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2001/10/26 06:00:00 GMT+2

El huevo y el fuero

Tal se diría que esté prohibido hacer declaraciones sobre las novedades que se han producido en el proceso de paz en Irlanda que no contengan dos elementos: 1º) Hay que dejar claro que Irlanda y Euskadi son muy diferentes; y 2º) Hay que decir que el IRA y el Sinn Fein están dispuestos a conformarse con un grado de autonomía muy inferior al que ya tiene Euskadi.

El primer punto es tedioso, de puro obvio. Nadie ha pretendido que las realidades de Irlanda y Euskadi se parezcan. Lo que algunos han -hemos- dicho es, sencillamente, que cabe extraer ciertas enseñanzas del proceso de paz irlandés de cara a la pacificación de Euskadi. La principal lección de lo que está sucediendo en Irlanda la he expresado más de una vez de forma (creo) bastante clara: para que dos se entiendan, lo primero que se requiere es que quieran entenderse. De modo que, cuando algunos dicen: «Es pena que en Euskadi no haya un Gerry Adams», sólo me cabe responder: «Sí, y es pena que en Madrid no mande un Tony Blair». Aunque, en mi criterio, las personalidades sólo emergen cuando las necesidades sociales las demandan.

El segundo punto tiene más intríngulis. ¿Están realmente el Sinn Fein y el IRA dispuestos a conformarse con un grado de autonomía menor que el ya existente en Euskadi? Si de lo que se habla es del número de competencias que Londres se muestra dispuesto a transferir al futuro gobierno de Irlanda del Norte, no parece que quepa la menor duda: el Ejecutivo de Vitoria tiene, en efecto, muchas más. Pero el célebre acuerdo de Viernes Santo, desencadenante de la dinámica de paz en Irlanda, incluye un punto clave que no está ni en la Constitución Española ni en el Estatuto de Autonomía de Euskadi: el reconocimiento de que el futuro de esa población deberá finalmente ser decidido por ella misma. ¿Que es un reconocimiento que se remite a no se sabe muy bien qué calendas? Cierto. ¿Que esa remisión lo vuelve en buena medida retórico? Verdad. Pero está ahí. Y pesa. Tiene un valor simbólico y sentimental que es decisivo para los republicanos irlandeses.

Quienes se empeñan en comparar las atribuciones estatutarias del Gobierno Vasco con el plan de autonomía de Irlanda del Norte no se dan cuenta -o no quieren darse cuenta- de que están hablando sin parar del huevo, cuando las demandas nacionalistas versan sobre el fuero. Cantaba Cuco Sánchez en una ranchera: «Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión». La polémica no es sobre la libertad de movimientos dentro del habitáculo, sino sobre la posibilidad o imposibilidad de salir de él.

Hay quien cree que sólo reclama el derecho de autodeterminación quien quiere separarse. Es falso. Uno puede ser partidario de que exista el derecho al divorcio y no tener la menor intención de divorciarse, por lo menos de momento.

¿Cree usted que es lo mismo aceptar vivir en pareja que ser condenado a vivir en pareja? Yo no. En absoluto.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (26 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 22 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/26 06:00:00 GMT+2
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2001/10/25 06:00:00 GMT+2

Fox y Aznar

Durante su reciente visita a España, el presidente de los Estados Unidos de México, Vicente Fox, denunció que su Gobierno había recibido presiones del PNV para que no concediera la extradición de Lázaro Galarza, a quien la Audiencia Nacional española acusa de pertenecer a ETA. La denuncia de Fox fue acogida sin reserva alguna por José María Aznar, que se lanzó rápidamente a sacar conclusiones políticas bastante poco halagüeñas -francamente deshonrantes, más bien- para el PNV.

El Partido Nacionalista Vasco emitió de inmediato un rotundo mentís y exigió al Gobierno de México que probara la acusación de su presidente.

