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2008/07/15 06:00:00 GMT+2

Los «abajofirmantes»

Hoy, 15 de julio de 2008,  Público dedica un dossier al ya célebre Manifiesto por la Lengua Común. Ese amplio informe incluye el siguiente artículo de Javier Ortiz.

La circunstancia tiene lo suyo de cómica: entre quienes han anunciado su respaldo al Manifiesto por la Lengua Común figuran no pocos insuperables pateadores de la sintaxis castellana y bastantes otros que tienen más que acreditada su capacidad para dar cumplida cuenta de la totalidad de su pensamiento con un máximo de doscientas palabras.

¿Grotesco? Sí, pero también digno de reflexión. Vale la pena preguntarse, por ejemplo, qué puede hacer que gente que muestra un perfecto desprecio funcional por la lengua castellana se sienta impelida a salir en su defensa. Y qué une a ese género de personajes, inconscientes fustigadores de un idioma cuyas posibilidades desconocen casi por completo, con los abajofirmantes iniciales del Manifiesto, muchos de ellos dotados de un amplio y meritorio historial académico y algunos, incluso, buenos escritores. También parece oportuno indagar sobre lo que une a los propios abajofirmantes entre sí.

“El derechismo”, responden algunos. No; no es ése el factor común. Admito sin problemas que el neoliberalismo a ultranza de Vargas Llosa encaja con los postulados de la derecha internacional. Tampoco discuto que entre los promotores del Manifiesto hay algunos (y una) que se llevaron a partir un piñón con el Gobierno de Aznar, e incluso trabajaron a su servicio. Pero hay otros que provienen de lo que se suele denominar “la izquierda”, y varios siguen presentándose como parte de ella.

Si examinamos las opciones políticas del grupo de primeros firmantes del Manifiesto, lo primero que salta a la vista es el peso decisivo que tienen en él los integrantes de Unión Progreso y Democracia (UPyD), reforzados por varios provenientes de Ciutadans de Catalunya, muy en la onda del partido de Rosa Díez.

¿Sabe usted qué opina ese partido sobre el trasvase del Ebro, el Sahara Occidental, la política pesquera, la contención salarial o la crisis energética? No es imposible que UPyD tenga dicho o escrito algo sobre tales cuestiones. Lo que es seguro es que sus puntos de vista al respecto, por hipotéticamente originales que pudieran ser, jamás habrían propiciado la formación de un nuevo partido.

Tampoco la publicación de este Manifiesto.

Tanto lo uno como lo otro se explica por la obsesión casi monográfica, y en algunos casos realmente enfermiza, que sienten sus aventadores principales por los nacionalismos minoritarios y cuanto vinculan a ellos. Es por esa obsesión por la que son conocidos públicamente y por la que suscitan reacciones, sean de apoyo o de rechazo.

Antes he señalado que el grupo promotor del Manifiesto se compone de una mayoría de personas de reconocidos títulos académicos y de algunos buenos escritores. Me llamó la atención que los autores intelectuales del Manifiesto pusieran tanto interés en exhibir a tanto cátedro en el proscenio de su iniciativa. Que una persona posea una sólida formación académica en tal o cual materia específica no certifica, ni poco ni mucho, que sea experto en los problemas lingüísticos y sociales que afrontan quienes utilizan una determinada lengua como instrumento de aprendizaje y comunicación. De hecho, es frecuente que los investigadores y estudiosos se expresen ellos mismos en una jerga profesional abstrusa y distante. Si, además, se trata de personas que viven alejadas –en kilómetros o en posición social– del supuesto problema sobre el que se pronuncian, la autoridad que les confiere su capacitación académica se reduce al mínimo.

Es difícil no sospechar que quienes tuvieron la idea de lanzar este Manifiesto (no hablo de quienes lo rubricaron a la hora de su presentación en público, sino de quienes lo planearon) buscaron parapetarlo tras los méritos profesionales de esas autoridades universitarias, con la esperanza de apabullar de antemano a los esperables críticos de la iniciativa. Deben de creer que en España hay mucho papanatas.

Algunos de los primeros firmantes del escrito explican que lo asumieron con la única intención de romper una lanza en pro de los derechos lingüísticos de los castellanohablantes de Cataluña, Baleares, Euskadi y Galicia. El argumento podría tener algún sentido si en esas comunidades existieran movimientos ciudadanos de cierto peso social que protestaran porque se sienten privados de esos derechos. Pero no los hay. Las quejas que se han hecho oír han sido casi anecdóticas, por mucho que ciertos medios capitalinos las hayan magnificado.

Niegan los guardianes del fuego sagrado del Manifiesto que hayan pretendido promover una campaña política de hostilidad contra nadie y, menos aún, desdeñar el valor de las lenguas minorizadas. No juzguemos propósitos; ciñémonos a los hechos. Y el hecho es que bastaba con comprobar qué tribunas mediáticas asumieron la promoción del Manifiesto para que los abajofirmantes se hubieran apercibido desde el principio de que se estaban metiendo de hoz y coz en una plataforma de “exaltación patriótica”, les llevara a ello un impulso de signo jacobino, supuestamente de izquierda, o el sentimiento uniformizador típico de la derecha española.

