2002/05/31 06:00:00 GMT+2
Las compañías discográficas se quejan a coro del terrible daño que les está causando la venta de discos piratas. Pero no todas sufren por igual los efectos de ese asalto. Las grandes compañías pierden una porción de sus pingües ingresos, pero siguen ganando mucho. En cambio, los pequeños sellos independientes ven cómo desciende hasta lo insoportable su muy reducido margen de beneficio.
Los discos son un producto extraño. No funcionan como los libros. Todos somos conscientes de que un libro editado con mimo, impreso en buen papel, con fotografías de calidad y una encuadernación sólida, tiene por fuerza que costar mucho más que una edición de las llamadas populares, impresa en papel de ínfima categoría y encolada con moco.
Pero a los discos no se les aplica ese criterio. Se supone que todos deben tener un precio similar. Aunque de uno se hayan hecho 2.000 copias y del otro 200.000. Aunque el uno lleve un primoroso folleto adjunto, con notas, información complementaria y una cuidada traducción de las letras, si hace al caso, y el otro no te dé cuenta ni de quién es el autor de las canciones.
Me viene a la cabeza esta reflexión, tirando a melancólica, viendo -y escuchando- el contenido de una impresionante caja editada en Gran Bretaña por Topic Records -la casa de discos alternativos más veterana de Europa- bajo el título The Acoustic Folk Box. Cuatro cedés y casi un libro, más que folleto, ilustrando una cuidada antología de cuarenta años de música folk británica, que otros locos parecidos a los de Topic Records -los del sello independiente Resistencia- han traído a las estanterías de las tiendas españolas. Entre un producto tan primoroso como ése y la mayoría de los engendros que venden los manteros en las aceras hay la misma relación que la existente entre un chuletón de buey gallego y una grasienta hamburguesa de puesto de feria.
Nadie tratará de piratear una obra así: la copia saldría más cara que el original. Pero el mercado negro del disco -la guerra de precios que provoca- acabará consiguiendo que las compañías que comercializan músicas minoritarias -minorizadas, mejor dicho- se vean en la obligación de echar la persiana, un poco antes o algo después. Y que no tengan un mal euro para producir lo que compone e interpreta gente nueva y con ideas.
¿Solución? Supongo que ninguna. Pedir al personal que no compre a los manteros es empeño inútil. Parece que también lo es reclamar a las autoridades que sigan la pista de ese comercio ilegal hasta pillar a sus negociantes mayoristas.
Sólo una cosa queda: rendir tributo de admiración y reconocimiento a quienes todavía se dedican a producir discos porque aman la música. Constituyen otra especie más en vías de extinción.
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Nota de régimen interno.- Qué carajo la pastoral de los obispos vascos: el verdadero escándalo es Mundofree. Tengo el correo bombardeado por misivas de gente que me dice que no tiene modo, ni divino ni humano, de entrar en esta página. Como me escribe uno, «este servidor tuyo no es ni afectísimo ni seguro». La verdad es que no tengo ni tiempo ni ganas de pegarme con él. Tampoco de recoger los bártulos y pasarme a otro. Como esta situación se prolongue, de verdad: adiós muy buenas.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (31 de mayo de 2002) y El Mundo, salvo la nota de régimen interno (1 de junio de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 28 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/05/31 06:00:00 GMT+2
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2002/05/30 06:00:00 GMT+2
A veces me indigno cuando me entero de que a éste o a aquel tipejo le han concedido un premio. «¿A ése?», salto cual fiera corrupia.
En cambio, en otras ocasiones no me queda sino aplaudir la decisión del jurado correspondiente.
El pasado lunes se dio a conocer que el Premio Luca de Tena ha recaído este año en Jean d'Ormesson. El jurado explicó que premia con ello «toda una brillante carrera dedicada al periodismo».
Como supongo que la gran mayoría de los lectores no saben quién es el premiado, les daré algunos datos.
