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2001/02/14 06:00:00 GMT+1

Polemistas de pacotilla

Estoy dispuesto a discutir amable y educadamente sobre casi todo. Me enfadan, en cambio, y mucho, las discusiones en las que tratan de tomarme el pelo. El PP, ayer en el Parlamento, y sus corifeos mediáticos, hoy en radios y periódicos, han intentado mofarse de la opinión pública sirviéndose de técnicas polémicas de una pobreza insultante.

Primer asunto: la oposición parlamentaria plantea la reprobación de Arias Cañete y Villalobos. Las reiteradas falsedades del primero en relación a sus negocios y la incompetencia de ambos a la hora de gestionar la crisis de las vacas locas claman al cielo. PSOE e IU hacen recuento de los desatinos de ambos. Respuesta del PP y sus amigos: nada de destituciones ni dimisiones; lo que la oposición debería hacer es presentar propuestas constructivas. Pero, ¿ha mentido Arias Cañete como un bellaco, sí o no? ¿Ha metido la pata una y otra vez Celia Villalobos, sí o no? No hay respuesta.

¡Valiente ridiculez, ésa de las propuestas constructivas! Cualquiera que se dedica a construir sabe que antes de levantar nada hay que quitar lo que estorba. Hasta en los solares más lisos es necesario empezar por cavar cimientos. La destrucción es parte de la construción. Es una estupidez clasificar las críticas en constructivas y destructivas. Hay críticas de dos tipos: acertadas y erróneas. Salirse por peteneras ante una crítica correcta alegando que no es «constructiva» es una estafa intelectual de mil pares.

Segundo asunto, todavía más clamoroso: el PNV presenta una propuesta de resolución que, tras condenar el alzamiento fascista del 18 de julio de 1936, reclama que se retiren de las calles y plazas de España los signos de homenaje a los vencedores. Algo razonable a más no poder: aún hay cientos de calles y avenidas españolas que llevan sus nombres y quedan decenas de monumentos dedicados a su gloria. Respuesta de emergencia: ¿cómo puede el PNV ponerse a hablar de la guerra civil a 24 horas de un intento de atentado de ETA en Madrid? El culo y las témporas: cuando los nacionalistas vascos presentaron ese proyecto de resolución, nadie sabía qué día se abordaría, ni qué habría pasado o dejado de pasar la víspera. Siguiente objeción: ¿pretenden condenar el 18 de Julio y no a ETA? Pero, ¿qué tendrá que ver? Se condena el alzamiento del 18 de Julio del 36 cuando se habla del alzamiento del 18 de julio del 36 y a ETA cuando se habla de ETA. ¿Qué pretenden, que alguien te pregunte la hora y sea obligatorio contestar: «Son las 7 y media y condeno el terrorismo de ETA»?

El PSOE e IU -son como son, qué le vamos a hacer- entraron a ese trapo y presentaron una enmienda para que en la resolución figurara también una condena a ETA. El PNV, vistas las circunstancias, la aceptó. Entonces sale el PP y dice que no puede votar a favor de una resolución que pone en el mismo plano un hecho del pasado y una tragedia del presente.

Los peones mediáticos de la cuadrilla del PP se han aferrado a este último argumento como a un clavo ardiendo: «¡Claro que sí! ¿A cuento de qué condenar ahora el alzamiento militar del 36 y no la dictadura de Primo de Rivera o el intento de golpe de Sanjurjo?». Pues a cuento de lo que tratáis de ocultar, malditos tramposos: que lo que el PNV planteaba era un hecho extremadamente actual, cual es la existencia masiva en las ciudades y pueblos de España de calles que llevan el nombre de asesinos, de estatuas erigidas en honor de asesinos, de placas que recuerdan a asesinos. Siguen ahí; están ahí, ahora mismo. Y no disimuléis: sabéis de sobra que siguen ahí porque son del agrado de una parte importante de las bases del PP, a las que Aznar y los suyos no quieren disgustar.

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (14 de febrero de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 19 de abril de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/02/14 06:00:00 GMT+1
Etiquetas: diario 2001 | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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