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1995/11/06 07:00:00 GMT+1

Dimitra

Que asquito de mundo. ¿Han visto lo de Grecia? Se ha armado el follón padre por una foto en las que aparece la mujer de Papandreu, Dimitra Liani, con una amiga, ambas desnudas. La fotografía muestra cómo la amiga de la señora Liani posa -o pasa- una mano por el sexo de ésta.

Resulta descorazonador. Lleva doña Dimitra la tira de tiempo haciéndose cuantos sayos le viene en gana con la capa política de su más que achacoso marido, y nada. Ni escándalo internacional ni vainas en vinagre. Pero se va a la playa con una amiga que le soba los bajos y la zapatiesta es de aúpa.

Está todo del revés. Impera en el mundo de hoy una nefasta moral que promueve la indiferencia ante lo intolerable mientras cultiva la intolerancia hacia lo indiferente. ¿Qué nos importa a nosotros que a la señora Papandreu le guste Fulano o Mengana y que se divierta así o asao en su compañía? Su vida privada es cosa suya. ¿O habremos de seguir como en los tiempos de Felipe IV, cuando doña Mariana de Neoburg rechazó con escándalo el regalo de unas medias, alegando que «la reina de España no tiene piernas»? Las reinas tienen piernas -dos, casi siempre-, y las mujeres de los jefes de Gobierno también, y derecho a hacer lo que les plazca con ellas y con el simpático lugar en que se vuelven indisociables. Si Mimí, como la llaman los amigos, tiene sus ligues -homosexuales, heterosexuales o fifty-fifty-, a nosotros debería importarnos lo mismo que si nos enteráramos de que le apasiona La sonrisa de la Gioconda, de Manos Hadjidakis -que es, por cierto, una gran composición-.

En cambio, deberíamos estar muy seriamente preocupados por el mangoneo que se trae Dimitra Liani -que es jefa de Gabinete de su marido- con los asuntos públicos de Grecia, especialidad en la que parece que se desenvuelve francamente bien, para su fortuna -dicho sea en todos los sentidos- y para desdicha de los griegos.

Hay quien dice que la foto de marras son un puro montaje. No tiene esa pinta, pero podría ser. Otros afirman que fue sacada hace tiempo. Bueno, y qué. Todo eso es perfectamente secundario. Lo único que debería preocuparnos de la vida privada de las personas con responsabilidades públicas -caso de la señora Liani- es que sea coherente. Que se comporten en privado según lo que predican en público. O, todavía mejor: que no prediquen nada ni presuman de nada en materia de intimidad.

Y es ahí donde Dimitra Liani puede llegar a ser criticada con razón. Por hipócrita. Porque en los últimos tiempos la alegre Mimí ha experimentado un brusco cambio de apariencia: ahora viste la mar de recatada, no se pierde ninguna ceremonia religiosa que se le ponga a tiro y lanza fervorosas proclamas a favor de la Iglesia ortodoxa. Dice: «Tengo mucho que ofrecer a la ortodoxia». Apesta a hipocresía. De la suya: en griego, hipokrysia quiere decir «hacer teatro».

Es una pena. Como ortodoxa, doña Dimitra es una pura estafa. Mejor le habría ido si se hubiera hecho heterodoxa del todo.

Javier Ortiz. El Mundo (6 de noviembre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 10 de diciembre de 2011.

Escrito por: iturri.1995/11/06 07:00:00 GMT+1
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1995/11/05 08:00:00 GMT+1

¡Hay Qué Bec, qué cosas!

Referenedología.- Un referéndum (plural académico: referendos; plural popular y como menos chocante: referéndums) es, según los estudiosos del Derecho Político, una forma de democracia semidirecta. Quienes no sabemos mucho de Derecho pero tenemos cierta experiencia política sabemos que suele ser también, con mucha frecuencia, una de las diversas maneras inventadas por los mandamases para tomar el pelo al personal con su propia colaboración.

Los expertos dividen los referéndums en diversas categorías: que si «de veto popular», que si «de iniciativa popular», que si «de arbitraje»... Una clasificación más realista conduce a considerar que hay dos tipos básicos de referéndums: los del Norte y los del Sur. Los del Norte -del paralelo 45 para arriba, más o menos- suelen ser pasablemente honestos. O por lo menos no es forzoso que no lo sean. Muestras de referéndums nórdicos: el que condujo a la separación de Suecia y Noruega, el que independizó Finlandia de Rusia, los que se realizan en Suiza cada dos por tres y el que acaba de celebrarse en Quebec.

