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2005/06/03 06:00:00 GMT+2

Fingen que no se enteran

Algunos dignatarios europeos sostienen que debería seguir su curso el proceso de ratificación (o rechazo) del Tratado Constitucional de la UE. Afirman que es un deber que todos tenemos para con los pueblos que todavía no se han pronunciado.

Admitiría gustoso el argumento si las cosas se plantearan realmente así. Pero no. Porque la UE ha dejado a los estados miembros libertad para elegir su propio modo de definirse ante el Tratado, y unos lo han hecho o planean hacerlo mediante votación parlamentaria, y otros a través de referéndum, métodos que, según ha quedado sobradamente probado, no son en absoluto homologables. De haber optado por la vía parlamentaria, tanto Francia como Holanda habrían dicho sí. Y España, en lugar de obtener un respaldo exiguo en un referéndum deslucido por la bajísima participación, habría exhibido un aplauso abrumador. Lo cual indica que, aunque acabe pronunciándose el total de los estados pertenecientes a la UE, eso no nos ilustrará sobre lo que opina realmente la población europea.

Entiendo el afán con el que algunos políticos europeos se empeñan en desentrañar las razones ocultas del no, para denunciar la colusión que se ha producido entre resquemores reaccionarios, de signo chovinista, elitista y xenófobo, y posiciones críticas, hostiles a la globalización neoliberal o, como se dice ahora, altermundistas. Pero esa coincidencia es secundaria. No sólo porque el sí también tenga su propia fea cara oculta, sino, sobre todo, porque lo esencial del conflicto que ha estallado en la UE no se encuentra ahí. Lo que los rechazos de Francia y Holanda han puesto en primer plano es el disgusto generalizado de la ciudadanía europea ante el liderazgo que ejercen los Juan Palomo en todos los organismos ejecutivos comunitarios. Ellos se lo guisan, ellos se lo comen. Más o menos para el pueblo, pero, en todo caso, sin el pueblo.

Tenían motivos para temérselo. La muy escasa participación popular en las elecciones parlamentarias europeas lo venía anunciando convocatoria tras convocatoria. Ahora ya tienen la prueba rotunda: hacen legión los europeos que se sienten ajenos a sus tejemanejes y que no se fían ni de ellos ni de lo que pueda resultar de sus experimentos de laboratorio.

En medio de ese barullo, un motivo para el jolgorio: nuestro ministro de Exteriores, Moratinos, atribuye los noes francés y holandés al desinterés, la desinformación y la falta de visión de futuro de los ciudadanos de ambos países. Sí, va a ser eso. De ahí la elevada participación que se ha registrado en las votaciones respectivas. No como aquí, donde todo el mundo demostró un interés enorme, un nivel de información de primera y una penetrante perspectiva histórica. Por eso sólo acudieron a votar cuatro de cada diez electores potenciales. Por eso sólo respaldó la Constitución Europea el 35% del censo.

Javier Ortiz. Apuntes del natural (3 de junio de 2005) y El Mundo (4 de junio de 2005). Hay algunos cambios, pero no son relevantes y hemos publicado aquí la versión del periódico. Subido a "Desde Jamaica" el 21 de octubre de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2005/06/03 06:00:00 GMT+2
Etiquetas: europa apuntes francia holanda zapaterismo moratinos 2005 constitución españa el_mundo | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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