2008/07/15 06:00:00 GMT+2
Hoy, 15 de julio de 2008, Público dedica un dossier al ya célebre Manifiesto por la Lengua Común. Ese amplio informe incluye el siguiente artículo de Javier Ortiz.
La circunstancia tiene lo suyo de cómica: entre
quienes han anunciado su respaldo al Manifiesto por la Lengua Común figuran no
pocos insuperables pateadores de la sintaxis castellana y bastantes otros que
tienen más que acreditada su capacidad para dar cumplida cuenta de la totalidad
de su pensamiento con un máximo de doscientas palabras.
¿Grotesco? Sí, pero también digno de reflexión. Vale
la pena preguntarse, por ejemplo, qué puede hacer que gente que muestra un perfecto
desprecio funcional por la lengua castellana se sienta impelida a salir en su
defensa. Y qué une a ese género de personajes, inconscientes fustigadores de un
idioma cuyas posibilidades desconocen casi por completo, con los abajofirmantes
iniciales del Manifiesto, muchos de ellos dotados de un amplio y meritorio
historial académico y algunos, incluso, buenos escritores. También parece
oportuno indagar sobre lo que une a los propios abajofirmantes entre sí.
“El derechismo”, responden algunos. No; no es ése el
factor común. Admito sin problemas que el neoliberalismo a ultranza de Vargas
Llosa encaja con los postulados de la derecha internacional. Tampoco discuto
que entre los promotores del Manifiesto hay algunos (y una) que se llevaron a
partir un piñón con el Gobierno de Aznar, e incluso trabajaron a su servicio.
Pero hay otros que provienen de lo que se suele denominar “la izquierda”, y
varios siguen presentándose como parte de ella.
Si examinamos las opciones políticas del grupo de
primeros firmantes del Manifiesto, lo primero que salta a la vista es el peso
decisivo que tienen en él los integrantes de Unión Progreso y Democracia
(UPyD), reforzados por varios provenientes de Ciutadans de Catalunya, muy en la
onda del partido de Rosa Díez.
¿Sabe usted qué opina ese partido sobre el trasvase
del Ebro, el Sahara Occidental, la política pesquera, la contención salarial o
la crisis energética? No es imposible que UPyD tenga dicho o escrito algo sobre
tales cuestiones. Lo que es seguro es que sus puntos de vista al respecto, por
hipotéticamente originales que pudieran ser, jamás habrían propiciado la
formación de un nuevo partido.
Tampoco la publicación de este Manifiesto.
Tanto lo uno como lo otro se explica por la obsesión
casi monográfica, y en algunos casos realmente enfermiza, que sienten sus
aventadores principales por los nacionalismos minoritarios y cuanto vinculan a
ellos. Es por esa obsesión por la que son conocidos públicamente y por la que
suscitan reacciones, sean de apoyo o de rechazo.
Antes he señalado que el grupo promotor del
Manifiesto se compone de una mayoría de personas de reconocidos títulos
académicos y de algunos buenos escritores. Me llamó la atención que los
autores intelectuales del Manifiesto pusieran tanto interés en exhibir a tanto
cátedro en el proscenio de su iniciativa. Que una persona posea una sólida
formación académica en tal o cual materia específica no certifica, ni poco ni
mucho, que sea experto en los problemas lingüísticos y sociales que afrontan
quienes utilizan una determinada lengua como instrumento de aprendizaje y
comunicación. De hecho, es frecuente que los investigadores y estudiosos se
expresen ellos mismos en una jerga profesional abstrusa y distante. Si, además,
se trata de personas que viven alejadas –en kilómetros o en posición social–
del supuesto problema sobre el que se pronuncian, la autoridad que les confiere
su capacitación académica se reduce al mínimo.
Es difícil no sospechar que quienes tuvieron la idea
de lanzar este Manifiesto (no hablo de quienes lo rubricaron a la hora de su
presentación en público, sino de quienes lo planearon) buscaron parapetarlo
tras los méritos profesionales de esas autoridades universitarias, con la
esperanza de apabullar de antemano a los esperables críticos de la iniciativa.
Deben de creer que en España hay mucho papanatas.
Algunos de los primeros firmantes del escrito
explican que lo asumieron con la única intención de romper una lanza en pro de
los derechos lingüísticos de los castellanohablantes de Cataluña, Baleares,
Euskadi y Galicia. El argumento podría tener algún sentido si en esas
comunidades existieran movimientos ciudadanos de cierto peso social que
protestaran porque se sienten privados de esos derechos. Pero no los hay. Las
quejas que se han hecho oír han sido casi anecdóticas, por mucho que ciertos
medios capitalinos las hayan magnificado.
Niegan los guardianes del fuego sagrado del
Manifiesto que hayan pretendido promover una campaña política de hostilidad
contra nadie y, menos aún, desdeñar el valor de las lenguas minorizadas. No
juzguemos propósitos; ciñémonos a los hechos. Y el hecho es que bastaba con
comprobar qué tribunas mediáticas asumieron la promoción del Manifiesto para
que los abajofirmantes se hubieran apercibido desde el principio de que
se estaban metiendo de hoz y coz en una plataforma de “exaltación patriótica”,
les llevara a ello un impulso de signo jacobino, supuestamente de izquierda, o
el sentimiento uniformizador típico de la derecha española.
