2003/11/05 06:00:00 GMT+1
Acto de presentación del libro de Erkoreka y Anasagasti Dos familias vascas: Aznar-Areilza en el salón de actos de las Juntas Generales de Bizkaia. Media hora antes de comenzar, el pequeño local ya estaba hasta los topes. Los medios locales habían anunciado que, junto a los dos diputados autores, se preveía la intervención del prologuista, Xabier Arzalluz, lo que multiplicó no poco la expectación.
Previamente había estado comiendo con dos amigos que se habían hecho unos cuantos kilómetros para la ocasión -uno desde Donostia, el otro desde Cantabria- y con una amiga bilbaina. Tuvimos una larga y entretenida sobremesa, a la que, por desgracia, no pudieron incorporarse otros dos amigos más, venidos también de Cantabria, que llegaron justo para asistir al acto. Me quedé con las ganas de charlar relajadamente con ellos. Quedamos en hacerlo cuanto antes, pero en su tierra.
Al final, con el salón de actos a rebosar y tropecientos micrófonos y cámaras por delante, iniciamos el acto.
Dije cuatro cosas de presentación, en tanto que director de Ediciones Foca, y pasé la palabra sucesivamente a Erkoreka, Anasagasti y Arzalluz.
Josu Erkoreka es como su texto: bienhumorado y minucioso.
Anasagasti también respondió a las previsiones: se mostró ameno e incisivo.
Arzalluz tampoco defraudó. Reservó para el acto una primicia que no todos los medios, por lo que veo, han acertado a valorar debidamente esta mañana. El presidente del PNV habló ayer -y ésa es la cosa- como alguien que se ve ya fuera de la política activa. Dicho de otro modo: confirmó su retirada.
Dedicó a la política, incluida la de su propio partido, palabras con un cierto poso de amargura: «La gente mira con desconfianza a los políticos. Y, en términos generales, tiene razón».
Al acabar, nos fuimos a cenar. Y a parlotear.
Terminamos a las 2 de la mañana. Yo, divertido con de la charla (y horrorizado por el día que me espera hoy).
Iñaki Anasagasti me recordó las muchas maldades que he escrito a lo largo de los años sobre él... y sobre su peinado. Le dije lo que pienso: que no habría pasado nada si hubiera encontrado materias más interesantes que su peinado para mis reflexiones.
La verdad es que no siempre estoy muy de acuerdo conmigo mismo. Pero, por lo general, me divierto con esta vida que me ha tocado.
Javier Ortiz. Apuntes del natural (5 de noviembre de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 29 de octubre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/11/05 06:00:00 GMT+1
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2003/11/04 06:15:00 GMT+1
No me cae especialmente mal la chica. Tiene cara de lista. Ya sé que la cara no es el espejo del alma, diga lo que diga el refranero, pero estaréis de acuerdo conmigo en que más vale tener cara de lista que de tonta. Y de eso saben bastante en La Zarzuela.
En todo caso, agradezco al noviazgo de estos dos ya no tan jovencitos el espacio que han robado en los noticiarios al monotema gubernamental. A más Letizia, menos anti-Ibarretxe. Menos plan Ibarretxe, menos santa indignación por los acuerdos pesqueros con Mauritania (como si sólo los estados soberanos pudieran establecer acuerdos: aquí los tenemos a montones firmados con empresas extranjeras que no han venido de la mano de sus gobiernos), y menos furia por la catalogación como inmigrantes de los inmigrantes (qué absurdo y qué manera de enseñar la oreja: ¡les parece un insulto el término "inmigrante"!).
Gracias, colombroña. Todo lo que se hable de ti y del pavo ése que te has echado de novio, tanto menos que nos dan la vara con lo otro. O sea, con lo de siempre.
Javier Ortiz. Apuntes del natural (4 de noviembre de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 29 de octubre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/11/04 06:15:00 GMT+1
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2003/11/04 06:00:00 GMT+1
A petición del personal, cuento lo que iba a decir sobre la fragilidad de las posiciones de Aznar en materia vasca. Lo relato a escape, porque hay pocas cosas que odie tanto como tener que escribir algo por segunda vez.