Ahora, algunos de los primeros promotores del escrito –con medias palabras en público y sin tapujos en privado, según testimonio del ex director de ABC José Antonio Zarzalejos (*)– se dicen molestos por haberse visto mezclados en una gresca cuyo signo político ya nadie se esfuerza en disimular, básicamente porque es indisimulable.

De ser sinceras sus protestas de intención, habremos de concluir que hay escritores e intelectuales que pueden tener méritos para dar y tirar, pero a los que les flaquean lastimosamente los sentidos: el tacto, por supuesto, pero aún más el gusto, la vista... y el olfato.
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(*) J. A. Zarzalejos, El Manifiesto, más allá de sus autores, Estrella Digital, 11 de julio de 2008.

Remitente: ortiz.2008/07/15 06:00:00 GMT+2
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2008/07/11 08:45:00 GMT+2

La cadena del crimen

A quienes no conozcan los hechos a los que se refiere esta columna de opinión o no los recuerden bien, les recomiendo la lectura del reportaje de Noticias de Gipuzkoa al que sirve de apoyo.

La Comisión Ciudadana que formaron en 1978 la mayoría de los partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales para investigar el asesinato de Joseba Barandiaran en la cuesta de Aldapeta llegó a una conclusión muy clara, respaldada por numerosas fotografías y testimonios directos: Joseba cayó abatido por un disparo efectuado por un gris (miembro de la Policía Armada). Lo que no pudo determinarse es si el policía disparó por propia iniciativa o si recibió órdenes y, en tal caso, quién las dio: si el mando de su compañía, si el comandante de la Policía Armada, Antón, si el gobernador civil de Gipuzkoa, Antonio Oyarzábal, o si alguien situado en un cargo superior.

En realidad, da lo mismo. Porque, si el policía disparó y mató, fue porque sabía, por numerosas y muy cercanas experiencias, que se podía disparar a matar contra los manifestantes y que eso no acarreaba ninguna responsabilidad. Nunca se abría ninguna investigación interna, las diligencias judiciales eran siempre papel mojado y las autoridades políticas, cuando aparecían en público, era para echar la culpa de lo sucedido a los propios revoltosos.

De modo que, fuera quien fuera el autor material del homicidio, hay que concluir que la culpa de éste y de tantos otros crímenes cometidos por las fuerzas policiales en aquellos años debe ser achacada a toda la cadena del poder del Estado, que actuaba sistemáticamente o bien como instigadora, o bien como colaboradora necesaria, o bien, en el más leve de los casos, como encubridora.

Algunos solemos insistir en que el ministro del Interior era a la sazón Rodolfo Martín Villa, actual presidente de Sogecable. Pero quizá no esté de más recordar que ni uno solo de los integrantes del Gobierno de entonces, presidido por Adolfo Suárez, levantó nunca la voz en contra de tan alevosos asesinatos. Eran ministros de aquel Gobierno Francisco Fernández-Ordóñez, Marcelino Oreja, Joaquín Garrigues Walker y algunos más «demócratas de toda la vida».

Hay quien justifica todo aquello apelando a «los momentos difíciles de la Transición». Pero no aciertan a explicar cómo pudo ser que la Revolución portuguesa, que cortó por lo sano con el régimen fascista anterior, se llevó a cabo sin ocasionar ninguna víctima mortal, en tanto que nuestra «ejemplar Transición» las provocó a puñados. La razón, sin embargo, es muy sencilla: en Portugal desalojaron a los fascistas del poder sin miramientos; en España, fueron los propios franquistas los encargados de montar el régimen parlamentario.
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(Aparecido en Noticias de Gipuzkoa el 11 de julio de 2008)

Remitente: ortiz.2008/07/11 08:45:00 GMT+2
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2008/06/29 09:50:00 GMT+2

34-33

Es fantástico que haya portavoces parlamentarios que puedan acudir a un debate político con las réplicas a los discursos ajenos ya redactadas e impresas. ¿Cómo les es posible escribir respuestas a argumentos que todavía no han oído? 

El extravagante fenómeno, del que ayer tuvimos varias manifestaciones en la Cámara de Vitoria, tiene dos explicaciones, que pueden parecer contradictorias pero que resultan perfectamente compatibles.

La primera es que a muchos políticos les da igual lo que diga el contrario, porque ellos van a soltar su rollo y no sólo les es indiferente lo que puedan decir los demás, sino que tampoco se atreverían a improvisar, porque lo mismo se les ocurre una idea nueva y se meten en un lío.

