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2001/02/01 06:00:00 GMT+1

Beligerantes

Se le veía contento ayer al ministro Ángel Acebes, tras su rápida visita a Bilbao. Había asistido al acto de entrega del III Premio Carmen Tagle al Foro de Ermua y no ocultaba la satisfacción que le producía el carácter «beligerante» que había tenido el acto.

El acto, en efecto, había sido extremadamente beligerante... contra el PNV y el Gobierno de Ibarretxe. Tanto entusiasmo pusieron los oradores en esa beligerancia que, de hecho, apenas dedicaron tiempo a hablar de ETA. No lo digo yo: léanse las crónicas de los periódicos de hoy.

Hubo aportaciones sumamente innovadoras a la causa de la beligerancia. La principal fue obra del magistrado Antonio Giménez Pericás, quien, tras asegurar que Ibarretxe es «el paradigma de la perversión social» (sic), dibujó un audaz paralelismo histórico entre la situación actual de Bilbao y la de 1835, cuando la capital vizcaína fue asediada por las tropas carlistas. Giménez Pericás respaldó su tesis con una prueba que debió considerar irrefutable: «Arzalluz-Zumalacárregui sigue lanzando ultimátums desde Estella».

Algo menos originales, pero igual de contundentes, se mostraron Carlos Iturgaiz, que acusó «al nacionalismo» -en general- de haber hecho «todo lo posible» para que en el País Vasco no haya libertad, y el presidente del Foro de Ermua, Vidal de Nicolás, que se reafirmó en su idea esencial, por no decir única: «El Gobierno vasco no es democrático». Así, como quien no quiere la cosa, el primero criminalizó una ideología que es propia de más de la mitad del pueblo vasco y el segundo se pasó por el arco del triunfo el último testimonio que tenemos de la voluntad de la ciudadanía vasca expresada en las urnas. Tiene razón Acebes: fue un acto muy, pero que muy beligerante. Tanto más si se considera que una de las personas que había sido invitada al acto y que hubo de aguantar el chorreo antinacionalista fue... el consejero vasco de Justicia, Sabin Intxaurraga. Habrá quien piense que esto de invitar a alguien para ponerlo a parir no es demasiado cortés. Pero, ¿qué importancia puede tener la cortesía, cuando está en juego el valor superior de la beligerancia?

Un motivo suplementario de satisfacción lo obtendría Acebes al comprobar hasta qué punto el gremio de la Justicia es beligerante como el que más. El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Javier Delgado, y el fiscal general del Estado, presentes en el acto, no ahorraron aplausos a los oradores. Del sentir de ambos se hizo intérprete el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Manuel María Zorrilla, quien sentenció (que es lo suyo): «No creo que convenga añadir nada a lo que, con mucha exactitud y laconismo, han dicho todos los que han intervenido».

Y es que ¿por qué iba a tener que ser la Justicia respetuosa con el Gobierno vasco si, a fin de cuentas, «no es democrático», está presidido por alguien que es «el paradigma de la perversión social» y se apoya en un partido que es émulo de las tropas de Zumalacárregui, es decir, culpable del desencadenamiento de una guerra civil, como «con mucha exactitud y laconismo» dijeron todos los que intervinieron en el acto?

Javier Ortiz. Diario de un resentido social (1 de febrero de 2001). Subido a "Desde Jamaica" el 19 de abril de 2017.

Escrito por: ortiz el jamaiquino.2001/02/01 06:00:00 GMT+1
Etiquetas: diario 2001 | Permalink | Comentarios (0) | Referencias (0)

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