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2000/12/28 10:00:00 GMT+1

Delicias campestres

Quienes leen habitualmente este Diario se habrán extrañado de lo tarde que he escrito el apunte de hoy. La tardanza ha sido resultado de las peculiaridades de la vida campestre.

Llegué ayer de Madrid a mi casa de Aigües, en Alicante. Hermoso lugar... casi siempre. Anoche hacía un viento que se volaba el monario. Al poco de llegar, zas, se fue al carajo la electricidad. En toda la zona.

Es curioso todo lo que depende de la electricidad. Hasta el teléfono móvil: se desconecta el repetidor.

Reconozco que mi especialidad no es vivir a oscuras.

Esta mañana, al poco de amanecer, he hablado con Iberdrola. No sabían que los habitantes de esta zona campestre estábamos sin suministro.

-¿No tienen luz? -me inquiere una amable señorita. Es una pregunta que odio.

-Sí, luz sí. La que entra por las ventanas. Lo que no tenemos es electricidad -le respondo.

Hasta las 9:00 hemos estado igual. Ahora parece que volvemos a la vida civilizada. A saber por cuántas horas. Las que le dé la gana al viento, supongo.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (28 de diciembre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 22 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/12/28 10:00:00 GMT+1
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2000/12/28 09:30:00 GMT+1

¿Lapsus... o inoportuna franqueza?

Cabreo de mil pares en Ferraz con las declaraciones de Mayor Oreja. El ministro del Interior ha afirmado que un objetivo esencial del pacto PP-PSOE es «neutralizar el nacionalismo». José Blanco, secretario de organización socialista, dice que son «un desliz grave» y un lapsus linguae.

Qué tontería. No hay lapsus que duren una explicación entera.

Mayor nunca ha ocultado su pensamiento al respecto. Siempre ha dicho que los nacionalistas, violentos o pacíficos, comparten el mismo objetivo, y que eso es, para él, lo realmente grave. Durante la tregua repitió hasta hartarse aquello de que «ahora tratan de lograr por medios políticos lo que no lograron con la violencia». De ahí el interés que puso el PP en que su acuerdo con el PSOE incluyera el famoso preámbulo de descalificación del PNV y EA. Los partidos del Gobierno de Vitoria respondieron que ese pacto no apuntaba realmente contra ETA, sino contra ellos. Mayor Oreja viene ahora a darles la razón.

La prueba de que no ha habido desliz alguno -y de que no estamos ante una cosa personal de Mayor, sino de una doctrina que él ha conseguido convertir en la oficial de su partido- es que Rafael Hernando, portavoz del PP, le ha replicado a Blanco que «no entiende» sus críticas.

Yo tampoco. A no ser que lo que le estén diciendo a Mayor es que esas cosas se hacen, pero no se dicen.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (28 de diciembre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 22 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/12/28 09:30:00 GMT+1
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2000/12/27 07:00:00 GMT+1

Ideas y realidades

25 de diciembre. 8:00 de la mañana. Me dispongo a afeitarme.

Conecto la radio. No estoy en Madrid y las presintonías de mi transistor no valen. Hago un barrido del dial. Casi todas las emisoras repiten su programa especial de Nochebuena. No hay ningún informativo. A falta de noticias, recalo en un coloquio religioso que por lo menos es en directo.

Uno de los participantes, que se confiesa periodista, afirma que está muy enfadado con los medios de comunicación porque -dice- sólo se ocupan de los aspectos lúdicos de la Navidad: de las fiestas, los regalos, las diversiones, las comilonas, los viajes, etcétera, olvidándose de lo que la Navidad es «en realidad». «Porque la Navidad, en realidad, es una conmemoración hondamente religiosa», proclama.

Despierta mis ansias de polemista infatigable. «No», le respondo mentalmente, mientras me embadurno la cara con espuma de afeitar. «En realidad, la Navidad actualmente es eso: los regalos, el consumismo y todo lo demás. Otra cosa es que a ti te parezca mal y que prefirieras que fuera de otro modo. Pero tus deseos no son más realidad que la realidad».

