2000/10/10 06:00:00 GMT+2
Aunque quienes lo decimos abiertamente nos contemos con los dedos de una mano -la izquierda, en concreto-, es comentario general en los mentideros de la Villa y Corte que la última operación judicial de Mayor Oreja -perdón, quería decir la última operación policial de Garzón- es un disparate de tomo y lomo. A los detenidos se les acusa de haber montado «una trama de desobediencia civil». A la luz del Código Penal, tanto da que hubieran montado una trama de adoradores de El Bosco: no existe el delito de desobediencia civil. Para estas alturas, se sabe incluso que el famoso documento en el que supuestamente ETA había plasmado el plan de la susodicha trama no es obra de ETA, sino de un caballero que ha reconocido su autoría sin ningún problema. Lo que ocurrió, sencillamente, es que un dirigente de ETA tenía una copia de ese documento. Como podía tener un ejemplar de Le Monde, o la ya famosa novela de Ana Rosa Quintana (o de quien sea).
Mayor Oreja, que en privado -pero tampoco mucho- habla de Garzón como de cualquier otro de los instrumentos de su muy peculiar política vasca, y que como tal lo ha condecorado con una cruz pensionada, se ha metido por una vía enloquecida de hostigamiento general hacia todo lo que huela a nacionalista.
Al margen de la calificación moral que pueda merecer semejante política, parece necesario preguntarse también por su utilidad. No me refiero a su utilidad social, sino a su utilidad para él.
Es realmente muy dudosa.
Esa política de elefante en cacharrería sólo le puede reportar beneficio en una eventualidad, a saber: que en las próximas elecciones vascas el PP, el PSE-PSOE y Unidad Alavesa obtuvieran conjuntamente al menos 38 escaños -siete más de los que tienen ahora-, de modo que pudieran formar Gobierno.
Lo cual es extremadamente improbable, porque el electorado vasco está muy solidificado en dos bloques: el españolista y el nacionalista. La mayor parte de los trasvases de votos que se producen en Euskadi -que tampoco suelen ser gran cosa- se mueve dentro de esos campos. El PP puede quitarle votos a UA o al PSOE, y el PNV arañarle electores a EA o a EH, pero eso no altera la asignación final de votos a uno y otro bloque. Ningún dato de la realidad permite augurar que se vaya a producir un éxodo masivo de votos del PNV al PP, que es lo que Mayor necesitaría... y a lo que apunta su política de acoso sistemático a Arzalluz e Ibarretxe. Los más recientes sondeos sobre intención de voto pronostican una repetición, a pocos escaños de diferencia, del resultado de las anteriores elecciones. «Es que los sondeos de opinión que se hacen en Euskadi no son fiables», replica el ministro pre-candidato. Y a continuación añade que el PP cuenta con otros sondeos que indican lo contrario. Por lo visto, ésos sí son fiables.
Pongamos que el bloque españolista aumenta su representación parlamentaria, pero que no llega a conseguir los 38 escaños necesarios para formar Gobierno. El fracaso de la estrategia de Mayor sería de los que hacen época, hasta el punto de que al ahora ministro del Interior no le quedaría más remedio que irse a su casa.
Pero lo de menos, a esos efectos, sería el batacazo personal de Mayor. Lo de más, el absoluto desaire en el que quedaría el propio Aznar y el conjunto del PP. De la noche a la mañana, se quedarían sin política vasca. ¿Qué podrían hacer? ¿Empezar a reclamar nuevas elecciones? ¿Seguir durante cuatro años boicoteando los trabajos del Parlamento de Vitoria y negándose a hablar con el nuevo lehendakari? Resultaría grotesco. Pero tampoco quedarían muy bien cambiando de política: equivaldría a reconocer que se han pasado dos años dando palos de ciego.
Tengo la sensación de que el PP está jugando en Euskadi a la ruleta rusa, pero no con una bala en el tambor del revólver, sino con cinco.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (10 de octubre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 8 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/10/10 06:00:00 GMT+2
Etiquetas:
2000
diario
| Permalink
| Comentarios (0)
| Referencias (0)
2000/10/09 06:00:00 GMT+2
Entre los múltiples desastres sociales que está causando el gobierno del PP, uno -y no el menor- es la popularización del reduccionismo como sistema universal de reflexión política. Todo es o esto o lo otro. O así o asao. O blanco o negro. Y, claro está: o conmigo o contra mí.
