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2003/09/14 06:15:00 GMT+2

¡Al «fubo»!

Ayer me permití una travesura.

Descubrí que la Real jugaba en Santander y, como estoy pasando el fin de semana en la capital de Cantabria, decidí ir al estadio a ver el partido. Así que me planté en eso que llaman, Dios sabe por qué, los campos de Sport del Sardinero (curioso plural, porque, por más que uno mire aquello, sólo se ve un campo).

Lo que más me gustó de la Real Sociedad de esta temporada fue su hinchada. Los forofos realistas se comportaron con educación exquisita. Animosos, pero sin ofender a nadie. Incluso, cuando los altavoces anunciaron que se iba a guardar un minuto de silencio en homenaje a no me enteré qué fallecido, se pusieron todos en pie y mantuvieron el silencio con todo el respeto del mundo. Bien por ellos.

Uno llevaba una bandera palestina. Me sorprendió. Luego me enteré de que el Rácing tiene un jugador israelí.

Experimentado de antiguo en campos de fútbol foráneos visitados por la Real, había tomado medidas de protección. Una: me llevé una pequeña radio digital con auriculares, para no oír a los vocingleros de mi entorno. Los oí de todos modos, pero muy en segundo plano. Gracias a mi lejanía auditiva, pude mantener durante todo el partido una sonrisa beatífica que, según comprobé rápidamente, desconcertó a bastantes de los que me rodeaban: como no aplaudía nada, ni de la Real ni del Racing, debieron de pensar que era otro coreano más, pero operado de los ojos.

Segunda medida astuta: consciente de las deficiencias de mi vista, me proveí de unos binoculares –soviéticos, por cierto– que me permitieron seguir con todo detalle las jugadas, incluidas las más problemáticas. El personal de mi entorno, apreciada la calidad de mi infraestructura, acabó mirándome cada vez que ocurría algo conflictivo, para ver qué cara ponía tras verlo por los prismáticos y escuchar lo que decían en la radio. Sólo lograban comprobar que yo sonreía invariablemente del modo más inexpresivo y menos comprometido que me era dado.

Ganó la Real 0-1. No hizo gran cosa. Me pareció un equipo organizado y aseado, sin más. Varios de sus mejores jugadores se quedaron en casa, reservándose para el partido de Liga de Campeones que juega el miércoles próximo.

Al Rácing lo vi incapaz de meterle un gol al arco iris, que decía el otro.

Cuando dejé el estadio, oí unas declaraciones del entrenador del Rácing, Lucas Alcaraz, que me llenaron de satisfacción. Dijo: «En el fubo, el tema de los goles (sic) es muy importante».

Es lo que tienen los expertos: pueden ilustrarnos con su sabiduría.

Llevaba algo así como quince años sin pisar un estadio de fútbol y, si bien reconozco que es el mejor modo de ver un partido –sobre todo si tienes asiento de tribuna central–, creo que tardaré bastante en volver.

Siempre me ha puesto de los nervios la ausencia total de objetividad de la mayor parte de los espectadores, sus gritos bobos y sus groseros insultos. Pero ahora no es eso lo que más me echa para atrás. Lo que más me reventó ayer es que, además, fuman puros. Puros enormes. Puros apestosos.

No creo que acuda de nuevo a un estadio hasta que prohíban que se fume en las gradas. O, por lo menos, hasta que se establezcan zonas de no fumadores.

Quién me lo iba a decir.

Javier Ortiz. Apuntes del natural (14 de septiembre de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 3 de diciembre de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/09/14 06:15:00 GMT+2
Etiquetas: apuntes real_sociedad santander 2003 rácing fútbol | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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