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2020/03/22 19:50:00 GMT+1

Reyes Ilintxeta entrevista a Jone Alastuei, alcaldesa de Uztarroze

Como imagino que la mayoría, estoy ya un tanto saturado de tanta exposición (poca información, muchísima opinión, desinformación, etc) sobre el COVID-19 y esta mañana de domingo me he puesto a traducir una entrevista que leí a finales del año pasado a la alcaldesa de Uztarroze, un pequeño pueblo del Valle del Roncal. Bisnieta de Fidela Bernat, la última hablante del dialecto del valle. La autora de la entrevista es Reyes Ilintxeta: «Soilik turismoa bultzatzea, menpekotasuna sustatzea da».

Mientras traducía la entrevista he estado escuchando «Songs to Play» de Robert Forster (The Go-Betweens). Es un disco que os recomiendo escuchar en estos tiempos. Contiene canciones tan luminosas como I'm so Happy for You, vídeo que pongo aquí abajo.

Jone Alastuei: «Impulsar solo el turismo es fomentar la dependencia»

Maestra. Nacida en Pamplona (1991), hace varios años decidió irse a vivir al pueblo de su padre, Uztarroze. Es la alcaldesa de este pueblo y la presidenta de la Junta del Valle del Roncal.

Reyes Ilintxeta: Durante todo el año Uztarroze tiene 50 habitantes y 141 personas empadronadas. ¿Por qué dejas Pamplona y te vienes a un pueblo como este?

Jone Alastuei: Mi padre es de Uztarroz y mi madre de Salvatierra d'Esca (Salvatierra de Esca, Zaragoza). Yo siempre he vivido en Iruñea, pero veníamos todos los fines de semana y las vacaciones. Quería probar qué era vivir aquí y, hace unos cuantos años, me vine, me gustó y me quedé en el pueblo. Me ha parecido que el pueblo es más apropiado para desarrollar un modo de vida más sostenible y colectivo.

Reyes Ilintxeta: Eres maestra y trabajas en la escuela del pueblo. En ese punto, tienes mucha suerte, ¿no?

Jone Alastuei: Sí. Mi primer trabajo fue en Otsagabia, luego estuve un año en Iruñea (Pamplona) y desde entonces estoy en la escuela de Erronkari (Roncal).

Reyes Ilintxeta: ¿Cómo es la vida de una persona aquí?

Jone Alastuei: Yo vivo muy bien. No me aburro para nada. Tengo un montón de ideas y cosas que hacer. Me falta tiempo.

Además, la oferta cultural es amplia y un pueblo te da muchas opciones: dar una vuelta por el monte, trabajar la huerta, esquiar y, sobre todo, estar con la gente.

En algunos pueblos hay tiendas pequeñas y panaderías. Una mujer de Galipentzu (Gallipienzo) nos trae pescado todos los martes. En verano, hay furgonetas que vienen con fruta y verduras, pero muchas personas tenemos huertas y animales y trabajamos mucho el autoconsumo.

La temporada de la huerta no es muy larga. Aquí la primavera comienza tarde y el invierno llega enseguida. Yo, por ejemplo, guardo muchas productos en botes para el resto del año, bien sea congelados, bien sea secos.

En estos pueblos se puede vivir muy bien y con mucha tranquilidad. Hay quien vive de un modo muy urbano, como en la ciudad, pero yo prefiero la vida rural.

Fotografía de Jone Alastuei. Obra de Dani Blanco para Argia.

Reyes Ilintxeta: ¿Lo peor es encontrar trabajo y casa?

Jone Alastuei: Yo diría que es más difícil encontrar casa que trabajo. En estos valles pirenaicos se puede trabajar en la educación o en la administración. Como ahora estoy en el Ayuntamiento, veo que es difícil encontrar gente para algunos puestos. En la educación también está siendo difícil encontrar sustitutos, porque poca gente quiere venir. No es fácil cubrir las actividades técnicas. Además de esto, hay muchos trabajos temporales en el sector servicios (sobre todo en la hostelería y en el turismo). En el primer sector hay que pelearse el trabajo, porque si en general no recibes de nadie, tienes que comprar o comenzar de cero, pero ahí también hay opciones. Para la gente que estamos aquí hay suficiente trabajo. Es cierto que la oferta laboral no es muy variada; por eso, no vienes por el trabajo, sino porque quieres vivir aquí.

En cuanto a las casas, normalmente no se alquilan y las pocas que están en venta son terriblemente grandes y la mayoría está sin reformar. Además, calentar y mantener estas casonas resulta generalmente muy caro.

Reyes Ilintxeta: ¿Cuánta gente vivís aquí?

Jone Alastuei: En todo el Pirineo (navarro) unas 5.200 personas. En el Valle del Roncal, hay empadronadas algo más de 1.500, pero solo 700-800 pasan todo el año aquí. En Uztarroz hubo una época en la que llegaron a ser 900. Ahora hay casi 200 en verano, pero muchas menos en invierno. El año pasado contamos 45 personas entre semana. El pueblo cambia mucho los festivos.

De todas maneras, somos optimistas. Varias personas jóvenes nos hemos venido al valle, algunas de origen local y otras venidas de fuera: de Pamplona, de Cataluña, del Estado Español, algunos migrantes de sitios más lejanos...

Reyes Ilintxeta: ¿Mucha gente mayor y pocos niños y niñas?

Jone Alastuei: Sí, como en todo el Pirineo. Nacen muy pocos niños. Aquí, en Uztarroz, hay tres y en enero (la entrevista es de diciembre del 2019) nacerá otra criatura más. Si cada dos años nace una, no vamos mal.

En la escuela hay 80 alumnos de entre 3 y 16 años. Hemos tenido un gran bajón, sobre todo estos últimos cinco años. Este curso solo han entrado dos críos de 3 años. El próximo se incorporarán siete, pero no es una cifra habitual.

Reyes Ilintxeta: ¿Véis un riesgo de que se convierta en parque temático?

Jone Alastuei: Sí. Yo al menos sí que estoy preocupada con eso. Hay mucho turismo y se invierte mucho en el desarrollo turístico, pero yo creo que debería invertirse más en otras actividades para fomentar la economía productiva local. Porque impulsar únicamente el turismo es fomentar la dependencia. Nosotros conservamos los pueblos y los recursos locales para el disfrute de todos y debemos pensar hasta qué punto es un modelo económico saludable. Está bien que parte de nuestros ingresos provengan del turismo, pero que no sea esa nuestra principal fuente. Canalizaría el desarrollo de otra manera.

Reyes Ilintxeta: ¿Cómo?

Jone Alastuei: Fortaleciendo el primer sector. Hay que hacer un análisis profundo. Tenemos recursos naturales, madera, ganadería, energías renovables... y hay que aprovechar todo ello de manera eficaz. Parece que el turismo es la fuente de ingresos más fácil, pero a largo plazo hay que intentar fomentar la producción. Necesitamos canales adecuados y menos obstáculos para comercializar nuestros productos; por ejemplo, el queso. Ahora hay menos tiendas pequeñas en la zona y tenemos que negociar con los grandes vendedores como buenamente podemos. La globalización nos está devorando. Pasar del micro al macro es muy difícil para las pequeñas queserías.

Junto a esto, tenemos que tener claro que, como consumidores, todos podemos hacer mucho. Hemos de ser conscientes del trabajo y de los recursos que hay detrás de la elaboración de los alimentos, por ejemplo, y deberíamos estar dispuestos a pagarlo, quizás a través de la administración.

Reyes Ilintxeta: Cada vez nieva menos en la montaña. ¿Es también algo preocupante para las pistas y las escuelas de esquí locales?

Jone Alastuei: Las previsiones con el cambio climático no son buenas. Por ahora va bien y emplea a mucha gente. Además, estas empresas pequeñas están buscando también otras propuestas  fuera de la temporada de nieve; rutas de marcha nórdica, por ejemplo. Hay gente con muchas ganas y creo que tenemos la capacidad para crear cosas, pero junto a ello hay que fortalecer el primer sector, actualmente muy envejecido tanto por edad como por desarrollo.

