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1994/12/03 07:00:00 GMT+1

En conciencia

Lo dijo ayer Jordi Pujol en Estrasburgo: que ni se le ocurra a González hacer electoralismo con la legislación sobre el aborto; ése es asunto de conciencia, de principios, con el que no se juega.

No fue sólo lo que dijo; también la seriedad con que lo dijo. La advertencia estaba clara: «Métanse por ahí y se la ganan».

Aunque mi posición personal en relación al derecho al aborto está en las antípodas de la del señor Pujol -y de las de su esposa, que encabeza una asociación «pro vida»-, simpatizo con su toma de postura. Simpatizo en general con las personas que demuestran tener principios. Poco importa que no sean los míos: son unos, y eso ya, hoy en día, es bastante.

Pero hay un punto en la toma de partido del president que me revuelve las tripas. Es la misma repugnancia que he sentido en otras ocasiones, al escuchar a tales o cuales parlamentarios invocar, como ayer Pujol, el carácter «de principios» y «de conciencia» de las opciones ante la legislación sobre el aborto. Porque, al defender que se dé a esta cuestión un tratamiento diferente, excepcional, «porque plantea problemas de conciencia», están demostrando que consideran que los demás asuntos sobre los que toman decisiones a diario no les plantean problemas de conciencia. ¿La reforma laboral? Cosa de mera táctica. ¿Tapar la corrupción? A decidir, según las conveniencias del día. ¿Impedir que se clarifique quién organizó los GAL y les animó a matar? Y por qué no. ¿Apoyar esta o aquella guerra? ¿Vender armas? Si favorece el comercio exterior... En el grupo parlamentario socialista también se han planteado la posibilidad de que sus miembros voten «en conciencia» cuando se plantee la ampliación del derecho al aborto. Se trataría de no violentar las convicciones de los diputados del PSOE que profesan creencias católicas. ¡Fantástico! A cambio, echan una monumental bronca a Ventura Pérez Mariño por no querer violentar su conciencia de jurista demócrata aplaudiendo a Galeote. ¡Viva el socialismo!

Está claro: para toda esta gente la conciencia no tiene nada que ver con la «ley Corcuera», o con la de Extranjería, o con los derechos de las mujeres que la legislación actual sobre el aborto sigue sin reconocer. Dan por hecho que solamente tiene sentido apelar a la conciencia si lo tratado afecta a tal o cual dogma religioso. Examinados atentamente los diez mandamientos, descubren que no hay ninguno que hable de los fondos reservados, ni de Filesa, ni de Kroll, y respiran tranquilos: pueden votar en contra de que se investiguen esas cosas sin que su conciencia se vea violentada.

Hay que decírselo. Por ética civil, por los principios de la decencia a los que millones de hombres y mujeres -unos por su Dios, otros por su honor- se han sacrificado a lo largo de la Historia: dejen la conciencia en paz. Dedíquense a lo suyo: conspiren, pacten, cobren comisiones, repartan cargos.

Hagan política.

Javier Ortiz. El Mundo (3 de diciembre de 1994). Subido a "Desde Jamaica" el 4 de enero de 2013.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.1994/12/03 07:00:00 GMT+1
Etiquetas: conciencia 1994 pujol corcuera aborto felipe_gonzález pérez_mariño el_mundo | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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