Es como esos cristianos -por lo demás excelentes- que afirman: «La Iglesia de verdad es la Iglesia de base». Pues no, lo siento: la más de verdad es la del Vaticano.

En política también es muy frecuente esa actitud :«¿Socialista el PSOE? ¡El socialismo es otra cosa!», suelta el uno. «¡La Unión Soviética nunca fue realmente comunista!», clama el otro. «¡Los liberales de hoy en día no tienen nada que ver con el liberalismo de verdad!», sentencia el de más allá. El ejercicio es en todos los casos el mismo: se decide que lo verdadero, lo realmente real, es lo proclamado en la doctrina -en la doctrina primigenia, casi siempre, esto es, en el plano de las ideas, de los ideales, y que, en la medida en que lo que sucede en la práctica no coincide con esos ideales, lo existente es falso, irreal, meramente aparente. Se invierten los términos: las ideas toman el lugar de lo real, y los hechos, el de lo imaginario.

Pero la Historia no funciona así. Hay ideas que ayudan a poner en marcha determinados movimientos sociales, pero luego éstos siguen su propio rumbo, en función de cientos de condicionantes que no figuraban en el guión inicial. Pretender que se vuelva atrás para enderezar el curso torcido de la Historia es puro desvarío.

No tengo nada contra quienes se esfuerzan por que la realidad tome el rumbo de sus ideas: yo también lo pretendo. Pero hemos de hacernos cargo del limitado papel que juegan nuestros ideales. Incluso los más nobles.

Rectifico: particularmente los más nobles.

Javier Ortiz. El Mundo (27 de diciembre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 25 de diciembre de 2010.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/12/27 07:00:00 GMT+1
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2000/12/27 06:00:00 GMT+1

«Sentencia ejemplar»

Cada vez que escucho que este o aquel tribunal ha impuesto «una sentencia ejemplar», agarro el mismo mosqueo.

Los tribunales no están para dictar castigos que sirvan de ejemplo a terceros; están exclusivamente para hacer justicia a quienes se sientan en el banquillo de los acusados. Pretender que las sentencias sirvan para amedrentar a los hipotéticos aspirantes a delincuentes es desnaturalizar la función de la Justicia.

En este caso, la supuesta «sentencia ejemplar» es la que ha dictado la Audiencia Nacional contra un individuo que, según el apartado de «hechos probados» del fallo, tiró un cóctel molotov contra una surcursal bancaria. Ha sido condenado a 16 años de cárcel.

Es una sentencia equivalente a la que el vigente Código Penal reserva a los reos del delito de homicidio.

¿Qué conclusión se desprende de esa sentencia, que supuestamente la convierte en tan aleccionadora? Yo sólo deduzco una: que si apenas hay diferencia en el castigo que te ganas por tirar un cóctel molotov y por pegar un tiro y cargarte a alguien, es obvio que no compensa tirar cócteles molotov.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (27 de diciembre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 21 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/12/27 06:00:00 GMT+1
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2000/12/26 06:00:00 GMT+1

Los ideales y la realidad

25 de diciembre. 8:00 de la mañana. Me dispongo a afeitarme.

Enciendo la radio. No estoy en Madrid y las presintonías de mi transistor no valen. Hago un barrido del dial. Casi todas las emisoras repiten su programa especial de Nochebuena. No hay ningún informativo. A falta de noticias, recalo en un coloquio religioso que por lo menos es en directo.

Uno de los participantes, que se confiesa periodista, afirma que está muy enfadado con los medios de comunicación porque -dice- sólo se ocupan de los aspectos lúdicos de la Navidad: de las fiestas, los regalos, las diversiones, las comilonas, los viajes, etcétera, olvidándose de lo que la Navidad es «en realidad». «Porque la Navidad, en realidad, es una conmemoración hondamente religiosa», proclama.

Despierta mis ansias de polemista infatigable. «No», le respondo mentalmente, mientras me embadurno la cara con espuma de afeitar. «En realidad, la Navidad actualmente es eso: los regalos, el consumismo y todo lo demás. Otra cosa es que a ti te parezca mal y que prefirieras que fuera de otro modo. Pero tus deseos no son más realidad que la realidad».