Reyes Ilintxeta: Cada vez hay menos animales domésticos y, además, vuelve el oso. No estáis de acuerdo con las medidas del Gobierno. ¿Por qué?

Jone Alastuei: Así es. Es un tema muy complejo. Cuando en noviembre nos reunimos con el Gobierno (navarro), traté de transmitirles la inquietud que nos provoca la decisión de volver a traer el oso. La cuestión no es: oso sí, oso no. Lo más grave es que ellos han hecho los planes sin preguntarnos. Todas estas decisiones acarrean una tremenda transformación y no nos han preguntado si estamos preparados. Han pasado por encima nuestro.

Hay mucha gente que está tratando de asimilar todo eso. No es el único ni el más importante factor en cuanto a la pérdida de la ganadería, pero era lo que nos faltaba. Quienes vivimos aquí somos quienes cuidamos todo esto y hay unos cuantos derechos de gestión. Pasar por encima de ello, nos ha provocado mucho dolor y un gran enfado. Hay que hacer un diagnóstico serio del medio ambiente. Es sabido que la ganadería extensiva es muy beneficiosa para contener la biodiversidad, pero eso, por ejemplo, no se impulsa tanto como el oso. No hay ninguna planificación para proteger esta ganadería que está al borde de la desaparición. Donde antes había campos, ahora hay bosque, pero no se habla de ello.

Acaban de cerrar una explotación en Uztarroz y no ha sido por culpa del oso o porque se hayan jubilado. Hay muchos factores y hay que estudiarlos.

Reyes Ilintxeta: ¿No son suficientes las ayudas que dan por los ataques del oso?

Jone Alastuei: No, y además no es nada fácil conseguirlas. Para empezar, has de demostrar que esa oveja ha recibido un ataque directo del oso y llevar su cádaver. Para ello, en primer lugar, has de encontrarla. Además, con el dinero que te dan no recuperas tu oveja, ese tipo de oveja que tienes, de esa raza que tú has moldeado durante años y que has ayudado a mejorar. Y además tienes que presentar un montón de papeles. La burocracia es muy compleja y nadie ayuda al pastor en ese cometido. Es una sobrecarga. Los perjuicios son superiores a los ejemplares muertos: ovejas que se ponen nerviosas y escapan, abortos...

Reyes Ilintxeta: ¿Cuáles son, en concreto, las nuevas medidas que propone el Gobierno?

Jone Alastuei: Este verano contrataron dos ayudantes para el pastoreo. Además, se han puesto en marcha sistemas de comunicación y GPS para saber dónde está el oso. También nos dijeron que en adelante habría más medidas disponibles: cierres virtuales, colores que avisan de la presencia del oso, collares sonoros para las ovejas, mastines... Por poner un ejemplo: el uso de estos perros es difícil, porque no son animales muy fáciles y no deben de ser tampoco demasiado compatibles con el turismo. De todas maneras, yo no digo que no a estas medidas y habrá que probarlas para ver si funcionan, pero sí que conviene dejar claro que aquí el enfado es mayúsculo. Porque muchas personas ven que nos han traído el oso para que se quede y que lo único que nos queda es aceptarlo.

Reyes Ilintxeta: Entre los jóvenes, ¿hay debate sobre la caza?

Jone Alastuei: No. Aquí es una cosa normal. Se cazan jabalíes, ciervos y corzos, principalmente. Es otra manera de aprovechar el monte. Los cazadores también abren muchas veredas y ayudan a mantener el monte limpio. Junto con los deportistas y los pastores, son los que más andan en el monte.

Hay que decir que es una actividad muy masculinizada. De paso, podrían aprovechar para trabajar otros modelos de masculinidad.

Reyes Ilintxeta: ¿Cuál es tu labor en la Junta del Valle del Roncal?

Jone Alastuei: Hay siete ayuntamientos en el valle: Burgi, Bidankoze, Garde, Erronkari, Urzainki, Izaba y Uztarroze. Somos los alcaldes y algunos representantes más quienes formamos la Junta. Mi cometido consiste en convocar y organizar las reuniones, como hacen los alcaldes de un pueblo. Mi forma de trabajar es consultar todo con los miembros de la junta.

Reyes Ilintxeta: Está en marcha la renovación de la administración local navarra. De las doce comarcas nuevas, la del Pirineo sería la menor en cuanto a población. ¿Será un gran cambio para vosotros?

Jone Alastuei: Creo que seguiremos teniendo las mismas competencias. Está previsto tener secretaría, intervención y varios funcionarios más en común. Por ello, y porque se puede perder la idiosincrasia de cada pueblo, hay quien tiene una actitud más desconfiada. En cambio, yo lo veo de manera positiva, porque todos juntos podemos tener más fuerza.

Reyes Ilintxeta: ¿Se mantiene el contacto con el norte de Euskal Herria (Iparralde)?

Jone Alastuei: No demasiado. Hemos conseguido que haya una frontera delimitada. Tenemos un acuerdo de hermanamiento con Larraine (Larrau) y nos juntamos todos los años para hacer una fiesta. En julio celebramos el Tributo de las Tres Vacas con los bearneses, pero la relación queda ahí. Ahora mismo estamos participando en un proyecto transfronterizo llamado Belarouat para el fomento de la economía local, el turismo y el patrimonio natural de aquí, Garazi, Ereta y Laskun. Gracias a este proyecto, pronto volveremos a abrir el refugio de Belagua, por ejemplo.

Reyes Ilintxeta: ¿Cuál es tu valoración de las redes de Mujeres y Asociaciones del Pirineo?

Jone Alastuei: En esta comarca, el movimiento de las mujeres es muy fuerte y duradero. Este año (2019) se ha celebrado el XIX encuentro. Queremos mostrar que nosotras también tenemos qué decir y hacer. Los grupos tienen un gran potencial y, además, reúnen a mujeres de edades diversas. Son grupos muy activos. El último 8 de marzo (2019) decidimos que la huelga y las manifestaciones no se hicieran en Iruñea, sino en nuestros pueblos. Hicimos unas caravanas muy largas y tuvo mucho éxito.

Reyes Ilintxeta: Eres la bisnieta de la última vasco-hablante del Valle del Roncal.

Jone Alastuei: Era la madre de mi abuela paterna. Murió con 93 años, el mismo año que yo nací. Fidela Bernat se convirtió en referente porque fue la última en morir, o al menos la última conocida. Quizás hubiera más vasco-hablantes en aquel momento, pero ella era la más conocida porque le hicieron muchas entrevistas. No la quiero mitificar, pero es verdad que durante los últimos años de su vida tomó conciencia de la pérdida del euskera y dejó muy claro que eso no era lo que ella quería. Su deseo era que los críos aprendieran euskera. A mi padre y a sus hermanos, sus nietos, les decía: «que esos chiquitos aprendan vasco» (nota: así recogido en la entrevista original). Así ha sido en el Roncal y en el Pirineo navarro en general.

Escrito por: iturri.2020/03/22 19:50:00 GMT+1
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2020/03/16 19:00:00 GMT+1

Jitsi, una buena opción para hacer video-conferencias grupales

Esta mañana teníamos que hacer una reunión de seis personas. Los lunes estamos normalmente siempre juntas, pero, teniendo en cuenta la situación, cada una estábamos en nuestra casa (salvo la jefa, que estaba en la oficina). ¿Cómo nos organizamos? Vídeo-conferencia colectiva al canto. Vale para el trabajo, pero también para la familia, amistades y luchas varias.

Gorka Julio Teketen (Talaios Kooperatiba) me ha recomendado una herramienta muy práctica: Jitsi. Es una plataforma que permite organizar una sala de video-conferencias.

Vayamos paso a paso.

1.- Entra en Jitsi.

2.- Haz click en el botón Start a call.

3.- En el apartado llamado Start a new meeting, ponle un nombre. Por ejemplo, Kalimero.