Pues bien, ayer, el responsable del Instituto Nacional de Migración mexicano, un tal Felipe Jesús Preciado, convocó a los medios de comunicación para presentar las supuestas pruebas que respaldarían la afirmación de Fox. El político ultramarino exhibió unas cuantas cartas de petición de no extradición rubricadas por varios ayuntamientos navarros... regidos por Batasuna. Ningún concejo con alcalde del PNV (cosa por otra parte esperable, entre otras cosas porque el PNV apenas cuenta con organización en Navarra, donde se quedó con lo puesto ya hace años tras la escisión de EA).

Si el mentado señor Aznar López se atuviera a las normas de uso obligado en un Estado de Derecho, aprovecharía la primera conferencia de Prensa oficial que celebre para presentar de manera oficial sus excusas al PNV, retirando todas las descalificaciones que formuló apoyándose en la imputación de Fox. ¿Apuesta alguien conmigo a que no lo hará? Como no lo harán los medios de comunicación que glosaron aquella acusación con toda suerte de anatemas editoriales y que hoy se limitan a dar cuenta del patinazo de Fox y Aznar -sin calificarlo de tal, por supuesto- en perdidos sueltos de páginas interiores.

La legislación española sobre rectificación explicita que ésta debe realizarse en condiciones equivalentes a aquéllas en las que se efectuó la imputación sin fundamento. Cosa lógica, para que la reparación sea proporcional al daño causado. Pues que si quieres arroz, Catalina.

Pero quizá lo más preocupante de este incidente no sea lo que indica sobre la malevolencia del jefe del Gobierno español y sus acólitos periodísticos, sino lo que pone de relieve sobre la apabullante frivolidad de sus métodos de trabajo. El uno y los otros se tiraron a la piscina de cabeza sin tomarse el trabajo previo de comprobar si había agua. Le oyeron contar la historieta a Fox -que no debe de saber ni dónde pilla Navarra- y la dieron por buena, sin más, renunciando a pedirle pruebas que la refrendaran.

Los periodistas de la vieja escuela tenemos por norma desconfiar de los cuentos con los que nos vienen, especialmente cuando se trata de cuentos que coinciden con nuestros deseos. Es aquello de «demasiado bueno para ser verdad». De ahí la norma, que figura en todos los Libros de Estilo, de comprobar las imputaciones en dos fuentes diferentes antes de asumirlas como propias. Y, si no se pueden comprobar, o no se publican o se publican con atribución de fuente: «Según Fulano, tal... De ser cierto lo afirmado por Mengano, cual».

Esto, que debería seguir valiendo para los periodistas, habría de ser doblemente obligatorio para los altos responsables políticos. Pero ya veis. La deontología no está de moda. Ni en la política ni en la Prensa.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (25 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 22 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/25 06:00:00 GMT+2
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2001/10/24 07:00:00 GMT+2

Iguales y diferentes

El obispo emérito de San Sebastián, José María Setién, declaró anteayer en Baleares que todos los terrorismos no son iguales, y ya le han montado el pollo. Sospecho que, si Setién dijera un buen día a las 12 en punto que es mediodía, alguien se las arreglaría para reprocharle alguna siniestra complicidad.

La pasada semana, la Administración de George W. Bush hizo público un inventario mundial de las organizaciones a las que considera terroristas. Pues bien, en esa relación no estaba el IRA. Figuraba el IRA llamado auténtico, pero no el IRA de siempre, brazo armado del Sinn Fein. Esperé la airada reacción del Gobierno español, pero no se produjo. Al contrario: acogió la lista con mucho alborozo, porque ETA sí aparecía. Pero no se mostró en absoluto molesto por la ausencia del IRA. Qué curioso.

También la semana pasada, varios ministros del Ejecutivo de Aznar declararon, a propósito del peligro de guerra bacteriológica, que aquí no corremos riesgos, porque «España no es objetivo prioritario del terrorismo» (sic). Una afirmación así sólo es entendible si se diferencia claramente el terrorismo llamado (mal llamado) islámico del de ETA. De modo que no parece que Setién sea el único en considerar que no todos los terrorismos son iguales.

Lo que el obispo dimisionario afirmó es que no puede encararse del mismo modo un terrorismo exógeno, que ataca desde el exterior, que un terrorismo endógeno, que surge en el seno del propio país que lo padece, y que cuenta con un cierto respaldo social. En este último caso, según él, la sociedad atacada no debe limitarse a combatir el mal; ha de indagar en sus raíces.

