Inicio | Textos de Ortiz | Voces amigas

2010/06/19 06:00:00 GMT+2

Glosa de José Saramago

Mi paisano el escultor Jorge Oteiza, que cometió el doble error de interesarse por mí en mi adolescencia y de animarme a persistir en la escritura, se daba -nos daba a todos, en general- un consejo fantástico: «Nunca ensucies tu carrera de perdedor con un éxito de mierda». La primera vez que se lo oí me dejó de piedra: ¿cómo podía hablar de «carrera de perdedor» un hombre que había obtenido el máximo reconocimiento en las bienales de Venecia y Sao Paulo, y que figuraba ya en lugar destacado, a los cuarentaitantos años que tenía por entonces, en todas las enciclopedias del Arte? ¡Perdedor!

Pues sí. Porque él no hablaba del reconocimiento que la sociedad bienpensante no había tenido más remedio que concederle ante la evidencia de su genio, sino de lo que hubiera podido lograr sin mayor esfuerzo en el caso de haberse inclinado, de haber dicho amén, de haber sonreído a los reyes y los millonarios que llamaban a su puerta.

Conocí a Oteiza en la villa que tenía en Irún, cerca de la frontera de Hendaya: tenía 16 años y llamé a la puerta de su casa, digna pero modesta, y le dije que quería leerle unos poemas que había escrito. Y aquella puerta que estaba cerrada para los millonarios y los príncipes se me abrió de par en par.

A esa actitud es a la que Oteiza se refería cuando hablaba de «una carrera de perdedor», por mucho que a los demás nos chocara oírselo decir. Y a esa misma actitud, que yo he reconocido tantas y tantas veces en los actos de José Saramago, es a la que creo que puedo apelar cuando digo que nunca ha ensuciado su carrera de perdedor con un éxito de mierda.

Cuando José llegó a Israel, y allí le dijeron que podía criticar al Gobierno de Sharon (por supuesto, todo lo que quisiera, faltaría más, etcétera), pero que nunca pronunciara la palabra prohibida (-holocausto-, José supo que todo estaba decidido: tenía que hablar, indeclinablemente, del holocausto que los sionistas estaban cometiendo con el pueblo palestino. En esos términos. Literalmente.

Y cuando le anunciaron que si decía eso cometería un gravísimo error muy perjudicial para sus intereses, porque en Israel sus libros se estaban vendiendo en ese mismo momento como churros, su determinación se hizo doble.

Saramago tiene el Premio Nobel. Bueno, y qué. También lo tiene Kissinger. ¿Que el suyo es de Literatura? Bueno, y qué. También lo logró Echegaray.

El más preciado premio que tiene José Saramago es, en lo profesional, como artesano de la palabra, la devoción de sus lectores, y en lo político (o en lo humano, que viene a ser lo mismo), la credibilidad. La cualidad de creíble.

Javier Ortiz. Glosa de José Saramago (extracto). 5 de marzo de 2003.

Este apunte lo rescatamos para honrar la memoria del escritor portugués fallecido en el día de ayer. ¡Nos vemos en Jamaica!

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2010/06/19 06:00:00 GMT+2
Etiquetas: 2003 saramago obituario oteiza | Permalink | Comentarios (1) | Referencias (1)

Comentarios

Siempre echaremos de menos a estos dos (Javier y José) artesanos de la palabra y seres humanos excepciopnales. Como dijo Javier en algún escrito, qué mierda, ahora se muere la gente que antes no se moría. Saludos, Ángel

Escrito por: Ángel.2010/07/12 23:16:43.973000 GMT+2

Referencias

... 2 All 0 Influential Glosa de José Saramago - Desde Jamaica javierortiz.net/jor/jamaica/glosa-de-jose...

Referenciado por:  Twitter Trackbacks for Glosa de José Saramago - Desde Jamaica [javierortiz.net] on Topsy.com 2010/06/19 10:48:5.528000 GMT+2

Comentar





Por favor responde a esta pregunta para añadir tu comentario
Color del caballo blanco de Santiago? (todo en minúsculas)