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2002/02/08 06:00:00 GMT+1

Cuestión de profilaxis

En la pasa legislatura, el PP se quejaba de que no podía llevar a la práctica algunos aspectos claves de su programa electoral -muy particularmente en lo tocante a RTVE y al Poder Judicial- porque no contaba con la mayoría parlamentaria necesaria.

Nunca tuve muy clara cuál era exactamente su posición programática con respecto a la radiotelevisión pública. Hacía vagas referencias al modelo de la BBC y daba a entender que, de poder, le asignaría un papel complementario al cubierto por los medios de información privados, despojándola de servidumbres publicitarias y confiriéndole una neta intención cultural. Como no concretaba de qué modo lo haría, era imposible saber a qué atenerse: un plan de ese género podía llevar tanto a la transformación positiva de los medios públicos de comunicación como a su desmantelamiento puro y simple.

Lo del Poder Judicial, en cambio, lo definía con total nitidez: decía que quería acabar de una vez por todas con el llamado sistema de cuotas, es decir, con el reparto canibal de los principales órganos del Poder Judicial entre los partidos políticos.

Pero no podía llevar adelante estas y otras reformas regeneracionistas -alegaba- porque estaba atado de pies y manos a sus socios parlamentarios y, en especial, a CiU.

Lo cual no fue negativo en todos los campos, ni mucho menos. En razón de esa servidumbre, se vio obligado, por ejemplo, a desarrollar una sensibilidad hacia la autonomización del Estado de la que hasta entonces no había dado demasiadas pruebas. Pasó, por decirlo gráficamente, del «¡Pujol, enano, habla en castellano!» a hablar catalán en la intimidad. Un giro tirando a copernicano.

Dispuesto a hacer de la necesidad -de la debilidad- virtud, desarrolló, en general, un notable espíritu pacificador y de consenso, bastante alejado de las pautas de cerrado derechismo que muchos esperaban (esperábamos).

Y en esto que le llovió la mayoría absoluta.

¿Cuál fue el resultado?

Para empezar, mandó al trastero sus viejas propuestas regeneracionistas. Antes he señalado dos puntos concretos: RTVE y Poder Judicial. La radiotelevisión pública se ha comercializado todavía más, por imposible que pareciera, y sus servicios informativos continúan sirviendo de instrumento de chabacana propaganda gubernamental. En cuanto al Poder Judicial, qué deciros que no sepáis: ya tenemos en el Tribunal Constitucional al inventor del lehendakari de Oklahoma y ahí está el CGPJ quitándose alegremente de enmedio a la Sala Cuarta de la Audiencia Nacional para que no siga poniendo obstáculos a las garzonadas de turno.

A cambio, ha tirado por la borda su anterior condescendencia autonomista, sus afanes de consenso y su pudibundez derechista. Ahora cabalga feliz y orgulloso a lomos del caballo de Santiago Matamoros, repartiendo mandobles a diestro y siniestro. Bueno, no: a siniestro.

La experiencia ya la habíamos tenido durante el trecenato felipista. Ahora la vemos desdichadamente confirmada de punta a cabo. Las mayorías absolutas acarrean arrogancias absolutas, indiferencias absolutas hacia las minorías, intentos de acaparamiento absoluto de los resortes del Poder. Sacan de cada partido lo peor que lleva dentro.

Una sociedad madura y plural debería prohibirse a sí misma otorgar a nadie tanto poder.. Por mera profilaxis.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (8 de febrero de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 2 de marzo de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/02/08 06:00:00 GMT+1
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2002/02/07 06:00:00 GMT+1

Perversos y estúpidos

Vengo manteniendo desde hace algunos días una divertida polémica con un lector que no comparte mi reflexión -mi broma boba- sobre las ventajas que tendría que el PP se presentara a las próximas elecciones con un cabeza de lista impresentable. Por el aquel de que presentar a un impresentable no puede ser buena idea.

Anteayer comprendí que mi lector objetante tiene razón.

Estaba escuchando Radio Nacional según venía en coche para mi refugio alicantino, cargado de escritos pendientes.

Y me encontré con unas declaraciones del alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano (¿o es «del Matanzo»?).