Los referéndums del Sur son mucho más curisosos. Basta con examinar nuestra limitada experiencia para comprobarlo. Aquí tenemos, por ejemplo, el modelo fraguicida, exportable a todo tipo de dictaduras. El sistema es simple: el Gobierno propone que se vote a favor de algo; luego, persigue sañudamente a quienes están en contra; en fin, cambia a placer los resultados. La aplicación intensiva del método fraguicida suele tener un efecto curioso: a veces el número de síes escrutados es mayor que el de personas censadas. Se dice entonces que más que «unanimidad» hay «dos nimidades». Otro modelo hispánico, opuesto al anterior, es el ucedario, que consiste en convocar un referéndum en las condiciones idóneas para perderlo. Una cosa tan astuta sólo se le puede ocurrir a personas políticamente tan imaginativas como Adolfo Suárez, que es ese señor que ahora se disputa la «Gran Cruz del Mérito al Diseño de Nuestra Ejemplar Transición» con el Rey, Pedro Sáinz Rodríguez, Luis María Ansón, Alfonso Guerra (a) «Pizarrito de Suresnes», Torcuato Fernández Miranda, Victoria Prego, la CIA and many others. En fin, y más recientemente, con ocasión del debate sobre la OTAN, España ha aportado al mundo entero la demostración de que lo esencial para ganar un referéndum no es hacer valer las propias razones, sino formular adecuadamente la pregunta. Conforme a lo que ya se llama «el principio González», las preguntas de los referéndums deben empezar diciendo: «¿Es Vd. tan antiguo, estúpido y antipatriota como para apoyar esa imbelicidad según la cual...», etc.

Referéndums de autodeterminación.- Constituyen la variedad más compleja de este tipo de consulta. Aparentemente, la cosa es sencilla: consiste en que un pueblo, ejerciendo el derecho de autodeterminación que reconoce la Carta de las Naciones Unidas, vote para decidir si quiere seguir formando parte del Estado en el que está encuadrado o si prefiere formar un Estado propio. Pero para que eso pueda producirse es necesario que previamente el Estado al que ese pueblo pertenece reconozca que ese pueblo es un pueblo. Lo que puede ocurrir (caso de Canadá con Quebec) o no ocurrir (caso de Francia con Córcega, sin ir más lejos). Original como siempre, las leyes del Estado español hacen las dos cosas a la vez: atribuyen la soberanía, de manera indivisible, al «pueblo español», pero reconocen a vascos, catalanes y gallegos la categoría de «nacionalidades históricas».

¿Y eso cómo se come?.- Mejor no comerlo. Es muy indigesto.

¿Tan difícil resulta definir qué es un pueblo?.- En términos jurídicos, bastante. Por arriba y por abajo. El irlandés es un pueblo, pero ¿el del Ulster es otro? ¿Tiene derecho de autodeterminación el pueblo gibraltareño? ¿Y el de Crimea, mayoritariamente ruso dentro de Ucrania? A saber.

¿Y cómo se resuelve el lío?.- ¿Y quién dice que se resuelve? Normalmente se entabla un forcejeo: el que se quiere separar trata de ponerse inaguantable, y el que no acepta la separación hace como Cisneros y muestra sus poderes. A partir de eso, la variedad de posibilidades es amplia, y no siempre del todo incruenta.

¿Es cierto que Pujol y Arzalluz sienten envidia del referéndum de Quebec?.- No; en absoluto. Y no sólo porque los nacionalistas quebequeses hayan perdido el referéndum, logrando que el suyo sea el único país del mundo que ha votado en dos ocasiones contra su propia independencia. Tampoco les gusta nada -digan lo que digan- la idea de realizar en Cataluña y Euskadi referéndums de autodeterminación. Porque, si se celebraran, ¿con qué iban a amenazar a partir de entonces al Gobierno central?

Javier Ortiz. Zooilógico, El Mundo (5 de noviembre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 17 de septiembre de 2013.

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1995/11/04 07:00:00 GMT+1

Quién os vió y quién os ve

Todo quisque tiene derecho a cambiar de ideas políticas. Pero, caramba, hay cambios y cambios. Alguna gente carece de sentido de la medida: en lugar de cambiar moderadamente, pega un brinco, se sale de su trinchera y zas, se planta de golpe y porrazo en la del enemigo.

Me dicen que el abogado Jorge Argote fue en sus años juveniles militante de la ORT. La ORT -Organización Revolucionaria de Trabajadores- era un partido maoísta que, en los problemáticos 70, reclamaba lo que por entonces se llamaba «la disolución de los cuerpos represivos»: una disolvente reivindicación que apuntaba muy directamente a la Guardia Civil. Pues bien: don Jorge Argote ha pasado de soñar con la disolución de la Guardia Civil -en general- a especializarse -en particular- en la defensa de policías y guardias civiles procesados por asesinatos, torturas y demás Intxaurrondos. Jodó con el señor Argote.

