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2017/12/20 11:11:00 GMT+1

De catapalunismos y estapañolismos

Nunca se publicó "Teoría y praxis de la camtapaña electoral", pero a este paso habrá que formular tal hibridación: se campa por tapar, se tapa para poder campar. Esto es, se hacen camtapañas. Las quinzenas pre-electorales se han ido situando en el ámbito de la prestidigitación. Cada vez más trilerismo y menos debate sobre lo ya hecho, sobre lo nunca hecho y sobre lo que hay que hacer.

Y aún más aquí, en este pais petit que mañana jueves tendrá una nueva urnada -léase jornada de urnas-, esta vez consagrada por el bubónico Reino. Y a menos de tres meses de otra urnada, la apaleada, el 1 de octubre, que para quienes tapan que se pudo hacer, no cuenta, y en cambio, para quienes tapan cómo se hizo, es lo único que cuenta.

Quienes tapan que se pudo hacer, por más que quieran taparlo, y por más que quisieron taparlo en su momento, a base de golpes de porra y balazos de goma, son los adalides del estapañolismo (el ismo que lo tapa todo con la rojigualda). Mientras que quienes tapan cómo se hizo, sin reconocimiento internacional, sin contar con los contrarios a la independencia que nunca votarían en un refrendo convocado unilateralmente, vale el catapalunismo (el ismo que lo tapa todo con la estelada).

Al argumento de que hay que acabar con el régimen del 78, que es un argumento de peso y que comparto, hay que contrastar el de que no hemos acabado con el règim del 80. Me explico: en 1980 el primer Parlament tenía mayoría de izquierdas pero se dio pie a que la Generalitat tuviera un primer Govern de derechas. Tremendo error ya que de ahí que se dibujara un país en que unas zonas iban a ser clientelizadas por el pujolismo y otras por los ayuntamientos al menos nominalmente de izquierdas del llamado cinturón rojo. Esta fractura es ya de entonces y en los mapas que muestran dónde hay un 51% y dónde no lo hay, se calca prácticamente esa división -que, ojo lo de los mapas, es casi la de las guerras carlistas. Esa realidad palpable y mapeable está más allá de la necesidad de cambiar de régimen. ¿De qué manera vamos a poder cambiarlo? ¿acaso oponiendo el paisaje rural de Bagà a los bloques de viviendas de Badia? Habría que ganarse antes a los barrios a los que la Generalitat nunca les ha enviado casi nada más que propaganda. Habría que construir en común antes algo realmente común. 

Quienes plantean como única salida la unilateral están también tapando que muchos, y decisivos, de los conversos convergentes hasta hace bien poco hacían caja con los pactos del Majestic y la corrupción institucionalizada. También están tapando que esos presuntos alíados no corren riesgos, con sus seguros de vida suizos... ¿Con quién y contra quién entonces hay que construir las repúblicas? ¿Con esas oligarquías y contra esos barrios más precarizados y desinformados? Pues va a ser que no. No se puede actuar como si se tuviera mayoría de votos sin tenerlos -como se hizo el 6 de septiembre- y sobre todo es que todo eso carcome el ideal republicano pues no se apela a un solo pueblo sino a enfrentar a dos partes del mismo pueblo. Un slogan de las CUP llama hace meses a "tomar partido". Pues no puedo tomar nunca un partido nacional, y por tanto tomo el partido de lo Común. Mi conciencia de clase no es la de los Grífols ni la de los Millet, ho sento molt. Y ojo, pese a ello creo que cuanto más peso tengan las CUP en el tripartito de lo unilateral, pues mejor. Precisamente por cuestión de clase no haría nunca campaña contra las CUP. Puedo no compartir sus ilusiones o incluso considerarlas alucinaciones, pero no haré lo mismo que Baños y Fachín, que me decepcionan profundamente, con juego sucio e insultante contra la opción de los Comunes.

Por otro lado, al argumento de que el proceso y el referendum de octubre son "ilegales", que es el argumento del status quo y de la fuerza, que nunca puedo compartir, hay que oponer la razón. Quien pretenda que un tsunami de voto anaranjado, inflamado por el encuestismo y el IBEX35, puede girar la tortilla, es que no sabe qué tierra está pisando ni la resistencia que podría darse. Catalunya nunca va a ser una región sumisa, pero además es que, sociológicamente, no lo era ni siquiera cuando el pujolismo estaba sacando jugosos réditos de esa insumisión. Intentar regresar con revanchismo hooliganesco a la represión franquista de lo catalán es tan iluso por el lado españolista como lo es esperar la ayuda europea por el lado catalanista. Precisamente porque no caigo en ninguna de esas dos ilusiones, y porque la serenidad y la conciencia de Xavi Domènech y de Comuns me parecen lo más sensato y a la vez útil hoy en día, mañana votaré sin sentirme estapañol ni catapalán. Sintiéndome, como siempre, republicano y de izquierdas, pero sin tener nada que tapar.

Y lo digo en plena jornada de reflexión, ya que, además de no tener nada que tapar, recuerdo qué soy/somos.

Escrito por: pakua.2017/12/20 11:11:00 GMT+1
Etiquetas: mapas república cup palabras nacionanismo politica catalunya represión dicotomías nacionalismos comuns nunca-publicado | Permalink | Comentarios (2) | Referencias (0)

Comentarios

http://blogs.publico.es/otrasmiradas/12098/seria-un-buen-comienzo/

Escrito por: Luis.2017/12/20 16:32:18.322030 GMT+1

Estimat Pakua.

Comparto muchas de tus opiniones ugrafiadas, y por supuesto que la banda de los conversosgentes son lo que dices. Pero no comparto que las alianzas del procés comporte tapar sus desmanes pasados y posiblemente presentes y futuros.

No utilizas la misma vara de medir cuando hablas dels Comuns, ¿o acaso sus alianzas en Barna con el PSC, que también tiene algo que ver con el caso Palau y otras vergüenzas, no son también un grano incómodo para els Comuns? Debería serlo, pero es lo que tiene meterse en berenjenales de gobierno.

En fin, un fuerte abrazo. Salut i república!!

Escrito por: Marieta.2017/12/22 18:35:20.896630 GMT+1

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