Inicio | Textos de Ortiz | Voces amigas

2003/07/12 06:00:00 GMT+2

Cultos, zafios y mediocres

No me extrañaría lo más mínimo que el ministro de Exteriores francés fuera -sea- un mal bicho. Pero se expresa en un francés que da gusto oírlo, y salpica sus intervenciones de referencias literarias e históricas muy bien traídas. No cabe duda de que es un hombre inteligente y culto, además de refinado y elegante.

He seguido el rastro de la política francesa desde hace casi 40 años. Puedo certificar que Dominique de Villepin no constituye ninguna rareza. En el gremio de la política gala menudean los dirigentes de todas las tendencias capaces de construir discursos sólidos, e incluso brillantes, impecables.

Entiendo bastante peor el inglés que el francés -me pierdo muchos matices- pero, por lo visto y oído en algunas sesiones de la Cámara de los Comunes que he seguido por televisión, me da que el nivel británico tampoco es nada malo. Los diputados dominan la esgrima parlamentaria. Son maestros en el manejo de la ironía y el sarcasmo y traban unas polémicas francamente admirables.

Vayamos a la Italia actual (a la actual, digo). La irrupción en el Poder de la recua de advenedizos que capitanean Berlusconi y Bossi, amén de amalgamar más aún la política y los negocios -que por allí nunca han andado muy lejos-, ha instaurado un estilo zafio, faltón y perdonavidas de desenvolverse en la vida pública. Han introducido en la polémica política los métodos propios de las peleas de taberna. ¡Qué lejos están de los tiempos en los que Giulio Andreotti podía quejarse del estilo imperante en la política española dejando caer su célebre «Manca finessa»! No se quejaba de que hubiera corrupción -¿cómo hubiera podido quejarse él de eso?-, sino de los modos un tanto toscos que se estilaban por aquí. Europa ve ahora a los dirigentes italianos y no se lo cree: Berlusconi llamando nazi a un diputado alemán que aludió a los problemas que tiene el primer ministro italiano con la justicia, el vicesecretario de Turismo, miembro del partido de Bossi, apuntándose a todos los tópicos habidos y por haber sobre los turistas alemanes que visitan Italia, viéndose obligado a presentar la dimisión por bocazas...

Acabemos el recorrido en España. Aquí, los principales dirigentes políticos ni construyen excelentes discursos, ni se lucen en la esgrima de la polémica, ni son pendencieros, ni son broncas, ni se comportan como chulos. Son, sobre todo, aburridos. Sus discursos resultan inconexos, burocráticos, sin la menor chispa. No destacan en ningún aspecto, ni para bien ni para mal. Si se enfadan, se nota porque levantan la voz, no porque lo que dicen tenga el más mínimo punch. No son nada que merezca especial mención. Sólo alcanzan el máximo en un campo: en el de la mediocridad.

Puesto que parece inevitable que el fruto de su actividad acabe volviéndose una y otra vez contra los sufridos ciudadanos, digo yo que por lo menos podrían arreglárselas para entretenernos. Pues ni eso.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (12 de julio de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 13 de enero de 2018.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/07/12 06:00:00 GMT+2
Etiquetas: villepin francia diario 2003 italia berlusconi | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2003/07/11 06:00:00 GMT+2

Todos comprometidos

Oí al traidor Eduardo Tamayo cuando procedió a la presentación de su nuevo partido, el miércoles pasado.

Dudo que se lo tomara en serio. Alguien debió de decirle que le convenía llevar la pantomima a sus últimas consecuencias, para seguir fingiendo que lo suyo es una escisión estrictamente política, y él lo hizo. Con el desparpajo que le caracteriza.

Tiene que saber que el rollo ése que soltó sobre cómo la Federación Socialista Madrileña ha caído en manos de unos peligrosos extremistas no puede colar. Mucha gente -él incluido- tiene edad suficiente para saber cómo son los extremistas de verdad.

