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2005/02/23 06:00:00 GMT+1

«Sin complejos»

Cada vez que oigo a alguien que inicia la manifestación de una idea política anunciando que la va a expresar «sin complejos», me temo lo peor.

Y con razón, vista la experiencia.

De manera invariable, la gente que proclama que va a hablar «sin complejos» lo hace porque tiene conciencia de que la posición que se dispone a defender va a resultar chocante. Y no por cualquier concepto, sino por derechista, en concreto. En efecto, la moda de expresarse «sin complejos» la instauraron los gobernantes del PP en su último tramo de mandato, cuando lo mismo afirmaban «sin complejos» su apoyo incondicional a la Guerra de Irak que daban cuenta de su negativa «sin complejos» a pedir responsabilidades al Gobierno de Washington por la muerte violenta de José Couso que se negaban «sin complejos» a admitir la posibilidad de que en las comisarías y cuartelillos de España se torturara que se declaraban «sin complejos» partidarios de expulsar del país sin mayor protocolo a cuanto inmigrante mal documentado se toparan... Todo «sin complejos».

Supongo que se referirán a un hipotético complejo de culpabilidad. Mal hecho: en el poco verosímil caso de que se sintieran culpables, no sería el resultado de ningún complejo, sino el fruto de un momento de lucidez.

Los defensores del grupo Sogecable -la división audiovisual del emporio de Jesús Polanco- han decidido asumir «sin complejos» que la empresa de sus devociones tenga de presidente ni más ni menos que a Rodolfo Martín Villa. Ellos son todo lo progres que haga falta, pero su mascarón de proa es un ex ministro franquista que carga sobre sus espaldas con la responsabilidad suprema de la matanza policial de Vitoria de 1976 y de muchos, muchísimos otros actos contra las libertades individuales y colectivas perpetrados durante la Transición. El mismo ex franquista nunca arrepentido que, ya como jefe de Cepsa, ayudó a lo más reaccionario y corrupto del Cono Sur para expandir sus dudosos negocios. El mismo al que el PP puso como gestor de la barbaridad del Prestige para sacarle la cara.

Pues nada: la gente de Prisa no sólo no se avergüenza de haber colocado a un tipejo como ése en la tribuna principal de sus negocios, sino que incluso lo presenta como la prueba viviente de su falta de sectarismo: si serán liberales ellos, que no tienen empacho en tener de jefe a un ultraderechista convicto y confeso.

Ayer lo vi pidiendo al Gobierno -«sin complejos», claro- que autorice a Canal Plus la emisión de todos sus programas en abierto.

«¿En abierto? ¡En descarado!», pensé.

Javier Ortiz. Apuntes del natural (23 de febrero de 2005). Subido a "Desde Jamaica" el 25 de noviembre de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2005/02/23 06:00:00 GMT+1
Etiquetas: apuntes 2005 | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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