2002/12/04 06:00:00 GMT+1
La ramplonería periodística es propicia a los sarcasmos que abundan en el lado cutre y frívolo de nuestra profesión. Desde el «No dejes que la realidad te estropee un buen reportaje» hasta el «No descuelgues, no vaya a ser una noticia».
La actualidad me ha sugerido otro tópico, que bien podría añadirse a la colección: «No profundices en el asunto sobre el que escribes, no sea que descubras que no es tan simple y la líes».
He estado tomando nota de lo mucho que se ha dicho y escrito estos días sobre -contra- la última pastoral del obispo de San Sebastián. Ha merecido general repulsa que monseñor Uriarte afirme que el documento aprobado el 22 de noviembre por la Conferencia Episcopal Española «no es moralmente vinculante» para los católicos.
Si antes de empezar a echar sapos y culebras nuestros voluntariosos censores se hubieran informado un poco, se habrían enterado de que Uriarte se limitó a señalar un hecho objetivo. Sólo hay dos modos por los que un documento del colectivo episcopal puede convertirse en doctrinalmente vinculante para la feligresía: que sea aprobado por unanimidad o que, suscrito por una mayoría cualificada, reciba el respaldo del Vaticano. No reuniendo ninguna de las dos condiciones, el manifiesto en cuestión no es vinculante. Porque no lo es, sin más.
Mucha gente ignora el trasfondo de esta polémica. El problema surgió porque la cúpula católica española se empeñó en sacar adelante un documento que, amén de relacionar de modo confuso los nacionalismos periféricos con el terrorismo, se opone al derecho de autodeterminación, afirmando que tal principio sólo tiene encaje dentro de los procesos de descolonización del Tercer Mundo. Los obispos vascos y catalanes se opusieron.
La corriente mayoritaria del obispado español ha hecho bien en no someter su tesis a la consideración del Vaticano. Sobre todo porque choca de frente con las posiciones defendidas una y otra vez por el actual Papa. Por ejemplo, en su discurso ante la 50ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en el que defendió el derecho de autodeterminación de los pueblos como fórmula idónea para abordar los problemas históricos de integración nacional... en Europa.
El Vaticano ha respaldado los procesos independentistas de los países bálticos, ha aprobado la partición de Checoslovaquia y apoya a la Iglesia de Irlanda, también favorable a la autodeterminación. Ni colonialismo ni Tercer Mundo. Hic et nunc.
Cabe preguntarse a cuento de qué se mete la mayoría episcopal española a elaborar doctrina política. Hay quien sostiene que para quedar bien con el Gobierno que le da todo lo que pide y le tapa cuanto agujero y descosido tributario amenaza con rasgarle las vestiduras. Tal vez, pero no sólo. También lo hace porque está recibiendo informes muy alarmantes que dan cuenta de una vertiginosa desafección de los fieles. En los últimos cuatro años -los datos cantan-, las misas dominicales se están vaciando de público. Los seminarios ya sólo abundan en telarañas. Rouco y sus hermanos han llegado a la conclusión de que «eso de la Iglesia vasca» tiene buena parte de la culpa, y se han lanzado al combate, Santiago y cierra España.
Me da que hacen mal en simplificar. El fenómeno es más amplio y más complejo. Tiene más que ver con el hecho de que, finalmente, esta sociedad se está haciendo laica. Gracias a Dios.
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Notas.
1) El apunte anterior, conveniente "jibarizado" por razones de espacio -suprimidos los dos párrafos iniciales, en concreto-, aparece hoy como columna en El Mundo (De pastorales y pastores).
2) El pasado lunes está página contabilizó, según Nedstat, más de 300.000 visitas. Ayer tuvo 956. Casi mil en un solo día. Más que nunca, desde que puse en marcha este rincón en la web en julio de 2000. ¡Todavía recuerdo cuando escribí, allá por septiembre de 2000: «Bien, todo indica que nos estabilizaremos en torno a las doscientas visitas diarias...»!