Ahora, algunos de los primeros promotores del escrito
–con medias palabras en público y sin tapujos en privado, según testimonio del
ex director de ABC José Antonio Zarzalejos (*)– se dicen molestos por
haberse visto mezclados en una gresca cuyo signo político ya nadie se esfuerza
en disimular, básicamente porque es indisimulable.
De ser sinceras sus protestas de intención, habremos
de concluir que hay escritores e intelectuales que pueden tener méritos para
dar y tirar, pero a los que les flaquean lastimosamente los sentidos: el tacto,
por supuesto, pero aún más el gusto, la vista... y el olfato.
______
(*) J. A. Zarzalejos, El Manifiesto, más allá de
sus autores, Estrella Digital, 11 de julio de 2008.
Remitente: ortiz.2008/07/15 06:00:00 GMT+2
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2008/07/11 08:45:00 GMT+2
A quienes no conozcan los hechos a los que se refiere esta columna de opinión o no los recuerden bien, les recomiendo la lectura del reportaje de Noticias de Gipuzkoa al que sirve de apoyo.
La Comisión Ciudadana que formaron en 1978 la mayoría
de los partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales para investigar
el asesinato de Joseba Barandiaran en la cuesta de Aldapeta llegó a una
conclusión muy clara, respaldada por numerosas fotografías y testimonios
directos: Joseba cayó abatido por un disparo efectuado por un gris (miembro
de la Policía Armada). Lo que no pudo determinarse es si el policía disparó por
propia iniciativa o si recibió órdenes y, en tal caso, quién las dio: si el
mando de su compañía, si el comandante de la Policía Armada, Antón, si el
gobernador civil de Gipuzkoa, Antonio Oyarzábal, o si alguien situado en un
cargo superior.
En realidad, da lo mismo. Porque, si el policía
disparó y mató, fue porque sabía, por numerosas y muy cercanas experiencias,
que se podía disparar a matar contra los manifestantes y que eso no acarreaba
ninguna responsabilidad. Nunca se abría ninguna investigación interna, las
diligencias judiciales eran siempre papel mojado y las autoridades políticas,
cuando aparecían en público, era para echar la culpa de lo sucedido a los
propios revoltosos.
De modo que, fuera quien fuera el autor material del
homicidio, hay que concluir que la culpa de éste y de tantos otros crímenes
cometidos por las fuerzas policiales en aquellos años debe ser achacada a toda
la cadena del poder del Estado, que actuaba sistemáticamente o bien como
instigadora, o bien como colaboradora necesaria, o bien, en el más leve de los
casos, como encubridora.
Algunos solemos insistir en que el ministro del
Interior era a la sazón Rodolfo Martín Villa, actual presidente de Sogecable.
Pero quizá no esté de más recordar que ni uno solo de los integrantes del
Gobierno de entonces, presidido por Adolfo Suárez, levantó nunca la voz en
contra de tan alevosos asesinatos. Eran ministros de aquel Gobierno Francisco
Fernández-Ordóñez, Marcelino Oreja, Joaquín Garrigues Walker y algunos más
«demócratas de toda la vida».
Hay
quien justifica todo aquello apelando a «los momentos difíciles de la
Transición». Pero no aciertan a explicar cómo pudo ser que la Revolución
portuguesa, que cortó por lo sano con el régimen fascista anterior, se llevó a
cabo sin ocasionar ninguna víctima mortal, en tanto que nuestra «ejemplar
Transición» las provocó a puñados. La razón, sin embargo, es muy sencilla: en
Portugal desalojaron a los fascistas del poder sin miramientos; en España,
fueron los propios franquistas los encargados de montar el régimen
parlamentario.
___________
(Aparecido en
Noticias de Gipuzkoa el 11 de julio de 2008)
Remitente: ortiz.2008/07/11 08:45:00 GMT+2
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2008/06/29 09:50:00 GMT+2
Es fantástico
que haya portavoces parlamentarios que puedan acudir a un debate político con
las réplicas a los discursos ajenos ya redactadas e impresas. ¿Cómo les es
posible escribir respuestas a argumentos que todavía no han oído?
El extravagante
fenómeno, del que ayer tuvimos varias manifestaciones en la Cámara de Vitoria,
tiene dos explicaciones, que pueden parecer contradictorias pero que resultan
perfectamente compatibles.
La primera es
que a muchos políticos les da igual lo que diga el contrario, porque ellos van
a soltar su rollo y no sólo les es indiferente lo que puedan decir los demás,
sino que tampoco se atreverían a improvisar, porque lo mismo se les ocurre una
idea nueva y se meten en un lío.
La segunda
explicación es que, como rara vez los otros emplean algún argumento que no
hayan sobado previamente hasta el hartazgo, el guión general puede escribirse
de antemano sin mayor problema. Los unos saben lo que van a decir los otros y
los otros lo que los unos les van a responder.