Es una persistente tendencia detectable en los más diversos ámbitos. Es de lo más frecuente en el terreno de la política. «¿Socialista el PSOE? ¡El socialismo es otra cosa!», suelta el uno. «¡La Unión Soviética nunca fue realmente comunista!», clama el otro. «Los liberales de hoy en día no tienen nada que ver con el liberalismo de verdad», sentencia el de más allá. El ejercicio es en todos los casos el mismo: se decide que lo verdadero, lo realmente real, es lo proclamado en la doctrina -en la doctrina primigenia, casi siempre-, esto es, en el plano de las ideas, de los ideales, y que, en la medida en que lo que sucede en la práctica no coincide con esos ideales, lo existente es falso, irreal, meramente aparente. Se invierten los términos: las ideas toman el lugar de lo real, y los hechos, el de lo imaginario.

Pero la Historia no funciona así. Hay ideas que ayudan a poner en marcha determinados movimientos sociales, pero luego éstos siguen su propio rumbo, en función de cientos de condicionantes que no figuraban en el guión inicial. Pretender que se vuelva atrás para enderezar el curso torcido de la Historia es puro desvarío.

No tengo nada contra quienes se esfuerzan porque la realidad tome el rumbo de sus ideales: yo también lo pretendo. Pero hemos de hacernos cargo del limitado papel que juegan nuestros ideales. Incluso los más nobles.

Rectifico: particularmente los más nobles.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (26 de diciembre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 21 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/12/26 06:00:00 GMT+1
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2000/12/25 06:00:00 GMT+1

Gente rara

24 de diciembre. 11:30 de la mañana. Conduzco despacio –despacio para mis costumbres– camino de San Sebastián, refrenado por la lluvia y por la niebla, espesa como un discurso de Aznar. Cerca ya de Burgos, el cielo se despeja. Los pocos coches que circulan por la Nacional I se ponen a acelerar. Se ve que sus conductores quieren recuperar el tiempo perdido. Yo no tengo prisa. Sigo al trantrán.

Llegando al nudo de Landa, donde se bifurca la carretera –un tramo rumbo a Valladolid y Palencia; el otro hacia Bilbao y Logroño–, me adelanta un cochecito de ésos que hacen ahora, que no tienen media galleta pero pueden ponerse a 200. Lanzado como una bala, llega hasta el cruce y toma el camino recto. Bruscamente, gira, rectifica y enfila en dirección Bilbao. Demasiado para su estabilidad: patina, se da la vuelta, se sale de la carretera, arranca de cuajo una señal de tráfico y vuelca aparatosamente, quedándose boca abajo.

Me detengo y miro el panorama. El destrozo es absoluto. Hay pedazos de coche por toda la carretera. Lo que queda, tirando en una hoya, humea: aquello puede ponerse a arder en cualquier momento.

Para también otro automovilista.

–No creo que haya nadie vivo dentro de eso –le comento mientras miramos horrorizados el amasijo de chatarra.

De todos modos, busco el teléfono y me dispongo a pedir una ambulancia.

En ese momento, por el hueco de lo que cinco minutos antes era una ventanilla, emerge un cuerpo. Antes de que nos haya dado tiempo de ayudarle a salir, ya está de pie. Es una joven de unos 25 años, morena y alta. Como una aparición. Le preguntamos qué tal está. Dice que bien. Insistimos: ¿le duele algo? No; nada. Tiene una pequeña herida en la frente, mínima, y algún rasguño. Se repasa ella misma. Está indemne. ¿Iba alguien más con ella? No; iba sola.

Tiembla. Tiembla como una hoja.

Aviso a la Guardia Civil. Paran más automovilistas. Alguien le ofrece una manta. No la quiere. ¿Sentarse? No; tampoco. “Gracias, gracias, estoy bien”.

–¿Le importa si me miro en su espejo? –me dice.

Claro que no.

Se repasa la cara.

–Joder, mierda –dice, tocándose los rasguños–. ¡Tenía que hacerme daño precisamente en la cara!

¡Acaba de renacer y le preocupan dos rasguños! Supongo que somos así.