La segunda explicación es que, como rara vez los otros emplean algún argumento que no hayan sobado previamente hasta el hartazgo, el guión general puede escribirse de antemano sin mayor problema. Los unos saben lo que van a decir los otros y los otros lo que los unos les van a responder.

El parlamentarismo vasco –entristézcanse los nacionalistas– es clavadito al español. Las disciplinas de los grupos son tan estrictas y asfixiantes, no sólo a la hora del voto sino también a la de las argumentaciones, que casi todos los plenos podrían evitarse, para no aburrir demasiado a la parroquia. Todo lo que dicen y todo lo que hacen está previsto. Incluso cuando hay un voto distinto, con el de ayer de EHAK, está decidido de antemano por la corporación política respectiva. Podrían reunirse los representantes de los grupos por su cuenta, en petit comité, y dejar el asunto resuelto en cinco minutos, sin tenernos tanto tiempo a pie de radio o a tiro de tele.

Algunos me dirán que Fulano o Mengano estuvieron bien y dijeron cosas de interés. Pero apuesto doble contra sencillo a que lo que les gustó de lo que dijeron Fulano o Mengano –a mí también me pasó– coincidía con lo que ellos ya pensaban previamente. Pasamos un montón de tiempo para acabar igual que empezamos. Lo único que obtuvimos en concreto ya lo teníamos adquirido a las 9 y media, antes de iniciarse la sesión: un 34 a 33, que da igual lo rácano que sea, porque aunque hubiera sido más amplio se lo cepillarían igual a su paso por las altas instancias del Estado central.

Y vuelta a empezar.
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(Aparecido en Noticias de Gipuzkoa el 28 de junio de 2008)

Remitente: ortiz.2008/06/29 09:50:00 GMT+2
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2008/04/29 07:30:00 GMT+2

La derecha neurótica

De la misma manera que quien formula una pregunta marca los límites de las respuestas posibles y que el resultado de una reunión lo decide quien fija el orden del día, la victoria en una polémica se inclina casi siempre del lado de quien determina qué datos se manejan en el debate.

Son axiomas particularmente comprobables en el campo de la política. Por ejemplo: estuvo claro que Felipe González perdería las elecciones y habría de abandonar el palacio de la Moncloa en el momento mismo en que se comprobó que el temario de la actualidad política ya no lo marcaban ni él, ni su Gobierno, ni su partido, sino sus oponentes. Cuando se vio que el orden del día informativo funcionaba tal que así: 1º) El terrorismo de Estado y los GAL; 2º) La corrupción de Filesa, las cuentas del Ave y los trapicheos de Roldán; 3º) El despacho de Juan Guerra; 4º) La caseta del perro de Boyer; 5º) La habitación frigorífica para las pieles de Aida Álvarez… Etcétera.

Los valedores mediáticos de Esperanza Aguirre están que fuman en pipa porque se dan cuenta de su incapacidad para fijar un orden del día político que sea decididamente favorable a su patrocinada. No tienen un temario con el que dar la murga para dejar a Mariano Rajoy en posición desairada y promover a su candidata.

La presidenta de la Comunidad de Madrid repite sin parar que ella no plantea una rivalidad entre personas, sino un debate de ideas, pero es incapaz de formular las ideas sobre las que quisiera debatir. Afirma que hay que analizar las razones de la derrota del PP en las últimas elecciones generales, pero ella es la primera en no analizarlas. Y su guardia de corps teorizadora, lo mismo.

Su problema es que lo que tendrían que decir, los unos y los otros –el uno y la otra–, no se atreven a decirlo, porque eso los llevaría a la escisión.

En el actual PP español conviven al menos (al menos, insisto) dos partidos distintos. Uno es el de la derecha más recia e intransigente, más facha, más ideologizada, con más ganas de gresca, que tiene su principal bastión en la Comunidad de Madrid y que cuenta con sólidos y contundentes arietes mediáticos. El otro es el de la derecha más práctica, más centrada (en los negocios, sobre todo), menos vociferante, más europea, más proclive a los apaños con el PSOE, más preparada para la alternancia. También tiene apoyos en Madrid (Ruiz Gallardón), pero sus respaldos principales son extra capitalinos: la Comunidad Valenciana, Andalucía, tal vez Galicia...

Ambos son conscientes de dos cosas. La primera es que no se soportan. La segunda es que, si rompen, lo más probable es que tiren al niño con el agua sucia, es decir, que la derecha española, al fraccionarse, pierda el muy influyente papel que juega en los más diversos campos.

Los dos quieren estar en posición dominante, pero no quieren al otro fuera, sino dominado.

Es el principio mismo de la neurosis, según explican los psiquiatras: amar y odiar lo mismo al mismo tiempo.