Acordémonos, de todos modos, de que eso de la «disolución de los cuerpos represivos» no era exclusiva de la ORT, ni muchos menos. En 1976 aún figuraba en manifiestos de la oposición suscritos por el mismísimo PSOE. Luego lo ausentó sin dejar señas. Recuerdo que en 1977 me interesé por esa desaparición y, en una entrevista que le hice a Alfonso Guerra -la primera y la última-, se lo planteé como pregunta: «Hace un año, ustedes defendían "la disolución de los cuerpos represivos" -le dije-. «Ahora sostienen que la Policía y la Guardia Civil son "guardianes del orden democrático". ¿Sería usted tan amable de precisarme en qué momento, a su juicio, esos cuerpos dejaron de ser "represivos" para convertirse en democráticos? No hace falta que me concrete el día -añadí, conciliador-; con que me señale el mes será suficiente». La respuesta de Alfonso Guerra fue de gran altura intelectual: «¡Salga usted de aquí ahora mismo!», me bramó. No me moví, pero a cambio tuvimos una animada disputa sobre lo que un periodista puede y no puede preguntar, lo que acabó con un notable desacuerdo.

Otro que también hubo de defender de joven «la disolución de los cuerpos represivos» es Joaquín Leguina: dicen que fue trotskista, y los trotskistas estaban igualmente por la labor. Ahora se dedica a hacer apología del terrorismo de Estado, y sostiene que deberíamos dejar los crímenes de los GAL a beneficio de inventario, para que no haya agravio comparativo con lo que «hicimos» en 1975, cuando «decidimos» «olvidarnos» de las fechorías franquistas. Hace como si no recordara lo que en realidad sabe muy bien: que su plural es una pura falacia. Que algunos no «hicimos» nada de eso. Y que, como nos negamos a olvidar en 1975 y 1977, nadie puede exigirnos que olvidemos ahora.

Argote, Leguina... Lo que más me estremece de ellos es saber que hubo un día en que, a ciencia y conciencia, odiaron lo que ahora son. ¿Cómo conseguirán dormir?

Javier Ortiz. El Mundo (4 de noviembre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 5 de noviembre de 2010.

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1995/10/29 08:00:00 GMT+2

¡Robo-cops!

Robocopistemología: El término robo-cop procede del castellano «robo», que significa «tomar para sí lo ajeno», y del inglés familiar «cop», que quiere decir «poli», «madero», «mono», «guripa», «pasma» o «madaleno», según preferencias. En sentido lato, un robo-cop es todo policía que se aprovecha del cargo para afanar, distraer o trincar. En sentido estricto, se denomina robo-cops a los altos mandos político-policiales que mangonearon a cuenta de los fondos reservados del Ministerio del Interior. En estos días se habla mucho, por ejemplo, del robo-cop José Luis Corcuera -alias «Robón Jú, Príncipe de las Tinieblas» y «Robón de los Cosques»-, conocido por dedicarse a robar joyas a los pobres para dárselas a los nuevos ricos, tales como Julián Con Tierra, Ricardo Corazón de Meón, Afanael Vera y otros. En su defecto -en sus muchos defectos-, regalaba las joyas a sus mujeres (a las que, tratándose de policías, hay que llamar inevitablemente «esposas»). Se dice que Corcuera se refugiaba en los bosques porque se sentía a gusto entre maderos y podía sacar astillas sin ningún problema.

Otro robo-cop extremadamente característico y de gran actualidad es el ya anteriormente zooilogizado Joseph Barry O' Güevo, alias «Jetacemento», que se metió en un cena-gal ile-gal del que va a salir con do-gal (lo que le puede traer, según se dice, un tremendo lío conyu-gal).

Todo empezó con un timo lingüístico... Corcuera dijo: «No se puede hablar de los fondos reservados. Si se habla de lo reservado, deja de ser reservado». Gran mentira. Veamos. Pongamos que una persona es muy reservada. Si hablamos de ella, ¿dejará de serlo? O imaginemos que reservamos asiento en el tren. Si se lo contamos a alguien, ¿perderemos la plaza? Los reservados de los restaurantes ¿existen acaso gracias a que nadie ha hablado nunca de ellos? ¿Saldrá Míchel de titular sólo por comentar que Valdano lo ha puesto de reserva? ¿Se nos agriarán los vinos de reserva si nos referimos públicamente a sus cualidades? ¿Quedarán inmediatamente movilizados y acuartelados los militares que están en la reserva si se nos ocurre citar sin tapujos su situación? Y si charlamos sobre la situación de Nube Roja y sus compañeros, ¿habrán de abandonar ipso facto la reserva india? En suma: está clarísimo que de los asuntos reservados se puede hablar sin que dejen de ser reservados. El argumento de Corcuera fue muy superficial. Algo inaceptable, tratándose de un problema de fondos.

¿Quién es peor, el robo-cop Corcuera o el robo-cop Barrionuevo? Si nos dejáramos guiar por los aspectos formales -como lamentablemente hace mucha gente-, llegaríamos a la conclusión de que Corcuera sale perdiendo en la comparación: es bruto, tosco, malhablado y, cuando está achispado -cosa frecuente, dada su condición de electricista-, desagradablemente violento. En cambio, Barrionuevo es pulcro, culto y tiene un aire de ponderación muy chic, lo que ha engañado a personas razonablemente inteligentes, como las que compusieron la «comisión Roldán». Cuando Barrionuevo declaró ante esa comisión sobre el uso de los fondos reservados, sus integrantes se deshicieron en elogios: «Barrionuevo ha dado a la comisión un nivel universitario» (González Txabarri, PNV), «Su intervención ha sido seria, didáctica, solvente y muy positiva» (Rogelio Baón, PP), «Ha sido un ejemplo de colaboración con la comisión» (Rosa Aguilar, IU)... Todos ellos se olvidaron de que ese pavito era el mismo individuo que, en sus tiempos de ministro del Interior, impidió que se investigara la utilización de fondos reservados para financiar la trama de los GAL.