Lo que tenía escrito ayer, que se fue al carajo por desastres informáticos varios, se resume así: en contra de lo que puede parecer, Aznar está políticamente solo en su campaña contra Ibarretxe.
Hago el repaso.
Al PSOE lo tiene de su lado porque los que mandan ahora en Ferraz son unos pusilánimes y temen que, de distanciarse, el PP ponga en marcha su maquinaria propagandística y les eche encima las turbas electorales. Pero, así que hablan en privado, los Zapatero y sus Calderas reconocen que la actual política vasca de Aznar -y suya también, de rebote- es un disparate. Salvo el puñado de fanáticos con los que cuentan, que son de armas tomar -los Rodríguez Ibarra, Paco Vázquez y demás neofalangistas-, el resto ve con franco disgusto su subordinación al PP.
En esas mismas está, muy en especial, la jefatura del Partido Socialista de Euskadi, que manda recados nerviosos al PNV por debajo de la mesa -alguno me ha tocado interceptar- en plan «De verdad, que no somos lo que parecemos».
Otro tanto puede decirse del PSC de Maragall.
IU tampoco secunda la Cruzada de José María Aznar. Tienen a su Paco Frutos y a su Rosa Aguilar, sin duda -que son como son: lo suyo no es navegar contra corriente, desde luego-, pero Gaspar Llamazares no se ha olvidado todavía de que el programa de su partido incluye el derecho de autodeterminación y se mantiene firme en él, soportando con estoicismo los embates de los mass media archicentralistas.
CiU tampoco está por la labor, y cuidado que le han trabajado los bajos y la cartera para buscarle el punto débil. Pero no podría ceder en este punto sin comprometer su propia definición nacionalista. Además, tienen cerca la amenaza de Esquerra Republicana. Mayor Oreja, en su furor desmelenado, se lanzó ayer también contra ellos, hermanando a Pujol con Ibarretxe, pero hasta el propio Arenas se ha creído en la obligación de intervenir, diciendo que ese paralelismo «no vale ni para charla de café».
De Coalición Canaria es ocioso hablar. Su voto está en permanente venta. Basta con comprarlo.
¿Qué tiene a su favor Aznar? Una opinión pública que le apoya porque no ha oído otra cosa, constantemente bombardeada con mítines de un solo signo.
Eso mismo da muestra de su consciente debilidad: si se sintiera seguro, admitiría un debate más libre.
En resumen: todo el tinglado anti-vasco de Aznar es un tigre de papel, que da grandes rugidos de tramoya pero no tiene sangre en las venas.
Javier Ortiz. Apuntes del natural (4 de noviembre de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 29 de octubre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/11/04 06:00:00 GMT+1
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2003/11/03 06:00:00 GMT+1
Llego a Madrid ya de noche. Como sé que hoy, lunes, tengo que plantarme otra vez en la carretera, aprovecho para adelantar el apunte del día. Escribo en el pc fijo, de sobremesa, que había dejado conectado a Emule.
Dejo la cosa prácticamente terminada y me voy a la cama.
Cuando me pongo en funcionamiento esta mañana, a las 6:30, descubro que el pc se ha puesto tonto. Trato de rearrancarlo y me dice que no encuentra el archivo vmm32.vxd, por lo que tendré que reinstalar Windows. ¡Como si fuera tan sencillo! Emprendo diversas maniobras envolventes, incluido un scandisc completo del disco duro, con procedimiento de autocorrección de errores añadido.
Hay montones de carpetas con problemas. Las voy dejando de lado, tratando de rearrancar como sea, a capones si se tercia. Nada.
Trato de trabajar desde el pc de Charo. Demasiado complicado: compruebo que tendría que bajarme los archivos de la página web, para después modificarlos. No me deja acceder en red.
Acabo bajando al garaje y subiéndome el portátil. Pero ya se ha hecho tarde. Renuncio a reescribir lo que ya había adelantado. Mañana será otro día.
