El número trimestral de Libre Pensamiento, revista de la CGT, incluye un dossier titulado 'Urbanismo capitalista, vivienda precaria'.
En la web www.rojoynegro.info no he encontrado versión en internet (posiblemente solo se hace en papel).
Bueno, pues la cuestión es que incluye una entrevista que me hicieron hace dos meses, y a la que pusieron el título de La movilización por la vivienda. Ahí va:
Entrevista a Pako Belmonte , miembro de la Assemblea Popular pel Dret a l’Habitatge – VdeVivienda.
-En
algún diario de tirada nacional pudimos leer que "el movimiento por la
vivienda empezó en mayo por un correo electrónico". ¿Qué opinas sobre
el origen de las movilizaciones por todo el estado español? ¿desde qué
redes surge y se impulsan las movilizaciones?
Sin duda alguna, la primera sentada, convocada para el 14 de mayo de
2006, inició un proceso que sigue creciendo día a día. Recordemos el
contexto: protestas juveniles en Francia y macrobotellones en España.
De alguna forma, el mensaje de aquel correo anónimo que se extendió
viralmente por internet, respondía a ambas cosas o más bien a su puesta en relación. Además, el hecho de ser
convocada simultáneamente en muchas plazas, el hecho de ser una sentada
y no una manifestación al uso y sobre todo la sensación de que surgía
de la indignación popular ante el problema acuciante de la vivienda, y no de partidos ni sindicatos,
empujó a mucha gente a divulgar la convocatoria y a asistir a ella.
Inmediatamente después, especialmente desde viviendadigna.es, un wiki
abierto a la participación, se convocaron nuevas sentadas para los
domingos siguientes. Espontáneamente se fueron conformando asambleas
populares que, por ejemplo en Barcelona, se reunían los sábados previos para dar contenido a esas sentadas y pequeñas marchas. Se empezaron a generar listas de correo y un foro con el
nombre de VdeVivienda. Aunque meses e incluso años antes ya existían diversas asociaciones, talleres
y plataformas, muchas personas nos conocimos y coordinamos a partir de esas
nuevas asambleas populares.
- ¿Estamos ante un nuevo movimiento social?
Puede decirse que es un nuevo movimiento social porque se forja ayudado
por los recursos de internet, pero como en otros movimientos
anteriores, la perseverancia y el no desanimarse al principio por la
falta de atención por parte de los medios, ha sido algo fundamental.
Cuando en octubre se empezó a reflejar el movimiento de una manera más
clara en prensa, radio y televisión, llevábamos ya unos meses
protestando y organizando campañas y comisiones de trabajo asambleario.
Aún así, todo eso se sumaba a lo trabajado bastante antes de las sentadas
por diversos colectivos, pues las reivindicaciones no aparecen de un
día para otro. El incumplimiento del derecho de acceso a la vivienda no
comienza en 2006 sino mucho antes, lo único nuevo es la manera en que
cristaliza y se potencia su reivindicación.
- ¿Qué
diferencias hay entre la Plataforma por una Vivienda Digna
viviendadigna.org y las diferentes asambleas que se están coordinando
vdevivienda.net? ¿vienen únicamente por la opción de legalizar o no las
movilizaciones o es algo más de fondo?
La Plataforma por una Vivienda Digna lleva más de tres años funcionando. En su web se han recogido cientos de noticias y su foro es bastante activo, creando una red territorial con mayor o menor implantación relativa, con un manifiesto y unos métodos de trabajo concretos. La PVD se desvincula de cualquier tipo de
actos no comunicado a las autoridades, pero tampoco pudo ni quiso cerrarse en banda al empuje reivindicativo de las primeras sentadas. En cambio, las asambleas
coordinadas como VdeVivienda se han formado a partir del encuentro en las plazas, sin estructuras previas y, aunque la difusión y la coordinación en internet ha servido para llegar a más gente, su principal razón de ser es la presencia en las calles, ya sea insistiendo cada domingo (las primeras semanas), ya asistiendo a actos donde se deciden cuestiones de peso (como un meeting point inmobiliario, una reunión de ministros o un sorteo de viviendas de promoción pública) o informando en barrios, contactando con visitas como la del Relator de Vivienda de la ONU, con acciones mediáticas como la breve ocupación de un centro comercial o incluso en nuestras ruedas de prensa, en todos los casos siempre hacemos acto público de presencia. No consideramos que el trámite del aviso sea tan
indispensable si la protesta no es ilícita. La opción no
es si legalizar o no, la opción es en todo caso la de comunicar
gubernativamente los actos o no hacerlo.
Desde las asambleas nunca se ha hecho
llamamiento a protestar de forma violenta o ilegal, sino siempre de
forma festiva y pacífica, lo cual, en gran medida, sí que ampara la
legalidad. De todas formas, aunque las primeras sentadas, espontáneas, no fueron
comunicadas -¿quién lo hubiera hecho, precisamente?- las
manifestaciones del 2 de julio en Barcelona y Madrid, así como las
respectivas del 30 de septiembre y del 28 de octubre o la gran
convocatoria simultánea y estatal de este 24 de marzo sí que han comunicadas
formalmente. Cuando las asambleas populares no han presentado
previamente la comunicación gubernativa ha sido o bien por problemas de
indefinición de plazo, en el caso de la Cumbre Europea de Vivienda
suspendida en octubre en Barcelona, o bien por haber sido en
alguna fecha también surgida de manera espontánea y viral en internet.