El silogismo reduccionista por antonomasia funciona así:
Primera premisa: A o es B o es C.
Segunda premisa: A no es B.
Conclusión: Luego A es C.
Aplicación práctica favorita:
Primera premisa: O se está con la política antiterrorista del Gobierno o se está con ETA.
Segunda premisa: El PNV no asume la política antiterrorista del Gobierno.
Conclusión: Luego el PNV está con ETA.
Otra variante típica del reduccionismo es la que se basa en la identificación entre lo simultáneo y lo causal. Por ejemplo:
Primera premisa: Durante los últimos años el Gobierno ha aplicado una política económica ultraliberal.
Segunda premisa: Durante los últimos años ha habido prosperidad económica.
Conclusión: La prosperidad económica es fruto de la política económica ultraliberal del Gobierno.
Tanto da que observes que en Francia también ha habido prosperidad, pese a aplicar una política diferente (todo lo diferente que cabe dentro de los parámetros de la UE). Ellos vuelven una y otra vez sobre su pretendido razonamiento, e incluso lo llevan más lejos: si te opones a la política económica ultraliberal del Gobierno, es que estás en contra de la prosperidad.
Ayer me topé con un ejemplo viviente de los estragos que está causando el reduccionismo aznarista incluso entre quienes creen estar muy lejos de los postulados ideológicos del PP. Yo había criticado la política que está siguiendo Aznar con el nacionalismo y una amiga me objetó: «Eso que dices tú es lo mismo que está diciendo ahora Felipe González. ¿No te da vergüenza coincidir con él?».
O sea, que si Felipe González mira el reloj y dice que son las 4 y cuarto, yo tengo que decir que son las 6 y media, so pena de convertirme en un felipista de tomo y lomo. Y si él asegura que está en contra de la pobreza en el mundo, yo he de decir que estoy a favor.
Es la misma grosería mental que emplea el Gobierno con los partidarios del derecho de autodeterminación en Euskadi: «¡Coincidís con ETA!», les espeta. Sí, exactamente: coinciden. Como yo he coincidido con Aznar en varios actos públicos. Pero pasar por el mismo punto no es marchar en común. Ni mucho menos.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (9 de octubre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 8 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/10/09 06:00:00 GMT+2
Etiquetas:
2000
diario
| Permalink
| Comentarios (0)
| Referencias (0)
2000/10/08 06:00:00 GMT+2
No hay nada como repetir cien mil veces una media verdad para que acabe pareciendo una verdad absoluta. Con la ventaja adicional de que las verdades absolutas no necesitan demostración, lo que excusa de mayores explicaciones a quienes las esgrimen.
Se está repitiendo estos días hasta la saciedad que las dos mociones de censura presentadas contra Ibarretxe por el PP y el PSOE han puesto de manifiesto la debilidad política de su Gobierno. Se apela al resultado de las correspondientes votaciones: hubo más votos a favor de ambas mociones que en contra. «Ibarretxe representa en estos momentos a una minoría de la sociedad vasca», concluyen.
Es cierto que, desde el punto de vista estrictamente parlamentario, Ibarretxe gobierna en minoría. Con una minoría mayoritaria, para ser exactos. Lo cual tampoco tiene nada de extraordinario, dicho sea de paso: no es el suyo, ni mucho menos, el primer gobierno minoritario de la historia del parlamentarismo, ni será el último.
Pero ése es sólo un aspecto de la realidad. El otro -sobre el que ponen mucho cuidado en no llamar la atención- es que los parlamentarios que han rechazado la censura están respaldados por más votos que los obtenidos por quienes la patrocinaron. Sin necesidad de contar con EH para nada. Ayer mencioné el dato: 530.000 votos, frente a 487.500.