Recuerdo lo que había escrito y me entra una risita sardónica. Trataba de la aparente fortaleza de la política vasca de Aznar, en realidad débil, según mi tesis. La pintaba como un gigante con los pies de barro. Como un "tigre de papel", según la vieja imagen de Mao Zedong, que no resultó demasiado acertada, que digamos.
Lo que se ha demostrado, más pronto que tarde, es que mi instalación informática sí que es un tigre de papel: parece poderosa, pero resulta frágil, quebradiza.
Menos mal que, como no me fío nada -ni de nada ni de nadie-, tengo copia de casi todo lo importante que guardo en el pc fallón.
Claro que, ahora que lo pienso, ya no tengo ninguna copia. Lo que me queda es el original.
Estoy casi vendido.
Javier Ortiz. Apuntes del natural (3 de noviembre de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 28 de octubre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/11/03 06:00:00 GMT+1
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2003/11/02 06:00:00 GMT+1
Letizia a la una: «¡Hombre, se apellida Ortiz, como tú! ¿Sois familiares?».
Parece que no. Ella es de los Ortiz Rocasolano, de la parte de Asturias, y yo soy de los Ortiz Asecas, primitivamente oriundos -muy primitivamente- de Espinosa de los Monteros, provincia de Burgos. Y, si bien es cierto que los Ortiz de Espinosa repoblamos media España, a Norte y Sur, no hay constancia de que recaláramos en Asturias. Oficialmente, al menos.
Letizia a las dos: «¡Es divorciada! ¿No planteará eso problemas?». No de Derecho Canónico, porque se casó por lo civil, así que puede insistir ahora en ello por la vía eclesial. Pero, formalidades aparte, la Iglesia no puede desconocer que ha sido -y sigue siendo, por lo que parece- una grave pecadora. ¿Qué dirán los ministros legionarios de Cristo, y la legionaria consorte que ejerce de concejala madrileña? ¿Le harán el vacío, como a Álvarez Cascos?
Letizia a las tres: «¿Estará preparada para aguantar impávida cuando el Borbón que le ha tocado en suerte empiece a borbonear? Respuesta: Sí. Si ha soportado a Alfredo Urdaci durante meses, demos por seguro que puede soportar cualquier otra inclemencia.
Pero que no crea que será obligatoriamente reina de España. A su próximo marido le puede ocurrir fácilmente lo que a su primo Charles: que su predecesor aguante, con ayuda de los avances médicos de hoy en día, lo que no está en los papeles, y que, en la larga y aburrida espera, se canse de ella.
¡Cuídate, Letizia, de las Camilas! Y, sobre todo, y así que pasen unos cuantos años: ¡cuida los frenos de tu coche!
Javier Ortiz. Apuntes del natural (2 de noviembre de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 28 de octubre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/11/02 06:00:00 GMT+1
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2003/11/01 06:00:00 GMT+1
Hoy, día de Todos los Santos, se me llevan el alma todos los demonios.
Que nadie crea que hablo de las aparatosas desventuras del plan Ibarretxe, o de los fantásticos recursos pre-previos que anuncia el Gobierno central -capaz de recurrir incluso las resoluciones y leyes que aún no lo son-, o de la refinada delicadeza de Juan José Rodríguez Ibarra, (a) El Bellotari, celoso promotor de la patriotería de Puerto Urraco elevada al cubo de Rubik (dicho sea por el aquel de su problemático encaje).
Lo que me hace rechinar hoy es, lisa y llanamente, la Real. La Real Sociedad Club de Fútbol de San Sebastián. O, dicho más directamente: el ridículo que viene haciendo en los últimos tiempos ante equipos de tan variado pelaje como la Juventus de Turín, el Albacete de Albacete y el Atlético de Madrid.
Los amigos -e incluso alguna amiga-, sabedores de mis penares de donostiarra en ejercicio, se me cachondean, los muy sádicos, fingiendo un hondo pesar: «Ay, Javier, parece mentira», «¿Qué os está pasando este año?», etc., etc.