Llega la Cruz Roja.

Ya no pinto nada allí. Me despido, monto en el coche y retomo la marcha.

Más que cabreado, estoy perplejo.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (25 de diciembre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 5 de mayo de 2009.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/12/25 06:00:00 GMT+1
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2000/12/24 06:00:00 GMT+1

¡Cono con don Sigfrido!

Don Sigfrido Herráez es concejal de Vivienda y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid.

No me detendré en su nombre de pila. Ignoro si sus señores padres quisieron convertirlo en homenaje viviente a las fortificaciones hitlerianas o si lo imaginaron cual Nibelungo estepario. Me da igual. En todo caso, él no tiene la culpa de llamarse así.

Tampoco le reprocharé el título de su Concejalía, por más que atribuirse la regulación de la movilidad capitalina -o sea, de la capacidad global de la población madrileña para moverse- resulte una pretensión un tanto excesiva. Cualquiera sabe: puede que también eso le viniera dado. Lo mismo es cosa de su su jefe, el tal Álvarez del Manzano.

Lo que en todo caso sí es culpa suya, íntegramente suya, es la disparatada iniciativa que ha tenido de colocar sobre el asfalto madrileño cientos de conos blanquirrojos de goma para -supuestamente- proteger de invasiones indeseadas los carriles de autobuses y taxis durante la Navidad.

Creía don Sigfrido que, al dificultar que los coches invadan el carril de marras, conseguiría hacer bastante más fluida la circulación del transporte público de la capital del Reino, con lo que todos saldríamos ganando. Tanto y tan firmemente lo creía que incluso se permitió hacer un balance de su iniciativa... ¡dos días después de ponerla en marcha! Había pasado un solo fin de semana y él ya tenía claro que su invento había sido genial.

¿Genial? Ayer me tocó bajar desde la Plaza de Roma por la calle Alcalá, con entrada por la Avenida de Daroca. En ese breve recorrido, me encontré con seis conos -seis conos, seis, de la ganadería de don Sigfrido- plantados en medio de la calzada, separados entre sí de tal modo que parecían dispuestos para un prueba de ésas que se hacen en los exámenes de conducir motocicletas, exigiendo a los aspirantes a moteros que vayan sorteando los obstáculos. Gracias al cielo, eran las 3 y media de la tarde, la calle estaba casi vacía y los automovilistas podíamos dedicarnos a hacer eses sin chocar entre nosotros ni llevarnos a nadie por delante.

¿Qué es lo que pasa con los conos? Pues pasa, en primer lugar, que los carriles bus-taxi de Madrid son bastante estrechos. Y pasa, en segundo lugar, que los conductores de la Empresa Municipal de Transportes y los taxistas -movilidad pura- están acostumbrados a ir a su aire, saliendo y entrando de su carril con alegre desenfado, con lo cual, ahora, rozan cada dos por tres los conos de marras, los cuales, como son de chichimoco, salen despedidos y se plantan en cualquier lado. Y pasa, en tercer lugar, que don Sigfrido ha puesto a cuatro gatos municipales para ir recogiendo los conos que se han ido al carajo y devolverlos a su sitio inicial, con lo que se quedan en medio de las calzadas todo el tiempo que les da la gana.

Bueno, en realidad pasan más cosas. También pasa que los cuatro gatos municipales encargados de supervisar la buena marcha del plan de don Sigfrido han descubierto que si en lugar de poner los conos cada tres o cuatro metros los agrupan en fila india, todos pegaditos, reciben menos meneos. Y es lo que hacen, mayormente para economizar esfuerzos. Claro que con ello el panorama vial se vuelve surrealista: hay calles madrileñas en las que el automovilista no encuentra ni un solo cono en cientos de metros, pero de repente le asalta de improviso una manifestación de conos, todos ellos la mar de reflectantes.

Si don Sigfrido se diera menos prisa en hacer balances definitivos, se habría dado cuenta de que su campaña de conos es un churro que, si bien puede satisfacer a los conductores de la EMT y a los taxistas, que ahora, sin dejar de hacer lo que les da la real gana, tienen un margen de maniobra aún mayor, supone un deterioro importante para la seguridad de automovilistas y peatones.

