que tenga ganas de luchar para hacerse oir y
para gritar que los derechos no se sortean ni se mendigan, sino que se
conquistan.
y en la campaña electoral de las municipales pone en evidencia las
grandes falacias del establishment político. Redactamos manifiestos
enumerando medidas estructurales y cambios radicales necesarios para
cambiar la situación del acceso a la vivienda. La opinión pública
despierta de engaños que han hipotecado y precarizado a la inmensa
mayoría en beneficio de una minoría de ‘señores del ladrillo’ y cambia
el discurso de los opinantes profesionales. Como puntilla, explota la
burbuja financiera a nivel global.
2007. Verano. Los trileros reaccionan. Bancos, promotores y
políticos profesionales responden. Los primeros sacando el pararrayos
de su presunta crisis y los segundos con gestos de chequera y
paternalismo.
2007. Otoño. Las ‘ayudas’ de la ministra Chacón y la
desmovilización en ciudades medianas y pequeñas coinciden con la vuelta
a la sordina mediática: se nos vuelve a vetar como noticia, incluso el
Grito del 6 de octubre. Incluso se nos ningunea mientras se firman
pactos a largo plazo entre las administraciones y los beneficiarios de
la especulación, teniendo por ‘agentes sociales’ a sindicatos
complacientes y a oenegés asistencialistas.
2008. Invierno. VdeVivienda es una ‘firma’ reconocida, y este 1
de marzo volvimos a salir a la calle, pero los problemas siguen,
incluso a peor, y no pararemos hasta que se haga efectivo el derecho a
techo. Estamos aumentando la coordinación entre las asambleas,
profundizando en las comisiones de trabajo, sacando adelante programas
de radio, webs, etc.. poco a poco pero con la idea clara de que hemos
de seguir combatiendo, con Supervivienda de nuestro lado, a las fuerzas
malignas que siguen contaminadas de tochonita inmobiliaria y urbanística y quieren, para colmo, seguir repartiéndose las migajas del pastel bajo mesa.
____ nota: Originalmente escrito para Caldodecultivo. Caldodecultivo MGZ es una
revista en que participan artistas plasticos y escritores noveles, y en
su número 4 también colectivos con un marcado sentido de denuncia
social, que abordan la problemática de la vivienda a través de las
prácticas artísticas, como recetas urbanas, democracia.com.es, todo por la praxis, emptyworld.es, speculator.es, etc... El número 4 se presentará en en el nuevo espacio Künstainer en Tarragona, el fin de semana del 13 al 15 de junio.
Ya es primavera en El Corte Inglés. En una nota de agencia de prensa sobre lo que declara G. Chicote me llama la atención el subtítulo: "Tono grueso en la réplica de los promotores a Solbes". También eran llamativas las declaraciones del ministro que fueron portada de Público.
Bromas pesadas ambas, pues ambos saben perfectamente que ese es el traje que les conviene lucir esta temporada: el de un simulacro de tira y afloja que pueda hacer creer a la mayor parte de la muy bien desinformada ciudadanía que los promotores privados y los gestores de la Hacienda pública tienen intereses e intenciones opuestas... y mientras tanto, sin aspavientos, Corredor, la tercera ministra en cuatro años, va urdiendo un Pacto estatal, previsiblemente de floridos estampados, similares al indignante PNH que se firmó en Catalunya el pasado 8 de octubre.
Aunque la guinda de entre las frases del presidente de la APCE es la que tiene un tono menos grueso, e incluso es de una gran finura, y reza así: "Yo no he pedido ayudas para el sector y no las pediré nunca, porque
cada uno debe aguantar sus responsabilidades. Las pido para los
compradores". Analicemos en detalle lo que esconde este lírico canto a la solidaridad ladrillero-humanitaria...
a) el 'sector' -en fin, como si el G-14 o el Seopan, a un nivel, y los autónomos y trabajadores auxiliares, a su merced, fueran lo mismo- no pide ayuda pues parecería pedir intervención. Pero... a ver... ¿cómo que no piden?... No solo tajada, ya habitual, ahora hasta piden el hueso, pues bien grosero es proponer que la liquidez se sacara de las pensiones, pero por pedir que no quede. Quiá, pero no piden para ellos, no. Piden para los 'compradores'.