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (4 de diciembre de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 29 de diciembre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/12/04 06:00:00 GMT+1
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2002/12/03 06:00:00 GMT+1
Se venía hablando de ello desde hace tiempo. Ahora, ante la publicidad dada a denuncias muy concretas, con nombre y apellidos, el Gobierno se ha creído en la obligación de congelar las subvenciones que otorga a la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Según las informaciones publicadas, algunos directivos de la AVT han estado sacando sistemático provecho personal del dinero público recibido. Se sabe de viajes realizados a cuerpo de rey y de muchas comidas en restaurantes de lujo («Todos los gastos que requiere la representación de la AVT hay que hacerlos. Los directivos tenemos que ir bien, con una prestancia», ha declarado el comandante Rafael Villalobos, a guisa de explicación), de facturas que han servido para justificar gastos ante varios ministerios a la vez, de locales pagados por la AVT y utilizados para actividades lucrativas privadas, de supuestos cursos de formación nunca realizados...
Me da que más de un jefecillo y de una jefecilla de la AVT se consideraban intocables, no sólo por la consideración social que su desgracia les otorga, sino también por la elevada rentabilidad política que el Gobierno central y su partido venían obteniendo de su actividad estrictamente política, realizada de la mano del Foro de Ermua, ¡Basta ya! y fundaciones afines. Hace tiempo que la AVT, apartándose de su finalidad orgánica primigenia -o dándole una interpretación muy sui generis-, se dedica a tomar partido político en todo y para todo.
Todavía hace sólo unos días, una portavoz de la AVT se refería en términos despectivos a la plataforma de Atención a las Víctimas de ETA, que dirige Maixabel Lasa, viuda de Juan María Jáuregui, reprochándole dedicarse «tan sólo» a la asistencia social, psicológica y económica a las víctimas y sus familiares, renunciando a actuar en el plano de la lucha política. En un alarde de surrealismo realmente portentoso, la dirigente de la AVT insistió una y otra vez en hacer de portavoz de los muertos: «A nosotros no nos han matado... A nosotros nos han matado...». Según ella, no puede haber defensa efectiva de las víctimas que no pase por «ir a la raíz» del problema, lo cual obliga... a montones de cosas: a oponerse al plan de Ibarretxe, a condenar a IU, a proclamar que el nacionalismo vasco es intrínsecamente perverso, a poner a caldo a Odón Elorza y a reconocer, en suma, que Mayor Oreja es la reencarnación de San Jorge a punto de lancear al dragón, tarea que todos estamos obligados a facilitarle, so pena de no ir «a la raíz» del asunto.
Cuando se pregunta a esta gente por los dispendios que ha hecho con dinero público, monta en cólera y se ampara en lo mucho que ha sufrido por culpa del terrorismo. Va siendo hora de que alguien les haga ver que el sufrimiento puede hacer muchas funciones, pero no la de cheque en blanco.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (3 de diciembre de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 29 de diciembre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/12/03 06:00:00 GMT+1
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2002/12/02 06:15:00 GMT+1
No sé si es un secreto para alguien que soy seguidor de la Real Sociedad. Téngase en cuenta el dato, en todo caso, a la hora de juzgar lo que sigue. A la hora de considerar, en primer término, mi satisfacción por el hecho de que ese modesto equipo de fútbol haya llegado a estas alturas del campeonato en primer lugar de la clasificación, sin haber perdido ni un solo partido y -lo que es más sorprendente- jugando muy bien.
Lo del pasado domingo fue, como dirían los cursis de ahora, «paradigmático». Salió al campo la Real como un vendaval, arrinconó al Barça de los tropecientos mil millones y para los 5 minutos de juego ya había acertado a crear dos oportunidades de gol. Volvió una y otra vez a la carga como si sus jugadores no supieran qué es eso del cansancio y del desánimo, ni siquiera cuando un golpe de fortuna -una carambola- adelantó a los llegados de Barcelona.
Bien, pues la pregunta es: ¿se trata o no se trata de los mismos jugadores que el año pasado estaban ya a estas alturas preguntándose si la temporada siguiente estarían en Segunda, hundidos al fondo de la tabla? Respuesta: sí. O casi.
Entonces, ¿cuál es el misterio?