¿He dicho que sólo satisface a los conductores de la EMT y a los taxistas? Craso error. ¡Me había olvidado de los fabricantes de conos!

Esos también tienen que estar encantados. ¿A que sí, don Sigfrido?

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (24 de diciembre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 20 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/12/24 06:00:00 GMT+1
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2000/12/23 07:00:00 GMT+1

Sin fisuras

Afirma Aznar que todos los partidos y organizaciones democráticas deben mostrar en estos momentos «una unidad sin fisuras» frente al terrorismo de ETA.

Haré constar, en primer lugar, que la unidad política sin fisuras es, en democracia, un estado de excepción, dicho sea en el sentido literal de la expresión. Lo propio de la democracia es la diversidad, la discrepancia. En política, como en casi todo, la unanimidad es indeseable. Empobrece el debate y, en consecuencia, también la gama de opciones y la inventiva. Cada opinión da lo mejor de sí misma en su confrontación -todo lo pacífica que se quiera, pero todo lo implacable que haga falta- con opiniones distintas. Una sociedad se muestra tanto más sana y tanto más fructífera cuanta mayor diversidad de criterios es capaz de generar, de asumir y de canalizar. Se puede coincidir -y es bueno que se coincida- en algunos criterios generales de convivencia. Pero de ahí a la unidad sin fisuras -recordemos otros términos del género, no menos problemáticos: «monolítica», «granítica», «férrea»- hay un largo trecho.

El elogio simplón que hace Aznar de la unidad sin fisuras es -no sólo, pero también- revelador de su gusto por la uniformidad, del que ya nos ha ofrecido suficientes muestras en la larga década que viene ejerciendo de presidente del PP y en sus seis años de jefe de Gobierno.

Pero es que, además, es incongruente. Aznar propugna lo que él mismo no practica. Un colectivo humano sólo puede establecer una unidad amplia y sólida cuando es capaz de reconocer y poner de manifiesto aquello que une a todos los que lo integran. ¿Cómo no va tener fisuras una unidad establecida unilateralmente por dos partidos, por importantes que sean? Ellos mismos crearon las condiciones para que se produjeran la fisura de CiU y la fisura de IU y la fisura de las secciones sindicales catalanas y la de los representantes del 65% de los electores vascos... y tantas otras. Dicen: «Nos bastaba, porque representamos al 80%». Dejemos de lado que exageren muchísimo su grado de representatividad. En todo caso, nos están diciendo que asumieron con toda naturalidad provocar una fisura del 20%.

Postulan en la teoría una unidad innecesariamente absoluta y provocan en la práctica escisiones innecesariamente graves.

Su comportamiento sólo se entiende si el objetivo que se atribuyen en público no es el que realmente persiguen. ¿Están pensando en cómo combatir mejor a ETA o más bien en cómo fomentar el bipartidismo y situarse en posiciones de ventaja de cara a las próximas pugnas electorales, generales o autonómicas?

Javier Ortiz. El Mundo (23 de diciembre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 14 de abril de 2013.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/12/23 07:00:00 GMT+1
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2000/12/23 06:00:00 GMT+1

Tres trifulcas

Es evidente que al PP vasco no le basta con ETA para saciar su ansia de jarana. Cualquier excusa le vale para liarse a mamporros con quien sea: con el PNV y EA, claro, pero, si se tercia, también con el resto.

El día de ayer le resultó excepcionalmente productivo a ese respecto. Salió a numerito por capital de provincia.

En Bilbao tocó resolver una tonta historia que se había montado a propósito de sus hijos predilectos del Foro de Ermua. Van a darles un premio -otro- y querían utilizar para ello la sede del Tribunal Superior de Justicia. Éste les denegó el local, arguyendo que una parte de la opinión pública podía entender que tal cosa no sería acorde con la independencia de la institución. Hala, a rasgarse las vestiduras: ¡los jueces se lavan las manos y no quieren comprometerse en la lucha contra el terrorismo! Hacen como si no supieran que el Foro de Ermua es una plataforma radical y explícitamente hostil al nacionalismo vasco, criticada no sólo por los nacionalistas, sino incluso por organizaciones tan poco sospechosas de veleidades independentistas como Gesto por la Paz.