b) a ver, vamos a lo de 'compradores', que es donde está lo gracioso del asunto. Pide el bricklord que se ayude -se intervenga, pues- avalando a nuevos compradores, luego pide que el Estado coloque lo que el libre mercado post-burbujil no vende ya que aún a esos precios... 'pues va a ser que no'. Pero es que si lo que piden a Solbes es que empuje a hipotecarse a más compradores, y le exigen como cartera de clientes a quienes soliciten vpo, pues a ver, si resulta que eso no es pedir gasto público y beneficio privado, que me lo expliquen.
c) y es que claro que 'compradores' a los que habrá que ayudar los hay, que son un porrón de los que compraron antes del reventón y aún no han pagado más que el recibidor del piso y medio pasillo. Ah amigo, pero resulta que Chicote no se refiere a esos compradores, no, porque esos ya no los considera como tales, pues no le van a comprar más -incluso en las segundas residencias construyeron tanto y de manera tan especulativa que esa gallina segunda también la reventaron. A quienes se han entrampado engañados por el espejismo nuncabajista no les consideramos compradores, sino propietarios ¿no?
d) y los pasapiseros, 'compravendedores', inversionistas, es decir, en plata, los compradores especuladores... ¿cómo va a hacer el Estado que compren ahora si no compra ni quien necesita techo?
Claro que el recetario de Solbes pues sí, tiene todo de discurs(it)o placebo y nada de un planteamiento de recursos. Y eso que habiendo casi cuatro millones de viviendas desocupadas no cuela que 'de ese recurso' falte, que sequía en eso no hay. Al revés, techos sobran, lo que faltan son alquileres regulados a precios socialmente asumibles. Falta el coger el toro por los cuernos y forzar, con medidas radicales, inmediatas y estructurales, un cambio de usos y de situaciones sociales, con más y mejor oferta pública en régimen de alquiler, pero desde el PSOE aún prefieren cogerlo por el rabo y girar mientras puedan lejos de las astas bien afiladas de las catorce excelencias, con pactos a largo plazo que disimulen, como lo haría un vestidito resultón, sus defectos: el primero de ellos, que la administración especule con sus suelos, con sus tasas y con oscuras rifas de llaveros como si fuera el gran hermano promotor vendedor y como si también tuviera en reserva excelentes barrios y hoteles en Rumanía o en el Perú, como los otros catorce Grandes sí tienen.
Cortoplacistas ambos, sean de partido o de empresa, tapándose las vergüenzas unos a otros con planes a diez años vista, vaya. Y en el tercer lado necesario para ese triángulo perverso de la especulación inmobiliaria y urbanística, un triángulo de amores en la bonanza y de -aparentes- malos tratos en la carencia: la banca dispuesta también a firmar las prórrogas de cualquier agónico hipotecado, sea el vecino o sea el país entero.
Tonos 'gruesos' en lo formal, pero con la omertà debida para mantener todos ellos sus prebendas y para sellar nuevas simbiosis con favores mutuos bajo mesa y gestos de consenso.
En otro tono mucho más didáctico, otros dos personajes, bastante más simpáticos y sin embargo más crudos, comentan en este video el cómo cunde y el por qué se lleva ahora el prêt-a-porter económico.
Retribuir la avaricia y la estupidez. Todo un sistema constructivo. Pero para castillos de naipes, claro.
El tema del agua está haciendo correr ríos de noticias, propuestas, contrapropuestas, arengas (como la de Camps hace poco) y virajes (como el de los partidos de la presunta Entesa, incumpliendo su promesa a los payeses del Baix Ebre).
Se habla del 'para todos' obviando el 'para qué', se decide 'para quienes' sin saberse el 'para cuando'. Cascadas de agravios comparativos, planes de emergencia, proyectos de ródanos y remos y el Papa de Roma, mientras tanto, comprobando en los USA si allí hay alarmas de vejación masiva, en vez de pedirle a Zeus, ni que fuera por fax, unas borrasquillas para que no se seque la Moreneta.
Pocos medios fijan el asunto en lo técnico, en lo cuantitativo, en lo serio. Para la mayoría se reduce todo a hacer balanza de grifos y ver quien tiene realmente la manguera por el mango. En el horizonte inmediato, como chiste berlanguiano, la Expo de Zaragoza y el proyecto mafioso en los Monegros.
