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1995/10/08 08:00:00 GMT+2

Veredicto Simpstón ni son

Ouyeilogía. Denomínase ouyeilogía a la especialidad científica consistente en saberse hasta los últimos detalles de las circunstancias concurrentes en el juicio por el asesinato de Nicole Brown, ex esposa del jugador de fútbol americano y actor Orenthal James (O.J., pronúnciese Ou Yei) Simpson, y de Ronald Goldman, jovencito de buen ver que algunos dicen que perdió la cabeza por ella y que, en todo caso, la perdió con ella. Durante el año que ha durado el proceso, la población norteamericana ha hecho un curso masivo de ouyeilogía, lo que ha implicado, amén de la exhaustiva memorización de todos los movimientos realizados en aquellas fechas por O.J. y demás dramatis personæ, la adquisición de importantes conocimientos en materia de análisis del ADN y otras mandangas complicadísimas.

El día de autos. ¡Y tan de autos! Los movimientos de O.J. en automóvil durante el 12 de junio de 1994 fueron claves en el proceso, lo mismo que su aparatoso intento de fuga en coche al día siguiente.

La población afroamericana ha convertido a O.J. en bandera... Sí. Y en parte a pesar de él. La profundidad de su pensamiento queda reflejada en algunas de las reflexiones que hizo durante el juicio. La primera la soltó al llegar a la cuarta sesión: «Me hace falta un corte de pelo», afirmó. Los periódicos reprodujeron la frase en grandes titulares. La segunda es toda una declaración de principios: «Siempre tuve muy claro que quería ser un tipo de ésos que se paran en la calle para firmar autógrafos». Qué tontería. Cualquiera puede pararse en la calle a firmar autógrafos. Otra cosa es que alguien quiera llevárselos.

Quizá la razón del apoyo popular que ha recibido durante el juicio haya que buscarla en lo que escribió un español afincado en EEUU: «Es como si a uno le dijeran que Indurain es un asesino».

¿Qué tal se llevaba con su ex esposa? «Si tuvimos algún problema, fue por lo mucho que la quería», dice. Pero el caso es que, durante sus años de convivencia, Nicole presentó hasta nueve denuncias por malos tratos contra él. Hay amores que matan.

¿Por qué ha sido absuelto? ¿No había suficientes pruebas para condenarlo? El problema no es que no hubiera suficientes; es que había demasiadas. Y algunas tenían pinta de ser más falsas que un dólar de madera. Dado que el policía que se encargó de la investigación es un racista confeso, que llegó a reconocer que no tendría inconveniente en fabricar pruebas falsas para emplumar a un negro, la gente afroamericana optó por sospechar de todas las pruebas, en masa. Y, teniendo en cuenta que el jurado contaba con nueve miembros de raza negra, más un hispano, y que el juez era de origen japonés...

Yo también sospeché que había algo raro: no me cuadraba que un negro usara un arma blanca. Lo lógico era un revólver: a un blanco se le dispara; no se le acuchilla.

¿Así que O.J. se ha librado por ser negro? En tercer lugar. También se ha librado por el enfermizo racismo del policía de marras, que arruinó el trabajo de la acusación a base de tratar de contribuir a él con mentiras. Pero principalmente se ha librado por ser rico. Gracias a ello, ha podido tener los mejores abogados de los EE.UU. Estos, aunque no son racistas, le exigieron un cheque en blanco. Al final, la cosa le ha salido por mil millones de pesetas.

¿Y todavía le queda dinero? Parece que sufre en estos momentos una transitoria falta de liquidez. Algunos dicen: «Le ha pasado lo mismo que cuando murió Nicole: se ha quedado sin blanca».

¿En qué sentido cabe decir que se ha hecho justicia? En uno: muchos blancos norteamericanos han podido darse cuenta de los disparates que pueden producirse cuando el racismo interfiere en la Justicia.

¡Menos mal que en España no somos racistas! ¡Y un cuerno! Repasemos nuestra bella lengua, reflejo de nuestro pensamiento colectivo. Decimos: pasarlas negras, tener la negra, ponerse negro, estar las cosas negras... Y garbanzo negro, oveja negra, pozo negro, bestia negra, trabajo negro, dinero negro... Todo negativo. Eso sin contar con la novela negra y las cajas negras, que son de importación.