Aunque, en mi criterio, siempre sea necesario considerar el sustrato de los fenómenos terroristas (exógenos o endógenos) para ponerles remedio, la de Setién tampoco me parece una proposición absurda.

No se pasó. Más bien se quedó corto. Hay quien se piensa que decir que todos los terrorismos son iguales representa una prueba de firmeza y buen sentido, y que señalar las diferencias que los distinguen equivale a mostrarse vacilante y débil. Ignoro por qué.

La cicuta y el arsénico pueden resultar igual de venenosos, pero son diferentes. La una es una planta; el otro, un compuesto químico. Que yo señale esa diferencia no quiere decir que muestre predilección alguna, pueden creerme. Lo mismo cabría decir del sida y el cáncer de próstata: como hipotético paciente, ambos me producen idéntico pánico. Pero aspiro a que los médicos encargados de mi salud sepan distinguirlos. Y que sean capaces de tratarlos en su especificidad.

Yo no me pondría en manos de un médico que se empeñara en que todo es lo mismo.

Javier Ortiz. El Mundo (24 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 31 de octubre de 2012.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/24 07:00:00 GMT+2
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2001/10/24 06:00:00 GMT+2

El desarme del IRA

La noticia es buena, y esperanzadora: el IRA ha anunciado el comienzo de la destrucción de su arsenal. Así lo han confirmado los miembros de la Comisión Internacional de Desarme, que han reconocido que las cantidades ya inutilizadas «son sustanciosas».

Se trata de un gesto destinado a mostrar la firme voluntad del IRA de permitir al Sinn Fein que lleve adelante y concluya el proceso de pacificación de Irlanda. Y es también un modo de desbloquear las conversaciones de paz, paralizadas por la exigencia de desarme planteada por los grupos unionistas, pese a que ese punto no figuraba en los acuerdos de Viernes Santo que, por otra parte, el IRA no firmó..

Lo que este gesto no significa -en contra de lo que están afirmando bastantes comentaristas- es la renuncia definitiva del IRA a las armas. Primero, porque nadie podrá certificar que han sido destruidos todos los arsenales de la organización (doy por descontado que se reservarán algunas armas y explosivos). Y segundo, porque lo que el IRA no va a hacer es destruir sus reservas de dinero, y tiene el suficiente conocimiento del mercado negro mundial de armas como para reconstruir su arsenal en cuanto lo desee.

Estamos, en consecuencia, ante un gesto políticamente muy importante, y de gran contenido simbólico, pero no definitivo. Por lo demás, es lógico que así sea, porque si el IRA desapareciera, ¿con que bazas negociaría el Sinn Fein? Toda negociación implica un do ut des, un «te doy para que me des». Lo que lleva implícito un «si yo te doy y tú no me das, te retiro lo que te había dado».

Otro punto sobre el que conviene no engañarse en relación a este nuevo impulso del proceso de paz irlandés: sus posibilidades de servir como ejemplo para Euskadi.

Se suelen subrayar siempre las diferencias que hay entre el binomio Sinn Fein-IRA y su teórico equivalente vasco, Batasuna-ETA. Esas diferencias existen. La principal es, como se sabe, que en Irlanda la voz cantante la llevan los políticos -lo sucedido ayer lo confirma una vez más-, en tanto que en Euskadi es la organización militar la que manda. Yo añadiría que otra diferencia clave, derivada de la anterior, es que en Euskadi las condiciones materiales para la maduración política de quienes tienen cogida por el mango la sartén del movimiento son muy malas: cada dos por tres cambia el equipo dirigente; cada dos por tres se hace con el mando gente nueva, sin apenas experiencia política.

Pero no es ésa la única diferencia clave que hay entre el proceso irlandés y el magma vasco. Otra, no menor, es que al frente del Estado británico hay dirigentes dispuestos a buscar la paz por la vía de la negociación entre las fuerzas políticas de uno y otro signo, en tanto los gobernantes españoles cifran sus esperanzas en el enfrentamiento no ya con la organización armada, sino con el conjunto de las fuerzas nacionalistas vascas, incluidas las que no han practicado jamás el terrorismo (cosa que no puede decirse del Estado español).