Jean d'Ormesson fue durante muchos años el director de Le Figaro, el periódico más prominente de la derecha francesa. Como tal, tiene tras de sí toda una brillante carrera dedicada... al derechismo más militante que imaginar quepa.
A la defensa del colonialismo francés, por ejemplo.
Fijé mi vista en el personaje en los años setenta, a raíz de un artículo particularmente repugnante que escribió lamentando «el abandono» norteamericano de Vietnam. En él, el patrón de Le Figaro se quejaba de que, con la firma de la paz, Saigón, capital de Vietnam del Sur, iba a perder «el aire de libertad» (sic) que tenía. El artículo mereció incluso una canción. La escribió el cantautor Jean Ferrat y se tituló así, precisamente: «Un air de liberté».
A decir verdad, en aquel artículo D'Ormesson se limitaba a mantenerse en sus trece: había defendido la guerra colonial francesa en Indochina y había denunciado a las «ratas pacifistas» opuestas a aquella masacre, en la que acabaron perdiendo la vida cerca de cien mil franceses. Igual que había defendido la represión del independentismo argelino.
D'Ormesson, académico, es célebre por sus ocurrencias presuntamente graciosas. Citaré una: «La Historia es como las mujeres: merece respeto, pero a veces hay que forzarla un poco».
Es éste el individuo que acaba de ser premiado.
Pero las cosas hay que examinarlas en su debido contexto. Tengamos en cuenta que se trata del Premio Luca de Tena.
A tal señor, tal honor.
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Nota de régimen interno.- Volvemos a las andadas. Muchos lectores -unos 200, según parece- no pudieron ayer acceder a esta página por culpa del mal funcionamiento de Mundofree. Descargaba la página con tal lentitud que desanimaba a quienes funcionan con una conexión a Internet no demasiado potente. Lo siento. No me queda sino pedir paciencia.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (30 de mayo de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 28 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/05/30 06:00:00 GMT+2
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2002/05/29 06:00:00 GMT+2
Dijo ayer Aznar en Roma que los EEUU, Rusia y la UE mantienen «una total unidad en la lucha contra el terrorismo y en la defensa de los mismos valores».
Cabe preguntarse qué entiende Aznar por «valores».
Los EEUU, con su presidente a la cabeza, son firmes partidarios de la pena de muerte. Cuando Aznar habla de «unidad total en la defensa de los mismos valores», ¿estará pensando tal vez en su mentor ideológico y presidente de honor del PP, Manuel Fraga, quien tuvo a bien definirse en su día como «un liberal que fusila gente» y que, cuando fueron a pedirle que mediara ante Franco para que no ajusticiara a un joven anarquista catalán, respondió: «Yo a cierta gente no la fusilaba: la colgaba de los cojones»?
Los EEUU se niegan a suscribir el acuerdo de Kyoto de lucha contra el cambio climático, y con razón, porque es uno de los países que más sustancias tóxicas emite a la atmósfera. La «unidad total de valores» a la que se refiere Aznar, ¿hay que entenderla a partir del hecho de que el Estado español esté siendo denunciado constantemente ante los organismos correspondientes de la UE por superar los límites de contaminación que tiene asignados?
Los EEUU han rehusado firmar el Convenio internacional que prohíbe el alistamiento bélico de menores de 18 años. ¿Dónde sitúa aquí Aznar la «unidad de valores»? ¿Quizá en su intento de rebajar la edad penal para meter en la cárcel a chavales de 16 o 14 años?
Los EEUU ridiculizan constantemente a las Naciones Unidas tomando iniciativas militares que no cuentan con el consentimiento previo del alto organismo internacional y respaldando la actitud de Israel, que se ríe de la ONU y del Derecho Internacional. ¿Por qué vía establece ahí Aznar la «unidad de valores»? ¿Por alguna que pasa por el Sahara Occidental?