Lo que nadie ha dicho todavía en España sobre el caso: Le regalo la idea a Ciprià Ciscar: «¡En los USA sí que se respeta la presunción de inocencia!».

Javier Ortiz. Zooilógico, El Mundo (8 de octubre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 11 de septiembre de 2013.

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1995/10/07 07:00:00 GMT+2

Como en la facultad

He oído y leído varios comentarios acerca de la gracieta que dejó caer anteayer Felipe González en los pasillos del Congreso a propósito de la espectacular espantá de la oposición: «Me ha recordado las asambleas de estudiantes en la facultad».

Mucho me temo que ninguno de los exégetas de González ha sabido interpretar correctamente la frase en cuestión. No se han dado cuenta de que fue, en realidad, otro lapsus de su díscolo subconsciente. La escena del Congreso le trajo a la memoria las asambleas estudiantiles de su juventud, sí, pero no por el comportamiento de los demás, sino por el suyo propio. Porque el jueves él actuó exactamente como lo hacía entonces: se quedó callado. Dejó que fuera otro el que pusiera la cara para que se la partieran.

Si algún día alguien se anima a rastrear en las andanzas políticas juveniles de González, comprobará que hace treinta años era como ahora. Tal cual. Ya en sus años mozos se las arreglaba para estar a las maduras y eludir las duras. Mientras otros luchaban contra la dictadura franquista arriesgando su libertad, él se quedaba a prudente abrigo. Pero no porque la política no le interesara. Le interesaba, sólo que de otro modo: dedicaba su tiempo a buscarse un confortable lugar bajo el sol de la poderosa socialdemocracia alemana. Y a fe que lo logró.

El error que muchos cometen con González es creer que fue de un modo, y que luego cambió y se volvió de otro. Por supuesto que sus ideas han variado en muchos terrenos. Estoy seguro de que a los 25 años se oponía a la intervención norteamericana en Vietnam, en tanto que, si se produjera ahora, la aplaudiría sin vacilar. Pero el González de 1968 era ya el mismo oportunista sin principios de ahora. Ya entonces era capaz de escudarse en los demás y de asistir impasible a su sacrificio. Ya entonces era él lo único que le importaba.

Lo afirmo así de tajante porque conozco a personas que lo trataron en aquellos lejanos tiempos y que lo retratan así. Pero es que, además, no podía ser de otro modo. A los 20 años, el carácter de cada cual es ya el que le perseguirá, para bien o para mal, hasta el final de sus días. Lo expresó brillantemente el cantautor y político Rubén Blades: «El Poder no corrompe; el Poder desenmascara». Eso es exactamente lo que ha ocurrido con González. Primero se esforzó por ocupar un puesto que le permitiera aspirar al Poder, y se vistió de joven rebelde. Luego su meta fue convertirse en líder de una alternativa creíble de Gobierno, y se disfrazó de dirigente moderadamente progresista. Llegó por fin al Poder, y se encaratuló de hombre de Estado, por encima del bien y del mal. Ahora que otea en el horizonte político las costas de su particular Elba, sólo piensa a quién embarcar en su lugar.

Enviará al PSOE entero, si hace falta, con tal de no ir él.

Javier Ortiz. El Mundo (7 de octubre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 13 de octubre de 2011.

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1995/10/01 07:00:00 GMT+2

Oenegés, oemegés, oesigés

Oenegeología

En los últimos tiempos han alcanzado gran fama y reconocimiento público las ONGs. En la modesta opinión de este estudioso de la zooilogía humana, existe una total desordenación en el mundo de esas organizaciones, lo que hace notablemente inmerecida la buena reputación de que gozan. Resulta todavía más problemático que, en estas condiciones, los poderes públicos contribuyan económicamente a su mantenimiento. Para evitar la actual situación de caos y para que no se siga despilfarrando de modo arbitrario el dinero de los contribuyentes, sería necesario asegurar, como poco, que la variedad de organizaciones existente reciba adecuada clasificación y se vea debidamente completada. Como contribución a ese esfuerzo, propongo: a) que se distinga claramente entre ONGs, de un lado, y OMGs y OSGs, del otro; y b) que se amplíe la nómima de las ONGs.