Dicen que «se ha oído la voz de la sociedad vasca». Falso. Lo que se ha oído es la voz del señor D'Hont. Si de sociedad vasca se habla -y de sociedad vasca hablan-, ellos tienen menos respaldo social, contabilizado en votos, que el Gobierno de Ibarretxe. ¿Que atesoran muchas expectativas de cara a las próximas elecciones? Excelente, soñar es libre. Pero de momento lo único que cabe contabilizar son los votos emitidos; no los que están por emitirse.
Por lo demás, el PP, el PSE-PSOE y Unidad Alavesa han demostrado en este episodio que su unidad tiene un carácter meramente coyuntural y negativo. En lo único que se han puesto de acuerdo es en oponerse a Ibarretxe.
No digo yo que fueran incapaces de acordar un programa de gobierno, llegado el caso. Los programas... ya se sabe. El obstáculo es otro: determinar qué partido se quedaría con la Lehendakaritza. El PSE-PSOE ya ha dicho que no tendría inconveniente en gobernar con el PP, «siempre que el lehendakari fuera un socialista». Pero Mayor Oreja no ha hecho todo lo que ha hecho para quedarse luego de vice-lehendakari.
De modo que, si como coalición actual no dan el peso, como alternativa de futuro son una pura nebulosa.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (8 de octubre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 8 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/10/08 06:00:00 GMT+2
Etiquetas:
2000
diario
| Permalink
| Comentarios (0)
| Referencias (0)
2000/10/07 07:00:00 GMT+2
«Lo que las bombas de la OTAN fueron incapaces de lograr, lo ha conseguido el pueblo yugoslavo en pocas horas», oigo decir.
No está mal traído. Pero es falso.
Para empezar, la OTAN nunca pretendió derrocar a Milosevic con sus bombardeos. Dijera lo que dijera. Los jefes militares de la Alianza Atlántica -los militares, insisto- conocen su oficio. Sabían de sobra que las guerras no se ganan desde el aire.
Las condiciones eran otras. Y los objetivos, también.
«El pueblo serbio estaba harto ya de Milosevic», apuntan otros.
La mitad, al menos, parece que sí. Una tercera parte, según las últimas elecciones, no.
Pero, en todo caso, eso también es secundario. Los tiranos no caen porque sus súbditos estén hartos de ellos.
Para que una revuelta política de base triunfe, el hartazgo del pueblo es sin duda una condición necesaria, pero no suficiente. Hay tiranías que tienen a buena parte del personal hasta los mismísimos, y que, sin embargo, aguantan y aguantan. Ahí tenemos al régimen chino para demostrarlo.
«Pero es que la penuria era ya insoportable», replican. Eso me vale aún menos. Si la penuria fuera un detonante automático de la revuelta popular, tres cuartos de África y media América Latina estarían de revuelta permanente. Y no parece. En comparación con esas áreas del mundo, Yugoslavia era todavía Jauja.
Los acontecimientos de estos días en Belgrado vienen a avalar lo que bien puede tomarse como una ley de la Historia: para que triunfe una revolución, dicho sea en el sentido más amplio de la palabra, hace falta que se reúnan dos condiciones.
La primera -en la que siempre se insiste- es que los de abajo no quieran seguir en las mismas.
Pero hay una segunda -que es por lo menos tan importante como la otra, pero que con frecuencia se desdeña-: que los de arriba no sepan cómo seguir en las mismas.
De hecho, ambos factores se potencian mutuamente.
El tinglado de Milosevic ha empezado a desmoronarse en el momento en que se le han agotado las recetas para perpetuarse. Lo cual ha llevado al desconcierto y a la parálisis no sólo al conjunto de la casta dominante de Serbia -incluido el mando militar-, sino también a su amplia base social.
Porque, nadie se engañe: en las calles de Belgrado ha habido mucha gente, pero en sus casas se ha quedado muchísima gente más. Por no hablar de los cuarteles.
La oposición serbia se ha hecho con el control del país no porque tenga mucha fuerza, sino porque su rival no ha sabido cómo usar la suya para mantener las riendas.
Que nadie se engañe: sólo ha concluido un acto. La obra sigue.
