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2001/12/15 07:00:00 GMT+1

Oposición constructiva

El presidente del Parlamento Vasco ha decidido que se voten por separado las tres mociones de devolución del proyecto de Presupuestos promovidas por el PP, el PSOE y Batasuna. Quiere evitar que se produzca una confluencia implícita de sus respectivos rechazos y obligarles a que la hagan explícita o renuncien a ella.

Los tres enmendantes han cogido un rebote de aquí te espero.

No me importan las cuestiones reglamentarias. Sí los problemas de fondo que plantea el conflicto.

Uno muy en especial. Atutxa ha forzado lo que técnicamente se llama «votación constructiva», que es la que el sistema parlamentario español prevé para las mociones de censura.

¿En qué consiste? En establecer que no vale con que la mayoría del Parlamento esté en contra del Gobierno de turno. Para derribarlo, tiene que presentar un candidato alternativo. De lo contrario, cabría tumbar al Gobierno existente sin que ningún otro pudiera ocupar su lugar.

Pues bien: todo el mundo está de acuerdo en que los Presupuestos son la expresión concentrada de la política de los gobiernos. Elegir un presidente de Gobierno pero no permitirle materializar sus Presupuestos es como asignar a un arquitecto la realización de una obra y decirle luego que se meta sus planos por donde le quepan. ¿Que al PP, el PSOE y Batasuna no les gustan los Presupuestos de Ibarretxe? Que presenten una alternativa. Una. No tres, incompatibles entre sí.

De votarse el rechazo en bloque de los Presupuestos, lo que se decidiría es... que no haya Presupuestos. Ibarretxe no está en condiciones de complacer a la mayoría del Parlamento. Si elaborara unos nuevos Presupuestos que se ajustaran a las exigencias del PP, se encontraría con el rechazo frontal de Batasuna... y con el del PNV, EA y EB-IU, que no admiten lo que pide el PP. Lo mismo sucedería de atenerse a lo demandado por el PSOE, o por Batasuna.

¿Cabría llegar a una solución transaccional con alguno de ellos? Los propios enmendantes lo han excluido. Si alguno hubiera creído que existía posibilidad de consenso, no habría exigido la devolución en bloque de los Presupuestos. Habría planteado el cambio de tales o cuales puntos en concreto.

Está claro: la política que quiere hacer el Gobierno Vasco no es compatible con los planteamientos de ninguno de los tres partidos opositores.

Lo que lleva de manera ineluctable a una conclusión: o salen adelante en sus líneas generales los Presupuestos presentados por Ibarretxe o la Comunidad Autónoma Vasca se queda sin Presupuestos. Es decir, sin posibilidad de ser gobernada en la dirección que la mayoría decidió en las urnas hace escasos meses.

¿Que no les gusta? Que le echen la bronca al electorado.

Javier Ortiz. El Mundo (15 de diciembre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 21 de diciembre de 2012.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/12/15 07:00:00 GMT+1
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2001/12/15 06:00:00 GMT+1

Esclavos modernos

Un corte en el suministro eléctrico dejó ayer al centro de Barcelona y a media Cataluña a dos velas.

Sostiene el libro del Génesis que dijo Dios: «Fiat lux» («Hágase la luz»), pero se ve que la Naturaleza andaba tirando a indolente y le hizo caso sólo a medias: puso luz al día, pero mantuvo la noche en tinieblas y dejó el asunto de la electricidad supletoria en manos de Edison y otros inventores ambiciosos, que son los malditos responsables de que existan FECSA, FENOSA, Iberdrola, EDF y demás traficantes de fluido. Por culpa de lo imperfecto de la voluntad divina, en suma, la vida pública de la capital catalana se vio sumida ayer en el caos: ni alumbrado público, ni comercio, ni bares, ni nada.

Como quiera que, además, hacía un frío de mil pares, la gracia dejó al personal con la sonrisa helada. Doblemente helada, porque ya había comenzado a congelársele la víspera, cuando FECSA anunció su intención de subir las tarifas.