Los EEUU se han abstenido orgullosamente de aceptar el acuerdo internacional contra la fabricación de minas antipersonas y sigue vendiéndolas all over the world. Aquí hay que dar por hecho que Aznar no se para tanto en la circunstancia concreta y que eleva su mente hacia el asunto general: él también vende armas a quien se tercie, aunque sepa que van a ser utilizadas para aplicar políticas de exterminio genocida, como en el caso de Turquía contra el pueblo del Kurdistán.
Pero no olvidemos que la «unidad total» en «la defensa de los mismos valores», de la que el presidente del Gobierno español hablaba ayer, no abarca sólo a los EEUU, sino también a Rusia. ¿Qué «valor» es el que compartimos en Chechenia? Admito que ahí ya empiezo a perderme.
Me temo que Aznar haya incurrido en una lamentable imprecisión terminológica. No debería haber dicho «la defensa de los mismos valores». Él lo que quería decir es «la defensa de los mismos intereses». Los valores y los intereses no son la misma cosa. Ni siquiera en el mercado financiero.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (29 de mayo de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 28 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/05/29 06:00:00 GMT+2
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2002/05/28 06:00:00 GMT+2
Hay un gremio en el que ya parece claro que la huelga general del 20-J no va a tener apenas seguimiento: el de los columnistas, editorialistas y comentaristas políticos de la capital del Reino.
Estos por fas, aquellos por nefas, casi todos han descubierto que la convocatoria de huelga es inoportuna, si es que no perversa.
Los unos consideran que carece por completo de justificación. Es obvio que no temen quedarse sin trabajo y que el Inem los conmine a ejercer de pinches de cocina o de fontaneros en Alcalá de Henares.
Los otros la rechazan porque piensan que la huelga ha sido convocada pura y simplemente para chinchar a Aznar, mancillando para siempre su impoluta trayectoria. Por manía personal, como quien dice.
Los de más allá se declaran profundamente disgustados porque consideran que se trata de una huelga «antipatriótica» que va a menoscabar el buen nombre de España. Yo no sabía que, en la Europa de las libertades, los países en los que se ejerce el derecho constitucional a la huelga pierden su honra ipso facto, pero se ve que sí.
En fin, los hay que miran el llamamiento sindical con olímpico desprecio porque, según ellos, las huelgas de ahora son muy sosas y no tienen verdadera intención subversiva, con estos sindicatos paniaguados y de chichimoco. Ausente del 20-J el auténtico y primigenio espíritu revolucionario del movimiento obrero, ellos rechazan la huelga... poniéndose del lado del Gobierno y la patronal. Singular lógica. Incluso me he topado con alguno que afirma muy serio (¿o no?) que sólo apoyará la huelga general si los huelguistas acaban siendo mayoría. Cómo logrará saber si son mayoría antes de que la huelga se produzca es un misterio. Cómo conseguirá respaldar la convocatoria cuando la huelga haya ya pasado, otro.
Lo más curioso es que no pocos de los que ahora abominan de la huelga general apoyaron otras convocatorias anteriores sin vacilación ni matiz alguno. ¿Y eso? Los motivos aducidos por los sindicatos fueron similares: se oponían a reformas del mercado de trabajo que apuntaban en la misma dirección neoliberal y desreguladora que las impuestas por decreto ley el pasado viernes.
Ahora rechazan la huelga por «politizada», olvidando que ellos (y no UGT y CCOO) manejaron en aquellas anteriores ocasiones argumentos específicamente políticos para defender la conveniencia del paro masivo.
Tal vez mi problema sea que soy muy antiguo, pero me temo que en esta ocasión, así sea por un elemental principio de congruencia personal, tampoco voy a dar motivos para que nadie me llame esquirol.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (28 de mayo de 2002) y El Mundo (29 de mayo de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 29 de septiembre de 2010.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/05/28 06:00:00 GMT+2
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2002/05/27 06:00:00 GMT+2
El Gobierno está muy contento con las oenegés, muchas de las cuales se dedican a suplir en privado lo que el Estado debería hacer en público. Por eso las subvenciona, consiguiendo de paso que un puñado de avispados -sin fronteras, pero bien asentados en Madrid- vivan del cuento.