Me preocupa, pese a todo ese derroche de asuntos, que no se toque uno muy ligado al agua: el fuego. Parece que no tengan que ver pero ahí está mi gran temor.
Sufrir restricciones no me preocupa demasiado (aparte de que ya las tuvimos aquí by Endesa, y no se acabó el mundo). Si me paro a pensar que miles de millones de personas sobreviven a esas restricciones diariamente (no ya sin agua potable, sino sin agua corriente), lo de acomodar las duchas a un horario escaso no me parece tan grave.
En cambio, con los bosques resecos, con las grúas y los bulldozers a régimen por sus malas dietas, con lo depredadora que es la especie en cuanto se atisba recesión, y para más inri, con las piscinas vacías por decreto,... el potencial riesgo de incendiarios y de incendios se multiplica por lo menos por los cuatro costados.
Quizás son miedos infundados, pero realmente, me asusta mucho más la idea de otro verano con decenas de montes en llamas, que el hecho de que haya cortes de agua puntualmente. Y espero que esté en las previsiones de Interior y de Medi Ambient reforzar muy mucho todos los operativos que han de reducir al mínimo ese riesgo.
Y es que elementos, en el sentido clásico, hay cuatro. Pero potencialmente, uno, el fuego, es el más traicionero. Desde siempre y en todos los sentidos.
Nunca se publicó el Proyecto de Ley de Parejas de Techo, que parece ser se estaba elaborando antes del Revolcón de 2017. Entrada la segunda década del siglo, el que empezó siendo llamado 'problema de la vivienda' había hecho ya tal metástasis que los ministerios de Fomento y de Asuntos Sociales se fundieron con el de Vivienda en una macro-cartera que se bautizó como Ministerio de Cemento y Ajustes Nominales. El Gobierno de la república ladrillera española destinaba ya a ello la mitad del presupuesto y así mantenía los planes a medio y largo plazo contratados con los excelentes y excedentarios Señores del Ladrillo, conocidos mundialmente como los spanish bricklords.
A fines de 2007 se había iniciado una dinámica al alza de subvenciones y ayudas inflacionistas que nunca se pudo ni se quiso frenar. Para evitar el colapso del sistema financiero de la construcción -del que dependían todos los palcos, palacios y palacetes del estado- se empezó a compensar las escuálidas nóminas de los asalariados que tenían que aguantar rentas de alquiler o hipotecas, y ambas siguieron desbocadas creciendo y creciendo tanto como esas 'ayudas' lineales y desgravaciones empujaban.
Claro que al cabo de pocos años no quedaba ya casi nada por privatizar en el campo de la sanidad y de la educación, que al mismo tiempo involucionaron neoliberal y salvajemente y pasaron de ser considerados derechos a ser puritito negocio cuando no directamente privilegio de pocos, siguiendo la estela de lo que había pasado con la vivienda.
Todo esto se llevó por delante lo que se entendía por familia tradicional. En las casas se amontonaban las generaciones, con abuelos canguros de nietos y nietos asistentes de abuelos. Los pisos solo podían adquirirse en comandita, pero no ya en pareja de nóminas, sino hasta en tríos, cuartetos, quintetos, etc. La Conferencia Episcopal tenía difícil aquello de oponerse a las uniones civiles antes tenidas por raras pues el paisaje general era ya directamente el de la vida en comuna. Así pues, la Ley de Parejas de Techo, que iba a regular el hecho de que los registros matrimoniales fueran un nuevo producto bancario ligado a la tenencia de llaves, no llegó ni a darse.
En el 2017, cien años después de la bolchevique de allí, lo que se dió aquí fue el Revolcón y los que saltaron esta vez fueron los tabiques. No se pudo contener a las masas, ni a los mazos ni a las palancas ni a las cizallas. Los pisos vacíos entonces ya superaban en número a los habitados, y no hubo policía suficiente cuando el primer lunes de octubre, coincidiendo con el día mundial del inquilino, millones y millones de personas en la península se convirtieron en okupas por imperativo habitacional.
Tras las horas de urnas, llegan las horas del 'todos ganan' y el 'una jornada sin incidentes en la fiesta de la democracia'. Decía Enrique Pinti que la democracia es como la saliva, porque todo el mundo la tiene en la boca y nadie sabe ni de dónde viene ni para qué sirve. En fin, leamos guarismos. Esos que difícilmente se pueden leer hoy en los medios desinformativos...
