El programa es otro más de esos en los que modelan a jóvenes concursantes con el único fin de recabar audiencia. Nada extraño. La mayoría son blanditos, maleables y moldeables. Al mínimo atisbo de férrea personalidad, suenan las sirenas y las ovejas vuelven al redil. Quizá les pongan por las noches la peli Alguien voló sobre el nido del cuco.
Los jóvenes que participan en el tinglado televisivo de Cuatro aspiran a convertirse en bailarines profesionales. Desconozco lo que se cuece en una academia de baile, pero en este programa se pasan más tiempo llorando que danzando. Cualquier crítica de los profesores provoca un valle de lágrimas. No sé si se trata sencillamente de sensibilidad, pero lo dudo mucho. Pucheritos al margen, lo que más me llama la atención de FAMA, que así se llama la cosa, es la actitud de la mayoría de los profesores. Fomentan el mal rollo entre los alumnos, no admiten la menor de las réplicas de sus pupilos, convierten esa escuela de baile en una especie de academia militar. La jefa de estudios ejerce de brazo duro de la ley con inusitada soberbia. Una cosa es la disciplina y otra negar el derecho de réplica y huir de los debates inteligentes apoyándose en la jerarquía del miedo. Clint Eastwood no lo haría mejor. Y por si fuera poco, los profes se empeñan semana tras semana en que cada uno de los bailarines denuncie o elija de entre sus compañeros al que peor se comporta. Eso es un monumento a la rivalidad, a la competencia insaciable. La indigestión tiene lugar en el llamado “Tribunal de convivencia”. Dicen que la fama cuesta. Visto lo visto en este programa, si quieres ser famoso, olvídate de ser tu mismo. Ése es el “único” precio a pagar.
Comentarios
Excelente entrada, Jean. Además de todo lo que dices, pienso que los programas que siguen éste formato consiguen que la ciudadanía vea con mejores ojos la videovigilancia; más que nada porque se pasan todo el día filmando a los hámsters bailarines del concurso, estén bailando o no, aunque lo que sea que estén haciendo tenga o no relación con el concurso.
En la novela '1984', de Orwell, había mas intimidad.
Remitente: Izaam.2008/03/31 15:23:39.765 GMT+2