¿Por qué, pese a todas las denuncias, y pese a que algunos ex cargos de Interior han reconocido que se forraron a costa de los fondos reservados, el Gobierno se ha negado en todo momento a investigar qué fue de las decenas de miles de millones utilizados en ese capítulo presupuestario? ¡Qué manía, pretender que todo tenga una explicación! Hay cosas que son, y son, y ya está. Es lo mismo que si yo me empeñara en que alguien me explicara por qué José Luis Corcuera, que acudía todas las semanas a supervisar personalmente las obras de construcción de un chalet de lujo en las afueras de Madrid, dejó de ir por allí cuando aparecieron las primeras denuncias sobre el mangoneo de los fondos reservados. Son cosas que pasan, y pasan, y no hay por qué darles más vueltas.

¿Hay pruebas de que los robo-cops se quedaban en masa con los fondos reservados del Ministerio? Durante los tiempos de Barrionuevo y Corcuera, los cerca de mil millones que les daban al año siempre les resultaban insuficientes. Se pulían otro tanto más. Desde que se denunció el latrocinio, al Ministerio le sobra el dinero. También es casualidad, ¿no?

Javier Ortiz. Zooilógico, El Mundo (29 de octubre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 13 de septiembre de 2013.

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1995/10/28 07:00:00 GMT+2

Corcuera y el burro flautista

Tal parece que Barrionuevo se ha convertido en las niñas de los ojos de González: «Pepe» por aquí, «Pepe» por allá, «Precisamente estaba con Pepe», «Yo le pido a Pepe que tenga paciencia», «Estoy totalmente de acuerdo con Pepe cuando dice»... Y así sin parar. Nunca se le había visto tan melifluo, considerado y tierno con nadie. Es tal la efusión presidencial, que el propio «Pepe» no ha podido evitar un punto de guasa al referirse a ella: reconoce que es cierto que se ven bastante y que pasean a solas por el jardín de los bonsais, pero dice que entre ellos sólo hay una buena amistad.

¡Qué diferente González con Corcuera! Sobre el lío de éste sólo ha hecho un par de comentarios de pasada, y los dos despectivos: que es una historia que a él no le afecta, pero que, de todos modos, no le parece «normal» que usara fondos reservados para regalar joyas. En otras palabras: que se las apañe como pueda, y que le zurzan.

¿Cómo explicar esa diferencia abisal de consideración hacia el uno y el otro en el momento en que ambos se encuentran a un paso del banquillo de los acusados?

Hay diferentes hipótesis. Para algunos, se debe a que González está dispuesto a defender a los implicados en la «guerra sucia», pero no a los manguis de los fondos reservados. Objeción: los de la «guerra sucia» también metieron la mano en la caja a base de bien. O sea, que no es que unos se dedicaran a la cosa de matar, secuestrar y demás, mientras los otros robaban. Robar, robaban todos; sólo que algunos, además, también ordenaban matar.

¿Será entonces que González tiene una debilidad especial por «su Pepe»? Olvidemos tan absurda idea: el One sólo tiene debilidad por sí mismo. Está probadísimo.

¿A qué, entonces, su cerrada defensa del uno y su claro desdén por el otro? No hace ninguna falta especular para saberlo. Basta con escuchar al propio Barrionuevo: «Han decidido políticamente que haya un auto de fe... Yo ya sé que en esa hoguera tengo mi sitio... No va a mejorar en nada mi suerte el que haya más en la hoguera». Traducción: «Yo estoy pillado, jefe; pero tranqui, que me comeré solo el marrón. No te denunciaré».

Pero González no las tiene todas consigo. Porque «su Pepe» dice esto ahora, pero ¿y si cambia de opinión? Además, no se le escapa que, al expresarse así, «su Pepe», el muy cuco, está dando a entender que, si quisiera, podría buscarse compañía para la hoguera.

Por eso lo mima. Para que no cambie de idea.

¿Y a Corcuera, qué? ¿No hace falta mimarlo? Pues se ve que no. Se ve que no debe saber nada que pueda implicar directamente a González en la trama de los GAL. A fin de cuentas, él llegó sólo al humo de las velas. Ayudó a tapar lo ocurrido, pero ya había ocurrido.

Me describieron hace meses una escena: Corcuera, en el despacho de un alto cargo, daba cabezazos contra la pared y clamaba: «¡Pero qué gilipollas he sido!».

Aquel día fue el burro flautista redivivo: por una vez, acertó.

