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2001/10/11 06:00:00 GMT+2

La paradoja del PSE

Jesús Eguiguren, vicesecretario general del PSE-PSOE-EE (no sé si me dejo alguna sigla por el camino), ha redactado un proyecto de nueva plataforma política para los socialistas vascos. El documento se muestra decididamente crítico con la línea de seguidismo hacia el PP que ha mantenido su partido durante los últimos meses/años, admite que la deficiente inserción de Euskadi en el Estado español es fruto de un problema político anterior y en buena medida ajeno al terrorismo, y propugna una actitud más abierta -menos cerrada- hacia los nacionalistas. Defiende también la necesidad de desarrollar el Estatuto hacia cotas más altas y sostiene que, aunque tal cosa no figure entre sus preferencias, el PSE no debe negarse al debate sobre una consulta popular que, llegado el caso, pudiera dar expresión al derecho de autodeterminación.

Bueno, pues Jesús Eguiguren está condenado en firme por pegar a su mujer.

La plataforma de Eguiguren cuenta con el respaldo de bastantes dirigentes guipuzcoanos del PSE: Txiki Benegas y Ramón Jáuregui entre ellos. Casi todos gente relacionada en su día, en una u otra medida, con las actividades de los GAL o, cuando menos, con su justificación.

Felipe González también apoya la opción de Eguiguren..

¿Qué quiere decir todo esto? Que el PSE está sumido en una paradoja de mil pares.

Les queda Odón Elorza, que no se implicó ni material ni políticamente en la historia de los GAL -que incluso criticó esa aberración de su partido- y que -que se sepa- no pega a su mujer, si es que la tiene.

El otro día le pregunté al lehendakari Ibarretxe: «¿No siente usted escrúpulos morales cuando tiende puentes a un sector del socialismo vasco que está profundamente marcado por el sangriento episodio de los GAL?».

Me respondió, lacónico, mirando fijamente a la mesa:

-Sí.

Qué paradoja más lacerante, ciertamente.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (11 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 14 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/11 06:00:00 GMT+2
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2001/10/10 07:00:00 GMT+2

«Mentiras necesarias»

Acaba de publicarse en España un voluminoso y muy interesante trabajo de investigación, La CIA y la guerra fría, obra de la británica Frances Stonor Saunders.

En él, cuenta la autora entre otras muchísimas cosas, por supuesto cómo George Kennan, uno de los padres de la CIA, desarrolló en 1947 el concepto de «mentira necesaria» en tanto que componente esencial de la diplomacia norteamericana de posguerra. Kennan, situándose en la línea del sempiterno principio que justifica la utilización de cualquier medio, por odioso que resulte, siempre que el fin se repute correcto, propugnaba la puesta en pie de una tupida red mundial de complicidades intelectuales, culturales y periodísticas que permitieran a EE.UU. expandir sus criterios urbi et orbi. Los jefes de esa red, en criterio de Kennan, no deberían dudar en recurrir a la mentira, la manipulación y la intoxicación a gran escala cuando ello conviniera a los intereses norteamericanos.

Pocos meses después, y en plena sintonía con los criterios de Kennan, el Consejo de Seguridad Nacional elaboró diversas instrucciones -entonces ultrasecretas, ahora ya conocidas- para impulsar el desarrollo de la tal red de propagandistas a sueldo. El CSN precisaba que sus campañas deberían «planificarse y ejecutarse de modo que las personas no autorizadas carezcan de pruebas de la responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos, y que, en caso de ser descubiertas, el Gobierno de Estados Unidos pueda rechazar de forma convincente cualquier responsabilidad al respecto de ellas» (National Council Directive 10/2).

La CIA se ha mantenido fiel desde entonces a la filosofía de «la mentira necesaria» y a los métodos propugnados por Kennan para aplicarla, para lo que ha contado con cada vez más y mejores medios. Hace una década tuvimos una llamativa muestra de su poder: recuérdese con qué entusiasmo participaron casi todos los medios de comunicación occidentales en la difusión de la patraña según la cual Irak poseía un poderosísimo ejército, «uno de los más importantes del mundo». Fue una «mentira necesaria» arquetípica.

Dedúcese de todo esto que no hay ninguna razón para creer en la veracidad de las supuestas informaciones que se nos están proporcionando en la actualidad con respecto a la sedicente Guerra Contra el Terror. No digo que sean mentira. Pero no tendría nada de extraño que lo fueran. O que conformen un amasijo de verdades, medias verdades y perfectas mentiras.