Empiezo a sospechar que la señora Sáez se mantiene silenciosa a su lado porque teme que, si se pusiera a hablar, le entraría la risa.

Tamayo apesta.

Pero tampoco me creo la versión de que es un corrupto de tres al cuarto, que ha montado todo este número para ver si pilla unos cuantos pellizcos por aquí y por allá yendo de la mano de los protegidos del PP en el negocio del ladrillo.

El verano pasado, la prensa internacional destacada en Venezuela dio cuenta de la extraña labor que estaba realizando un diputado socialista español que había abierto una oficina en Caracas. La oficina en cuestión -decían- se había convertido visto y no visto en un punto de encuentro clave para todos los conspiradores y golpistas dispuestos a derrocar a Hugo Chávez.

El socialista español señalado por aquellas crónicas no era otro que Eduardo Tamayo.

¿Quién le mandó a Venezuela? ¿Los constructores Bravo y Vázquez? ¿El abogado Esteban Verdes y la concejala García Romero? ¿El secretario general del PP madrileño, Romero de Tejada? ¿O tal vez Luis Fernando Bastarreche, para promocionar Madrid Excelente? Parece que no. En Caracas se decía que actuaba como enviado de la Internacional Socialista.

Habla de ello ahora Caldera -el de aquí, no el venezolano- y dice que ya les pareció rara esa incursión internacional de Tamayo. ¿Les pareció rara y no la investigaron? ¿Leyeron que Tamayo estaba metido hasta el corvejón en los preparativos de un golpe de Estado contra un presidente elegido democráticamente y se limitaron a extrañarse? ¿Qué les pareció, una travesura? ¿Y, conociendo esos antecedentes, lo colocaron en un lugar destacado de la candidatura socialista a la Asamblea de Madrid?

La historia que cuenta Tamayo suena a hueco por los cuatro costados. Igual que la insistencia del PP en que no tiene nada que ver en el asunto, dejando a un lado la tendencia de sus militantes a reservar habitaciones sin parar. Pero el intento de los dirigentes del PSOE de presentarse cual querubines que han sido sorprendidos en su buena fe por un desaprensivo traidor cuya maldad nunca habían imaginado presenta -seamos sinceros- todos los ingredientes de lo inverosímil.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (11 de julio de 2003) y El Mundo (12 de julio de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 13 de enero de 2018.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/07/11 06:00:00 GMT+2
Etiquetas: tamayazo chávez el_mundo jesús_caldera madrid diario 2003 psoe venezuela | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2003/07/10 06:00:00 GMT+2

Jaimito y Nicolasín

Algunas universidades organizan cursos de verano sobre lo que sea. El caso es montar muchos y gastarse una pasta agasajando a los amiguetes. La Universidad Juan Carlos I ha montado este año en Aranjuez un curso absurdo, carente del más mínimo interés académico. Consiste en una sucesión de mítines perpetrados por políticos de la cuerda del poder que llegan, repiten lo mismo que dicen a diario ante los medios de comunicación, cobran un buen pellizco y se largan con la música a otra parte.

Ayer acudieron por allí dos políticos en horas bajas que, a lo que se ve, han decidido recuperar terreno haciendo bolos de verano en la modalidad de parejas: Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo Terreros.

No podría decir si lo que largaron es lo mismo que suelen soltar últimamente ante los medios -hace tiempo que sus obsesiones apenas si llegan a las columnas de breves- o si se lo inventaron para la ocasión, pero fue patético. Mayor, dispuesto a rivalizar con el Jaimito de los chistes, dedicó su intervención a defender la tesis de que el PNV ya no es un partido democrático. ¡Él, que es especialista en enmendar la plana a las urnas! En un ejercicio de ridícula paranoia, «desveló» los verdaderos planes de Ibarretxe, uno de cuyos pilares es, según él, la rebeldía del Parlamento vasco frente al Tribunal Supremo. No explicó cómo hace Ibarretxe para que el Tribunal Supremo tome las resoluciones necesarias para que el Parlamento vasco se rebele. Habría bastado con que el TS hubiera hecho caso al primer informe del fiscal general, que decía que el grupo parlamentario Sozialista Abertzaleak no tenía por qué verse afectado por la ilegalización de Batasuna, y la «segunda fase» del diabólico plan de Ibarretxe se habría quedado sin suelo que pisar.