En San Sebastián la liaron a costa de una pancarta que tienen colocada los concejales de EH en el balcón de su despacho del Ayuntamiento. El PP presentó una moción exigiendo que fuera retirada. Todos los demás grupos, incluyendo el PSE-PSOE, votaron en contra y el PP la emprendió contra los socialistas, clamando que «no tienen agallas» (en lo que acertaron, porque los concejales donostiarras del PSE, según parece, funcionan con respiración pulmonar).

En fin, en Vitoria, en la sede del Parlamento, promocionaron una trifulca a costa de la decisión de la televisión pública vasca de no emitir el mensaje navideño del rey. El Parlamento había votado por mayoría una moción «instando» a EITB a transmitir ese mensaje y el Consejo de Administración del ente, con el respaldo de los representantes de la Universidad y de las organizaciones sociales, le ha respondido que la ley le concede plena independencia para decidir su programación y que el legislativo vasco no tiene competencias al respecto.

La verdad es que podían haberle respondido más cosas. Por ejemplo, que ETB no puede transmitir ningún discurso del rey porque el rey nunca en su vida ha hecho ningún discurso. Se los hacen. Él actúa como locutor, sin más. Lee. Y a fe que resulta ridículo, un tío que recita supuestos buenos deseos personales que otros le han escrito. Aunque más ridículos todavía son los medios de comunicación que luego escriben grandes titulares informando (?) de que el rey ha instado a la sociedad a esto o aquello. Son ganas de prolongar la pantomima.

¿Alguien se apuesta algo a que el share de audiencia de la televisión pública vasca se disparará mañana a esa hora? Con todas las otras cadenas inundadas por las pastelosas gangosidades y obviedades del Borbón, jugará con ventaja.

P.D. El texto anterior lo he escrito a las 8:00 de la mañana. Lo releo tres horas después y me quedo sorprendido. ¡Jopé, para mí que esta mañana no me he despertado de muy buen humor!

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (23 de diciembre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 20 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/12/23 06:00:00 GMT+1
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2000/12/22 06:00:00 GMT+1

Otra vez Garzón

La Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial ha decidido abrir diligencias para determinar si Baltasar Garzón debe ser sancionado por su participación en el libro de Pilar Urbano Garzón, el hombre que veía amanecer. El CGPJ entiende que lo manifestado por Garzón a la señora Urbano, y recogido por ella en el citado libro, puede ser constitutivo de dos faltas punibles: una, de menosprecio hacia otros magistrados, y otra, de revelación de datos sometidos a secreto sumarial.

No he leído el libro de Pilar Urbano -y a fe que, salvo que no me quede otro remedio, no lo leeré- pero un par de personas que lo han leído me lo han contado. Siendo así, y ya que hablamos de jueces, habrá que decir que el mío es un testimonio «de referencia».

Con independencia de lo que esté escrito en el libro, me parece una bobada que se investiguen las declaraciones de Garzón para determinar si ha menospreciado o no a otros magistrados. El ciudadano Garzón tiene todo el derecho del mundo a menospreciar a quien se le ponga en las narices, magistrados y fiscales incluidos. En ese sentido, me solidarizo con él. Personalmente, siento un profundo desprecio por bastantes magistrados, empezando por el propio Garzón.

La otra acusación también me parece ridícula. ¿Qué necesitan investigar para saber si Garzón revela secretos de sumario? Les consta que lo ha hecho, lo hace y lo hará. Cuantos conocemos al titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional sabemos de sobra que padece de incontinencia oral. No sólo cuenta todo lo que sabe, sino también, y con frecuencia, muchísimas cosas que no sabe. Es víctima de una petulancia anonadante, y eso lo convierte en extremadamente indiscreto.

De eso hay innumerables testimonios. El mío, sin ir más lejos.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (22 de diciembre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 19 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/12/22 06:00:00 GMT+1
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