Javier Ortiz. El Mundo (7 de octubre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 10 de octubre de 2012.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/10/07 07:00:00 GMT+2
Etiquetas:
milosevic
otan
2000
yugoslavia
el_mundo
| Permalink
| Comentarios (1)
| Referencias (0)
2000/10/07 06:00:00 GMT+2
El portavoz del Gobierno de Aznar, Pío Cabanillas, preguntó ayer al lehendakari Ibarretxe «contra cuántos vascos quiere gobernar».
Tratándose de Ibarretxe, y dado que la pregunta se refiere a cuestiones de voluntad, la respuesta es bastante sencilla: querer, lo que se dice querer, Ibarretxe no quiere gobernar contra nadie, ni vasco ni no vasco. Entre las muchas cosas de las que carece, este hombre está desprovisto de la agresividad que se necesitaría para obrar así. Otra cosa es que, unas veces por torpeza y otras como resultado de insalvables diferencias ideológicas y políticas, acabe gobernando contra el interés o los deseos de una porción considerable de la sociedad vasca.
A cambio, quien sí ha manifestado un explícito deseo de gobernar contra una parte de los vascos, si las urnas le dan la posibilidad de hacerlo, es Jaime Mayor Oreja.
El PP ha asumido una política beligerante y excluyente contra las fuerzas que sostuvieron la declaración de Lizarra.
Hagamos cuentas.
Votos obtenidos en las últimas elecciones vascas por el bloque "constitucionalista" (PP, PSE-PSOE y Unidad Alavesa): 487.500.
Votos obtenidos por el bloque que respaldó el acuerdo de Lizarra (PNV, EA e EB-IU): 530.000.
Mayor Oreja quiere formar un Gobierno vasco abiertamente hostil hacia el segundo bloque (y todavía más hostil, claro está, hacia EH).
Con lo cual, y al margen de la variación que pueda haber en el reparto de escaños tras las próximas elecciones -en ningún caso enorme, según se desprende de todos los sondeos de opinión, incluso de los que no se publican porque contrarían los designios políticos de quienes los encargaron-, lo que Mayor Oreja está propugnando no es otra cosa que un Gobierno de la mitad de los vascos contra la otra mitad.
Haga Pío Cabanillas su pregunta al actual ministro del Interior: ¿contra cuántos vascos quiere gobernar?
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (7 de octubre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 7 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/10/07 06:00:00 GMT+2
Etiquetas:
2000
diario
| Permalink
| Comentarios (0)
| Referencias (0)
2000/10/06 06:00:00 GMT+2
La última operación anti-ETA de la pareja de hecho Mayor Oreja-Garzón me ha sumido en la más honda de las perplejidades.
Dicen que han desarticulado una trama que pretendía crear «un Estado paralelo», que fuera reemplazando a los Estados español y francés en los territorios vascos de uno y otro lado del Bidasoa. ¡Ambicioso proyecto, a fe! ¿Y cómo pretendían hacer tal cosa? «Promoviendo la desobediencia civil», aclaran. Vaya por Dios. Y eso ¿en qué se concretaría? «Pretendían rechazar los documentos de identidad oficiales, tanto españoles como franceses, y crear un Registro Civil paralelo», explican.
¡Peligrosísimo y ultradelictivo proyecto!
Pero no muy práctico, si bien se mira. Porque uno puede «rechazar» todo lo que le dé la gana el DNI (o la Carte de Identité), pero luego tiene que tener su cuenta corriente, alquilar o comprar un lugar donde vivir, contratar un suministro de electricidad, suscribir seguros, firmar un contrato de trabajo, figurar en la Seguridad Social... en fin, la tira de cosas para que las que o cuenta con el documento de marras o no hay tu tía. Y uno puede desdeñar olímpicamente el Registro Civil oficial pero, si tiene descendencia, o acude a ese Registro o tal como si no la hubiera tenido: no podrá ni llevar a sus hijos a la ikastola. Por supuesto, que se olvide de viajar fuera de la UE, o de ir a un hotel, o de cambiar moneda...
En fin, y englobándolo todo: que se mete en un lío de mil pares.