ONGs.- Sería muy conveniente la inmediata constitución -así sea por Decreto-Ley- de las siguientes ONGs, cuya existencia me parece inexcusable:

Aduaneros Sin Fronteras.- Los integrantes de ASF registrarían los coches y camiones en cualquier lugar: en los semáforos de las ciudades, garajes, carreteras locales, etc. Excelente idea para localizar productos de contrabando cuando ya están en uso.

Racistas Sin Fronteras.- Los miembros de esta organización se destrozarían entre sí. Con ello, no sólo se protegería a la gente normal, sino que se contribuiría a reducir el peso del racismo.

Cartógrafos Sin Fronteras.- Afiliándose a CSF, esa pobre gente reduciría mucho su trabajo, hoy agotador por culpa de Palestina y los Balcanes.

Nacionalistas Sin Fronteras.- Dedicándolos a intercambiar experiencias sobre sus diversos nacionalismos, lo mismo acababan haciéndose internacionalistas.

Presos Sin Fronteras.- Estamos seguros de que esta ONG tendría un gran éxito entre los reclusos.

Greenpscht.- Para personas con escaso interés por la ecología.

Manos desunidas.- Para gente separada, divorciada y misantrópica. Otro éxito seguro.

Ridiculus Mundi. Para estudiantes convencidos de que un título universitario puede servir para algo. De especial aplicación a los de Ciencias de la Información.

Ayuda Inacción. Para los anteriores, una vez obtenido el título.

OMGs.- Existen en España algunas organizaciones que se presentan como No Gubernamentales pero que, en realidad, se llevan tan bien con el Gobierno que es bastante absurdo que se finjan separadas de él. Es el caso del «Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad», que coordina la eurodiputada y miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE Francisca Sauquillo, y del grupo «Jóvenes Contra la Intolerancia», que dirige un señor que tiene espacio fijo en los medios de comunicación progubernamentales y al que sólo es posible considerar «joven» con criterios semejantes a los del Konsomol soviético. Lo lógico sería que estas dos organizaciones integraran una nueva rama, que bien podría llamarse OMGs (Organizaciones Medianamente Gubernamentales). En marzo, si el PSOE pierde las elecciones, podrían volver al bloque de las No Gubernamentales, dejando hueco para las OMGs que -a no dudar- inspirará el PP.

OSGs.- Finalmente, está el grupo de las Organizaciones Sí Gubernamentales (OSGs), actualmente clandestinas, pero no por ello menos operantes. Es imprescindible que regularicen su situación y salgan a la luz. Tengo detectadas las siguientes:

Traficantes de Armas Sin Fronteras.- La TASF permite al Gobierno español vender armas a todos cuantos contienden en guerras cuyo fin Solana reclama sin parar. Eventualmente, también proporciona armamento a dictadores con ganas de masacrar a su pueblo.

Asociación de Enemigos del Pueblo Saharaui.- Presidida por Felipe González. De gran eficacia.

Federación de Enemigos de la Tierra.- Presidida por Josep Borrell. Sus efectos son pavorosos.

Ahí Os Den Por Saco A Todos.- Casi una masonería, los miembros de la AODPSAT trabajan coordinadamente en una conjura antidemocrática desde hace trece años. Peligrosísimos.

Javier Ortiz. Zooilógico, El Mundo (1 de octubre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 8 de octubre de 2010.

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1995/09/30 07:00:00 GMT+2

Sicut vita, fines ita

Tal es la vida, tal el fin. El empeño de González en no abandonar el Gobierno si no es «con la cabeza bien alta» no le valdrá de nada. No escapará a la condena. El juicio de la Historia, en su caso, es a fecha fija.

Se esfuerza por establecer las condiciones de un mutis honorable, pero su verdadero problema no es ése. La cuestión no es cómo dejar ahora el escenario, sino cómo borrar lo sucedido, cara al público o entre bastidores, durante los trece años de representación. Y eso no está a su alcance. No es posible reformar el pasado.