Pues diré lo que les está pasando, porque me parece bastante sencillo.
Sucede que el año pasado la Real tenía seis o siete jugadores relativamente buenos que estaban en el mejor momento de sus respectivas carreras. El entrenador supo marcarles un ritmo de entrenamiento bien adaptado a sus capacidades y al objetivo que se proponían: rendir al máximo en una sola competición. Les fue muy bien.
Este año no se encuentran a un buen nivel, ni mucho menos. Más bien todo lo contrario. A la defensa se la ve lenta e insegura, y los ataques, basados hace un año en los centros medidos a la cabeza o a los pies de sus dos arietes, brillan ahora por su ausencia. De Pedro, cuando no está enfermo, tiene una proporción de fallos verdaderamente deprimente. Karpin, puro nervio y tensión contagiosa durante la anterior temporada, está convertido en otra penosa fábrica de despropósitos. Nihat corre, pero apenas logra sacar provecho de sus sprints, López Rekarte se hace expulsar por chorradas y Xabi Alonso no es ni la sombra del organizador del juego al que conocimos hace unos meses.
No veo que haya en ello ningún secreto. Si pudimos explicar el éxito del año pasado apelando a la feliz confluencia de varios magníficos estados de gracia, ¿por qué no ibamos a poder explicar el fracaso de este año aludiendo a la desdichada coincidencia de varios estados de forma -entendidos en el más amplio de los sentidos- verdaderamente lamentables?
Están mal, juegan mal, se equivocan y pierden. C'est tout.
¿La suerte, dicen? La suerte para el que la trabaja.
Javier Ortiz. Apuntes del natural (1 de noviembre de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 28 de octubre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/11/01 06:00:00 GMT+1
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2003/11/01 07:00:00 GMT+2
Dejé el pasado miércoles la reflexión sobre el plan Ibarretxe en el punto que considero clave: la disputa sobre el llamado sujeto de la soberanía. ¿Tiene el pueblo vasco una personalidad jurídica propia, identificada e identificable, como sostienen los partidarios de la autodeterminación, o existe únicamente como parte del pueblo español, subordinada necesariamente al conjunto, tal cual afirman los que se dicen constitucionalistas? O, por plantearlo de un modo más gráfico y directo: ¿responde la autonomía actual de Euskadi a la atención obligada de un derecho preexistente o es el resultado de una benévola concesión del Poder central, venturosamente materializada en los textos fundacionales del régimen político vigente?
Según el Gobierno y sus valedores, la Constitución de 1978 lo aclara todo de forma inequívoca. Recuerdan que, según su artículo 2, «la soberanía nacional reside en el pueblo español». Pero saben de sobra que la propia Constitución reconoce acto seguido la existencia en España de diversas «nacionalidades», término usado sistemáticamente para aludir a los pueblos con personalidad y derechos propios. La Disposición Adicional Primera del texto constitucional remacha el mismo clavo, al reconocer «los derechos históricos de los territorios forales».
La Constitución se redactó en una compleja y contradictoria coyuntura. Trató de dar satisfacción a las fuerzas netamente anticentralistas de la oposición al régimen de Franco y, a la vez, a las más cerradamente centralistas, parapetadas tras el aparato represivo del franquismo, con los jefes militares al frente. Fue cualquier cosa menos inequívoca.
Tampoco pueden calificarse de inequívocos los principales textos legales que fueron elaborados más tarde para regir la vida política de Euskadi. Así, el Estatuto de Gernika puso buen cuidado en atribuir al pueblo vasco el derecho a fijar su propio camino. De hecho, cuando se elaboró, un destacado dirigente de UCD afirmó que ése no era un Estatuto de Autonomía, sino «una declaración de independencia apenas camuflada». Por idéntica dirección caminó el Acuerdo para la Pacificación y Normalización de Euskadi, más conocido como Pacto de Ajuria Enea, en cuyo texto se hablaba del derecho permanente de los vascos a replantearse por vía pacífica y democrática su relación con España. El 25 de junio de 1966, con el PP recién llegado al Gobierno, la Mesa de Ajuria Enea elaboró una declaración contra ETA, en uno de cuyos puntos se insistía en la validez del denominado «ámbito vasco de decisión». Y el Gobierno de Aznar, a través de su portavoz, mostró su total acuerdo con el texto.