Esperanza Aguirre se apoya en otra contradicción neurótica. Sabe que cuenta con el favor de buena parte de la base del PP, predispuesta en contra de lo que sus agitadores mediáticos pintan a diario como la blandenguería de Rajoy, pero también sabe que esos agitadores, como no tienen que presentarse a ningunas elecciones, se abstienen de hacer cálculos como los que ella está obligada a hacer. A los otros sólo les importa el EGM. La pueden dejar tirada en la primera esquina. Pero a ella no le bastan unos cuantos cientos de miles de incondicionales. Necesita más. Primero, dentro de su propio partido, donde no es fácil doblegar el poder de las estructuras orgánicas hostiles. Y luego, en las urnas de toda España, incluidas las de la maldita periferia, que no le sonríen ni poco ni mucho.

De todos modos, su dificultad principal (regreso al comienzo) es que carece de un “argumentario” que oponer a Rajoy para promocionarse, y que los miembros de su agit-prop tampoco son capaces de proporcionárselo.

Podrían ir a por el actual presidente del PP, atacándolo personalmente, pero ¿con qué tipo de críticas que no pudieran volverse en cosa de nada contra la propia Aguirre, multiplicadas por dos? ¿Tolerancia con la corrupción, por ejemplo? Sus oponentes les responderían filtrando datos sobre el Ave y Guadalajara, donde la familia Aguirre ha ido a la fortuna sobre raíles de alta velocidad. Seguro que sabe que quien tiene el techo de cristal no puede liarse a pedradas.

Se les presenta una alternativa poco envidiable: si siguen juntos, van a continuar desgastándose en  luchas intestinas; si rompen, se convertirán en dos mitades de lo mismo que se odian entre sí.

No soy Rodríguez Zapatero –no tengo ya ni edad ni ganas para postularme para semejante papelón–, pero puedo asegurar que, de serlo, me estaría frotando las manos. Es aquello del dicho árabe que aconseja sentarse en la puerta de casa a esperar que pase el cadáver del enemigo.

Aunque, bien mirado, quizá quienes lo tengamos peor seamos los que no estamos ni con los unos, ni con los otros, ni con los de más allá.
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(Aparecido en Noticias de Gipuzkoa el 25 de abril de 2008)

Remitente: ortiz.2008/04/29 07:30:00 GMT+2
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2008/03/08 10:15:00 GMT+1

Propaganda electoral

El mal ya está hecho. El mal ético, antes de todo, con la crueldad por partida triple: han asesinado a un hombre y han hundido para siempre a dos mujeres.

El mal político viene después. Más genérico, pero también más condicionante del mañana. Menos sangriento, pero igual de sangrante.

No quiero escribir nada que pueda interpretarse como una violación de las normas que prohíben la propaganda electoral durante la jornada de reflexión. Tampoco estoy dispuesto a hacer carnaza política a costa de un asesinato, aunque sepa que más de uno, más de dos y más de tres se dedicarán a ello con total entusiasmo dentro de muy pocas horas, si es que se aguantan las ganas de empezar a hacerlo ya.

A partir del lunes próximo, el atentado de ETA alimentará las más variadas pendencias y servirá a toda suerte de causas, excepción hecha de la defendida por quienes supuestamente mejor deberían saber a qué viene todo esto.

No tengo certeza de qué es lo que ha pretendido ETA matando a Isaías Carrasco. Supongo que no creerá que con ello va a reforzar la consigna abstencionista lanzada por ANV. Más probable parece que, partiendo de que las elecciones españolas le son indiferentes, haya decidido aprovechar las posibilidades que la ocasión le ofrecía para hacerse una gran propaganda internacional con muy poco esfuerzo material.

En todo caso, lo más tremendo es que, desde hace ya tiempo, las acciones armadas de ETA están teniendo como víctima principal, hablando en términos políticos (no personales, claro está), a la izquierda abertzale afín a ANV y EHAK. Ese amplio sector de la izquierda abertzale podría tener un muy sustancial peso en la vida política de Euskal Herria, incluida la política institucional, si ETA no lo cortocircuitara cada dos por tres.

De todo esto se puede hablar también hoy, en víspera electoral, porque no va ni a favor ni en contra de ninguna candidatura. Es otra vía por la que cabe medir el alto grado de marginación política en el que hoy en día se mueve ETA.

La pena es que no se margine también de la muerte.
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(Aparecido en los cuatro diarios del grupo "Noticias" –Diario de Noticias de Navarra, Diario de Noticias de Álava, Diario de Noticias de Gipuzkoa y Deia– el 8 de marzo de 2008. Con este artículo se cierra la sección de colaboraciones especiales escritas por J. Ortiz para ese grupo informativo con ocasión de la campaña electoral del 9-M. A partir de ahora, volverá a la cadencia anterior, de un artículo de fondo cada 10 o 15 días, aproximadamente.)

Remitente: ortiz.2008/03/08 10:15:00 GMT+1
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2008/03/05 23:55:00 GMT+1

La derecha española

Buena parte de los dirigentes del PP cumplen una importante función social: no nos permiten olvidar cómo es la derecha española. En este sentido, los jefes del PP valenciano son ejemplares. Son su versión fallera, por así decirlo. 