Sabemos que hay cientos de funcionarios de la CIA, con abundantes contactos en el mundo entero, cuyo trabajo consiste en expandir «mentiras necesarias».

Digo yo que no estarán ahora mismo mano sobre mano.

Javier Ortiz. El Mundo (10 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 11 de octubre de 2012.

Nota: Javier presentó el libro de Stonor Saunders en octubre de 2001 en Madrid.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/10 07:00:00 GMT+2
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2001/10/10 06:00:00 GMT+2

Los «mentirosos necesarios»

Planteo hoy en mi columna de El Mundo un razonamiento que ya desarrollé de manera más extensa la pasada semana en este Diario: si está establecido -y lo está- que la CIA tiene cientos de funcionarios, agentes y colaboradores a sueldo que se dedican a desinformar y a expandir mentiras all around the world, en aplicación de su propia doctrina sobre la «mentira necesaria», ¿cómo no dar por hecho que una parte de las presuntas noticias que se están difundiendo en relación a la crisis actual tienen que proceder de esa fuente y, en consecuencia, ser pura invención?

Pero demos una vuelta de tuerca más al asunto.

En el libro de investigación de Frances Stomor Saunders en el que baso mi razonamiento*, se da cuenta del modus operandi de la CIA: a) en el terreno estrictamente cultural, literario y artístico; b) en los principales países de la Europa democrática, y c) durante los años de la guerra fría, esto es, antes de la caída del Muro. Es decir, que apenas habla de los medios de comunicación de masas, no se refiere prácticamente para nada a España ** y no proporciona datos actualizados ***. Lo que yo hago es extraer de la investigación de F.S. Saunders el modelo de actuación de la CIA y presuponer: a) que la agencia norteamericana sigue siendo fiel, en lo esencial, a ese modelo, constante desde su fundación; b) que ese modelo lo aplica también al mundo periodístico, y c) que lo aplica también en la España de hoy.

Creo que son suposiciones muy razonables, pero conviene dejar constancia de que se trata de deducciones lógicas, no de hechos empíricamente constatados.

Dicho lo cual, empecemos por aclarar que, en contra de lo que alguna gente cree, la CIA no va repartiendo carnés de espías a gogó por esos mundos de Dios. Según cuenta -y documenta- F.S. Saunders, la agencia apenas suele tener en cada país agentes propiamente dichos dedicados a estas tareas. Ni siquiera en los europeos. Lo que hace es tejer una amplia red de complicidades en la que atrapa a bastantes profesionales, muchos de los cuales ni siquiera saben a ciencia cierta que están trabajando para la CIA. Se ven impelidos a servir a sus designios sencillamente porque cobran, en metálico o en especie, de plataformas formalmente asépticas especializadas en la concesión de favores: ignotas publicaciones que pagan a precio de oro artículos que poco importa si alguien lee, fundaciones y asociaciones que subvencionan actividades de alto standing (cursillos, conferencias, debates, viajes de lujo, etc.), premios, honores y prebendas de origen más o menos oscuro... A veces ni siquiera necesita crear nada de eso ad hoc: se aprovecha de lo ya existente, proporcionando los fondos necesarios para las tareas de presunto mecenazgo.

Sus agentes explotan también mucho el lado tripero de los profesionales: las sobremesas relajadas en restaurantes de muchos tenedores configuran un excelente escenario para el establecimiento de lazos de complicidad.

Esto en lo que hace al trato directo con la gente más o menos influyente. Pero hay que contar también con las posibilidades que tiene la agencia de intervenir por la vía empresarial: nunca ha carecido de medios, directos e indirectos, para persuadir a tal o cual grupo empresarial o financiero de la conveniencia de invertir -o de no invertir- aquí o allá. Y no hace falta decir qué formidable capacidad de convicción otorga el poder accionarial.

