Dice el gran Leonard Cohen que su último disco es “un manual para vivir con la derrota”. Aún no lo he escuchado, pero, de confirmarse la apreciación del músico y poeta canadiense, esas canciones deberían convertirse en la banda sonora de esta España de tragedia, corruptelas, dogmáticos de doble y triple moral y sarna soportada con gusto. Esta España es la España de la derrota, del pesar, de los engaños, la de los dobles fondos, la España de la chistera llena de gusanos muertos, la España miserable, indolente y pendenciera, la España ciega, sorda y muda, la España violada. Esta es la tierra de los olvidos, la de las fosas, la de los juicios pendientes, la que no siembra justicia, la que huye de la razón, la que se deja engañar por licántropos disfrazados con cuatro harapos de cordero. Esta es la España de la angustia, la España de la impotencia, de la sinrazón, la España de las heridas en carne viva, la España mutilada, la tierra virgen de conciencia propia, la España desmembrada, la decapitada, la España roída, la agonizante, la España dolorosa, inerme y enferma. Esta es la España de las supersticiones, la de las mentiras, la de los chorizos, la España del machismo rancio, la de la corrosiva picaresca, la España del cotilleo, la de las envidias, la de las apariencias, la encarnizada, la de los especuladores, la de los señoritos, la de los falsos progresistas, la de falangistas camuflados, la España de los camps, de las cospedales, de los fabras, de los urdangarines, la España de las esperanzas aguirres, la de las anas botellas, la España de los rubalcabas, de las chacones, la España que olvida a quienes lucharon por su libertad y homenajea a quienes la fusilaron. La España del felipismo, del aznarismo, del zapaterismo, la España famélica, la España desangrada, la España moribunda, la España que confunde un gol con la calidad de vida. Esta es la España que paga su pasado, la España inconsciente. Y yo no soy más que un cobarde por no huir hoy mismo de esta España. Que suene el manual de Leonard Cohen en la España de los réquiem.
Vocación o equivocación
Madrid se pliega al “por ser vos quien sois”, y cuenta desde hoy con una alcaldesa peculiar. Peculiar fue su forma de acceso a la política, como peculiares son sus más controvertidas declaraciones de mujer ilustrada, inteligente y sobradamente preparada en diferentes ámbitos de la gestión pública. No creo que nadie dude de eso. A las pruebas me remito. Esoterismos al margen, Ana Botella comparte con Rajoy una característica: la de patinar sobre una pista de desatinos cada vez que toca improvisar. La esposa de José María Aznar dice poseer vocación de servicio público y tener como referente en ese aspecto a su propio marido, el mandarín de la FAES, una especie de Santa Inquisición del liberalismo. Aznar es como Torquemada, pero en pequeñín, y con mayor arraigo en los músculos financieros. Desde luego, a nada que doña Ana secunde el éxito de su pareja, seguro que logrará aumentar espectacularmente su patrimonio. Ah, y decir adiós a los tradicionales pareos luciendo unos abdominales envidiables.
Pasando por el aro
Uno de las primeros objetivos a los que ha apuntado la nueva alcaldesa de Madrid es al de fijar la candidatura de Madrid para la organización de los Juegos Olímpicos de 2020. Son los madrileños quienes deben decidir si en plena época de recesión, con más de 225.000 parados y con una deuda récord, tiene el más mínimo sentido y el menor de los decoros seguir proyectando una obsesión personal del anterior responsable del municipio de Madrid. Ideológicamente, encaja, sin duda, en las artes del Partido Popular, pues unos Juegos garantizan cuantiosos ingresos a un selecto grupo de escogidos, y requieren, por el contrario, de una mayúscula inversión que pagar entre todos. Es el sonsonete del liberalismo por excelencia. Ana Botella agita el sonajero. No tiene ritmo, pero es lo de menos. Lo importante es la mano que mece la cuna.
Personal e intransferible (por desgracia)
Dice el rey Juan Carlos, en referencia a su reciente mensaje navideño, que "no hay que personalizar, que es lo que a veces hace la prensa." Personalizar no es algo insano ni criticable. Tenga en cuenta nuestra graciosa Majestad que los dictadores también lo hacen. Véase, sin ir más lejos, cómo Franco personalizó, es decir, le dio un carácter personal a la monarquía española, eligiéndolo a dedo precisamente a él. Es por eso que ahora luce como monarca…de todos los españoles.
Predicar con el ejemplo
Además, de refunfuñar, el hoy ovacionado miembro de la dinastía borbónica, ha regalado algún que otro curioso titular. Pongamos como ejemplo este: “Hemos de defender la honradez". Bien, surge a bote pronto una pregunta inocente: ¿y qué va a hacer usted, Majestad, para contribuir a tan noble tarea?
