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2007/05/12 17:17:23.214000 GMT+2

La movilización por la vivienda

El número trimestral de Libre Pensamiento, revista de la CGT, incluye un dossier titulado 'Urbanismo capitalista, vivienda precaria'. En la web www.rojoynegro.info no he encontrado versión en internet (posiblemente solo se hace en papel).

Bueno, pues la cuestión es que incluye una entrevista que me hicieron hace dos meses, y a la que pusieron el título de La movilización por la vivienda. Ahí va:

Entrevista a Pako Belmonte , miembro de la Assemblea Popular pel Dret a l’Habitatge – VdeVivienda.

-En algún diario de tirada nacional pudimos leer que "el movimiento por la vivienda empezó en mayo por un correo electrónico". ¿Qué opinas sobre el origen de las movilizaciones por todo el estado español? ¿desde qué redes surge y se impulsan las movilizaciones?


Sin duda alguna, la primera sentada, convocada para el 14 de mayo de 2006, inició un proceso que sigue creciendo día a día. Recordemos el contexto: protestas juveniles en Francia y macrobotellones en España. De alguna forma, el mensaje de aquel correo anónimo que se extendió viralmente por internet, respondía a ambas cosas o más bien a su puesta en relación. Además, el hecho de ser convocada simultáneamente en muchas plazas, el hecho de ser una sentada y no una manifestación al uso y sobre todo la sensación de que surgía de la indignación popular ante el problema acuciante de la vivienda, y no de partidos ni sindicatos, empujó a mucha gente a divulgar la convocatoria y a asistir a ella. Inmediatamente después, especialmente desde viviendadigna.es, un wiki abierto a la participación, se convocaron nuevas sentadas para los domingos siguientes. Espontáneamente se fueron conformando asambleas populares que, por ejemplo en Barcelona, se reunían los sábados previos para dar contenido a esas sentadas y pequeñas marchas. Se empezaron a generar listas de correo y un foro con el nombre de VdeVivienda. Aunque meses e incluso años antes ya existían diversas asociaciones, talleres y plataformas, muchas personas nos conocimos y coordinamos a partir de esas nuevas asambleas populares.

- ¿Estamos ante un nuevo movimiento social?


Puede decirse que es un nuevo movimiento social porque se forja ayudado por los recursos de internet, pero como en otros movimientos anteriores, la perseverancia y el no desanimarse al principio por la falta de atención por parte de los medios, ha sido algo fundamental. Cuando en octubre se empezó a reflejar el movimiento de una manera más clara en prensa, radio y televisión, llevábamos ya unos meses protestando y organizando campañas y comisiones de trabajo asambleario. Aún así, todo eso se sumaba a lo trabajado bastante antes de las sentadas por diversos colectivos, pues las reivindicaciones no aparecen de un día para otro. El incumplimiento del derecho de acceso a la vivienda no comienza en 2006 sino mucho antes, lo único nuevo es la manera en que cristaliza y se potencia su reivindicación.

- ¿Qué diferencias hay entre la Plataforma por una Vivienda Digna viviendadigna.org y las diferentes asambleas que se están coordinando vdevivienda.net? ¿vienen únicamente por la opción de legalizar o no las movilizaciones o es algo más de fondo?

La Plataforma por una Vivienda Digna lleva más de tres años funcionando. En su web se han recogido cientos de noticias y su foro es bastante activo, creando una red territorial con mayor o menor implantación relativa, con un manifiesto y unos métodos de trabajo concretos. La PVD se desvincula de cualquier tipo de actos no comunicado a las autoridades, pero tampoco pudo ni quiso cerrarse en banda al empuje reivindicativo de las primeras sentadas. En cambio, las asambleas coordinadas como VdeVivienda se han formado a partir del encuentro en las plazas, sin estructuras previas y, aunque la difusión y la coordinación en internet ha servido para llegar a más gente, su principal razón de ser es la presencia en las calles, ya sea insistiendo cada domingo (las primeras semanas), ya asistiendo a actos donde se deciden cuestiones de peso (como un meeting point inmobiliario, una reunión de ministros o un sorteo de viviendas de promoción pública) o informando en barrios, contactando con visitas como la del Relator de Vivienda de la ONU, con acciones mediáticas como la breve ocupación de un centro comercial o incluso en nuestras ruedas de prensa, en todos los casos siempre hacemos acto público de presencia. No consideramos que el trámite del aviso sea tan indispensable si la protesta no es ilícita. La opción no es si legalizar o no, la opción es en todo caso la de comunicar gubernativamente los actos o no hacerlo.