4.- Coge el enlace de Kalimero y enviáselo a la gente con la que quieras reunirte (por e-mail, WhatsApp, Telegram, Signal...).

5.- En el icono i situado en la parte inferior a la derecha, puedes poner una contraseña (válida por ejemplo para cuando has creado un enlace habitual para tu gente y de fácil acceso).

6.- Podemos seguir la reunión a través de un ordenador o de un móvil:

a) Un ordenador de mesa o pórtatil: se necesita cámara y micrófono.

b) Un telefóno móvil: si accedes al enlace que te han remitido (por ejemplo, Kalimero), aparecerá un mensaje para que te instales la aplicación de Jitsi. Sigue los pasos que te demanda el proceso de instalación.

A medida que se conecta la gente, aparecerán varias pantallas. Algo parecido a esto.



Imagen: tomada del blog de Estitxu Izagirre.

¡Especial manazas! Cuidado con los botones que aparecen en la parte inferior, tal como en el centro:

1.- El micrófono de la izquierda es para hablar, lógicamente.

2.- Si le das sin querer a la imagen central del teléfono, saldrás de la sala.

3.- La cámara de la derecha es para que te vean a ti.

Poniéndote encima del micrófono y de la cámara, se apagan y se encienden fácilmente. Es decir, si el micrófono está apagado, tú escuchas a los demás, pero ellas no te pueden escuchar a ti. Lo mismo con la cámara.

Si pulsas sin querer la imagen del auricular del teléfono, entra en la dirección que te han dado o que ya conoces por hábito.

Arriba he citado el blog de Estitxu Eizagirre, periodista de la revista Argia. Da ocho claves para hacer reuniones eficientes. Son recomendaciones de la empresa Manahmana. Están en euskera, pero seguro que tienes más recomendaciones en tu idioma por la red.

¡Arriba los corazones y no perdáis la esperanza! Salid lo mínimo de casa y organizad video-conferencias con tu familia, amistades y demás.

Jitsi, etxetik talde-bilerak bideo-konferentzia bidez egiteko aukera erraza, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2020/03/16 19:00:00 GMT+1
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2020/03/09 21:56:00 GMT+1

El día «Zumiriki»

«Zumiriki» se titula el segundo largometraje de Oskar Alegria. Lo proyectó el lunes pasado en una sesión especial del Festival Punto de Vista y lo volvieron a pasar el último día del festival, el 7 de marzo, acompañada de una celebración que el propio director bautizó como «Zumiriki eguna» (El día Zumiriki).

Recibí la invitación de Oskar hace varias semanas y, al repasar el intercambio de correos, caí en la cuenta de que había 11 mensajes en el buzón. Cinco de uno, seis del otro.

En palabras del propio Alegria, nos juntamos 150 náufragos a la hora de comer en el restaurante Geltoki de Pamplona (un descubrimiento para mí). Si con la mitad de los allí presentes, qué decir si metemos por medio a otras personas invitadas que no pudieron estar, tuvo un carteo semejante en número al mío...

Echando mano del diccionario ciclista, el cierre de control era a las 14:00 horas, pero la comida se demoró media hora más. Ningún problema.

A las 16:15 comenzó en el Baluarte la conversación previa al pase de la peli entre Amagoia Gurrutxaga y el director. A finales de julio traduje una entrevista entre ambos aparecida en Berria. Imagino que la razón principal de que el coloquio fuera anterior tuvo que ver con el viaje que Oskar emprendió ese mismo atardecer hacia tierras siberianas; continuación de la andadura iniciada en septiembre de 2019 en el Festival de Cine de Venecia.

Zumiriki («Islote que está en medio del río» en el diccionario paterno de Jesús Alegría) está hoy sumergida, pero asoman aún siete chopos (álamos) bautizados por el propio director: Nagusi, Adarra, Txima Luze, Galtzerdi, Lehorra, Seigarrena y Eskeintza. Con vistas hacia esos árboles levantó su guarida a comienzos del 2018. Aún permanece en pie, pero no por mucho tiempo: cualquier día desaparecerá en el agua.

A continuación, pasó cuatro meses de la primavera y del verano de 2018 grabando material para la película.

Aquel paisaje de su niñez, recuerdos ligados a vacaciones y días festivos gozosos.

Durante esos cuatro meses perdió la voz (aviso a navegantes: las capacidades que no se usan, se pierden). Sin llaves, sin dinero, sin identidad. Dos gallinas y una huerta. Más el chocolate semienterrado y unos 70 libros llevados desde la civilización.

Una vaca y varios animales salvajes aparecen en las dos horas que dura el filme y tienen un papel relevante en la historia.

También vemos a varias personas: ciclistas que pasan por la carretera que está al otro lado del río, una niña pequeña con un colorido vestido, un náufrago que pasea por el río en canoa.

Al comienzo, Oskar nos muestra a varios veteranos pastores de los Pirineos. Con la marca de los 80 años ya superada, los pastores pasan con el director navarro y su cámara la última noche en su cabaña antes de decir adiós a su vida pastoril.

También nos muestra imágenes del documental Gure sor lekua, grabado en color en 1956 por el general André Madré. Es el primer largometraje en euskera, pero no nos ha llegado el sonido. Se perdió. Es muy curioso cómo Oskar usa a cuatro náufragos veteranos para poner sonido a una escena de la vieja película.

El euskera. Aquellas conversaciones diarias entre dos hombres de Artazu más o menos a la hora del Angelus. Se llamaban Francisco Albistur y Vicente Barberia.

Esas son algunas de las imágenes de Zumiriki que me vienen hoy a la cabeza. Pero muchas se quedaron en la pantalla y me gustaría volver a verlas. En una sala de cine o en casa (en Filmin o alguna otra plataforma similar).

Porque ya estoy en esa edad en la que debo ver las cosas un par de veces y releer los libros, porque como dice Oskar filmar es también revivir.

Me voy a poner un poco moñas para escribir que recordar viene del latín recordis: volver a pasar por el corazón. Algo que ha conseguido Oskar: hacer una película que se quede en nuestros corazones.

Zumiriki eguna, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2020/03/09 21:56:00 GMT+1
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2020/03/01 11:25:00 GMT+1

Preguntadle a Bezos qué tal con WhatsApp

El apunte de hoy surge de este toot leído a Osoitz en Mastodon.

Osoitz cita una noticia de Politico. Dice esta que la Comisión Europea ha comunicado a sus empleados que utilicen la aplicación de mensajería Signal, por lo menos para las comunicaciones exteriores.

La Comisión (el gobierno de la Unión Europea) ha tomado la decisión tras varios incidentes y parece que próximamente establecerá una nueva estrategia de ciberseguridad.

Osoitz también destaca el enlace de otra noticia. Es de hace varias semanas y dice que la ONU no utiliza WhatsApp.

A la hora de tomar esta decisión, ha tenido peso el incidente entre Bezos (Amazon) y MBS (príncipe heredero de Arabia Saudí). Es la lucha entre dos hombres poderosos y quizás no os interese, pero si lo que cuentan es verdad, tiene mucho interés.

Para lavar la imagen de Mohammed bin Salmán (su papel en la Guerra de Yemen, por ejemplo) le organizaron una visita a comienzos de 2018 por los centros de poder de Estados Unidos. Fue ahí donde se conocieron Jeff Bezos y MBS.

Bezos es el director ejecutivo de Amazon y propietario del periódico The Washington Post. El hombre más rico del mundo, según Forbes.

Uno de los principales enemigos del príncipe era el periodista saudí Yamal Jashogyi. ¿Por qué era peligroso a los ojos de MBS? Por tres razones: era disidente, debía de conocer bastante bien la corte real saudí (había trabajado en ella) y escribía en el Washington Post. Dicen que MBS tenía tomada la decisión de quitárselo del medio.

Tras conocerse, MBS y Bezos se intercambieron los números de teléfono y en mayo de 2018 el príncipe le envió un mensaje por WhatsApp al todopoderoso Bezos. Cuando hizo click en el mensaje, los saudíes se hicieron con el control del teléfono.