Del mutis impropio al De motu propio
Lo que sí hará mañana mismo la Casa Real será hacer públicas sus cuentas. Brillan, sin duda, la espontaneidad más absoluta, así como una ejemplar voluntariedad en semejante medida. Vamos, que han tardado treinta años, pero era porque “la estaban peinando”.
En la salud, pero no en la enfermedad
Curiosa paradoja. Eterna contradicción. En el terreno religioso se acogen a paradigmas sagrados, pero luego viajan hasta las antípodas huyendo de sus promesas. Hablan de amor al prójimo, de justicia, de igualdad, pero defienden con uñas y dientes el privilegio propio que reposa sobre la desventaja ajena. La idolatrada Aguirre proseguirá su paseo militar en la Comunidad de Madrid, esta vez penalizando a los trabajadores públicos que se acojan a una baja laboral. Es la ley del más fuerte. Si flojeas de salud, más te vale ser adinerado. Quizá no dentro de mucho no encontremos la película John Q tan lejana a nuestro entorno. ¿Dónde se decía aquello de “El trabajo os hará libres”?
En Babia
Y de la avispada presidenta regional, al delantero atolondrado que vive en un eterno fuera de juego. Sí, Tomás Gómez, que ha dicho: “Esperanza Aguirre abre la puerta a que las empresas privadas penalicen a los trabajadores enfermos al hacerlo ella con los públicos”. Don Tomás, a ver si va usted espabilando, que ya hay empresas privadas haciendo eso.
Un sastre que lo borda
Y Camps, un presidente de la Generalitat valenciana, sentado estratégicamente tras un orondo abogado defensor para no dar la cara. Tanto trabajar por los valencianos, tanto tomar medidas, y ahora resulta que los problemas vienen de quien se las tomaba a él. Si es cierto el relato del sastre (que, por cierto, no es sastre), Ricardo Costa y Francisco Camps no se ponían cualquier trapito. Hay un dicho en el comercio que asegura que quien paga siempre tiene razón. Solo que ni Costa ni Camps encuentran las facturas.
Un nuevo paso fugaz del profesor Janesk Girbecek por Madrid no podía saldarse sin un nuevo encuentro con él. Crítico y escéptico, Girbecek se despacha sin remilgos y opera sin anestesia sobre la realidad de España.
Jean: Profesor, como siempre, es un placer saludarle. Urge preguntarle por su impresión acerca del nuevo gobierno de Mariano Rajoy.
Janesk Girbecek: Dicen que la primera impresión es la que cuenta. Le digo, honestamente, que no puede ser peor. La calidad de los presidentes españoles va descendiendo un peldaño a cada nueva legislatura. Y eso que partieron desde el sótano del edificio. Sinceramente, le digo que nunca creí que Rajoy fuera a sobrevivir… a la Derecha. Si no fuera por la absoluta y férrea disciplina del electorado, Rajoy habría naufragado y sido devorado por los tiburones en sus propias aguas. A Rajoy le han salvado el culo, si me permite la expresión, algunos de los que ahora reciben la recompensa de un ministerio.
Jean: ¿El pragmatismo de la derecha?
Janesk Girbecek: Su conciencia de clase. Ya ni siquiera tiene que revestirse de centro. Se acabaron las caretas. Toca sacar pecho. Han sufrido el exceso de maquillaje durante unos años. Son lo que son, y ahora se manifiestan orgullosos. La costra del centrismo ya se les cayó.
Jean: ¿Es mérito del PP o demérito del PSOE?
Janesk Girbecek: Indiscutiblemente, ambas cosas. Por un lado, el PP utiliza sus medios afines para reclutar en un electorado desconcertado, sin afinidades ideológicas y desposeído del concepto y sentimiento de clase. No hay percepción de pertenencia a la clase obrera, sino sumisión consumista. El baremo que maneja buena parte del electorado, de la ciudadanía es ¿quién me permitirá seguir manteniendo mi nivel de consumo? Ése es un mérito del capitalismo. Mérito para la consecución de sus fines, se entiende. En el debe del PSOE hay que anotar su viraje burgués, su acomodamiento, su cerrazón, y el descorazonador distanciamiento con sus bases. El PSOE ha desconectado con la clase obrera, ha desmotivado los movimientos obreros y sindicales. Y ha dirigido su inquina en muchas ocasiones más sobre su izquierda que sobre su derecha. La consecuencia es la fragmentación personalista de un partido en proceso de descomposición. Faltan concienciación democrática, oxigenación y purificación. Urge desparasitar el partido. No puede consentirse que, a estas alturas, José Bono, Manuel Chaves, o el propio Felipe González, sigan siendo considerados oráculos de la organización. Abandonen sus confortables asientos, levanten sus posaderas y aparquen sus egos. Salgan a la calle y pregunten. La calle les indicará el camino. Si el futuro de los socialistas pasa por Chacón, no hará falta siquiera que se abrochen los cinturones, porque el avión tardará mucho en despegar.