Lo pudimos ver en el llamado “debate a siete” organizado por TVE el pasado 28 de febrero, en el que el PP estuvo representado por Esteban González Pons, cabeza de lista por Valencia. El hombre animó el encuentro con varias intervenciones de llamativo surrealismo.

Dos de ellas colmaron mis más altas expectativas.

La primera, cuando se opuso al canon que grava el precio de los cedés contándonos (no se le ocurrió nada mejor) que su tía abuela compra cedés para colgarlos de sus frutales y ahuyentar a los pájaros, lo que nada tiene que ver con los derechos de autor. He visto colgar cedés a modo de espantapájaros, pero jamás a nadie que lo haga… ¡con cedés vírgenes! Si la tía abuela de González Pons lo hace, es que de tal palo, tal astilla.

Segundo disparate: afirmó que el valenciano jamás tendrá «nada que ver» con el catalán «mientras el PP gobierne en Valencia». ¡Una catalogación lingüística, convertida en asunto de opción política! Por las mismas podría haber dicho: «Mientras yo sea dueño de mi casa, el agua no se compondrá de hidrógeno y oxígeno». El Diccionario de la Academia de la Lengua Española define el valenciano como una «variedad del catalán». ¡El DRAE, cómplice de Carod-Rovira!

González Pons se burla mucho de su contrincante Fernández de la Vega porque sostiene que habla mal el valenciano. Resulta de traca que el vocero de Camps ose meterse en tales jardines después de haber tenido durante siete años de gran jefe a Eduardo Zaplana, que nunca aprendió la lengua de la Comunidad que presidía, pese a haberlo prometido y a haber residido en el País Valenciano, entre unas y otras cosas, durante casi tres décadas.

¿No conocíais a González Pons? Ya os tocará. Conocéis a Zaplana. Y a Martínez Pujalte. Y a Carlos Fabra. Y a Acebes. Y a Del Burgo.

Todos están acuñados con el mismo troquel. Embisten igual.
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(Colaboración escrita para su inclusión en los periódicos del grupo Noticias el 4 de marzo de 2008)

Remitente: ortiz.2008/03/05 23:55:00 GMT+1
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2008/02/29 15:45:00 GMT+1

Realidades demagógicas

Jean-Paul Sartre, que era un filósofo de los que, como escribió Carlos Marx en su undécima Tesis sobre Feuerbach, no pretendía sólo interpretar el mundo, sino transformarlo, se preguntaba con mucha amargura hace medio siglo para qué sirve la literatura ante la realidad de cientos de miles de personas que mueren de hambre a diario. ¡Qué tiempos aquellos! Aquí y ahora, nuestros politicastros en campaña no filosofan: recolectan votos ofreciendo lo que sea. Tienen remedio para todo. Y si las portadas de los periódicos y los telediarios se llenan de referencias a crímenes machistas, no se arredran: de no estar diciendo apenas nada (o nada, a secas) sobre el asunto, lo convierten en su preocupación central y se lanzan en tromba a  proponer medidas para solucionarlo.

Lo que nunca admitirán es que hay una nutrida colección de problemas gravísimos que carecen de solución plena dentro de los parámetros que rigen nuestras actuales sociedades. La criminalidad machista no es sino un efecto (muy extremo, pero concordante) de la concepción del mundo patriarcal, según la cual los hombres son los que dictan lo que sus mujeres pueden y no pueden hacer, y cómo y cuándo han de hacerlo. Hay excepciones a la regla, por supuesto, y muchos  se las arreglan para que su dictadura se revista de dictablanda. Es también cierto que las medidas preventivas y punitivas, así como los avances propiciados por la difícil educación igualitarista de la gente menuda, pueden paliar algo el horror. Pero no acabarán con él, mientras subsista el sistema patriarcal.

¿La miseria en el mundo? Lo mismo. Cuanto se haga para reducirla, bienvenido sea. Pero mientras la Humanidad esté sujeta a un sistema económico que estimula la concentración de la propiedad en pocas manos (eso que antes se llamaba “capitalismo”), que nadie espere acabar con ella.

Son muchas las gravísimas injusticias que no resultan de meros desajustes del orden social vigente. Que le son consustanciales. Denunciarlo suela a demagogia. Pero la demagogia no está en las denuncias, sino en las realidades.
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(Aparecido el 29 de febrero en los diarios del grupo Noticias, dentro de la sección correspondiente a la campaña de las elecciones generales del 9 de marzo.)

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2008/02/26 23:30:00 GMT+1

El no-ejemplo de Kosovo

Reconozco que, cuando anunciaron que Ramón Jáuregui iba a hacer unas declaraciones mostrando su desacuerdo con lo manifestado por la portavoz del Gobierno Vasco tras la declaración de independencia de Kosovo, me esperaba otra cosa. Cuando le oí, me quedé de piedra. El diputado donostiarra del PSOE dedicó lo esencial de su intervención a mostrar las diferencias existentes entre Kosovo y Euskadi, entre las que destacó, entre otras, la homogeneidad étnica de la población recién independizada, casi exclusivamente albano-kosovar.

