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2000/04/08 07:00:00 GMT+2

Juventud insolidaria

Un reciente trabajo sociológico de considerable amplitud sostiene que, en contra de lo que se da por supuesto comúnmente, la juventud española actual es, por lo general -pero por lo muy general-, egoísta e insolidaria, siente escaso interés por los problemas sociales, se la trae al pairo la política y no se asocia ni a la de tres.

Los autores del estudio subrayan con evidente desaliento que es la primera vez, desde que realizan estudios como éste, que se topan con una nueva hornada de jóvenes españoles que se muestra en conjunto menos progresista que sus mayores más próximos.

Cuando oí hablar de este estudio, mi primera reacción fue poner en solfa los parámetros que utiliza para el análisis.

Sus autores recogen como un dato negativo, por ejemplo, la escasa tasa de afiliación política de la juventud: según ellos, sólo uno de cada cien jóvenes milita en alguna formación política. Y bien, ¿a cuento de qué dan por supuesto que afiliarse a un partido político es un signo de progresismo?

Otro dato similar: deducen que la juventud actual está muy despolitizada del hecho de que, al parecer, es ampliamente abstencionista. Digo lo mismo que antes. La decisión de no votar puede tener motivaciones muy diversas. No es necesariamente un signo de desinterés por la cosa pública.

A lo cual hay que añadir el uso acrítico que el estudio parece hacer del término «progresismo». La consideración del progreso -de la marcha adelante- como algo intrínseca e inevitablemente bueno pudo tener algún sentido hace medio siglo, o antes -no tanto como el que se le dio, de todos modos-, pero lo ha perdido por completo. No todo tiempo pasado fue mejor, desde luego -que nos lo digan a los cincuentones y, sobre todo, a las cincuentonas de por aquí-, pero sí ha habido tiempos menos insatisfactorios, en conjunto, que éstos. Por lo demás, «mejor» y «peor» son criterios variables: lo que es mejor para uno puede ser peor para otro.

La creencia en que la Humanidad marcha hacia su perfeccionamiento no resiste el contraste con los hechos.

Pero, por justificados que estén estos y otros muchos peros que cabe poner al estudio sociológico de marras, más vale no engañarse: la ultimísima juventud actual no parece augurar una sustancial mejora del nivel cívico de la sociedad española.

Pero los jóvenes no son así por iniciativa propia. Ponen en práctica lo que han aprendido. Y no son tontos: desdeñando los afeites hipócritamente humanitarios, han sabido captar la esencia individualista e insolidaria del modelo social que se les ha inculcado.

Javier Ortiz. El Mundo (8 de abril de 2000). Subido a "Desde Jamaica" el 13 de abril de 2011.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2000/04/08 07:00:00 GMT+2
Etiquetas: juventud 2000 el_mundo españa | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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