No me resulta nada difícil trasladar ese esquema de funcionamiento al mundo de los medios de comunicación de masas de la España de hoy (o de la Francia de hoy, o de la Alemania de hoy: tanto da). Conozco a un buen puñado de periodistas que tienen chollos rarísimos, sé de fundaciones y asociaciones que financian actividades de nulo valor intrínseco, me consta que se producen viajes de lujo de justificación prácticamente imposible, hay premios y becas genuinamente inexplicables... y ya casi mejor ni hablo de las comidas opíparas con sobremesas propicias a las confidencias. En ocasiones, incluso, me ha tocado participar a mí en alguna historia de ese estilo, más o menos de rebote. ¿Está la CIA detrás de todo ello? De todo, no; seguro. Pero es fácil que sí esté detrás de algo. Ignoro de qué. No sé a través de quién. Pero, insisto: es fácil que lo esté.

La siguiente pregunta es inevitable: en tal caso, ¿qué profesionales españoles de la comunicación serán los que trabajan para la CIA? No me refiero a gente que lo esté haciendo sin conciencia de ello -que de ésos puede haber varias toneladas-, sino a los que lo hacen a sabiendas, porque les consta que están en nómina.

Admito que nunca había pensado en esa posibilidad. Pero, ahora que me le ha planteado, se me han venido a la cabeza sin demasiada dificultad cinco o seis nombres. Y me da que no debo de andar muy errado.

Claro que no los daré. No sin pruebas.

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* La CIA y la guerra fría cultural, Ed. Debate, 2001. La obra será presentada por la autora y por mí mismo el próximo lunes, día 15, a las 19:00 horas, en la librería Fuentetaja (Fuentetaja, 46. Madrid).

** Hace reiteradas referencias, eso sí, a Salvador de Madariaga, intelectual español afincado en Londres y reputado políglota del que sus enemigos decían que era «capaz de decir estupideces en media docena de lenguas». Madariaga, como se sabe, es ilustre ancestro de los hermanos Luis y Javier Solana Madariaga.

*** Por razones obvias: algunos viejos agentes, ya retirados, están dispuestos a hablar o a escribir de lo que hicieron hace muchas décadas. Los que se encuentran en servicio activo no sólo no se avienen a hablar de sus actividades; es que ni siquiera reconocen que son agentes.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (10 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 14 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/10 06:00:00 GMT+2
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2001/10/09 06:00:00 GMT+2

Papá Bush

Durante la pasada campaña electoral por la Presidencia de los EEUU, George W. Bush -Bush junior- demostró que ni siquiera sabía dónde está Afganistán. Comenté entonces en este rincón de la Red que algo así no le habría sucedido nunca a su padre. No porque su coeficiente intelectual sea muy superior, sino porque fue jefe de la CIA, y en Langley siempre se ha hablado mucho de Afganistán.

El actual presidente estadounidense ha nombrado a Tom Ridge jefe de Seguridad Nacional. Se supone que el cargo, de nuevo cuño, ha de servir para coordinar los trabajos de todos los organismos de seguridad interior de los EEUU. Ridge no tiene ninguna experiencia conocida en la materia: ex combatiente de la Guerra de Vietnam, en la que fue condecorado por aniquilar una patrulla del Vietcong, ha ejercido hasta ahora de congresista por el estado de Filadelfia. Pero presenta una peculiaridad que conviene no pasar por alto: lleva más de dos décadas haciendo funciones de asesor al servicio de George Bush senior, del que es colaborador muy cercano.

En mi modesta opinión, el nombramiento de Ridge como superministro de Interior estadounidense significa dos cosas. Una, que papá Bush ha decidido supervisar la crisis actual, situando un peón suyo en un puesto clave. Segunda, que la CIA, prevista en principio sólo para actuaciones en el exterior, va a meter también baza en la seguridad interior.

Es un movimiento de pieza bastante comprensible. Una tarea que tiene muchos responsables, cada uno por su cuenta, es como si no tuviera ningún responsable. Cuando la nave se mete en plena borrasca, conviene que el timón esté en unas solas manos.

Pero vale la pena constatar en qué manos se han puesto los EEUU -y con ellos la llamada comunidad internacional- en medio de la actual borrasca bélica. Pocas veces vendrá más a cuento evocar aquello del lobo al que se le encomienda la vigilancia del gallinero.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (9 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 14 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/09 06:00:00 GMT+2
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2001/10/08 06:15:00 GMT+2

ETA hace política

¿Habéis leído el presunto documento interno de ETA difundido anteayer por Vasco Press?

De ser cierto -que supongo lo será, aunque yo ya no me creo nada que no haya comprobado por mí mismo-, ETA habría llegado a la conclusión de que la política que ha seguido en los últimos años ha resultado un perfecto fracaso.

