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1999/02/10 07:00:00 GMT+1

Borrell, qué cutre

El candidato a Dios sabe qué, Josep Borrell, dedicó lo esencial del tiempo que pasó ayer con José María Aznar en La Moncloa a tratar de convencer al presidente del Gobierno de la conveniencia de celebrar un debate monográfico en el Parlamento sobre el proceso de pacificación en Euskadi. Quería que le regalara una ocasión para lucir su palmito.

Lleva tan rematadamente mal el ridículo que hizo hace casi un año en eso que llaman pomposamente «el debate sobre el estado de la Nación», que vive sin vivir en él, soñando con quitarse la espina. Pero Aznar -que es muchas cosas, pero no tonto-, le dijo que nanai. Y se fue con el chasco.

Seguro que oyen ustedes contar la entrevista de ayer de otro modo, con muchas referencias floridas a la política penitenciaria, los fondos de cohesión y yo qué sé qué más. Háganme caso: lo único que Borrell abordó con verdadero entusiasmo ante Aznar fue la cosa del debate monográfico. O sea, su cosita particular.

Es difícil imaginar mayor bajura de miras. Con todo lo que está por delante en estos tristes tiempos, y él obsesionado con su carrera.

Daría pena, si no diera asco.

Si la gente del PSOE cree que con este caballerete relamido va a a algún lado -excluida la cárcel de Guadalajara-, se equivoca: lo que va es de cráneo (y no se tome esta expresión como una torcida referencia al caso Lasa y Zabala: ésos son otros cráneos).

Nuevo retrato del verdadero rostro de este Borrell: el viernes pasado vetó la presencia del economista y dirigente de Izquierda Unida Juan Francisco Martín Seco en un acto público.

Se trataba de la presentación de un libro del ministro alemán de Finanzas, Oskar Lafontaine, acto en el que Juan Francisco Martín Seco pintaba bastante, porque es el autor del prólogo. Alfonso Guerra, también invitado, aceptó sin oposición alguna la compañía del buen economista (y aún mejor persona). Pero Borrell la rechazó de plano: si estaba Martín Seco, él no acudiría de ningún modo. Al final, Martín Seco declinó acudir, y santas pascuas.

¿Qué agravios tiene Josep Borrell contra Juan Francisco Martín Seco? Que ha escrito cien veces, negro sobre blanco, que es un puro bluff. Un vendepeines. Y no muy bueno, ni siquiera en eso.

Pero Borrell no admite la crítica. Constituye una tediosa mezcla de inutilidad pomposa y soberbia.

Si éste es la alternativa, quizá hiciera bien el PSOE en volver a González. Era igual de engreído, pero disimulaba mejor.

Borrell es más de lo mismo, pero en mucho más cutre.

Javier Ortiz. El Mundo (10 de febrero de 1999). Subido a "Desde Jamaica" el 12 de febrero de 2011.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.1999/02/10 07:00:00 GMT+1
Etiquetas: lafontaine pp el_mundo 1999 martín_seco psoe alfonso_guerra josep_borrell aznar | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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