Pues, como escribiría Martí i Pol y cantaría Llach: «Potser el secret és que no hi ha secret». Tal vez sea -y regreso al mismo poema- que lo poco que tenían no habían sabido administrarlo. Y quizá ahora han aprendido a hacerlo.
El primer secreto de la Real es que sus jugadores corren y corren, entran y entran, no dan un balón por perdido y atosigan al contrario hasta ponerlo de los nervios. Para hacer lo cual, claro está, tienen que encontrarse en una forma física excepcional.
Así que primer punto clave: entrenan mucho y entrenan bien. Lo que nos conduce, incluso gramaticalmente, a un oficio: el de entrenador. La Real ha encontrado este año un entrenador que, en vez de hacer dibujitos en una libreta y teorizar chorradas, sabe entrenar, sabe apreciar los puntos fuertes y los puntos débiles del personal con el que cuenta y sabe administrarlos. No pone a los jugadores al servicio de una idea previa suya, supuestamente muy astuta, sino que deduce qué cesto puede hacer tras analizar con qué mimbres cuenta. Parece muy elemental, pero no lo es en absoluto. Que se lo pregunten al Barça.
Segundo secreto: los jugadores realistas luchan y siguen luchando durante la práctica totalidad del partido. No se relajan. Lo cual requiere que haya en el campo gente que se dedique a meter constantemente a sus compañeros guindillas por salva sea la parte. Eso tiene varios nombres, pero uno clave: Karpin. (Para mí que ese hombre está loco. Por lo menos mira como si lo estuviera. Pero, a estos efectos, es de gran utilidad.)
Y no creo que haya mucho más que explicar. El año pasado los jugadores podrían ser más o menos los mismos, pero conformaban un grupo blandengue, desmotivado, aburrido, que se desfondaba física y moralmente a las primeras de cambio.
Luego, aparte de todo eso, suele ser bueno tener también suerte.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (2 de diciembre de 2002) y El Mundo (3 de diciembre de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 31 de diciembre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/12/02 06:15:00 GMT+1
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2002/12/02 06:00:00 GMT+1
El canal Cinematk (Vía Digital) está reponiendo la última película que filmó el hiperprolífico director de Casablanca, Michael Curtiz: The Comancheros.
Tremendo tipo, el Curtiz éste. Debió de dirigir del orden de un centenar de filmes. Un par por año, hasta el día de su muerte. Casi todos de aventuras, y muchos, muchísimos, del Oeste. Ninguno malo del todo -conocía muy bien el oficio-, pero bastantes de ellos, prescindibles. Para mi gusto, casi todos. Salvo Casablanca, por supuesto -que fue fruto de una de esas extrañas coincidencias a las que tanto tiene que agradecer la historia del cine-, y quizá también, aunque por otras razones, King Creole.
Una característica clave del cine de Curtiz es la pasión con la que el realizador hollywoodiense se tomaba los filmes dedicados a retratar -a mitificar, más bien- la gesta del nacimiento de los Estados Unidos de América. Santa Fe Trail (1940), con Ronald Reagan en uno de los papeles estelares, es ejemplar: se supone que cuenta un episodio histórico, pero allí la verdad histórica no pinta un carajo.
Él iba a hacer patriotería, y no podía detenerse en pequeños detalles.
Curtiz era especialista en emocionar al ciudadano medio de los EEUU exaltando su orgullo nacional y animándolo a pensar que como lo suyo, nada.
Claro que Curtiz entendía «lo suyo» de modo muy especial. En The Comancheros, el héroe de la película, interpretado por John Wayne, mata no menos de trescientos indios. El ranger es tan bueno disparando que, con mucha frecuencia, cada uno de sus disparos mata a dos o tres indios a la vez. Y ni se inmuta, porque es bien sabido que los pieles rojas no pintaban nada en el nacimiento de la Gran Nación: ellos, que estaban allí desde mucho antes, no necesitaban que naciera nada.
Curtiz era muy aficionado a actores como Wayne, o como Robert Taylor, o como Ronald Reagan, en quien pensó inicialmente para el papel de Rick, en Casablanca: buenos norteamericanos de ésos que subían al banco de los testigos del Tribunal de Actividades Antiamericanas, presidido por el senador McCarthy, y denunciaban con patriótico fervor a quienes consideraban comunistas, o «compañeros de viaje» de los comunistas. A Bogart, por ejemplo.
