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1992/11/11 07:00:00 GMT+1

Elogio de la melancolía

Se lo he oído decir ya a varios dirigentes socialistas, así que me imagino que debe formar parte del acervo teórico del PSOE: «La defensa de causas imposibles conduce a la melancolía».

Me da a mí que el argumento podría formularse a la inversa -«la melancolía mueve a la defensa de causas imposibles» - y el resultado variaría poco. Porque el problema último no reside en el sentido en que se relacionan los dos factores, sino en la consideración ética -o sentimental, quizá mejor- que les otorgamos. Es obvio que los líderes socialistas no sienten aprecio ni por la melancolía ni por las causas imposibles. A mí, por el contrario, me parecen dos piezas necesarias de toda verdadera lucidez. La melancolía no es patrimonio de quienes desean lo imposible, sino de quienes lo desean y saben que es imposible. Es la consciencia de la realidad y de sus limites lo que genera esa tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente que solemos llamar melancolía. Pero, cuando se habla de la imposibilidad de una u otra causa noble, no hay que dejar que los antimelancólicos nos cojan en su trampa. Hay que preguntarse si es o si resulta imposible. Porque puede haber deseos literalmente irrealizables, pero lo más frecuente es que las grandes aspiraciones humanas sean teóricamente posibles -es decir, que la realidad cuente con los elementos necesarios para darles vida, pero que la ceguera, la insolidaridad o la mezquindad humanas impidan su realización. «Sed realistas: pedid lo imposible»: la paradoja de la en tiempos tan mentada consigna de rebeldía del 68 francés es tan sólo aparente.

Por lo demás, no sirve de nada sermonear al melancólico con las presuntas consecuencias negativas de su actitud. Él no la elige. La melancolía es el fruto combinado de dos elementos: la lucidez y la ética. La lucidez empuja a ver la realidad sin afeites, crudamente. La ética, a no aceptarla, a rebelarse contra ella.

¿Entonces? «Sin esperanza, con convencimiento». El título del libro de poemas que Angel González escribiera en 1961 sigue siendo la mejor definición de la melancolía política. ¿Que defender lo que es justo no sirve para nada? Mentira. Sirve en cualquier caso, al menos, para tener tranquila la conciencia.

Javier Ortiz. El Mundo (11 de noviembre de 1992). Subido a "Desde Jamaica" el 11 de noviembre de 2012.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.1992/11/11 07:00:00 GMT+1
Etiquetas: psoe 1992 ángel_gonzález el_mundo felipismo | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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