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1999/11/10 07:00:00 GMT+1

No hay proceso de paz

«¿Qué tal marcha el proceso de paz en el País Vasco?», me preguntan vía correo electrónico desde ultramar.

«De ninguna manera», respondo. «No existe. Hay una paz relativa y provisional, pero ningún proceso».

Una negociación de paz -caso de Irlanda del Norte- puede ir mejor o ir peor, experimentar avances, sufrir retrocesos... Pero a las negociaciones que no existen no puede sucederles nada.

A lo que estamos asistiendo aquí es a un puro bluff.

Quizá era sincero Aznar cuando anunció hace 14 meses que estaba dispuesto a dialogar con ETA para buscar una salida negociada al terrorismo. Creyera entonces o no en esa vía, el caso es que ahora está no en otra, sino en la opuesta.

La experiencia de este año ha alterado la concepción global de Aznar sobre el País Vasco. Antes defendía la conveniencia de que ETA y el llamado MLNV entraran en el escenario de la lucha política ortodoxa, como cualquier otra fuerza política. Sin embargo, la irrupción del abertzalismo radical en el entramado de las alianzas ha propiciado un nuevo mapa político vasco que le gusta mucho menos, en realidad, que el anterior.

«Están tratando de conseguir por vía política lo que no lograron por las armas», dice y repite Mayor Oreja. «¿Y no era a eso a lo que se les han estado invitando ustedes durante años: a que encauzaran sus reivindicaciones, fueran las que fueran, por la vía pacífica?», responden muchos. Sí; pero el asunto ha resultado bastante más complejo. Han comprobado que la paz, incluso ésta incompleta y endeble de ahora, potencia el movimiento independentista. Y ése es un precio que no quieren pagar de ninguna manera.

De modo que ya no se orientan hacia la consecución de una paz negociada. Lo que están tanteando ahora es la posibilidad de acabar con ETA, sin más. Y si el PNV se hunde tratando de evitar que eso suceda, miel sobre hojuelas.

Mantienen de cara a la galería la ficción del proceso de paz -no quieren pagar tampoco el precio electoral de la ruptura, que en Euskadi podría ser alto-, pero en lo que realmente confían es en el creciente desgaste interno de la organización terrorista, que tratan de potenciar con la acción policial. Buscan que ETA desaparezca por consunción, en suma.

ETA no está ahora peor de lo que estuvo tras la caída de Bidart. Y su base social, que llevaría muy mal la vuelta a las andadas si estuviera en marcha un proceso de paz real, puede cambiar de opinión si no ve otra salida.

Dicen que los interlocutores que Aznar designó para negociar con ETA están muy desanimados.

Yo también.

Javier Ortiz. El Mundo (10 de noviembre de 1999). Subido a "Desde Jamaica" el 8 de noviembre de 2012.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.1999/11/10 07:00:00 GMT+1
Etiquetas: el_mundo tregua aznarismo 1999 mayor_oreja eta euskal_herria lizarra_garazi aznar euskadi | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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