Jean: ¿Más de ocho años?
Janesk Girbecek: Algunos en el PSOE insisten en que lo primero es tener un líder, y después, vendrán las ideas. Lo reconocen así con luz y taquígrafos. Insisten en que se vote un rostro y no una ideología. Son los profesionales de la política, quienes viven en la poltrona. Son reincidentes en el error.
Jean: Entonces, ¿la opción es Rubalcaba?
Janesk Girbecek: Salgan a la calle y pregunten; abran las ventanas de la casa y dejen entrar aire fresco. No insistan en fabricar un nuevo Zapatero, ni en adecentar a ninguno de los caducos gestores. ¿Es un político Frankenstein, lleno de cosidos, zurcidos y remiendos una opción? El PSOE va a llorar sangre para recuperar lo desandado. Su influencia en los medios de comunicación cada vez es menor. Y que nadie dude que con el PP se acabó la moderación en TVE. Rajoy y los suyos lo tienen claro: concesiones, las mínimas. Les costará llegar a la ciudadanía. Cada vez cuentan con menos altavoces.
Jean: Volvamos al gobierno de Rajoy…
Janesk Girbecek: Rajoy ha optado por un equipo de gente leal a su figura, gente cercana, con algún que otro miembro del Opus Dei y algún liberal de manual. Me sorprende la buena prensa de algunos lobos con piel de cordero: Soraya y Gallardón, por citar dos muy claros. Esa fidelidad hacia la figura de Rajoy incluye ejecutar sin ambages la receta de los recortes, que más que una receta será una verdadera sangría. Será una poda acorde al nivel exigido por Bruselas. Finalmente, no es más que la concreción de un guión escrito con vehemencia y sin escrúpulos.
Jean: ¿A qué guión se refiere?
Janesk Girbecek: Al que ha derivado, como estaba previsto, en una crisis que servirá, tal y como se esperaba, para recortar derechos y libertades de la ciudadanía. Al final, al ciudadano se le está diciendo que en su casa tiene como única salida de emergencia un estrechísimo pasillo, y que, o adelgaza, o no cabrá cuando se declare el incendio.
Jean: Pero ¿y si no se produce el incendio? ¿Y si alguien decide correr el riesgo, sin pasar estrecheces?
Janesk Girbecek: Lo profetas del miedo son los pirómanos en esta historia, amigo Jean. Ellos hacen saltar las chispas. Son muy pocos los que se atreven a permanecer firmes ante la amenaza del cuento: “Que viene el lobo”. Ellos son el lobo, ellos son los pirómanos. Ellos han escrito la historia.
Jean: ¿Quiénes?
Janesk Girbecek: Los de siempre. Los que toman las decisiones. Los que controlan el cotarro. Los mismos que llevan siglos en la cúspide del poder. Ahora, en el viejo museo de la pantomima agitamos una cosa denominada democracia, pero no es más que un señuelo, una migaja. La democracia requiere justicia, dignidad, ética, participación activa, transparencia. ¿Cree usted que esos valores describen las actuales democracias occidentales?
Jean: Ciñámonos al caso de España. ¿Cree que Rajoy tendrá autonomía a la hora de tomar sus decisiones?
Janesk Girbecek: Podrá elegir qué corbata se pone. Eso sí. Únicamente dispondrá de autonomía para elegir las formas. Pero el canon, las tablas de la ley, las tiene ya digeridas e interiorizadas. Él solo decidirá el cómo, pero no el qué.
Jean: ¿Está hablando de un secuestro de los gobiernos?
Janesk Girbecek: Pero no con nocturnidad y alevosía, sino de forma descarada y a plena luz del día.
Jean: Entonces, ¿por qué cree que los ciudadanos lo consienten?
Janesk Girbecek: Por diferentes motivos. El principal es la falta de espíritu crítico, el adormecimiento, el miedo. Tenga en cuenta que los medios de comunicación cumplen el papel de fagocitadotes del pensamiento crítico.
Jean: Pero ahí están las redes sociales.
Janesk Girbecek: No se irá usted a creer la milonga de que las redes sociales están detrás de los cambios en algunos países árabes.