Primero los que derivan, entre otras cosas, de que la circunscrupción sea provincial y no por comunidades autónomas...
EAJ-PNV, un escaño cada 50.541 votos
Na-Bai, un escaño cada 62.073 votos
PSOE, un escaño cada 65.470 votos
Partido Popular, un escaño cada 66.470 votos
CiU, un escaño cada 70.392 votos
Coalición Canaria, un escaño cada 82.127 votos
ERC, un escaño cada 98.824 votos
BNG, un escaño cada 104.521 votos
UPyD, un escaño cada 303.535 votos
Izquierda Unida (+ICV), un escaño cada 481.520 votos
Oséase, aprox. son necesarios unos 7 votantes de IU para conseguir lo mismo que un voto 'con fuerza' a los 'dos grandes partidos'.
Y aún más matemáticas para la (bastante desinformada, en ese sentido) ciudadanía.
12.640.771 de personas no han votado ni pp ni psoe
4.280.174 de votos no han ido ni al pp ni a psoe
1.204.193 votos han entrado en urnas pero no tienen representación ninguna (incluye votos en blanco)
919.325 votos han sido nulos o sin escaño
756.909 votos a partidos extraparlamentarios
Y a todo esto... la izquierda propiamente dicha... ¿está hundida? ¿callada? ¿amordazada? ¿lánguida? ¿deslocalizada? ¿aburguesada? ¿secuestrada? ¿impedida? ¿rendida? ¿vencida? ¿parada?...
Llamazares perpetró anoche uno de sus últimos patinazos públicos y notorios. Dijo que dejaba la dirección de IU para 'evitar el debate'. Por Vladimir Ilich! ¿y qué, si no un serio y contundente debate, le hace falta a la izquierda de este chiquilicuatrizado estado del suroeste europeo?
Mientras no exista un movimiento político y social (eso que en sus estatutos es/era Izquierda Unida) capaz de hacer frente al tópico de las dos Españas y los dos equipos balompédicos, mal, muy mal vamos. Y vamos mal gane quien gane, pues ganan botines o florentinos, aunque nos dé igual eso. Que igual y por el mismo sitio, me temo.
Tras privatizar durante décadas los beneficios del suelo público y de la obra pública,... ahora, y encima, desde 'gobiernos de progreso' se pretende que la solución a la 'crisis' es socializar -¿sociaTizar, sería más correcto?- las pérdidas y, en vez de darles la función social a los pisos y espacios ya existentes en las ciudades, mantener estos en la burbuja y sacar a las grúas a devorar más suelo, más lejos, más contra natura y eso sí, para beneficio de los de siempre.
En fin, doy paso a Joan Cases, que lo explica mejor y además mucho más gráficamente.
Este fin de semana, de forma descentralizada, el Foro Social vuelve a reunir en torno a charlas, talleres y puestos varios, a gentes con inquietudes sociales.
Podrían objetarse las mayores. No las inquietudes, no. En esas, militancia plena y a por todas. Me refiero a objetar las mayores en cuanto a definiciones.
Llamamos movimientos sociales a los movimientos reivindicativos. Llamamos políticos a partidos que no son movimientos, sino freno. Llamamos alternativas a aquellas propuestas o demandas que podrían suponer mejoras, pero sabiendo que las urnas solamente son capaces de suponer alternancias o permanencias, y quién sabe en qué, peores o aún peores o viceversa.
Y mientras tanto, la vida social se despedaza al hacerlo la vida vecinal; el tiempo ya no es de reloj sino de cronómetro; el pan sube de precio y el que lo produce paga más y gana menos, pues los movimientos que valen (o no) se dan en mercados... ¡de valores!
Y sin embargo... nos movemos. Y la verdad, quienes nos movemos por el Foro Social sólo podemos caer en un error: pensar que el mundo en que nos movemos es el que inquieta al resto del mundo, ese de la mayoría queda ante el televisor de plasma (o de siempre).
Porque no sé a vosotros, pero a mí lo que me inquieta es que la sociedad, ni recibiendo palos a diario, se mueve. Está dormida, sedada. Y me temo que aquello de 'cuando China despierte', según se mire, es ya una frase a olvidar, porque resulta que quieren la misma seda, ahora que despertaron sus bolsas.