Nicolasín también estuvo gracioso. Muy en su papel de partenaire de Mayor Oreja, centró su intervención en la crítica feroz de Pasqual Maragall, al que puso de vuelta y media por mal español y cómplice de esos nacionalistas que ya no son demócratas. Su tesis vino a ser que Maragall es como Odón Elorza, pero en catalán. Por supuesto, sólo tuvo elogios para la política de Aznar en materia autonómica.

Redondo Terreros atraviesa un proceso de damboreneización galopante. Políticamente no creo que eso le beneficie gran cosa, pero no es ni mucho menos lo peor que podría sucederle a su economía. Puede mirarse en el espejo del propio Damborenea, que vive francamente bien desde hace años sin que se le conozca oficio ni beneficio.

No creo que ingrese en el PP. Sobre todo porque no le interesa al PP: lo prefiere en su papel de socialista pepeizante.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (10 de julio de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 13 de enero de 2018.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/07/10 06:00:00 GMT+2
Etiquetas: mayor_oreja 2003 diario redondo_terreros universidad | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2003/07/09 06:00:00 GMT+2

Germán Rodríguez, 25 años

Era por la tarde. La plaza de toros de Pamplona estaba de bote en bote.

Al final de la corrida, se montó jarana en un tendido. Unos mozos habían desplegado una pancarta rupturista y algunos carcas exigían que la quitaran. «¡Fiesta sí, política no!», etcétera.

De repente, sin que se supiera -sin que se sepa aún- a cuento de qué ni por orden de quién, aparecieron los antidisturbios, que cargaron indiscriminadamente contra quienes se encontraban en el ruedo, incluidos los chavales que estaban montando su propio festejo infantil. Los agredidos se refugiaron en los tendidos, desde donde empezaron a lanzar contra la Policía todo lo que encontraron a mano: botellines de cerveza, almohadillas, bocadillos... Enardecidos, los antidisturbios dispararon sus armas contra la multitud. Hubo muchos heridos de bala.

Cuando finalmente se retiraron y la gente pudo desalojar la plaza, la noticia de lo ocurrido corrió a toda velocidad por Iruña. Miles de personas se echaron a la calle a manifestar su indignación. Los enfrentamientos con la Policía fueron continuos no sólo durante el resto de la tarde, sino también por la noche. Hubo centenares de heridos, muchos de ellos de bala. Y un muerto: Germán Rodríguez, joven militante de LKI, al que le dieron un tiro en la cabeza en la calle Roncesvalles.

Se conserva una grabación de las comunicaciones policiales por radio.

-¡Repeled a esa gente! ¡No os importe matar! -dice uno.

-Haga el favor, retenga su lenguaje -le responde otro, probablemente jefe.

-¡A quienes hay que retener es a esos hijos de la gran puta, que nos están tirando de todo! -replica el primero.

No hace falta decir que la seudoinvestigación posterior no estableció ninguna responsabilidad. Ni siquiera pudo saberse quién disparó la bala que mató a Germán. Los policías guardaron silencio y la Justicia se lo permitió. El entonces ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, sentenció: «Lo nuestro son errores. Lo suyo, crímenes».

Han pasado 25 años. Ayer se realizó un acto en recuerdo de Germán donde fue asesinado, en el cruce de las calles Roncesvalles y Carlos III. Hay allí una estela de bronce en su memoria. En la plaza, muchas peñas renunciaron a tocar música y abandonaron el coso en silencio. Hubo luego una manifestación de protesta, no sólo por lo que ocurrió, sino también por cómo las autoridades, a todos los niveles, protegieron a los culpables.