Pero han sido momentos alegales más que ilegales, y siempre
que ha habido tiempo para hacerlo y se ha buscado la asistencia masiva –y cada vez lo es más- las asambleas han preferido
hacer el trámite de la comunicación. Es de esperar que a partir de marzo
volvamos a convocar acciones conjuntas y coordinadas entre los comités territoriales de la Plataforma y las asambleas populares. De todas
formas, la independencia mutua de ambas organizaciones es algo natural
y positivo para las dos, y además no debe olvidarse que cada ciudad localmente tiene sus matices, tanto a nivel de
redes de protesta como a nivel de reivindicaciones concretas.
- El
Taller contra la Violencia Inmobiliaria y Urbanística publicó un libro
muy interesante, "El cielo está enladrillado. Entre el mobbing y la
violencia inmobiliaria y urbanística", ¿qué más herramientas útiles
para el problema de la vivienda están surgiendo de las redes que luchan
por una vivienda digna?
En ese libro el Taller incluyó una Carta de Medidas que sigue siendo un
punto de referencia en cuanto a reivindicaciones principales. En esa
Carta se exigen medidas estructurales y una voluntad política clara,
así como transparencia en la gestión necesaria para resolver los
problemas y para impedir los desmanes urbanísticos y la impunidad de la
especulación salvaje con la vivienda. En las asambleas debatimos sobre
problemas y soluciones y se comparten informaciones y experiencias.
Aunque la mayoría no somos juristas ni arquitectos, y aunque nuestra
función no es la de legislar, sino la de forzar políticas social y
medioambientalmente válidas, la problemática de la vivienda es muy
complicada como para poder afrontarse desde la redacción de un
manifiesto o desde un programa concreto, pues hay muchos factores
transversales y muchas variables, tanto locales como temporales.
- En su
texto "La horda del ladrillo" Miquel Amorós plantea que "la ocupación
de viviendas vacías, la demolición de horrores edificados, la
recuperación de las plusvalías acumuladas, la restricción de la
movilidad, la ruralización de todo el terreno urbanizable, y, en fin,
la socialización autogestionaria del suelo, podrían ser instrumentos
para combatirle. Se trata de reapropiarse del territorio para volverlo
habitable, para hacer florecer la libertad y la armonía en él, lo que
exige un inmenso esfuerzo destructor: la sociedad será libre sólo con
los ladrillos justos".
Pienso que la sociedad debe liberarse también del falso mito de que la
vivienda es un bien heredable de inversión antes que una necesidad
vital para poder hacer efectivos otros derechos básicos, como el
derecho a la intimidad, el derecho a la igualdad y a la participación
social, el derecho a la movilidad y a la emancipación personal... Todos
esos derechos están condicionados, supeditados al derecho a la vivienda
y al derecho a la ciudad. Las fórmulas a poner en práctica son
múltiples, nada unívocas, pues cada contexto requiere un tipo de
solución: cooperativas de usufructo, alquiler social, masovería urbana,
rehabilitación y reutilización de espacios, etc.
- ¿Qué propuestas hay desde el movimiento por una vivienda digna para intentar cambiar la situación en la que nos encontramos?
Creo que en estos momentos la clave está en desenmascarar la cruda
realidad, en vencer la resistencia de los mitos inmobiliarios y de
muchos tópicos, como el de que es un problema ‘juvenil’, o el de que el
nuestro es un movimiento de mileuristas – puede que sea de
mileurizados, en todo caso, precarizados y marginados por el mercado de
vivienda- y antisistema –como si la barbarie de las hipotecas
ilimitadas y las urbanizaciones con campos de golf no fueran tan
antisistémicas e insostenibles como lo son-, o el de que el sector no
puede parar de construir –cuando podría mantenerse con la
rehabilitición de viviendas-, etc. Para poder acometer políticas
socialmente positivas y medidas que frenen los abusos de promotoras y
financieras, las administraciones deben ser empujadas a ello por un
cambio de mentalidad en la opinión pública. Es una condición previa, en
la que la prensa juega un papel crítico y en el que ésta debería apostar por
lo que la sociedad necesita y demanda, también a nivel informativo, dejando atrás
connivencias y pactos de silencio con los intereses bancarios e
inmobiliarios, los cuales, por la vía de los ingresos publicitarios y
por su enorme poder de presión, están aún condicionando la
transparencia y la fiabilidad de la información en materias de vivienda
y de urbanismo.