El individuo, tratando de dárselas de gracioso, contaba una anécdota. Y la relataba así: «El torero Mazantini tuvo en su cuadrilla a un banderillero que luego fue gobernador civil. Y le preguntaron al maestro cómo había sido posible que ese hombre llegara a banderillero. Y él contestó: "Degenerando"». Todos los asistentes le rieron mucho la gracia.

Bueno, pues la historia no es ésa. Ni por el forro. Lo que le preguntaron al torero -que, además, me da que no fue Mazantini- fue cómo explicaba que un simple banderillero hubiera llegado hasta la dignidad de gobernador civil. De ahí la gracia de su respuesta: «Degenerando».

Se ve que el alcalde capitalino se quedó con la copla de que en esa historia había algo cómico -probablemente porque vio cómo se reían otros cuando la escuchaban- y la contó a ojo, sin saber de qué iba. Como el tontaina que es.

Bueno, pues ese tontaina -lelo hasta lo indecible- sacó mayoría absoluta en las anteriores elecciones municipales.

De modo que conviene preguntarse: ¿quién es mejor cabeza de lista para unas elecciones? ¿Un listo o un cretino?

De momento, la experiencia indica que los cretinos no se las apañan nada mal.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (7 de febrero de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 2 de marzo de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/02/07 06:00:00 GMT+1
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2002/02/06 07:00:00 GMT+1

Las dos opciones de Mantero

He escuchado en mi entorno dos géneros de reflexiones sobre la salida del armario del cura de Valverde del Camino (Huelva), José Mantero: hay quien dice que es estupendo lo que ha hecho, proclamando su homosexualidad a los cuatro vientos y plantando cara a la jerarquía eclesial, y hay otra gente que afirma que sí, que vale, pero que, si tan en desacuerdo está con la disciplina de la Iglesia católica, que la abandone, y santas pascuas.

Ya sé que se trata de dos posiciones incompatibles, pero comprendo las dos.

Entiendo a los que sostienen que, cuando José Mantero hizo sus votos, ya sabía dónde se metía. Que firmó un pacto con la Iglesia católica que incluía determinadas condiciones, y que, si ahora aquel pacto ya no le gusta, lo que debe hacer es romperlo o tratar de renegociarlo, no tratar de alterar las condiciones por su cuenta y riesgo.

Mantero afirma que está «a gustísimo» en la disciplina de la Iglesia católica. O prescinde del hecho de que esa Iglesia cuenta con una doctrina oficial y una determinada organización interna (que ya es prescindir) o tiene un cacao mental de mil pares. ¿Cómo diablos puede alguien estar «a gustísimo» en una asociación que condena sus más íntimas querencias por activa y por pasiva?

Pero también comprendo a los que apoyan su intento de luchar desde dentro contra la hipocresía clerical. Ese combate tiene la virtud de colocar al alto mando católico ante sus propias contradicciones. Gracias a lo que ha hecho José Mantero, ha salido a la luz, ya para empezar, que al menos tres obispos españoles son gays. Deberían tener el valor de identificarse, a ver si también a ellos los suspenden a divinis. El presidente de la Plataforma Gay del PP, Carlos Alberto Biendicho, ha amenazado con dar sus nombres. Estas luchas internas (también la de los gays del PP) fuerzan a las estructuras más reaccionarias de la derecha social y política española a afrontar los tiempos que corren, lo que contribuye a acrecentar el clima general de tolerancia, que falta nos hace.

Se me dirá que con qué derecho me meto yo en las normas internas de un club del que no soy miembro. Pues con el derecho que me confiere el hecho de que ese club se financia en no poca medida con cargo al erario.

En todo caso, los que más gracia me hacen son ésos que consideran «puro estalinismo» que un partido expulse a un militante que disiente del conjunto de su línea política y llama a la rebelión interna, pero admiten sin rechistar que la Iglesia retire el carné de cura a alguien que se limita a organizar su vida privada libremente.

Javier Ortiz. El Mundo (6 de febrero de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 26 de marzo de 2018.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/02/06 07:00:00 GMT+1
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2002/02/06 06:00:00 GMT+1

Demasiado evidente

¿Cometieron un error los jueces de la Sala Cuarta de la Audiencia Nacional que pusieron en libertad condicional al presunto narcotraficante Carlos Ruiz, apodado El Negro? Sí.