En The Comancheros hay una frase que me impresionó particularmente, cuando la escuché ayer. La dice el personaje que interpreta John Wayne. El tipo viene de matar a ochenta o noventa indios y se enfrenta con un menda que se ha cargado a un blanco. Lo detiene a mamporros, como tiene que ser, y, cuando ya lo tiene controlado, le dice: «Será un gran placer verte ahorcado».
Ése es un rasgo arquetípico del espíritu fundacional de aquella Gran Nación: la exaltación de la pena de muerte como placer.
Curtiz supo interpretar ese sentimiento -y fomentarlo- como muy pocos.
Una curiosidad: el tal Curtiz no era de El Paso (Texas), como cabría suponer, sino de Budapest (Hungría).
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (2 de diciembre de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 31 de diciembre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/12/02 06:00:00 GMT+1
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2002/12/01 06:00:00 GMT+1
Gran cabreo capitalino con el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, porque ha dado a conocer un escrito -«pastoral», en la jerga eclesiástica- en el que dice que el documento aprobado el pasado 22 por la Conferencia Episcopal Española (CEE) «no es moralmente vinculante» para los católicos.
No entiendo por qué se enfadan con él. Quiero decir: sí lo entiendo, pero no tienen razón, y ellos lo saben. Que el documento no es vinculante roza lo evidente. Para que lo fuera, según las normas orgánicas del catolicismo, debería haber recibido el refrendo del Vaticano. Y no lo ha tenido ni lo tendrá, porque Roma no puede convertir en doctrina unas posiciones que, para empezar, ni siquiera los propios obispos españoles han aprobado por unanimidad.
Se refieren al documento del 22 de noviembre como «el escrito de los obispos contra el terrorismo». Son tan tramposos que acaban provocando la risa. Si se tratara de un pronunciamiento contra el terrorismo, no sólo habrían podido firmarlo sin necesidad siquiera de sentarse a la mesa, sino que el personal se habría preguntado para qué se juntaban: todos y cada uno de los reunidos habían condenado ya decenas de veces el terrorismo antes de ese día. La particularidad del escrito de marras estaba -y sigue estando- en que trata de asociar la práctica del terrorismo con las convicciones nacionalistas y en que, ya metido en terrenales ciénagas, se pronuncia contra el derecho de autodeterminación. ¿A cuento de qué? ¿Desde cuándo el catolicismo ha estado en contra de tales planteamientos políticos? ¿Lo estuvo en Polonia, lo está en Irlanda?
Uriarte ha sido muy benévolo. Timorato, más bien. Debería haber aclarado que los católicos, diga lo que diga la Conferencia Episcopal Española, no están moralmente obligados a rendir pleitesía al PP. Aunque Rouco lo haga, para que el Gobierno siga llenando el cazo de su Conferencia.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (1 de diciembre de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 29 de diciembre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/12/01 06:00:00 GMT+1
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2002/11/30 06:00:00 GMT+1
San Sebastián. Cementerio de Polloe. Calle de San Sebastián.
Ha empezado a llover.
Voy paseando y mirando los nombres tallados en las lápidas.
Llego finalmente a la tumba que busco. «Familia Ortiz Estévez», dice.
Repaso una a una las inscripciones. Como heridas: todas hieren, la última mata. La última: «María Estévez Sáez, 1913-2001».
Trato de no llorar, pero mis lágrimas siguen sus propias leyes.
–Dios, mamá, qué frío tienes aquí –musito.
Hace un año no quise ver cómo la hundían en la tierra. Ahora no la imagino muerta.
Busco entre las tumbas vecinas. Vuelvo para arroparla con una rosa roja.
Dejo el cementerio con ganas de quedarme. ¿Qué pinto fuera?
Conduzco maquinalmente hacia el norte. Desvío a Lezo, y a Pasajes de San Juan.
Allí, en el puerto, sigue abierto el restaurante en el que comimos juntos hace años. Tengo una fotografía en el estudio de Aigües. Estaba guapísima.