Javier Ortiz. El Mundo (28 de octubre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 1 de noviembre de 2011.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.1995/10/28 07:00:00 GMT+2
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1995/10/22 08:00:00 GMT+2

¡Viva Cuba sin embargo!

Defensa de la Democracia: Todo demócrata auténtico sabe que una prioridad insoslayable de la invicta causa de la Libertad y de Occidente es acabar cuanto antes con la intolerable dictadura de Fidel Castro, de modo que en todas las Grandes Antillas -más propiamente llamadas West Indies- reine el mismo progreso que avanza irrefrenablemente por toda el área, como evidencian las espléndidas y gratificantes realidades sociales de Haití, Jamaica y la República Dominicana.

El principal obstáculo que impide la instauración en Cuba de una democracia comme il faut: Fidel Castro Ruz. 70 años. Nacido en Mayarí. Hijo de bracero gallego ido a más. Doctor en Leyes. Padre de numerosos hijos e hijas («Una docena, o algo así», dice él). Triunfador en 1959 de la revuelta contra el dictador Fulgencio Batista. Batista -un tipo que, como su nombre indica, tenía tela- fue todo un precursor: era un corrupto vendido al Gobierno de Washington que se decía partidario del socialismo democrático.

¿Por qué se hace llamar «comandante»? No sé. Para mí que le sobra el «co» del comienzo.

¿Qué es lo más inaceptable de Castro? Dos cosas. Primera: que, a diferencia de la reina de Inglaterra, del emperador del Japón y del rey de España, sea jefe de Estado sin pasar por la prueba del sufragio universal. Segunda: que, por su culpa, en Cuba no haya elecciones libres, como las que se celebran periódicamente en el Estado Vaticano. Sin ir más lejos.

Inicialmente Washington no pensó que fuera un peligro. Porque los gobernantes norteamericanos no saben latín. De lo contrario, se habrían apercibido de que Castro es palabra que viene de castrum, que significa «campamento fortificado».

España se sintió muy conmovida con la tragedia de los balseros cubanos. Es lógico. Una vez resuelto generosa y satisfactoriamente el drama de los balseros que atraviesan el estrecho de Gibraltar en pateras, nuestra opinión pública pudo ya desviar su caritativa mirada hacia otros dramas similares, aunque más lejanos.

El gobierno cubano siempre presume de los esfuerzos que dedica a la Educación. Sí: farda de que la primera partida de su presupuesto es la de Educación, y la segunda la de Sanidad. Pero lo de la Enseñanza no es sino una servidumbre de su revolución: como la empezaron en Sierra Maestra...

¿Y lo de la Sanidad? Política, pura política. Lo hacen sólo para que no proliferen los gusanos.

¿Es cierto que con el tiempo Castro ha ido a peor? Eso creen muchos cubanos. El Mundo recogió hace un año las palabras de uno, muy joven, que decía: «Quiero a Fidel como si fuera mi abuelo. Pero no entendería que mi abuelo se negara a jubilarse».

¿Está chocho, entonces? En todo caso, no del todo. Lo prueba el hecho de que se negara a seguir los consejos sobre Economía -que no económicos- de Carlos Solchaga.

Su frase más famosa: La que pronunció ante el tribunal que lo juzgó tras el asalto al cuartel de Moncada, en 1953: «La Historia me absolverá». De haber tenido facultades de predicción, habría dicho algo diferente, aunque parecido: «La Historia me absorberá».

Su frase más inteligente: «Iré al infierno. El calor será insorportable. Pero resultará menos doloroso que haber esperado durante tanto tiempo el cielo de las promesas incumplidas» (1995).

Su frase más tonta: «El trabajo de gobernar es muy duro, muy difícil, muy amargo y muy tenso. Yo no creo que haya mucha gente que quiera hacerlo voluntariamente» (1994). Teniendo en cuenta que lleva medio siglo dedicado a la actividad política -o sea, coexistiendo con la ambición de Poder, repugnantemente humana-, esa frase sólo puede ser demostrativa o de una enorme estupidez o de un perfecto cinismo. Y Castro, en todo caso, no es un estúpido.

Su crítica más curiosa: «La costumbre de Juan Pablo II de besar el suelo de los aeropuertos me parece demagógica. La tierra es la misma en Roma, en Africa o en América. Y, por lo demás, no es muy higiénico besar un suelo sobre el que tantos militares han desfilado apenas unos minutos antes». (1994).

¿Cuándo queda mejor la imagen de Castro? Cuando se la compara con la de la mayoría de los anticastristas.

Se le ha acusado de tener extrañas relaciones con el narcotráfico. Es absurdo. Téngase en cuenta que él es autor de la consigna «¡Cuba sí, yonquis no!».

La verdadera fórmula de Cuba Libre: No se pone Coca-Cola, porque casi siempre es una lata. Se sirve sólo ron a los amigos y amigas, y se charla libremente, diciendo cada cual lo que piensa. Eventualmente, puede prescindirse del ron. (Nota: de lo que no puede prescindirse, para que pueda hablarse de Cuba Libre, es de la libertad de expresión).