¿Estaba de broma Jáuregui? Cualquiera que haya seguido durante los últimos años la evolución de los acontecimientos en Kosovo sabe que esa "homogeneidad" ha sido resultado de un brutal y sistemático trabajo de limpieza étnica mediante el cual los albano-kosovares han conseguido que desaparezcan de su territorio –sea por la vía de las deportaciones masivas, sea por ejecuciones sumarias– más de 230.000 personas, en su gran mayoría serbias, aunque también gitanas, judías, goranes y de otras minorías. La crueldad del comportamiento albano-kosovar hizo que un almirante de la OTAN, testigo de los hechos, llegara a afirmar, según reportó la BBC en su página web, que aquello era "comparable a una limpieza étnica".

En Euskal Herria no tenemos "uniformidad étnica", ni de ese tipo –por fortuna– ni de ningún otro, ni falta que nos hace. Tampoco la tiene EEUU y nadie discute su derecho a la independencia.

El error de la portavoz del Ejecutivo de Ibarretxe, Miren Azkarate, consistió no en comparar Euskal Herria con Kosovo –cosa que se cuidó mucho de hacer, por pura lógica–, sino en alabar la "metodología" seguida para lograr la independencia.

Se trata, en realidad, de dos errores en uno.

El primero lo cometió al pretender que Kosovo se ha separado de Serbia porque así lo ha decidido su pueblo. No es verdad. Se ha separado porque Washington lo ha considerado conforme a sus intereses, y la UE, sumisa, se ha apuntado. Sin la OTAN como escudo protector, poco habría importado lo que dijeran los albano-kosovares.

El segundo error de Azkarate fue llamar a eso "independencia". EEUU y la UE han matizado que lo que va a existir a partir de ahora en Kosovo es una "independencia supervisada" o "tutelada". Dicho a las claras: el paso de una dependencia a otra. Aprovechándose del hecho indiscutible de que los albano-kosovares sólo podrán sobrevivir a corto y medio plazo gracias a la ayuda que reciban de las potencias occidentales, éstas se disponen a asentar allí una especie de protectorado. Ya están contando con el nuevo Estado-títere para diversos planes, tanto militares (debilitar el área de influencia de Rusia) como industriales (la zona posee un rico subsuelo aún no explotado y puede servir de vía de paso para un nuevo gran oleoducto, que ya está en estudio).

En Kosovo no se ha aplicado ninguna nueva "metodología". Una vez más, las grandes potencias han facilitado a todos los niveles –incluido el de la propaganda a través de sus muchos medios afines– la realización de sus designios: en este caso, la concesión del derecho de autodeterminación a un pueblo cuya constitución como entidad estatal le convenía.

Es ahí donde pierde sentido cualquier intento de relacionar lo sucedido en Kosovo con el porvenir de Euskal Herria. La independencia de nuestro país no interesa a ninguna potencia, ni grande ni mediana. A falta de apoyos con envergadura internacional, como los que ha tenido Kosovo y antes tuvieron todos los países vecinos de Rusia por su flanco occidental –o como los que tutelan el proceso de paz en Irlanda–, los entusiastas de la progresiva autonomización o del independentismo vasco ya pueden ir buscándose otras "metodologías".

En tiempos aún no muy lejanos –hasta hace un par de décadas, incluso– los expertos solían afirmar que, si bien las acciones de ETA no eran realmente militares, porque no constituían piezas de una acción estrictamente bélica, bien podían ser consideradas en parte como terroristas (es decir, como actos destinados a aterrorizar a la población civil hostil) y en parte como actos de propaganda armada (esto es, como un método brutal, pero eficaz, de conseguir que las propias reivindicaciones estuvieran constantemente en el centro de la actualidad).

El aislamiento político y mediático de la causa nacional mayoritariamente asumida por la población vasca, cuya realidad y objetivos auténticos son poco y mal conocidos tanto a escala española como internacional, hace que hoy en día resulte obligado considerar que las acciones violentas de ETA no sólo han perdido toda la virtualidad que pudieron tener como instrumentos de propaganda armada, sino que ya sólo son útiles para exactamente lo contrario: como factores de propaganda del oponente, que incluso las exagera y les atribuye mayor importancia de la que realmente tienen.

Resumo.

1º) Da igual las razones históricas y presentes que pueda tener un pueblo para reclamar su derecho a decidir. Si las grandes potencias quieren otorgárselo, las razones dan lo mismo. Y si no quieren concedérselo, también.

2º) Kosovo ha accedido a la "independencia supervisada" gracias a que Washington ha aplicado a este caso la metodología de Juan Palomo. Ni proceso ejemplar, ni gaitas.