Puede tratar de ocultarlo, por supuesto. Es lo que ha venido haciendo constantemente. Pero la desfiguración del pasado requiere de los recursos del Poder. Entre el enfurecido González que truena «¡Todo es un puro montaje!» y el patético y derrotado Andreotti que se escuda en idéntica coartada ante el Tribunal que lo juzga, hay tan sólo una diferencia: que el primero conserva los resortes del mando y el segundo ya no los tiene. Está inerme ante la verdad.

Es muy cierto que la Historia la escriben los vencedores a su modo y manera, y que ellos deciden de qué se habla y de qué no, y ellos determinan qué se dice. Pero sólo mientras siguen siendo vencedores. Cuando les llega la derrota -así sea en una batalla posterior y ante otras tropas-, se ven privados de ese privilegio. Y entonces puede asomar a la luz la parte de verdad que ocultaron.

Teniendo bajo férreo control todos los medios de comunicación del Estado y estando en posición de condicionar a la mayoría de los medios privados, disfrutando del prestigio añadido que el Poder da a quienes lo ocupan y protegido por su bien nutrida cohorte -que si es nutrida es porque él la nutre-, González ha podido disimular su verdadero rostro, apareciendo ante muchos -incluido él mismo, tal vez- como un gran prócer que, si algo malo hizo, sólo pudo ser porque se vio obligado. En el punto y hora en que caiga del pedestal y se despeje la nube en la que le tienen envuelto sus interesados inciensiarios -algún día será-, aflorará su auténtica biografía.

Él lo teme. Por eso trata de retrasar el trance.

Alimento una esperanza. Cuando todo el mundo compruebe que este hombre no es sino un ambicioso sin principios, capaz de cualquier vileza -sin descartar ninguna- por mantenerse en el Poder, cabe que muchos que lo han defendido de buena fe aprendan de su triste experiencia. Con lo cual, así que se tropiecen con otro mandamás charlatán con ínfulas, no se fiarán ni de su verborrea ni de sus ínfulas. Y harán con él lo que otros hemos hecho con éste: desconfiar.

Habrán comprendido que, a fin de cuentas, la democracia, la de verdad, no es sino un sistema para organizar la desconfianza que el pueblo debe sentir -siempre, por principio, necesariamente- hacia cuantos ejercen el Poder.

Javier Ortiz. El Mundo (30 de septiembre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 2 de octubre de 2011.

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1995/09/24 07:00:00 GMT+2

Zooilógico: Le pot-pourri espagnol

Gastronomía: Se conoce como pot-pourri espagnol a la olla podrida que es ahora el plato nuestro de cada día. Las cartas gastronómicas del mundo entero la tienen ya en cuenta. Para cuidarse muy mucho de incluirla, naturalmente.

Ingredientes: Como en toda olla podrida, para fabricar el pot-pourri espagnol se utilizaron muy diversos ingredientes. Estos fueron, en concreto: 1º) Un gobernante impoluto, honrado como pocos. 2º) Pruebas -algunas en forma de microfichas- de que ese gobernante, muy honrado -amén de carismático-, actuaba en horas libres como jefe de una banda criminal. 3º) Unos servicios secretos, conocidos por «La Casa», que eran tan citados que bien podían haber sido llamados «La Casa de Citas». 4º) Un par de agentes secretos nada secretos. 5º) Un banquero desbancado. 6º) Medio kilo de ex ministros y altos cargos, algunos de ellos aforrados. 7º) Una docena de policías cleptómanos. 8º) Un cuartel en el que se servía a la Patria hasta sus últimas consecuencias sin asistencia médica. 9º) Seis o siete políticos socialistas deseosos de reemplazar la lucha de clases por la lucha libre. 10º) Un juez de la Audiencia Nacional dispuesto a encarcelar a quien fuera, por muy alta que resultara su posición. 11º) Otro juez de la Audiencia Nacional dispuesto a tener en libertad a quien fuera, por muy alta que fuera su postración. 12º) Otro juez más, éste togado militar y togado del ala, dispuesto a encarcelar y poner en libertad una y otra vez a un señor con gafas oscuras. 13º) Un biministro cocinillas con aspecto de malo de película, que es realmente malo, pero sin pantalla. 14º) Dos periódicos: uno para encender el fuego y el otro para tapar el producto, una vez cocinado. (Aderezos: un par de huevos -de los que se habló bastante, pero que finalmente no se utilizaron-, aceite, sal gruesa, poco coco español y bastante caca francesa).