Jean: O sea, que usted no le concede importancia a herramientas como Facebook o Twitter…
Janesk Girbecek: ¿Herramientas al servicio de qué y de quiénes? Organice usted algo en España a través de una red social. ¿A cuántos ciudadanos sería capaz de convocar? Use de forma indiscriminada la televisión, las emisoras de radio y los periódicos día tras día, lavando cerebros, y será capaz de mover montañas, capaz de reunir a 15 millones ante un partido de fútbol o a 5 ante las riñas de una tonadillera con un vivalavirgen.
Jean: Twitter, por ejemplo, está provocando algunos cambios interesantes. Y sus usuarios ya han provocado cambios en algunas empresas y en algunos medios…
Janesk Girbecek: ¿Han derribado algún muro? ¿Han salvado miles de vidas? ¿Han detenido guerras o frenado la especulación? ¿Han hecho modificar un ápice la decisión de algún gobierno? Migajas. Los cambios, si no son estructurales, se quedan en anécdotas.
Jean: Miles de ciudadanos salieron a la calle…
Janesk Girbecek: Eso ya forma parte del pasado.
Jean: ¿Y qué propone usted?
Janesk Girbecek: Yo no soy quién para proponer nada, pero si se trata de modificar las reglas del juego, no se conseguirá sin la concienciación y la participación masiva de la ciudadanía. Y eso requiere de un cambio de mentalidad excepcional. Es necesaria una “activación” filosófica y educativa. La clase media está desclasada, sin conciencia de clase. Esa clase media ha hecho del “Consumo, luego existo”, su razón de ser. Es un caparazón, una nueva religión. Habría más gente dispuesta a luchar por seguir consumiendo de forma compulsiva que guerreros por la libertad y los derechos humanos.
Jean: ¿No está infravalorando a los ciudadanos?
Janesk Girbecek: Los que los infravaloran son los que se sirven de ellos. Creo que estoy describiendo una realidad, desde mi imperfección analítica.
Jean: ¿Cómo valora el movimiento 15-M?
Janesk Girbecek: Como una semilla, como una oportunidad. Pero no basta con plantarla. Nunca se han obtenido derechos, nunca los pueblos han logrado ventajas sin una fuerte lucha, sin grandes sacrificios en el campo de batalla. Cada paso adelante ha requerido de una pelea encarnizada. Los últimos tiempos solo han dado para revoluciones en la comunicación. Y resulta paradójico, porque ahora puedes comunicarte con alguien en la otra parte del planeta; ahora puedes mantener una conferencia con personas de todo el mundo a través del ordenador y, sin embargo, hay una evidente falta de comunicación con las personas de nuestro entorno, hay una crisis de comunicación en las parejas, entre los vecinos, en las familias. Hay matrimonios basados en la mensajería instantánea telefónica. Y la virtualidad en las relaciones pasa factura. Los sentimientos de amistad se ven suplantados por escenografías.
Jean: ¿Escenografías? ¿Qué quiere decir con esto último?
Janesk Girbecek: Yo puedo utilizar una red social y proyectar una imagen idílica, falsa. Estoy creando un personaje de ficción, en buena medida, debido a la necesidad de recopilar aceptación y éxito social. Se cotiza el número de seguidores. ¿Usted qué preferiría, tener 100.000 o 200.000 seguidores, o 3 amigos con los que pudiera contar en casos de extrema necesidad?
Jean: No es incompatible lo uno con lo otro…
Janesk Girbecek: El objetivo sí. Quien busca lo primero, lo más probable es que esté descuidando lo segundo.
Jean: ¿Está siguiendo estos días el juicio a Camps?
Janesk Girbecek: No de forma exhaustiva, lógicamente, pero sí. Me ha extrañado no ver a Rajoy junto a Camps. Dijo que estaría siempre a su lado. Lo que sucede en Valencia, con el respaldo mayoritario de las urnas, no se puede combatir con mensajitos en redes sociales. ¿Entiende usted ahora a lo que me refería antes? Si aceptas gastar, dilapidar el dinero público a cambio de organizar la Copa América de Vela; si consientes endeudarte aún más como Comunidad para ver cómo unos pilotos muy diestros van en un bólido a todo trapo y dan vueltas a un circuito, estás precisamente en la otra dirección a la que proponían los manifestantes del 15-M.
Jean: ¿Cree que aceptar unos trajes es motivo para…
Janesk Girbecek: No siga, Jean. En política, el más tonto te hace un traje. Pero, la política no es una cuestión de modas, sino de tallas. Si te pisas los bajos del pantalón, te caes.