El papel de los medios es muy influyente. Pueden transmitir simpatías reivindicativas o pueden criminalizar y desprestigiar. Conscientes de ello en nuestras acciones buscamos la sorpresa, la ironía, el pantallazo mediático. El esquema clásico de declaraciones solemnes, banderas y pancartas, ya no llama la atención de la sociedad, menos aún en sus componentes más jóvenes. En cambio, lemas como el de 'No vas a tener una casa en la puta vida', los bocadillos que nos convierten en viñetas andantes, la uve en un círculo, las pintadas con tiza, los miles de globos aludiendo a la burbuja, etc... se reconocen ya desde lejos como las formas de expresión propias de este movimiento asambleario. Protestamos para que cambien las cosas, pero además lo hacemos cambiando en gran medida la manera tradicional de protestar.
- ¿Se está
haciendo algún intento desde el movimiento de recopilar las
dificultades reales para encontrar un piso, la dificultad de irse de la
casa de los padres, experiencias de alquiler y compra? ¿qué percepción
hay sobre la "burbuja inmobiliaria", esa que siempre parece a punto de
estallar?
La misma variedad de casos entre quienes protestamos ya refleja que las
dificultades abarcan a todas las franjas de edad y a todas las
situaciones posibles. En cuanto a la burbuja, es evidente que el año
pasado ha empezado a desinflarse, pero por si solo eso no dará acceso a
la vivienda. Debe evitarse con medidas estructurales que la situación
de precariedad se enquiste y deben ponerse las bases para que, tomada
como un derecho y no como un negocio, la vivienda no pueda nunca más
volver a generar una burbuja especulativa.
Si hay una idea que puede resumir las intenciones a largo plazo es la de que la vivienda es un derecho social y no un privilegio económico, y por lo tanto hay que sacarla del mercado, impedir la especulación y colocar la función social de la propiedad por delante de los intereses de la oligaquía financiera y constructora.
- ¿Qué balance haces de las movilizaciones realizadas hasta ahora? ¿cómo podría evolucionar este movimiento?
Aunque el balance es aún muy relativo y matizable, dada la represión policial del movimiento en Madrid
o por estar aún empezando a gestarse en otras ciudades, en Barcelona
hemos conseguido que sea el tema principal de entre las preocupaciones
ciudadanas, empezando a resquebrajar algunos tópicos y a la vez demostrando que
se puede protestar de forma contundente y persistente sin dejar de hacerlo de forma
festiva y empatizando con la sociedad civil, ya sea con nuestros lemas,
nuestra actitud, nuestra postura apartidista, nuestras acciones
mediáticas o nuestra insistencia, pacífica pero constante. El cómo
evolucionará dependerá en gran medida de que tome fuerza autónomamente
en barrios y en el área metropolitana, por un lado, y en el resto del
estado, por otro. También es muy importante que la protesta se dé en las universidades y en los terrenos amenazados por planes urbanísticos perjudiciales social y medioambientalmente. Todo eso nos dará más fuerza, más escenarios y más
recursos para presionar, mucho más aún, a quien corresponda. Una frase que nos repetíamos en las primeras semansa es la de que 'no
pararemos'. La red de VdeVivienda sólo ha empezado a extenderse y puede
ser mucho más activa e influyente en los próximos meses. Ese crecimiento de la participación
conllevará problemas de adaptación y de escala, pero los iremos superando como hasta ahora, con la
perseverancia de las asambleas semanales y las comisiones de trabajo, y con la experiencia ganada en, relativamente, muy poco
tiempo.
- ¿Hay movilizaciones similares en Europa? ¿hay puntos en común con lo que sucede en el estado español?
No, pero porque la situación aquí es mucho más patética y la
desprotección de la ciudadanía es absoluta en tema de vivienda. La
coincidencia de mútiples factores -unos coyunturales, otros de pura
dejadez y viciamientos políticos- nos ha llevado a una situación
insostenible que exige, en palabras del Relator sobre Vivienda de la
ONU, medidas inmediatas. A la enorme precariedad laboral, los sueldos
ínfimos, hipotecas infinitas, y el cinismo político de las admisistraciones se suma la impunidad absoluta de los
‘señores del ladrillo’, las prácticas de mobbing inmobiliario, las aberraciones sobre espacios naturales y urbanos.
En resumen, una deshumanización de las ciudades en base a actuaciones
cuyo objetivo está siendo exclusivamente comercial y turístico mientras
aún se impide a los habitantes cotidianos, a los vecinos, a los
barrios, el hacer efectivos sus derechos.
Libre Pensamiento nº 54 / Primavera 2007 /
Licencia Creative Commons by-nd-nc (autoría, no derivados, no comercial)
2007/05/12 17:17:23.214 GMT+2
La movilización por la vivienda
Remitente: pakua.2007/05/12 17:17:23.214 GMT+2
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Comentarios
Hola
Sólo quería que echaras un vistazo a esta noticia:
http://www.elpais.com/articulo/madrid/Adios/ayuda/alquiler/elpepuespmad/20071203elpmad_4/Tes
Un saludo
Remitente: María.2007/12/03 19:07:04.781 GMT+1
Remitente: carmen.2008/01/15 23:02:35.629 GMT+1
Remitente: pakua.2008/02/27 14:45:54.651 GMT+1
http://www.javierortiz.net/voz/pako