Al poco tiempo de este hecho, también hackearon el teléfono de un amigo de Jashogyi llamado Omar Abdulaziz, según The Guardian. Las siguientes semanas interceptaron muchas conversaciones de los dos amigos.

El 2 de octubre de 2018 Jashogyi entró en el consulado de Estambul para renovar unos papeles y fue asesinado por hombres cercanos al príncipe.

Sigamos ahora con Bezos. El 10 de enero de 2019, el tabloide The National Enriquer publicó una noticia sobre un rollito que tenía con una periodista. Parece ser que, además de todo el mundo, fue entonces cuando se enteró su mujer.

Según The New York Times, en septiembre de 2017 hubo una reunión en Arabia Saudí entre el príncipe MBS y David Pecker, cabecilla de la corporación mediática AMI, propietario del National Enquirer. Pecker es cercano a Trump (aunque ya sabemos lo cambiante que es el presidente norteamericano y es difícil saber cuando alguien deja de ser parte de su círculo).

Dicen que fue la gente de MBS quien filtró al tabloide la relación de Bezos con la periodista Lauren Sánchez. Gracias al hackeo del teléfono, claro.

Bueno.

Esta semana también he leído la columna mensual de David Fernàndez en La Directa. Habla del recién anulado Mobile World Congress de Barcelona. En la cabecera del texto hay una frase de Marta Peirano: «El preu de qualsevol cosa és la quantitat de vida que ofereixes a canvi».

Y mira por donde que esta semana he acabado un libro de Marta Peirano que se titula «El enemigo conoce el sistema». Dentro de la gira de presentación del mismo, fue entrevistada por El Salto. El titular resume muy bien bastantes cosas de nuestro tiempo: «Internet no es el problema, la extracción de datos es el problema».

Conviene recordar que WhatsApp (e Instagram) son de Facebook.

Acabo con una canción. René (Calle 13) ha compuesto una canción sobre su depresión. La puso en la red este viernes y tiene ya más de 22 millones de visualizaciones.

Galdetu Bezos jaunari ea WhatsApp fidagarria ote den, apunte hau euskaraz.

P.S.: el 28 de febrero de 2013 falleció mi viejo. Unas horas después, el 1 de marzo, murió Fleya de Ugalde. Les dedicó el apunte a ambos.

Escrito por: iturri.2020/03/01 11:25:00 GMT+1
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2020/02/22 11:30:00 GMT+1

De cómo los obreros pagan las obras del polideportivo de Altza

Viernes por la mañana. En el portal están, como todas las semanas, un par de ejemplares de Irutxuloko Hitza y de Gipuzkoako Hitza. Le echo un ojo a la portada de Irutxulo: «Iruzurra Altzako kiroldegiko lanetan» (Fraude en las obras del polideportivo de Altza).

Más abajo: «El sindicato ELA ha denunciado graves irregularidades en las obras de construcción del polideportivo de Altza. Una subcontrata 'pirata' debe el sueldo a varias decenas de trabajadores».

Estos últimos días he leído algunos tuits sobre el tema, pero no me he puesto, por falta de tiempo, a leer las noticias con un poco de fundamento. Hasta ahora.

Obras del polideportivo de Altza. Fotografía: Joseba Parron San Sebastian (Irutxuloko Hitza)

Fotografía: Joseba Parron San Sebastian (Irutxuloko Hitza).

El reportaje lo firma Iñaki Agirre. A ver si soy capaz de resumirlo en pocas líneas.

Los trabajos de reforma del polideportivo «fueron adjudicados a las empresas Acciona más Altuna y Uria por casi cuatro millones menos del tope señalado por el Ayuntamiento: 12.441.731,70 euros».

El responsable del ramo de la Construcción del sindicato ELA, Igor San José, dice: «Acciona y Altuna y Uria presentaron una propuesta muy barata y por ello obtuvieron la mejor puntuación».

Por tanto, «a sabiendas de que era imposible construir el polideportivo con esos precios bajo las condiciones recogidas en el convenio guipuzcoano, la UTE echó mano de las subcontratas».

Estos párrafos:

«En la obra del polideportivo de Altza entraron dos subcontratas y una de ellas, la empresa gallega Colaper, montó un eficaz sistema de estafa. Buscaba trabajadores en otras zonas del Estado, principalmente en Ponferrada y Madrid, a los que ofrecía determinadas condiciones (sueldo de 1.800 euros, catorce pagas, vivienda, comidas …), les convencía para venir a San Sebastián. Muchos sólo tuvieron contacto telefónico con su jefe, sin llegar a verle nunca la cara».

«Sin embargo, semanas después de su incorporación, los trabajadores veían claro que las condiciones no tenían nada que ver con las que les habían prometido previamente, y surgía el conflicto. Pero el patrón no aparecía por ninguna parte y no respondía a sus peticiones. En estas circunstancias, y lejos de casa, los trabajadores decidían abandonar la obra y regresar a sus pueblos, asumiendo que nunca recuperarán el dinero que les deben».

«Desde el mes de agosto, Colaper ha traído a la obra cuatro cuadrillas de unos diez trabajadores, una detrás de otra».

Añade San José: «Desde el inicio de la obra sólo se ha abonado a los obreros una pequeña parte de sus salarios. En este sentido, todo el trabajo que se ha hecho hasta ahora les ha salido casi gratis».

Irutxuloko Hitza ha recogido el testimonio de uno dellos: el gruista Félix Llorente vino en enero desde Fuenlabrada.

Pero las deudas no las tienen únicamente con sus obreros, también les deben dinero a bares y pensiones. Todavía no está en la red, pero Iñaki Agirre habló también con Pili Veiga, dueña del Bar Carrasco.

«A finales de enero me debían 3.671 euros, y por febrero, más de 2.500 euros. Cuando saltó el tema, la UTE (Acciona más Altuna y Uria) me pagó la deuda de enero, pero me parece vergonzoso que hayan dicho en los medios que ya han saldado todas las deudas».

Veiga precisa que «no los voy a dejar sin comida, de ninguna manera, porque eso sería inhumano. (...) La gente del barrio está muy asqueada con esta cuestión. (...) La gente ve que hay un gran ir y venir de trabajadores, y que la obra no avanza. Han cerrado un montón de comercios de la zona estos últimos años. El barrio se está muriendo. Por este motivo, el proyecto del polideportivo nos dio cierta esperanza a la hora de revitalizar Altza».

Abro paréntesis. Cuando murió el compañero Fidel Vicente (no era de la plantilla, pero lo considerábamos casi de casa), el funeral tuvo lugar en una iglesia que está cerca de las casas de cultura Tomasene y Casares, en una zona cercana al polideportivo. No entré al local y parte de la zona estaba señalizada con vallas porque encontraron amianto. A la hora de dar la bienvenida a las personas de fuera de Altza, el cura Javier Hernáez recordó este problema. Cierro paréntesis.

Este mismo viernes he leído en Noticias de Gipuzkoa que la ya no sé cuántas veces retrasada obra de la estación del TAV de San Sebatián ha sido adjudicada. La mejor oferta, dicen, es de Moyua, Comsa y Cycasa. Añaden, «el montante final ascenderá a unos 80 millones de euros, con una rebaja del 17% respecto al precio de licitación, fijado en 97 millones, IVA incluido».

Pregunto: Al igual que en Altza y otras tantas obras (por ejemplo, todas las movidas que hubo con la obra del Estadio de Anoeta), ¿ahora también van a pagar los obreros y sus familias una parte de la obra con sus precarias condiciones de trabajo?

Altzako kiroldegiko lanetan ere langileak pagaburu, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2020/02/22 11:30:00 GMT+1
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2020/02/16 09:50:00 GMT+1

Estados nerviosos

Este pasado mes de enero me he leído el último libro de William Davies (Estados nerviosos). Es el primero suyo que leo y lo hice gracias a esta entrevista de Pablo Elorduy en Salto Diario.

La tesis principal de Davies está recogida en el subtítulo: Cómo las emociones se han adueñado de la sociedad.