El
parlamentarismo vasco –entristézcanse los nacionalistas– es clavadito al
español. Las disciplinas de los grupos son tan estrictas y asfixiantes, no sólo
a la hora del voto sino también a la de las argumentaciones, que casi todos los
plenos podrían evitarse, para no aburrir demasiado a la parroquia. Todo lo que
dicen y todo lo que hacen está previsto. Incluso cuando hay un voto distinto,
con el de ayer de EHAK, está decidido de antemano por la corporación política
respectiva. Podrían reunirse los representantes de los grupos por su cuenta, en
petit comité, y dejar el asunto resuelto en cinco minutos, sin tenernos
tanto tiempo a pie de radio o a tiro de tele.
Algunos me
dirán que Fulano o Mengano estuvieron bien y dijeron cosas de interés. Pero
apuesto doble contra sencillo a que lo que les gustó de lo que dijeron Fulano o
Mengano –a mí también me pasó– coincidía con lo que ellos ya pensaban
previamente. Pasamos un montón de tiempo para acabar igual que empezamos. Lo
único que obtuvimos en concreto ya lo teníamos adquirido a las 9 y media, antes
de iniciarse la sesión: un 34 a 33, que da igual lo rácano que sea, porque
aunque hubiera sido más amplio se lo cepillarían igual a su paso por las altas
instancias del Estado central.
Y vuelta a
empezar.
______________
(Aparecido en Noticias de Gipuzkoa el 28 de junio de 2008)
Remitente: ortiz.2008/06/29 09:50:00 GMT+2
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2008/04/29 07:30:00 GMT+2
De la misma
manera que quien formula una pregunta marca los límites de las respuestas
posibles y que el resultado de una reunión lo decide quien fija el orden del
día, la victoria en una polémica se inclina casi siempre del lado de quien determina
qué datos se manejan en el debate.
Son axiomas
particularmente comprobables en el campo de la política. Por ejemplo: estuvo
claro que Felipe González perdería las elecciones y habría de abandonar el
palacio de la Moncloa en el momento mismo en que se comprobó que el temario de
la actualidad política ya no lo marcaban ni él, ni su Gobierno, ni su partido,
sino sus oponentes. Cuando se vio que el orden del día informativo funcionaba
tal que así: 1º) El terrorismo de Estado y los GAL; 2º) La corrupción de
Filesa, las cuentas del Ave y los trapicheos de Roldán; 3º) El despacho de Juan
Guerra; 4º) La caseta del perro de Boyer; 5º) La habitación frigorífica para
las pieles de Aida Álvarez… Etcétera.
Los valedores
mediáticos de Esperanza Aguirre están que fuman en pipa porque se dan cuenta de
su incapacidad para fijar un orden del día político que sea decididamente
favorable a su patrocinada. No tienen un temario con el que dar la murga para
dejar a Mariano Rajoy en posición desairada y promover a su candidata.
La presidenta
de la Comunidad de Madrid repite sin parar que ella no plantea una rivalidad
entre personas, sino un debate de ideas, pero es incapaz de formular las ideas
sobre las que quisiera debatir. Afirma que hay que analizar las razones de la
derrota del PP en las últimas elecciones generales, pero ella es la primera en
no analizarlas. Y su guardia de corps teorizadora, lo mismo.
Su problema es
que lo que tendrían que decir, los unos y los otros –el uno y la otra–, no se
atreven a decirlo, porque eso los llevaría a la escisión.
En el actual PP
español conviven al menos (al menos, insisto) dos partidos distintos. Uno es el
de la derecha más recia e intransigente, más facha, más ideologizada, con más ganas de gresca, que tiene su
principal bastión en la Comunidad de Madrid y que cuenta con sólidos y
contundentes arietes mediáticos. El otro es el de la derecha más práctica, más
centrada (en los negocios, sobre todo), menos vociferante, más europea, más proclive a los apaños con
el PSOE, más preparada para la alternancia. También tiene apoyos en Madrid
(Ruiz Gallardón), pero sus respaldos principales son extra capitalinos: la
Comunidad Valenciana, Andalucía, tal vez Galicia...
Ambos son
conscientes de dos cosas. La primera es que no se soportan. La segunda es que,
si rompen, lo más probable es que tiren al niño con el agua sucia, es decir,
que la derecha española, al fraccionarse, pierda el muy influyente papel que
juega en los más diversos campos.
Los dos quieren
estar en posición dominante, pero no quieren al otro fuera, sino dominado.
Es el principio
mismo de la neurosis, según explican los psiquiatras: amar y odiar lo mismo al
mismo tiempo.