Es hermoso que haya tanta gente en Pamplona que se niega a olvidar. Sobre todo cuando en tantas partes tantos han acabado por olvidarlo todo.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (9 de julio de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 13 de enero de 2018.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/07/09 06:00:00 GMT+2
Etiquetas: martín_villa transición pamplona 1978 diario sanfermines 2003 euskal_herria germán_rodríguez euskadi ddhh navarra españa | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2003/07/08 06:00:00 GMT+2

La bendición de San Fermín

La jerarquía católica, que basa buena parte de su discurso en la cerrada defensa de la vida humana en sus más diversas formas, incluso como proyecto -férrea oposición al aborto-, incluso como penoso residuo -condena intransigente de la eutanasia-, acepta sin pestañear que cientos de hombres se encomienden año tras año a uno de sus santos para, a continuación, jugarse la vida en un atávico ejercicio de imprudencia temeraria.

«A San Fermín pedimos / por ser nuestro patrón / nos guíe en el encierro / dándonos su bendición», rezan, y acto seguido se ponen a arriesgar su vida delante de seis toros bravos y un grupo de cabestros. Y el obispo de la diócesis, tan feliz.

Vi el  encierro ayer. Volví a sentir la misma mezcla de congoja e indignación que siempre me ha producido ese espectáculo tan celebrado por tantos.

Corrió la sangre. Un toro rezagado la emprendió con un chaval en el callejón de acceso al coso. Lo empitonó una y otra vez. El locutor de la televisión dijo que era «emocionante».

Recuerdo un debate público en el que alguien, hablando sobre la conducción alocada, se apuntó al tópico: «Que se estrellen si quieren, pero que no pongan en peligro la vida de los demás». Y otro le contestó muy oportunamente: «De eso nada: se estrellan, quedan inválidos y generan un gasto social enorme». Y tenía razón. Hay cálculos sobre eso: cada año, el Estado se deja un auténtico dineral -que costeamos entre todos- para poner mal remedio a los desastres de la carretera.

En San Fermín estamos en las mismas. También me sulfuro en tanto que escrupuloso contribuyente. Porque las autoridades gubernativas movilizan un costoso dispositivo policial y otro sanitario aún más importante para vigilar el juego de los temerarios y auxiliar con rapidez y eficacia a los que resultan víctimas de sí mismos. Con cargo al erario, por supuesto. Es decir, con cargo al bolsillo de todos, incluidos los que desaprobamos muy razonablemente ese acto de primitivismo confeso.

Llevo años -muchos- pidiendo a las autoridades religiosas y civiles que me (nos) proporcionen una coartada ética y jurídica que justifique su apoyo a los encierros de San Fermín. Pero no dicen ni Pamplona, si se me permite la expresión.

Tampoco estaría mal que algunos de los intelectuales que se declaran entusiastas de los encierros se tomaran el trabajo de explicar cómo concilian ese morboso gusto por el peligro con el noble oficio de pensar.

Hay alguno -ni religioso ni intelectual, pero con derecho a tribuna- que sostiene la tesis de que todos los ritos locales relacionados con los toros son poco menos que sagrados, porque forman parte de «el ser de España». Tengo serias dudas sobre la existencia de «el ser de España», pero no me importaría nada que, caso de existir, se fuera civilizando un poco. Lo justo.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (8 de julio de 2003) y El Mundo (9 de julio de 2003). Hay algunos cambios, pero no son relevantes y hemos publicado aquí la versión del periódico. Subido a "Desde Jamaica" el 13 de enero de 2018.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/07/08 06:00:00 GMT+2
Etiquetas: el_mundo pamplona diario sanfermines 2003 toros navarra | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2003/07/07 06:00:00 GMT+2

Patente de corso

No es nada fácil juzgar lo sucedido ayer en Córcega, donde una exigua mayoría de electores (50,98%) votó en contra del proyecto de autonomización presentado por el Gobierno de París. El 49,02% de síes -por lo visto en Córcega no existen ni los votos nulos ni los votos en blanco- no servirá de nada: el primer ministro Raffarin ya ha anunciado que, aunque el referéndum fuera meramente consultivo, se atendrá al resultado, es decir, que dejará todo igual que estaba.