Ha resultado, digo. No ha sido.

Como acostumbran a hacer los políticos del establishment cuando se dan una buena galleta, ETA no asume que la culpa del fiasco la tengan las grandes opciones que ha hecho suyas. Lo achaca a una mera carencia de didactismo: «Está claro que la izquierda abertzale tiene muchos problemas de comunicación», se lee en el documento. En consonancia con ese diagnóstico, no se plantea que la solución pase por un cambio de política. Lo único que ve necesario es intensificar el esfuerzo para explicar la que ya tiene. A ver si la gente se entera.

Miedo me dan. Porque éstos son de los que piensan que la letra con sangre entra.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (8 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 14 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/08 06:15:00 GMT+2
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2001/10/08 06:00:00 GMT+2

«Una operación sostenida»

Permitidme que haga un razonamiento muy breve y muy sencillo.

Llevan desde las 6 y media de la tarde de ayer lanzando misiles contra dos puntos geográficos de Afganistán.

Cada uno de esos misiles tiene un potencial destructivo gigantesco.

Dicen que los objetivos de los misiles son las defensas del ejército talibán y los campamentos de la organización de Ben Laden.

Pues bien, una de dos: o apuntan muy mal o las defensas del ejército talibán deben de ser enormes, y los campamentos de Ben Laden, muchísimos. Si no, no se entiende que necesiten una cantidad tan grande de misiles para destruirlos.

Como esas dos posibilidades son más bien dos imposibilidades, la verdad tiene que estar en un tercer lugar.

Deduzco que lo que pretenden es convertir Afganistán en un desierto inhabitado. Por dos vías: la directa, provocada por las bombas, y la indirecta del miedo, que ya está empujando a la población a emigrar masivamente.

Una vez dejen el país como la palma de la mano, pasarán a ocuparlo militarmente por tierra.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (8 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 14 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/08 06:00:00 GMT+2
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2001/10/07 06:00:00 GMT+2

«La mentira necesaria»

Leo a escape la voluminosa obra de Frances Stonor Saunders titulada La CIA y la guerra fría cultural, que habré de presentar el lunes 15 en Madrid acompañando a la joven autora británica.

No puedo emitir un juicio definitivo sobre el libro, del que llevo leídas -me llegó ayer- apenas unas 200 páginas, lo que representa menos de un tercio del total.

Puedo decir, de momento, eso sí, dos cosas. La primera, que el trabajo de F. S. Saunders es apasionante. La segunda, que sería muy deseable que se exigiera a los traductores de inglés que sepan castellano.

De lo que llevo leído retengo un punto particularmente interesante en las actuales circunstancias. Cuenta la autora cómo George Kennan, uno de los padres de la CIA, desarrolló en 1947 el concepto de «mentira necesaria» en tanto que componente esencial de la diplomacia norteamericana de posguerra. Kennan, situándose en la línea del sempiterno principio que justifica la utilización de cualquier medio, por odioso que resulte, siempre que el fin sea correcto, propugnaba la puesta en pie de una tupida red mundial de complicidades intelectuales, culturales y periodísticas que permitieran a los EEUU expandir sus criterios. Esa red no debería dudar en recurrir a la mentira, la manipulación y la intoxicación a gran escala cuando ello resultara conveniente para los intereses norteamericanos.

Pocos meses después, y en plena sintonía con los criterios de Kennan, el Consejo de Seguridad Nacional elaboró diversas instrucciones -entonces ultrasecretas, ahora ya conocidas- para impulsar no sólo el desarrollo de esa red de propaganda, sino también el trabajo sistemático de «guerra económica, acciones directas, incluido el sabotaje... y de subversión contra Estados hostiles, incluida la ayuda a movimientos clandestinos de resistencia, grupos guerrilleros y grupos de liberación de refugiados». El CSN precisaba que esas acciones deberían «planificarse y ejecutarse de modo que las personas no autorizadas carezcan de pruebas de la responsabilidad del gobierno de los Estados Unidos, y que, en caso de ser descubiertas, el gobierno de los Estados Unidos pueda rechazar de forma convincente cualquier responsabilidad al respecto de ellas» (National Council Directive 10/2).