Apunta Davies que los pilares principales de la civilización occidental, construidos en tiempos de la Ilustración, están en este momento en peligro. Que el papel de las estadísticas y, sobre todo, de los expertos a la hora de que los gobiernos tomen decisiones están en entredicho. Hoy en día ya no importa tanto lo que ha pasado, sino la percepción de la gente, lo que la sociedad siente al respecto. Y eso es terreno abonado para populismos.

Es decir, la gestión de las emociones se ha convertido en algo muy importante en estos tiempos histéricos de redes sociales por doquier.

Fotografía: Aritz Loiola (Foku) para Berria.

Me han venido a la cabeza bastantes cuestiones tratadas en el libro desde que hace diez días el derrumbe de un vertedero en Zaldibar se tragara dos personas y bloqueara la autopista que une Bilbao y Donostia.

Tres días después le leí a un conocido bombero en Twitter que este sería nuestro Prestige. En un primer momento la comparación me pareció excesiva, pero viendo qué mal han afrontado las autoridades la crisis, yo ya no sé qué decir.

No he seguido muy exhaustivamente lo que ha ido pasando durante estos días, pero me parece muy sorprendente que un político de la experiencia del portavoz Erkoreka (Gobierno Vasco) suba a las redes sociales el sábado una foto sacada en la punta del Anboto (recordemos que el derrumbe se produjo el jueves). O la cara de cabreo del lehendakari Urkullu a la hora de responder a la pregunta de un periodista del diario Gara este mismo lunes a la tarde. Necesitó varios segundos para recuperar su tono más o menos habitual.

 

Este lunes el lehendakari adelantó las elecciones al 5 de abril y tiene pinta de que este tema puede estar en la centralidad de la campaña. Hacía tiempo que no veía al PNV tan sobrepasado, bailando al son del ritmo marcado por otros.

El viernes se hicieron públicos los resultados de EITB Focus. Los datos están recogidos antes de los sucesos de Zaldibar, pero me cuesta pensar que el PNV suba tal y como están las cosas ahora mismo. Bastante trabajo van a tener para salvar los muebles.

Tiene más pinta de que suceda lo que señala aquí el politólogo Juanjo Domínguez.

Y ahí es el PSOE quien se lleva el gato al agua, a pesar de gobernar con los jeltzales en numerosas instituciones.

Es cierto que queda mucho para el 5 de abril. Pero tendrá que trabajar mucho el PNV para darle la vuelta a esta situación, porque el viernes por la tarde se hicieron públicos los análisis de calidad del aire y eso ha traído, entre otras cosas, la suspensión del partido que esta tarde iban a jugar el Eibar y la Real Sociedad en Ipurua. Y eso significa que ya ha trascendido Euskadi, Euskal Herria y España y asoma en el panorama internacional. Cosas del fútbol.

Para tranquilizar las cosas, no ayuda que un alto cargo del Gobierno Vasco haga este tipo de declaraciones.

Ni tampoco estas palabras de un camionero que conocía bien el vertedero. El audio está en euskera y señala una serie de irregularidades que ponen los pelos de punta. Vamos, nada que ver con el tan cacareado oasis vasco.

¡Ah! Y este tuit también tiene su aquel...

Egoera urduriak, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2020/02/16 09:50:00 GMT+1
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2020/02/09 10:40:00 GMT+1

Volando voy (IX)

La semana ha pasado con rapidez y había unas cuantas cosas que quería dejar por aquí. Política, cultura, trabajo y deporte.

Ha sido noticia, por ejemplo, que el Relator de la ONU sobre la pobreza presentara en Madrid una serie de conclusiones nada positivas tras dos semanas de visita.

Relacionado con ello, y desde San Sebastián, fue noticia unos días antes el nombramiento de Ernesto Gasco como Alto Comisionado contra la pobreza infantil. En la ciudad quien más quien menos barajaba la posibilidad de que cuando Sánchez renovara su gobierno, Gasco tenía muchos números de acabar en Madrid, pero a mí al menos sí que me ha sorprendido el área elegida.

Una situación curiosa de anoche. Voy a sacar pasta de un cajero del barrio y me encuentro con que el sintecho que lo utiliza había desplegado unas cuantas hojas de periódico en el suelo, algo que hace habitualmente. Me llamó la atención un titular.

Siguiendo con las sorpresas en las filas socialistas donostiarras: Denis Itxaso es el nuevo delegado del Gobierno en la CAV. ¿A qué se debe la sorpresa? A algo que también recoge la noticia: porque muchas veces ese cargo ha sido una especie de retiro y no parece que Itxaso se encuentre ahora mismo en el carril de salida, aunque después del precedente reciente de Borja Sémper cualquiera sabe.

El jueves por la tarde hubo un desprendimiento en la AP-8, a la altura de Zaldibar. Desde entonces hay desaparecidos dos trabajadores que estaban en un vertedero de la zona. Si se confirma el dato, serían ya 11 las personas muertas en accidente de trabajo desde comienzo de año en el sur de Euskal Herria (CAV + Navarra). Un récord muy negativo.

A medida que las horas avanzaban, ha sido muy frustrante ir leyendo cómo aumentaba el número de chapuzas. Por ejemplo, los equipos de rescate no supieron desde el primer momento que era una zona con amianto y tuvieron que suspender las labores de búsqueda por unas horas.

Las autoridades dicen que buscamos la excelencia, pero esta es muchísimo más veloz.

La principal pregunta que me hago es si la noticia tendría la relevancia que ha logrado si no hubiera obstaculizado el tráfico en la autopista.

Dicen que Urkullu va a adelantar las elecciones: tocaban en otoño, pero ahora hablan de que serán a comienzos de abril.

Mucho fútbol estos días en el País Vasco, sobre todo para la afición de Athletic y Real. Las chicas guipuzcoanas se clasificaron el miércoles para jugar la final de la Supercopa hoy domingo a las 12:00 en Salamanca contra el Barcelona.

Por su parte, los equipos masculinos eliminaron a Madrid y Barcelona el pasado jueves y hoy juegan el derbi en Anoeta. Además, la próxima semana tienen sus correspondientes partidos de ida de la eliminatoria copera para llegar a jugar la final el 18 de abril en Sevilla.

El viernes por la tarde estuve analizando las opciones de Sevilla. Puse dos condiciones en una conocida aplicación de reserva de hoteles: no tener que pagar nada por adelantado y que la cancelación fuera gratuita. La opción más barata era de 800 euros por dos noches para dos personas.

Así las cosas habrá que seguir la final desde casa. Pero, previamente, hay que eliminar al Mirándes y eso no será sencillo.

Acabaré con música. Don Inorrez (Imanol Ubeda) estará hoy domingo en el Victoria Eugenia Club. Allí estaré.

El amigo Love of 74 ha resucitado su blog. Lo hizo tras asistir al concierto de Verde Prato en el Dabadaba. Espero que siga escribiendo, aunque sea de vez en cuando.

Supe de Verde Prato (Ana Arsuaga) hace unas pocas fechas y tenía apuntado su nombre. Las palabras de Lovito han hecho que mi interés por ella crezca.

¡Sed malas!

Hegal egiten (IX), apunte hau euskaraz

Escrito por: iturri.2020/02/09 10:40:00 GMT+1
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2020/02/02 21:45:00 GMT+1

Marcelino Bilbao, el preso 4628 de Mauthausen

Hay libros que subrayas mientras lees con calma. Y hay libros que hay que leer con cierta prisa. Uno de estos ha sido «Bilbao en Mauthausen», escrito por Etxahun Galparsoro sobre su tío Marcelino Bilbao.

Quizá no sea según el libro. Quizá es uno mismo el que necesita un tipo de lectura u otro. Quién sabe. De todos modos, estoy seguro de que la próxima vez volveré con el bolígrafo en la mano.

Conocí «Bilbao en Mauthausen» gracias a una entrevista de Alberto Moyano con el autor. Iban Zaldua también tuiteó un mensaje positivo. Normalmente confío en ambos y por eso lo compré y he podido leerlo bastante rápido.