Siente uno la tentación de decir que por esa vía no se va a ningún lado, pero es falso, porque siempre se va a algún lado: lo que se estanca se pudre.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (24 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 22 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/24 06:00:00 GMT+2
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2001/10/23 06:00:00 GMT+2

Iguales y desiguales

El obispo emérito de San Sebastián, José María Setién, declaró anteayer en Mallorca que todos los terrrorismos no son iguales, y ya le han montado el pollo. Sospecho que, si Setién dijera un buen día a las 12:00 en punto que es mediodía, alguien se las arreglaría para reprocharle alguna siniestra complicidad.

La pasada semana, la Administración de George W. Bush hizo público un inventario mundial de las organizaciones a las que considera terroristas. Pues bien, en esa relación no estaba el IRA. Figuraba el IRA llamado auténtico, escindido del IRA, pero no el IRA de siempre, brazo armado del Sinn Fein. Esperé la airada reacción del Gobierno español, pero no se produjo. Al contrario: acogió la lista con mucho alborozo, porque ETA sí aparecía. Pero no se mostró molesto por la ausencia del IRA. Qué cosas.

También la semana pasada, varios ministros del Ejecutivo de Aznar declararon, a propósito del peligro de guerra bacteriológica, que aquí no corremos riesgos, porque «España no es objetivo prioritario del terrorismo» (sic). Una afirmación así sólo es entendible si se diferencia claramente el terrorismo llamado -mal llamado- islámico del de ETA.

Vaya, vaya: así que no parece que Setién sea el único que cree que no todos los terrorismos son iguales.

Lo que el obispo dimisionario afirmó es que no puede encararse del mismo modo un terrorismo exógeno, que ataca desde el exterior, que un terrorismo endógeno, que surge en el seno del propio país que lo padece y que cuenta con un cierto respaldo social. En este último caso, según él, la sociedad atacada no debe limitarse a combatir el fenómeno; ha de indagar en las raíces del mal.

Bueno, pues no me parece una proposición tan disparatada.

Hay quien cree que sostener que todos los terrorismos son iguales representa una prueba de firmeza y buen sentido, y que señalar las diferencias que los distinguen equivale a mostrarse vacilante y débil. Ignoro por qué.

La cicuta y el arsénico pueden resultar igual de venenosos, pero son diferentes. La una es una planta; el otro, un compuesto químico. Que yo señale esa diferencia no quiere decir que muestre predilección alguna, pueden creerme. Lo mismo podría decir del sida y el cáncer de próstata: como hipotético paciente, ambos me producen idéntico pánico. Pero aspiro a que los médicos encargados de mi salud sepan distinguirlos. Y que se muestren capaces de analizarlos en su especificidad.

Yo no me pondría en manos de un médico que se empeñara en que son lo mismo.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (23 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 22 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/23 06:00:00 GMT+2
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2001/10/22 06:00:00 GMT+2

Siempre Galicia

Lo fácil sería echar la culpa de la cuarta victoria electoral de Fraga por mayoría absoluta a los dos partidos de la oposición: BNG y PSdeG.

Y no seré yo quien diga que no se merecen un chorreo. En particular el Bloque. La coalición dirigida por Beiras ha perdido 54.000 votos, que probablemente han ido a parar a la abstención, superior en más de un 2% a la de hace cuatro años. Eso demuestra que su actividad política durante la última legislatura no ha acertado a atraer a casi nadie. Y su campaña electoral tampoco, aunque eso sea, en mi criterio, secundario: una formación de izquierda no puede cifrar sus esperanzas en la estética de las vallas publicitarias y la contundencia de los gritos mitineros.

En todo caso, quien ha dado el 50,8% de los votos a Fraga no ha sido Beiras. Han sido los votantes gallegos.