En 1949, el Congreso de los EEUU liberó al director de la CIA de la obligación de dar cuenta del uso que diera a los inmensos medios económicos puestos a su disposición. Era la única pieza que faltaba para que el plan pudiera llevarse a la práctica con todos los medios y la mayor impunidad. En el plazo de sólo tres años, la Office of Police Cordination de la CIA, encargada de estas tareas bajo el mando de Kennan, pasó de contar con 302 agentes a tener casi 6.000 servidores a sueldo, más de la mitad de ellos en el extranjero.

La CIA se ha mantenido fiel desde entonces a la filosofía de «la mentira necesaria» y a los métodos propugnados por Kennan para aplicarla, para lo que ha contado con cada vez más y mejores medios. Hace una década tuvimos una llamativa muestra de su poder: recuérdese con qué entusiasmo participaron casi todos los medios de comunicación occidentales en la difusión de la patraña según la cual Irak poseía un poderosísimo ejército, «uno de los más importantes del mundo», lo que podía llevar a Sadam Hussein a convertirse en «un nuevo Hitler», lo que hacía imperioso cortarle las alas de inmediato. Fue una «mentira necesaria» arquetípica.

En mi criterio, lo que viene a demostrarse con esto es que no hay ninguna razón para creer en la veracidad de las supuestas informaciones que se nos están proporcionando en la actualidad con respecto a Ben Laden y a los atentados del 11 de septiembre, en las que el Pentágono basa su autodenominada Guerra Contra el Terror. No afirmo que sean mentira. Constato que no tendría nada de extraño que lo fueran. O que se trate de un batiburrillo de verdades, medias verdades y perfectas mentiras.

Sabemos que hay cientos de funcionarios de la CIA, con abundantes contactos en el mundo entero, cuyo trabajo consiste en expandir «mentiras necesarias». Digo yo que no estarán ahora mismo mano sobre mano.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (7 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 14 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/07 06:00:00 GMT+2
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2001/10/06 07:00:00 GMT+2

Incoherencias vasco-navarras

«¿Que lo democrático es hacer lo que la sociedad quiera? Nosotros decimos: no. Lo democrático es respetar las reglas de juego que hemos pactado». Oigo esta afirmación de Jaime Mayor Oreja en una emisora de radio vasca mientras conduzco. Me detengo no sólo para anotar al vuelo la frase que no vi reproducida ayer en ningún periódico, sino también para reponerme del susto. O mis conocimientos de castellano y de griego se han desvanecido por entero o lo democrático es, por definición, hacer lo que la mayoría social decide.

La democracia es un sistema de toma de decisiones colectivas que se basa en la aceptación del voto mayoritario de la ciudadanía. ¿Que no te gusta? ¿Que consideras que hay otros criterios que deben primar sobre el voto? Pues muy bien: dilo. Pero no pretendas convencernos de que la democracia no es lo que es.

A veces tengo enormes dudas de que los políticos se tomen el trabajo de meditar dos veces sobre la coherencia de las afirmaciones que se disponen a hacer. Anteayer, en el Pleno del Parlamento Navarro dedicado a discutir el estado de la comunidad foral, el presidente del Gobierno autónomo, Miguel Sanz, dijo, de una sola tacada: a) que la determinación del destino de Euskadi no es atribución del pueblo vasco, sino del conjunto del pueblo español, y b) que la elección del destino de Navarra es cosa que sólo compete a los navarros. No discuto aquí y ahora lo bien o mal fundado de ninguna de las dos proposiciones: me limito a llamar la atención sobre la imposibilidad lógica de sustentarlas a la vez. A no ser que el señor Sanz sea partidario de la autodeterminación del pueblo navarro... y sólo del pueblo navarro.

La coherencia tampoco es el fuerte del otro bando. Los dirigentes de Batasuna se indignan porque las leyes del Estado español determinan que la unidad de España no admite discusión, pero ellos mismos niegan a los navarros y a los vasco-franceses el derecho a decidir si quieren incorporarse o no al proyecto político de Euskadi. Es decir que, en realidad, también ellos se revelan partidarios de «la sagrada unidad de la Patria».

No es la misma patria, pero sí el mismo género de patriotismo, que pretende validarse al margen de la voluntad de sus integrantes. Lo cual es doblemente problemático en el caso de Euskal Herria, donde los diferentes territorios históricos tienen tras de sí una larga tradición de libertad de decisión propia.