Subo a Jaizkibel.
No hay nadie. El silencio es hermoso. Solo se escucha el crujido de los neumáticos sobre las hojas secas.
Arriba, la vista desde el mirador es espectacular.
Hace un tiempo extraño. El sol amaga y hace brillar el verde de la hierba y los ocres de las hojas. Abajo, también las carreteras resplandecen como cintas de celofán. En la línea del horizonte, desde el Txindoki hasta San Juan de Luz, pasando por Peñas de Aya y por el Larrun, hay como una línea de luz de plata. Y abajo el Bidasoa, y Hondarribia, y la Bahía de Txingudi... Mi memoria se dispara: allí aquel día, y allí, tal y tal otro, y en aquel monte, con éste, y con aquélla, y en el de al lado, con la tienda de campaña, en pandilla, aquel verano...
Tantas cosas. Media vida de por medio.
Qué amargo menú de recuerdos y de penas.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (30 de noviembre de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 28 de diciembre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/11/30 06:00:00 GMT+1
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2002/11/29 06:00:00 GMT+1
Oleada de atentados anti israelíes. Algunos -dicen: yo no lo he visto- con misiles fallidos. Cómo puede haber gente capaz de combinar la capacidad de hacerse con misiles -que no debe de ser tontería- con la incapacidad de dirigirlos al blanco elegido constituiría para mí un misterio insondable si no fuera porque el tiempo me ha enseñado que el nivel de inteligencia de las gentes de armas no es necesariamente envidiable. De todos modos, la tasa de credibilidad de quienes lo cuentan tampoco es excesiva, así que cualquier cosa.
De lo que no hay duda es de que ha habido muchos muertos, y muchos más heridos.
Mientras Ariel Sharon promete venganza, la ciudadanía israelí se muestra abatida. ¿No podrá ya ni salir de vacaciones? ¿Tan grave delito es ser israelí, sin más -aunque uno sea civil, aunque esté en desacuerdo con la política del Gobierno de Tel Aviv, aunque no tenga siquiera edad de estar en acuerdo o en desacuerdo-, para que merezca la muerte?
Se hacen la misma pregunta que se plantearon tantos norteamericanos después del 11-S: «¿Por qué nos odian?». La soberbia es pariente del odio: ambos sentimientos ciegan. La soberbia en la que viven instaladas las sociedades norteamericana e israelí les impide ver que han elegido un camino histórico de imposición, de conquista, de uso sistemático de la ley del embudo, de prepotencia, de desprecio por los demás -exceptuándose mutuamente-, que han puesto en marcha una poderosísima corriente de odios ciegos, de ansias de venganza.
«Un terrorismo absurdo, sin sentido», dicen muchos. No es verdad. Un terrorismo repugnante, que hiere a todo aquel que no esté sentimentalmente blindado por el odio, sí. Pero no sin sentido. En primer lugar, porque la venganza se justifica en sí misma: «Me hiciste daño, sufre ahora». Y, en segundo término, porque la finalidad última del terrorismo es sembrar el pánico en la población civil que es víctima de los ataques indiscriminados, para que, desesperada, fuerce a sus mandatarios a avenirse a tomar medidas o a hacer concesiones que de otro modo jamás acordarían.
Poner una bomba en un hotel -o tratar de derribar un avión de turistas- sólo puede derivarse de una pérdida completa de sensibilidad, de solidaridad humana. Y de apego a la justicia, por lo menos en el sentido civil y humano que tiene para mí ese término.
La cuestión que es inevitable plantearse a continuación es cómo tanta gente, en puntos tan distantes del mundo, ha podido llegar a ese punto.
Ellos preguntan por qué les odian.
Es una buena pregunta. De lo que no estoy seguro es de que estén realmente dispuestos a escuchar la respuesta.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (29 de noviembre de 2002) y El Mundo (30 de noviembre de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 29 de diciembre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/11/29 06:00:00 GMT+1
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2002/11/28 06:00:00 GMT+1
Rodríguez Zapatero, Bono y otros destacados miembros del PSOE se han lanzado a criticar el despido de Isabel San Sebastián de Antena 3 atribuyéndolo a las «constantes injerencias» del Gobierno en los medios de comunicación. Es una interpretación interesada. Y, desde luego, falsa.
