Señor presidente,
Lamentablemente debo comunicarle que no puedo aceptar el micrófono de oro que su asociación ha decidido otorgarme. Revisando la lista de premiados, he visto que también recibe un galardón Don Federico Jiménez Losantos y eso me demuestra que yo no estoy a la altura. No puedo compararme, ni por asomo, al mencionado periodista y por esa razón declino con todo respeto a su Institución el premio que me han concedido.
Cordialmente.
No es un chiste. No es una broma. No es un gag. Va a iniciar, eso sí, un nuevo pulso mediático y a múltiples bandas.
De momento ha provocado una masiva lluvia de mensajes en los foros de
internet. Mayormente insultantes hacia Andreu, a la par que
enaltecedores de la bravura cojonil de Federico, el insultador
insultado.
Podrían compararse, sí, pero no por merecer el mismo premio o el
mismo castigo. Hay algo que a ambos les condiciona a diario como son
las cifras millonarias de oyentes espectantes a los que atraen y
satisfacen. Hay algo que no se puede obviar en ninguno de los dos, y es
su ingenio, un ingenio fuera de serie e incombustible. Y hay, en el
fondo, un humor que, ni en el caso de uno, ni en el del otro, tiene límites predecibles.
Claro que, en esos tres aspectos, las diferencias son muy notables.
1) A Losantos se le escucha como liberador de una represión
impuesta a la España impasible del ademán triunfal, que no digiere
ningún triunfo de sus eternos enemigos, y no por serlo, sino más bien
por serlo en base a contubernios. A Buenafuente se le escucha como vía de escape a los tabús
cotidianos, como transgresión de la seriedad y rigidez formal que se
arrostra al tener por querida España a la que, sin triunfos, cantaba
Cecilia.
2) Su ingenio opera en dos extremos : El de Losantos brilla por ser
como espiral en subida y caída libre (pero libre por ser único,
unipersonal), siendo ya muchos años los de irse ganando la fe de
muchos, anónimos, vilipendiando y forzando la enemistad de no pocos con
nombre y apellidos, señalando ritualmente cuan impuros son esos
pocos así tengan una brizna de autonomía o de recelo para con su lider
y su ingenioso culto. El de Buenafuente se refleja siempre en el
esquema contrario, enfocando su misión de enlace, más transistor que
director, de un equipo de guionistas y cómicos (toda una ingeniería empresarial que hace muchos años es El Terrat). Su truco es el de dar apariencia de espontaneidad al presentando un guión
que no es suyo sino de 'los guionistas', y si en el monólogo mete (o simula que
mete) baza, la recalca, con la ya consabida frase tras el chiste de ..."ei, que este es mío".
3) El tercer aspecto los opone radicalmente, pues se refiere a la raiz
de ese humor y determina sus frutos. Federico escupe bilis, altera el
nervio, crispa y tuerce lo adjetivo y lo esencial, se revuelca de
placer en los defectos y las fallas ajenas; pone su burla en quien sea
ese día la diana y ametralla, cuidando que las balas salpiquen a, cuantos más
mejor, los iguales o entorno de su objetivo. Andreu amaga primero, baila
con su speech como en un ring de boxeo, da algún golpe sorpresa, coloca un uppercut, lleva
las risas del estudio a ser por sí mismas las dueñas del combate; total, que se presta a hacer él mismo de diana de la burla.
Sabe que ese
y no otro es el papel que el circo da al payaso, y al asumirlo,
consigue
proyectarlo a quien se quiera o deba dar por aludido, ya como burlón,
ya como burlado, a menudo las dos cosas con pocos segundos de
diferencia.
Todas estas comparaciones que acabo de plantear, lo sé, no son
comprobables, ni son exactas, ni irrebatibles, ni son leyes. Soy
subjetivo, ya. Tomo partido (y apuesto en el pulso que se va a dar
desde ahora) en favor del público desprecio
que Buenafuente Moreno le ha hecho a ese rabioso inventor del insulto de fragmentación,
despreciable porque su apología del odio es de ingrata factura, y que se llama Jiménez Losantos.
No están a la misma altura,
desde luego. La farisea mala hostia del de la Cope que insulta e indigna y graniza desde
muy alto,
desde nubes negras patrimonio de oscuras sotanas con peligrosas
fobias y púlpito de la cizaña. En cambio, el humor de El Terrat, agita la risa desde bien abajo, sale del humus
de los problemas, las precariedades y las
contradicciones, sale de la tierra mojada, motivada y revuelta, con
descaro arada por la esperanza de poder reir, vivir y engancharme a la
siguiente ocurrencia, a la próxima carcajada y a dejar el cuerpo y el
ánimo en una sonrisa de stand-by.
Y sin lirismos y sin liar más otra ugrafía ugramía... es mucho más
sencillo, todo:
- un jurado salomónico que reparte Micrófonos de Oro.
- un humorista ácido, con dallonsis y equipo, que no necesita micro porque ya sabe usar de los pinganillos.
- un ególatra exacerbado, portavoz del rencor, la cruzada y la venganza, debido a un faccioso estreñimiento crónico.
Solución: que al crispa-liberal marine, además del
trofeo le den una botellita de Cynar. Total, también se llama alcachofa al micrófono, a veces. Que beba un jugito laxante y a ver si así (se nos / se les) libera toda la mierda acumulada por donde se debe hacer, y no por donde
la saca ahora cada mañana.
Comentarios
Pues el libelo de Losantos ya se lo dedica a Buenafuente y Luis del Olmo... les llama 'Radio-Tinell'...
Por si alguien le interesa (como siempre, con mascarilla, por si aca):
http://www.libertaddigital.com/opiniones/opi_desa_35827.html
Salut!
Remitente: Hannot.2007/02/11 13:52:25.966 GMT+1
http://www.hannotandfriends.net
Remitente: Belén.2007/02/12 10:05:32.548 GMT+1
Yo también hubiera hecho lo mismo, si me hubieran dado el premio... pero como no echo en la lotería...
Muy bueno el artículo, Pako, muy bueno.
Remitente: jesus cutillas.2007/02/12 12:56:23.544 GMT+1
Sint ener en cuetna que a Losantos lo han hecho grande, él, la COPE y los que lo insultan. Es el capacillo de las hostias que está en boca de todos. Él lo sabe y juega con eso.
Remitente: Garven.2007/02/14 12:38:47.466 GMT+1