Desde las asambleas nunca se ha hecho llamamiento a protestar de forma violenta o ilegal, sino siempre de forma festiva y pacífica, lo cual, en gran medida, sí que ampara la legalidad. De todas formas, aunque las primeras sentadas, espontáneas, no fueron comunicadas -¿quién lo hubiera hecho, precisamente?- las manifestaciones del 2 de julio en Barcelona y Madrid, así como las respectivas del 30 de septiembre y del 28 de octubre o la gran convocatoria simultánea y estatal de este 24 de marzo sí que han comunicadas formalmente. Cuando las asambleas populares no han presentado previamente la comunicación gubernativa ha sido o bien por problemas de indefinición de plazo, en el caso de la Cumbre Europea de Vivienda suspendida en octubre en Barcelona, o bien por haber sido en alguna fecha también surgida de manera espontánea y viral en internet. Pero han sido momentos alegales más que ilegales, y siempre que ha habido tiempo para hacerlo y se ha buscado la asistencia masiva –y cada vez lo es más- las asambleas han preferido hacer el trámite de la comunicación. Es de esperar que a partir de marzo volvamos a convocar acciones conjuntas y coordinadas entre los comités territoriales de la Plataforma y las asambleas populares. De todas formas, la independencia mutua de ambas organizaciones es algo natural y positivo para las dos, y además no debe olvidarse que cada ciudad localmente tiene sus matices, tanto a nivel de redes de protesta como a nivel de reivindicaciones concretas.

- El Taller contra la Violencia Inmobiliaria y Urbanística publicó un libro muy interesante, "El cielo está enladrillado. Entre el mobbing y la violencia inmobiliaria y urbanística", ¿qué más herramientas útiles para el problema de la vivienda están surgiendo de las redes que luchan por una vivienda digna?

En ese libro el Taller incluyó una Carta de Medidas que sigue siendo un punto de referencia en cuanto a reivindicaciones principales. En esa Carta se exigen medidas estructurales y una voluntad política clara, así como transparencia en la gestión necesaria para resolver los problemas y para impedir los desmanes urbanísticos y la impunidad de la especulación salvaje con la vivienda. En las asambleas debatimos sobre problemas y soluciones y se comparten informaciones y experiencias. Aunque la mayoría no somos juristas ni arquitectos, y aunque nuestra función no es la de legislar, sino la de forzar políticas social y medioambientalmente válidas, la problemática de la vivienda es muy complicada como para poder afrontarse desde la redacción de un manifiesto o desde un programa concreto, pues hay muchos factores transversales y muchas variables, tanto locales como temporales.

- En su texto "La horda del ladrillo" Miquel Amorós plantea que "la ocupación de viviendas vacías, la demolición de horrores edificados, la recuperación de las plusvalías acumuladas, la restricción de la movilidad, la ruralización de todo el terreno urbanizable, y, en fin, la socialización autogestionaria del suelo, podrían ser instrumentos para combatirle. Se trata de reapropiarse del territorio para volverlo habitable, para hacer florecer la libertad y la armonía en él, lo que exige un inmenso esfuerzo destructor: la sociedad será libre sólo con los ladrillos justos".

Pienso que la sociedad debe liberarse también del falso mito de que la vivienda es un bien heredable de inversión antes que una necesidad vital para poder hacer efectivos otros derechos básicos, como el derecho a la intimidad, el derecho a la igualdad y a la participación social, el derecho a la movilidad y a la emancipación personal... Todos esos derechos están condicionados, supeditados al derecho a la vivienda y al derecho a la ciudad. Las fórmulas a poner en práctica son múltiples, nada unívocas, pues cada contexto requiere un tipo de solución: cooperativas de usufructo, alquiler social, masovería urbana, rehabilitación y reutilización de espacios, etc.