Afortunadamente, la obra está teniendo eco en los medios (al final pondré varios enlaces más). Aquí, por ejemplo, una pieza en La 2 Noticias.

Marcelino Bilbao fue un niño abandonado, pero creció con la familia que lo encontró en un arroyo de Alonsotegi (afueras de Bilbao). Una familia compuesta por 20 hijos, por cierto. Nacido en 1920, tenía 16 años cuando estalló la Guerra Civil y luchó allí con los anarquistas de la CNT. Su guerra terminó en Cataluña en febrero de 1939 y se dirigió a Francia (tras la caída de Barcelona, tal y como hicieron 500.000 personas entonces). Tras pasar por varios campos de concentración, le obligaron a luchar por Francia durante la II Guerra Mundial, donde le tocó defender la línea Maginot, pero fue apresado por los alemanes en junio de 1940.

Tras pasar una temporada en Estrasburgo, fue trasladado en tren a Mauthausen en diciembre de 1940, junto con más de 800 presos. En 1944 fue desplazado a otro campo satélite situado en la localidad de Ebensee, a unos 100 kilómetros. La zona fue liberada en mayo de 1945 por las tropas norteamericanas y salió vivo con apenas 45 kilos de peso.

Según Etxahun Galparsoro, 200 000 personas pasaron por Mauthausen y la mitad, 100 000, murieron asesinadas. Cuando Ebensee fue liberado, había 18.000 prisioneros (por lo tanto, campo satélite sí, pero de pequeño nada).

Cuando Galparso tenía 14 años, empezó a escuchar las historias de su tío. Encendió la grabadora con 18 y, según dice Moyano, ha pasado quince años rastreando papeles por los archivos para llevar a cabo esta obra tan necesaria.

A partir de lo escrito por el propio Marcelino en la década de 1960, conoceréis cómo las pasó canutas a manos de los nazis. Además, también podréis leer las explicaciones y el contexto aportado por el historiador (Galparsoro). Estos dos hilos se combinan perfectamente para que el relato progrese.

Debe de haber muy poco escrito sobre esta cuestión en el País Vasco, ni en euskera ni en castellano. Por cierto, me gustaría poder ver este trabajo en euskera.

Ya me disculparéis, pero he leído el testimonio de Bilbao casi como un libro de aventuras. De hecho, cuántas cosas tuvo que superar este hombre en aquella prisión. Tanto él como, por supuesto, el resto de los presos.

En esta entrevista de Amaia Ereñaga, Etxahun Galparsoro dice que tres tíos suyos pasaron por los campos de concentración. Cada uno tuvo una actitud diferente a la hora de afrontar aquella experiencia.

Jean Rochers no contó nada después de salir.

José María Agirre Salaberria, nacido en Markina-Xemein y crecido en Irun, también guardó silencio durante muchos años, pero al final de su vida se dio cuenta de que había que contarlo. Estuvo con Marcelino en Mauthausen (preso 4553), fueron grandes amigos y también cuñados, ya que Marcelino se casó con Mercedes Agirre.

Para terminar, Marcelino Bilbao tuvo claro desde el principio que iba a contar una y otra vez la experiencia vivida en los campos de la muerte de Mauthausen y Ebensee. Galparsoro dice que lo hacía pòr necesidad. Nuestro protagonista falleció en 2014, después de alcanzar los 94 años de edad.

Sólo añadiré una cosa: el libro no salva a nadie y menos a las instituciones, incluido el Gobierno Vasco, el de aquella época y el actual.

Más entrevistas: con Uxue Gutierrez en Berria (en euskera), con Urtzi Urrutikoetxea en ETB (en euskera), con Manu Etxezortu en Faktoria (en euskera), en Eldiario.es con Juan Miguel Baquero, con Roge Blanco en Radio Euskadi...

Marcelino Bilbao, Mauthausen-eko 4628 presoa, apunte hau euskaraz

Bilbao en Mathausen

Escrito por: iturri.2020/02/02 21:45:00 GMT+1
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2020/01/29 22:00:00 GMT+1

Huelga

Convocatoria de huelga general en el País Vasco el 30 de enero. Me ha pillado fuera por un viaje que tenía cerrado hace tiempo.

Estaba siguiendo las cosas a cierta distancia, hasta que leí que Urkullu rechazó la petición de reunión realizada por los convocantes (en nombre de diferentes colectivos a favor de la Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria, los secretarios generales de ELA y LAB).

Respuesta en castellano a la carta enviada en euskera y castellano. Al menos eso vi yo en el perfil de Twitter del lehendakari. La presidenta de Navarra, la señora Chivite, respondió afirmativamente, aunque retrasó la reunión hasta después de la jornada de huelga.

Está claro que ambos tienen detrás diferentes fuerzas políticas y que eso influye en la actitud de cada uno.

Leyendo la carta de Urkullu, diría que tomó la decisión de antemano y que luego ha concretado las razones.

Seis días antes de la convocatoria, en cambio, Urkullu y los tres diputados generales de la CAV estuvieron presentes en el acto de colocación de la primera piedra del edificio denominado Fabrika  Nueva Cultura que Adegi (empresarios guipuzcoanos) pretende poner en marcha en San Sebastián. He leído conceptos nuevos y etéreos. Permítanme, al menos, que sea escéptico. No conozco el proyecto y no añadiré nada más al respecto hoy.

Es decir, que Urkullu pierde el culo detrás de los empresarios, pero tiene lista su respuesta más burocrática para quitarse de encima a unos sindicatos con los que no quiere ir ni a heredar.

No va a ser una huelga general, decía el editorial de enero de Hordago-El Salto. Y echaba mano de varios argumentos para defender esa tesis. Sin embargo, al señalar que la otra opción es peor, concluía que había que apoyar la convocatoria.

Las huelgas generales no están de moda por estos pagos, y aunque sea una pena, las asambleas ya no son soberanas en muchos lugares. Es decir, corresponde a cada trabajador sumarse o no la huelga. En la huelga de las jugadoras de fútbol femenino quise echarle en cara precisamente eso a a la única jugadora que no había hecho huelga, una jugadora de mi equipo, en concreto. Pero me callé. Es decir, que el vestuario (asamblea) era el lugar en el que debía defender su postura.

Pero en nuestra empresa también cada uno hará lo que quiera y ese es uno de nuestros puntos débiles.

Feministas y pensionistas se están empoderando y los demás también tendremos que hacer algo.

Porque la principal sangría es que los poderosos están organizados y a nosotros nos cuesta llegar a unos puntos mínimos.

Para terminar, voy a dedicar un día de mi sueldo a las trabajadoras que llevan ya más de 180 días en huelga por el conflicto de las residencias de ancianas y ancianos de Gipuzkoa.

Nota del 1 de mayo: finalmente, esta primera opción no se produjo y mi aportación la he hecho al proyecto BiziHotsa.

Greba, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2020/01/29 22:00:00 GMT+1
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2020/01/18 10:00:00 GMT+1

Óscar Villafañe Merino, doble víctima de ETA

Ayer viernes leí a primera hora de la mañana una entrevista con Ana Iribar, viuda de Gregorio Ordóñez. Pone los pelos de punta. Aparece ahora que se cumplen, el día 23 de enero, 25 años de su asesinato.

Pero ha sido otra la entrevista que me ha llamado más la atención.

La revista Aiurri ha publicado esta semana una larga entrevista con Óscar Villafañe Merino, víctima de ETA por partida doble. El 5 de julio de 1978 asesinaron a su padre Domingo Merino Arévalo en Zarautz. Óscar nació dos meses después, el 19 de septiembre. Años más tarde, el 26 de septiembre de 1993, la víctima fue su abuelo (un padre para él) Juvenal Villafañe García. Tenía 77 años y una bomba le explotó cuando arrancó su coche.

Además de la singularidad arriba mencionada, se juntan dos cosas importantes en esta entrevista.