La ciudadanía barceloní tuvo ayer la oportunidad de experimentar lo que yo, como sufrido habitante ocasional de una casa perdida en el quinto pino de la montaña alicantina, vivo cada dos por tres: adiós electricidad, adiós todo. Adiós electricidad, ergo adiós ordenador, ergo adiós trabajo. Adiós electricidad, ergo adiós televisión, adiós parabólicas. Adiós electricidad, ergo adiós música. Adiós electricidad, ergo adiós comida acumulada en el frigorífico para una semana entera de retiro. Adiós electricidad, ergo adiós radiadores de calefacción o adiós aire acondicionado, según la estación del año.

¿Que se puede prescindir de todo ello? ¿Que sin nada de todo eso ha vivido la Humanidad durante siglos? ¿Que también existe el butano, y existen las pilas, y los generadores autógenos, y las velas, y la leña para la chimenea? Ya lo sé. Vaya que sí lo sé: echo mano de ello demasiado a menudo -todos los días- como para no saberlo. Estoy lejos de pretender que sin electricidad uno se muera necesariamente de asco. Pero es un asco.

Yo soy esclavo de la electricidad. No sólo lo admito, sino que además me proclamo encantado de serlo. Odio la costumbre que tienen las compañías eléctricas -Iberdrola, en mi caso- de manumitirme de vez en cuando sin dejar de cobrarme el precio de la esclavitud.

Pero mucho más odio al Estado que permite a estos nuevos esclavistas hacer lo que se les pone en un sector que es estratégico como pocos. Un Estado así, incapaz de defender a los contribuyentes que lo mantenemos, merece ser condenado... a la silla eléctrica.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (15 de diciembre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 30 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/12/15 06:00:00 GMT+1
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2001/12/14 06:00:00 GMT+1

El nuevo lío vasco

El último lío vasco desconcierta a más de uno: ¿qué narices es lo que ha ocurrido en el Parlamento de Vitoria?

Ha ocurrido que el presidente del Parlamento, Juan María Atutxa, amparándose en lo que las oposiciones calificaron inicialmente de «argucia» o «triquiñuela» reglamentaria, ha decidido que se voten por separado las tres propuestas de devolución de los Presupuestos Generales del Gobierno de Ibarretxe que han sido presentadas por el PP, el PSOE y Batasuna, respectivamente.

¿Y por qué lo ha hecho? Pues está más que claro: para evitar el rechazo de los Presupuestos. Porque, de votarse las tres mociones como una sola, el proyecto presupuestario se volvería por donde había venido, en tanto que, al votarse una a una, para que alguna de ellas triunfara sería necesario que los autores de las otras dos la respaldaran. Lo que implicaría que, o bien Batasuna tendría que votar a favor de la propuesta del PP y/o de la del PSOE, o a éstos les correspondería respaldar la de Batasuna. Lo cual ninguno de los tres quiere que ocurra, por razones obvias. Estaban dispuestos a que se produjera una confluencia implícita, pero no pueden aceptar que la opinión pública los vea en abierto acuerdo.

Atutxa alega que hay un artículo del Reglamento del Parlamento que le faculta para decidir el voto separado de las tres mociones. Los otros tres responden que no puede ampararse en ese artículo, porque hay otro, fruto de una enmienda acordada en 1988, que prevé el voto conjunto de todas las enmiendas de devolución de los Presupuestos. Y se han plantado.

Supongo que no hará falta que aclare que soy lego en los vericuetos del Reglamento del Parlamento Vasco. Así que me dejaré de cuestiones formales para centrarme en los problemas de fondo que plantea el conflicto.

Primer problema: ¿es aceptable confluir tácticamente con el enemigo? ¿Era legítimo que el PP y el PSOE se aprovecharan de la posición de Batasuna, opuesta como ellos a los Presupuestos pero por razones diametralmente opuestas, para sacar adelante su rechazo? O, al revés, ¿tenía derecho Batasuna a apoyarse en el PP y el PSOE, enemigos jurados, para lograr sus propios y similares fines?

En mi criterio, sí. Y así lo he expresado muchas veces. Si son las 12 del mediodía y tu enemigo dice que son las 12 del mediodía, nada te obliga a ti a decir que son las 11 (salvo que estés en Canarias). Poco importa que tu enemigo diga siempre que son las 12, incluso cuando son las 4 de la madrugada. Coincidir coyunturalmente en un corolario no significa que se comparta la línea del razonamiento que conduce a él.