Dejémonos de vainas: los consensos políticos establecidos en España desde 1976 ofrecen margen suficiente para hacer todo lo que se quiera hacer. O para no hacer nada. Para defender lo que sea... y su contrario.
¿Preeminencia de la ley? Venga, que no está la cosa para bromas de mal gusto.
Javier Ortiz. El Mundo (1 de noviembre de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 15 de abril de 2018.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/11/01 07:00:00 GMT+2
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2003/10/31 06:00:00 GMT+1
Los niños y las niñas gustan de jugar a los mayores. Su deseo de hacerse cuanto antes con las capacidades y el poder de los adultos les empuja a imitarlos: fingen ser padres -o madres-, se presentan como profesionales de esto o lo otro, adoptan los aires que perciben en los mayores que les rodean. Disfrutan creyéndose por un rato que gozan ya de sus privilegios. Y, de paso, se entrenan en lo que acabarán haciendo en el futuro.
La visión infantil del mundo de los mayores es caricaturesca. Desdeña muchos matices. Pero los aspectos que percibe y que reproduce al jugar no son superficiales: acierta a simplificar con bastante tino. Retiene los rasgos más definitorios de los adultos y los exagera, convirtiéndolos en grotescos.
Me contaban ayer de un colegio de Madrid al que acuden -cuando acuden- muchos niños y niñas gitanos. Me decían que los juegos de los niños no pueden ser más transparentes. Y más preocupantes. Los hay, por lo visto, que se sirven de las sillas de la clase como si fueran automóviles y juegan a que escapan de coches patrulla de la policía, que trata de darles caza. Otros hacen como si estuvieran hablando por teléfonos móviles y sueltan sin parar frases enigmáticas, del género: «¿Cuánto quieres? ¿Cien?», «En la esquina de siempre, dentro de una hora», «¿Cuándo dices que llega?», etcétera.
Me acordé de inmediato de unos críos a los que vi en su tiempo de recreo allá por 1976, en plena transición, en una ikastola situada en el Paseo de los Fueros, en San Sebastián. Jugaban a policías y manifestantes. La principal dificultad del juego estribaba en que ninguno de los chavalitos quería hacer de policía. Sorteados los respectivos papeles, empezó la cosa. El grueso de los críos se ponía delante de los ocasionales policías y gritaba: «As-ka-tasuna!» (¡Libertad!), acompañando los gritos con palmadas rítmicas. «¡Disuélvanse!», respondían los otros, en recio castellano. «Amnistia osoa!» (¡Amnistía total!), replicaban los primeros. Aguantaban así un rato, transcurrido el cual procedían a liarse a mamporros.
La gente menuda dice lo que oye y hace lo que ve.
Me pregunto cuanto tardarán los chavales de la recia España en jugar a vascos y españoles. Y cuanto tardarán los chavales de la arisca Euskadi en jugar a españoles y vascos.
Javier Ortiz. Apuntes del natural (31 de octubre de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 28 de octubre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/10/31 06:00:00 GMT+1
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2003/10/30 06:00:00 GMT+1
Supongo que el dicho existe en casi todos los idiomas. Lo recuerdo en francés (Pas de nouvelles, bonnes nouvelles) y en inglés (No news, good news). Se supone que si no hay noticias -de un lugar, de una gente- es que no les pasa nada malo.
Pero yo estoy experimentando otra variante de la ausencia de noticias: no las tengo porque no las oigo. Por mero afán de supervivencia, por puro y simple instinto de autoprotección, llevo un par de días que apago la radio o cambio de canal de televisión en cuanto anuncian que van a dar las noticias. Me ataca los nervios que no haya boletín informativo sin su correspondiente arenga contra el plan Ibarretxe. La sueltan sistemáticamente, aunque no tengan realmente nada nuevo que contar. (Iba a escribir: «como si estuvieran obligados a hacerlo». Qué ingenuidad. Lo correcto es: «porque sus jefes les han dado orden de hacerlo».)