¿Cómo debe interpretarse ese hecho? Pues como un error judicial. Otro error judicial, de los muchos que se cometen a diario.

Todo juez que trabaja -los hay que no- está obligado a tomar decisiones sin parar. Errare humanum est.

Si todos los jueces que cometen errores fueran relevados de sus funciones, el Estado español se quedaría sin poder judicial en un abrir y cerrar de ojos. Por falta de integrantes.

De haber claros indicios -no hablo ya de pruebas: me conformo con indicios- de que esos tres jueces decidieron la puesta en libertad de Carlos Ruiz por motivos espurios, sobornados o coaccionados, tendría sentido apartarlos de la carrera judicial. No habiéndolos, resulta inexplicable. Una tacha técnica en su trayectoria, tenida generalmente por muy estimable, no justifica una medida tan tremebunda.

Entonces, ¿por qué se plantea el Consejo General del Poder Judicial adoptar hoy esa terrible medida cautelar?

Sumemos dos y dos.

Baltasar Garzón volvió ayer a la carga. Decidió declarar ilegales las actividades de Askatasuna y Segi. Dice que forman parte de «la organización terrorista ETA-KAS-EKIN». De tal guisa, toda persona que tenga vinculación con cualquiera de esas organizaciones puede ser automáticamente acusada de pertenencia a banda armada. Que es lo que suele hacer Garzón cuando pilla a quien sea.

Cada vez que Garzón ha actuado así, la Sala Cuarta de la Audiencia Nacional le ha reconvenido, señalando que está por demostrar que el conjunto de las organizaciones de la izquierda abertzale tengan una relación de dependencia orgánica con respecto a ETA y recordándole que las imputaciones penales, en un Estado de Derecho, deben ser individualizadas, no colectivas. Hablar de «la organización terrorista ETA-KAS-EKIN» no tiene más sentido que hablar de «la organización terrorista GAL-PSOE-UGT».

Esta tenaz actitud de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional hace tiempo que viene poniendo de los nervios, no ya a Baltasar Garzón, mindundi veleta y frívolo donde los haya, sino a los sucesivos ministros del Interior y a los dos partidos que respaldan sus intentos sistemáticos de criminalizar al conjunto de la base social de la izquierda abertzale.

Los tres jueces de la Sala Cuarta de la Audiencia Nacional se habían convertido en un intolerable obstáculo para los integrantes del llamado «Pacto Antiterrorista».

Bien. Aclarado esto, recordemos qué es el Consejo General del Poder Judicial: un órgano político, cuyos miembros son nombrados por consenso entre el PP y el PSOE.

Hoy el CGPJ se dispone a apartar de la carrera judicial a los tres miembros de la Sala Cuarta de la Audiencia Nacional.

¿Ya habéis sumado dos y dos?

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (6 de febrero de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 2 de marzo de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/02/06 06:00:00 GMT+1
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2002/02/05 06:00:00 GMT+1

De mala fe

No está clara la acogida que ha dispensado el Gobierno central a la propuesta del lehendakari de aparcar el asunto de la representación vasca en la UE. Según El Mundo, el Ministerio de Hacienda afirma que el anuncio que hizo ayer Ajuria Enea no cambia nada. De creer a El País, en cambio, Montoro sostendría que, si el Ejecutivo de Ibarretxe confirma esa nueva posición por escrito, el Concierto Económico podría firmarse de inmediato.

Todo es cosa de saber si Aznar está dispuesto a cerrar ese frente de lucha, considerando que ya lo ha explotado demasiado y que no puede seguir bombardeando indefinidamente unas posiciones que el enemigo ha abandonado.

Es cierto que el Gobierno vasco no ha acertado a explicar bien a la opinión pública española en qué consistía su propuesta de participación en determinadas delegaciones del Estado español ante los organismos comunitarios. La gran mayoría cree que Ibarretxe reivindicaba que Euskadi tuviera una presencia propia ante los órganos de la UE. Poca gente está al tanto de que lo único que reclamaba era que, cuando se discutiera en Bruselas de asuntos que afectaran de modo muy específico a sectores económicos vascos, la delegación española incluyera a expertos designados por la Administración autónoma vasca. Tampoco se ha enterado casi nadie de que, además, no solicitaba tal cosa en exclusiva para Euskadi, sino que sugería que se hiciera lo mismo con el conjunto de las comunidades autónomas. De hecho, Fraga llevó una propuesta idéntica al reciente Congreso del PP, y sólo la retiró in extremis cuando le hicieron ver que, si el Gobierno la respaldaba, hacía el ridículo.