- ¿Qué propuestas hay desde el movimiento por una vivienda digna para intentar cambiar la situación en la que nos encontramos?


Creo que en estos momentos la clave está en desenmascarar la cruda realidad, en vencer la resistencia de los mitos inmobiliarios y de muchos tópicos, como el de que es un problema ‘juvenil’, o el de que el nuestro es un movimiento de mileuristas – puede que sea de mileurizados, en todo caso, precarizados y marginados por el mercado de vivienda- y antisistema –como si la barbarie de las hipotecas ilimitadas y las urbanizaciones con campos de golf no fueran tan antisistémicas e insostenibles como lo son-, o el de que el sector no puede parar de construir –cuando podría mantenerse con la rehabilitición de viviendas-, etc. Para poder acometer políticas socialmente positivas y medidas que frenen los abusos de promotoras y financieras, las administraciones deben ser empujadas a ello por un cambio de mentalidad en la opinión pública. Es una condición previa, en la que la prensa juega un papel crítico y en el que ésta debería apostar por lo que la sociedad necesita y demanda, también a nivel informativo, dejando atrás connivencias y pactos de silencio con los intereses bancarios e inmobiliarios, los cuales, por la vía de los ingresos publicitarios y por su enorme poder de presión, están aún condicionando la transparencia y la fiabilidad de la información en materias de vivienda y de urbanismo.

El papel de los medios es muy influyente. Pueden transmitir simpatías reivindicativas o pueden criminalizar y desprestigiar. Conscientes de ello en nuestras acciones buscamos la sorpresa, la ironía, el pantallazo mediático. El esquema clásico de declaraciones solemnes, banderas y pancartas, ya no llama la atención de la sociedad, menos aún en sus componentes más jóvenes. En cambio, lemas como el de 'No vas a tener una casa en la puta vida', los bocadillos que nos convierten en viñetas andantes, la uve en un círculo, las pintadas con tiza, los miles de globos aludiendo a la burbuja, etc... se reconocen ya desde lejos como las formas de expresión propias de este movimiento asambleario. Protestamos para que cambien las cosas, pero además lo hacemos cambiando en gran medida la manera tradicional de protestar.

- ¿Se está haciendo algún intento desde el movimiento de recopilar las dificultades reales para encontrar un piso, la dificultad de irse de la casa de los padres, experiencias de alquiler y compra? ¿qué percepción hay sobre la "burbuja inmobiliaria", esa que siempre parece a punto de estallar?


La misma variedad de casos entre quienes protestamos ya refleja que las dificultades abarcan a todas las franjas de edad y a todas las situaciones posibles. En cuanto a la burbuja, es evidente que el año pasado ha empezado a desinflarse, pero por si solo eso no dará acceso a la vivienda. Debe evitarse con medidas estructurales que la situación de precariedad se enquiste y deben ponerse las bases para que, tomada como un derecho y no como un negocio, la vivienda no pueda nunca más volver a generar una burbuja especulativa. Si hay una idea que puede resumir las intenciones a largo plazo es la de que la vivienda es un derecho social y no un privilegio económico, y por lo tanto hay que sacarla del mercado, impedir la especulación y colocar la función social de la propiedad por delante de los intereses de la oligaquía financiera y constructora.

- ¿Qué balance haces de las movilizaciones realizadas hasta ahora? ¿cómo podría evolucionar este movimiento?