No es que haya perdido interés en las noticias. Es que eso no son noticias. Son soflamas.
En mi niñez, la gente llamaba al boletín informativo de la radio «el parte». El término estaba tomado del lenguaje bélico: se refería a los partes de guerra, en los que el mando del Ejército daba cuenta a la población de las incidencias del día. Durante la guerra civil, las emisoras de radio franquistas difundían cada tantas horas los éxitos -reales o supuestos, daba lo mismo- de las tropas nacionales. Ese fue el antecedente de los diarios hablados de Radio Nacional, única emisora autorizada por entonces a elaborar programas sedicentemente informativos.
Tengo enteramente la sensación de que hemos vuelto a los tiempos de el parte. Todo lo que se dice está sometido a estricta vigilancia de la superioridad, para que sirva adecuadamente a la causa. Ojito con tener ideas propias, o con pretender que las realidades tienen dos caras, o con mostrar indulgencia hacia el enemigo.
Da lo mismo que las supuestas informaciones sean fruto de la exageración o de la libre inventiva de los agitadores a sueldo: sólo importa que valen para el fin pretendido.
He decidido prescindir del parte. Me refugio en la prensa escrita, en la que yo puedo decidir qué leo y qué no.
Javier Ortiz. Apuntes del natural (30 de octubre de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 27 de octubre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/10/30 06:00:00 GMT+1
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2003/10/29 06:00:00 GMT+1
Es como si mantuvieran una competición entre ellos, a ver quién la dice más gorda.
«Ibarretxe apoya su plan secesionista sobre mil muertos», suelta Aznar.
«Ibarretxe está negociando con ETA un reparto del poder. Lo que van a pactar es un Gobierno conjunto», afirma Mayor Oreja.
¡Toma ya! ¿Cuál será la siguiente? ¿«Un informe policial apunta a Juan José Ibarretxe (a) Juanjo como posible jefe del comando Araba»? ¿«Ibarretxe, a favor de la disolución de España en ácido sulfúrico»? ¿O aún mejor: «Josu Ternera y Juan José Ibarretxe estudian inscribirse como pareja de hecho»?
Es el reino del disparate elevado a la enésima potencia. El otro día vi y oí a una de esas señoras que presentan magazines de televisión -creo que era María Teresa Campos, aunque no me hagáis mucho caso, porque no las distingo- que se preguntaba con mucha seriedad si es aceptable que haya gente que intente pegar al lehendakari cuando va a dar conferencias por esos mundos del Señor. «Yo creo que no, que tampoco es eso», concluyó, adoptando un aire de persona sensatísima. Habló de lo sucedido en Granada como si se tratara de algo opinable, en plan «unos piensan de una manera, otros de otra, en fin, ya se sabe, en la variedad está el gusto».
Ignoro qué grado de elasticidad tendrán las tragaderas de la opinión pública española. De la pública y de la publicada. Me pregunto hasta dónde podrán llevar los aznaristas el protodisparate total, la archiexageración desaforada y la brocha gordísima a guisa de pincel sin que los medios de información -así sean sólo los menos ridículos- empiecen a dar la voz de alarma frente a tanto y tan disparatado exceso. ¿Cuánto tardará la intelligentsia hispana en denunciar que todo este penoso espectáculo representa un insulto a su ídem?
De veras que no lo sé. Yo he pasado ya de la preocupación a la indignación, de la indignación a la incredulidad y, finalmente, de la incredulidad a la risa floja.
Esta gente merecería poner en su escudo la vieja inscripción de los Reyes Católicos: Plus ultra. Que en su caso habría que traducir sólo a medias: «Más ultra».
Porque ultras sí que son. No les neguemos todo.
Javier Ortiz. Apuntes del natural (29 de octubre de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 27 de octubre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/10/29 06:00:00 GMT+1
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