Pero hay algunas actividades internacionalistas que no quiere ver en manos de voluntariosos espontáneos. Por ejemplo, la venta de armas.
Hoy aparece en algunos periódicos -convenientemente perdida entre cientos de informaciones de superior importancia, como la debacle de Tallin o las mil y una razones para estar en contra de la Huelga General- la noticia de que España abastece de armas y munición tanto a la Unión India como a Pakistán. Dos países que están a la greña, dos Estados con armas nucleares, una situación que amenaza desastre... y España que se encarga de que, si finalmente deciden pegarse, no les falte con qué.
Aznar ahora -como Felipe González antes- pone mucho cuidado en que el personal no se entere de que este país tan nuestro se dedica a abastecer de armas a toda suerte de Estados criminales. El Gobierno del PSOE ya marcó la línea, vendiendo material antidisturbios a la Policía de Pinochet y al Ejército turco encargado del genocidio del pueblo kurdo. El del PP sigue fielmente sus pasos. O los acelera, cuando crece la demanda. Hace ya tiempo, un amigo me contó que la empresa española para la que trabaja vendía proyectiles de obús a Israel. ¿Seguro que en la destrucción de Yenín no hubo armas españolas?
Primero contribuyen a sembrar la muerte y la destrucción y luego mandan a las oenegés con las vendas, para que demuestren que somos un pueblo solidario.
Post Scriptum. Durante meses, he venido dejando los lunes los apuntes del fin de semana anterior, para que quienes sólo se conectan a Internet desde el trabajo o el centro de estudios pudieran leerlos a toro pasado. Ahora, como cabe repasar todos los apuntes anteriores del año a partir del enlace correspondiente, ya no tiene sentido. Recuerdo que el enlace está en la página principal, justo debajo del que permite acceder a este Diario.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (27 de mayo de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 28 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/05/27 06:00:00 GMT+2
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2002/05/26 06:00:00 GMT+2
A Serrat no le permitieron en 1968 que cantara en el Festival de Eurovisión su La, la, la en catalán; a Rosa López le han dejado en 2002 que participe en ese mismo concurso con una canción que llevaba el estribillo en inglés. En inglés aproximado, con acento granaíno, pero inglés, por lo menos de intención. ¿Avanzamos, sí o no?
No. Para estas alturas, ya prácticamente todos los países -Rusia incluida, tócate las narices- presentan sus canciones en inglés. Enteritas.
Por alguna razón que desconozco -y que tampoco tengo demasiado interés en averiguar-, en España ha habido desde hace décadas excelentes creativos publicitarios, ganadores de montones de festivales internacionales de la cosa. Para esta ocasión se habían juntado un puñado de los mejores con el encargo de transformar en émula de Aretha Franklin a una pobre chica con una muy poderosa voz, ideal para hacerse oír por los del valle vecino. Le cambiaron el físico -y el químico, supongo-; le enseñaron maneras, en plan remake de My Fair Lady; le educaron la voz deprisa y corriendo -no había mucho tiempo-, la vistieron de moderna y, en fin, la teletransportaron a un Festival irremediablemente demodé y fatalmente cutre para que cantara a voz en cuello un himno al europapanatismo de la España que va bien, de la España que vigila a los emigrantes y no se droga, de la España que preside la UE bajo la atenta mirada espiritual de ambos Josemarías, Aznar y Escrivá, que va para santo.
A España, como al papa, se le caía la baba.
Y se han llevado todos un chasco de aquí te espero.