Esperanza
Aguirre se apoya en otra contradicción neurótica. Sabe que cuenta con el favor
de buena parte de la base del PP, predispuesta en contra de lo que sus
agitadores mediáticos pintan a diario como la blandenguería de Rajoy, pero
también sabe que esos agitadores, como no tienen que presentarse a ningunas
elecciones, se abstienen de hacer cálculos como los que ella está obligada a
hacer. A los otros sólo les importa el EGM. La pueden dejar tirada en la
primera esquina. Pero a ella no le bastan unos cuantos cientos de miles de
incondicionales. Necesita más. Primero, dentro de su propio partido, donde no
es fácil doblegar el poder de las estructuras orgánicas hostiles. Y luego, en
las urnas de toda España, incluidas las de la maldita periferia, que no le
sonríen ni poco ni mucho.
De todos modos,
su dificultad principal (regreso al comienzo) es que carece de un
“argumentario” que oponer a Rajoy para promocionarse, y que los miembros de su agit-prop tampoco son capaces de
proporcionárselo.
Podrían ir a
por el actual presidente del PP, atacándolo personalmente, pero ¿con qué tipo
de críticas que no pudieran volverse en cosa de nada contra la propia Aguirre,
multiplicadas por dos? ¿Tolerancia con la corrupción, por ejemplo? Sus
oponentes les responderían filtrando datos sobre el Ave y Guadalajara, donde la
familia Aguirre ha ido a la fortuna sobre raíles de alta velocidad. Seguro que
sabe que quien tiene el techo de cristal no puede liarse a pedradas.
Se les presenta
una alternativa poco envidiable: si siguen juntos, van a continuar
desgastándose en luchas intestinas; si
rompen, se convertirán en dos mitades de lo mismo que se odian entre sí.
No soy
Rodríguez Zapatero –no tengo ya ni edad ni ganas para postularme para semejante
papelón–, pero puedo asegurar que, de serlo, me estaría frotando las manos. Es
aquello del dicho árabe que aconseja sentarse en la puerta de casa a esperar
que pase el cadáver del enemigo.
Aunque, bien
mirado, quizá quienes lo tengamos peor seamos los que no estamos ni con los
unos, ni con los otros, ni con los de más allá.
__________
(Aparecido en Noticias de Gipuzkoa el 25 de abril de 2008)
Remitente: ortiz.2008/04/29 07:30:00 GMT+2
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2008/03/08 10:15:00 GMT+1
El mal ya está hecho. El mal ético, antes de todo, con la crueldad por
partida triple: han asesinado a un hombre y han hundido para siempre a
dos mujeres.
El mal político viene después. Más genérico, pero
también más condicionante del mañana. Menos sangriento, pero igual de
sangrante.
No quiero escribir nada que pueda interpretarse como
una violación de las normas que prohíben la propaganda electoral
durante la jornada de reflexión. Tampoco estoy dispuesto a hacer
carnaza política a costa de un asesinato, aunque sepa que más de uno,
más de dos y más de tres se dedicarán a ello con total entusiasmo
dentro de muy pocas horas, si es que se aguantan las ganas de empezar a
hacerlo ya.
A partir del lunes próximo, el atentado de ETA
alimentará las más variadas pendencias y servirá a toda suerte de
causas, excepción hecha de la defendida por quienes supuestamente mejor
deberían saber a qué viene todo esto.
No tengo certeza de qué es
lo que ha pretendido ETA matando a Isaías Carrasco. Supongo que no
creerá que con ello va a reforzar la consigna abstencionista lanzada
por ANV. Más probable parece que, partiendo de que las elecciones
españolas le son indiferentes, haya decidido aprovechar las
posibilidades que la ocasión le ofrecía para hacerse una gran
propaganda internacional con muy poco esfuerzo material.
En todo
caso, lo más tremendo es que, desde hace ya tiempo, las acciones
armadas de ETA están teniendo como víctima principal, hablando en
términos políticos (no personales, claro está), a la izquierda
abertzale afín a ANV y EHAK. Ese amplio sector de la izquierda
abertzale podría tener un muy sustancial peso en la vida política de
Euskal Herria, incluida la política institucional, si ETA no lo
cortocircuitara cada dos por tres.
De todo esto se puede hablar
también hoy, en víspera electoral, porque no va ni a favor ni en contra
de ninguna candidatura. Es otra vía por la que cabe medir el alto grado
de marginación política en el que hoy en día se mueve ETA.
La pena es que no se margine también de la muerte.
___________
(Aparecido en los cuatro diarios del grupo "Noticias" –Diario de Noticias de Navarra, Diario de Noticias de Álava, Diario de Noticias de Gipuzkoa y Deia– el 8 de marzo de 2008. Con este artículo se cierra la sección de colaboraciones especiales escritas por J. Ortiz para ese grupo informativo con ocasión de la campaña electoral del 9-M. A partir de ahora, volverá a la cadencia anterior, de un artículo de fondo cada 10 o 15 días, aproximadamente.)
Remitente: ortiz.2008/03/08 10:15:00 GMT+1
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2008/03/05 23:55:00 GMT+1
Buena parte de
los dirigentes del PP cumplen una importante función social: no nos permiten
olvidar cómo es la derecha española. En este sentido, los jefes del PP
valenciano son ejemplares. Son su versión fallera, por así decirlo.