Habrá pues que seguir moviéndose. A ver si al final dejamos de hacerlo en círculo, encantados de mirarnos nuestro 'alternativo' ombligo.
El marco legal constitucional establece la función social de la propiedad como limitadora del usufructo de la propiedad privada. El artículo 47 de la Constitución pide de forma clara que las leyes eviten la especulación en temas de vivienda. No se trata, en ninguno de los dos casos, de un programa electoral para cuatro años. Tampoco son palabras bonitas de un discurso de campaña por el voto ciudadano. No son chistes de ningún cómico ingenioso ni sueños de un poeta ascético. Son, ambas cosas, parte de nuestro marco legal vigente.
Pues bien, hace demasiados años que no lo parece. Y la indignación ante las situaciones a las cuales se ha visto empujada la ciudadanía por temas de vivienda se acabó viendo, primero en la calle, con las sentadas dominicales del mayo y junio de 2006 como punto de partida, y en los medios de comunicación finalmente, cuando la política ha dejado de ignorar que la vivienda es el primer, en gravedad y en alcance social, problema del país.
Empecemos por decir que no es exactamente un problema, sino una problemática, es decir, un conjunto de problemas que se mezclan y se entrelazan y donde ninguno de los diferentes agentes y actores son nunca ni la única causa ni la única solución.
Se nos ha dicho hace unos días que la treintena larga de firmantes del PNH [Pacte Nacional per l'Habitatge] son los actores y agentes implicados en el tema. Parece que si promotores, cajas, sindicatos, aparejadores, inmobiliarias, administraciones locales y organismos asistencialistas acuerdan algo con la mayoría parlamentaria, eso debería ser suficiente. Quizás sí lo debería ser, pero no, faltaba la parte clave: los habitantes. En temas laborales los derechos los defienden los sindicatos, en temas de racismo los derechos los defienden las oenegés, pero en temas de vivienda… ¿quién defiende el derecho a la vivienda?
Quizás nunca lo hará nadie porque, dadas las inercias de estos años, los habitantes, los ocupantes de las viviendas y los vecindarios, han sido socialmente descuartizados en cuanto a la defensa de estos derechos al multiplicarse los casos problemáticos. El problema de los hipotecados no es el de los precios del alquiler. El problema de los inquilinos no es el euribor. El problema de los desalojos de los centros sociales okupados autogestionados no es el de la pareja con trabajos precarios a quien piden avales y nóminas porque en realidad su matrimonio lo debe firmar el banco antes que el registro civil. El problema de las urbanizaciones en el campo no es el de la gentrificación en el centro de los cascos urbanos. El problema de quien debe mantener una casa a cien kilómetros de su puesto de trabajo no es el de quien se encuentra de pronto con un piso patera a cinco metros del suyo. El problema del estudiante que paga 300 euros por una habitación de 8 metros cuadrados no es el del jubilado a quien hacen mobbing porque no es rentable que pague solamente 90 por un piso céntrico. El problema del divorciado buscando piso no es el del inmigrante que puede traer finalmente el resto de la familia para vivir aquí. El problema de la falta de equipamientos de un barrio no es el problema del despoblamiento de un pueblo pequeño atado a una industria que de pronto o lentamente se deslocaliza o se desvanece. Y este es el verdadero problema, que cada cual se encuentra solo el suyo y no se ve la vivienda como un problema de todos.