No ha sido el Gobierno el que ha echado a Isabel San Sebastián de Antena 3. ¿Por qué habría de hacerlo? San Sebastián es todo lo progubernamental que puede serlo un(a) periodista. Tal vez más.
Eso de un lado. Y, del otro: el PP y su Gobierno no tienen una política unificada con respecto a los medios. Los hay que son furibundamente anti polanquistas y los hay que son, en la práctica, bastante polanquistas. Ejemplo: todo el mundo pudo ver la actividad qué desplegó el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani en su fugaz visita a España el pasado 26. Giuliani repartió el tiempo de su estancia, financiada por la Fundación Barreiros -que preside la esposa de Jesús Polanco, Mariluz Barreiros-, entre las obligaciones netamente pro Prisa impuestas por sus anfitriones... y las actividades de apoyo al candidato del PP a la alcaldía de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. Fue un caso realmente descarado de colaboración, que no creo que hiciera las delicias de Trinidad Jiménez.
Hay gestos de no beligerancia menos ostentosos, pero igualmente claros, y mucho más productivos. Así, las facilidades dadas por el Gobierno a la fusión entre Vía Digital y Canal Satélite -favoreciendo que, por una vez en la vida, el pez chico se coma al grande- o la proyectada legislación sobre televisión, que prácticamente pondrá fin a Telefónica Media en tanto que grupo.
De la misma manera, pero por el lado contrario, hay en las cumbres del PP algunos mandamases que son devotos de Pedro J. Ramírez, pero los hay que no se fían un pelo de él.
Resumiendo: que no ha sido el Gobierno quien se ha cargado a Isabel San Sebastián. Ha sido César Alierta, que no traga a Ramírez y que, por vía de consecuencia, tampoco traga a quienes le siguen la estela.
Escribió Karl Marx, en lapidaria sentencia citada hasta el aburrimiento, que la Historia se repite, sólo que la primera vez como tragedia y la segunda como farsa. Nos encontramos ahora con un caso que refuta la afirmación marxiana. El Gobierno está viendo cómo se repite con César Alierta la misma historia que ya tuvo con Juan Villalonga, sí, pero en los dos casos se trata de la misma ópera bufa. En ambos ha favorecido que un empresario sin la menor visión política de la jugada, pero con unas ganas locas de hacer dinero, encabece Telefónica. El empresario, así que pasa un cierto tiempo, se pregunta por qué tiene que perder dinero con unas empresas mediáticas que sólo le traen quebraderos de cabeza y a cuento de qué debe permitir que gente que no pone un duro, como Ramírez, se dedique a darle órdenes y a decirle qué tiene que hacer, cómo y con quién. Empieza a ponerse remolón, a meter baza donde no le llaman... y zas, hostia al canto en el morro, en forma de stock options o de sobrino con información privilegiada.
Alierta se ha lanzado a la guerra, como antes lo hizo Villalonga. Igual.
¿El final será también el mismo en ambas historias? Ni idea. Puede que no. El Gobierno está dividido en esa guerra. Y, además, está cansado.
Tanto va el cántaro a la fuente...
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (28 de noviembre de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 29 de diciembre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/11/28 06:00:00 GMT+1
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2002/11/27 06:00:00 GMT+1
Cuando, allá por septiembre del pasado año, los nuevos responsables de los informativos de Onda Cero -y, en particular, de su programa nocturno, La Brújula- decidieron prescindir de mis servicios, no protesté. Este Diario es testigo de ello. Asumí la tesis de que las empresas informativas tienen derecho a escoger su línea y, en consecuencia, a sus colaboradores.
Llevé bastante peor -aunque tampoco levanté la voz- cuando nadie dio la cara para comunicarme el despido (no digamos ya sus razones). Pero decidí que eso son cuestiones de estilo. De ética y de estética. Cosas que uno tiene en cuenta a la hora de delimitar sus relaciones de amistad. Privadas, en suma.