Primera fase de la preparación: Se cogió al líder honrado que capitaneaba la banda criminal -un verdadero punto felipino-, a los ministros y altos cargos -algunos con joyas-, al Cuartel, a La Casa de Citas, a los espías, a los policías cleptómanos y a los combativos políticos socialistas. Se batió todo con unas pizcas de caca francesa hasta obtener dos pastas. Una, en forma de masa monetaria, se repartió entre los cocineros. La otra, blanca, con textura como de cal viva, se puso a hervir a la Patria, hasta que empezó a oler a chamusquina. Se retiró entonces del fuego real y se dejó enfriar durante diez años. (El coco no se usó para nada).

Segunda fase de la preparación: El biministro cocinillas no pagó a los pinches, con lo que logró que éstos se arrepintieran -que se arrepintieran en general, sin precisar mucho de qué- y se pusieran a pregonar a los cuatro vientos las chapuzas de los ayudantes del cocinero jefe. Entonces se reavivó el fuego. El resultado fue que varios de los ingredientes antes dispuestos a todo empezaron a mostrarse muy indispuestos.

Fase final de la preparación: A la parte superior del Cuartel antes citado se le colgó un medallón de merluza -no previsto en los ingredientes iniciales- para evitar que tomara forma de Cuartel de Medellín, ingrata a la vista. Entretanto, se separó de La Casa de Citas una cierta cantidad de microfichas que se pasaron por el colador y se vertieron poco a poco sobre uno de los periódicos. Empezaron a saltar chispas. Y se formó una hoguera.

¿Qué pasó? Que el cocinero jefe empezó a pedir ayuda a gritos para apagar el fuego. Unos se la ofrecieron, pero sólo si les pagaba: a esos los llamó chantajistas. Otros le dijeron que más que un cocinero era un envenenador, y que lo mejor que podía hacer era largarse. A esos los llamó conspiradores.

Resultado culinario: El producto así cocinado resultó ser una perfecta olla podrida. Y es que, como se sabe, la olla podrida se diferencia de la olla tradicional en una sola cosa: que lleva también fiambre.

¿Cuál es el problema principal del cocinero González hoy en día? Que se le va la olla.

¿Y el de la ciudadanía? Que empieza a darse cuenta de que durante trece años la han estado tomando por la tonta del pote.

Javier Ortiz. Zooilógico, El Mundo (24 de septiembre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 26 de septiembre de 2010.

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1995/09/23 07:00:00 GMT+2

El chantaje de los papeles de Perote

No tengo duda alguna sobre la maldad de Mario Conde. Es más: no la he tenido nunca, desde que me enteré de su existencia. Ya hace décadas, me di cuenta de que nadie asciende hasta la cumbre de un Banco con las manos limpias. Cuando supe de Conde, no tardé en comprobar con qué exacta precisión se cumplía ese infalible principio universal en su particular persona.

Ahora bien, creerle capaz de cometer muchas tropelías no me obliga a dar por hecho que las haya cometido todas. Y menos cuando la acusación proviene de un jefe de Gobierno. Más que nada, porque también sé desde hace mucho que ése no es tampoco un cargo apto para gentes con muchos escrúpulos.

Afirma la claque felipista que Conde ha pretendido «chantajear al Estado» con los papeles de Perote. Pero, en puridad democrática, eso es un contrasentido. No es posible chantajear a un Estado realmente democrático amenazando con entregar a la Justicia documentos que revelan que algunos empleados públicos cometieron delitos. Porque el Estado democrático es el primer interesado en que, si determinados servidores suyos son culpables de crímenes, se sepa, para así librarse de ellos y castigarlos. En rigor, del único modo que cabría chantajear al Estado sería por el lado opuesto: con la terrible amenaza de dificultar que los crímenes se aclaren y sus autores sean desenmascarados.