Pero ahora que, aunque se había dicho que nunca sucedería, el fin de la burbuja inmobiliaria se ha acabado dando, por la propia lógica de las burbujas especulativas y con el agravante del paroxismo de la sobrevaloración, resulta que los agentes que se han enriquecido durante muchos años, y mucho y demasiado estos últimos, con ‘los pases’, el ‘dinero B’, los ‘chiringos’, las operaciones urbanísticas de empresas mixtas y las corrupciones más flagrantes, pues estos también tienen diferentes ‘problemas’. La máquina de hacer dineritos de manera fácil se les ha estropeado. Del mismo modo que, durante años, políticos, financieros y constructores han acumulado ‘recursos’ año tras año, ahora también se encuentran que no les funciona bien nada. La gente que se podía hipotecar ya lo ha hecho. El resto o no es solvente para los prestamistas o se ha dado cuenta de que le conviene más alquilar que comprar. La juventud no puede encontrar trabajo si no es en precario y por lo tanto no puede acceder tampoco. Y recien llegados no son tantos como las grúas por encima de nuestras cabezas parece que esperan. Y cuando llega el momento de repartirse las migajas del pastel entonces cuesta mucho más quedar satisfechos. El problema de los agentes de la propiedad inmobiliaria no es el de la inestabilidad de los créditos interbancarios. El problema del aumento del paro en el sector no es el problema que pueden encontrar los administradores de fincas. El problema de los kubotanes fotografiados reprimiendo okupas no es el de la financiación de los ayuntamientos. El problema de la carencia de suelo consolidado no es el de la degradación de barrios junto a promociones de lujo aun pendientes de encontrar mercado. El problema de los impuestos burocráticos no es el problema del mantenimiento de un parque viejo tutelado por la Generalitat. El problema del retraso de sentencias judiciales no es el problema de si las comisiones bajo mesa eran del 3 o eran del 20 por ciento. Lo que beneficia a unos ahora puede perjudicar directamente a los otros. Entre los que tienen la sartén por el mango ahora resulta que cada cual quiere mantener sus privilegios aun cuando sea en función de quitárselos a otro agente o actor privilegiado. Estas contradicciones del sistema especulador se quieren esconder a la ciudadanía y, después de años de hacerlo absolutamente todo a corto plazo, se escenifica ahora una alianza a largo plazo de una ancha mesa de firmantes –pero sin invitar a los habitantes, porque no tienen quienes los represente de verdad.
En VdeVivenda, y en sus asambleas abiertas en barrios y ciudades, tenemos claro que no nos tomarán el pelo con esta huída hacia adelante. No nos pararemos y no callaremos. Las medidas del PNH esconden la misma política que se ha demostrado no solo inútil sino perjudicial: destinar dinero público para favorecer a aquellos que hasta ahora se han enriquecido especulando con un derecho fundamental, asistiendo ahora el resfriado de la –digámoslo así– mafia inmobiliaria.
El PNH hace que los pisos de nueva construcción vayan mayoritariamente al mercado de compra, en lugar de destinarlos todos a vivienda de alquiler social, que es lo que hace falta; apuesta por la nueva construcción, con más devastación del territorio, ignorando la existencia de miles de pisos vacíos que no están cumpliendo su función social y dejando el tema de la rehabilitación en cheques regalo para los propietarios o en excusas, como la de los ascensores, para hacer mobbing municipal a todo un barrio como la Barceloneta; permite que los pisos de protección oficial pasen al mercado libre tras sólo 30 años; faculta a los promotores a retener el 30% de los pisos de protección oficial que construyan. Es decir, fomenta la especulación y la corrupción. Un pacto que ignora las críticas sociales recibidas, que no aplica medidas estructurales ni inmediatas. Un pacto que no tiene ninguna medida ni para hacer asequibles los alquileres ni para ayudar a las personas hipotecadas y endeudadas que corren el riesgo de perder sus viviendas. Un pacto que seguirá contribuyendo a hacer a los ricos más ricos, y a los pobres más pobres. Y todo decorado con un engañoso debate en falso sobre el artículo 42.6 del proyecto de Ley, que podría movilizar, aunque a medio plazo, pisos vacíos. El juego de fuerzas puede hacer que solo sirva para que ultrapasen las elecciones, unos, haciendo ver que lo defenderán y aplicarán, y otros, haciendo ver que va contra una pretendida forma de hacer de la sociedad catalana, cuando precisamente ésta es mucho más solidaria y cooperativa que pequeñoburgesa y timorata.
