Inicio | Textos de Ortiz | Voces amigas

2020/09/23 22:20:00 GMT+2

Con el corazón en vilo

El lunes por la mañana emitieron un reportaje en Faktoria, magacín mañanero de Euskadi Irratia, sobre el impacto de la COVID-19 en las UCIs.

Por un lado se fueron al Hospital de Cruces e hicieron una visita guiada con el jefe de la la UCI, el doctor Fermin Labaien, y la responsable de la planta de enfermedades infecciosas, la doctora Josune Goikoetxea.

Por otro, entrevistaron en sus estudios de San Sebastián a Jesús Mari Gabilondo, zarauztarra de 70 años, quien se pasó 21 días en la UCI entre los meses de marzo y abril.

Dice Gabilondo que está bien, recuperado en un 90%, con algunos problemas de oído, voz y memoria.

Si oís la entrevista en euskera, veréis que le cuesta serenarse cuando le citan el nombre de Paco, un compañero de singladura de 43 años. Aunque ha pasado algún tiempo, todavía no sale de casa y tiene la salud maltrecha con varios varapalos seguidos: una embolia, ictus, etc.

Señala el responsable de la UCI de Cruces que en estos momentos, entre los enfermos más graves, el más joven tiene 23 años. El mayor apenas rebasa los 60.

Han tenido una persona enferma, ahora ingresada en Vitoria, que lleva seis meses hospitalizada.

Afirma Labaien que siempre tratan de mostrar la cara más amable y positiva cuando comparecen ante la prensa, pero que la gente debería saber qué supone tener un familiar en esas condiciones.

Estas palabras, también algo que dice Gabilondo, me retrotraen al mes de febrero de 1991. Tengo 21 años y estoy cursando Cuarto de Derecho y estoy en mitad de los exámenes cuatrimestrales. Mi viejo tiene 57 tacos y está enfermo. Parece que es una gripe, pero no levanta cabeza. Finalmente, lo trasladan de urgencia del Hospital de Bidasoa al de Donostia. Llega muy justo y lo ingresan directamente en la UCI. Neumonía atípica.

Pasa 12-13 días en cuidados intensivos, muchos de esos días intubado. Recuerdo perfectamente lo duro que fue ver por vez primera, al otro lado de la cristalera, a mi padre rodeado de tubos y máquinas.

Afortunadamente todo salió bien y se recuperó tras pasar varias semanas más en el hospital.

Cuando la Covid-19 se complica no es sólo una neumonía: es algo mucho más devastador. Seguramente la mayoría la pasemos con sintomatología leve o sin ningún tipo de síntomas, pero tenemos también posibilidades de pasarlo muy mal. Y si no somos nosotros, personas cercanas en condiciones más frágiles de salud.

Es mejor que juguemos con cabeza antes de poner en vilo nuestro corazón.

Aquí podéis escuchar el reportaje entero.

Bihotza airean, apunte hau euskaraz.

Escrito por: iturri.2020/09/23 22:20:00 GMT+2
Etiquetas: covid-19 | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

Comentar





Por favor responde a esta pregunta para añadir tu comentario
Color del caballo blanco de Santiago? (todo en minúsculas)