3º) El nacionalismo vasco, que carece de potencias valedoras a escala internacional, no tiene ningún ejemplo que tomar de Kosovo, como no sea por la vía negativa. Debe aprender a actuar cargándose de razones, rechazando toda forma de actuación que sirva de excusa para acrecentar su aislamiento, no dejándose enfeudar por nadie y mostrándose tan tenaz en sus objetivos como flexible y persuasivo en sus métodos.

Si es que estamos hablando de objetivos reales; no meramente retóricos.
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("Tribuna abierta" pubicada en Noticias de Gipuzkoa el 26 de febrero de 2008)

Remitente: ortiz.2008/02/26 23:30:00 GMT+1
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2008/02/25 18:30:00 GMT+1

«Defender la alegría»

Durante la campaña electoral, el grupo "Noticias" ("Noticias de Navarra", ·Noticias de Gipuzkoa", "Noticias de Álava" y "Deia") van a publicar a diario una columna de opinión fija, que nos turnaremos entre cuatro comentaristas políticos: Karmele Aranburu, Joseba Balerdi, Fernando López Agudín y yo mismo. El 25 de febrero apareció la primera de mis columnas, titulada como figura arriba. Éste fue su texto:

ME gusta el poema Defensa de la alegría de Mario Benedetti, aunque no se encuentre entre mis predilectos. Tampoco tengo nada que objetar a la música que le puso Serrat para convertirlo en canción, sobre todo porque no la he oído. Ignoro igualmente si estará mejor o peor la versión (Defender la alegría ) que han interpretado a coro las estrellas de la SGAE y Joaquín Sabina, unidos por fin en fraternal abrazo en apoyo a la candidatura de Rodríguez Zapatero. He hecho lo posible por eludirla, hasta ahora con éxito.

Puesto a no polemizar, tampoco pienso entrar a discutir sobre la trastienda de intereses que suelen tener este tipo de iniciativas político-artístico-intelectuales. Alguien tiene que compensar lo que no hace el ministro del Interior: yo atribuiré a todos los protagonistas de la cosa, sin excepción, la presunción de inocencia.

Lo único que me desagrada de la idea de este spot de respaldo a la candidatura de Zapatero es que, Benedetti mediante, atribuya al Gobierno español algunas características que no le cuadran ni poco ni mucho. No acabo yo viendo a Zapatero defendiéndonos de los escándalos, de la rutina, de los neutrones, de los canallas, de los homicidas, del agobio, del oportunismo y hasta de la obligación de estar alegres, según se lee en el poema del uruguayo.

Den la cara por el candidato del PSOE, si les place, pero no olviden –ustedes, gente informada– que Zapatero es fiel aliado de los EEUU, y de Mohamed VI, y del Fondo Monetario Internacional, y de las multinacionales que mangonean en América Latina, y que su Gobierno sigue siendo de los que menos dinero dedican a gasto social dentro de la Europa más próspera, y que la derecha gobierna en Navarra gracias a su concurso, y que fue él quien ni siquiera aceptó admitir a trámite el proyecto de Estatuto aprobado por el Parlamento Vasco, y también él quien pasó el cepillo al Estatut catalán, y el que se lleva a partir un piñón con Emilio Botín… Etcétera, etcétera.

Si cantaran "¡Pues peor es Acebes!", hasta les haría palmas. Pero esto de la alegría, la verdad es que me da como cosa.

Remitente: ortiz.2008/02/25 18:30:00 GMT+1
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2008/01/27

Los buenos españoles

Un amigo me manda esta reseña de Prensa que no me parece necesario comentar, pero que quizá os pueda resultar sugestiva por diversos conceptos. Dice así:

«El 24 de enero de 2008

Entrega de los Premios "Españoles Ejemplares"

La Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES) entregó este jueves la primera edición de los Premios Españoles Ejemplares en una ceremonia celebrada en la sede de la Comunidad de Madrid. Ricardo Benedí, José María del Nido (en representación del Sevilla F.C.), Regina Otaola, Carlos Herrera y Albert Boadella, muy ovacionados por las más de 400 personas que llenaron con creces el aforo previsto, coincidieron en su defensa del patriotismo como virtud cívica, al recoger los premios.

El presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, Santiago Abascal, abrió el acto de entrega de los premios Españoles Ejemplares con un agradecimiento a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, por su apoyo a la iniciativa y su respaldo “desde el primer minuto” a DENAES. Abascal destacó que Aguirre es un ejemplo de patriotismo “sin alharacas ni estridencias” por su defensa de una nación de ciudadanos libres iguales. Estaba prevista la asistencia de Esperanza Aguirre, que disculpó su ausencia por problemas de agenda. Sí estuvo el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, que cerró el acto. Abascal agradeció también en su discurso el apoyo de los Amigos de la Nación, los asociados de DENAES, que ya superan los 1.500 y sin cuyo respaldo el éxito de la Fundación no sería posible. El capítulo de agradecimientos lo cerró con un reconocimiento al “motor” de DENAES, su vicepresidente Ricardo Garrudo, por su incansable trabajo. Abascal recibió una vez más el cariño de los Amigos de la Nación con una cerrada ovación.

