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2002/11/26 06:00:00 GMT+1

Viendo desnudos

La que se les ha venido encima a los tres diputados autonómicos madrileños del PP que fueron sorprendidos en el hemiciclo cuando miraban fotos de chicas desnudas en un ordenador portátil. Todo el mundo los está poniendo de vuelta y media. Incluidos los responsables de su propio partido, que se plantean reprobarlos formalmente.

No es fácil delimitar los perfiles exactos del crimen que se les atribuye. He tratado de enterarme, pero lo cierto es que las acusaciones que se vierten contra ellos son extremadamente genéricas. Parece haber unanimidad en que «eso» está muy mal, pero no está nada claro ni qué es «eso» ni por qué, en concreto, está tan mal.

¿Está mal porque no prestaban atención a la actividad parlamentaria que se estaba desarrollando? Bien, pero en ese caso habrá que reprobar a todos los parlamentarios, de Madrid o de donde sea, que se sientan en el escaño a leer ostentosamente el periódico, hacer crucigramas, escribir cartas o hablar por teléfono. Por no hablar de los que ni siquiera se sientan, porque han decidido instalar una oficina rotatoria en los bares de los alrededores.

Nada de todo eso es para tanto. En un sistema parlamentario como el español, en el que los parlamentarios están atrapados por la disciplina de partido -diga lo que diga la Constitución sobre el voto imperativo-, los diputados que no intervienen en el debate están de sobra. Basta con que acudan presurosos a la hora de votar. Y nadie ha pretendido que los tres diputados madrileños del PP estuvieran tan absortos en la contemplación de la pantalla del ordenador que olvidaran cumplir con sus deberes como votantes autonómicos (y automáticos).

Entonces, si su crimen no es perder el tiempo, ¿cuál es? ¿Divertirse viendo unos cuantos desnudos? Si merecieran reprobación todos los usuarios de internet que hayan contemplado imágenes eróticas por ese popular medio, no creo que saliera incólume ni el 1%.

Consideradas las cosas con calma, hasta encuentro algunos aspectos positivos a la actividad visionaria de los tres diputados en cuestión. En primer lugar, y dada la no muy elevada consideración que me merecen las iniciativas parlamentarias del PP, casi prefiero que sus diputados se dediquen a cualquier otra cosa, siempre que no figure en el Código Penal. Aparte de lo cual, me reconforta también saber que, al menos algunos de ellos, no llevan el cilicio puesto.

¿Está de perlas, entonces, lo que han hecho? No, no lo creo. Pero por otras razones. No, porque, si son tan tolerantes consigo mismos -y me parece muy bien que lo sean-, deberían dar muestras de esa misma tolerancia cuando ejercen de legisladores.

Odio la doble moral de la derecha española, tan nutrida de inquisidores de día y puteros de noche.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (26 de noviembre de 2002) y El Mundo (27 de noviembre de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 29 de diciembre de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/11/26 06:00:00 GMT+1
Etiquetas: pp españa madrid diario 2002 parlamento el_mundo | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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