Lo que no me parece lícito es defender esa postura cuando le afecta a uno... y rechazarla indignado cuando los demás la hacen suya. No se puede -bueno: sí se puede, pero está mal- pretender que el PNV, EA y EB-IU deben olvidarse de reclamar el derecho de autodeterminación porque también lo reivindica ETA, arguyendo que la coincidencia inhabilita el objetivo, y luego apuntarse alegremente a la confluencia parlamentaria con Batasuna pretendiendo que cada cual tiene sus motivaciones particulares, y a mi que me registren.

Segundo problema: el del llamado voto constructivo. Atutxa ha forzado lo que técnicamente se llama «votación constructiva», que es la que el sistema parlamentario español reclama, muy específicamente, a la hora de las mociones de censura. ¿En qué consiste la cosa? Esquemáticamente: en que no vale con que la mayoría del Parlamento esté en contra del Gobierno de turno y quiera que se vaya a freír espárragos. Para derribarlo, tiene que presentar un candidato alternativo y conseguir que el menda en cuestión se gane el voto de la mayoría. Esa condición se estipuló por razones obvias: de no ser así, sólo podría haber gobiernos que contaran con mayoría absoluta. De no existir ese impedimento, sería posible derribar al Gobierno existente sin que ningún otro estuviera en condiciones de ocupar su lugar.

Ahora bien: todo el mundo está de acuerdo en que los Presupuestos son la expresión concentrada de la política de los gobiernos. Constituyen la médula espinal de su actuación. Elegir un presidente de Gobierno pero no permitirle materializar sus Presupuestos es como asignar a un arquitecto la realización de una obra y decirle luego que se meta sus planos por donde le quepan. Si a los tres partidos de oposición que hay en el Parlamento Vasco no les gusta el plan que dibujan los Presupuestos de Ibarretxe, parece lógico reclamarles que presenten una alternativa. Una. No tres, incompatibles entre sí. Porque digo yo que algunos Presupuestos habrá de tener la Comunidad Autónoma Vasca.

De votarse el rechazo en bloque de los Presupuestos, lo que se decidiría es... que no haya Presupuestos. Ibarretxe no está en condiciones de complacer a la mayoría del Parlamento. En efecto: si elaborara unos nuevos Presupuestos que se ajustaran a las exigencias del PP, se encontraría con el rechazo frontal de Batasuna y, claro está, también con el del PNV, y con el de EA, y con el de EB-IU -que se oponen de punta a cabo a lo que pide el PP- y, tal vez, incluso con el del PSOE. Tres cuartos de lo mismo sucedería de atenerse a lo demandado por el PSOE, o de amoldarse a lo exigido por Batasuna.

¿Llegar a una solución transaccional con alguno de ellos? Imposible, tratándose de un desacuerdo de principios. Si el PP, el PSOE o Batasuna hubieran creído que existían posibilidades de transacción, no habrían presentado mociones de devolución de los Presupuestos en su totalidad. Habrían planteado negociar la rectificación de tales o cuales puntos en concreto.

Se impone concluir que la política que quiere hacer el Gobierno tripartito no es compatible con los planteamientos de ninguno de los tres partidos opositores. Lo que lleva de manera ineluctable a la conclusión antes apuntada: o salen adelante en sus líneas generales -en su arquitectura global- los Presupuestos presentados por Ibarretxe o la Comunidad Autónoma Vasca se queda sin Presupuestos. Es decir, sin posibilidad de ser gobernada en la dirección que la mayoría de sus votantes decidieron en las urnas hace escasos meses.

Inconvenientes que tiene la democracia.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (14 de diciembre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 30 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/12/14 06:00:00 GMT+1
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2001/12/13 06:15:00 GMT+1

Segundas partes

Leo que el Grupo Correo quiere comprar la mayoría de las acciones de El Mundo y que el director de ese periódico, Pedro J. Ramírez, dice que, si tal cosa ocurriera, rompería con la empresa editora y fundaría un nuevo diario.

Ignoro si es cierto: hace meses que no piso la sede de El Mundo y, en consecuencia, no estoy al tanto de ningún cotilleo.