¿Quién ha ganado, quién ha perdido? Imposible saberlo. El no fue propugnado por una amalgama de ultracentralistas más o menos jacobinos, desde la ultraderecha lepenista al PCF, por los jefes de los poderosos clanes locales, temerosos de entrar por una vía peligrosa para sus privilegios caciquiles, y por el ala más radical de los nacionalistas corsos, a los que el proyecto gubernamental les parecía una mera descentralización burocrática, muy lejana del reconocimiento de sus derechos nacionales. Al final, incluso acabaron inclinándose por el no bastantes nacionalistas moderados, que se sintieron insultados por la maniobra del ministro del Interior, Sarzoky, que intentó manipular burdamente la detención del militante radical Yvan Colonna, al que presentó ante la opinión pública como el asesino del prefecto Erignac, saltándose la presunción de inocencia, tal cual si fuera ministro de Aznar.

El fue finalmente la opción de los centralistas menos dogmáticos y de los nacionalistas más pragmáticos, que veían en la unificación de Córcega en un solo departamento, regido por una sola Asamblea regional, un primer paso hacia cotas mayores de autogobierno, así fuera a costa de comprometerse inicialmente con una mini-autonomía que no le llega a la suela de los zapatos a la de Murcia.

¿Que hubiera sido mejor? Lo finalmente sucedido augura un futuro de fuertes tensiones. El ministro del Interior ya ha anunciado que ahora se va a «concentrar» en la defensa del orden público. Se concede a sí mismo patente de corso en materia de represión. Por su parte, los nacionalistas radicales han dado a entender que sacarán las debidas conclusiones de esta prueba de que por la vía pacífica no se puede conseguir nada de auténtico valor. Es decir, que van a echar mano otra vez de las pistolas y las bombas.

A estas alturas de la película -de mi película-, me siento inclinado a pensar que la porquería ofrecida por Raffarin habría sido mala, pero seguramente menos mala que el regreso a los ajustes de cuentas, la sangre y los entierros. Pero tal vez piense así porque estoy hablando de Córcega. Porque la verdad es que, cada vez que los gobiernos de Madrid han ofrecido a Euskadi pasteleos del estilo del de Raffarin, siempre me he declarado radicalmente en contra.

Me pregunto qué clase de cacao sentimental hace falta tener para sentirse a la vez reformista corso y radical vasco.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (7 de julio de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 13 de enero de 2018.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/07/07 06:00:00 GMT+2
Etiquetas: 2003 diario córcega francia | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2003/07/06 06:00:00 GMT+2

Tour de force

Primer punto: cuando Jean-Marie Leblanc, director del Tour de Francia, dice que Batasuna le engañó, miente. La petición que dirigió a la organización de la carrera, instándola a utilizar las dos lenguas -francés y euskara- en la etapa que llega a Baiona, estaba suscrita por Batasuna, directamente. ¿Qué clase de camuflaje es ése? El problema de monsieur Leblanc es que o no sabía qué narices es Batasuna, y respondió creyendo que se trataba de alguna asociación cultural vascófila, o lo sabía, pero prefirió hacerle caso porque no le costaba gran cosa y así se evitaba eventuales conflictos. Se engañó solito.

Segundo punto: lo que pidió Batasuna al Tour está bien, y nadie se atreve a negarlo. Todo el mundo admite -más o menos a regañadientes: ése es otro asunto- que es un hecho positivo que la Boucle francesa se desenvuelva en las dos lenguas mientras esté en territorio vasco.