Asisto ahora con cierta distancia a la indignación de algunos contra la limpieza sectaria que César Alierta, dueño de Telefónica -y, en consecuencia, de Antena 3 y de Onda Cero-, ha desatado en ambos medios informativos. Me sorprende particularmente que apelen a la libertad de expresión los mismos que, cuando a mí me echaron de Onda Cero, hicieron la vista gorda, o incluso lo justificaron. Doblemente, puesto que mi despido fue directamente resultado de la firme voluntad de suprimir un punto de vista del que yo era representante único en las tertulias de esa emisora, en tanto lo de ahora se refiere a una disputa concreta sobre una choricería concreta, sin mayor trasfondo ideológico-político (¿alguien cree que hay divergencias de concepción del mundo entre Isabel San Sebastián y Carmen Gurruchaga?).
Aquello sí tenía que ver con el pluralismo. Esto afecta tan sólo a la libertad de criticar las trapacerías del patrón que te paga.
Una libertad que, en realidad, jamás ha reconocido ninguno de los dos bandos ahora enfrentados.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (27 de noviembre de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 29 de diciembre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/11/27 06:00:00 GMT+1
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2002/11/26 06:00:00 GMT+1
La que se les ha venido encima a los tres diputados autonómicos madrileños del PP que fueron sorprendidos en el hemiciclo cuando miraban fotos de chicas desnudas en un ordenador portátil. Todo el mundo los está poniendo de vuelta y media. Incluidos los responsables de su propio partido, que se plantean reprobarlos formalmente.
No es fácil delimitar los perfiles exactos del crimen que se les atribuye. He tratado de enterarme, pero lo cierto es que las acusaciones que se vierten contra ellos son extremadamente genéricas. Parece haber unanimidad en que «eso» está muy mal, pero no está nada claro ni qué es «eso» ni por qué, en concreto, está tan mal.
¿Está mal porque no prestaban atención a la actividad parlamentaria que se estaba desarrollando? Bien, pero en ese caso habrá que reprobar a todos los parlamentarios, de Madrid o de donde sea, que se sientan en el escaño a leer ostentosamente el periódico, hacer crucigramas, escribir cartas o hablar por teléfono. Por no hablar de los que ni siquiera se sientan, porque han decidido instalar una oficina rotatoria en los bares de los alrededores.
Nada de todo eso es para tanto. En un sistema parlamentario como el español, en el que los parlamentarios están atrapados por la disciplina de partido -diga lo que diga la Constitución sobre el voto imperativo-, los diputados que no intervienen en el debate están de sobra. Basta con que acudan presurosos a la hora de votar. Y nadie ha pretendido que los tres diputados madrileños del PP estuvieran tan absortos en la contemplación de la pantalla del ordenador que olvidaran cumplir con sus deberes como votantes autonómicos (y automáticos).
Entonces, si su crimen no es perder el tiempo, ¿cuál es? ¿Divertirse viendo unos cuantos desnudos? Si merecieran reprobación todos los usuarios de internet que hayan contemplado imágenes eróticas por ese popular medio, no creo que saliera incólume ni el 1%.
Consideradas las cosas con calma, hasta encuentro algunos aspectos positivos a la actividad visionaria de los tres diputados en cuestión. En primer lugar, y dada la no muy elevada consideración que me merecen las iniciativas parlamentarias del PP, casi prefiero que sus diputados se dediquen a cualquier otra cosa, siempre que no figure en el Código Penal. Aparte de lo cual, me reconforta también saber que, al menos algunos de ellos, no llevan el cilicio puesto.
¿Está de perlas, entonces, lo que han hecho? No, no lo creo. Pero por otras razones. No, porque, si son tan tolerantes consigo mismos -y me parece muy bien que lo sean-, deberían dar muestras de esa misma tolerancia cuando ejercen de legisladores.
Odio la doble moral de la derecha española, tan nutrida de inquisidores de día y puteros de noche.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (26 de noviembre de 2002) y El Mundo (27 de noviembre de 2002). Subido a "Desde Jamaica" el 29 de diciembre de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2002/11/26 06:00:00 GMT+1
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