Javier Ortiz. Zooilógico, El Mundo (22 de octubre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 13 de septiembre de 2013.

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1995/10/21 07:00:00 GMT+2

A mal cristo, mucha sangre

Conocí de chaval a un fabricante de cristos, gran persona él. Me quedaba horas en su taller. Me fascinaba la labor del trabajador encargado de la fase última del proceso. Cogía una imagen de Cristo, la ponía sobre una cruz y la clavaba; pasaba el crucifijo al embalador y volvía a iniciar su tarea. Crucificaba el hombre con gran alegría, charlando de sus cosas y silbando motivos de moda, tipo «Ah torero, cha-cha-cha, con tus patillas a lo bandolero, cha-cha-cha». Creo que fue a él a quien escuché por vez primera el expresivo refrán castellano: «a mal cristo, mucha sangre». No les era aplicable a ellos, dedicados ya a la cristogenia en cadena, sino a sus antecesores, que fabricaban los cristos a mano. Los más chapuceros, cuando la figura les salía con fallos, no los corregían: los disimulaban añadiendo a la imagen más y más pintura, a modo de sangre.

El recurso de los viejos malos cristeros sigue vigente. Ahí están -ellos me han recordado el refrán- los que fabricaron el gran cristo de los GAL. Como les salió un churro, se han puesto a tratar de encubrirlo pintándole más y más heridas de ocasión: que si Conde, que si Perote, que si Santaella, que si Fulano, que si Manglano, que si la conspiración que es conjura pero no chantaje y el chantaje que es conspiración pero no conjura, que si las pifias de Moreiras, que si los rencores de Garzón...

Admitámoslo con franqueza: si como asesinos estos tíos fueron la vergüenza de todo el gremio criminal, como fabricantes de cortinas de humo son bastante buenos. No ignoro que tienen a su disposición una maquinaria ventiladora formidable y que algunos de sus enemigos se diría que están predestinados a quemarse para proporcionarles el humo. Pero hay que reconocerles, con todo y con eso, que seleccionan el humo adecuado y que saben difundirlo eficazmente.

Y su labor consigue el efecto que buscan: impedir que el personal vea con claridad. Lo constato cada día. Hay gente habitualmente bien informada que tiene ahora una empanada de mil pares. Ya no sabe si Perote estuvo en el Monbar para comprar una microficha a Garzón, si Galindo es primo de Belloch o nieto de Damborenea y si Conde hizo la bañera a Zabalza para que no contara lo de Marey o para que le ayudara a vender antibióticos a un italiano que es accionista de El Mundo. Hacen legión los que, como no se aclaran ya un pijo en todo este lío, han decidido pasar olímpicamente de él. ¿Resultado? Que los que nos pasamos el día reclamando que no se olvide lo esencial -¡que una pandilla de políticos se dedicó al asesinato, ni más ni menos!- les parecemos unos plastas obsesos.

Veremos quién acaba venciendo en el pulso. Si ellos, echando más y más sangre a su mal cristo, o nosotros, pidiendo justicia para la mucha sangre que derramaron.

Javier Ortiz. El Mundo (21 de octubre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 27 de octubre de 2010.

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1995/10/15 07:00:00 GMT+2

Solo en caza

Ornitología.- El ave-ntajista (lat. pedantum minister) pertenece a la familia de las fasiánidas, como el pavo real. Constituye la única variedad de gallinácea capaz de volar, aunque con ayuda. Convive frecuentemente con el ave-nturero, el ave-riado y el ave-nado, pero jamás se mezcla con el ave-rgonzado. Elegante, estirado y de plumaje blanco, es de canto melodioso, y de cara, mucha.

El pájaro.- Josep Borrell Fontelles. Natural de Pobla de Segur (Lleida). 48 años. Casado. Tiene dos vástagos. Hijo de modestos panaderos que hubieron de sacrificarse mucho para que pudiera trasladarse a Madrid a estudiar ingeniería aeronáutica. Se graduó a los 22 años. Como resultado de la graduación, se puso gafas.

Luego se interesó por la economía. Estudió en Stanford y La Sorbona. Dio clases. Trabajó en CEPSA. Decidió militar políticamente en el ocaso del franquismo, lo que revela su prudencia. Desde 1979 ha desempeñado cargos de responsabilidad en la Administración. Ha sido secretario de Estado de Hacienda y es ministro de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente.

Discusiones científicas.- Algunos expertos sostienen que el ave-ntajista debería clasificarse entre las aves de rapiña, dado su anidamiento en Hacienda. Otros consideran que se trata claramente de un ave del paraíso, dado el gozo que le produce mandar. «El mero hecho de hablar en público es ya una satisfacción erótica», dice.

¿Por qué quiso volar en un F-18?.- Es falso que se montara ese tour para ver hecho realidad un sueño infantil. La verdad es que lo organizó para aprender a pasar por alto lo que dicen de él en algunas radios. Como es sabido, los F-18 superan la barrera del sonido.