Ramírez ya hizo en una ocasión lo que ahora amenaza con repetir. Lo echaron de Diario16 por las informaciones que estaba sacando sobre los GAL y logró los apoyos necesarios para crear El Mundo de la nada. En la modesta medida de mis posibilidades, contribuí a aquel proyecto con todas mis fuerzas. Incluso invertí en ello un dinero que no tenía, pidiendo un crédito disparatado, que acabó reportándome réditos. Lo mismo hicieron otros muchos.

Pero nada es ya lo mismo. El Grupo Correo no acude a ese combate para conquistar ningún bastión ideológico. Y Ramírez no defiende ya ninguna Numancia política.

A muchos no les importará la diferencia. A mí sí. Yo no soy empresario. Lo mío es combatir para conquistar bastiones ideológicos y defender Numancias políticas.

Así que en esa pelea de ahora, real o supuesta -porque ya digo, y lo digo sinceramente, que no sé nada de ella-, lo único que me va es la cuenta de fin de mes. O sea, pequeños asuntillos de contabilidad personal con los que no me atrevería a aburriros.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (13 de diciembre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 30 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/12/13 06:15:00 GMT+1
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2001/12/13 06:00:00 GMT+1

Conjura anti-española

Dice el anuncio: «Abierto sábados tarde». O dice: «Oferta hasta fin existencias».

O apunta el político: «Desde que se celebró el referéndum OTAN...».

¿Qué tiene toda esta gente contra los artículos, las preposiciones, los adverbios y, en general, contra la gramática y la sintaxis castellanas? ¿Qué les impide decir: «Abierto los sábados por la tarde», «Esta oferta es válida hasta que se nos vacíe el almacén» o «Desde que se realizó el referéndum sobre la OTAN»?

Hay quien pretende que yo soy un mal español. Y hasta es posible que acierte: como no sé qué es ser un buen español, y como serlo no me parece que constituya un objetivo de mayor interés, lo mismo no lo hago bien.

Pero, a cambio, no tengo duda alguna sobre mi aprecio por la lengua castellana. Siempre he tratado de mimarla como cuida el artesano de su herramienta, para conservarla limpia, afilada y siempre presta al uso más eficaz, preciso e incisivo. Me enseñó a hacerlo mi madre -madre y maestra- desde muy niño.

Hay, sí, una anti-España. Pero no es ni vasca, ni catalana, ni gallega. Es intrínsecamente española. La alimenta toda esta gentuza vendepeines que, a fuerza de agitar contra lo ajeno, es incapaz de preocuparse realmente por lo propio.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (13 de diciembre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 30 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/12/13 06:00:00 GMT+1
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2001/12/12 06:00:00 GMT+1

Retrocesos a mejor

Escucho en una radio a dos festivos presentadores de noticias que se ríen de alguien (no me entero de quién) por una frase que ha dicho (tampoco sé a propósito de qué, ustedes disimulen).

Se ve que el hombre ha soltado: «Es un retroceso, pero a peor».

Se ríen: «Hombre, si es un retroceso, ¡no va a ser a mejor!».

Mi primera objeción es meramente puntillosa. Fuera quien fuera el autor de la sentencia, se equivocaba: el tiempo no admite retrocesos. Siempre cabe que surjan situaciones similares a otras pasadas, pero inevitablemente serán nuevas. Las circunstancias históricas tienden a parecerse, a veces con aburrida tenacidad, pero no son clonables.

Dicho lo cual, también los comentaristas erraban: de ser factibles, muchos retrocesos podrían ser a mejor, vaya que sí. Sólo una concepción ingenuamente progresista de la Historia puede mover a pensar que el paso del tiempo nos conduce inevitablemente hacia situaciones más positivas. Estoy lejos de sostener que cualquier tiempo pasado fue mejor, como el autor de las célebres coplas, pero me siento por lo menos tan distante de esa pretensión como de la contraria.

Lo que con demasiada alegría suele denominarse progreso constituye una amalgama de fenómenos positivos y negativos. Algunos incluso presentan ambas potencialidades a un tiempo. Ocurre que casi siempre se materializan más claramente por su lado negativo.