El Gobierno de Ibarretxe no ha conseguido que la opinión pública se enterara de la verdadera naturaleza de su propuesta, ya digo, pero también es cierto que, en buena medida, eso ha sido así porque la práctica totalidad de los medios informativos españoles han hecho un esfuerzo consciente y sistemático por ocultarla, presentándola como una reivindicación soberanista.

Sea como sea, si finalmente ese litigio se cierra, pronto se abrirá otro, de parecida o de superior entidad. Porque la línea de fortaleza del PP elegida por Aznar para el tramo final de la presente legislatura, en la que confía para renovar la mayoría absoluta de su partido, pasa por hacer constante vudú con el nacionalismo vasco, convenciendo a la población española de que sólo el PP está en condiciones de enfrentarse con la suficiente energía a ese Gran Maligno. La reciente irrupción pública de Mayor Oreja postulándose como sucesor de Aznar en nombre de su superior conocimiento del «principal problema que tiene España» -un paso que no creo que haya dado a espaldas de su jefe- apunta en esa misma dirección.

Así que se prepare el PNV: todas las baterías van a apuntar contra él.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (5 de febrero de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 2 de marzo de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/02/05 06:00:00 GMT+1
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2002/02/04 06:00:00 GMT+1

Dos líneas para Mantero

He escuchado en mi entorno dos géneros de reflexiones sobre la salida del armario del cura de Valverde del Camino (Huelva), José Mantero: hay quien dice que es estupendo lo que ha hecho, proclamando su homosexualidad a los cuatro vientos y plantando cara a la jerarquía eclesial, y hay otra gente que afirma que sí, que vale, pero que, si tan en desacuerdo está con la disciplina de la Iglesia católica, que la abandone, y santas pascuas.

Ya sé que se trata de dos posiciones incompatibles, pero simpatizo con las dos.

La primera -la que defiende que se luche contra la hipocresía clerical desde dentro- tiene la virtud de colocar al alto mando católico ante sus propias contradicciones. Gracias a lo que ha hecho José Mantero, ha salido a la luz, ya para empezar, que al menos tres obispos españoles son gays. Y que corren el peligro, si se empeñan en perseguir al cura onubense, de que los pongan con el culo al aire, con nombres y apellidos. Al menos ésa es la amenaza que ha formulado el presidente de la Plataforma Gay del PP, Carlos Alberto Biendicho. Estas luchas internas -también la de los gays del PP- obligan a las estructuras más reaccionarias de la derecha social y política española a adaptarse poco a poco a los tiempos que corren, lo que favorece el clima general de tolerancia. Y eso es positivo.

Pero tampoco les falta razón a los que sostienen que, cuando José Mantero hizo sus votos, ya sabía dónde se metía. Que firmó un pacto con la Iglesia católica que incluía determinadas condiciones, y que, si ahora aquel pacto ya no le gusta, lo que debe hacer es romperlo, no tratar de alterar las condiciones por su cuenta y riesgo.

Mantero afirma que está «a gustísimo» en la Iglesia católica. O prescinde del hecho de que esa Iglesia cuenta con una doctrina oficial y una determinada organización interna -que ya es prescindir- o tiene un cacao mental de mil pares. ¿Cómo diablos puede alguien estar «a gustísimo» en una asociación que condena sus más íntimas querencias por activa y por pasiva?

En todo caso, no soy yo quién para dictar qué normas deben regir en un club del que no soy miembro. Me interesa el ciudadano Mantero, no el cura Mantero. Y el ciudadano Mantero tiene todo el derecho a ser gay y católico, si le peta.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (4 de febrero de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 2 de marzo de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/02/04 06:00:00 GMT+1
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2002/02/03 06:00:00 GMT+1

El candidato peligroso

Entrevistan a Rodrigo Rato, que asiste en Nueva York a la Cumbre de Davos (la llaman así, aunque se haya desplazado para la ocasión), y le preguntan qué opina de la reunión internacional de Porto Alegre. El vicepresidente de Aznar contesta muy suavemente que se trata de un encuentro interesantísimo al que acuden pensadores de gran valía y cuyas conclusiones habrá que estudiar con mucho detenimiento, porque nadie está en posesión de toda la verdad, las realidades son muy complejas («Si no, no tendríamos problemas: los solucionaríamos sobre la marcha») y es necesario tener en cuenta todas las aportaciones inteligentes.

