Inicio | Textos de Ortiz | Voces amigas

2021/10/24 09:00:00 GMT+2

Peio García Amiano, de la vocación gastronómica a la militancia en Zaporeak

Ayer sábado leí la entrevista que Maria Ortega Zubiate le hizo a Peio García Amiano y publicó originariamente Gipuzkoako Hitza el viernes: «Gure taldearen gisakoek alde egitea nahi du Greziako Gobernuak» (El Gobierno de Grecia quiere que grupos como el nuestro se vayan).

No voy a traducirla entera, pero si la mayor parte de la misma.

Antes de dejaros con la entrevista, os animo a hacer una donación a Zaporeak.

Crédito de la fotografía: Maialen Andres (Foku).

Peio García Amiano: «El Gobierno de Grecia quiere que grupos como el nuestro se vayan»

Para Peio García Amiano (Donostia, 1953) la gastronomía es un espacio para desarrollar su pasión, su oficio y su militancia. Empezó a cocinar en la sociedad Artzak Ortzeok del barrio donostiarra de Intxaurrondo y lleva recorrido un largo trecho en el mundo gastronómico. Sin embargo, en el 2015, en el momento «más dulce» de su trayectoria, se topó con la realidad de los pueblos empobrecidos y puso en marcha Zaporeak. Se han hecho conocidos por su trabajo en la isla griega de Lesbos, pero los del Proyecto Sabores también han trabajado en otros lugares con personas refugiadas.

(...)

Tras hablar de sus inicios, la periodista le pregunta por su trabajo en Zaporeak.

Maria Ortega Zubiate: De ahí pasaste a esta asociación creada para garantizar los derechos de las personas refugiadas. ¿Uniste la vocación con la militancia?

PGA: Sí. Siempre lo cuento: estaba en el momento más dulce de mi trayectoria gastronómica, cuando hice un viaje a Etiopia; el misionero Angel Olaran está allí, y en la sociedad hemos hecho comidas para recaudar dinero. Me invitó a ir y fue donde cambió mi punto de vista: estaba comiendo a diario en los restaurantes más caros y allí casi no había qué comer. Empezamos a colaborar con Olaran; nuestro objetivo era crear una escuela de cocina allí. Y mientras estabamos en eso, vimos las imágenes de los refugiados de Siria y decidimos que teníamos que hacer algo para ayudarles. Como sólo sabíamos cocinar, cuatro amigos nos montamos en una furgoneta y nos fuimos a la isla de Chíos, Grecia, a echar una mano. Al principio íbamos a dar de comer a los de salvamento marítimo, pero cuando llegamos allí vimos que tampoco los refugiados comían nada: entonces decidimos hacer comidas para todos.

MOZ: ¿Cómo pusisteis en marcha el proyecto?

PGA: Volvimos a San Sebastián y nos dimos un plazo de un mes para poner todo en marcha. Nos pusimos en contacto con empresas y conseguimos material. Al principio, dábamos casi 2.000 comidas al día. Estuvimos allí hasta que se cerró el campamento de Chíos. Se levantó otro, pero no nos permitían darles de comer a ellos; al principio metíamos un vaso con un trozo de pan por un agujero de la valla, pero luego ampliamos el menú y no cabía por ese agujero. La policía se dio cuenta y nos expulsó.

MOZ: ¿Y fue entonces cuando fuisteis a Lesbos?PGA: No, fuimos a Atenas con SOS Errefuxiatuak (SOS Refugiados) y comenzamos a preparar comidas; también en Patras. Allí hay un puente que une la península del Peloponeso y la Grecia continental. Sólo había jóvenes, no familias. Hubo peleas. Aquello fue muy duro.

Finalmente, vimos que la mayor necesidad estaba en el campamento de Lesbos y nos fuimos para allá. Había sitio para 3.000 personas, pero llegamos cuando ya había casi 13.000. Sólo podíamos dar de comer a 2.500. Ahora hay unos 7.000 en un nuevo campamento, porque el otro lo quemaron. De todas maneras, ahora también viven en unas condiciones penosas.

MOZ: ¿Cómo os acogieron en los campamentos?

PGA: Al principio pasó algo curioso: pedimos personas voluntarias en los campamentos y vinieron tres. Estuvieron con nosotros en la cocina. Los recogíamos en el campamento y los llevábamos a nuestra cocina. En cierta ocasión, fuimos a repartir comida y salió una manifestación desde los campamentos lanzando gritos contra nosotros, que no querían comida, que lo que querían era una solución. Se adelantaron los tres voluntarios y les dieron explicaciones. Les explicaron que no éramos del Gobierno de Grecia, sino cocineros vascos. Desde entonces hemos tenido una muy buena relación con ellos. Los voluntarios jóvenes van al campamento a tomar té; mantienen una buena relación.

MOZ: También sufristeis ataques: un grupo de ultraderechistas os persiguió a la vuelta del campamento.