Y el Estado, tan campante.
Un comportamiento así podría dar origen a situaciones sumamente estrafalarias, pero no, desde luego, a ningún «Estado paralelo».
Para crear un «Estado paralelo» -lo que desde 1905 se ha conocido como «doble poder»- hace falta construir estructuras de poder real al margen de las del poder del Estado. En esa línea entendía el MLNV el proyecto de Udalbiltza, por ejemplo.
A mí todo esto me suena a una campaña propagandística de ésas -de las que ya ha habido otras en el pasado, protagonizadas a veces incluso por ONGs- en las que te dan, por ejemplo, un simulacro de pasaporte que te acredita como «ciudadano del mundo». Algo como eso de las pegatinas para traseras de coche que te identifican -no legalmente, desde luego- como ciudadano de Cataluña, de Euskadi, de Bretaña, de Córcega... o de la Comunidad Autónoma de Madrid.
Nada que tenga relación alguna con un «Estado paralelo». Me da que nos han contado más bien una historia para lelos.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (6 de octubre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 7 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/10/06 06:00:00 GMT+2
Etiquetas:
2000
diario
| Permalink
| Comentarios (0)
| Referencias (0)
2000/10/05 06:00:00 GMT+2
Se supone que Odón Elorza es alcalde de San Sebastián gracias al apoyo de los grupos municipales del PSE- PSOE y del PP y pese a la oposición del PNV, de EA y de EH.
Pero ya hace tiempo que el PP reconoce que Elorza no es santo de su devoción (lo que no es poco decir en el caso del PP, dado muy de suyo a las devociones).
Y en cuanto al PSOE, basta con oír lo que dijo ayer José Bono sobre él para constatar que ni siquiera en su propio partido goza de demasiadas simpatías.
Le preguntan al presidente de las Juntas de Castilla-La Mancha qué piensa de que el alcalde donostiarra no consiguiera contener a los concejales de EH en el Pleno municipal del martes y, en lugar de contestar lo que dicta el sentido común («¿Y qué creen que debería haber hecho para poner orden en aquel gallinero? ¿Ordenar a la Policía Municipal que entrara en la sala y sacara a mamporros a los concejales díscolos?»), va Bono y responde de la manera más jesuítica y denigrante: «Entiendo y justifico al alcalde donostiarra porque allí matan a quien está en contra de ellos, y el miedo es libre y comprensible». (Nota bene: apréciese el uso que el señor Bono hace del «allí» y el «ellos»).
Odón Elorza ha dado una respuesta que, lo que es a mí, me parece sumamente razonable. Ha dicho: «Ni un alcalde ni 40 pueden organizar bien un debate plenario si el Pleno no se utiliza para lo que realmente es: para el debate de ideas, y especialmente de los temas municipales, sin agresiones, sin insultos, sin amenazas y sin salidas de tono».
Ahora, el PP y el PSOE quieren que Elorza se querelle contra el portavoz de EH porque gritó: «Gora Euskadi ta askatasuna!». No lo hará, porque sabe -lo mismo que los promotores de esa iniciativa- que la querella sería archivada a las primeras de cambio: Euskadi Ta Askatasuna es el nombre de ETA, pero, como no se distingue cuando la gente habla con mayúsculas y cuando con minúsculas, el grito lanzado lo mismo puede traducirse por un «¡Viva ETA!» que por un legalmente irreprochable «¡Vivan Euskadi y su libertad!». (Dicho sea de paso, Jueces para la Democracia estima que ni siquiera en el primer caso podría acusarse al portavoz de EH de apología del terrorismo).
El drama de Odón Elorza es que trata de promover un estilo de hacer política sosegado y apaciguador en un ambiente en el que el único acuerdo general es estar perpetuamente a la greña.
Yo que él, me largaba a mi casa, y que les den viento fresco a todos, que buena falta les hace.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (5 de octubre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 7 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/10/05 06:00:00 GMT+2
Etiquetas:
españa
bono
donostia
diario
ea
pse
odón_elorza
2000
psoe
euskal_herria
euskal_herritarrok
pnv
euskadi
| Permalink
| Comentarios (0)
| Referencias (0)
2000/10/04 07:00:00 GMT+2
Récord de pateras sobre el Estrecho. Dice el secretario general del PP, Javier Arenas, que la culpa es del «efecto llamada».