Lo pudimos ver
en el llamado “debate a siete” organizado por TVE el pasado 28 de febrero, en
el que el PP estuvo representado por Esteban González Pons, cabeza de lista por
Valencia. El hombre animó el encuentro con varias intervenciones de llamativo surrealismo.
Dos de ellas colmaron
mis más altas expectativas.
La primera,
cuando se opuso al canon que grava el precio de los cedés contándonos (no se le
ocurrió nada mejor) que su tía abuela compra cedés para colgarlos de sus
frutales y ahuyentar a los pájaros, lo que nada tiene que ver con los derechos
de autor. He visto colgar cedés a modo de espantapájaros, pero jamás a nadie
que lo haga… ¡con cedés vírgenes! Si la tía abuela de González Pons lo hace, es
que de tal palo, tal astilla.
Segundo disparate:
afirmó que el valenciano jamás tendrá «nada que ver» con el catalán «mientras
el PP gobierne en Valencia». ¡Una catalogación lingüística, convertida en
asunto de opción política! Por las mismas podría haber dicho: «Mientras yo sea
dueño de mi casa, el agua no se compondrá de hidrógeno y oxígeno». El
Diccionario de la Academia de la Lengua Española define el valenciano como una
«variedad del catalán». ¡El DRAE, cómplice de Carod-Rovira!
González Pons
se burla mucho de su contrincante Fernández de la Vega porque sostiene que
habla mal el valenciano. Resulta de traca que el vocero de Camps ose meterse en
tales jardines después de haber tenido durante siete años de gran jefe a
Eduardo Zaplana, que nunca aprendió la lengua de la Comunidad que presidía,
pese a haberlo prometido y a haber residido en el País Valenciano, entre unas y
otras cosas, durante casi tres décadas.
¿No conocíais a
González Pons? Ya os tocará. Conocéis a Zaplana. Y a Martínez Pujalte. Y a Carlos
Fabra. Y a Acebes. Y a Del Burgo.
Todos están
acuñados con el mismo troquel. Embisten igual.
__________
(Colaboración escrita para su inclusión en los periódicos del grupo Noticias el 4 de marzo de 2008)
Remitente: ortiz.2008/03/05 23:55:00 GMT+1
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2008/02/29 15:45:00 GMT+1
Jean-Paul
Sartre, que era un filósofo de los que, como escribió Carlos Marx en su
undécima Tesis sobre Feuerbach, no
pretendía sólo interpretar el mundo,
sino transformarlo, se preguntaba con
mucha amargura hace medio siglo para qué sirve la literatura ante la realidad
de cientos de miles de personas que mueren de hambre a diario. ¡Qué tiempos
aquellos! Aquí y ahora, nuestros politicastros en campaña no filosofan:
recolectan votos ofreciendo lo que sea. Tienen remedio para todo. Y si las
portadas de los periódicos y los telediarios se llenan de referencias a
crímenes machistas, no se arredran: de no estar diciendo apenas nada (o nada, a
secas) sobre el asunto, lo convierten en su preocupación central y se lanzan en
tromba a proponer medidas para
solucionarlo.
Lo que nunca
admitirán es que hay una nutrida colección de problemas gravísimos que carecen
de solución plena dentro de los parámetros que rigen nuestras actuales
sociedades. La criminalidad machista no es sino un efecto (muy extremo, pero
concordante) de la concepción del mundo patriarcal, según la cual los hombres
son los que dictan lo que sus mujeres
pueden y no pueden hacer, y cómo y cuándo han de hacerlo. Hay excepciones a la
regla, por supuesto, y muchos se las
arreglan para que su dictadura se revista de dictablanda. Es también cierto que las medidas preventivas y
punitivas, así como los avances propiciados por la difícil educación
igualitarista de la gente menuda, pueden paliar algo el horror. Pero no acabarán
con él, mientras subsista el sistema patriarcal.
¿La miseria en
el mundo? Lo mismo. Cuanto se haga para reducirla, bienvenido sea. Pero
mientras la Humanidad esté sujeta a un sistema económico que estimula la
concentración de la propiedad en pocas manos (eso que antes se llamaba “capitalismo”),
que nadie espere acabar con ella.
Son muchas las
gravísimas injusticias que no resultan de meros desajustes del orden social
vigente. Que le son consustanciales. Denunciarlo suela a demagogia. Pero la
demagogia no está en las denuncias, sino en las realidades.
__________
(Aparecido el 29 de febrero en los diarios del grupo Noticias, dentro de la sección correspondiente a la campaña de las elecciones generales del 9 de marzo.)
Remitente: ortiz.2008/02/29 15:45:00 GMT+1
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2008/02/26 23:30:00 GMT+1
Reconozco
que, cuando anunciaron que Ramón Jáuregui iba a hacer unas declaraciones
mostrando su desacuerdo con lo manifestado por la portavoz del Gobierno Vasco
tras la declaración de independencia de Kosovo, me esperaba otra cosa. Cuando
le oí, me quedé de piedra. El diputado donostiarra del PSOE dedicó lo esencial
de su intervención a mostrar las diferencias existentes entre Kosovo y Euskadi,
entre las que destacó, entre otras, la homogeneidad étnica de la población
recién independizada, casi exclusivamente albano-kosovar.