¿Por qué se negó a seguir la tradición panadera familiar?.- No tenía vocación de pedazo de pan. Su afición por las matemáticas le empujó a convertirse en pájaro de cuenta.

Sus adversarios políticos se quejan de la causticidad desabrida de sus ataques.- ¿Y qué se esperaban? Es bien sabido que las aves tienen muy poco desarrollado el sentido del tacto.

¿El trago más amargo que ha tenido que pasar?.- El 16 de enero de 1994, cuando fue a dar una conferencia a la Universidad de Cádiz. El rector lo presentó como «una de las cabezas más preclaras de nuestra economía» y los estudiantes soltaron una estruendosa carcajada. Una espontánea e hiriente reacción que volvieron a tener cuando Borrell afirmó que le gustaría dejar la política activa y volver a la Universidad.

Una muestra de su preclaro intelecto.- «No habría corruptos si no hubiera corruptores» (2-XII-1994). Interesante principio que nos permite determinar que la culpa de que existiera la mafia de Al Capone en Chicago la tuvieron los comerciantes que pagaban para que no los masacrara.

Afirma que no le gusta que haya gente que tenga privilegios debidos a su origen social.- Y lo demuestra. Él, por ejemplo, si tiene el privilegio de darse garbeos en F-18, no es por su origen social.

Un augurio.- «La Ley del Aborto se aprobará con Pujol o sin él, lo mismo que la Ley de Huelga» (4-VII-1994). Don Josep es todo un profeta.

Su mayor habilidad.- Cuando su Ministerio acaba una obra, él es capaz de inaugurarla una y otra vez, día tras día, como si nada. Y si elabora un plan, convoca ruedas de Prensa hasta que los periodistas se rinden y piden clemencia. Que ese plan no se realice jamás es totalmente secundario. Borrell tiene un apego a las cámaras y los micrófonos realmente enfermizo. Debería hacérselo mirar.

Una afirmación curiosa.- «El proyecto del PSOE no puede ir contra los trabajadores» (3-II-1994). ¿Que no puede? Querrá decir que no debe. Está claro que confunde el deber con el Poder.

¿Cómo justifica que González confiara en Roldán, Rubio y los demás?.- Dice: «Jesucristo nombró doce apóstoles y dos le salieron rana» (24-VI-1994). ¿No recuerda que a Cristo lo de Judas le costó ser crucificado entre dos ladrones?

Javier Ortiz. Zooilógico, El Mundo (15 de octubre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 12 de septiembre de 2013.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.1995/10/15 07:00:00 GMT+2
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1995/10/14 07:00:00 GMT+2

A la caza del negro

Hace muchos años, cuando la UCD hacía todavía como que gobernaba, se produjo un terrible accidente en La Camocha. Cuatro mineros quedaron atrapados. Al cabo de unas horas, los equipos de rescate encontraron sus cuerpos. Estaban muertos. Los titulares de Prensa dieron cuenta de la tragedia: «Rescatados los cadáveres de los cuatro mineros sepultados». Llegó entonces un telegrama a la sede central del SOMA-UGT. Decía: «Expresamos nuestra solidaridad con los cuatro compañeros encerrados. Firmado: Felipe González, secretario general». Se ve que el compañero secretario general había oído que pasaba algo con cuatro mineros asturianos pero, con las prisas, se lanzó a manifestar un tipo de solidaridad que no era exactamente el que se requería en aquel momento.

Me da que ha vuelto a hacer otra de ésas. El lunes pasado leí que se ha constituido el Comité Español de la Campaña Europea de la Juventud contra el Racismo, la Xenofobia, el Antisemitismo y la Intolerancia. Y, cuando repasé los integrantes de ese Comité, me encontré con que ponía: «Comité de Honor. Presidencia: Felipe González Márquez». Está claro que ha firmado otro papel que no sabe de qué va. ¿Qué diablos pinta al frente de un comité como ése el jefe de un Gobierno que ha promulgado leyes como la de Extranjería?

Y si sólo fuera esa Ley... Pero qué va. El jueves pasado, sin ir más lejos, un grupo de inmigrantes kurdos que habían solicitado asilo político fue sacado de Ceuta -su salida hacia la península fue el detonador de los incidentes- y expulsado por el Ministerio de Belloch con destino... a Turquía. Todos los convenios internacionales sobre asilo suscritos por España prohíben, por razones obvias, que alguien que solicite el estatuto de refugiado político sea devuelto a su país de origen. Pues ya ven: el Gobierno del presidente de Honor del Comité contra la Intolerancia, etc., hace exactamente lo contrario.

Todos hemos contemplado con horror las imágenes de esos ceutíes energúmenos entregados en cuerpo y alma a la caza del negro con la complicidad de las fuerzas del supuesto orden. Pero que nadie se llame a engaño: su violencia no es cosa exclusiva de ellos. Otros han contribuido a incubarla.

