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2013/11/03 20:37:33.765000 GMT+1

Dextrología (I): ¿Qué es la derecha?

 

La derecha es un concepto inabarcable en tanto que cambiante. Es la apisonadora del dominio, la fuerza siempre latente, orquestada, aniquilante, permanentemente dispuesta al castigo. La derecha es, paradójicamente, lo viejo, pero también lo nuevo, porque se perpetúa,  se adapta para mantener el estado de las cosas. La derecha es el privilegio que descansa sobre la necesidad, el despilfarro que se ríe de la carestía. Es el ayer del mañana, y el mañana del ayer. Es la inalterable aspiración del dominio individual, la malformación congénita que lastra a las sociedades.   La derecha se tiñe de la inocencia y credulidad de sus víctimas. Aunque, a veces, las víctimas que son conscientes del engaño sean las que se tiñen con la sangre de su propia derrota. Porque mientras la izquierda es un anhelo, la derecha es una constatación, la efervescencia del egoísmo idolatrado.

La derecha, como dogma ensoberbecido, no admite preguntas ni cuestionamientos. Es una religión dentro de una religión. Es la carcajada en el entierro, y la crítica que impone silencio en el carnaval. La derecha siempre sepultó los hallazgos de las ensoñaciones y los saltos del humanismo sin los ropajes de la superstición. La derecha desprecia la verdad de la propia contemplación, consciente de que el espejo devuelve a su otro yo situado a la izquierda, en el tabú de las incógnitas y las dudas. Su música es el desacorde que asalta la sincronía de una aspiración eterna, el torrencial de manchas que arruga el corazón de un pentagrama hasta imponer un único himno. La derecha es ese dedo acusador y amenazante que te señala para mantenerte lejos de su morada.

Pero la derecha es sobre todo derecha en la oscuridad, su hábitat predilecto, donde seduce y embauca a hordas de contrincantes dispersos y  devorados por la alienación. Y entre tinieblas, donde da forma a la masa programática del control y dominio sin fisuras, escribe en renglones torcidos los mandamientos sagrados que ordenará cumplir, cuidándose mucho de respetarlos desde la coherencia. La derecha tira la piedra y esconde la mano. Y la concurrencia, descalabrada, aplaude y recoge las migajas de un escenario de corrupción, impiedad e incongruencias. La derecha no respeta sus designios ni sus leyes. Ésas fueron sólo escritas para adormecer al vulgo.

La derecha es la clase omniconsciente  que vence a sus rivales noqueándoles sobre una lona de impersonalidad. La derecha es la clase que siempre lucha. Y suyo es el éxito incontestable de borrar las huellas de identidad de sus antagonistas hasta hacer que las barricadas sean lastres y obstáculos de una revolución siempre pendiente.  

 

 

Escrito por: Jean.2013/11/03 20:37:33.765000 GMT+1
Etiquetas: política conservadurismo lucha_de_clases derecha | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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