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1996/10/23 07:00:00 GMT+2

Presupuestos del Estado

Los sumos sacerdotes de todas las religiones se lamentan del descreimiento que -dicen- reina en el orbe.

Son muy estrechos de miras. No se dan cuenta de que hoy la fe -la creencia en lo jamás visto- abunda como nunca.

Jamás ha habido tantos dioses. Tantos y tan creídos. Están en todas partes y en masa. Hay dioses en los templos, en las oficinas, en las fábricas. Hay dioses en las calles, en el metro, en las autopistas. Hay dioses en los hogares, en las salas de estar, en los dormitorios: sobre todo en los dormitorios. Viven en el aire, flotando como miasmas, invisibles, o escondidos debajo de las almohadas, a la espera de ser respirados o mordidos e instalarse en las neuronas de los mortales, triunfantes.

Jamás la Humanidad se mostró tan crédula. Y tan politeísta.

Muchos de los dioses y diosas de nuestro tiempo se revisten con los hábitos de la Ciencia. Así la diosa Economía, deidad milagrera como pocas, capaz de disfrazar de leyes físicas los crudos intereses de los grupos y las sectas.

Hoy se ha iniciado en el templo del Congreso de los Diputados el rito anual de sacrificios humanos a la diosa Economía. Ya desfilan por su altar, cuchillo en mano, los santeros de la moderna hecatombe. Se disponen al sacrificio de los cien bueyes. Sólo que ahora ya no son cien, sino miles, millones de bueyes, que se dirigen mansos al ara, ornados con las galas de la ciudadanía.

«¡Hay que ahorrar quinientos mil millones!», dice el oráculo. Y dice: «¡Los hospitales salen carísimos!». Y dice: «¡Nuestros venerables ancianos salen carísimos!». Y dice: «¡Las escuelas salen carísimas!». Y vuelve a la letanía: «¡Tenemos que ahorrar quinientos mil millones!». Y con una mano alza la nueva biblia -y los de su secta claman: «¡Sólo hay una moneda única, y el Gran Kohl es su profeta!»- y con la otra mano tapa el periódico que anuncia tímidamente: «España invertirá más de 1,2 billones en aviones de combate y fragatas».

Y dan todos su amén al sacrificio, porque así lo demanda la Ciencia Económica, que determina que, igual que cuanto tiene peso cae y que después de cada noche asoma un nuevo día, un Estado puede prescindir de hospitales, de viejos y de escuelas, pero no de aviones de combate y de fragatas, porque son los aviones de combate y las fragatas los que aseguran que los enfermos, los ancianos y los niños puedan vivir en paz y en armonía.

Y ponen lo que van acordando en un documento, al que llaman «Presupuestos del Estado». Y por una vez están en lo cierto: porque se trata de presupuestos -es decir, de pretextos que presentan como evidencias-, y porque son, sin duda, del Estado: del dios entre los dioses, Zeus pater, que, mientras todo lo demás pasa y perece, él se impone y permanece.

Hay dioses por todas partes. Y el pueblo los adora. Y se burla, una vez más, de Casandra. Porque dice que el vientre de los dioses está lleno de enemigos.

Javier Ortiz. El Mundo (23 de octubre de 1996). Subido a "Desde Jamaica" el 26 de octubre de 2012.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.1996/10/23 07:00:00 GMT+2
Etiquetas: españa economía el_mundo 1996 | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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