La cosa del «efecto llamada» les sirve ya lo mismo para un roto que para un descosido. Se inventaron esa extraña etiqueta durante los meses previos al término del plazo que se estableció para legalizar sin demasiados trámites burocráticos la situación de los inmigrantes clandestinos ya instalados en España. Decían que, si muchos más venían en masa y de cualquier manera, era porque albergaban la esperanza de poder acogerse a las facilidades que habían otorgado. (Un argumento bastante absurdo, dicho sea de paso, porque aquellas facilidades no abarcaban a los recién llegados). Se acabó en todo caso el plazo y desaparecieron las semi-facilidades, pero ellos como si nada: siguen apelando al «efecto llamada» con total desenvoltura.
Conmina Javier Arenas al PSOE a apoyar su proyecto de reforma de la Ley de Extranjería. Si no lo hace -le dice-, pagará un alto precio político: «Los ciudadanos españoles quieren que los grandes partidos mantengan el consenso en los temas de Estado». Extraño razonamiento, a fe, si se tiene en cuenta que en el Parlamento ya hay un amplio consenso, del que sólo disiente el propio PP. ¿Por qué se empeña en reclamar que la montaña vaya a él, en lugar de ir él a la montaña? Es el PP el que se ha negado al consenso (aunque, a decir verdad, no creo que pague un gran precio político por ello).
«Estamos obligados a actuar así» -suelen alegar- «porque la reforma de la Ley de Extranjería estaba en el programa electoral que votó la mayoría». La mayoría, según ha puesto de relieve una reciente encuesta, admite que no conoce la Ley de Extranjería, así que malamente puede exigir que se reforme. Es imposible saber quién votó al PP por este asunto, quién lo hizo a pesar de él y quién ni pensó en ello a la hora de votar.
«Es necesario que adecuemos el flujo de inmigración a nuestras posibilidades de acogida», añaden. Admito que esta proposición tiene más visos de racionalidad. Pero choca con un obstáculo difícil de orillar: tan sólo una parte de los inmigrantes que llegan a España lo hacen con la voluntad de quedarse aquí. Me cuentan que en torno a un 70% de los inmigrantes que regularizaron su situación legal en Almería se han marchado camino del otro lado de los Pirineos en cuanto han tenido sus papeles en regla. En Francia vuelve a haber demanda de mano de obra foránea y muchos de ellos son francófonos.
No vienen a España: entran por España, que no es lo mismo. Unos se quedan; otros muchos no. El verdadero «efecto llamada» es la UE. Y si ahora acuden en masa no es por culpa de ninguna ley, sino porque todavía hace buen tiempo.
Javier Ortiz. El Mundo (4 de octubre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 25 de mayo de 2013.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/10/04 07:00:00 GMT+2
Etiquetas:
javier_arenas
pp
el_mundo
aznarismo
2000
psoe
migraciones
efecto_llamada
españa
| Permalink
| Comentarios (0)
| Referencias (0)
2000/10/04 06:00:00 GMT+2
Pongamos que te encanta la mecánica. Eres un joven emprendedor -no es imposible- y te decides a poner un taller de reparación de motos. Te estudias con todo detalle tu ciudad y descubres que, en las proximidades de un Instituto, a cuyas puertas has visto muchas veces montones de motocicletas, no hay ni un puñetero taller. Te instalas allí, te das a conocer, pones precios asequibles y, en cosa de pocos meses, tienes una clientela de aúpa. Tu taller va viento en popa. Pero, hete aquí que, pasados los años, llega un mal día -un mal día para ti- que el Ministerio decide que el edificio de ese Instituto está hecho unos zorros y construye otro nuevo y reluciente... lejos de tu taller. Tratas de trasladarte a la nueva zona, pero es un disparate: está llena de talleres, mejores incluso que el tuyo. ¿Entonces? Entonces, qué remedio: te fastidias, hijo.
