Inicio | Textos de Ortiz | Voces amigas

2007/03/03

Tres preguntas, tres respuestas

Pregunta.– Con su decisión sobre De Juana, ¿el Gobierno ha cedido a un chantaje?

Respuesta.– Cuando se habla de chantaje, se presupone que el extorsionado, para evitar el mal con el que se le amenaza, ha de hacer algo impropio, si es que no ilegal. En este caso, Zapatero ha actuado dentro de la legalidad. Ha obrado en el marco de sus atribuciones y con respaldo judicial.

Su decisión es conforme a Derecho. Otra cosa es que pueda considerarse políticamente incorrecta, e incluso incorrectísima. Eso ya depende de los planteamientos y los deseos del que opina.

Zapatero estaba obligado a elegir entre dos males. Podía optar por dejarlo todo tal cual, resignándose a la posibilidad de que De Juana muriera. Es lo que hicieron Felipe González y Margaret Thatcher en situaciones similares. (Por cierto: algunos deberían acordarse de lo que dijeron de Felipe González en 1990, cuando dejó que el preso de los GRAPO José Manuel Sevillano muriera tras una larga huelga de hambre.)

La otra posibilidad que se le presentaba –hacer lo que ha hecho– comportaba también notables inconvenientes. Él ha considerado que menores.

Pregunta.- ¿Hubiera podido el presidente del Gobierno escapar de este avispero?

Respuesta.– Sí, aunque sólo en parte. Recordemos que todo este penoso episodio se inició cuando se supo que De Juana, en aplicación del Código Penal anterior, había cumplido ya su condena por 25 asesinatos e iba a quedar en libertad. El entonces ministro de Justicia, López Aguilar, aseguró que había que impedir como fuera que tal cosa sucediera, para lo cual estaba dispuesto –dijo– a «construir nuevas imputaciones» ad hoc. Es lo que hicieron.

Para escapar de los dicterios de quienes eran hostiles por principio a la excarcelación de De Juana, se realizara como y cuando fuera, el Gobierno se metió en un laberinto de irregularidades jurídicas que le han llevado a regresar al punto de partida, sólo que un año después y en peores condiciones.

Es ése un error típico de Zapatero: renuncia a tomar determinadas decisiones por miedo a la bronca que la derecha amenaza con montarle, sin asimilar que va a acabar montándosela en todo caso, haga lo que haga.

Pregunta.– ¿Es verdad que ésta es la primera vez que un Gobierno democrático se rinde ante el chantaje de ETA?

Respuesta.– Ya he explicado por qué creo que no es correcto hablar de rendición. Pero, aunque lo fuera, tampoco se trataría de un hecho sin precedente. El Gobierno de Adolfo Suárez pagó en 1979 un rescate de 200 millones de pesetas para lograr la libertad de Javier Rupérez, que había sido secuestrado por ETA. Lo hizo, además, para más inri, con dinero público. Y nadie se lo echó en cara.

Qué más da. No pidamos que respeten los hechos quienes ya han demostrado su gusto por las imputaciones «construidas». Sobre todo si apuntan contra Zapatero.

Remitente: ortiz.2007/03/03
Etiquetas: | Enlace permanente