Tomemos el ejemplo de las armas. No está excluido, ni mucho menos, que un arma pueda ser utilizada con fines socialmente benéficos. Y, cuando tal es el caso, qué duda cabe que cuanto más perfecta sea, mejor. Pero el examen del empleo de las armas a lo largo y lo ancho del mundo a lo largo de las últimas décadas obliga a concluir que su continuo mejoramiento técnico ha hecho mucho más daño que bien. Ayer escuché que la aviación norteamericana ha utilizado durante los últimos días en Afganistán unas potentísimas bombas cuya particularidad principal es que destruyen toda forma de vida en 500 metros a la redonda. Ya ven ustedes: tanta evolución tecnológica para acabar disparando a ojo. Pues vaya un progreso.

De todos modos, admito que hay países -Afganistán es uno en los que el progresismo ingenuo está relativamente justificado-. O resulta, al menos, comprensible. Se trata de sociedades a las que, visto cómo les ido en el pasado, sólo les queda confiar en el futuro. A las que se les puede perdonar que no se queden demasiado con la sentencia de Antonio Machado: «No hay nada que sea absolutamente inimpeorable».

Javier Ortiz. Diario de un resentido social y El Mundo (12 de diciembre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 17 de diciembre de 2011.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/12/12 06:00:00 GMT+1
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2001/12/11 06:00:00 GMT+1

Grotesco

Entre los muchos y muy vivos sentimientos por los que pasó ayer mi estado de ánimo, dos contrastaron de modo muy especial. Uno es el que me asaltó anoche cuando, por primera vez en las últimas 24 horas, encendí el ordenador y me encontré con una larga, larguísima lista de correos electrónicos de condolencia enviados por lectores y lectoras de esta página web. No fue sólo la cantidad. También la calidad. Todos ellos respiraban cariño, solidaridad y ternura.

Creí que ya no me quedaban lágrimas que llorar después de tantas horas, pero era falso. Me quedaban las de alegría.

El otro sentimiento lo había experimentado horas antes en la Iglesia de San Ignacio, en mi barrio natal de San Sebastián, durante la ceremonia religiosa realizada en memoria de mi madre.

Había discutido con Charo sobre si acudir al acto. Por la mañana, en el cementerio, me había alejado a la hora del responso, pero no tanto por rechazo al rezo como por no ver el momento en que enterraban a mi Maritxu. Lo de la tarde era diferente: me preguntaba qué pintaba un ateo en un lugar como aquél. Charo me respondió que había que respetar los deseos de la fallecida. Mi madre no era demasiado devota, pero sí vagamente creyente y, en todo caso, por razones de mera tradición, sí habría deseado que se realizara la ceremonia religiosa. Pensé que, si tras mi muerte se realizara un acto netamente subversivo, también me gustaría que acudieran aquellos de mis amigos que no son de izquierda –no tengo demasiados de ese tipo, pero alguno hay–, aunque obviaran sumarse a los cánticos que eventualmente pudieran entonarse, o no alzaran el puño. De modo que decidí entrar en la iglesia, aunque sin colaborar en el rito.

Lo que no se me había ocurrido que pudiera ocurrir es que el acto me revolviera las tripas. Porque aquello no fue una ceremonia religiosa, sino una farsa grotesca. Cuatro curas y una señora especializada en desafinar iban siguiendo el guión con aire de profundo aburrimiento, del modo más escandalosamente burocrático que imaginarse quepa. No se les notaban particulares ganas de acabar cuanto antes y salir huyendo –eso hubiera despertado mis simpatías solidarias–; al contrario, parecían programados para repetir cadenciosamente los movimientos previstos, pero como si estuvieran ausentes, tal vez meditando profundamente en qué signos poner a la quiniela del próximo fin de semana.

Me pareció escandaloso. Incluso poco profesional: si cobras por hacer algo, tienes el deber de hacerlo bien.

Cada trámite de los que iban cubriendo me cabreaba más que el anterior, pero menos que el siguiente. Las canciones con karaoke. Los espiches monocordes. Me fue invadiendo la certeza de que estaban insultando la memoria de mi madre. Si les importaba un carajo que la buena señora se haya muerto, lo menos que podían hacer era disimularlo, ahorrándose aquella espantosa exhibición impúdica.