Óscar apenas ha aparecido en los medios. Concedió una entrevista en octubre de 2017 al Diario de León: «Es duro, pero se aprende a ser duro». Y otra más recientemente a la COPE. Esta es la entrevista más extensa que ha dado hasta ahora y no parece que tenga ningún interés en aparecer más por el momento.

Además, Aiurri es una revista de la comarca. Editada en euskera, con pocos medios, ha seguido durante meses (cuenta Joni Ubeda en este artículo que la primera intentona con la familia fue en noviembre de 2017) y conseguido finalmente que Óscar hablara. Muy buen trabajo de los periodistas Xabier Lasa y Joni Ubeda.

Os dejo con mi traducción. Leedla y reflexionad. Solo quiero mandarle un saludo a Óscar y darle las gracias por contarlo.

Óscar Villafañe. Fotografía del semanario Aiurri

Crédito de la fotografía: Aiurri.

Óscar Villafañe Merino: «La convivencia no está en manos de las instituciones, sino de las personas»

A pesar de la trágica historia que lleva a sus espaldas, hasta ahora ha querido mantener una postura discreta y tener un papel residual como víctima. Sin embargo, esta vez no ha puesto ninguna pega para contar sus vivencias personales al semanario Aiurri. Ha hablado de su padre y de su abuelo, pero también sobre temas que tienen relación con las víctimas, la violencia, la convivencia...

Aiurri: Óscar, estabas en el piso familiar cuando explotó la bomba que mató a tu abuelo debajo de casa. Años más tarde supiste que el padre que no conociste también fue asesinado por ETA. ¿Qué sabes sobre la muerte de tu padre?

Óscar Villafañe: A mi padre lo asesinaron el 5 de julio de 1978, a la 1 de la mañana, en la puerta del Hotel Duque (Zarautz). Venía de Andoain, donde había estado con mi madre. No estaban casados, ni tampoco eran pareja de hecho, y no hay libro de familia ni ningún documento que pruebe que éramos familia. A los ojos del Estado y de la ley de víctimas mi madre no enviudó. Era una mujer soltera que estaba embarazada. No la tomaron como esposa de una persona asesinada. Yo nací poco tiempo después, el 19 de septiembre de 1978.

Identificaron al autor del atentado; era una persona de Errenteria y pasó varios años en la cárcel. Ahora mismo no sé si está en prisión o ya es libre.

Aiurri: Fuiste testigo del asesinato de tu abuelo. ¿Qué es lo que recuerdas?

Óscar Villafañe: Tenía 15 años. Recuerdo la hora perfectamente, así como lo que estaba comiendo: una rebanada de queso con trozos de membrillo. Era 26 de septiembre, jueves, y la bomba explotó a las 17:35 horas.

El abuelo Juvenal tenía la costumbre de aparcar el coche cerca de casa, en la misma calle Escuela en la que vivíamos. Aquel día bajó a Txopera a mover el coche y acercarlo a casa. Perdió la vida y nos salvó a los demás. Porque aquello sucedió un jueves, pero, ¿qué habría pasado si fuera domingo, el día de mi cumpleaños? Quizás habríamos cogido el coche para celebrarlo. En vez de reventar una persona, habríamos reventado todos. ¿Y si hubiera pasado un autobús con críos? ¿O si la bomba hubiera explotado a las 16:40, cuando los niños salían de la Ikastola y de Ondarreta? Habría habido una masacre para matar a un abuelo.

Vivíamos en el tercer piso y la onda expansiva me lanzó al suelo. La rebanada de queso quedó pegada al altavoz del aparato de música. Estuvo allí un mes, porque no tenía ánimo para quitarlo del altavoz. Los cristales de la ventana me saltaron a la cara. Estaba en el suelo y nada más levantarme pregunté por la abuela. Pero viendo que no respondía, me vino a la cabeza la idea de que “ETA había matado a mi abuelo”. Salí corriendo hacia el balcón y lo vi reventado por la bomba. En casa estábamos la abuela, mi madre y la tía Carmen. La tía Blanca estaba en Santander y se enteró de la desgracia en el autobús de vuelta.

No salí de casa, porque tuve un ataque de ansiedad. Vinieron los sanitarios y me dieron dos calmantes.

Aiurri: En las pocas entrevistas que te han hecho, has comentado que el abuelo Juvenal era como un padre para ti...

Óscar Villafañe: Fue muy bueno conmigo. Tenía la ilusión de que yo me sacara el carnet de conducir a los 18 años. Era una persona querida en Andoain. Me viene a la cabeza el funeral en la Iglesia San Martín. Cuando sacaron el féretro de allí, la plaza estaba llena y todos empezaron a aplaudir.

No era una persona que dijera una palabra más alta que otra. Su prioridad era cuidar de la abuela. La quería mucho y se preocupaba de que estuviera bien.

Al quedarme sin padre, el abuelo fue como un padre para mí. Es más, cuando la bomba explotó, podría haber estado yo a su lado. Porque a veces andaba con él. Había dejado la Guardia Civil y ayudaba a muchos vecinos de Andoain a tramitar los permisos de caza y pesca. También los pasaportes. Fueran de donde fueran, todos pasaban por casa. A todos les decía lo mismo: “A mi cuenta, ya iré yo a la Guardia Civil, no te preocupes". Muchas veces iba con él a entregar la documentación a los caseríos y a las sidrerías.

Nació en Mansilla de las Mulas (León) en 1915 y le tocó pelear en el bando franquista. Entonces te tocaba por obligación. En aquella época se acercaban las tropas y te decían: “o te vienes con nosotros o te vas al hoyo”. Actuaron igual en ambos bandos.

Al acabar la guerra se hizo guardia civil. Lo hizo porque estaba en paro. Mi bisabuelo era muy republicano. Lo peor que le pudo pasar fue que sus hijos tuvieron que pelear en el bando franquista.

Según contaban mis tías, el abuelo no era una persona conflictiva. En su carrera policial, solo le vieron pegar a alguien una vez. Le dio un tortazo a un camionero, porque este le pegó una patada al perro de la Guardia Civil.

Tras dejar la Guardia Civil, comenzó a trabajar en la Diputación. Cuando yo nací, en casa había necesidades y fue entonces cuando comenzó a tramitar permisos y pasaportes. Muchos abertzales (nacionalistas vascos) de Andoain acudían a él. Más de uno me reconoció que no esperaban el atentado, que su asesinato les resultaba incomprensible.

Aiurri: ¿Por qué crees que mataron a tu abuelo, una persona de 77 años?

Óscar Villafañe: Creo que lo hicieron por tramitar permisos de caza y pesca para el Estado español y no porque fuera guardia civil. No sé quién pudo ser tan tonto... Sigo sin comprender cuál era el delito de un abuelo de 77 años. Por otra parte, sigo sin entender que las mismas personas que piden beneficios para los presos pusieran bombas.

¿Cuáles eran los criterios que usaban para asesinar? López de Lacalle, por ejemplo, les hacía daño porque contaba verdades. Fueron ellos mismos quienes se ganaron el odio de la gente con aquellos asesinatos tan estúpidos. Puedo comprender levantarse contra el franquismo, por la represión que Franco ejercía. Pero la historia ha de contarse tal y como sucedió, no como le interesa a cada cual. Una vez muerto Franco, ETA mató mucha gente hasta el año 2008. ¿Creían que lograrían la independencia por matar a gente? No, ni los vascos ni los catalanes serán jamás independientes. Porque España no lo aceptará nunca. España ha invertido aquí millones de euros durante 60 años. Euskadi y Cataluña limitan con Europa y no conseguirán la independencia. Además, si tal hecho se diera, Euskadi pondría patas arriba España. España se hundiría. Euskadi no necesita a España, pero España sí: España necesita a Euskadi.

Aiurri: ¿El abuelo mostró en algún momento que pudiera estar amenazado?