Aunque el balance es aún muy relativo y matizable, dada la represión policial del movimiento en Madrid o por estar aún empezando a gestarse en otras ciudades, en Barcelona hemos conseguido que sea el tema principal de entre las preocupaciones ciudadanas, empezando a resquebrajar algunos tópicos y a la vez demostrando que se puede protestar de forma contundente y persistente sin dejar de hacerlo de forma festiva y empatizando con la sociedad civil, ya sea con nuestros lemas, nuestra actitud, nuestra postura apartidista, nuestras acciones mediáticas o nuestra insistencia, pacífica pero constante. El cómo evolucionará dependerá en gran medida de que tome fuerza autónomamente en barrios y en el área metropolitana, por un lado, y en el resto del estado, por otro. También es muy importante que la protesta se dé en las universidades y en los terrenos amenazados por planes urbanísticos perjudiciales social y medioambientalmente. Todo eso nos dará más fuerza, más escenarios y más recursos para presionar, mucho más aún, a quien corresponda. Una frase que nos repetíamos en las primeras semansa es la de que 'no pararemos'. La red de VdeVivienda sólo ha empezado a extenderse y puede ser mucho más activa e influyente en los próximos meses. Ese crecimiento de la participación conllevará problemas de adaptación y de escala, pero los iremos superando como hasta ahora, con la perseverancia de las asambleas semanales y las comisiones de trabajo, y con la experiencia ganada en, relativamente, muy poco tiempo.

- ¿Hay movilizaciones similares en Europa? ¿hay puntos en común con lo que sucede en el estado español?

No, pero porque la situación aquí es mucho más patética y la desprotección de la ciudadanía es absoluta en tema de vivienda. La coincidencia de mútiples factores -unos coyunturales, otros de pura dejadez y viciamientos políticos- nos ha llevado a una situación insostenible que exige, en palabras del Relator sobre Vivienda de la ONU, medidas inmediatas. A la enorme precariedad laboral, los sueldos ínfimos, hipotecas infinitas, y el cinismo político de las admisistraciones se suma la impunidad absoluta de los ‘señores del ladrillo’, las prácticas de mobbing inmobiliario, las aberraciones sobre espacios naturales y urbanos. En resumen, una deshumanización de las ciudades en base a actuaciones cuyo objetivo está siendo exclusivamente comercial y turístico mientras aún se impide a los habitantes cotidianos, a los vecinos, a los barrios, el hacer efectivos sus derechos.

Libre Pensamiento nº 54 / Primavera 2007 /
Licencia Creative Commons by-nd-nc (autoría, no derivados, no comercial)

Escrito por: pakua.2007/05/12 17:17:23.214000 GMT+2
Etiquetas: vivienda asamblea-por-la-vivienda politica vdevivienda | Permalink | Comentarios (3) | Referencias (0)

Comentarios

Hola

Sólo quería que echaras un vistazo a esta noticia:

http://www.elpais.com/articulo/madrid/Adios/ayuda/alquiler/elpepuespmad/20071203elpmad_4/Tes

 

Un saludo

Escrito por: María.2007/12/03 19:07:4.781000 GMT+1

hola soy dirigenta en chile de deudores habitacionales.lei mucho de sus agrupaciones sociales y la lucha por una igualdad social de los mas desprotegidos, los felicito por su trabajo nosotros somos una agrupacion en formacion y somos reconocidas por nuestra lucha y hemos decidido tomar su nombre para nuestra agrupacion por que su lucha es un ejemplo de organizacion . me gustaria que me orientaran para poder llevar esta lucha social a un gran exito,como reconocer a los dirigentes corruptos que desarticulan los movimiento sociales,que me traspasaran parte de sus experiencia en la lucha.ojala nos puedan guiar gracias

Escrito por: carmen.2008/01/15 23:02:35.629000 GMT+1

María, no me sorprende que ElPaís o Público resalten que la CAM (pepera) 'incumple' la ejecución de la limosna inflacionista. Tampoco me sorprendería que ElMundo o La Razón recordaran que hay a quienes hace un año les tocó por sorteo en Barcelona la posibilidad de comprar una VPO y a día de hoy no hay banco que les financie esa 'salida del problema'. Son tal para cual, unos y otros. Pajaviguismo, también en lo de la vivienda, también.

Escrito por: pakua.2008/02/27 14:45:54.651000 GMT+1
http://www.javierortiz.net/voz/pako

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