Ya sé que es muy impopular -por definición- culpar al pueblo. Pero el hecho es que el pueblo gallego cuenta con casi un 40% de abstencionistas recalcitrantes y más de un 30% que, perfectamente conocedores de cómo es Fraga -son ya demasiados años bajo su férula-, lo respaldan. Y eso es muy grave, porque no estamos hablando de un mal gobernante, ni de un político de dudosas convicciones democráticas, sino de un tipejo de firmes convicciones antidemocráticas, de un tardofranquista neofascista con todas las de la ley.

No trato de ponerme en plan Hegel, clamando que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen. No veo qué interés puede tener reprocharle al pueblo gallego el sentido de su voto. Llamo la atención, eso sí, sobre la necesidad de encontrar explicaciones para lo que está pasando en Galicia. Porque -tal vez por culpa de la distancia- el hecho es que no me lo explico.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (22 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 22 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/22 06:00:00 GMT+2
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2001/10/21 06:00:00 GMT+2

Un doble no

«El Mundo» me pidió ayer, para su sección de debate "En la Red", que contestara a la pregunta: "¿Es usted partidario de que las tropas españolas participen en la fase terrestre de la guerra de Afganistán?". Ésta fue mi respuesta.

Las primeras tropas especiales de EE.UU. han comenzado a actuar sobre el terreno en Afganistán. De momento, son comandos reducidos que operan con objetivos muy concretos. Pero la ofensiva estadounidense puede alargarse durante meses y toparse con obstáculos inesperados. Aznar ha manifestado que el Gobierno español está dispuesto a enviar hombres y armamento en apoyo de los aliados si la situación lo requiere. Pero muchos opinan que España debe abstenerse al haber iniciado EEUU sus represalias de forma unilateral.

En los finales de la década de los 60 en pleno franquismo todavía, vi en una pared de Barcelona una pintada anónima que decía: «Volem bisbes catalans!» («¡Queremos obispos catalanes!»). Al día siguiente, me encontré con que otra mano no menos anónima había rectificado la pintada, tachando el «catalans»· y añadiendo un «no» por delante.«No volem bisbes!» era lo que quedaba.

Podría responder a la pregunta que suscita este debate de un modo semejante: puesto que estoy en contra de esa guerra, no soy partidario de que acudan a ella tropas de ningún país. Ni de España, ni de Gran Bretaña, ni de EEUU. Ni siquiera de Afganistán. Negada la mayor, todo lo demás va de suyo. Pero es que, en este caso, tengo razones suplementarias con las que reforzar mi negativa.

En primer lugar, España no puede enviar tropas a esa guerra porque no está en guerra. Para que España pueda entrar en guerra, tiene que empezar por declararla. Lo cual requiere de una autorización expresa de las Cortes Generales y de la firma del Rey, según el artículo 63.3 de la Constitución española. (No faltará quien diga que eso es un mero formalismo. Habrá que responderle que el Estado de Derecho se caracteriza, entre otras cosas, por su escrupuloso respeto de las formas.)

En segundo lugar, España no debe enviar tropas a Afganistán porque no hacen falta para nada. Frente a las paupérrimas fuerzas armadas del Estado talibán, el ejército de EEUU se basta y se sobra. El Pentágono está en condiciones de derrotarlas sin mayor dificultad. Otra cosa es lo que se encuentre una vez finalizada la fase convencional de la guerra, si quiere quedarse sobre el terreno, como hizo en su día la URSS, a administrar su victoria. Pero no veo qué puede ganar España entrando a formar parte de un ejército de ocupación.

La participación de tropas españolas en esa guerra sólo tendría un valor simbólico. Pues bien: ese valor simbólico constituye precisamente una tercera razón, y bien poderosa, para no asumir un compromiso de tal naturaleza. España no tiene interés alguno en significarse como enemigo de primera línea del integrismo islámico. De hacerlo, pasaría a formar parte de sus blancos preferentes. En las últimas semanas, a propósito del hipotético peligro de guerra bacteriológica, varios ministros de Aznar han tratado de tranquilizar a la población insistiendo en que España no es objetivo prioritario del terrorismo integrista. ¿Qué quieren, que pase a serlo?

Javier Ortiz. Diario de un resentido social y El Mundo (21 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 24 de octubre de 2010.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/21 06:00:00 GMT+2
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2001/10/20 07:00:00 GMT+2

«¡Si hubiese sabido!»

