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2014/10/26 15:51:11.088671 GMT+1

Podemos: el ejército que quiere dejar de serlo

En una reciente entrevista Íñigo Errejón describía la propuesta (organizativa, política y ética) de “Claro que podemos” como la de una “maquinaria de guerra electoral”. Esta definición, que han venido desarrollando también otros intelectuales de la constelación Podemos que apoyan la misma, se centra en la cuestión estratégica de la eficacia en el marco de la representación. Con un horizonte electoral tan cercano y ante los previsibles ataques mediáticos, la organización de Podemos debe constituirse como un dispositivo de emergencia que ante todo facilite y esté supeditado a la guerra de posiciones que permita lo que hasta ahora parecía imposible: ganar el gobierno del Estado a los partidos del régimen. En este contexto, sería preferible que la toma de decisiones clave –especialmente en el ámbito de los medios- se concentre en el equipo o "comando" cuyo liderazgo interpela y atrae a tantos electores. Para ello se recomienda seguir un esquema más cercano al de un partido político tradicional (con ciertas mejoras como la posibilidad de revocatorios). Obviamente, dicho formato limita las posibilidades de participación efectiva por parte de los círculos y de los ciudadanos en general, aunque el diseño y elección de semejante organización sea también el producto de un proceso de deliberación y participación democrática inéditas como el que hemos asistido con la asamblea ciudadana.

Desde este punto de vista, la descentralización prevista en la propuesta organizativa de Sumando Podemos (que incluye mantener la autonomía de los círculos, garantizar la elección directa de todos los cargos, y mecanismos de rotación por medio del sorteo) se aleja de esta concepción de Podemos como máquina de guerra política. Dicha propuesta no resultaría por tanto apropiada para la herramienta electoral que debe ser Podemos, pues tal y como está diseñada favorece la dispersión y la cacofonía multitudinaria, algo contradictorio con la unificación que requiere la representación. Su campo de aplicación sería más bien otro, el del debate sobre una nueva institucionalidad democrática desde abajo, no representativa o menos representativa, que se vería favorecida con un gobierno de Podemos. En cierto modo, en la tarea de "contruir un pueblo" de la que habla Errejón. Por otro lado, la reflexión sobre la democracia radical no se agota y no puede reducirse al voto continuo y la asamblea permanente, que según sus críticos –y no sin razón- fomenta la fatiga participativa y el elitismo militante.

Sintetizando mucho, y sin ánimo de caricaturizar, cabe decir que la propuesta organizativa “Claro que Podemos” solo cobra sentido en función del objetivo político clave de llegar al gobierno (borrador político), de ahí que ambos borradores se hayan presentado como un bloque en las votaciones. En cambio, la preocupación por las garantías democráticas que muestra “Sumando Podemos” –y prácticamente del resto de propuestas que se han presentado- parece preocuparse sobre todo por lo que pueda suceder en el gobierno, con lo que efectivamente algunas consideraciones parecen propicias para una posible transformación constituyente fuera del propio marco de Podemos. Por este motivo, en el fondo ambas propuestas no son forzosamente incompatibles, sino que más bien obedecen a diferentes preocupaciones e incluso a diferentes temporalidades. "Así, ambas propuestas, llenas de potencialidades, olvidan resolver el problema que la otra pone en el centro", escribe Guillermo Zapata. Mientras unos piensan sobre todo en cómo ganar en el corto plazo, otros insisten en el ganar para qué. De ahí que muchos hayamos votado con el corazón partido y que apostemos por continuar trabajando una síntesis lo más virtuosa posible. Pero para esto hace falta generosidad y un mínimo desborde. 

Personalmente, pienso que despachar la cuestión de la democracia en Podemos y de situarla como algo irrelevante ante la emergencia electoral no es convincente. Entre otras cosas, porque anticipa cómo puede llegar a despacharse la cuestión de la democracia en un futuro gobierno de Podemos, con los recurrentes argumentos sobre la urgencia y la necesidad -para entonces- de defenderse de los ataques de la casta y de evitar su regreso. La máquina de guerra está pensada para las elecciones, pero en la presente propuesta no hay fecha de caducidad, no se prevé una evolución en función del desarrollo de los acontecimientos, no hay mano tendida. El hostigamiento externo, real o presunto, ahora y después, no puede ser lo que defina Podemos, de manera que lo excepcional se convierta en la regla y la apertura en instrumentalización. Si Podemos ahora debe ser un ejército, para que en él se pueda “mandar, obedeciendo” debe asumir también cómo dejar de serlo. No es fácil. De hecho, a los zapatistas les ha llevado décadas:

No somos partidarios de la guerra. La guerra es una decisión que se toma cuando se está desesperado. Cuando no hay más remedio. (…) De hecho somos luchadores que se han convertido en soldados para que llegue un día en que los soldados ya no sean necesarios. Somos soldados para que no haya más soldados. Hemos tomado un camino suicida, el de una profesión condenada a su propia desaparición. (…) Para nosotros, la lucha armada es una etapa de una serie de formas de lucha que cambian y evolucionan. Pero se puede superar esta etapa. Porque efectivamente la guerra es una medida desesperada. La adoptan los que están desesperados de la política, de su condición social, de la condición femenina, del racismo. Y cuando todos estos desesperados unen sus desesperaciones y se organizan, entonces todo es posible. Porque de esta suma de desesperaciones puede nacer una gran esperanza. Como dice más o menos un poema de Paul Éluard: Para ser feliz hay que tenerlo claro y luchar. Entonces puedes lanzarte al asalto del cielo *.”  Subcomandante Marcos (Marcos, la dignidad rebelde. Conversaciones con Ignacio Ramonet, 2001). 

* El poema dice en realidad:

Para ser feliz es necesario simplemente tenerlo claro y luchar. 

No esperemos un solo instante:

Levantemos la cabeza.

Tomemos por asalto la tierra.” 

 

Escrito por: Samuel.2014/10/26 15:51:11.088671 GMT+1
Etiquetas: podemos zapatismo elecciones democracia constituyente | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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