Me inquieta.

En general, prefiero enfrentarme a gente tosca, como Aznar, u obcecada, como Mayor Oreja, o evidentemente desaprensiva, como Rajoy. Cuando veo que el bando opuesto puede acabar siendo dirigido por tipos sutiles y florentinos, me alarmo.

Hay gente que me dice: «Rato será todo lo de derechas que quieras, pero es inteligente». Y yo contesto: «¿Y estáis seguros de que eso es mejor?».

No dudo de que sea mucho más interesante jugar al ajedrez contra un maestro que contra un principiante. Pero cuando lo que uno quiere es ganar, y cuanto antes mejor, el principiante resulta muy preferible.

Mi candidato para la sucesión de Aznar es Mayor Oreja. Ya le he visto dirigir una campaña electoral y sus métodos me infunden una gran confianza. Mayor Oreja es garantía de fracaso.

El PSOE no se equivoca: hace bien en ir a por Rato. Necesita neutralizarlo, y cuanto antes mejor.

Sobre todo teniendo en cuenta la categoría de su propio candidato.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (3 de febrero de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 1 de marzo de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/02/03 06:00:00 GMT+1
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2002/02/02 06:00:00 GMT+1

De baja calidad

Desde muy joven, Román Pérez se especializó en la fabricación y venta de productos de baja calidad.

«Por un lado, es una cosa mala», le dijo su hermano Eduardo, con su beatífica sonrisa permanente. «Pero, por otro, es una cosa buena.»

Román no estaba de acuerdo. Sabía por dónde iba Eduardo, y que se lo decía con la mejor intención, pero a él no le convencía. Él sólo le veía ventajas a su actividad industrial.

«A veces necesitas productos de alta calidad; de acuerdo», le respondió. «Pero, ¿cuántas veces no te hace falta dar el pego? ¿Cuántas veces no te viene bien exhibir algo que parece estupendo, aunque no lo sea? ¿Tú sabes cuánta gente hay que debe aparentar que tiene lo que no tiene?».

Román cree que ése es un fenómeno universal. Y diario.

«Necesitas aparentar que tu casa está protegida a tope, para que no entren los ladrones», siguió dándole la vara a su hermano, en plan persuasivo. «¿Tú sabes lo que vale un buen equipo de seguridad? ¿Quién carajo puede pagarse eso? Yo vendo unas falsas cámaras de TV que se ponen en el exterior de las casas, o de las tiendas, que sólo son cajas de plástico con un simulacro de objetivo, y doy unas placas que dicen: "¡Cuidado! ¡Protegido por Todosegur! ¡Atención inmediata!". Bueno, pues con eso la gente espanta al 99% de los cacos. ¡Qué saben los ladrones si existe Todosegur o no! El total sale por mil duros, y es la hostia de eficaz».

«¿A quién le importa si el candado que tienes puesto en la verja es todo lo bueno que parece? Lo parece, y eso es lo que vale. Yo vendo candados que son una mierda. Los puedes hacer saltar con un estornudo. ¿Que son de baja calidad? ¡No baja: pésima! Pero, oye, cuidado: parecen cojonudos. Según los miras, se diría que no te los cargas ni con un gato de coche».

E insistió en la idea: «Yo vendo apariencias. Y las apariencias, hoy en día, tienen mucha importancia».

Su hermano Eduardo, que le tenía ley, le dio la razón.

Llegó a la conclusión de que Román estaba perfectamente adaptado a la vida moderna.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (2 de febrero de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 1 de marzo de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/02/02 06:00:00 GMT+1
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2002/02/01 06:15:00 GMT+1

Una aclaración

Alguna gente lectora parece desconcertada por mi deambular profesional. «¿Pero no habías dicho que ya no estabas en El Mundo? ¿Y las columnas, entonces?».

A ver si lo aclaro.