Jean: Pero, antes, mucho hablar de Gürtel, y en las urnas no hay penalización…
Janesk Girbecek: Puede que no le vaya a gustar mucho lo que le voy a decir, pero España arrastra un colosal déficit democrático… Es un lastre. Mi teoría, poco científica, lo reconozco, es que las generaciones más críticas e idealistas son las que desaparecieron en la guerra civil, y las, que mayoritariamente, optaron por el exilio. Creo que ya le comenté en una anterior ocasión, que el dictador se les murió a ustedes de viejo.
Jean: Dejándolo todo bien atado…
Janesk Girbecek: En realidad, Franco fue el nudo. Pero sí, la docilidad de sus compatriotas nunca dejó de sorprenderme.
Jean: ¿Hablamos de Urdangarin?
Janesk Girbecek: ¿Del que hay en el museo de cera o del que anda escondido? Si la Casa Real sabía que esto acabaría haciéndose público, ése es precisamente el tiempo que lleva de ventaja su defensa.
Jean: ¿Qué le pareció el mensaje del rey?
Janesk Girbecek: Una obra de ingeniería en ficción. El tradicional speech de su monarca, la verdad es que resulta intranscendente. Es un adorno. Supongo que se sentiría más confortable el pasado año con la foto de la selección de fútbol…
Jean: ¿Qué nos deparará 2012?
Janesk Girbecek: No soy un visionario, pero me temo que en España un enorme retroceso en muchos sectores: Sanidad, Educación, Trabajo… El mayor problema al que se enfrentan los españoles es al de su propia credulidad. Si no son capaces de cuestionar, de desenmascarar y de limpiar las mentiras que les cuentan, no podrán nunca ser conscientes de la realidad. La clase política, en líneas generales, se encuentra absolutamente acomodada. Me refiero a los dos principales partidos, e incluyo a Convergencia. Hay una falacia muy extendida en el dicho de “Como en España no se vive en ningún sitio”. Quienes dicen eso demuestran un ridículo etnocentrismo de enormes dimensiones. España en gasto social está por debajo de la media en la UE. Y ahora, los recortes amenazan la ya de por sí delicada situación de muchos sectores…
Jean: Como parece que ya hace Cospedal en Castilla-LaMancha…
Janesk Girbecek: No entiendo cómo alguien se manifiesta contrario a la eutanasia y luego opta por un suicidio asistido en lo político.
Jean: No le entiendo.
Janesk Girbecek: Cospedal representa la opción más visceral para esa región. Pero no he escuchado el menor atisbo de autocrítica en los correligionarios del ínclito Barreda, que aún aparece por Ferraz como voz autorizada. Su falta de vergüenza política es apabullante e incomprensible. Barreda ha puesto en bandeja su gobierno en manos de Cospedal. La inutilidad de unos justificará el argumentarlo de los otros. Es como si el capitán del Titanic diese una conferencia sobre destreza en la navegación.
Jean: De Mourinho y Guardiola no le pregunto, ¿no?
Janesk Girbecek: El fútbol es la más delicada de las frivolidades. Y el anestesiante más eficaz que existe. Hay que reconocer que el Barça ha logrado el mejor equipo de su historia desde abajo, desde su concepción de base de formación: Valdés, Puyol, Piqué, Xavi, más jugadores reclutados muy jóvenes: Iniesta, Messi. El Madrid, sin embargo, desde la modernización impulsada por Florentino Pérez, se ha dedicado a mostrarse como un niño caprichoso que compra a su antojo cuanto le apetece, pagando por cualquier cosa un precio elevadísimo. Paga el precio de la codicia. Y se ha granjeado la antipatía del resto de equipos, clubes y aficionados. El Madrid despierta ahora más recelos que nunca. Y, sin embargo, vende su imagen muy cara, por lo que sus ingresos en concepto de marketing son altísimos. No me identifico son esos valores. Y, creo percibir un debate entre los aficionados madridistas. Parece que Mourinho y su recetario no siempre garantizan buenas digestiones.
Jean: No hemos hablado apenas de periodismo… ¿Morirá la prensa de papel?
Janesk Girbecek: A veces, tengo la sensación de que ya es un muerto viviente. La situación del periodismo es extremadamente crítica, pero siempre habrá gente dispuesta a contar lo que sabe, que no siempre es lo que pasa. Hay muchos periodismos. Y muchos periodistas excelentes. Conviene que no lo olvidemos.
Jean: ¿Ha leído el último libro de Pedro J. Ramírez?
Janesk Girbecek: No sea usted optimista; seguro que no es el último.