PGA: Sí. Normalmente nos atacaban en la misma cocina: ponían silicona en las cerraduras, una vez colgaron un gato muerto en la entrada, otra vez nos tiraron toda la comida por los suelos... Pero el ataque más grave fue cuando nos persiguieron. Aquel día hubo una concentración de Amanecer Dorado en la isla y el ambiente estaba revuelto. Por ello, a la tarde, antes de llevar la comida al campamento, mandamos un coche para comprobar que el camino estaba libre, y nos dijo que sí lo estaba. Pero a la vuelta tomamos otro camino y allí nos encontramos un puesto de control como los de la policía. Al acercarnos nos dimos cuenta de que eran ultraderechistas. Nos estaban esperando. Y cuando nos acercamos aparecieron doscientas personas, con bates de béisbol en las manos. Nos sacaron de la furgoneta, querían nuestros teléfonos móviles. Con nosotros estaba Estrella Vallejo, periodista de El Diario Vasco, y le rompieron la cámara. A continuación comenzaron a atacarnos, nos tiraron al suelo... De repente, uno que hablaba castellano nos dijo que nos fuéramos de allí, y nos metimos en la furgoneta y tuvimos que salir por piernas.

MOZ: ¿Cómo os sentisteis después?

PGA: Fue muy duro. ¿Cómo es posible que estés dando de comer a la gente y te ataquen por eso? Al día siguiente nos marchamos las personas que sufrimos el ataque. Al llegar al aeropuerto de Barcelona, al oír a alguien hablar en castellano, fue cuando nos relajamos. Porque en Atenas, cuando oíamos hablar en griego, nos venían a la cabeza los gritos escuchados en el ataque. Entonces dijimos que no volveríamos; a la semana siguiente ya se nos había pasado el malestar, pero fue duro. Hay muchos ciudadanos cansados, porque ha pasado mucho tiempo desde que los refugiados están allí. Pero ahí la responsabilidad es del Gobierno griego: está pagando la deuda que tiene con Europa manteniendo a las personas refugiadas en los campamentos; ese es el problema.

MOZ: Habéis solido decir que vuestra relación con el Gobierno griego es mala.

PGA: Sí, hemos tenido graves problemas con el Gobierno de Grecia. Quiere que grupos como el nuestro nos marchemos. Están poniendo trabas; ahora están diciendo que quieren expulsar a las asociaciones que no sean griegas. De todas maneras, nosotros tenemos más privilegios que otras asociaciones y oenegés, porque el gobierno sabe que la comida que dan es mala; hemos visto hasta gusanos en su catering. A nosotros no nos ponen tantos obstáculos como a otros, pero nos pueden expulsar en cualquier momento.

MOZ: Al principio, vuestra asociación la formabáis cuatro miembros. ¿Cuál es vuestra dimensión ahora mismo?

PGA: Por la asociación han pasado ya más de mil personas voluntarias; hemos repartido más de dos millones de raciones. Hoy en día sigue siendo un proyecto surgido del pueblo: no somos una oenegé; somos una asociación sin ánimo de lucro. Siempre hemos querido que fuera un proyecto entre amigos, que la gente se lo pasara bien; por eso solemos pagar el viaje a los voluntarios, porque queremos que participe cualquiera. Es muy bonita la relación que surge entre gente joven y gente madura.

MOZ: ¿Cómo ha respondido la sociedad guipuzcoana ante este proyecto?

PGA: El País Vasco y, sobre todo, Gipuzkoa han dado una respuesta tremenda, porque la asociación es de aquí. El País Vasco es muy solidario: pedimos ropa y llenamos diecisiete tráilers. ¡Imagínate lo que donaron! Lo mismo con la leche, el agua, la comida... Y tanto cuando se quemó el campamento de Moria como cuando nos atacaron, las donaciones económicas crecieron mucho sin que nosotros pidiéramos nada. Porque nosotros no pedimos cuando no necesitamos; sólo pedimos lo que necesitamos. Además, la gente ve que pedimos lo mínimo y responde bien. Me da que la gente cree en Zaporeak, porque siempre hemos sido muy claros y estamos muy cerca del pueblo; siempre hemos hecho actividades dirigidas al pueblo. Siempre que hay una actividad, la gente se acerca muy dispuesta.

MOZ: ¿Cómo ves el futuro en los campamentos?

PGA: Muy difícil. Está en manos de Europa: tiene que reconocer su estatus de personas refugiadas, porque de lo contrario no hay nada que hacer. Todo está construido sobre intereses económicos, porque Turquía y Grecia tienen intereses en que esas personas no entren en el continente. Tiene muy difícil solución. Fuimos para seis meses, llevamos ya seis años, y lo que nos queda aún. No le vemos solución. Nosotros le ponemos un parche a la situación. Estamos tapando un agujero, porque la comida del Gobierno griego es una mierda, pero no queremos meter el morro ahí, porque el tema del catering es una mafia. En cambio, estamos contentos de darles de comer desde este proyecto surgido del pueblo.

Escrito por: iturri.2021/10/24 09:00:00 GMT+2
Etiquetas: maria_ortega_zubiate zaporeak berria gipuzkoako_hitza traducciones peio_garcía_amiano | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

Comentar





Por favor responde a esta pregunta para añadir tu comentario
Color del caballo blanco de Santiago? (todo en minúsculas)