¿Estaba de
broma Jáuregui? Cualquiera que haya seguido durante los últimos años la
evolución de los acontecimientos en Kosovo sabe que esa
"homogeneidad" ha sido resultado de un brutal y sistemático trabajo
de limpieza étnica mediante el cual los albano-kosovares han conseguido
que desaparezcan de su territorio –sea por la vía de las deportaciones masivas,
sea por ejecuciones sumarias– más de 230.000 personas, en su gran mayoría
serbias, aunque también gitanas, judías, goranes y de otras minorías. La
crueldad del comportamiento albano-kosovar hizo que un almirante de la OTAN,
testigo de los hechos, llegara a afirmar, según reportó la BBC en su
página web, que aquello era "comparable a una limpieza étnica".
En Euskal
Herria no tenemos "uniformidad étnica", ni de ese tipo –por fortuna–
ni de ningún otro, ni falta que nos hace. Tampoco la tiene EEUU y nadie discute
su derecho a la independencia.
El error de
la portavoz del Ejecutivo de Ibarretxe, Miren Azkarate, consistió no en comparar
Euskal Herria con Kosovo –cosa que se cuidó mucho de hacer, por pura lógica–,
sino en alabar la "metodología" seguida para lograr la independencia.
Se trata, en
realidad, de dos errores en uno.
El primero
lo cometió al pretender que Kosovo se ha separado de Serbia porque así lo ha
decidido su pueblo. No es verdad. Se ha separado porque Washington lo ha
considerado conforme a sus intereses, y la UE, sumisa, se ha apuntado. Sin la
OTAN como escudo protector, poco habría importado lo que dijeran los albano-kosovares.
El segundo
error de Azkarate fue llamar a eso "independencia". EEUU y la UE han
matizado que lo que va a existir a partir de ahora en Kosovo es una
"independencia supervisada" o "tutelada". Dicho a las
claras: el paso de una dependencia a otra. Aprovechándose del hecho
indiscutible de que los albano-kosovares sólo podrán sobrevivir a corto y medio
plazo gracias a la ayuda que reciban de las potencias occidentales, éstas se
disponen a asentar allí una especie de protectorado. Ya están contando con el
nuevo Estado-títere para diversos planes, tanto militares (debilitar el área de
influencia de Rusia) como industriales (la zona posee un rico subsuelo aún no
explotado y puede servir de vía de paso para un nuevo gran oleoducto, que ya
está en estudio).
En Kosovo no
se ha aplicado ninguna nueva "metodología". Una vez más, las grandes
potencias han facilitado a todos los niveles –incluido el de la propaganda a
través de sus muchos medios afines– la realización de sus designios: en este
caso, la concesión del derecho de autodeterminación a un pueblo cuya
constitución como entidad estatal le convenía.
Es ahí donde
pierde sentido cualquier intento de relacionar lo sucedido en Kosovo con el
porvenir de Euskal Herria. La independencia de nuestro país no interesa a
ninguna potencia, ni grande ni mediana. A falta de apoyos con envergadura
internacional, como los que ha tenido Kosovo y antes tuvieron todos los países
vecinos de Rusia por su flanco occidental –o como los que tutelan el proceso de
paz en Irlanda–, los entusiastas de la progresiva autonomización o del
independentismo vasco ya pueden ir buscándose otras "metodologías".
En tiempos
aún no muy lejanos –hasta hace un par de décadas, incluso– los expertos solían
afirmar que, si bien las acciones de ETA no eran realmente militares, porque no
constituían piezas de una acción estrictamente bélica, bien podían ser
consideradas en parte como terroristas (es decir, como actos destinados a
aterrorizar a la población civil hostil) y en parte como actos de propaganda
armada (esto es, como un método brutal, pero eficaz, de conseguir que las
propias reivindicaciones estuvieran constantemente en el centro de la
actualidad).
El
aislamiento político y mediático de la causa nacional mayoritariamente asumida
por la población vasca, cuya realidad y objetivos auténticos son poco y mal
conocidos tanto a escala española como internacional, hace que hoy en día
resulte obligado considerar que las acciones violentas de ETA no sólo han
perdido toda la virtualidad que pudieron tener como instrumentos de propaganda
armada, sino que ya sólo son útiles para exactamente lo contrario: como
factores de propaganda del oponente, que incluso las exagera y les atribuye
mayor importancia de la que realmente tienen.
Resumo.
1º) Da igual
las razones históricas y presentes que pueda tener un pueblo para reclamar su
derecho a decidir. Si las grandes potencias quieren otorgárselo, las razones
dan lo mismo. Y si no quieren concedérselo, también.
2º) Kosovo
ha accedido a la "independencia supervisada" gracias a que Washington
ha aplicado a este caso la metodología de Juan Palomo. Ni proceso ejemplar, ni
gaitas.
3º) El
nacionalismo vasco, que carece de potencias valedoras a escala internacional,
no tiene ningún ejemplo que tomar de Kosovo, como no sea por la vía negativa.