Fallaron, de manera inexplicable, en un punto elemental: escogieron una canción tópica al 100 por cien, prácticamente igual que otras veinte de las que concursaban -incluida la vencedora-, confiando en que ganaría porque la voz de la chica impresionaría al continente entero, Israel incluida. Y no, porque el Festival rebosaba de voces potentísimas, pintiparadas para cantar los méritos de las sardinas en los puestos de veinte mercados. Según mis notas, sólo Dinamarca se permitió el lujo de enviar a una chica sin voz, vestida en las rebajas de Sepu, con el encargo de que cantara una cosa sin pies ni cabeza. Con una canción como la seleccionada por RTVE, en un Festival en el que la mayoría de los votos viene predeterminada por compromisos e intercambios de honda raigambre histórica, la pobre Rosa y su coro concursero estaban condenados a quedarse en el pelotón. Y en él se quedaron, para amargura de tantos... y para alivio mío, que ya me veía inyectado con una sobredosis forzosa de fervor patriótico y bombardeado por el engendro de la selebreision hasta el año que viene. Doble satisfacción: gocé viendo cómo, con el rebote de la derrota, el personal tan supuestamente europeísta se quitaba la careta y sacaba a pasear su recia alma de charanga y pandereta, con gritos tan hermosos como «¡Que le den por el culo a todo el mundo!».
A mí, la menos mala me pareció la de Macedonia. Aunque tal vez me dejé llevar por el hecho de que era diferente y estaba cantada en un idioma diferente. En condiciones así, acaba uno simpatizando con cualquier cosa.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (26 de mayo de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 26 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/05/26 06:00:00 GMT+2
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2002/05/25 06:00:00 GMT+2
Cabría decir que vivimos el máximo esplendor de la democracia. Te piden que lo votes todo. En la página de acogida de El Mundo me topo hoy con hasta tres encuestas, tres: puedo votar si creo que los sindicatos tienen motivos suficientes para convocar la huelga general del 20-J, si estoy de acuerdo o no con que Van Gaal haya prescindido de los servicios del Pitu Abelardo y si me parece bien o mal que el Celta haya decidido confiar en el ex entrenador de Osasuna, Miguel Ángel Lotina. Si me diera un garbeo por las páginas web de otros diarios y me entrara furor participativo -un riesgo que no corro en absoluto-, podría pasarme toda la mañana metido en votaciones de toda suerte y condición.
El sondeo que más me ha gustado lo acaban de anunciar en Radio Nacional. Dicen que puedo llamar a un teléfono si creo que Rosa López ganará esta noche el Festival de Eurovisión y a otro si creo que no ganará. Ya no se trata ni siquiera de opinar, sino de ejercer de profeta. Genial.
¿A cuento de qué este constante bombardeo de encuestas, sondeos, sesmómetros, audímetros y demás votaciones a todas horas y en todas partes?
Es sencillo. Los medios de comunicación -y los propios gobernantes- saben que buena parte de la ciudadanía de las sociedades avanzadas de nuestro tiempo siente la justificada sensación de que no pinta nada, de que está gobernada por fuerzas oscuras y poderes ocultos que operan a escala internacional y que actúan de acuerdo con sus particularísimos intereses, sin consultar nada, entre otros motivos porque muchas de las cosas que hacen son totalmente inconfesables. Su desazón abarca también a los profesionales de la política a los que sí elige: comprueba que, una y otra vez, se presentan a las elecciones con un programa y luego aplican sistemáticamente otro. Hay un malestar generalizado. No necesariamente consciente, casi siempre sin racionalizar, pero no por ello menos real. La avalancha de sondeos cubre una doble función. De un lado, se aprovecha de ese sentimiento de frustración para promocionar consultas económicamente rentabilizables (vía llamadas de teléfono, fidelidad al sitio web, etcétera). Del otro, atempera el disgusto del personal, haciéndole vivir la ficción de que su opinión cuenta, si no mucho, por lo menos sí muchas veces.
Nunca he participado en ningún sondeo de éstos. Me vale con saberme un cero a la izquierda. No quiero darles a entender que, además, estoy encantado. Si me roban el oro, que no pretendan contentarme con espejitos y abalorios.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (25 de mayo de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 26 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/05/25 06:00:00 GMT+2
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2002/05/24 06:00:00 GMT+2
Mi difunto padre era un señor muy de derechas, y a mí me dio por hacerme enseguida muy de izquierdas. Era inevitable que chocáramos.Y chocamos. Así que, aún adolescente, recogí una buena mañana mis escasas pertenencias (libros, casi todo) y me marché de su casa sin despedirme.