Nuestro simbólico personaje de SuperVivienda somos todos y todas, sufrimos con aquellos problemas mencionados en el primer bloque de problemas, los de los habitantes, los inquilinos, los contribuyentes. No debemos pagar encima los que ni son problemas nuestros ni los hemos generado, ni debemos decidir quienes dejan de ganar mil millones y quienes dejan de ganar dos mil. No queremos conformarnos con limosnas y queremos que el marco legal se aplique: que se frene, de raiz, la especulación. Nuestras propuestas son concretas y factibles. No son amplificadas por la prensa, pero no hace falta, se pueden leer en muchas páginas en internet. Tanto la Carta de Medidas del Taller contra la Violencia Inmobiliaria y Urbanística como el Manifiesto acordado este 19 de mayo por las asambleas catalanas VdeVivienda. No son nada utópicas. Son medidas estructurales que por muy radicales que se pueda decir que son, bien que se aplican desde hace muchos años en Europa, donde han evitado la situación que sufrimos en Catalunya en el resto del Estado precisamente porque se ha priorizado el derecho al acceso por delante de las posibles intenciones especulativas que el mercado sin ninguna limitación puede generar. Entender la vivienda como bien de inversión ha degradado la convivencia, ha extendido la precariedad, ha impedido que sean efectivos el resto de derechos, vitales y sociales, que dependen del derecho de poder acceder dignamente a una vivienda sin vivir más de la mitad del tiempo sufriendo por llegar a pagar una renta o letra mensual de cifras estratosféricas con unos ingresos anclados a ras de suelo. Con este pacto y con esta ley -que pretenden silenciarnos cogiendo prestado nuestro discurso pero dando la espalda a nuestras demandas- no tendremos casa en la puta vida!
(Publicado originalmente en catalán en noviembre de 2007, en el primer Quadern monogràfic de la FAVIBC, Federació d'Associacions de Veïns d'Habitatge Social de Catalunya)
El mensaje subyacente, o mejor dicho, el que sobrevuela la campaña de la empresa Vueling, de la que poco sé más allá de que ahora la preside Pep Piqué, me parece algo bárbaro.
En los dos sentidos.
En el que lo diría un argentino o un uruguayo, me parece bárbaro. Quiero decir que me gusta en tanto rompe esquemas, y cualquier cosa que rompa esquemas es, de entrada, una apuesta digna de tener en cuenta. Kandinsky decía, con otras palabras quizás, que si el arte no es revolucionario, no es arte. Y Rimbaud dejó de preocuparse por publicar cuando notó que con ello no iba a cambiar el mundo, y viendo que no lo cambiaba con rimas, transformó su propia vida en un je m'en fous.
Pero también en el otro sentido, curiosamente, me parece bárbaro, porque me parece una barbaridad, en el sentido de que da carta de naturaleza a una sustitución encubierta. Los barbarismos, por más que sean los muy prestigiosos anglicismos, no dejan de ser eso mismo. Y que una campaña se orqueste con tal mejunje, da señales de como el inglés come terreno a cualquier altura que se quiera entender dicho terreno.
La síntesis positiva, la síntesis de lo novedoso pero sin caer en lo espantoso sería combinar los idiomas, pero hacerlo en distintos fraseos, no pisándose uno a otro dentro de la misma frase. Un ejemplo de esa síntesis es la canción que este año presentó Rumanía en el festival -hay que llamarlo así, aunque sea una feria- de Eurovisión. En un espectáculo anual en que paulatinamente se impone la barbarie de usar el inglés para representar países de habla no inglesa, los rumanos dieron una lección de futurismo pero sin pago de peaje. El grupo se llama Todomondo y la canción Liubi Liubi I love you. La dejaré unos días en el lateral para ilustrar con música esto que acabo de decir. En su página en Youtube, ampliando el texto que acompaña al video, se puede(n) leer la(s) letra(s) y constatar lo de la apisonadora inglesa con los títulos del resto de canciones.
Y para acabar, tocando el étimo de bárbaro... es una palabra griega que definía de forma onomatopéyica, imitando un ladrido, a cualquiera que no hablara griego, a cualquier forastero. Es una palabra, bárbaro, que va de la mano de las palabras bereber, bable -amazig y astur, son las más decentes en esos casos- o balbuceo, de lo cual, eso sí, tenemos bárbaros ejemplos en las dislexias y en las (de)cadencias parlamentales de grandes próceres y no tan próceres, aunque no sean extranjeros.
En resumen, que me parece bárbaro como está lo de la publicidad y lo de sus gerundios, y que vuelvo a callarme y me voy, pero volando, como volando vengo.
Divagaciones y divertimentos desde una miopía iconoclasta, escritas y perpetrados desde marzo de 2006. Para escribir al autor, el barcelonauta Pako Belmonte, kopako(at)gmail.com