Pero pongamos que eres un joven emprendedor de buena familia -esto ya es más difícil- y que lo que decides es comprarte un buen barco pesquero. Te haces con una licencia de pesca en aguas marroquíes, enrolas a los marineros correspondientes y allí los mandas, a que pillen todo lo que puedan. Te va de cine.
Pero pasan los años y Marruecos dice que nanay, y suspende el acuerdo de pesca. Ves si puedes mandar tu barco a otras aguas, pero está ya todo más pillado -y más esquilmado- que ni sé. ¿Entonces? Entonces amarras el barco y pides al Estado que te solucione el problema. Y el Estado, en vez de reírse en tus barbas como si tuvieras un taller de reparación de motos, empieza a pagarte para que puedas aguantar con el negocio hasta que vengan mejores tiempos... o hasta que él mismo te busque una alternativa.
Pones una tienda de electrodomésticos y se te inunda, y ahí te las compongas con el seguro, si lo tienes. Tienes una explotación agraria, cae el pedrisco, te manda la cosecha al guano... y el Estado acude solícito, declara que tus tierras y las de tus vecinos son «zona catastrófica» y empiezan a llegarte los créditos blandos, si es que no las ayudas a fondo perdido.
¿Por qué si eres representante tienes que pagarte el gasóleo a precio de mercado, pero si eres armador de pesca te lo dan libre de impuestos? ¡Ah!
No tengo nada en contra de la pesca y la agricultura, faltaría más. Pero tampoco tengo nada contra los propietarios de talleres de motos, los dueños de tiendas de electrodomésticos y los representantes, que pagan sus impuestos como todo pichichi.
Cada duro que el Estado ahorra a los armadores de pesca y a los propietarios agrícolas es un duro que no cubrirá otras necesidades.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (4 de octubre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 6 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/10/04 06:00:00 GMT+2
Etiquetas:
2000
diario
| Permalink
| Comentarios (0)
| Referencias (0)
2000/10/03 06:00:00 GMT+2
Gran consternación nacional por los malos resultados de nuestros representantes en los Juegos Olímpicos de Sydney. Hemos obtenido muchas menos medallas de las que se esperaba. «Tiene que haber dimisiones», oigo en la radio. Se ve que la cosa es poco menos -si es que no poco más-- que un desastre colectivo. Se dice que el gran problema es que España no se ha tomado estos JJOO con la suficiente seriedad y que los medios puestos al servicio de los atletas han sido esta vez muy insuficientes.
No es cosa exclusivamente española. Todos los Estados mandan a sus respectivos atletas para que se impongan a los concurrentes de los demás países.
El tan alabado espíritu olímpico es una acabada prueba de exaltación nacionalista. No menos que lo suelen ser las guerras. Parafraseando a Clasewitz, bien podría decirse que los JJOO constituyen una Gran Guerra Mundial realizada por otros medios. Su sublimación por vía pacífica.
Desde ese punto de vista, cabría incluso verlos con buenos ojos. Pero, para ello, habría que admitir que el nacionalismo es una pulsión, en el sentido freudiano del término, esto es, una inclinación irresistible anclada en la propia naturaleza humana. Algo que no puede ser eliminado sino, como mucho, canalizado por otras vías.
Dudo mucho de que sea así. La particular composición de mis tripas parece ingeniárselas bastante bien sin expresiones nacionalistas de ninguna suerte.
Pero lo que en todo caso no cabe es tratar de compatibilizar el espíritu olímpico elevado a la enésima potencia y los discursos oficiales sobre «el mundo globalizado», la superación de las fronteras, el intrínseco mal de los nacionalismos, etc. Si de verdad se quisiera impulsar un espíritu realmente internacionalista, debería promoverse expresiones de cooperación mundial, no de competición.
Javier Ortiz. Diario de un resentido social (3 de octubre de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 6 de abril de 2017.
Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/10/03 06:00:00 GMT+2
Etiquetas:
2000
diario
| Permalink
| Comentarios (0)
| Referencias (0)
Siguientes entradas
Entradas anteriores