Se me objetará diciendo que esta argumentación refleja una visión muy idealista de los Estados; que, en la práctica, no hay ninguno que sea democrático al cien por cien. Pero una cosa es que los Estados tengan una enojosa tendencia a olvidar a la hora de los hechos sus bellas proclamas democráticas -un detalle que no se me había escapado- y otra, muy diferente, escudarse en esa triste realidad para no exigir a nuestro Estado concreto que respete sus propios presupuestos fundacionales.

En este asunto, lo que hay que hacer es prestar menos atención a declaraciones pomposas y soflamas y atenerse a los hechos. Yo no sé si Mario Conde tiene los papeles del CESID sobre la guerra sucia. Ni siquiera sé si los tiene Perote. Lo que si sé, y sabemos todos, es que quien sí los tiene es el CESID. Y que quien no los tiene es el juez, al que solo le han llegado un par de muestras, y no por vía oficial. ¿Por qué ocultan esos papeles a la Justicia? No me hablen de la seguridad del Estado, que volvemos a lo mismo: la seguridad de un Estado democrático no puede depender de actos ilegales.

Hay otra vía por la que cabe pensar que podrían llegar a manos del juez los papeles de Perote: la del propio Perote. ¿Por qué no los suelta?

Reflexionen ustedes sobre ello, consideren cuán precaria es la situación de libertad del coronel y verán que fácilmente les viene a la cabeza entonces -entonces sí- la palabra «chantaje».

Javier Ortiz. El Mundo (23 de septiembre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 22 de septiembre de 2011.

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1995/09/16 07:00:00 GMT+2

Por don Rodolfo no pasan los años

Lo oí el pasado domingo y me costó creerlo. Era Rodolfo Martín Villa, en declaraciones a la serie de televisión La Transición, comentando la matanza que causó la Policía en Vitoria en 1976, cuando disparó contra una concentración obrera. «Se puede decir -afirmó- que Dios escribe derecho con renglones torcidos, porque aquello tuvo una consecuencia positiva». Y explicó cuál: «Quienes estaban detrás de las reivindicaciones laborales se dieron cuenta de que determinada conducción del movimiento podía tener resultados luctuosos». O sea, que, según él, la matanza tuvo la virtud (!) de enseñar a los líderes sindicales qué podía ocurrir si seguían empeñándose en ejercer sus derechos y libertades de modo demasiado radical.

Lo peor no es lo que Martín Villa pensara o hiciera entonces. Lo más llamativo, lo más difícil de tragar es que siga razonando en esos términos ahora, casi veinte años después. Que sea capaz de soltar, sin inmutarse: «Durante esos dos meses se fue en exceso tolerante». ¡En exceso tolerante! Es obvio que aún, a estas alturas, sigue pensando que el problema no lo crearon quienes se resistían a que el franquismo desapareciera, sino los que queríamos acabar con él cuanto antes.

Martín Villa tiene un recuerdo imborrable de los acontecimientos de Vitoria. Uno solo. Lo contó también el domingo pasado: «Fui con Fraga a Vitoria a visitar a los heridos... Los familiares nos increparon diciéndonos si es que íbamos a rematarlos. Posteriormente, yo, como ministro de Interior, viví sucesos muy difíciles. Algunos me tocaron muy de cerca. Pero aquél, para mí, es inolvidable».

Véase lo bien que don Rodolfo se retrata. En aquellos meses se produjeron acontecimientos de enorme gravedad, que truncaron decenas de vidas y de familias. Pero el único suceso que le resulta «inolvidable» es el pequeño sofoco que le tocó pasar a él.

A diferencia de Martín Villa, otros, que también vivimos a fondo aquel tiempo, tenemos un gran número de recuerdos imborrables. Me viene a la memoria -así, de pronto-, el caso de un joven periodista que fue conducido a la Dirección General de Seguridad, en Madrid, el 22 de septiembre de 1976, cuando Martín Villa era allí el mandamás. Durante cuatro días, sus agentes golpearon al detenido a conciencia (o sea, a falta de ella). Al quinto día, el juez ordenó la libertad sin cargos del periodista y abrió diligencias por torturas a los policías. Don Rodolfo no se acordará: cosas así eran frecuentes en su casa. Pero yo sí me acuerdo. Perfectamente.