La explosión de Ceuta es el fruto combinado de dos realidades igual de intolerables. De un lado, la absurda situación de la ciudad, cuyos habitantes se ven impelidos a convertirla en una especie de Fort Apache -con empalizadas y todo- para que continúe siendo un facsímil de Europa en tierras de Africa. Y del otro, el sistema restrictivo e intolerante con que se aplica unas leyes de inmigración ya de por sí restrictivas e intolerantes. Bastaba con unir ambos elementos y cocerlos a fuego lento durante meses para que al final se armara la de San Quintín. Que a fin de cuentas también es un penal.

Javier Ortiz. El Mundo (14 de octubre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 15 de octubre de 2012.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.1995/10/14 07:00:00 GMT+2
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1995/10/13 07:00:00 GMT+2

Y cuando llegue el PP, ¿qué?

Se ha convertido en la conversación de moda dentro del gremio periodístico: de qué lado se pondrá cada cual cuando gane el PP. «¿Y tú que harás?», «¿Y qué hará El Mundo?», «¿Y ese otro?», «¿Y el de más allá?».

Me sorprende que tanta gente dé por descontada la victoria del PP. Personalmente, no creeré en ella hasta que pueda hundir mis dedos en las llagas del presidente Aznar. Pero, bueno, he de admitir que la eventualidad es real. Algo de eso dicen los sondeos. Así que puede que no esté de más ir pensando en esa hipótesis.

¿Qué hará éste, qué hará aquél?

Empecemos por los que hasta ahora le han bailado el agua al todavía inquilino de La Moncloa.

Parto del convencimiento de que la mayoría de los que han venido siendo dóciles al Poder felipista no lo han hecho porque el Poder fuera felipista, sino porque era Poder. Para ellos, que el aparato de la Administración pase de unas manos a otras es accesorio, con tal de que pague. Son especialistas en estar con el que está. Y si el que está se llama Aznar, como si se llama Perico de los Palotes. Y si hay que arriar una bandera e izar otra -¿qué más dan, hoy en día, las banderas?-, pues se iza, y santas pascuas.

Cabría especular con la posibilidad de que esta gente estuviera dispuesta a cambiar de bando, pero que el nuevo Gobierno aznarista la considerara contaminada por su pasado y no aceptara sus voluntariosos servicios. Olvídense de ello: la experiencia demuestra que las gracias de los perros falderos gustan a todos los amos.

Hay un segundo grupo de personajes -y de tinglados, sobre todo- que han vivido hasta ahora en perfecta simbiosis con la burocracia felipista y que tratarán de pasarse también con armas y bagajes al bando de los nuevos gobernantes, aunque sin ningún entusiasmo. Son los que tienen florecientes negocios que precisan de la connivencia de la Administración. Por mucho que sientan un profundo desprecio por «los cachorros del PP», están obligados a intentar entenderse con ellos: les va el pan -y el caviar- en la maniobra. Porque, si uno tiene un canal de TV que depende de la licencia gubernamental, y si uno tiene una cadena de radio -¿o son dos?, ¿o tres?- en situación legal de mírame y no me toques, y si uno precisa que el Ministerio de Educación le siga permitiendo sacar a cada crío cada año veinte mil billetes por los libros de texto -más el IPC-, y si uno recibe créditos blandísimos para vender al por mayor espejitos y abalorios por esos mundos del Señor... pues uno tiene que estar con el que firma y pone el nihil obstat en los papeles, mal que le pese. Aunque eso obligue a hacer transformismo en la línea editorial del periódico de uno.

El segundo gran capítulo a considerar es el de quienes hasta ahora han -hemos- estado en la oposición.

Ocurre que, por fortuna, oposiciones, a diferencia de madres, hay más de una.

Están los que han venido oponiéndose a González porque les molestan las innovaciones en materia de derechismo, y aplauden lo de Intxaurrondo, y lo de la Guerra del Golfo, y lo de la Ley de Extranjería, y lo de la mano dura con los insumisos, pero llevan mal lo del aborto, aunque sea a medias, y no aguantan el cine de arte y ensayo, y quieren que sea Nati Mistral, y no Serrat, quien lea los pregones de las fiestas de su pueblo. Esos se pondrán rápidamente a cantar loas al Gobierno del PP, y nadie se lo podrá reprochar.

Vienen luego los que han estado en guerra a muerte con el felipismo por extraños rencores personales. O -para ser más exactos- porque no lograron engancharse a su tren y viajar en primera. Su actitud dependerá básicamente de cómo reparta el PP sus pasajes. Si no es generoso con ellos, seguirán afilándose las uñas. Si lo es, ronronearán.

Y estamos, por último, los que llevamos ya tantos años desconfiando del Poder -de todos los poderes- y criticando sus excesos -y sus defectos- que ya no sabemos hacer otra cosa.

A nosotros tampoco nos afecta quién se encarame al Gobierno: sea quien sea, nunca nos pondremos a su servicio. Pero no tiene particular mérito: es que la mayoría ya somos demasiado viejos para cambiar.

Javier Ortiz. El Mundo (13 de octubre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 18 de octubre de 2010.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.1995/10/13 07:00:00 GMT+2
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