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1999/07/21 07:00:00 GMT+2

El genio de Almunia

Empujado sin duda por el arrollador éxito que obtuvo cuando introdujo en el PSOE el muy ingenioso invento de las primarias, y generoso que es él, Almunia quiere ahora que sea toda la sociedad española la que disfrute de los beneficios de su feroz imaginación en punto a reformas electorales.

Es, seguro, lo que pretende al proponer que se cambie el modo de designar a los alcaldes.

La peculiaridad de lo que la ciencia electoral pronto empezará a denominar el pensamiento Almunia no estriba en propugnar la adopción de sistemas nuevos, creados ex nihilo, sino en mezclar con audacia revolucionaria los ya previamente existentes. Se toma, pongamos por ejemplo, el método de elecciones primarias, propio de esas agrupaciones de finalidad casi exclusivamente electoral que son los partidos en EE.UU., y se introduce en la estricta jerarquía de un partido a la europea, elegida en un Congreso. ¿Resultado? Que se generan dos legitimidades, que chocan entre sí inevitablemente. ¡Uauuuh! Emocionante.

Ahora propone hacer lo mismo en los municipios: mezclar el vigente sistema, más o menos proporcional -D'Hont mediante-, con otro de tipo mayoritario, y a ver qué da. Es un experimentador nato.

«Esto es lo que se hace en países de nuestro entorno en los que la pluralidad política hace muy difícil conseguir mayorías absolutas», argumenta Almunia. Obsérvese con qué franqueza defiende que se enmiende la plana a los electores. ¿Que nos salen plurales, eh? Pues se cambia la ley, y que se chinchen. Porque lo que importa no es lo que quiere la gente -vaya un tonto prejuicio democraticista-, sino facilitar la gobernabilidad.

A decir verdad, lo que propone Almunia no se hace en ningún país «de nuestro entorno»: eso de elegir primero a los concejales, luego al alcalde y, si los resultados de la segunda elección no encajan con los de la primera, regalar al alcalde electo cuantos concejales precise para que logre mayoría absoluta. Pero en eso precisamente estriba la originalidad de Almunia. El mezcla: un poco de un sistema electoral, otro poco de otro; y, si no se acomodan, peor para ellos. Es un genio. Como aquél que dijo: «Si los hechos me contradicen, peor para los hechos». El está hecho de esa pasta.

Teófila Martínez ha calificado la propuesta de «estrafalaria». La alcaldesa gaditana carece de la sensibilidad innovadora que se requiere para sintonizar con el pensamiento Almunia.

No es mi caso. A mí me fascinan las infinitas posibilidades que abre el proyecto del líder del PSOE.

Aunque también es posible que mi entusiasmo sea fruto de lo muchísimo que me gusta no ya la anarquía, sino incluso el caos.

Javier Ortiz. El Mundo (21 de julio de 1999). Subido a "Desde Jamaica" el 29 de julio de 2012.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.1999/07/21 07:00:00 GMT+2
Etiquetas: elecciones el_mundo 1999 almunia psoe españa | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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