Le escucho hablar ahora y me estremezco. Porque es obvio que, por mucho que hayan pasado casi dos décadas, en la mente del entonces ministro del Interior y ahora reputado dirigente del PP no se ha producido -tampoco- una verdadera ruptura democrática.

Javier Ortiz. El Mundo (16 de septiembre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 16 de septiembre de 2010.

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1995/09/15 08:00:00 GMT+2

Golden Gates

Pastología. El Golden Gate (Puerta de Oro) es el estrecho que une la bahía de San Francisco con el Océano Pacífico. Es también, por extensión, el nombre que recibe el famoso puente que permite que los coches que quieren pasar de un lado al otro de esa bahía no se caigan al agua, sino que pasen cómodamente por una autopista. El Golden Gates -nombre que más bien habría que traducir por «oro a expuertas»- es un señor que se ha forrado con la informática. Por su puente particular transitarán casi todas las autopistas de la información.

El micro-macro. William H. Gates III. 39 años. Natural de Seattle (Estado de Washington). Presidente de Microsoft.

¿Es realmente un genio de la informática?.- Posiblemente sí. Pero su éxito se debe a que, además, es una fiera empresarial, que obliga a todos sus colaboradores a trabajar tanto como él -o sea, una barbaridad-, que no soporta ni los errores ni la mediocridad y que es capaz de vender su principal producto -su propia genialidad- mejor que nadie.

Se dice que es inteligentísimo. No tanto. La prueba es que sostiene que hay que ser optimistas de cara al porvenir de la Humanidad.

¿Es cierto que se está convirtiendo en el Gran Hermano? Sí. A la misma velocidad en que nosotros nos estamos convirtiendo en los Pequeños Primos.

¿Es el rey del ordenador personal? Es más bien un gran ordeñador del personal.

¿Su mayor mérito? Es el fundador del único PC que ha conseguido que su Revolución no fracase.

¿Su mayor defecto? Haber impuesto un lenguaje según el cual este artículo no es mi artículo, sino el fichero 15zoom.ade, del directorio Opinión, en el nodo mund1 y en un menú que, francamente, sólo puede haberlo concebido un tipo cuyo plato favorito es un cheeseburger.

Misterios de la informática. Dice Gates: «En el futuro, lo raro será utilizar papel». Pues hay ciertas necesidades... ¿Creará el programa Microbidet de limpieza posterior con puntero de mouse?

¿Cuál debería ser su lema? «Gato blanco o gato negro, lo importante es que venda ratones».

Javier Ortiz. Zooilógico, El Mundo (15 de septiembre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 10 de septiembre de 2013.

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1995/09/11 07:00:00 GMT+2

Tres notas a pie de radio

Reproduzco tres notas sueltas del bloc que relleno cada día a pie de radio.

1. [La diputada de ERC Pilar Rahola propone en Protagonistas que hagamos boicot a los productos franceses para mostrar nuestro rechazo a la política de Chirac].

Está bien, pero se queda corta. El Gobierno francés ha realizado unas doscientas pruebas nucleares. El de los EEUU, más de dos mil. La diputada republicana catalana debe reclamar que boicoteemos también los productos made in USA. ¿Y qué no decir del Gobierno de Madrid? No será Pilar Rahola la que no le encuentre motivos de condena, y aún más hoy, Onze de Setembre. O sea, que ha de exigir también el boicot activo y masivo a las mercaderías de origen español.

Si boicoteamos los productos de Francia, USA y España, no sólo habremos dejado muy claro que las tropelías de los Gobiernos de estos tres países nos parecen fatal: de paso, habremos puesto fin también a la maldita sociedad de consumo. ¡Y se lo deberemos a Pilar Rahola!

2. [Tomada después de escuchar los anuncios de Encarna Sánchez y Ana Belén pidiendo adhesiones para Amnistía Internacional].

Anuncio apócrifo: «Hola, soy Javier Ortiz. Me dirijo a ti para que no te olvides de Laura Martín, viuda de Juan Carlos García Goena, que fue asesinado por los GAL por haber escapado a Francia para no hacer la mili. Si no quieres que gobiernen individuos que amparan bandas de asesinos, apúntate a Anti-amnesia Internacional».