Mi presencia en El Mundo ha tenido siempre dos vertientes. De un lado, he sido durante muchos años subdirector, responsable de la sección de Opinión, editorialista y coordinador del Consejo Editorial, todo de una tacada. Al margen de eso, he sido -y sigo siendo- columnista.

En virtud de lo primero, figuraba en nómina (y bastante bien, para qué engañaros). Por lo segundo, ni siquiera cobraba, ni falta que hacía.

Lo que he hecho ahora es renunciar a todo el primer capítulo y pasar a ser tan sólo columnista. Es decir, un colaborador externo, sin nómina, ajeno a la empresa y, en consecuencia, suprimible en cualquier momento.

Desde el punto de vista de quien compra el periódico en el kiosco, o lo lee por Internet, no hay diferencia: lo único que veía firmado por mí -mis dos columnas semanales- lo sigue viendo. Considerado el asunto desde dentro del periódico, la diferencia es bastante mayor: ahora carezco de influencia alguna en su línea editorial.

En razón de ello, y como ni los ingresos que tiene un columnista de gama medio-alta como yo son fastuosos, ni me es dada la certeza de conservar por mucho tiempo los que ahora tengo, he negociado mi ingreso como directivo en una editorial que va a permitirme trabajar espiritualmente tranquilo en la edición de libros interesantes (todo lo interesantes que yo sea capaz de conseguir). Empezaré esa labor a primeros de marzo. Y espero disfrutar con ella.

Resumiendo: he dejado de ser periodista.

Y tan ricamente.

That's all folks!

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (1 de febrero de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 1 de marzo de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/02/01 06:15:00 GMT+1
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2002/02/01 06:00:00 GMT+1

Francisco Granado

También hay categorías dentro de la injusticia. Algunas habría que catalogarlas como injusticias cum laude.

Es el caso de la que está cometiendo el presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, con Pilar Vaquerizo.

Como imagino que ustedes no saben quién es doña Pilar, se lo cuento.

La señora Vaquerizo es viuda de Francisco Granado Gata, un militante antrifranquista que fue detenido por la Policía política de la dictadura el 1 de agosto de 1963, torturado salvajemente, juzgado por un tribunal militar de excepción, condenado a muerte y fusilado 17 días después.

Los restos de Francisco Granado reposan desde entonces en el cementerio de Carabanchel, en Madrid.

En 1999, el Gobierno de Ruiz Gallardón, siguiendo el ejemplo de otras comunidades autónomas, decidió otorgar una pequeña ayuda económica a las personas que fueron encarceladas durante el franquismo por motivos políticos o, en caso de fallecimiento del interesado, a su cónyuge viudo o heredero principal.

Para marcar límites a la ayuda -cuya ridiculez el propio Gallardón admitió un año después, dicho sea de paso-, el Ejecutivo madrileño estableció que sólo se harían acreedores de ella las personas que hubieran estado en la cárcel más de un año.

Doña Pilar Vaquerizo solicitó esa ayuda. Y el Gobierno de Ruiz Gallardón se la denegó alegando que Francisco Granado no cumplía el requisito fijado... ¡puesto que sólo había permanecido detenido 17 días!

Parece una broma de mal gusto, y de mal gusto es, pero no broma. ¡Qué más hubiera querido ella que su marido hubiera estado más de un año en la cárcel! Pero, ¿es represalia menor el fusilamiento que la cárcel prolongada?

No se trata de un mero error administrativo. La señora Vaquerizo ha insistido una y otra vez en su demanda, y una y otra vez el Gobierno de la Comunidad de Madrid le ha contestado que el caso de su marido «no cumple los requisitos».

¿Cuál es el problema? ¿Será que don Alberto Ruiz Gallardón, como el burócrata de La mujer fosforescente de Maiakovski, «en vez de corazón tiene un pisapapeles» y no entiende que las leyes tienen espíritu, además de letra? ¿O tal vez será que recuerda que en el Consejo de Ministros de Franco que dio el visto bueno al inicuo fusilamiento de Francisco Granado se sentaba, en tanto que titular de la cartera de Información y Turismo, la misma persona que hoy ostenta el cargo de presidente de honor de su partido?

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (1 de febrero de 2002) y El Mundo (2 de febrero de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 1 de marzo de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/02/01 06:00:00 GMT+1
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