Hubo un momento en que la fuerza de mi rabia llegó a ser tan grande que incluso me mareé.

Al salir, me juré por Dios que no volveré a pisar una Iglesia católica.

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El día 10 no hubo apunte en este Diario, debido al fallecimiento de mi madre, María Estévez.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (11 de diciembre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 30 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/12/11 06:00:00 GMT+1
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2001/12/09 06:00:00 GMT+1

Pseudofascistas

Tengo días. Bastantes son malos, sin más. Otros, peores. El resto, directamente pésimos.

El de hoy se incluye de lleno en esta última categoría. Ayer me anunciaron que el estado de salud de mi madre no es precisamente el mejor. Estoy a la espera de algunas pruebas médicas que le están haciendo.

No abundaré en detalles. Lo cuento sólo para que os hagáis cargo del humor con el que he iniciado la lectura matinal de la prensa.

Y, de repente, me encuentro con la noticia: Mayor Oreja dice que Elkarri es «un movimiento pseudofascista que promueve el derecho unilateral a la autodeterminación».

Lo dice coincidiendo con la presentación del Comité de Apoyo de Madrid a la Conferencia de Paz de Elkarri, uno de cuyos promotores es este humilde servidor de ustedes.

¿Alguien sabe qué narices puede ser el pseudofascismo? Admito que el ex ministro del Interior tiene que saber de fascismo muchísimo más que yo -no en vano procede del gremio- pero, con todo y con eso, es la primera vez que oigo mencionar la existencia de semejante fenómeno. ¿Querrá decir que Elkarri pretende ser fascista pero no lo logra? Para mí que no. Me temo que su problema es que, por no saber, no sabe ni insultar.

Pero, si lo del pseudofascismo resulta exótico, no digamos nada de la continuación. Acusa a Elkarri de promover «el derecho unilateral a la autodeterminación». ¡Santo cielo, qué bobada! Un derecho, o se tiene o no se tiene. Uno puede promover el reconocimiento de este o aquel derecho, no el derecho como tal. Elkarri, como yo -y como la Carta fundacional de las Naciones Unidas-, sostiene que los pueblos tienen derecho a autodeterminarse, esto es, a decidir libremente su futuro nacional. No promueve ese derecho para nada, porque entiende que ya existe. Lo que promueve es que ese derecho sea reconocido por las autoridades españolas.

Pero el momento estelar de la frase llega cuando califica de «unilateral» el derecho de autodeterminación que supuestamente promueve Elkarrri. ¡Se creerá este bodoque que ha realizado un gran hallazgo! Todo derecho de autodeterminación es unilateral, por definición. Como el derecho al divorcio. Son derechos que, si los tienes, los tienes por tu cuenta, separadamente. Y, si no, no los tienes. Se queja de que haya quien pretenda que decidir por cuenta propia... ¡implique decidir por cuenta propia!

Este genio debe de estar en la misma onda de profunda reflexión que ha permitido a Aznar considerar que un pacto entre dos puede prorrogarlo una de las partes sin contar con la otra, como ha hecho con el Concierto Económico vasco.

Acuerdos sin acuerdo y derechos propios que no son propios. Esta gente está que se sale.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (9 de diciembre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 30 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/12/09 06:00:00 GMT+1
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2001/12/08 06:00:00 GMT+1

Heroísmos

La noche ha caído sobre Aigües. Hemos cenado tranquilamente y nos hemos sentado a charlar al calor de la chimenea. Zoya Azdi, la joven delegada internacional de la Asociación de Mujeres Revolucionarias de Afganistán (RAWA), nos interroga sobre los vericuetos de la política española. Bromeamos. Le decimos que no le compensa conocerlos: son demasiados, y no demasiado interesantes. Sostenemos que lo más práctico para su organización es determinar de quiénes puede fiarse y, a partir de eso, hacerles caso. De lo contrario, se ahogará en un mar de siglas. Y en un universo de fatuidades.

Zoya irradia determinación tranquila. Le hemos insistido en que aquí ha venido a descansar. Le hemos pedido que pare de pensar en RAWA y se dedique a respirar hondo este aire de campo, con su punto de jazmín, romero y leña de olivo... y que no haga nada más, así sea por un día. Que coja fuerzas para volver a la carga. Sonríe, dice que sí... y sigue preguntando: «¿Sería interesante que hablara con...?», «¿Valdría la pena que visitara a...?».