Tras la intervención de Santiago Abascal tomó la palabra el presidente del jurado, Fernando García de Cortázar, que regaló a los asistentes un bellísimo alegato plagado de ribetes poéticos para reivindicar la Nación española y el patriotismo, poniendo las primeras dosis de congoja a lo que sería una noche cargada de momentos emotivos.

El empresario vasco Ricardo Benedí fue el primer Español Ejemplar en recoger su galardón. El cineasta Iñaqui Arteta, miembro del jurado destacó el valor cívico de Benedí por su resistencia frente al chantaje de los terroristas. El premiado recalcó su “profundo amor a España” y lamentó la persecución que sufren quienes, como él, se sienten “más españoles que vascos”.

José María del Nido recogió el premio en representación del Sevilla F.C., equipo al que se le ha reconocido su iniciativa de incluir la bandera española en su indumentaria para competiciones internacionales. Como explicó Ricardo Garrudo en su presentación del premiado, el Sevilla F.C. se ha convertido en el segundo equipo de muchos españoles. Del Nido explicó que el Sevilla “es sevillano en Andalucía, andaluz en España, y español en el Europa” y citó a Charles de Gaulle para proclamar que “el patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás pueblos es lo primero.”

Adolfo Prego de Oliver tomó el testigo para presentar a la Española Ejemplar por su virtud cívica en esta primera edición de los premios, que, como explicó el magistrado del Supremo y miembro del patronato de honor de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, no podía ser otra más que la alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola. La entrega de este premio fue la más emotiva, ya que Otaola con su gallardía se ha convertido en un icono de la resistencia de la Nación frente a ETA, o, lo que es lo mismo, de la libertad frente al terror. Por eso recibió una de las más cerradas ovaciones interrumpidas tan sólo por un sentido grito de “¡valiente, heroica!”. Otaola reiteró su compromiso con la bandera española, el símbolo al que tiene “más cariño” porque “nos une a todos”, y dejó muy claro que seguirá “izando la bandera española en el Ayuntamiento, pese a quien pese, nos la quemen o nos la rompan”.

En la categoría de periodismo, el premiado fue Carlos Herrera. La fundadora de la AVT, Ana María Vidal Abarca, destacó el compromiso de Herrera con las víctimas del terrorismo desde los “tiempos más negros”, en los que las víctimas eran “ignoradas y excluidas”. El periodista radiofónico, en un sentido alegato sobre el patriotismo, dijo que ama su patria porque “ama a sus padres” y fue un día en el que se dio cuenta que iba cantando las coplillas que escuchaba cantar a su abuela cuando pensó que con ello estaba “tragando a su patria”.

El último en recoger su premio fue Albert Boadella. Al presentar al galardonado, Ramón Parada recordó que en sus tiempos de catedrático de Derecho en Barcelona se decía que para ser catalán bastaba con vivir y trabajar en Cataluña. El régimen nacionalista ha cambiado mucho las cosas y Albert Boadella es vivo ejemplo de ello. El genial dramaturgo catalán confesó que “nunca” se habría imaginado que le premiasen por ser “ejemplar en nada”, pero que este premio le había llenado de alegría. Boadella, que ha sufrido en sus carnes la persecución del régimen nacionalista catalán, explicó que vive “en una tribu paranoica que se cree que está en un Barça-Madrid con el árbitro en contra” y expresó su deseo de que “algún día mis conciudadanos puedan decir con naturalidad ¡Viva España!, que es lo mismo que ¡Visca Cataluña!”.

El acto concluyó con las notas del himno nacional que todos, premiados, jurado, patronos de honor y público escucharon puestos en pie. Un ¡Viva España! cerró una auténtica fiesta de patriotas que dejará a todos los asistentes un imborrable y emotivo recuerdo.

Estos premios otorgados por la Fundación DENAES para la Defensa de la Nación Española han sido concedidos por un jurado formado por Fernando García de Cortazar, (presidente), Esperanza Aguirre (Presidenta de la Comunidad de Madrid), Leopoldo Calvo-Sotelo (ex presidente del Gobierno), Santiago Abascal (presidente de Fundación DENAES), Ricardo Garrudo (vicepresidente de Fundación DENAES), Ana Mª Vidal Abarca (ex presidenta de la AVT), Inma Shara (directora de orquesta), Adolfo Prego de Oliver (magistrado del Tribunal Supremo), Pedro Delgado (deportista), Ramón Parada (catedrático de Derecho Administrativo y Presidente de la Fundación Alfonso Martín Escudero), Jose Mª Cuevas (ex presidente de la CEOE) e Iñaqui Arteta (cineasta).»

Remitente: ortiz.2008/01/27
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