Es un error proponerse metas políticas -las que sean- que hagan abstracción de lo que los ciudadanos afectados quieren o no quieren. Y es una lamentable muestra de ceguera política pretender que sólo puedan decidirlo en el momento y en el ámbito que uno determine. Porque la realidad siempre se abre camino.

Javier Ortiz. El Mundo (6 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 8 de octubre de 2011.

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2001/10/06 06:00:00 GMT+2

Bobos satisfechos

El Gobierno español está muy contento porque en la lista anual de organizaciones terroristas que ha confeccionado la Administración norteamericana figura ETA.

El Gobierno español parece no darse cuenta de que la única trascendencia que tiene la inclusión de ETA en esa lista es que, a partir de ahora, la organización terrorista vasca no podrá hacer cuestaciones en los EEUU, y sus miembros -siempre que se identifiquen como tales, claro está- no podrán entrar en territorio norteamericano. Seguro que en este momento la jefatura de ETA está desesperada: ¡con todo el dinero que recaudaba en cuestaciones populares en los Estados Unidos!

El Gobierno español parece no darse cuenta de otro punto que también hubiera debido llamar su atención: en la lista en cuestión no figura el IRA. Está el IRA llamado auténtico, pero no el oficial y tradicional. ¡Ah, la Irish solidarity!

Si Ibarretxe se negara a calificar al IRA de terrorista, no quiero ni pensar qué bronca le caería encima.

Pero como es el jefe Bush el que lo hace...

Al uno se le caería el pelo. Con el otro, pelillos a la mar.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (6 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 8 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/06 06:00:00 GMT+2
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2001/10/05 06:00:00 GMT+2

Incoherencias

«¿Lo democrático es hacer lo que la sociedad quiera? Nosotros decimos: no. Lo democrático es respetar las reglas de juego que hemos pactado». Oigo esta afirmación de Mayor Oreja en una emisora de radio vasca mientras conduzco. Me detengo no sólo para anotar la frase -que no he visto reproducida hoy en ningún periódico-, sino también para reponerme del susto. O mis conocimientos de castellano -y de griego- se han desvanecido por entero o lo democrático es, por definición, hacer lo que la mayoría social decide. La democracia es un sistema de toma de decisiones colectivas que se basa en la aceptación del voto mayoritario de la ciudadanía. Luego hay otras muchas cosas que están bien, y respetar los acuerdos puede ser una de ellas -depende de los acuerdos-, pero que no tienen nada que ver con la democracia. Ceder el asiento del autobús a las mujeres en avanzado estado de gestación es una actitud muy loable, pero no es democrático. Ni antidemocrático. Sencillamente, no todo se define en relación con la democracia.

A veces tengo enormes dudas de que los políticos se tomen el trabajo de meditar dos veces sobre la coherencia de sus afirmaciones. Ayer, en el Pleno del Parlamento Navarro dedicado a discutir el estado de la comunidad foral, el presidente del Gobierno autónomo, Miguel Sanz, dijo, de una sola tacada: a) que decidir el destino de Euskadi no es atribución del pueblo vasco, sino del conjunto del pueblo español, y b) que decidir el destino de Navarra es cosa que corresponde exclusivamente a los navarros. No discuto aquí y ahora lo bien o mal fundado de ninguna de las dos proposiciones: llamo la atención sobre la imposibilidad lógica de sustentarlas a la vez. A no ser que el señor Sanz sea partidario de la autodeterminación del pueblo navarro y sólo del pueblo navarro.

La coherencia tampoco es el fuerte del otro bando. Los dirigentes de Batasuna se indignan porque las leyes del Estado español dicen que la unidad de España no admite discusión, pero ella misma niega a los navarros y a los vasco-franceses el derecho a decidir si quieren incorporarse o no al proyecto político de Euskadi. Es decir que, en realidad, también ellos se revelan partidarios de «la sagrada unidad de la Patria». No es la misma patria, pero sí el mismo género de patriotismo, que pretende validarse al margen de la voluntad de sus integrantes. Lo cual es doblemente problemático en el caso de Euskal Herria, donde los diferentes territorios tienen tras de sí una larga tradición de libertad de decisión propia.

Es un error proponerse metas políticas -las que sean- que implican no permitir que los ciudadanos decidan lo que quieran. Y es una muestra lamentable de incoherencia pretender que sólo puedan decidirlo en el momento y en el ámbito en los que a uno le da la gana.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (5 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 8 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/05 06:00:00 GMT+2
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