Me admira su determinación, tan firme como apacible. Mientras la escucho hablar, no puedo evitar la comparación: de un lado, estas mujeres que no presumen de nada pero lo hacen todo -que luchan, que organizan escuelas, que montan hospicios, que improvisan hospitales de campaña, que recorren el mundo dando cuenta de su existencia y del valor de un pueblo ignorado y sufriente-; del otro, esos talibán engreídos, maestros de prohibiciones, que apenas hace un mes proclamaban que iban a ser los sepultureros del agresor norteamericano, que juraban que estaban dispuestos a inmolarse antes que rendirse, y que al final se han rendido para salvar el pellejo, como cualquier mortal que no está demasiado seguro de las delicias del más allá.

Afganistán no es una nación. Son dos naciones, si es que no más. La de RAWA es una. La que se han disputado estas últimas semanas los talibán y las huestes de la Alianza del Norte, otra.

«Lo único que diferencia a los unos de los otros es la barba», dice Zoya. Estoy seguro de que tiene razón. Le sobran datos para saberlo.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (8 de diciembre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 30 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/12/08 06:00:00 GMT+1
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2001/12/07 06:00:00 GMT+1

Otra vez los 400 golpes

El padre de Antoine Doinel estaba convencido de que el chaval no tenía remedio; era un caso perdido. La madre de Antoine no, pero estaba demasiado ocupada atendiendo a su amante como para ocuparse realmente de él. Así que Antoine pasó de una casa opresiva y una escuela opresiva a un centro de detención de menores todavía más opresivo. Hasta que huyó.

Truffaut filmó Les quatre cents coups en 1959. Podría rodar una nueva versión en 2001 y en España. Sólo que le quedaría mucho más triste. Y más indignante. Y mucho más, infinitamente más orwelliana.

Es un círculo vicioso. Primero se crean las condiciones que favorecen que haya gente rematadamente pobre. O tirada. Luego se decide que esa gente constituye un grupo de riesgo, que no está en condiciones de mantener a sus hijos y de proporcionarles una educación adecuada. En consecuencia, se les arrebata su tutela. Y si ya están creciditos y dan muestras de hostilidad hacia la vida ¿cómo no darlas, cuando la vida no ha parado de maltratarte? se les recluye en Centros de Protección.

Se trata de procedimientos de una frialdad inaudita. Y administrativa: son los organismos de la Administración los que deciden, sin tutela judicial efectiva, sin que rija para nada el principio de contradicción. He tenido la oportunidad de conocer un buen puñado de casos. La abuela que cuida al nieto con constatado fervor, pero un médico, tras un examen sumario del niño, sospecha ¡sospecha! que puede estar sufriendo malos tratos: adiós tutela. El padre senegalés y la madre gitana que se quedan sin trabajo durante un par de meses: adiós tutela, aunque al cabo de ese tiempo ya estén trabajando de nuevo. La madre alcohólica que sigue una cura de desintoxicación y la supera: llegaste tarde, María de Magdala. Adiós tutela.

Estoy hablando de casos documentados. La Coordinadora de Barrios de Madrid presentó el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados un informe exhaustivo al respecto. El enésimo informe, esta vez sobre los Centros de sedicente Protección. Lo he leído. He leído folios y más folios sobre los criterios burocráticos con los que se decide el internamiento de chavales en esos centros. Chavales con carencias afectivas como catedrales a los que se encierra en minicárceles aún más desprovistas de afecto, que funcionan con reglamentos que son mera copia de los de las cárceles y que, en algunos casos, están regentadas por fascistas confesos. Chavales que, cuando consiguen huir, como Antoine Doinel, y entrar en ambientes realmente acogedores, tienen un comportamiento perfectamente normal. O mejor que normal, porque es crítico.

¿Nadie va a hacer nada para que cese tanta monstruosidad?

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (7 de diciembre de 2001) y El Mundo (8 de diciembre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 15 de diciembre de 2010.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/12/07 06:00:00 GMT+1
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