Óscar Villafañe: Entonces era demasiado joven para darme cuenta de estas cosas. Le he oído algo a mi tía; dice que notó que el abuelo estaba algo incómodo los días previos. Quizá lo amenazaran. Siempre he pensado que había un chivato alrededor de la calle Escuela. En un espacio muy reducido mataron a López de Lacalle, quemaron el coche de Joseba Pagazaurtundua, varias personas del barrio vivían amenazadas... Demasiada información.

Aiurri: Cuando asesinaron a Juvenal, vivías en el piso de la calle Escuela con tus abuelos, tu madre y dos tías más. ¿Cómo sobrellevásteis aquella pérdida?

Óscar Villafañe: Nos fuimos una semana a Santander para desconectar. Pero la estancia fue un infierno, sobre todo por las noches. Durante los siguientes ocho meses tuve pesadillas con aquella maldita bomba. Por eso todavía es el día en el que no soporto los petardos, me enferman. No porque me den miedo, sino porque cada estallido me recuerda el día en el que mataron a mi abuelo.

Después del atentado, perdí las ganas de seguir estudiando. Se acabó aquello de sacar buenas notas casi sin estudiar. No aprobaba ni gimnasia, porque dejé de ir a clase. No tuve ninguna ayuda en la escuela de Andoain donde estudiaba: me tocó el profesor menos preparado para atender psicológicamente a un adolescente en aquella situación. Tampoco aguantaba a los compañeros abertzales.

Dejé de relacionarme con la mitad de mis amigos, porque cortaron las relaciones que tenían conmigo. Además de perder a un familiar, varios amigos me dieron la espalda. ¡Como si yo fuera un asesino!

Mi abuela murió poco después de enviudar. Mi madre, María Ángeles, falleció en el 2014. Es curioso que consiguiera el reconocimiento como víctima el 26 de enero y muriera el 10 de febrero. Como si dijera: “al final hemos conseguido que nos reconozcan como víctimas y ya me puedo ir tranquila”. Muchas veces creo que ese era su pensamiento. Mi tía Carmen murió un año después. Tomaba pastillas a diario. Ella no manifestaba la rabia que teníamos todos nosotros. Hoy, de toda la familia, solo quedamos mi tía Blanca y yo.

Aiurri: ¿Hablabáis mucho de tu abuelo y de tu padre en casa?

Óscar Villafañe: No hablábamos demasiado. Todos sabíamos qué había pasado. Para mi madre, lo del abuelo fue un segundo golpe. En toda esta historia de violencia, ella fue quien más sufrió; porque le mataron al hombre que amaba y, después, a su padre. Cuando yo era pequeño, ella me dijo que mi padre murió en un accidente. Hizo lo que debe hacer una madre: evitar a su hijo la senda del odio. Si más de una madre abertzale hiciera lo mismo con sus hijos, quizá no habría habido tantos atentados de ETA. En mi opinión, todo proviene del odio generado por la Guerra Civil. Hubo muchos abuelos y abuelas que conocieron la guerra y educaron a sus hijas e hijos en el odio hacia todo lo que tuviera relación con España. Estos hijos hicieron lo mismo con los nietos. Parece que hoy día aquí la cosa se está calmando. Pero en Cataluña parece que vuelven a un ambiente parecido al de Euskadi en 1980. Vuelven a repetir los mismos errores de entonces.

Los detalles del asesinato de mi padre me los dio una hermana suya que vivía en La Rioja. No tuve relación con ella hasta que un día, ya con 20 años, me llamó por teléfono. A pesar de conocer la verdad muy tarde, jamás le eché en cara a mi madre que no me dijera la verdad. Porque sé que lo hizo para protegerme, para no despertar el odio en mí. Porque no se le puede decir a un niño de cinco años que ETA asesinó a su padre. Es como fabricar una bomba y no sabes cómo será a los 18. No sé, puede que tome una pistola y entre en la Herriko taberna. O se haga guardia civil para tener poder con esa placa y le destroce la vida a cualquiera.

El odio que yo pueda tener no es contra los abertzales. Tengo ahí amistades de toda la vida, pero con ellos no hablo nunca de política. Odio a quienes mataron a mi padre y a mi abuelo. No los perdono y no les acepto el perdón.

Aiurri: Tras todo lo sucedido, ¿pensaste en algún momento abandonar Andoain?

Óscar Villafañe: Con los años me he curtido. Aquí hay dos opciones: marcharse, irse... o si te quedas aquí, te curtes. La vida me ha enseñado a tirar para adelante y no depender de nadie.

Recuerdo ir a por el coche y, como me venía a la cabeza, dejar caer las llaves al suelo para mirar debajo del vehículo. No era algo habitual, pero sí que lo hice cinco o seis veces. Pensaba: “Mataron a mi padre, también a mi abuelo... ¿Por qué no van a venir a por mí?”. Esos anormales no necesitaban ningún pretexto, bastaba con ser hijo de una víctima.

Ha habido temporadas en las que he estado fuera de Andoain, pero no por el terrorismo, sino por trabajo. Mi mujer es cubana y quizás nos vayamos un día a Cuba para buscarnos la vida montando un pequeño negocio.

Aiurri: ¿Cuál es tu opinión sobre los planes de convivencia y los encuentros entre víctimas diferentes? Son promovidos por las instituciones, entre ellos el propio Ayuntamiento de Andoain. Por ejemplo, aquí se publicó en diciembre de 2018 el informe "Hacia una memoria compartida".

Óscar Villafañe: No es una cuestión institucional. ¿Nos obligarán a ser amables? El que es un español tonto y cerrado se atrincherará en su postura y lo mismo hará el abertzale que piense que España nos roba, que es una mierda y matar está bien.

Yo tengo un problema con quien le puso la bomba a mi abuelo y también con quien disparó contra mi padre. No tengo problemas con el resto de abertzales. En Andoain tengo muchas amistades  que son abertzales y llevamos toda la vida viviendo en el mismo pueblo. Hay que aceptar que hay que convivir con todos ellos. Quizás algunos deban aceptar que aquí hay personas que no están de acuerdo con la independencia de Euskadi y que no les gusta la vida tal y como la entienden los nacionalistas vascos.

La convivencia no está en manos de las instituciones, sino de la gente. Y a pesar de esto, serán necesarias dos generaciones. Porque los de mi generación lo hemos pasado mal, hemos sufrido, y eso no se olvida. Si les enseñamos a las siguientes generaciones a no vivir con ese desprecio, podrá mejorar la convivencia.

Aiurri: ¿Cuál ha sido la respuesta institucional que como víctimas habéis recibido?

Óscar Villafañe: No estoy nada contento con el Estado español, no tengo palabras de agradecimiento. Por eso no acudo a los homenajes organizados por el Estado español o el Gobierno Vasco. Me he sentido despreciado durante muchos años. No deseo los falsos mensajes de ánimo cada cuatro años, porque luego se pone en marcha la maquinaria burocrática y no te dan nada.

Sí que acudo a los homenajes organizados por la Guardia Civil o COVITE. Sé que, al citar a la Guardia Civil, más de uno se sentirá molesto, pero es la única institución que nos ha ayudado de verdad.

Con motivo del 25 aniversario del asesinato de mi abuelo, hubo un acto de homenaje en Andoain y quiero ser agradecido. Sobre todo con las personas que estuvieron cerca de nosotros. Entre ellos, quisiera destacar a Mikel Arregi, José Luis Vela y Maider Lainez (nota de edición: son o han sido concejales del Ayuntamiento, el primero por el PNV, los dos restantes por el PSOE. Lainez es la actual alcaldesa).

El reconocimiento como víctima de ETA lo conseguí a los 36 años, por ser hijo de una persona asesinada. Y lo logré tras llevar mi caso a los tribunales. Tuve que presentar pruebas que demostraran que era hijo de Domingo Merino porque mis padres no estaban casados. En el caso de mi abuelo, no me reconocen como víctima porque entre ambos hay una generación. Porque soy su nieto. Oirás continuamente a las instituciones decir que están trabajando a favor de las víctimas... ¡pero eso es mentira!

Escrito por: iturri.2020/01/18 10:00:00 GMT+1
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