3. [Escrita anteayer, tras oír las declaraciones de Pérez Rubalcaba posteriores al (des)encuentro entre González y Pujol].

El ministro de la Presidencia dice que no es que CiU haya pasado a la oposición, sino que ahora las relaciones entre Pujol y González «se desarrollan en un ámbito de libertad de acción» (sic). Qué fisno. Es como si un forense dictaminara: «Aprecio que las relaciones entre el cuerpo y el alma del interfecto han empezado a desarrollarse en un ámbito de libertad de acción».

«Alumno Martínez», hubiera dicho Juan de Mairena: «Póngame eso en lenguaje poético». Y el alumno Martínez escribiría: «RIP». «Muy bien», concluiría Mairena.

¡Ojalá aquel Martínez fuera ministro, en lugar de este Pérez!

Javier Ortiz. El Mundo (11 de septiembre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 14 de septiembre de 2012.

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1995/09/09 07:00:00 GMT+2

Conscientes, pero pasivos

No es fácil conseguir a estas alturas que alguien se indigne. La gente echa un vistazo al periódico por la mañana y lee, qué se yo: «González, cuando no estaba ocupado coordinando a los GAL, violaba viejecitas ciegas», y apenas se inmuta: musita un leve «Vaya por Dios, conque también eso» y pasa a consultar los números de la Primitiva, que es lo que le intriga de verdad.

Resulta desalentador. Pero solo si examinamos el fenómeno en su superficie. En el fondo, es menos simple y no tan negativo. Aunque de consecuencias inciertas.

Consideremos, para empezar, que la indignación, como cualquier otro sentimiento intenso -tanto da que sea placentero o doloroso-, solo se expresa adecuadamente cuando los estímulos llegan hasta el cerebro en las dosis adecuadas. Como saben bien los boxeadores -y no pocos detenidos-, a partir de un cierto número de golpes el cuerpo ya no sufre. La capacidad de reacción se embota. La cámara de los horrores felipista ha dejado escapar tantos monstruos en tan poco tiempo que el espacio que las mentes locales tenían disponible para la perplejidad y la ira políticas se ha saturado. A partir de lo cual -not enough core, como me espeta la pantalla de mi ordenador de vez en cuando-, ya no son capaces de registrar nada. No es problema de indiferencia. Es que -según la muy descriptiva expresión cheli francesa- tienen «la taza llena».

Lo cual no quiere decir que el punto de vista ciudadano se torne benévolo, a fuer de cansado. Al contrario. Estoy convencido de que, si se hiciera un sondeo en el que se preguntara al personal, pongamos por caso, si cree que González mató a su mujer, la hizo mil pedazos y la puso a cocer, como el tío Pelotillas, habría no menos de un 60 por ciento que respondería sin pestañear que sí, y aceptaría tal cual, por las mismas, que Carmen Romero no es más que una mutanta proporcionada por Manglano para hacer de doble.

La mayoría da por hecho que González es capaz de cualquier cosa -de cualquiera, literalmente, incluidas las más aberrantes- y ya no se asombra de nada que se le cuente sobre él.

El problema viene cuando de la falta de asombro -francamente comprensible, ya digo- se pasa a la indiferencia, y de la indiferencia a la pasividad política. Un riesgo tanto más elevado en este país, en el que buena parte de la población, súbdita resignada durante la larga noche franquista, tiene anclada y bien anclada en su inconsciente la convicción de que nada hay tan natural como que los gobernantes sean cínicos y venales. Añádase a ello la tan tonta como arraigada tendencia humana a preferir lo malo conocido y el prestigio social de la prudencia -una actitud muy alabada, pese a no conocerse que haya servido jamás para producir nada en concreto- y podemos seguir teniendo felipismo para rato.

Es el peligro que presenta ser consciente pero no mover un dedo.

Javier Ortiz. El Mundo (9 de septiembre de 1995). Subido a "Desde Jamaica" el 15 de septiembre de 2011.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.1995/09/09 07:00:00 GMT+2
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