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2001/12/06 06:00:00 GMT+1

Regresión

Dice Aznar que nunca permitirá que el Ejecutivo de Vitoria «sustituya» al de Madrid ante los organismos de la UE.

Es interesante que diga esto. Lo es, particularmente, porque el Gobierno de Ibarretxe jamás ha reclamado tal cosa. Lo que Ibarretxe ha pedido es que, cuando los asuntos que se debatan en Bruselas afecten de modo muy particular a la Comunidad Autónoma Vasca, haya una representación del Gobierno de la CAV dentro de la delegación española. De una delegación que estará presidida, en todo caso, por el ministro o el secretario de Estado correspondiente. Nada de sustituir. Acompañar.

¿Ignora Aznar que es exactamente eso lo que solicita el Gobierno de Euskadi? No; lo sabe de sobra. Pero no quiere responder a la verdadera demanda, porque está empeñado en rechazarla y sabe que no tiene argumentos para hacerlo. ¿Cómo podría convencer a nadie de que es inaceptable incluir a un representante de la Junta de Andalucía en la delegación española que acuda a discutir la política europea sobre el aceite de oliva, o a uno de Canarias en el debate comunitario sobre el plátano? Es de sentido común que los refuerzos de ese tipo no sólo no debilitarían, sino que potenciarían la solidez argumental de las posiciones defendidas por los representantes del Estado español ante los organismos comunitarios correspondientes. Tan es así que ya son varios los Estados europeos -Alemania muy particularmente, pero también Austria, y Bélgica- los que vienen haciendo sitio en sus delegaciones de Estado a representantes regionales o cantonales cuya opinión en unas u otras cuestiones resulta particularmente autorizada.

De hecho, una política como ésa sería de particular rigor en un Estado que se proclama de las autonomías. Lo lógico sería que España concibiera su representación ante la UE como una suma de voluntades e intereses.

La posición cerrada de Aznar a este respecto es el más fiel retrato de su actitud ante la realidad plurinacional de España. Le disgusta y está dispuesto a hacer lo posible para que no se traduzca en hechos.

Los sucesivos gobiernos de Felipe González se dedicaron, todos ellos, a taponar la progresión del Estado de las autonomías hacia el federalismo. Lo que Aznar pretende ahora es que la administración territorial del Estado retroceda hacia cotas más bajas de autonomía. Lo que está intentado, de hecho, es forzar un regreso hacia el más rancio centralismo.

Ni patriotismo constitucional ni gaitas: ese individuo es un nostálgico de la Una, Grande y Libre, al que apoyan entusiásticamente todos los nostálgicos de la Una, Grande y Libre que han vivido agazapados desde hace 25 años.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (6 de diciembre de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 30 de junio de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/12/06 06:00:00 GMT+1
Etiquetas: diario 2001 | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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