Debe aprender a actuar cargándose de razones, rechazando toda forma de
actuación que sirva de excusa para acrecentar su aislamiento, no dejándose
enfeudar por nadie y mostrándose tan tenaz en sus objetivos como flexible y
persuasivo en sus métodos.
Si es que
estamos hablando de objetivos reales; no meramente retóricos.
___________
("Tribuna abierta" pubicada en Noticias de Gipuzkoa el 26 de febrero de 2008)
Remitente: ortiz.2008/02/26 23:30:00 GMT+1
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2008/02/25 18:30:00 GMT+1
Durante la campaña electoral, el grupo "Noticias" ("Noticias de Navarra", ·Noticias de Gipuzkoa", "Noticias de Álava" y "Deia") van a publicar a diario una columna de opinión fija, que nos turnaremos entre cuatro comentaristas políticos: Karmele Aranburu, Joseba Balerdi, Fernando López Agudín y yo mismo. El 25 de febrero apareció la primera de mis columnas, titulada como figura arriba. Éste fue su texto:
ME gusta el poema Defensa de la alegría
de Mario Benedetti, aunque no se encuentre entre mis predilectos.
Tampoco tengo nada que objetar a la música que le puso Serrat para
convertirlo en canción, sobre todo porque no la he oído. Ignoro
igualmente si estará mejor o peor la versión (Defender la alegría
) que han interpretado a coro las estrellas de la SGAE y Joaquín
Sabina, unidos por fin en fraternal abrazo en apoyo a la candidatura de
Rodríguez Zapatero. He hecho lo posible por eludirla, hasta ahora con
éxito.
Puesto a no polemizar, tampoco pienso entrar a discutir
sobre la trastienda de intereses que suelen tener este tipo de
iniciativas político-artístico-intelectuales. Alguien tiene que
compensar lo que no hace el ministro del Interior: yo atribuiré a todos
los protagonistas de la cosa, sin excepción, la presunción de inocencia.
Lo único que me desagrada de la idea de este spot
de respaldo a la candidatura de Zapatero es que, Benedetti mediante,
atribuya al Gobierno español algunas características que no le cuadran
ni poco ni mucho. No acabo yo viendo a Zapatero defendiéndonos de los
escándalos, de la rutina, de los neutrones, de los canallas, de los
homicidas, del agobio, del oportunismo y hasta de la obligación de
estar alegres, según se lee en el poema del uruguayo.
Den la
cara por el candidato del PSOE, si les place, pero no olviden –ustedes,
gente informada– que Zapatero es fiel aliado de los EEUU, y de Mohamed
VI, y del Fondo Monetario Internacional, y de las multinacionales que
mangonean en América Latina, y que su Gobierno sigue siendo de los que
menos dinero dedican a gasto social dentro de la Europa más próspera, y
que la derecha gobierna en Navarra gracias a su concurso, y que fue él
quien ni siquiera aceptó admitir a trámite el proyecto de Estatuto
aprobado por el Parlamento Vasco, y también él quien pasó el cepillo al Estatut catalán, y el que se lleva a partir un piñón con Emilio Botín… Etcétera, etcétera.
Si cantaran "¡Pues peor es Acebes!", hasta les haría palmas. Pero esto de la alegría, la verdad es que me da como cosa.
Remitente: ortiz.2008/02/25 18:30:00 GMT+1
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2008/01/27
Un amigo me manda esta reseña de Prensa que no me parece necesario comentar, pero que quizá os pueda resultar sugestiva por diversos conceptos. Dice así:
«El 24 de
enero de 2008
Entrega de los Premios "Españoles Ejemplares"
La Fundación
para la Defensa de la Nación Española (DENAES) entregó este jueves la primera
edición de los Premios Españoles Ejemplares en una ceremonia celebrada
en la sede de la Comunidad de Madrid. Ricardo Benedí, José María del Nido (en
representación del Sevilla F.C.), Regina Otaola, Carlos Herrera y Albert
Boadella, muy ovacionados por las más de 400 personas que llenaron con creces
el aforo previsto, coincidieron en su defensa del patriotismo como virtud
cívica, al recoger los premios.
El
presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, Santiago
Abascal, abrió el acto de entrega de los premios Españoles Ejemplares con
un agradecimiento a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza
Aguirre, por su apoyo a la iniciativa y su respaldo “desde el primer
minuto” a DENAES. Abascal destacó que Aguirre es un ejemplo de patriotismo “sin
alharacas ni estridencias” por su defensa de una nación de ciudadanos libres
iguales. Estaba prevista la asistencia de Esperanza Aguirre, que disculpó su
ausencia por problemas de agenda. Sí estuvo el vicepresidente de la Comunidad
de Madrid, Francisco Granados, que cerró el acto. Abascal agradeció
también en su discurso el apoyo de los Amigos de la Nación, los
asociados de DENAES, que ya superan los 1.500 y sin cuyo respaldo el éxito de
la Fundación no sería posible. El capítulo de agradecimientos lo cerró con un
reconocimiento al “motor” de DENAES, su vicepresidente Ricardo Garrudo,
por su incansable trabajo. Abascal recibió una vez más el cariño de los Amigos
de la Nación con una cerrada ovación.