Tercer punto: a quienes afirman que lo único malo es que la petición la ha hecho Batasuna hay que decirles que nadie les impidió hacerla, por su cuenta, incluso antes de que Batasuna abriera la boca. La única organización política que formuló la petición fue Batasuna sencillamente porque las demás no movieron un dedo. ¿Escasos reflejos? ¿Falta de sensibilidad? O lo uno o lo otro. La excusa del PNV de que el Gobierno vasco no puede actuar más allá de los límites políticos que tiene establecidos es absurda. La solicitud podían haberla protagonizado los partidos que están detrás del Gobierno: PNV, EA y EB-IU. Me da que hay más de una autocrítica pendiente.

Cuarto punto: exigir a Leblanc que rompa del todo -no sólo formalmente- el compromiso con Batasuna equivale a reclamar que el Tour renuncie a la utilización del euskara a su paso por Euskal Herria. Quienes se aferran a esa reclamación son como la falsa madre del juicio de Salomón: no tienen reparo en hundir una buena causa con tal de que Batasuna no se apunte el punto. Revelan que para ellos la batallita política está por encima de todo lo demás. ¿Por qué no se conforman con lo que ya ha dicho Leblanc, a saber, que la organización del Tour no tiene ninguna simpatía por Batasuna y repudia su política?

Hacen como si no se dieran cuenta de que, más allá de sus ganas de ponerle a Batasuna la enésima zancadilla, están los derechos no del euskara, sino de los ciudadanos y ciudadanas que hablan euskara a uno y otro lado de la muga. Se trata de una cuestión de derechos humanos.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (6 de julio de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 13 de enero de 2018.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/07/06 06:00:00 GMT+2
Etiquetas: diario ciclismo 2003 tour euskal_herria batasuna leblanc euskadi | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2003/07/05 06:00:00 GMT+2

Los derechos del enemigo

La Seguridad Social quiere cobrar a la sociedad editora del diario Gara la deuda que le dejó la empresa que sacaba a la calle el diario Egin.

Es una monstruosidad jurídica.

Primero, porque entre Egin y Gara no hay ninguna continuidad empresarial. Son dos empresas totalmente diferentes, entre las que no ha existido vínculo alguno. Gara no ha heredado de Egin ni un bolígrafo. No habría podido, aunque ambos hubieran querido: todos los bienes de Egin están embargados por el Juzgado Central número 5 de la Audiencia Nacional, es decir, por Garzón. ¿Que Gara sostiene un ideario similar al que defendió Egin? Ya, ¿y qué? Es como si alguien le pidiera a La Razón que pagara las deudas que dejó El Alcázar.

En segundo lugar, para que tuviera algún sentido que la Seguridad Social se empeñara en cobrar a otros las deudas dejadas por Egin haría falta que el deudor careciera de bienes propios. Pero no es así: los tiene. Embargados por Garzón, pero suyos. ¿Por qué no se dirige a la Audiencia Nacional para que le pague con cargo a las pertenencias y fondos embargados?

Es evidente que estamos ante un atropello. Ante un fraude de ley. Ante un acto de mala fe patente.

Ya me sé lo que muchos -incluida la mayoría de los contertulios de las cadenas de radio españolas- dirían: «Contra esa gentuza, cualquier cosa».

Pues bien: no.

El verdadero apego a las libertades democráticas y a las normas legales que las regulan -el liberalismo político, en su sentido original- no se demuestra en el buen trato que se dispensa a quienes están más o menos de acuerdo con uno mismo, sino en el respeto y la consideración que se guarda hacia los derechos del rival, o incluso del enemigo. Las libertades y derechos universales lo son precisamente porque abarcan a todo el mundo. A todo el mundo. Incluidos aquellos a los que los unos o los otros tienen por gentuza de la peor especie.