Me faltaban todavía unos cuantos años para alcanzar la mayoría de edad, fijada por entonces en los 21. Eso me planteó pronto serios problemas legales. De modo que, pasados algunos meses, le mandé una carta pidiéndole que renunciara a su patria potestad. Que me emancipara. Me contestó diciéndome: «Nunca he concebido la paternidad como un yugo».
Debí de ser uno de los primeros ciudadanos de este país que alcanzó la mayoría de edad a los 18 años.
En aquel momento -injusto, como suelen ser los jóvenes-, no valoré la hondura de su gesto. Hoy sí lo hago, pero ya no puedo decírselo.
Resulta patético apelar al imperativo de la ley para que alguien viva a tu lado. Pongámonos en el caso de una persona -no es difícil- que convive con otra tan sólo porque no tiene más remedio. Hay muchas mujeres en esa situación. ¿Cabe una relación de calidad más ínfima?
Lo que vale para las personas vale para los pueblos.
Así lo entiende Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón. El ponente de la Constitución de 1978 se define como «españolista» y afirma que, precisamente porque alienta un hondo amor por España, le parece humillante que pueda haber pueblos que estén en ella por obligación. Intervino el pasado martes ante la Comisión de Autogobierno del Parlamento de Vitoria y dijo: «La España grande sólo puede ser fruto de la libre adhesión de los pueblos que la integran».
Herrero se proclama «nacionalista español». Yo no me considero nacionalista, ni español ni vasco, pero participo del mismo criterio: que convivan los que quieran hacerlo. Y los que no, pues que no lo hagan.
He defendido muchas veces el derecho de autodeterminación de los pueblos. De todos los pueblos. Me aburre comprobar cuánto simplista (y cuánto embaucador) se empeña en considerar que eso es cosa de separatistas. Nada más falso. Yo no tengo el menor afán separatista. No me incomoda nada la idea de ser ciudadano de una España integrada por un conjunto de pueblos libres e iguales. Me limito a reclamar el derecho de cada cual a decidir sobre su futuro sin que nadie le amenace.
¿Sólo defienden el derecho al divorcio quienes desean separarse ipso facto? ¿Hace falta estar con las maletas hechas para reclamar el derecho a la libre circulación de las personas?
Es increíble cómo pueden complicarse las cosas más simples cuando la irracionalidad -o la cartera- se mete de por medio.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (24 de mayo de 2002) y El Mundo (25 de mayo de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 26 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/05/24 06:00:00 GMT+2
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2002/05/23 06:00:00 GMT+2
No puede casi andar. Da pasitos jadeantes, encorvado, con la mirada extraviada por el suelo. Apenas consigue hablar. Se le cae la baba. Las manos se le agitan más que a un palmero de tablao flamenco.
Es la imagen misma de la incapacidad laboral permanente.
La pregunta resulta inevitable: ¿por qué? ¿Por qué se empeña ese hombre en seguir ostentando un cargo de cuyas responsabilidades ni de lejos puede -precisamente- hacerse cargo? ¿Piensa que no hay en la grey católica nadie que pueda sustituirlo? ¿Piensa realmente que es insustituible? ¿Piensa?
El espectáculo que ofreció ayer en Bakú hubiera dado lástima... de no haber dado grima. Lo que en principio parecía la representación de un drama patético, cobraba, a nada que se pensara en ello, todos los signos externos de una exhibición pornográfica de caudillismo. Como Franco en sus últimos tiempos, Wojtyla es la imagen misma del jefe que se aferra al poder y al que nadie de su entorno se atreve a decirle que lo deje ya, porque está para el arrastre. O a quitárselo, dando sanción legal a la evidencia.