Tras la
intervención de Santiago Abascal tomó la palabra el presidente del jurado, Fernando
García de Cortázar, que regaló a los asistentes un bellísimo alegato
plagado de ribetes poéticos para reivindicar la Nación española y el
patriotismo, poniendo las primeras dosis de congoja a lo que sería una noche
cargada de momentos emotivos.
El
empresario vasco Ricardo Benedí fue el primer Español Ejemplar en
recoger su galardón. El cineasta Iñaqui Arteta, miembro del jurado
destacó el valor cívico de Benedí por su resistencia frente al chantaje de los
terroristas. El premiado recalcó su “profundo amor a España” y lamentó la
persecución que sufren quienes, como él, se sienten “más españoles que vascos”.
José María
del Nido recogió el
premio en representación del Sevilla F.C., equipo al que se le ha reconocido su
iniciativa de incluir la bandera española en su indumentaria para competiciones
internacionales. Como explicó Ricardo Garrudo en su presentación del premiado,
el Sevilla F.C. se ha convertido en el segundo equipo de muchos españoles. Del
Nido explicó que el Sevilla “es sevillano en Andalucía, andaluz en España, y
español en el Europa” y citó a Charles de Gaulle para proclamar que “el
patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo,
cuando el odio por los demás pueblos es lo primero.”
Adolfo Prego
de Oliver tomó el
testigo para presentar a la Española Ejemplar por su virtud cívica en esta
primera edición de los premios, que, como explicó el magistrado del Supremo y
miembro del patronato de honor de la Fundación para la Defensa de la Nación
Española, no podía ser otra más que la alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola.
La entrega de este premio fue la más emotiva, ya que Otaola con su gallardía se
ha convertido en un icono de la resistencia de la Nación frente a ETA, o, lo
que es lo mismo, de la libertad frente al terror. Por eso recibió una de las
más cerradas ovaciones interrumpidas tan sólo por un sentido grito de
“¡valiente, heroica!”. Otaola reiteró su compromiso con la bandera española, el
símbolo al que tiene “más cariño” porque “nos une a todos”, y dejó muy claro
que seguirá “izando la bandera española en el Ayuntamiento, pese a quien pese,
nos la quemen o nos la rompan”.
En la
categoría de periodismo, el premiado fue Carlos Herrera. La fundadora de
la AVT, Ana María Vidal Abarca, destacó el compromiso de Herrera con las
víctimas del terrorismo desde los “tiempos más negros”, en los que las víctimas
eran “ignoradas y excluidas”. El periodista radiofónico, en un sentido alegato
sobre el patriotismo, dijo que ama su patria porque “ama a sus padres” y fue un
día en el que se dio cuenta que iba cantando las coplillas que escuchaba cantar
a su abuela cuando pensó que con ello estaba “tragando a su patria”.
El último en
recoger su premio fue Albert Boadella. Al presentar al galardonado, Ramón
Parada recordó que en sus tiempos de catedrático de Derecho en Barcelona se
decía que para ser catalán bastaba con vivir y trabajar en Cataluña. El régimen
nacionalista ha cambiado mucho las cosas y Albert Boadella es vivo ejemplo de
ello. El genial dramaturgo catalán confesó que “nunca” se habría imaginado que
le premiasen por ser “ejemplar en nada”, pero que este premio le había llenado
de alegría. Boadella, que ha sufrido en sus carnes la persecución del régimen
nacionalista catalán, explicó que vive “en una tribu paranoica que se cree que
está en un Barça-Madrid con el árbitro en contra” y expresó su deseo de que
“algún día mis conciudadanos puedan decir con naturalidad ¡Viva España!, que es
lo mismo que ¡Visca Cataluña!”.
El acto
concluyó con las notas del himno nacional que todos, premiados, jurado,
patronos de honor y público escucharon puestos en pie. Un ¡Viva España! cerró
una auténtica fiesta de patriotas que dejará a todos los asistentes un
imborrable y emotivo recuerdo.
Estos
premios otorgados por la Fundación DENAES para la Defensa de la Nación Española
han sido concedidos por un jurado formado por Fernando García de Cortazar,
(presidente), Esperanza Aguirre (Presidenta de la Comunidad de Madrid),
Leopoldo Calvo-Sotelo (ex presidente del Gobierno), Santiago Abascal
(presidente de Fundación DENAES), Ricardo Garrudo (vicepresidente de Fundación
DENAES), Ana Mª Vidal Abarca (ex presidenta de la AVT), Inma Shara (directora
de orquesta), Adolfo Prego de Oliver (magistrado del Tribunal Supremo), Pedro
Delgado (deportista), Ramón Parada (catedrático de Derecho Administrativo y
Presidente de la Fundación Alfonso Martín Escudero), Jose Mª Cuevas (ex
presidente de la CEOE) e Iñaqui Arteta (cineasta).»
Remitente: ortiz.2008/01/27
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