Me lo contaba hace años un viejo conocido, propietario de una agencia de detectives: «Cuando viene a verme alguien y me pide que vigile a su cónyuge porque sospecha que le pone los cuernos, siempre le digo lo mismo: ¿Quiere saber si le engaña? Yo le respondo a eso, y además gratis: sí; le engaña. Ahora, si quiere saber con quién, cuándo, dónde... entonces tendré que cobrarle».

Y es que, cuando un marido o una esposa empieza a sospechar de su pareja, es que ya todo está más claro que el agua, y lo sabe todo el mundo, menos él o ella. Jamás he hecho una sola investigación por presunta infidelidad matrimonial que no haya dado un resultado positivo».

Seguro que tenía razón. A fin de cuentas, sólo encontramos lo que buscamos.

Sólo nos enteramos de lo que queremos saber.

Ahora, la mayoría de la población estupenda, conmovedora y biempensante mayoría no quiere saber lo que está ocurriendo.

Tiene datos para enterarse. Son datos que no están en las primeras páginas de los periódicos faltaría más pero están. En la página 12, en la 24 o en la 63.

Todos los periódicos han contado que, según informes de los organismos especializados de la ONU, o cesan de inmediato los bombardeos sobre Afganistán para que puedan ponerse en marcha las redes de abastecimiento, o el próximo invierno será fatídico para medio millón de afganos, empezando por los más débiles: la gente mayor, las mujeres y las criaturas.

Mañana, si ello llega a suceder ojalá no, es decir, quiera Alá que no, mi querida, mi caritativa, mi humanitaria mayoría exclamará: «¡Qué horror! ¡Si hubiésemos sabido...!».

Lo mismo que pretextaron cientos de miles, millones de alemanes y más de un español cuando vieron las imágenes de los campos de exterminio nazi. Cuando ya no tuvieron más remedio que verlas.

Ellos tampoco habían sabido. Porque no quisieron saber.

En estos momentos hay demasiada gente que tampoco quiere saber. Pero los datos están ahí, disponibles para quien quiera leerlos. En la página 12, en la 24 o en la 63. Escondiditos. Con titulares mucho más pequeños que los que hablan del ántrax, desde luego. A escala, porque tampoco es cosa de hablar de los afganos como si fueran iguales en derechos y en dignidad a los estadounidenses.

Pero están.

No sé si ha quedado claro: estoy hablando de la vida de medio millón de personas. Cien mil arriba, cien mil abajo. No de 6.000. De medio millón.

Allá ustedes y su muy europeo y occidental silencio. Pero no me vengan dentro de un año con el rollo de que no sabían nada.

Javier Ortiz. El Mundo (20 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 19 de octubre de 2011.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/20 07:00:00 GMT+2
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2001/10/20 06:00:00 GMT+2

«Si hubiésemos sabido...»

Me lo contaba hace años un viejo conocido, propietario de una agencia de detectives: «Cuando viene a verme alguien y me pide que vigile a su cónyuge porque sospecha que le pone los cuernos, siempre le digo lo mismo: "¿Quiere saber si le engaña? Yo le respondo a eso, y además gratis: sí; le engaña. Ahora, si quiere saber con quién, cuándo, dónde... entonces tendré que cobrarle". Y es que, cuando un marido o una esposa empieza a sospechar de su pareja, es que ya todo está más claro que el agua, y lo sabe todo el mundo, menos él o ella. Jamás he hecho una sola investigación por presunta infidelidad matrimonial que no haya dado un resultado positivo.»

Seguro que tenía razón. A fin de cuentas, sólo encontramos lo que buscamos.

Sólo nos enteramos de lo que queremos saber.

Ahora, la mayoría de la población -la estupenda, conmovedora y bienpensante mayoría- no quiere saber lo que está ocurriendo.

Tiene datos para enterarse. Son datos que no están en las primeras páginas de los periódicos -faltaría más-, pero están. En la página 12, en la 24 o en la 63.