Me lo comentaba ayer una amiga que, al igual que yo, tampoco es católica. Así que me acordé de las palabras que los Evangelios atribuyen al joven Cristo en las bodas de Canáa, y le respondí: «Y a ti y a mí, mujer, ¿qué nos va en esto?».
Allá la Iglesia Romana si quiere arrastrar por el fango su imagen pública.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (23 de mayo de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 26 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/05/23 06:00:00 GMT+2
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2002/05/22 06:00:00 GMT+2
¿Hay razones que justifiquen la convocatoria de una huelga general en estos momentos? La pregunta está mal formulada. Las razones sobran. Desde hace años. La ofensiva gubernamental contra las ya de por sí escasas garantías laborales que regulan el mercado de trabajo en España no es ninguna novedad. En todo caso, la pregunta debería ser: ¿por qué las burocracias de los principales sindicatos -ésos que se dicen impropiamente «mayoritarios»-, han tardando tanto en plantar cara a Aznar?
La prensa progubernamental -las voces de su amo- acusa a coro a los dirigentes sindicales de disponerse a convocar «una huelga política» y les augura un rotundo fracaso. El reproche es ridículo: si alguien se opone a una determinada política, hace política, cómo no. Me temo que, una vez más, estén identificando groseramente «política» con «partidismo», contribuyendo al descrédito de la política, del que luego tanto se quejan.
Lo que en realidad quieren decir es que la convocatoria responde a una consigna del PSOE. Lo cual, en lo que el conocimiento me alcanza, es falso. El PSOE no está en condiciones de dar consignas a los sindicatos. De hecho, no se ve que la prensa amiga del PSOE muestre un particular entusiasmo por la huelga. Recuerdo que, cuando UGT y CCOO convocaron la última huelga general contra la política económica de Felipe González, El Mundo publicó un largo editorial titulado «La Huelga General más justificada de la democracia». Eso sí que era coordinación.
En cuanto a lo de que la convocatoria no va a tener eco, me sumo -por una vez, y sin que sirva de precedente- a la respuesta de Cándido Méndez. Ése sería, en todo caso, un problema de los convocantes; no del Gobierno y sus voceros. ¿Que la huelga fracasa? Mejor para ellos. Si tan seguros estuvieran de que los sindicatos están abocados al fiasco, lo lógico sería que esperaran el 20-J con los brazos cruzados y una sonrisa en los labios. Tampoco se entendería su preocupación porque la convocatoria sea para la víspera de la Cumbre de Sevilla. ¿Qué mejor para José María Aznar que presentarse ante sus colegas europeos llevando calentita bajo el brazo la prueba de que los trabajadores españoles están con él, y no con los sindicatos?
Apuesto -¿alguien quiere jugarse algo conmigo?- a que tampoco esta vez faltarán las voces de algunos presuntos «radicales», de ésos que viven instalados en los aledaños del poder, que tratarán de desprestigiar la huelga argumentando que los Méndez, Fidalgo y compañía no tienen autoridad para convocar nada, que son unos vendidos que han tragado una y otra vez carros y carretas, que los grandes sindicatos actuales se han convertido en maquinarias escleróticas sin representatividad real, integradas por especialistas en vivir del cuento, subvencionados por el Estado, etcétera. Esos argumentos tienen base, vaya que sí, pero jamás me dedicaré a airearlos en vísperas de una huelga general. Me conozco el paño de los «radicales» de pacotilla: cuando hubieran debido clamar bien alto contra las burocracias sindicales -cuando se avenían a pactar cualquier cosa-, guardaron un prudente silencio. Sólo denuncian su carácter acomodaticio... ¡cuando no se acomodan!
Por resumir: que no estoy de acuerdo con las direcciones de CCOO y UGT, pero apoyo la huelga con todas las fuerzas de mi cansado corazón. Y la haré. Y ayudaré en lo que pueda a su éxito.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (22 de mayo de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 26 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/05/22 06:00:00 GMT+2
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