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2003/02/26 06:00:00 GMT+1

Cosas que se dicen

No he perdido mi capacidad de asombro. En realidad, no me dan la más mínima oportunidad de perderla. Tanto más creo haberlo visto -o leído, o oído- todo, tanto más se empeña el uno o el otro en mostrarme su infinita capacidad de superación en materia de disparate.

Escucho a Tony Blair -conocido socialista y, por ello, íntimo de George W. Bush y de José María Aznar- que justifica sus ansias de guerra argumentando que «las naciones libres» están obligadas a «proteger al pueblo de Irak de sus propios gobernantes». ¡Toma ya revolución en el Derecho internacional! Ya me veo a Leonidas Breznev saltando de gozo en su tumba: ¡al fin Occidente se suma a su doctrina de la «soberanía limitada» y asume que, cuando un pueblo no derroca a sus malos gobernantes por sí mismo, no queda más remedio que mandarle un buen contingente de tropas y hacerle el trabajo sucio! ¡Nada de derecho de autodeterminación, nada de no injerencia en los asuntos internos de otros países, nada de la célebre doctrina Estrada, tan invocada en otras circunstancias!

Y esto lo dice el jefe de un Gobierno cuyo actual titular de Exteriores, Jack Straw, otrora ministro de Interior, protegió cuidadosamente la seguridad personal de Augusto Pinochet, alegando que el Reino Unido no podía inmiscuirse en asuntos internos de otros países, incluso aunque se tratara de actuaciones criminales realizadas en flagrante violación de las libertades democráticas y los Derechos Humanos. Ahora ya no sólo puede meter sus narices a voluntad, sino incluso tomar las armas para poner y quitar a los gobernantes que le viene en gana, liquidando de paso a unos cuantos cientos de miles de paisanos desconcienciados.

Hace apenas un par de décadas, ningún gobernante con pretensiones de demócrata respetuoso de la legalidad internacional habría osado defender un posición tan groseramente intervencionista como ésa. Ni siquiera los señores de la guerra de Washington, que siempre se buscaban a algún jefecillo local en apuros para fingir que acudían en su auxilio.

¡Y qué sonrisa beatífica exhibe el menda! Ahora sabemos que Margaret Thatcher, en tiempos de las Malvinas, ahogaba sus excesos políticos en whisky. ¿Con qué los sofocará el so... so... socialista éste?

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (26 de febrero de 2003). Subido a "Desde Jamaica" el 25 de febrero de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2003/02/26 06:00:00 GMT+1
Etiquetas: irak guerra diario blair 2003 bush aznar | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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