Todos los periódicos han contado que, según informes de los organismos especializados de la ONU, o cesan de inmediato los bombardeos sobre Afganistán para que puedan ponerse en marcha las redes de abastecimiento, o el próximo invierno será fatídico para medio millón de afganos, empezando por los más débiles: la gente mayor, las mujeres y las criaturas.

Mañana, si ello llega a suceder --ojalá no, es decir, quiera Alá que no-, mi querida, mi caritativa, mi humanitaria mayoría exclamará: «¡Qué horror! ¡Si hubiésemos sabido...!»

Lo mismo que pretextaron cientos de miles, millones de alemanes -y más de un español- cuando vieron las imágenes de los campos de exterminio nazi. Cuando ya no tuvieron más remedio que verlas.

Ellos tampoco habían sabido. Porque no quisieron saber.

En estos momentos hay demasiada gente que tampoco quiere saber. Pero los datos están ahí, disponibles para quien quiera leerlos. En la página 12, en la 24 o en la 63. Escondiditos. Con titulares mucho más pequeños que los que hablan del ántrax, desde luego. A escala, porque tampoco es cosa de hablar de los afganos como si fueran iguales en derechos y en dignidad a los estadounidenses.

Pero están.

No sé si ha quedado claro: estoy hablando de la vida de medio millón de personas. Cien mil arriba, cien mil abajo. No de 6.000. De medio millón.

Allá ustedes y su muy europeo y occidental silencio.

Pero no me vengan dentro de un año con el rollo de que no sabían nada.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (20 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 15 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/20 06:00:00 GMT+2
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2001/10/19 06:00:00 GMT+2

Así se escribe la Historia

Viaje relámpago a Barcelona para intervenir en un acto sobre la tragedia de Afganistán organizado por Pau Ara, Sodepau y el Centro Social Okupado de l'Hospitalet. Intervengo mano a mano con Cristina Cattafesta, miembro de las Dones in Nero italianas y colaboradora habitual de RAWA, la prestigiosa organización de mujeres afganas. Mi intervención no me aporta nada nuevo. La de Cattafesta, en cambio, me resulta interesantísima. Y las del público. Por primera vez desde hace tiempo, me replanteo mi decidida aversión por los coloquios: ayer, las preguntas de los asistentes fueron inteligentes y concretas.

Al terminar la charla, nos vamos a cenar algo y a tomar una copa (dos, para ser más exacto) con un buen puñado de los jóvenes organizadores del encuentro. Estoy encantado con el grupo: resulta de lo más estimulante comprobar su temple, determinado pero tranquilo. Treinta y tantos de ellos están en este mismo momento detenidos por orden de la delegada del Gobierno, que afirma que «la ideología okupa» -la acabo de escuchar por la radio- es «violenta» y debe ser tratada «con igual contundencia que la neonazi». La señora García Valdecasas es de dar de comer aparte: se empeña en perseguir ideologías, la muy tarugo. Y no entiende un carajo: comparar a estos chavales con neonazis es una barbaridad como un templo. Doblemente incomprensible en alguien que debería conocer muy bien a los neonazis, porque los tiene a puñados en su entorno.

Pero vuelvo a lo de anoche. Estábamos acabando de tomar nuestra copa en un bar pakistaní del Barri Xinès cuando, súbitamente, se montó un pollo de impresión. Un individuo de tez oscura, alto como una torre, empezó a pegar a una mujer. Le dio varios puñetazos y, de pronto, una patada descomunal que, por fortuna, no la cogió de lleno. Mis amigos se levantaron de inmediato y se fueron a por él. El tipejo, al ver esa reacción, puso tierra de por medio. Entre todos, tratamos de consolar a la mujer, que lloraba amargamente. Al cabo de un rato, el tipo regresó. Se ve que se sentía herido en su chulería. Nuevo enfrentamiento. Los pakistaníes del bar se interpusieron.

Por un momento, pensé en la posibilidad de que acabáramos todos en comisaría. No me fue nada difícil imaginar el titular con el que la prensa amiga de la señora García Valdecasas hubiera recogido el suceso: «Jóvenes okupas, detenidos por agredir a un inmigrante».

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (19 de octubre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 15 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/10/19 06:00:00 GMT+2
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