La Convención de Ginebra no se aprobó para que los contendientes se llevaran bien, sino para que se destrozaran de acuerdo con ciertas normas elementales. ¿Que el Gobierno español quiere destrozar al llamado MLNV? Allá él. Hágalo, en todo caso, ateniéndose a la ley. No vulnerándola día sí día también.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (5 de julio de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 13 de enero de 2018.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/07/05 06:00:00 GMT+2
Etiquetas: 2003 diario gara egin | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2003/07/04 06:30:00 GMT+2

Bobadas

Dice Michavilla que la colaboración antiterrorista con Francia ha experimentado una mejora cualitativa: «Ya no nos limitamos a detener a los terroristas, sino que apuntamos a la desarticulación plena de los comandos».

¿Es posible detener a los terroristas sin desarticular los comandos? ¿Es posible desarticular los comandos sin detener a los terroristas? ¿En qué consiste la mejora cualitativa, si se puede saber?

Otra frase rotunda, estilo de la casa. No quiere decir nada. Qué verborragia, la de esta gente.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (4 de julio de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 13 de enero de 2018.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/07/04 06:30:00 GMT+2
Etiquetas: 2003 diario michavila | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

2003/07/04 06:00:00 GMT+2

Aznar en estado

No se había cumplido aún el minuto uno del partido que llaman Debate del estado de la Nación y ya estaba Aznar amenazando a la mayoría parlamentaria vasca con hacerle sentir los rigores del Estado. «El Estado de Derecho no permitirá...», «El Estado de Derecho tiene recursos para...». Erre que erre. Lo ha convertido en una especie de tic: cada vez habla menos en primera persona y más en nombre del Estado.

No me importaría demasiado si se tratara de una simple manía. Quiero decir, si no fuera una manía peligrosa.

Me temo que Aznar pasa por alto un hecho fundamental: en un asunto como éste, él no tiene derecho a atribuirse la portavocía del Estado.

Por dos razones.

La primera, porque los poderes del Estado son tres, al menos en teoría, y cada uno de ellos cuenta con sus cauces específicos de expresión. El presidente del Gobierno habla en nombre del Ejecutivo, sin más (ni menos). Tanto da que sepa que sus opiniones, en este o aquel punto, coinciden en lo fundamental con las sustentadas por los órganos rectores de los poderes legislativo y judicial. Cada cual debe expresarse por sí mismo y en su exclusivo nombre.

El estricto respeto por las formas es, precisamente, uno de los rasgos distintivos del Estado de Derecho.

Pero hay otra razón, igual o más importante que la anterior, para que el jefe de Gobierno no esté autorizado a amenazar con el poder del Estado al Parlamento y al Gobierno de Euskadi: que ellos también son órganos del Estado. El Parlamento de Vitoria es Estado. El Gobierno de Ibarretxe es Estado. De hecho, el lehendakari es, por ley, el máximo representante del Estado dentro del ámbito territorial vasco.

¿No sabe esto Aznar? Claro que lo sabe. Pero lo desdeña. En su carrera imparable hacia la soberbia, se siente la personificación del Estado. De hecho, no ejerce de tal únicamente con la mayoría vasca. Lo hace también con la catalana, cuando se tercia. Y con el PSOE, si se le pone díscolo. Una y otra vez, atribuye al Estado sus propios criterios partidistas. Reedita a Luis XIV: «L'Etat c'est moi».

Buena parte del éxito del Rey Sol se debió, según muchos historiadores, a que la sociedad francesa de la época sentía «le goût de l'autorité». Me pregunto si no estamos en las mismas. También nuestra sociedad actual -las amplias clases medias, al menos- parece sentir fascinación por la autoridad. O por el autoritarismo, directamente.

Tanto más busca Aznar la confrontación, tanto más solo deja al PP, tanta más devoción suscita en una parte de la opinión pública española.

Es triste pero es así: a mucha gente -¡si lo habremos visto por estos pagos!- la mano dura le subyuga. Literalmente.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (4 de julio de 2003) y El Mundo (5 de julio de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 13 de enero de 2018.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/07/04 06:00:00 GMT+2
Etiquetas: el_mundo aznarismo diario ibarretxe 2003 psoe euskal_herria euskadi estado aznar españa | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)